Sobre el escenario internacional

julio 22, 2014

Transformarg

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China: ¿nuestra nueva Inglaterra? – 2da. parte

julio 21, 2014

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Por todo lo dicho en la  primera parte de este posteo – y por lo que vemos en nuestro país, en Brasil, Paraguay y Bolivia – parece evidente que es necesaria una estrategia consciente – asumida por la mayoría de la sociedad y de la clase política – para evitar que el intercambio comercial con China sea un obstáculo más para el desarrollo de una base industrial propia, competitiva y tecnológicamente avanzada. No porque ese comercio lo impida, por supuesto, sino porque brinda beneficios a los productores más fáciles e inmediatos, aunque menos valiosos en el largo plazo.

(Sí. Los que se arrullan con el nuevo discurso político de moda, pueden horrorizarse, nomás. Es un argumento a favor de las retenciones. Sólo agrego aquí – es otro tema, técnico y complejo — que las retenciones son un instrumento fiscal burdo, sólo justificable por su fácil cobro, si tomamos en cuenta la tradición evasora argenta. Hay mecanismos más eficaces estratégicamente para direccionar las inversiones, como los que se han usado en Japón y en el Este de Asia. Y en Alemania. La historia de los zaibatsu, los chaebol y los carteles en los años de Bismarck es instructiva, pero requieren un Estado más coherente que el que hoy tenemos).

De todos modos, el primer paso, creo, es vencer una tendencia casi inconsciente a pensar la relación con China – o con otras Grandes Potencias – en términos de posicionamiento y equilibrio en las relaciones internacionales. Aún un estudioso tan lúcido como J. G. Tokatlian, a quien cité muchas veces en el blog, hoy en La Nación, en El país, entre Occidente y Oriente comete lo que entiendo es un error.

Y muchos militantes nac&pop, llevados por su fervor antiimperialista, asumen que las relaciones con China son, de alguna forma, “diferentes” en su naturaleza que las que se entablan con otros países poderosos de “occidente”. Don Franco Macri dice eso, justamente, pero en su caso es excusable: ahí está su negocio.

¿Es necesario recordar que China, que era nuestro principal cliente para el aceite de soja, que había permitido a Argentina construir el polo aceitero más importante del mundo (de “crushing”: aceite, harina y pellets) en abril de 2010 cerró las importaciones, y pasó a comprar sólo el poroto de soja? Afortunadamente, nuestro país encontró mercados alternativos en la India, Egipto e Irán. Pero a China le interesaba desarrollar, y estaba en condiciones para ello, su propia industria aceitera.

Tengamos presente que el trabajo del Sr. Xi es defender los intereses de China. Sus deseos de armonía universal quedan reservados para las plegarias familiares, si mantiene la costumbre.

El punto que me interesa hacer es que Argentina debe decidir qué estructura productiva resultará viable en el siglo competitivo y cruel en que vivimos, y cuáles son las estrategias adecuadas para alcanzarla. Y esa no puede ni debe ser una elaboración de tecnócratas. Será, en todo caso, el resultado del debate y de la puja de empresarios, sindicalistas y políticos. Ahí jugarán los conceptos de estudiosos veteranos, como la “densidad nacional” de la que habla Aldo Ferrer, e ideas originales de jóvenes, como la “insubordinación fundante” a la que convoca Marcelo Gullo. Pero cada uno de ellos deberá tratar de convencer a las mayorías usando las herramientas de la política. No hay otras.

Quiero agregar además que, dadas las relaciones de poder económico, hoy tan asimétricas entre China y Argentina, y las realidades geopolíticas, nos conviene forjar acuerdos en el continente suramericano para manejar este intercambio. En particular, con el socio del Mercosur que tiene un proyecto industrialista ambicioso y que ha mostrado interés en el pasado en hacerlos, Brasil. Después de todo, las diferencias de tamaño entre nuestras economías resultan insignificantes comparadas con las que existen con la de China. Y, conociendo a su clase dirigente, estoy seguro que no pesarán demasiado sus simpatías futboleras.


China: ¿nuestra nueva Inglaterra?

julio 21, 2014

Cristina Fernández y Xi Jinping

Poner un signo de pregunta en el título suele ser una técnica tramposa en comunicación. A veces la uso (nadie dice que soy perfecto), pero en este caso refleja exactamente lo que creo es la realidad: las relaciones comerciales con la República Popular China han sido muy convenientes para nuestro país – también para ella, naturalmente; su profundización, que está en marcha, es probable que nos beneficie aún más: un mercado gigantesco, en crecimiento previsible, para nuestras exportaciones agropecuarias y mineras – que son las que nos dan recursos para políticas sociales y educativas -, una fuente alternativa de financiación, y de inversiones. En especial en transportes, una infraestructura vital para un país moderno, que Argentina necesita mejorar. Por supuesto, el futuro siempre es incierto, pero no existe fuera del continente suramericano otro vínculo estratégico que reúna ventajas actuales y potenciales como éste. Nuestro gobierno, y los empresarios – que hoy están de acuerdo en pocas otras cosas – coinciden en verlo así.

Para la otra parte, China, también hay una conveniencia estratégica: podemos ser – ya somos – un proveedor confiable, sólo comparable a Brasil. Los países africanos son inestables, sus técnicas agrarias y extractivas todavía son rudimentarias, y sujetas a turbulencias políticas; y  el otro gran productor de alimentos, EE.UU., … bueno, es concebible que en un futuro se presenten dificultades diplomáticas que pongan en riesgo el abastecimiento.

El punto es que algo parecido podría haberse dicho, sin variar una coma en relación a nosotros, sobre nuestras relaciones comerciales con Inglaterra hace 150 años, en 1864, por ejemplo. Y las halagüeñas promesas que se hicieron los gobernantes en ese tiempo resultaron reales. Los beneficios del comercio con el Reino Unido, además de beneficiar a una oligarquía riquísima, permitieron crear un Estado moderno, un ejército profesional, una escolarización primaria (la ley 1420) y una salud pública del Primer Mundo… de esa época. Al mismo tiempo, el consenso de muchos pensadores argentinos, al que adhiero, es que distorsionaron el desarrollo nacional, y crearon una red de intereses y una dependencia cultural en la mayor parte de nuestras clases dirigentes. Cuando el mundo cambió – y siempre cambia – Argentina encontró muy difícil elaborar un nuevo camino de desarrollo y, sobre todo, la cohesión nacional para emprenderlo con éxito. Si todavía hoy, la nostalgia de esa “Arabia Saudita de las vacas y el trigo” que fue la Argentina de 1910 – que nadie vivo hoy conoció – perdura en la imaginación de muchos argentinos y les impide apreciar con realismo las probabilidades y los riesgos del presente.

¿Puede volver a suceder? Creo que la pregunta es válida. Eso sí, para tener una chance de contestarla, hay que despejar dos mitos… ingenuos: 1) que la visita de estos días del Presidente Xi Jinping y los acuerdos firmados en esta oportunidad representan en alguna forma un punto de inflexión; y 2) que la decisión descansa, desde el lado argentino, principalmente en este gobierno que encabeza Cristina Fernández de Kirchner.

No es mi intención minimizar la importancia de esa visita (la versión de la agencia china Xinhua es la más cuidadosa; la recomiendo), y de la Asociación Estratégica Integral que se ha firmado. Son gestos, y en política y sobre todo en diplomacia los gestos tienen significado; este acuerdo, entre otras cosas, indica que China coloca su relación con Argentina en el mismo nivel que con Brasil. Los convenios económicos puntuales también son muy importantes. Pero nada de esto tendrá realización o consecuencias inmediatas. Y por inmediata me refiero a los próximos dos años. Los emprendimientos en que participa el Estado chino, en general, todos los emprendimientos de envergadura en el mundo moderno, se desarrollan en plazos más largos. Los que se preocupan – como corresponde – por las condiciones de los créditos, deberán tomar en cuenta que los compromisos serán muy paulatinos.

El hecho, obvio, en que quiero hacer hincapié es que en 2014 se cumplen diez años del establecimiento de la Asociación Estratégica entre China y Argentina. En ese marco, la República Popular ya es el segundo socio comercial de la Argentina (y el principal del primero nuestro, Brasil). Su presencia a través de empresas es cada vez más significativa. Están en casi todos los sectores claves: con Nidera y Noble en la exportación de granos, con PAE y Oxxy en el petróleo, en la explotación de hierro en Río Negro con Hipasam y en el sector financiero con los bancos ICBC y HSBC (sugiero leer este posteo, si no lo han hecho ya). En Argentina ya hay unas veinte empresas chinas (el embajador chino nos recomendaba hace poco que, para equilibrar la balanza, era necesario que nuestros empresarios sean más agresivos, como los suyos) y unos cien mil ciudadanos de ese país. El comercio bilateral ha crecido mucho y también cambiado de composición. Si antes se importaban productos de consumo, desde textiles a juguetes, hoy el grueso de lo que se trae son piezas para el armado de electrónicos, autos y motos, además de maquinaria.

En resumen, todo esto es parte de un proceso de décadas, en el que la Argentina está embarcada, así como la mayor parte de la América del Sur. ¿Cuál creen que es la motivación principal de la Alianza del Pacífico, sino el acceso al mercado chino, y del Este de Asia en general? Y esto dispone de ese segundo mito: que la responsabilidad para encauzar este proceso descansa exclusivamente en el gobierno actual.

Los medios oficialistas han dado la debida repercusión a esta visita y han aprovechado la oportunidad para informar sobre las relaciones con China, naturalmente. Y Luis Bruschtein las defiende, en el marco de la lucha contra los fondos buitres. Pero lo mismo han hecho los medios opositores. Clarín daba buenos consejos, debo decirlo, en China y Argentina: oportunidades y desafíos de una relación desigual, pero este sábado, en un suplemento especial con motivo de la presencia de Xi, Jorge Castro la embarraba “Sería conveniente iniciar de inmediato las negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre China y el Mercosur“. Cruz diablo! diría un paisano; no le aconsejo visitar San Pablo con esa propuesta. Ni a la UIA.

En cuanto a La Nación, ha publicado notas tan sorprendentes – para muchos de sus lectores – como esta entrevista al Presidente de China, donde Xi se muestra entusiasta y hasta emotivo con la relación con nuestro país, o este otro del Director de la agencia Xinhua, Li Conjung, que le llamó la atención al colega bloguero Baleno por su lenguaje… militante, no el habitual en nuestros “diarios serios”.

Pero, al contrario que a Baleno, esto no me sugiere que esos medios estén forzados a adaptarse a un nuevo mundo. Más simple, creo que, buenos indicadores de la actitud del empresariado argentino, y del internacional con intereses aquí, ven el desarrollo del intercambio y las relaciones con China como algo inevitable, y rico en oportunidades. Nuestros empresarios no serán, en general, tan entusiastas como don Franco Macri, o tan disciplinados como los chinos, pero no comen vidrio.

Hay algo aún más evidente: ninguna de las fuerzas políticas con posibilidades, aún pequeñas, de llegar al gobierno o influir en políticas estratégicas muestra la menor indicación que está dispuesta a modificar las realidades económicas que nos empujan en esta dirección. La cuestión vital para los argentinos, entonces, será determinar cuál es la que está en mejores condiciones de encauzar este proceso, y defender mejor nuestros intereses.

Pero primero debemos debatir, en forma realista, cuál es la forma de hacerlo. Quiero ofrecer algunas ideas, por lo que puedan valer. Pero se ha hecho muy tarde, y debo dormir. Se los sigo luego

(Continuará)

 


Y si nos amigamos con Argentina?

julio 20, 2014

Los argentinos, que somos buenos para la amistad de uno a uno o en grupos pequeños – en las diversas formas, desde la camaradería cordial al vínculo más profundo que existe – en conjuntos grandes nos sale más fácil identificarnos por odios en común. Esto viene de muy atrás en nuestra historia, pero ahora ya parece un mecanismo de nuestro carácter colectivo.

Ahora, por ejemplo, lo que uno ve, y oye, es la muchedumbre de los que odian a este gobierno, y la otra de los que odian a los que odian a este gobierno. Y si uno les recuerda que tiene fecha de vencimiento, que no va a poder usarse después del 10/12/15, sólo consigue miradas de impaciencia, en el mejor de los casos.

Por eso se me ocurre, en este “Día del Amigo”, que el mejor camino es tratar de amigar a los argentinos con lo que tienen en común, una patria. Magullada, pero es nuestra.

El impulso me lo da un comentario que recibí ayer, en un posteo de hace varias semanas. Hablaba, entre otras cosas, de un experimento de alumnos del Otto Krause, que lanzaron con éxito 3 cohetes, hechos parcialmente con una impresora 3D. Dio origen, sobre todo, a una amarga discusión sobre el uso de los fondos oficiales para la investigación científica (que no tenía nada que ver con el posteo, pero lo que les digo de esa característica argenta…).

Lo positivo es que ayer comentó el Ing. Alejandro Yaya, Coordinador de la USINA de Innovación tecnológica Jorge Newbery, del Otto Krause: “Les agradecemos a todos por destacar lo que hicimos en el otto krause, sepan que todos somos voluntarios y nos propusimos hacer lo que hacemos, haciendo“.

Ajuntó el video que puse arriba (pueden verlo en pantalla completa; hermosas imágenes, y muy claras), y agregó: “Si desean ayudarnos les pedimos que vean este otro proyecto que fue aceptado en un concurso muy prestigioso de innovación, de EE.UU. Que nos ayuden con votos de confianza, registrándose en la página del concurso que aquí les dejamos http://contest.techbriefs.com/2014/entries/aerospace-and-defense/4627#.U7Bd8caBesA.facebook“.

La descripción del asunto en la página del concurso está, necesariamente, en inglés, pero les resumo la situación y los objetivos:

Actualmente no existe en el mercado una sonda o una plataforma sencilla y económica para la medición y la investigación científica de la atmósfera superior y la órbita baja que tiene flexibilidad instrumental y enlace fiable, con ancho de banda suficiente para soportar los experimentos que producen resultados de alta los datos en tiempo real.

El uso de la tecnología propuesta disminuiría el costo de la exploración sub-orbital para los científicos de todo el mundo, y permitiría el desarrollo de satélites y sondas de bajo costo con un alto rendimiento“.

Quiero mencionar, además de Alejandro Pedro Yaya, a los que participaron: Nahuel Gonzalez, Juan Manuel Seoane, Martín Rivadavia. El diseño y animación es de Brian Callipari, y ayudaron el Ing. Jorge Grana, Nikita Zdadovitch, Alejandro Nicolas Potenza, Luis Alfredo Salas Castromonte, Florencia Nahir Rodriguez. Gracias, amigos. Ya voté por el proyecto.

Y para no ser injusto, agrego que otro comentarista de ese posteo acercó estas dos páginas: Argentina en el Espacio,  Ciencia y Tecnología en Argentina. Se las recomiendo.


Feliz día, amigos

julio 20, 2014

leones

Un triunfo del marketing, pero eso no quita nada a la amistad


“El dólar, el euro … y pronto el renminbi”

julio 19, 2014

RMB

La visita del compañero Xi Jinping, a diez años del acuerdo de Asociación Estratégica entre China y Argentina que ahora se ha elevado a Integral, exige un comentario en el blog. Pero ayer y hoy tuve la cabeza en otros temas.

Por ahora, me limité a traducir este artículo de un banco muy vinculado a esta relación y activo en nuestro medio, el HSBC. Ha subido a su página un análisis de Spencer Lake, Director General del Grupo, responsable global de Finanzas de HSBC, donde evalúa cómo y cuándo el renminbi podría convertirse en una moneda de reserva global. Me parece que complementa el informe, muy bueno, de Analytica sobre los beneficios y posibles costos para Argentina del “swap” firmado por once mil millones de dólares que subió a su blog el estimable Artemio. Nos dice algo del interés de China en el tema.

La nota me la hizo llegar un viejo amigo, muy conocedor de la industria de la carne, con quien solemos tomar un café en diagonal a las legendarias oficinas de Bunge y Born. Y agrega “Si el Hong Shang (Hong Shanghai Banking Corporation) promueve esto, cabe preguntarse como sigue esta historia respecto de PAE-YPF, Noble-Nidera, etc. Y Franco Macri?“.

En mi opinión, no cambia demasiado. Leyendo con atención medios vinculados a nuestro establishment como Clarín o La Nación – aparte de la histeria antikirchnerista de la caníbal política local – se ve que las relaciones con China apuntan a ser una política de estado. Creo que mi amigo Aldo Pignanelli se equivoca (De paso, yuan es el nombre popular del renminbi).

Más observaciones, muy breves, al final.

El Renminbi de China está listo para unirse al club de élite de las monedas de reserva mundial, junto con el dólar de EE.UU. y el euro. El dólar es actualmente la moneda de reserva internacional dominante: según el Fondo Monetario Internacional, representa más del 60% de las reservas mundiales de divisas, con las que están en euros algo menos de 25%.

La mayor parte de las restantes están en libras esterlinas, yenes japoneses, francos suizos y dólares canadienses y australianos. Hoy en día, menos del 1% de las reservas mundiales se mantienen en renminbi. Es probable que esto cambie en el mediano plazo, ya que las empresas y las instituciones financieras están cada vez más dispuestas a tomar ventaja de los beneficios del uso de renminbi.

La velocidad y la magnitud de los avances en la internacionalización del RMB a través de empresas e instituciones financieras ya está a un ritmo exponencial, pero todavía sigue siendo un potencial sin explotar … Al mismo tiempo, ya estamos viendo la convergencia entre los mercados onshore y offshore de renminbi. El mercado en China se está abriendo progresivamente, con una fuerte demanda impulsada por los grandes inversores globales. El renminbi continuará jugando un papel cada vez más importante en la asignación estratégica de activos a medida que más inversores extranjeros empiezan a aprovechar los mercados financieros de China.

Mientras, algunos cambios estructurales en el mercado de las reservas mundiales también están en marcha. Hace veinte años, el 65% de las reservas estaban en manos de los países desarrollados y el 35% en los mercados emergentes. Ahora la posición se invierte, con un 67% de las reservas mundiales en mercados emergentes, lo que refleja el auge económico de Asia en general y en particular, China.

Las incertidumbres sobre el dólar y el euro han aumentado considerablemente a raíz de la crisis financiera mundial y la de la eurozona. También hay preocupación sobre la sostenibilidad del siempre creciente volumen de deuda del Tesoro de EE.UU. y la disposición de los mercados para absorberla. Estos factores han llevado a un creciente interés en todo el mundo en el uso de monedas no tradicionales, especialmente el renminbi, en las reservas de divisas. Muchos bancos centrales e inversores globales están viendo cada vez más renminbi como otra alternativa para diversificar y mejorar el rendimiento.

En términos generales, una moneda de reserva necesita tres grandes características: convertibilidad; aceptabilidad y uso en los mercados internacionales; y un valor estable. Su popularidad también dependerá del tamaño de la economía nacional, la apertura de los mercados financieros internacionales para la moneda y las políticas macroeconómicas internas de apoyo. Cada vez más, China está avanzando en todos estos frentes.

Se espera que más países firmarán acuerdos de intercambio de divisas con China en un futuro próximo, promoviendo la confianza del mercado en el renminbi. Estos acuerdos “swap” son vistos como el primer paso para preparar el renminbi en su viaje para convertirse en una moneda de reserva global. Los bancos centrales de Australia, Chile y Nigeria han confirmado públicamente sus tenencias en renminbi, y los fondos soberanos ya se encuentran entre los mayores inversores en los mercados financieros de China.

La influencia de China en el mundo ayudará aún más el progreso de la moneda. Su rol en el comercio y la producción mundial seguirá creciendo. Entre 2003 y 2013 su participación en el comercio mundial de mercancías se duplicó de 5,5% a 11%, y en el PIB mundial (en dólares estadounidenses nominales) casi se triplicó, pasando de 4,3% a 12,6%. Casi una quinta parte (18%) del total del comercio de China se estableció en renminbi en 2013, y HSBC cree que esta cifra podría alcanzar el 30% en 2015.

Las políticas del gobierno chino para mejorar la plena convertibilidad del renminbi, la aceptación y el uso también mejorarán su atractivo como moneda de reserva potencial … HSBC espera que el renminbi sea plenamente convertible en los próximos 2-3 años, sujeto al éxito de las reformas globales de China.

Hay algunos riesgos que deben ser navegados. La trayectoria del renminbi para convertirse en una moneda de reserva depende en gran medida de la situación del mercado global. También es importante que los planes de reforma del gobierno chino se implementen con éxito. Estos desafíos no deben ser subestimados, pero la capacidad de China para hacer frente a ellos no está en duda.

… El renminbi no reemplazará al dólar de EE.UU. en un futuro próximo, si alguna vez. Pero debería convertirse en una alternativa cada vez más popular, para reforzar la estabilidad del sistema financiero global. El renminbi – con un fuerte potencial de ser la tercera moneda de reserva del mundo podría aumentar el acceso mundial a la liquidez y reducir el riesgo en las estrategias de asignación de activos. El tamaño de la economía china y su creciente participación en el comercio mundial y el PIB justifica, además, un mayor papel de renminbi en los años venideros“.  (completo aquí)

No sólo el HSBC está promoviendo esto, claro. También lo hacen las agencias oficiales del gobierno chino. Si elegí este artículo, es porque muestra claramente que los cambios en el sistema global que China está impulsando forman parte de un esquema capitalista ortodoxo, faltaba más.

Corresponde también que nos enteremos de lo que dicen los escépticos, en esta nota de un medio vinculado al sector financiero australiano. Eso sí, el Banco Central de Australia tiene reservas también en renminbi. Y China ha firmado recién dos memorandums de entendimiento sobre negocios en renminbi con Francia y Luxemburgo. Este último parece un mercado muy pequeño, pero en el mundo bancario se sabe quiénes tienen cuentas allí.

Sólo quiero hacer notar, como anécdota, que el escéptico John Lee, es, por nombre y foto, al menos en parte étnicamente chino, mientras que el entusiasta Spencer Lake tiene un nombre claramente anglosajón. Business are business, y aunque se ha dicho que no se puede servir a la vez a Dios y a Mammon… Bueno, bajo Mammon también todos somos hermanos. O, al menos, primos.


Un adiós a Alejandro Pandra de su familia y amigos

julio 19, 2014

Como me comprometí, les aviso por aquí que sus compañeros y amigos que quieran y puedan despedirlo en persona podrán hacerlo en Funeraria Palermo, Gral. Lavalleja 1556, Buenos Aires (tf. 4544-2335), después de las 18 hs. Y mañana domingo, alrededor de las 11 hs., en Chacarita. “Porque nosotros los hombres, hoy somos, mañana no“.


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