América del Sur, después de la reunión en Bariloche

Desde que empecé este blog he dedicado bastante palabras (este es el post 89 que lleva esa etiqueta) a la política internacional – el amigo Eduardo recordaba hace poco que tanto Perón como Pietro Nenni pensaban que la política internacional es “la política por excelencia”. En los últimos días subí una serie de posts sobre la reunión de UNASUR, cuyo mejor aporte fue provocar una cantidad de comentarios inteligentes.

Bueno, la cumbre borrascosa, como la llama Mario Wainfeld en una nota donde la examina con lucidez como una muestra de la política como espectáculo, ya pasó. Yo me siento inclinado a poner una buena nota a nuestro gobierno y al subsecretario Colombo Sierra por el manejo del asunto… considerando la realidad que enfrentaba. Estoy seguro que los comentaristas encontrarán puntos donde las decisiones estratégicas argentina debieron haber sido diferentes (mi favorito es cuando Buenos Aires decide abandonar el proyecto de la Logia Lautaro y abandona el apoyo a San Martín en Chile y Perú).

Pero yo quiero recomendarles que lean este artículo de José Natanson. Porque habla de los factores de la ecuación geopolítica sudamericana, Brasil, Colombia, Perú, las FARC… U. S.A., y no de la coyuntura.

Dice: (Sudamérica) en general se trata de una zona desprovista de conflictos bélicos que, desde la firma de la paz entre Perú y Ecuador en 1998, puede considerarse a salvo de los encontronazos militares que afectan a Africa y Asia. Un solo gran problema altera este horizonte: el conflicto colombiano. Hoy la principal cuestión de seguridad de Ecuador y Venezuela –y en menor medida también de Brasil y Perú– es la situación de Colombia. “Nosotros no tenemos frontera con Colombia, tenemos frontera con las FARC”, declaró el presidente Rafael Correa dos meses atrás, quejándose por el esfuerzo militar que tiene que hacer su país para resguardar su límite con Colombia

En los últimos años el conflicto colombiano se internacionalizó, involucrando cada vez más a los países vecinos, lo que se explica por la propia dinámica de la contienda. Desde la asunción de Alvaro Uribe en 2002 y como resultado de su política de “Seguridad Democrática”, las FARC fueron desplazadas de las regiones del centro y norte, y empujadas hacia la periferia

Pero que el desplazamiento de las FARC hacia las fronteras no sea efecto de la atracción de Chávez o Correa, como sugieren algunos, sino del éxito de Uribe, no implica que no tengan relaciones con la guerrilla (como sostienen otros). En rigor, todos los gobiernos fronterizos con Colombia han desarrollado vínculos neodiplomáticos con las FARC –incluso, o empezando por, Brasil– de manera más o menos abierta, con el objetivo de explorar diferentes acuerdos de convivencia: por ejemplo, el otorgamiento de permisos implícitos para reaprovisionarse a cambio de no realizar acciones armadas de ese lado de la frontera

Cabe señalar que es difícil creer que las FARC sean el motivo principal para el involucramiento norteamericano. Pero el artículo apunta a señalar porqué tiene aceptación en Colombia. Y explica la popularidad de Uribe en su país (va en camino a ser el único presidente habilitado para más de dos mandatos en la región a excepción de su archienemigo Chávez). El enfoque de Natanson brinda un baño de realismo que encuentro refrescante… y necesario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: