a 20 años, algunos ladrillos del Muro

Noviembre 9, 2009

ber24

La caída del Muro de Berlín es un acontecimiento profundamente cinematográfico. Pensándolo bien, era la forma apropiada de cerrar el siglo, como sugiere Hobsbawm, en que esa forma de arte se desarrolló. Una imagen de profundo poder, que sintetiza una película larga y la interacción de muchísimos factores. Lo que queda en la memoria, lo que quedará en la Historia, es la imagen.

Tengo ganas de escribir, como Dumas, veinte años después, sobre uno de los hechos más importantes que ocurrieron durante mi vida. Me hace vacilar, como otras veces, el hecho que se ha escrito tanto, tanto del tema. Y ahora que se cumple un aniversario redondo y U2 hace un festival…

Voy a poner un par de reflexiones, nada originales pero auténticas, y subiré algo que he leído últimamente que me parece inteligente y realista.

Por mi parte, yo, que no soy un hombre de izquierda pero que pienso que la Izquierda jugó y juega un rol necesario y positivo en la realidad política en todo el mundo, (sí, a pesar de sus crímenes y errores ¿O la Derecha, el Centro y el Nacionalismo no los tienen?) siento necesario decir, frente al lloriqueo de algunos de sus representantes por los ideales sepultados bajo las piedras del Muro, que el sistema que quedó enterrado allí era una porquería.

El hecho que hubiera trabajo para todos no compensa la policía secreta, el mercado negro y la corrupción. También en las cárceles tienen alimentación y atención médica gratis, y, las progresivas, trabajo obligatorio. Y como en las cárceles, el que puede se escapa. Si lo que lo ha reemplazado en muchos países tiene algunas de las viejas lacras y haya agregado alguna propia, eso no lo excusa.

Otra cosa que me parece que vale la pena recordar es algo muy obvio: la Caída del Muro es una foto de una película que había empezado por lo menos tres años antes: un intento de reforma. la Perestroika, de ese sistema acosado por su propia debilidad, donde se mezclaban – como sucede en las cosas humanas – impulsos nobles, especulación y arrogancia. En ese intento de reforma, la unificación de Alemania fue para el Secretario General del PC soviético, a la vez, el sacrificio necesario y la jugada fundamental. Por eso puse a la cabeza de este post la foto del beso de Gorbachov y Honecker, el dictador de Alemania Oriental, semanas antes de la Caída. Ese intento de reforma, del que la demolición del Muro fue una parte inevitable, no termina sino más de dos años después, cuando Yeltsin fuerza la renuncia de Gorbachov y disuelve la Unión Soviética. Y leyendo los documentos de la diplomacia, bah, hasta leyendo los diarios de la época, queda muy claro que no fueron Reagan, Bush sr., ni Thatcher los que buscaron su derrota. Estaban muy dispuestos a negociar con él. En realidad, los dos últimos mostraron estar dispuestos a negociar con los comunistas de la línea dura que dieron el golpe contra Gorbachov-

Hay un suplemento, Después del Muro, que Clarín publicó el 1° de diciembre, que entre mucha palabrería trae algunas cosas interesantes. Entre ellas, donde encontré los aportes que me parecieron más precisos fue en un reportaje de Matilde Sánchez a un sociólogo estadounidense, Richard Sennett, de la London School of Economics, que estudió el giro copernicano que el neoliberalismo impuso en el mundo del trabajo en sus estudios La corrosión del carácter y El artesano, que analizan los cambios gerenciales en el mundo fabril y la subjetividad del obrero al ser reemplazado por autómatas electrónicos o jóvenes a un cuarto de sueldo y sin memoria gremial. Un tema del que los argentinos conocemos.

Curiosamente, es él quien señala: “Es tentador tomar la caída del Muro como metáfora perfecta de la globalización, pero es incorrecto. Se trata de dos desarrollos. No se debe enfocar la caída y disolución del imperio comunista como consecuencia del ímpetu capitalista.

En rigor, está más ligado a un proceso europeo, no al capital financiero o la irrupción de China en la economía.

Una de las sorpresas fue que el debate nacional alemán no versó sobre la globalización, sino sobre la inclusión del territorio oriental. Cuando se disolvió la URSS, muchas de estas economías soberanas pensaban que podrían participar y beneficiarse del sistema global. Muy pronto comprobaron que por largo tiempo serían sus socios pobres.

¿Cuándo fecha usted el actual ciclo de globalización?

Mucho antes, en 1971 con la ruptura del acuerdo Bretton-Woods, negociado en 1944 y que regulaba el flujo comercial y financiero en el mundo occidental. Concluyó cuando unilateralmente EE. UU. abandonó la convertibilidad de su moneda y el patrón oro.

El mercado fue inundado de dinero, al comienzo de Japón y países de Oriente Medio, impacientes por invertir. Yo suscribo la afirmación de Bennet Harrison sobre la dinámica que impusieron los capitales impacientes”, que son los responsables de la crisis actual. Lo que prima desde entonces es la búsqueda de rentabilidad a cortísimo plazo.

Contra lo que se cree, EE. UU. se mantuvo muy expectante. Invirtieron muy poco en el Este europeo, apenas un 10 por ciento de las inversiones en China en los últimos veinte años.

Buscaban una escala más grande para sus inversiones. Hacia 1995 ya estaban muy enfocados en China.

¿Qué significó esto en la marea de trabajadores comunistas sin empleo?

Las libertades políticas trajeron la inestabilidad; entonces empezaron a hacer su balance de lo ganado y lo perdido.

Esa es una de las ironías; ahora tienen libertades pero algunos se enriquecieron demasiado mientras otros se empobrecieron tanto. Y ocurrió lo opuesto de lo que esperaba el proletariado; tanto en la pequeña empresa como en las universidades, perdieron el trabajo. En efecto, existió una tragedia generacional. Mi impresión personal es que en los 90, la generación de transición tuvo una gran decepción retrospectiva. El trauma será superado en las siguientes generaciones.

Los procesos estaban sujetos al estado de las empresas estatales. Muchas eran obsoletas, con anticuados parques de maquinaria y graves deficiencias en el nivel gerencial. Uno de los problemas comunes al campo socialista era una pobre ética laboral, con gran alienación hacia el propio oficio. Cuando visité Weimar, en Alemania oriental, todo exudaba abandono; ¿cuándo fue que los alemanes comunistas se entregaron a la desidia? Si hasta dejaron de poner plantas en los balcones… Los nuevos gobiernos no hubieran podido resolver problemas tan estructurales. La caída de la URSS fue una implosión, una decadencia interna: no fue derrotada y eso nos llena de asombro. El imperio soviético no fue conquistado por el capitalismo global.

Usted entonces no cree que EE. UU. ganó la Guerra Fría?

Eso es una estupidez. En EE. UU. son muy triunfalistas. En los 80 el presidente Reagan había aumentado muchísimo la compra de armamentos; se decía que su gasto militar indujo la bancarrota soviética: pavadas. Muchos de estos países no podían gerenciar su propia transformación. Lo interesante es por qué los chinos, que también tenían un comunismo estatal muy rígido, no se hundieron. Dependió de cualidades previas a la era comunista.

China siempre tuvo una estructura estatal disciplinada, un sistema educativo magistral y una base popular muy entusiasta. Y también lo que en su momento llamé “las tortugas chinas”, una inmensa masa de emigrados en el mundo entero que organizaron la reinversión de su dinero otra vez en el país. Culturalmente lo tuvieron todo para despegar; aunque cayó la economía estatal maoísta, sobrevivió el partido y pudo movilizar rasgos culturales profundos y perdurables. Las diferencias culturales, ese triunfo de la adaptación china, hicieron que un sistema comunista se hundiera por su propia corrupción y otro se recreara


Félix Luna, y una ironía argentina

Noviembre 5, 2009

Félix Luna ha muerto, y no me sentía impulsado a escribir sobre él. Escribió la letra de algunas canciones muy hermosas, y fue un militante de siempre del radicalismo (en sus diversas variantes: la del viejo partido, la de Frondizi, la de los que estuvieron cerca de Lanusse… Bueno, también el peronismo ha tenido muchas versiones). Pero aunque a veces yo piense que el último Perón veía al peronismo y al radicalismo como dos alas del Movimiento Nacional, Luna fue un duro antiperonista, y correspondía, pensaba, que lo despidiesen desde la otra ala.

Su obra más importante, por la que se lo conoce más, es la de divulgador de la Historia. Y, aunque es un trabajo necesario, personalmente me fastidian mucho (no me refiero a los que militan con la historia: algunos, como Vicente Fidel López, Abelardo Ramos, Pepe Rosa, Ferla, son un placer leerlos). Los ejemplos modernos de divulgación, incluyendo a Luna lamentablemente, me aburren; prefiero los historiadores. Son gustos personales.

Pero, aparte de las necrologías formales, he encontrado ataques de algunos que creen, seguramente de buena fe, hacerlo desde el peronismo. Subieron, por ejemplo, una dura diatriba que le dedicó Abelardo – claro, cuando ambos estaban vivos y militando – y sentí ganas de recordar algo que tiene un sentido generacional. Una ironía que, sospecho, le fastidiaba a Félix Luna en la última etapa de su vida.

El asunto es que uno de sus libros “El 45″ fue muy influyente en hacer que muchísima gente de la clase media antiperonista empezara a valorizar a Perón. Y fue así porque fue el más elocuente divulgador – más que Sábato, más que cualquier otro – de ese cambio en la visión que los más articulados entre ellos estaban experimentando, a fines de los ´60 y principios de los ´70. Decía “Nunca había estado yo con Perón. Durante sus dos presidencias fui antiperonista militante, de discursos, pegatinas y activismo. Después de 1955 empecé a revisar mi posición. No me convertí en peronista, pero muchas cosas que había visto de un modo empecé a mirarlas de manera distinta“.

Claro; eso fue con Perón en Madrid, cuando su regreso era un sueño de otros argentinos. Después de algunos años, Luna volvió a verlas como antes. No importa; se me ocurre que ser antiperonista es una de las formas raigales de ser argentino. Otra, claro, es ser peronista. Lo que quedó, su parte en la Historia incluye que en muchos fogones de jóvenes a principios de los ´70 se cantaba alguna de sus canciones del álbum “Los Caudillos”. Y que muchísimos de esos jóvenes, inclusive los que éramos peronistas antes de leerlo, sentíamos algo verdadero en ese último párrafo de “El 45″

Al trasponer la puerta del jardín le hago un gesto de adiós. Nunca más en mi vida veré de nuevo a este hombre. Perón está en el porche de su casa, solo, inmóvil. Es un exiliado que ya transita por el blando territorio de la ancianidad, sin poder realizar los dos únicos sueños que todavía acaricia: regresar a su Patria, vestir su uniforme militar. Pero no siento piedad por él: más bien, creo que lo estoy envidiando. Porqué muchos hombres y mujeres de la Argentina sintieron que sus vidas eran más ricas y plenas cuando lo tenían a su lado...”


Auge y caída del bipartidismo

Noviembre 4, 2009

Puso el borrador de Jorge Landau en una página aparte, porque era más largo de lo que debería ser un post (miren quién habla) y, también, porque no era coyuntural, a pesar de su origen. Lo mencioné en el post sobre la reforma política, donde copié un párrafo.

Pero las estadísticas del Sr. Word Press me muestran que la gran mayoría de los visitantes al blog ni miran los encabezados de página. Así que incluyo el vínculo en este post específico. Espero comentarios agudos, en especial de Manolo.


El Grupo Clarín hace terrorismo mediático. Actúe, Dr. Aníbal F.!

Noviembre 4, 2009

Confieso que yo pensaba que la demonización del Grupo por parte de La Cámpora y la blogosfera K era exagerada. Y creía que, una vez desmentida la superstición que atribuía una fatídica mala suerte a tres tapas seguidas de Clarín, el Sr. Magnetto era un ejecutivo más, tratando de proteger sus negocios. Pero ¡qué equivocado estaba! La tapa del diario de hoy muestra los extremos a que está dispuesto a llegar para infundir el terror en nuestra sociedad:  Crece el cáncer bucal entre los jóvenes por el sexo oral


De la reforma política

Noviembre 3, 2009

Sobre el proyecto de reforma política que impulsa el Gobierno he visto muy poco en la blogosfera. Puede ser una falla mía, porque confieso que este año estoy dando vistazos muy superficiales, pero – además de los comentarios tipo hinchada “Les ganamos cuatro a cero” “Tu patrón y cuantos tramposos más?” – sólo leí un análisis a fondo, el de Artemio López aquí (Por supuesto, el tema se toca en una discusión mía con Manolo, aquí y aquí, pero de qué otra cosa discutimos con Manolo?). Runfla de Rufianes y Socialistas con Pino salieron a pegar, pero creo – respetuosamente – que es una reacción automática de partidos de izquierda “hinchas de equipos chicos”, que sienten que los grandes están tratando de dejarlos afuera. Mi evaluación es que no será así, pero de eso más adelante.

Es cierto: esta reforma es mucho menos importante que, por ejemplo, la asignación proto universal por hijo, pero, como decía en un post sobre Cataluña!, más o menos “La tarea política rara vez es creadora. Pero hacerla bien, siempre es condición necesaria para que perduren y den fruto las cosas importantes“. Por eso, estoy esperando las reflexiones de Ezequiel, Luciano, Gonzalo, Omix y el resto de la fauna.

Mientras, ahí están los blogs de los pobres, los diarios. En Página12 Horacio Verbitsky da un buen resumen, a favor, claro: “encararla cuando faltan dos años para los próximos comicios parece razonable. Hay en la Argentina 33 partidos nacionales, de los cuales siete cumplen con los requisitos de la ley vigente. En 2007 compitieron 14 fórmulas presidenciales, pero apenas cinco llegaron al 3 por ciento de los votos. La extensión de las campañas, el uso y abuso de las encuestas, de la publicidad oficial y de la privada, los miniemprendimientos partidarios de alquiler, las listas colectoras y en espejo, las candidaturas testimoniales, las divisiones y reagrupamientos de cada partido, la dificultad de distinguir qué está dentro o fuera de cada uno, la falta de cualquier referencia programática han llegado a un extremo que aturde. Pero el necesario reordenamiento no requiere entorpecer el surgimiento de fuerzas nuevas“. Verbitsky no dice que un buen trecho para llegar a ese extremo lo recorrió Néstor Kirchner. Los peronistas deberíamos reconocer que nosotros, en conjunto, dimos un buen impulso en ese camino. Pero en esta página, Jorge Landau, columnista invitado del blog de Abel, señala que el origen estuvo en la implosión del radicalismo:

El sistema bipartidista colapsa porque queda afectada su razón dialéctica. La oposición es la razón del oficialismo. No habiendo una UCR fuerte, el peronismo no necesitó realizar ya elecciones internas para decidir su candidato a presidente de la nación, sino que presentó tres fórmulas que por arrastre concentraron la mayoría de los cargos en disputa, y tres presentó el ex radicalismo  – la propia UCR, Carrió y López Murphy en su búsqueda por recomponer opciones de oposición al Peronismo. Desde entonces las elecciones internas dejaron de ser el mecanismo de selección de los candidatos… La prolongación sin límite de la emergencia del año 2001 hizo que los oficialismos se fueron subsumiendo en gobiernos y las oposiciones en medios de comunicación

Tal vez por eso, Clarín y LaNación tienden a limitarse a señalar que, si el origen del proyecto está mal – y se origina en Kirchner, la fuente de toda perversidad – debe ser necesariamente malo. Algunos de sus artículos parecen haber sido escritos sin leerlo. Exceptúo a Carlos Pagni hoy, que, sin apartarse de la ortodoxia LaNacionalista, apunta a un hecho concreto: Si la ley está pensada para la candidatura de Néstor Kirchner, está asumiendo un altísimo riesgo al plantear una interna abierta y obligatoria.

Por mi parte, creo que la obsesión K / antiK tiende a hacer olvidar que las elecciones están previstas para Octubre 2011, a dos años vista. Y las internas, según el proyecto, para agosto de ese año. Las precandidaturas estarían definidas – con más previsión que lo que es habitual en Argentina – para marzo 2011. Pero si la reforma política se aprueba – y la oposición parlamentaria está mucho menos en desacuerdo con ella de lo que sus declaraciones harían creer – la naturaleza de los partidos, y por ende de la lucha política, se estaría decidiendo en las próximas semanas.

Es por eso que Duhalde, que de esto sabe, ajusta de inmediato su estrategia y plantea su propia candidatura. Tiene muy claro que la suma de voluntades militantes en el seno de un partido, la “perrada” que dice Manolo, sólo se consigue si se tiene un candidato para mostrar. Y las batallas por venir se darán en el seno de los partidos.

No solamente en el Partido Justicialista y en la Unión Civica Radical. El meollo del argumento de Landau es que el bipartidismo que conocimos se destruyó en el 2001/2002, y la historia no vuelve atrás. Estima que aún con el texto actual del proyecto – que sin duda será modificado – hoy hay ocho (no siete) partidos en condiciones de presentar una candidatura a presidente. (Uno de ellos sería el Frente Grande!, con Sigal, Nilda Garré y demás deudos del Chacho).

En coincidencia, el sagaz Artemio apunta en el análisis que menciono arriba: “evitar el despliegue de alternativas radicales y peronistas por fuera de las oficiales, significa angostar electoralmente a la UCR y el PJ y abrir así mayores posibilidades a terceras fuerzas nacionales con volumen propio significativo“.

Estimo entonces que este es el escenario que será consecuencia – deliberada o no – de la reforma política en marcha: los aparatos nacionales del PJ y la UCR, razonablemente organizados, compartirán el espacio electoral con otras fuerzas – que siempre estuvieron presentes, por supuesto – pero por primera vez se verían obligadas a trascender su condición de agrupamientos en torno a una figura o de partidos locales para organizarse también como partidos nacionales. Como la organización es lo único que vence al tiempo, según decía un destacado político del siglo pasado, sospecho que parafraseando a Weber, ese hecho cambiará su naturaleza y creará una burocracia política permanente.

Naturalmente, las figuras, y figuritas, no estarán de acuerdo con las consecuencias de la reforma. Pero parece que hay una exigencia social, muda pero insistente, en que “algo hay que hacer”. Después de todo, ésta era también una bandera de la oposición que, con decisionismo peronista, los K han tomado. Si estoy en lo cierto, habrá una o dos confederaciones de partidos de “centro izquierda” con base, como hasta ahora, en los sectores medios de la sociedad, pero tratando de trascender ese límite social. Como también habrá una o varias confederaciones de partidos de “centro derecha”, que expresen a los muy numerosos sectores medios y altos cuyos ideales pueden ser llamados, vulgarizando ”neomenemistas”, aunque no se planteen volver a los ´90.

Es posible que a estas nuevas realidades políticas se desplazen dirigentes y algunas estructuras que hoy están dentro del PJ. Pero eso no es importante. No cambia, nunca lo ha hecho, la naturaleza del peronismo. Más importante, tal vez, es que eso reducirá la dinámica “movimientista” de nuestra fuerza, que siempre ha incorporado cuadros (desde el antipersonalismo – Robledo, Luder - y el socialismo – Bramuglia - en los ´40 hasta el CEMA - Boudou - mucho más recientemente. Y no hago ejemplos del PC para que no me acusen de macartista). Pero me parece que – en conjunto – es un costo razonable de “un país más serio”, como pedía un candidato presidencial a comienzos de esta década.


rescatando liberales

Noviembre 2, 2009

Para ser alguien que he militado en el peronismo los últimos 40 años, siempre tuve una valoración respetuosa del liberalismo como filosofía. Será que aprecio mucho la Libertad, y aunque tengo claro que el liberalismo no ha tenido mucho que ver con ella salvo en algún momento histórico, bastante acotado… Bueno, puede decirse que otras filosofías, más generosas en otros aspectos, les cuesta más dar una respuesta satisfactoria al ideal de la libertad individual.

En parte por eso, porque valoro el pensamiento de Locke, Montesquieu, Jefferson, y puedo apreciar los más modernos Popper y Hayek y sus diferentes caminos, sin compartirlos, es que me fastidia especialmente la versión trucha que circula bajo el nombre de neoliberalismo, lo que Croce, también liberal él, llamaba liberismo. Da para largo el análisis de una falsificación berreta pero exitosa que ha permitido mezclar los Derechos del Hombre con las derechos de los accionistas controlantes, pero queda para otra oportunidad. Hoy quiero rescatar algo positivo de Mario Vargas Llosa, un escritor talentoso pero cuyas posiciones políticas me irritan profundamente.

Porque me parece natural, hasta lógico, que un hombre con su historia y formación sea antiperonista. Borges y Córtazar lo fueron, y eso no le hizo daño ni al peronismo ni a la Argentina ni a su obra literaria. En la vieja frase “se necesita toda clase de gente para llenar el mundo”. Pero que alguien con talento repita las tonterías estilo Fundación Atlas, recetas de economía - materia de la que no sabe nada – que ni siquiera los neocons sostienen ahora, y se una al coro autodenigratorio de las sociedades iberoamericanas de los que pasan por cultos sin serlo… Como dije, me irrita. Supongo que está compensando pavadas de juventud de signo contrario como ésta.

Fue por eso que me interesó encontrar en LaNación, nada menos, esta nota suya, donde, hablando del cineasta Polanski, el ministro Mitterrand y, por supuesto, el primer ministro Berlusconi, Vargas Llosa, dice algo relevante sobre la sociedad moderna europea - esa que los “liberales” locales admiran sin cuestionarla - y los sueños de libertad de su pasado. Copio el párrafo más conceptual, aunque el resto, especialmente la parte sobre Berlusca, es más divertida.

La generación a la que pertenezco dio varias batallas: por la revolución, el comunismo, la emancipación de la mujer, la libertad religiosa y la libertad sexual. Parecía que, habiendo perdido todas las otras, por lo menos en Occidente habíamos ganado esta última. Episodios como los que resumo en esta nota muestran que creer semejante cosa es una ilusión. ¿Qué clase de libertad sexual hay detrás de las villanías de este trío? Abusar de una niña de trece años, gozsar con adolescentes que son esclavos sexuales por culpa del hambre y la violencia y convertir en un burdel el poder al que se ha llegado mediante el voto de millones de ingenuos son acciones que hacen escarnio de la libertad que precisamente clama por que en la vida sexual desaparezca esa relación de amo y esclavo que, en estos tres casos, se manifiesta de manera flagrante. La libertad sexual es en ellos una patente de corso que permite a quienes tienen fama, dinero o poder materializar de manera impune sus deseos degradando a los más débiles


Un ataque cuasi mafioso a Artemio

Noviembre 2, 2009

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Notas de viaje – Barcelona

Noviembre 2, 2009

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Siempre digo que lo más valioso de los blogs es que son imprevisibles. En los comentarios de una entrada sobre Milagro Sala, dos distinguidos visitantes de este blog, AyJ y EduA, debatieron sobre Catalunya, Barcelona y las repúblicas marineras  (AyJ hace muy poco tuvo la experiencia de ser un indocumentado en esa ciudad, lo que seguramente le permitió verla con más intensidad).

Me hizo recordar que estoy demorado con mis “Notas de viaje”, y que justamente Barcelona fue la etapa siguiente.  Pero describir una ciudad que no conocía, en la que estuve sólo tres días… es demasiado audaz, aún para mí. Quiero volcar algunas reflexiones que me provocó, varias de las cuales – inevitable – tienen que ver con nosotros.

Voy a recurrir a la lengua vieja de Castilla, y no al catalán, para darles mi impresión: es una ciudad de la puta madre. Tiene vigor, es cosmopolita, y a la vez con una identidad propia muy marcada. Y mucha gente joven. Esto se me marcó fuerte porque llegamos en medio de las fiestas patronales de la Virgen de la Merced, y con las calles céntricas cerradas a los autos, tuvimos que arrastrar las valijas por dos cuadras hasta llegar al hotel, en medio de un festival de rock organizado por el Ayuntamiento. Todos los jóvenes con mucha cerveza encima, pero una onda muy tranqui. Ningún problema.

Señalo también aquí la juventud, porque no era como veía a Europa (“geriátrico de lujo”, me había quedado la imagen. Alguien me dijo que muchísimos estudiantes españoles quieren hacer la Universidad en Madrid o en Barcelona, y de ahí mi impresión en este viaje. Puede ser, pero hay una escala natural de edades que se ven en las calles. Los adolescentes no son una raza aparte allí). Me pareció percibir, eso sí, una atmósfera diferente de la de Madrid, no más activa, pero sí con más empuje, más “busca”. Supongo que hay tradición en esto, y que la proporción de empleados públicos es menor.

Igual, lo de la identidad, la actividad cultural y todo la explotación del turismo, las tres tienen mucho que ver con la política, inteligente y sostenida con muchos recursos a lo largo del tiempo por el gobierno local y el de la Generalitat ¿Cuándo tendremos algo así aquí, creen ustedes?

De todas formas, hay algo bastante raro que me pasó con Barcelona: me recordaba a Buenos Aires. Al principio, no me podía imaginar por qué. Ella tiene, como marcas muy distintivas de su pasado medieval y del muy cercano, al Barrio Gótico y a Gaudí: Nada como eso aquí. Sobre todo, tiene el Mediterráneo y nuestro Río de la Plata, lindo y sucio,… no, no compite.

Después me dí cuenta, recordando otras ciudades de Europa: se parece con B.A. por lo que no tiene, el Renacimiento y el Barroco. Y no lo tienen por la misma razón: eran muy pobres en esos años. Barcelona, ciudad y puerto principal del Reino de Aragón, rival de Génova y Venecia, empieza a decaer junto con ellas, cuando el poder turco cierra el Mediterráneo. Y luego Castilla concentra el comercio con las Indias en los puertos de Andalucía…

Recién Carlos III, nuestro padre geopolítico, el mismo que crea el Virreynato del Río de la Plata con capital en Buenos Aires, le permite a Barcelona comerciar con América. Ahí empezaron a levantar cabeza las dos urbes. Y fue en el siglo XIX, aqui con la larga paz de Rosas y en la catalana unos años antes, que llega la prosperidad (la de los prósperos, claro).

Ahora, vale la pena destacar que con sus fortunas, a los ganaderos y comerciantes porteños lo único que se les ocurrió es copiar palacetes franceses y regatear con Rodin. Los industriales y comerciantes barceloneses bancaron a los arquitectos del Modernismo Catalán ¿Tendrán razón mis amigos tradicionalistas de izquierda en decir que los industriales son una burguesía modernizadora y los rurales no? ¿O habrá razones culturales?

Pero hay algo que también debemos tomar en cuenta, no para aplaudir ni para reprobar sino para tener más claras las asignaturas pendientes nuestras, y quizás las de ellos: esa oligarquía porteña, una vez que finalmente acordó con las oligarquías del interior, construyó – sin ahorrar sangre de gauchos ni de indios, eso sí - un país moderno y alfabetizado, aunque injusto y sin industrias. La oligarquía catalana, que no pudo construir un poder político para toda España, tampoco pudo modernizarla, ni comenzar a integrarla a Europa. Esa tarea quedó pendiente hasta la década del ´60 del siglo XX, para que la empezaran los tecnocrátas del Opus Dei bajo Franco!

Moraleja, para mí al menos: La tarea política muy raras veces en la Historia es creadora. Pero hacerla bien, es una condición necesaria para que perduren y den fruto las creaciones de otros.


De lo que importa: asignación por hijo

Octubre 29, 2009

De cuando en cuando, no muy a menudo, se producen hechos importantes, que cambian la realidad de un país. A veces, hasta coinciden con los titulares de los diarios. Hoy pasó eso, y siento que no puedo callarme.

Pero tampoco quiero repetir. Para la satisfacción que uno siente, la expresó muy bien María Esperanza Casullo aquí, en Artepolítica. Dice que es “un día verdaderamente peronista” y tiene razón, entre otras cosas, porque fue una bandera de la oposición que un gobierno peronista pone en marcha. Y por lo mucho que he leído de MEC, sé que es progre y K, pero no se le ocurre pensarlo como el triunfo de un sector.

(Y con esto no quiero decir que estoy en contra de que los blogueros kirchneristas lo festejen como un gol propio. Corresponde). Lo que quiero hacer yo es aportar el link al texto del decreto, para que cada uno lo desmenuce con cuidado – también corresponde – y tirar algunas ideas que me da una lectura rápida.

Por deformación profesional, lo primero que se me ocurre es que se estarán volcando, en muy poco tiempo, unos tres mil millones de dólares anuales al consumo (porque, convengamos, 180 pesos por hijo no deja mucho para ahorrar). Hablando de medidas keynesianas… Y ésta es una que, aunque finalmente el FMI venga e inspeccione, se cuidará de objetar. No comen vidrio. Fíjense lo que dice Lucas Llach, que no es ni progre ni K, en un blog de LaNación, nada menos.

Pero el impacto de esta medida no se mide simplemente con una cifra. Aquí hay una cantidad de dinero que de este lado de Rivadavia en la Capital parece, y es, pequeña. Pero puede cambiarle la vida a millones de madres y a sus hijos (a los padres, no tanto), en los pueblos del interior y en los cordones del Gran Buenos Aires y el Gran Rosario, Desde el Plan Jefes y Jefas en el 2002, con el que comparte algunas características, no ha habido ninguna medida que pueda provocar un cambio tan dramático en la vida de tanta gente. Y esa fue una medida de emergencia.

Los lentes rosas no son mi estilo. Y el sentimentalismo, menos. Por sí misma, esta medida puede ser un paso que mantenga una subclase muy numerosa alejada de posibilidades de trabajo digno, de ascenso social, condenada a una atención médica y a una educación de segunda: las que hoy les ofrece el Estado. Algo parecido a los ghettos negros en U.S.A. Pero la peor de las hipocresías sería cuestionarla por lo que falta. Sin el piso que ella representa, no se podría construir algo mejor.

Y construir algo mejor es necesario. Por el futuro de esos chicos cuyas madres van a recibir la asignación – que forman parte de nuestro futuro. Y por la sustentabilidad política de estas medidas. Recordemos que las medidas de Lula – alguna de las cuales debe haber inspirado partes de este decreto – no han disminuído la marginalidad en las favelas de Río y San Pablo.

Por eso quiero recomendar este post de Luciano, que subió justo antes de este lanzamiento, y donde habla de otro plan bonaerense, el Envión, para los pibes de 12 a 21 años que no estudian ni laburan. Por los conceptos que desarrolla, y por este comentario de Sirinivasa, férreo defensor de la posición tradicional K en contra de la universalizáción.

Confieso que yo pensaba que era una posición defendible solamente desde un criterio práctico y de necesidades políticas inmediatas, a pesar del habitual nivel de Siri. Pero ahí dice: “Discutir el ingreso universal no es sino eludir el abordaje de un gran problema: cómo vamos a restaurar las instituciones protectivas -o al menos sus líneas directrices, sus valores fundantes- a la “gran transformación” en curso. El discurso ‘universalizador’ me da la sospecha que, por debajo de la cáscara de ‘instituir derechos’, etc., tiene una alta dosis de fatalismo. En definitiva, como ese problema les parece quedar grande, se trata de tirarle un hueso al pobrerío, y hacerlo de manera ‘eficiente’ y limpita, de manera que no venga a molestar organizándose y haciéndose visible, una módica anestesia para la gran cirujía a que nos somete el impersonal demiurgo del capitalismo“.

Teóricamente, es válido. Pero ha quedado muy claro que las políticas que disminuyeron el desempleo entre el 2002 y el 2006 no están mejorando hoy la situación social. Que empeora. Medidas como ésta pueden dar tiempo para programas realmente masivos de capacitación, o un Servicio Social en las líneas del viejo Servicio Militar Obligatorio, como se especuló en este blog.

La universalización, lo sé por mi experiencia en auditoría, tiene también una ventaja práctica importante: los costos directos e indirectos del control suelen ser la mayor parte del costo administrativo de cualquier política.

En esta medida hay una limitación, no alcanza a los que tienen trabajos formales, que puede ser contraproducente: el “salario familiar” que pasará a cobrar alguien con un empleo informal será mucho menor que el que cobra el que trabaja en blanco. Como pasaba con los Planes Trabajar, será un estímulo para estar en negro. Pero, francamente, no me preocupa demasiado: estoy seguro que Recalde se lo estará señalando a Moyano y los muchachos, que lo observarán en voz bien alta.


Respuesta al compañero Manolo, y la reforma política

Octubre 28, 2009

Todos tenemos claro que un elemento valioso de los blogs, y el que los distingue de otras formas, es la posibilidad de comentar. Por supuesto, también es lo que los hace difíciles de entender, salvo para los que tienen mucho tiempo libre y pueden seguirlos. Por eso, yo trato de resistir la tentación (a veces fallo) de escribir posts en respuesta a los de otros blogueros. En este caso, que contesto a uno que apareció en la tribuna de doctrina bloguera, Manolo´s, tengo dos excusas:

Él empezó.

Se me ocurre que planteo algunas cosas que no terminan en el debate entre nosotros dos.

Estimado Manolo:

Si entendí bien este post tuyo – lo que no es seguro; vos no se la hacés fácil a tus exégetas – es una síntesis brillante de nuestras discusiones.

Hay un planteo tuyo, lúcido y profundo, con el que estoy de acuerdo en lo fundamental: “la Argentina no tiene un problema de organización partidario, sino de sistema político“. Si vos te referís, como creo, a que los sectores medios politizados, que forman la inmensa mayoría de los cuadros de todas las fuerzas políticas, a izquierda y derecha, viven del Estado y sus privilegios, y están desvinculados de las actividades productivas, yo firmo al pie.

(Ojo, creo que sí hay un problema de organización partidario, pero es mucho menos importante).

Pero también hacés otro planteo, implícito en tu post y en todo el desarrollo que desde hace muchos meses hacés en los posts de tu blog: los candidatos de los partidos no son decisivos; el tema clave son las fuerzas sociales que expresan y la militancia (dirigentes, cuadros, activistas) que los forman y condicionan lo que los candidatos puedan hacer.

Y aquí te digo: Sí y No.

Tenés mucha razón en marcar el peso fundamental que esos factores tienen, que son ignorados en el discurso republicano, y tratados con un esquematismo estéril en el discurso de izquierda.

Pero, precisamente por esa debilidad que vos señalás en el sistema político argentino, hay dos puntos cuya importancia te quiero remarcar: 1)  “el clima de opinión” en esos sectores medios, que se va formado mucho antes que se refleje en las políticas de gobierno, y 2) los hombres (y mujeres) que, por virtú y/o fortuna, ocupan la presidencia de la Nación (donde se distribuyen la mayor parte de los cargos), Esos dos factores tienen mucho más peso aquí que en los llamados “países serios”. Ojo: en ningún lado, ni siquiera en las dictaduras, deja de influir la “opinión pública”, ni en la democracia más aburrida es indiferente el tipo que está a la cabeza; lo que digo es que en Argentina pueden provocar cambios más espectaculares que en otros sitios.

No pongo enfásis en la virtud del dirigente, ni tampoco en la virtú en el sentido de Maquiavelo. No estoy diciendo que “necesitamos un gobernante fuerte y patriota“. Esas cosas no se consiguen por encargo. Mi planteo es que las fuerzas y debilidades de los presidentes pesan muchísimo, y que los prejuicios y fantasías de los sectores medios no son contrapesados lo bastante por los intereses objetivos de los factores de la producción.

Un ejemplo para dejar claro lo que quiero decir: si hay una fuerza política que está imbricada en los trabajadores y en los pobres, es el peronismo. Y desde 1989 a… 1997/98, pongamos, sus estructuras fueron incapaces de oponerse eficazmente a las políticas de Menem, que afectaban directamente sus bases de poder.

No repasemos la historia, que la conocemos todos. El factor clave (además de la oligarquía, el imperialismo, etc., que, como el sol, siempre están) fue la decisión política del Turco de apostar a la “revolución conservadora” y que una cantidad muy grande de argentinos, que hoy sufren de amnesia, claro, estaba de acuerdo.

El ejemplo es tan adecuado porque, más o menos al mismo tiempo, Fernando Henrique Cardoso hacía lo mismo en Brasil, con más sensatez que Cavallo, seguramente. Pero allí las salvaguardias decisivas las pusieron, entre otros, el empresariado paulista y el Ejército brasileño.

Aquí no tenemos sus equivalentes, Manolo. Por eso es tan importante tomar en cuenta el “clima de opinión” (que se está viendo que Magnetto no lo decide; las tapas de Clarín no pesan como antes), y darle bolilla al sistema de selección de candidatos. Hoy lanzan la reforma política, te acordás?

(La última fantasía que me transmite un amigo: La fórmula es Kirchner-Binner; por eso los factores de poder opositores están pensando en Duhalde-Solá. Le contesté que era una jugada interesante… si la elección fuera en marzo del 2010. Pero es en octubre del 2011, dentro de dos años…)