Eligiendo: Brasil, Mercosur y después…

octubre 25, 2014

corcovado

En este blog se discutió sobre la elección de este domingo en Brasil. Bueno, todos los argentinos politizados, y unos cuantos que no lo están, también lo hicieron, y han tomado partido. En los últimos días, traté de decir que una gran parte de ese debate tomaba posturas ideológicas y temores nuestros, que no son exactamente los mismos que los que mueven y sacuden a Brasil. Y que no terminarán con los resultados de mañana.

Me interesa marcar, en particular, una crítica que algunos economistas heterodoxos “nac&pop” como Claudio Scaletta y Mariano Kestelboim hacen a las políticas que ha seguido Dilma Rousseff y que distinguidos blogueros – Oscar Cuervo, Artemio López tomaron con fuerza. El título fue Una política más conservadora que la que Brasil tuvo en estos años es difícil de imaginar

El punto básico (no el único) es la política antiinflacionaria que ha seguido consistentemente Dilma (y antes que ella, Lula). En particular, las “metas de inflación”, que todo buen nac&pop, entre nosotros, parece que debe considerar un invento del demonio neoliberal.

Por mi parte, confieso que no considero a la inflación beneficiosa siempre y en todo momento, y me preocupo cuando llega a los dos dígitos por año. Supongo que soy un conservador. Al menos de la coherencia. Porque me asombra que esos mismos economistas y comunicadores nos advierten, con razón, de los males que traen las devaluaciones. Sucede que no son ni causa ni efecto de la inflación: son parte de ella. ¿O si el combustible, los alimentos y el transporte aumentan, el dólar y el peso uruguayo, por ejemplo, van a seguir con el mismo precio indefinidamente?

De todos modos, esa no es la discusión en Brasil. Ni el P.T. ni sus oponentes tienen la más remota intención de abandonar esas políticas. Ni es creíble que el gobierno de una reelegida Dilma Rousseff, lo que aparece hoy como lo más probable, abandone su alianza explícita con sectores del empresariado brasileño. Esos empresarios no tienen la cobardía civil de los nuestros: participan abiertamente en política para defender sus intereses, y no tienen que desahogarse aplaudiendo figuritas que hacen ataques mezquinos y un tanto ridículos.

Entonces ¿cuál sería la pelea real por la dirección que va a tomar Brasil? La pelea que, repito, no concluye mañana, sea cual sea el resultado. Se me ocurre que la mejor descripción la encontré hace algunos días, en un reportaje de (no es sorpresa) Marcelo Falak. Copio los párrafos que me parecen claves.

“… La decisión más trascendente: A punto de agotarse un modelo de acumulación basado en tasas de interés internacionales muy bajas, abundancia de capitales, un dólar débil y precios de las materias por las nubes, ¿cuál será el que se imponga?

La primera vuelta brasileña permitió registrar dos visiones contrastantes en torno a esta cuestión. La del Gobierno de Dilma Rousseff, donde hay conciencia de que es necesario reformular el “modelo”, pero sin renunciar a su base: la preeminencia de un mercado interno fuerte. Enfrente, el alto empresariado, expresado de modo inmejorable por el candidato “socialdemócrata” Aécio Neves, apuesta a una apertura comercial amplia. Las dos posturas, en plena pugna, no parecen dejar demasiado lugar a posiciones intermedias

Una definición de Carlos Eduardo Abijaodi, director de Desarrollo Industrial de la Confederación Nacional de la Industria, resultó particularmente ilustrativa al respecto. “Si no hay reformas, ni el mercado doméstico se va a mantener. El propio Gobierno sabe que no se puede mirar sólo a él”, le dijo a este periodista en una entrevista reciente, realizada en la sede empresarial en Brasilia, en el Sector Bancario Norte. El empresario de Minas Gerais, el terruño de Neves, agregó que el mercado interno, “sobre todo si se pierde el de la Argentina, que se está reduciendo, no sustenta nuestra industria, ni trae innovación, ni tecnología, ni inversión, ni agrega nada”. Es una postura fuerte para un país que supera los doscientos millones de habitantes.

Si pensamos entonces, sin abusar demasiado del concepto, en el actual Mercosur como un mercado interno ampliado, relativamente abierto y relativamente protegido por un arancel externo (más o menos) común, es fácil suponer que a esos sectores del gran empresariado brasileño que aspiran a jugar en las grandes ligas, el bloque ya los convenza poco. Su pálido rostro actual, sus múltiples perforaciones, la debilidad de la demanda interna en momentos en que sus tres principales economías se encuentran estancadas o directamente en recesión (Brasil en primer caso; la Argentina y Venezuela en el segundo) son factores que no ayudan, precisamente. Tampoco colabora el descrédito que le provoca a la “marca Mercosur” una Argentina inmersa en una crisis de escasez de divisas ya demasiado prolongada, que la lleva a pisar importaciones, a diferir pagos y a bloquear la repatriación de remesas de las empresas extranjeras.

Por todo esto, Neves, fiel exponente de ese modo de pensar, propone “flexibilizar” el Mercosur. “Su Brasil” debería imponer su agenda de apertura fuerte hacia otros bloques y países, y si los socios se oponen, tendría que terminar con la unión aduanera y revertirlo a una simple zona de libre comercio. Con empresas menos competitivas que las de los nuevos socios eventuales (europeos, asiáticos, estadounidenses), ese Mercosur bonsái tendría definitivamente gusto a poco.

En la Plaza de los Tres Poderes, en el palacio presidencial del Planalto, Marco Aurélio García explicaba, poco después, cuál debe ser la estrategia para relanzar el Mercosur, entendido como una suerte de mercado interno ampliado que es necesario seguir estimulando desde los Estados.

Dentro de un replanteo del bloque que tampoco el Partido de los Trabajadores quiere eludir, el asesor especial de política internacional de Dilma, virtual “canciller” para la región, insistía en que hay que definir “si vamos a llevar adelante un proceso de sustitución de importaciones regional. La Argentina plantea mucho eso, sobre todo en el sector de autopartes (…) El reto para toda la región es restaurar la idea de un crecimiento acelerado”.

El funcionario ve a Brasil, claro, como eje de esa estrategia. Para él, se viene una era de “complementación industrial” y pone como ejemplo lo que puede generar la explotación a gran escala de los yacimientos petroleros del lecho marino a partir de 2016, oportunidades de negocios inmensas para empresas regionales capaces de ofrecer obras de infraestructura y de proveer servicios, equipos, barcos. “Todo eso impactará en el desarrollo industrial del país y de la región. Ésta debería ser, por ejemplo, una de las cuestiones a negociar en el Mercosur”.

Corresponde que aclare que ninguna de esas dos posturas me parecen completas y definitivas, ni mucho menos. El sector empresario brasileño, penetrado por las multinacionales pero menos que en Argentina, no va a regalar su mercado gratuitamente. Porque ni la Unión Europea ni los EE.UU. están dispuestos a abrir, en la práctica, sus sectores sensibles. Y el descenso del precio del petróleo hace que los costos que requiere explotar los yacimientos submarinos de Brasil, como los nuestros de “shale” en Vaca Muerta, alejan, al menos por un tiempo, la posibilidad de un boom.

Pero no importa. Más allá de los proyectos, es y seguirá siendo la defensa del mercado interno, que es la defensa del trabajo nacional, frente a la lógica globalizadora en busca de los menores salarios y la menor protección al medio ambiente, el enfrentamiento real en Brasil. Y también en Argentina.


Música para el fin de semana: El vuelo del moscardón

octubre 25, 2014

Rimsky Korsakov: El vuelo del moscardón, dirigido por Zubin Mehta. Un interludio que escribió el ruso, supongo, casi jugando. Doscientos segundos de puro virtuosismo. Para los que lo aprecian. Entre ellos, yo. Por lo general, no me atraen mucho este tipo de proezas, pero aquí hay belleza también.


¿Sabían que el domingo también hay elecciones en Uruguay?

octubre 24, 2014

Daniel Scioli Tabaré Vázquez

El sarcasmo en el título se dirige también a mí, eh. Aquí y en el resto de la blogosfera – y en otros lugares menos serios, como los medios – se ha hablado mucho de las elecciones en Brasil, y muy poco de la que este domingo tenemos en la orilla de enfrente.

No tiene que ver con el tamaño de ambos países. Uruguay es sólo un poco más pequeño que Siria, que aparece bastante en los medios internacionales. Sucede que su política y su sociedad es más tranquila que la nuestra y aún que la brasileña, y por eso nadie espera cambios dramáticos.

Sobre Argentina y Uruguay, ya me pronuncié aquí, en un momento de la relación entre nosotros, hace justo un año, más conflictivo que el presente. Ahí también subí un texto emotivo y elocuente del Dr. Miguel Ángel Barrios. Por mi parte, me limito a suscribir lo que nos decía en sus charlas el gran Alberto Methol Ferré “Yo soy un argentino oriental. Ustedes son argentinos occidentales“.

Claro, en el plano de la política, no podemos olvidar que son dos Estados, con responsabilidades directas hacia sus respectivos ciudadanos. Algunos argentinos, por ejemplo, están fastidiados por las facilidades que ofrece Uruguay a otros argentinos para la fuga de capitales (ahora menos, desde que entró en vigencia el pacto sobre información tributaria entre Argentina y Uruguay).

De todos modos, tengo la impresión que no es el influjo diabólico de los orientales el que hace que haya (muchos) argentinos que prefieren no pagar impuestos. Eso existe hasta en la culta Europa, como podrían contar esos dos amigos del alma, Depardieu y Putin. Y entre nosotros es una historia antigua: Punta del Este la construyeron en los ´50 compatriotas que refugiaban allí de la tiranía peronista los capitales que habían ganado… durante el peronismo.

También hay un problema hidrográfico: Montevideo es un puerto natural de aguas profundas, mientras que el de Buenos Aires debe ser dragado constantemente. Pero eso ya creaba rivalidades cuando gobernaba el Virrey Ceballos. Además, la contaminación previsible de las pasteras provoca tensiones, en un país tan cuidadoso del medio ambiente como el nuestro.

Hoy estoy un poco sarcástico, lo reconozco. Pero hace tiempo que pienso que si Argentina no tiene una política exterior firme en la defensa de sus intereses pero también comprensiva, y encaminada a fortalecer lazos con el Uruguay… no tiene política exterior. Punto.

Y me alegra realmente – aunque corra el riesgo que Artemio López me acuse de desviacionismo consensualista – que el gobernador de la provincia de Buenos Aires y una de las figuras … espectables del oficialismo argentino, se haya tomado el trabajo de hacer un gesto en dirección a las buenas relaciones en el vecindario. De ahí la foto.


“La mayor amenaza a la economía global”

octubre 24, 2014

euro

Les dije hace pocos días que las opiniones argentinas sobre las elecciones brasileñas, en la blogosfera y en los medios, reflejan más expectativas y temores nuestros que la realidad de los vecinos. Eso vale para la oposición, que quiere una “derrota del populismo”, y para algunos oficialistas, que creen que Dilma no es lo bastante populista. Economistas K – ¿neo neo keynesianos de izquierda? – critican con dureza la política antiinflacionaria que en Brasil han mantenido tanto Lula como su sucesora.

Este es un tema, el de la inflación, sobre el que quiero hablar. Creo, aunque algunos encuestadores nos decían “a la gente no le importa tanto” (!?), que es un asunto serio. Pero, para poner las cosas en el marco debido – el del planeta en el que vivimos – primero quiero acercarles una alarma sobre un peligro muy distinto: analistas con las máximas credenciales liberales (económicas) advierten sobre la mayor amenaza, de lejos, que enfrenta la economía mundial. Que provocaría, en corto plazo, el derrumbe del Euro.

The Economist, la revista de información económica más prestigiosa del Atlántico Norte, que, recordarán, recién castigó con dureza a Dilma y dijo que Brasil debe cambiarla por Neves, ha publicado un editorial sobre el asunto. Nos lo acerca, como de costumbre, su lector consecuente, nuestro amigo Víctor Lustig (AyJ). Les traduzco los primeros párrafos:

La economía mundial no está bien. Las noticias de América y Gran Bretaña son razonablemente positivas, pero la economía de Japón atraviesa dificultades y el crecimiento de China es ahora más lento que en cualquier momento desde 2009. Peligros impredecibles abundan, sobre todo a partir de la epidemia de ébola, que ha matado a miles de personas en el África occidental y atemorizó a millones más allá. Pero la mayor amenaza económica, por el momento, viene de la Europa continental.

Ahora que el crecimiento alemán ha tropezado, la zona del euro está a punto de caer en su tercera recesión en seis años. Sus dirigentes han dilapidado dos años de respiro, otorgados por la promesa de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, de hacer “lo que sea necesario” para salvar la moneda única. Los franceses y los italianos han esquivado las reformas estructurales, mientras que los alemanes han insistido en demasiada austeridad. Los precios están bajando en ocho países europeos. La tasa de inflación general de la zona ha caído al 0,3% y puede entrar en franco descenso el próximo año. Una región que representa casi un quinto de la producción mundial está marchando hacia el estancamiento y la deflación.

Los optimistas, tanto dentro como fuera de Europa, a menudo citan el ejemplo de Japón. Cayó en la deflación a finales de la década de 1990, con consecuencias desagradables, pero no apocalípticas para sí mismo y para la economía mundial. Pero la zona del euro plantea riesgos mucho mayores. A diferencia de Japón, el de Europa no es un caso aislado: de China a los Estados Unidos la inflación es preocupantemente baja, y en descenso. Y, a diferencia de Japón, que tiene una sociedad homogénea y estoica, la Unión Europea no puede mantenerse unida a través de años de esclerosis económica y caída de precios. A medida que la carga de la deuda se dispara, desde Italia a Grecia, los inversores tendrán miedo, los políticos populistas ganarán terreno, y más temprano que tarde, el Euro se derrumbará“.  (completo aquí)

La legendaria flema británica está un poco deshilachada, parece (¿tendrá algo que ver su exposición a la deuda?). Como sea, quiero añadir otra noticia reciente que nos muestra que la dirigencia alemana tiene una opinión distinta y – como es tradicional – nervios de acero:

Merkel, inflexible: “Todos, e insisto en todos, los países deben cumplir”

La canciller lanza esta advertencia después que Francia confirmara que rebasará el déficit permitido por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento”  (completo aquí)

Ya les dije que no quiero hacer pronósticos fáciles. Sólo… me acuerdo de una tradición europea más antigua. Decía “A quienes los Dioses han decidido destruir, primero los vuelven locos“.


Más opiniones, de lejos, sobre la elección en Brasil

octubre 23, 2014

the economist

Ya que dije que la puja entre Dilma y Aecio Neves (más Marina Silva) estaba sirviendo como un test de Rorschach para expresar prejuicios y temores ajenos, me parece interesante traducirles – para los que dominan el inglés o no cliquean en los comentarios – un párrafo de este expresivo artículo que nos acercó nuestro amigo “Víctor Lustig” ( AyJ ) y le dedicó The Economist (bajando línea desde Londres, de 1843 hasta hoy) a nuestra vecina Dilma: Porqué Brasil debe cambiar. Los votantes deberían descartar (ditch) a Dilma Rousseff y elegir a Aécio Neves

“… La economía mundial está con problemas y el final del gran auge de las commodities han perjudicado a Brasil. Pero le ha ido peor que a sus vecinos latinoamericanos. La constante intromisión de Rousseff en las políticas macroeconómicas y sus intentos de manejar el sector privado han provocado la caída de la inversión. Ella ha hecho pocos esfuerzos para abordar los problemas estructurales de Brasil: su infraestructura deficiente, altos costos, un sistema de impuestos punitivo, montañas de burocracia y un código laboral rígido copiado de Mussolini …”  (completo aquí)

Díganme ¿no les parece haberlo escuchado ya?


Un pronóstico para el domingo: Dilma gana

octubre 22, 2014

Dilma-Chico Buarque

En general, soy bastante renuente a hacer pronósticos (apuestas, a veces, pero eso es otra cosa). Como decía Niels Bohr: “Predecir es muy difícil, sobre todo el futuro“. Pero quiero compartir con ustedes uno que hizo hace diez días mi amigo Otto Rock, un gringo que conoce mucho de minería, Perú y Latinoamérica. No tanto por la predicción en sí – espero que acierte – sino porque describe muy bien una rutina de los medios, aquí y en el Hemisferio Norte.

Pienso que, antes que “formadores de opinión”, hay que pensar en ellos como “confirmadores de opinión”. Repiten lo que sus públicos creen y quieren creer, según un “sentido común” gramsciano (que ellos mismos han contribuido a formar, cierto, pero ese es un proceso muy largo y complejo). De vez en cuando, la realidad muestra que han estado diciendo pavadas. Y ellos la comunican, cómo no. Es su oficio. El truco es contarla rápido, en una o dos ediciones. Y en pocas semanas volver a repetir el mismo discurso, apoyado en otras noticias (hay tantas todos los días…).

Vamos al pronóstico:

En las próximas dos semanas (esto lo subió el lunes 13) hasta el domingo 26:

  1. Aecio Neves será promovido como la alternativa “favorable a los mercados”
  2. Periodistas y opinadores profesionales perciben las obvias ventajas de comentar “una elección reñida”, que podría provocar “un cambio histórico”
  3. Los medios se alimentan de sí mismos; la excitación crece en los sectores politizados
  4. El Bovespa (mercado de valores) sube, con grandes volúmenes y alzas repentinas
  5. En algún momento de la semana próxima, ¿martes 21, miércoles 22?, el Bovespa caerá pesadamente, cuando los jugadores que conocen la realidad brasileña realizan sus ganancias
  6. El viernes 24 correrán rumores de “cambios de última hora en las encuestas”
  7. El domingo 26 Dilma gana 52 a 48 % de los votos válidos
  8. El lunes 27 hay ventas masivas en el Bovespa
  9. La vida vuelve a la normalidad

Ayer Otto subió este gráfico del movimiento del Bovespa entre el miércoles 16 y ese mismo día, martes 21

bovespa5d

(cliquear encima para ampliar)

Es el día en que El País-Brasil publicaba estoNuma das disputas eleitorais mais emocionantes … dos últimos tempos, uma nova pesquisa eleitoral dá um pouco de esperança de vitória para os petistas“.

No estoy seguro que Otto acierte, eh. Por lo que conozco de Brasil y de política, me inclino a creer que sí, pero “la vida te da sorpresas”. Lo que me parece significativo, como les decía, es la forma en que anticipó las expectativas mediáticas.

Además, quería que sirviera de introducción a algunas reflexiones que quiero hacer sobre la elección brasileña. Y como, me parece, las opiniones argentinas sobre el asunto, en la blogosfera y en los medios, reflejan expectativas y temores nuestros. Brasil es un factor muy importante en nuestro presente y nuestro futuro, por cierto. Pero más importante es lo que hacemos nosotros.


Nuevo Código Procesal Penal

octubre 21, 2014

justicia

Les pido disculpas por este impulso irresistible de comentar lo que anunció recién la Presidente. No soy especialista en derecho procesal ni penalista. Ni siquiera abogado. Pero soy de aquí, y me parece que esta puede ser una de las iniciativas más importantes que ha lanzado este gobierno; entre las recientes, además. Como las reformas al Código Civil que acaban de ser aprobadas, o la legislación electoral que propone mi amigo Jorge Landau. La verdad, éste es el “fin de ciclo” más animado que recuerdo.

Ante todo: Esta reforma abarca menos de lo que pueden pensar los que no son abogados. Como aclara Derecho en Zapatillas ‏(@dzapatillas): Cada provincia dicta su código procesal penal, el que pone en práctica la ley penal. El que aprobará (o no) el Congreso es para que lo apliquen los juzgados nacionales y federales.

Pero también los cambios son más profundos, en los procedimientos y en lo cultural, de lo que podría imaginar un desprevenido. Repaso la lista (la tomo de La Nación, que coincide con la de Página 12 y es más concisa):

  1. Que la investigación esté a cargo del fiscal. En este caso el juez será un juez de garantías y el que lleve adelante el juicio oral.
  2. Que las víctimas puedan tener una participación más activa de la investigación. “Podrán participar en el proceso junto al fiscal, exigiendo medidas”
  3. Que todas las audiencias sean orales.
  4. Que la instrucción se realizará a lo máximo en un año. El juicio oral deberá comenzar entre 5 y 30 días de terminada la investigación
  5. Que habrá sanciones para los funcionarios judiciales si no se cumplen los plazos y las causas no prescribirán por agotamiento de los plazos.
  6. Que para dictar la prisión preventiva se tendrán en cuenta las circunstancias del hecho y la conmoción social que produzca en la sociedad. También será considerada la reincidencia del autor del hecho.
  7. Que en el caso de los delitos graves, los acusados irán presos desde el primer día y deberán ser condenados en 10 meses
  8. Que en el caso de delincuentes extranjeros, si están en el país de manera irregular y son sorprendidos en la comisión de un delito serán expulsados. No podrán ingresar nuevamente por 15 años.

(Para observar: La frase que está en negrita en el punto 5 está mencionada por Página 12, pero no figura en la lista de La Nación. No quiere desmentir a la oposición berreta que proclama que todo es para evitar la persecución judicial a los (ex) funcionarios).

Mis observaciones: Algunos puntos son simplemente efectistas: La expulsión de extranjeros en situación irregular y delinquen, no cambia mucho. Los verdaderamente peligrosos (narcotraficantes o funcionarios del F.M.I., por ejemplo) ingresan legalmente. Los otros… ya hay bastante competencia local.

Otros, como los criterios para la prisión preventiva, tal vez provoquen cuestionamientos del C.E.L.S. o alguna otra ONG, pero dudo que la mayoría de los argentinos se preocupe por eso. Ha sido este gobierno el que les ha dado la influencia que han tenido en las prácticas procesales.

La reforma más profunda, entiendo, está en el primer punto. No en sus consecuencias prácticas: más allá de lo formal, los fiscales no dependen más del gobierno de turno que los jueces, habitualmente cuidadosos. La frase clave es “de turno”: cuando un gobierno se va, ni los fiscales ni los jueces tendrán especial interés en protegerlo.

No. Lo fundamental es que se plantea cambiar de un sistema inquisitivo a uno acusatorio. Como hemos procedido hasta ahora, el juez es también es que dirige la instrucción del proceso, el Gran Inquisidor de Dostoievski. Se pretende pasar a un sistema que conocemos muy bien… por las películas. En Inglaterra y en EE.UU., el fiscal acumula evidencias y testigos y acusa, los abogados trabajan en la defensa, y el juez juzga. Me pregunto si nuestro anquilosado Poder Judicial está preparado para ese cambio.

Ojo: por sus características, no es un proyecto que uno estima que sólo será testimonial, como el apoyo que se ha dado a la idea del traslado de la Capital.  Que todos sabemos que necesariamente quedará para un próximo gobierno, si es que éste lo toma. La reforma puede aprobarse ahora, aunque su puesta en marcha sea escalonada.

Dejo aquí para que se pronuncie gente más sabia que yo. Ojalá sea en el Congreso, con “serenidad y responsabilidad”, como pidió la Presidente, pero no estoy seguro.


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