Francisco, Bergoglio y la Teología de la Liberación

septiembre 2, 2014

francisco y benedicto

Tenía ganas de tocar un tema menos … efímero que los posicionamientos internos a un año de las elecciones. Y éste lo es, por cierto. Varias veces subí posteos vinculados al Cardenal Bergoglio – éste es uno – y, por supuesto, al Papa Francisco, como aquí y aquí. Pero, bueno, uno es intelectual y emocionalmente laico. Escribí sobre las posibles consecuencias políticas de sus acciones, o traduje un análisis sobre su eficacia organizativa que hizo The Economist (aún más laico, como buen liberal inglés).

Por suerte, tengo amigos más devotos que yo. En general, escriben “hacia adentro” (la Iglesia Católica debate mucho, pero dentro de la comunidad; hacia afuera… la abertura de Francisco ha tenido pocos imitadores, hasta ahora). Pero algunos explican bien. Mi amigo Lafosse, por ejemplo. O Mario Casalla, filósofo y sicólogo, que acerca una disertación teológica del jesuíta Juan Carlos Scannone. Les copio:

Hace unas semanas Juan Carlos Scannone S.J. disertó -en la Asociación de Filosofía Latinoamericana y Ciencias Sociales- sobre la “Teología del Pueblo y su relación con el Papa Francisco”. En esta Asociación de Filosofía se reunió – a comienzos de los años ’70 – uno de los grupos intelectuales pioneros en la formulación de una Filosofía de la Liberación, algo poco común en el terreno de la filosofía argentina, siempre muy reacia a cualquier planteo que rozara su modelo (eurocéntrico) de hacer “filosofía sin más”.

En cambio en el terreno de las Ciencias Sociales, la experiencia de las denominadas Cátedras Nacionales, concitó una más rápida audiencia (entre los jóvenes estudiantes sobretodo); y otro tanto ocurrió con la naciente Teología de la Liberación y la comprometida pastoral del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo. Scannone participó creativamente en aquella renovación de la Filosofía y de la Teología y se lo considera uno de los principales propulsores de la denominada “Teología del Pueblo”: una suerte de escuela o doctrina argentina en el seno de las denominadas teologías de la liberación.

En esa misma línea, la figura del teólogo Lucio Gera brilla con luz propia: a él (junto al Padre Rafael Tello) se les reconoce el traslado del espíritu renovador del Vaticano II (clausurado en 1965), al marco del Episcopado Latinoamericano (CELAM, Medellín, 1968) y casi en paralelo al propio Episcopado argentino (a través de la COEPAL, una Comisión creada para renovar la pastoral). En su reciente exposición (realizada en un salón del sindicato docente SADOP, ante un público donde confluyeron especialistas, pero también dirigentes sociales, gremiales y políticos), Scannone enlazó estrechamente esa historia de la Teología Argentina del Pueblo y su propuesta liberadora, con la actual prédica del Papa Francisco (por aquellos años, el joven jesuita Jorge Mario Bergoglio). Un tema que -por cierto- se las trae.

Está claro que el antes cardenal Jorge Bergoglio (ahora, Francisco) no es un teólogo (en el sentido académico e intelectual del término), como si lo es el cardenal Joseph Ratzinger quien (como Benedicto XVI) lo precedió en el cargo de Sumo Pontífice. Sabido es que Ratzinger terminó renunciando como Papa, algo que a Bergoglio seguramente no le va a pasar (independientemente del mayor o menor éxito que tengan sus propuestas concretas).

Es que Bergoglio – más pastor que teólogo puro – tiene mucha más “muñeca política” que Ratzinger. Tanto los que lo alaban como lo critican, reconocen que es un excelente piloto de tormentas y que lo que se necesitaba en Roma para cambiar – al menos en algo – a la “expertísima” curia romana, era precisamente eso: un pastor antes que un teólogo, un hombre de acción y no sólo de contemplación.

Véase sino cómo le fue al muy teólogo alemán Ratzinger, cuando intentó cambiar las viejas mañas y privilegios cardenalicios (detrás de los cuales siempre operan laicos que tampoco son carmelitas descalzas) y compáreselo con este primer año de Francisco, al que no pudieron convencer de enclaustrarse en la jaula de oro del Palacio Vaticano y quien día por medio les sale con alguna “novedad” (o desplante), desde su bien elegida piecita del hotel Santa Marta.

Es que el jesuita Bergoglio fue siempre un hueso duro de roer, incluso para su propia Orden. Pero además, bueno es advertir que el Jorge que quedó acá, no es el mismo Francisco que ahora aparece allá: se lo ve mucho más jugado, activo y dispuesto; aunque también sabe que esa sorpresa inicial irá cediendo de a poco, que los “buenos muchachos” están agazapados (pero no rendidos) y que los años biológicos son menos amables que los celestiales. De manera que, seguramente, el hombre irá apresurando el paso.

Como simple botón de muestra, reconozcamos al menos la habilidad de Francisco para resolver ese estatus (inédito e incómodo) en que de entrada lo ponía su antecesor (¡un Papa renunciado, pero no muerto!): Con rapidez sacó la figura de “Papa emérito”, alojó a Benedicto en los bellos jardines vaticanos y hasta escribió con él, poco después, una Encíclica “a cuatro manos”. Y sabido es que precisamente este Joseph Ratzinger había sido un crítico muy duro de la Teología de la Liberación a la cual – como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe – condenó en su “Instrucción sobre algunos aspectos de la Teología de la liberación” (agosto de 1984), de manera directa.

Esa “Instrucción”le causó problemas a varios teólogos latinoamericanos, dado que – según mi entender – se adscribía allí de manera demasiado genérica a esta nueva Teología con posiciones o “puntos de vista marxista”, los cuales contrariarían la doctrina oficial de la Iglesia en esa materia.

Y no era así: precisamente esta Teología del Pueblo – que hoy informa buena parte de los ideales e inquietudes del Papa Francisco – se inscribía plenamente en el paradigma de la Liberación, a la vez que generaba nuevas categorías de análisis que – si bien no provenían de la tradición liberal o marxista, ambas europeas – sí podían dialogar con ellas, sin prejuicios a priori, pero desde una realidad (latinoamericana y del Tercer Mundo) muy diferente de aquélla otra donde habían surgido el liberalismo y el marxismo.

Así la noción de “Pueblo” no desconocía a la de “clase”, o “individuo”, pero las redefinía dentro de un marco histórico y epistemológico adecuado a estas realidades nacionales dependientes (y no simplemente atrasadas o subdesarrolladas), frente a las cuales postulaba la necesidad de un proceso integral de liberación (que no siempre coincidía con los modelos europeos de Revolución, o de Libertad).

Con palabras textuales de Scannone en su conferencia del mes pasado (de paso por Buenos Aires, desde Roma) notemos: “Dicha teología de la pastoral popular no pasa por alto los acuciantes conflictos sociales que vive América Latina, aunque, en su comprensión de “pueblo”, privilegie la unidad. Por el contrario, aunque no piense como primaria a la lucha de clases, ni a la unidad sólo como su resolución futura o escatológica en una sociedad sin clases, da lugar histórico al conflicto – aun de clase – concibiéndolo a partir de la unidad previa del pueblo.

De ese modo la injusticia institucional y estructural es comprendida como traición a su propio pueblo por el antipueblo. La partícula “anti” presupone la pertenencia de éste al pueblo, al que oprime personal y/o estructuralmente. La teología reconoce, entonces, tanto la “situación de pecado” que vive el Subcontinente latinoamericano como innumerables “pecados estructurales” que la conforman, de la cual hemos de liberarnos, a fin de ser fieles a la unidad plural del pueblo en la comunidad de pueblos”.”


Tres candidatos en busca de un electorado

agosto 31, 2014

macri-scioli-massa

En un blog politizado como éste, del que además su autor (yo) está vinculado a una consultora que asesora a algunos miembros de nuestra noble fauna política en materia digital, se está comentando poco las apasionantes internas – lealtades, traiciones y pases – de las diversas fuerzas. Sucede que – como creo haberlo dicho unos cuantos posteos atrás – me parece evidente que la pelea principal no está pasando por ahí.

Aún si miramos sólo la superficie: los titulares de los diarios, la selección de notas para los noticieros y los opinólogos que pululan, nos queda claro que son a favor o en contra del gobierno actual. Más precisamente, de Cristina Fernández y, en un segundo plano, de sus colaboradores más visibles o vulnerables. La promoción de los precandidatos a presidente queda muy atrás, y toma la forma de evitar dar noticias que los perjudiquen. No pondría el acento en esta batalla mediática – que influye en forma importante, hasta donde podemos medirlo, sólo en una minoría de la población – si no fuera que expresa los intereses de los actores que están en condiciones de manejar esos medios: el gobierno y los sectores del poder económico, locales y extranjeros, que tratan de imponer sus proyectos.

Esto es hasta cierto punto natural en el gobierno: el liderazgo de la Presidente es lo que une a la muy diversa coalición oficialista: el peronismo tradicional, los gobernadores afines, una parte de la clase media progre… La bendición de cualquier candidato introduciría tensiones, que ciertamente no necesita. Llama la atención que los opositores evalúen – repito, es evidente que lo hacen – que es más importante desacreditar o esmerilar al oficialismo actual que promover un candidato afín.

De todos modos, el tiempo corre, como siempre. Dentro de quince meses comenzará un nuevo mandato presidencial. Y los medios, que no han querido o no han podido despertar una adhesión entusiasta por ninguna figura, sí consiguieron “instalar” tres figuras como candidatos a la Presidencia. Además de sus propios esfuerzos, claro. Daniel Scioli, Sergio Massa, Mauricio Macri.

Aunque pongo “instalar” entre comillas, me refiero a algo muy real, que pueden medir tanto las encuestas como una exploración superficial en las redes sociales: el grado de conocimiento como candidatos entre la población. No se vota a presidente por quien no se conoce. En mi evaluación, que también anticipé y que no es sólo mía, por supuesto, esto no asegura que alguno de ellos será el próximo presidente. Pero si que son una parte del escenario político, que el gobierno, la oposición y los eventuales rivales deberán tomar en cuenta.

Por eso, cuando mi amigo @JuanesOsaba, que está pensando en abrir un blog (Dios lo perdone), me acercó este texto, le pedí permiso para subirlo. Expone muy bien el problema de los “candidatos que van primero en las encuestas”. Uno no tiene que llegar al extremo de Artemio López, que cuestiona todas las encuestas, aún las suyas, para entender que el problema que describe Juan es muy real. Y también afecta a algún tapado que puede estar acercándose a ese trío más mentado.

Como de costumbre, una observación mía al final:

“Escenario, candidatos, encuestas y fiscales

Vamos a poner en justo lugar a los datos de encuestas de intención de voto e imagen de los candidatos que andan bailando por los medios y blogs locales.

Entendemos que llegar a ser presidente de los argentinos no es una tarea que se pueda resolver en los medios masivos. Si bien en el estado de las cosas, donde las bases políticas del país están alejadas de la construcción y el juego es cada vez mas mediático, y quizás por esto el perfil de los candidatos a presidente contenga esta característica, sabemos que todavía sigue siendo importante un actor, que parece menor a los ojos de Doña Rosa, los fiscales.

Vamos a ordenar entonces lo que entendemos como los requisitos mínimos y necesarios para sentarse en el sillón de Rivadavia en el periodo 2015-19.

Ya mencionamos, y la patria encuestológica se encargo de resaltar, la primer característica es el conocimiento de parte del electorado de la figura, y la aceptación de la misma, que corre por ejes más emocionales que racionales. Tanto Daniel Scioli, Sergio Massa y Mauricio Macri, cumplen este requisito con matices tenues.

En segundo término, el próximo presidente será votado por un electorado tanto peronista como no peronista. Una caña en cada laguna sería la figura necesaria para tener la mayor cantidad de pescaditos al finalizar el día. Quien se ocupe de un solo estanque en esa eterna dialéctica argentina peronismo/no peronismo, está condenado por los números a quedarse en el camino. En este punto también los tres sonrientes candidatos cumplen, alguno más que otro, con el inciso.

Cierro los mínimos indispensables con lo que les falta. Territorio, armado, cobertura, en definitiva como ya adelanté titulando, fiscales. Se puede tener un canal de televisión y la cantidad de radios que uno quiera y la Ley de Medios permita, pero si las boletas no están en el cuarto oscuro de todo el país, podrás ser un buen programador televisivo, pero no serás presidente.

En este punto ya es más claro entender por qué las encuestas dicen bien poco del futuro. Ninguno de los subidos al podio está hoy en condiciones de garantizar eso.

Simplificando el panorama entonces, tenemos tres candidatos instalados y dos aparatos territoriales nacionales (peronista y radical) que aun no llegan a ser al menos una propuesta electoral potable.

Las posibilidades que tienen los interesados, ya sea los mencionados como algún tapado que aun estamos a tiempo de poder ver, de cerrar con alguno de los dos aparatos, existen y se conocen, pero merecen un post y un análisis aparte cada uno.

Esto es porqué las encuestas a esta altura no responden a la ansiedad de los medios y mucho menos al electorado que ni piensa en estas cosas con los problemas que tiene, por ejemplo, el Boca de Arruabarrena, sino más bien a una estrategia para conseguir eso que les falta, estructura política.

Tu bi continui…”

Juan tiene razón. Los candidatos necesitan estructura política. Pero… las estructuras políticas necesitan candidatos. Que no surgen automáticamente de las estructuras, como siempre le recuerdo a mi amigo Manolo Barge.

En esta situación en particular, hay un dato decisivo. El año que viene no se elige solamente un presidente. Se eligen gobernadores, intendentes, legisladores… Y todos los que aspiran a esos cargos desde el peronismo necesitan un candidato presidencial que, como Cristina en 2011, los ayude a ganar. Si las encuestas – es el instrumento que hay – para más o menos fin de año, no les dicen que hay un candidato del Frente para la Victoria que les aporta votos… procurarán, los que pueden, separar su suerte en sus distritos. Perder no es peronista.


Saludo al ARSAT-1

agosto 31, 2014

arsat.1

El primer satélite geoestacionario argentino, el ARSAT-1, ya partió de Bariloche – donde fue construido – en un gigantesco avión ucraniano Antonov hacia la Guayana Francesa, en la cercanía del ecuador, desde donde se lo pondrá en órbita.

No puedo dejar de mencionarlo en el blog, aunque los medios no van a ignorarlo. Las crónicas de TELAM y de La Nación, para mencionar dos polos políticos opuestos, son buenas y se complementan entre sí. El único punto que pasan por alto, y que le da su importancia, es aclarar, justamente, que es geostacionario. Es decir, que girará en torno a la Tierra en una órbita ecuatorial, a la distancia precisa – aproximadamente 36 mil kilómetros, 80 veces más lejos que la Estación Espacial Internacional – para que su velocidad sea exactamente igual a la de rotación de nuestro planeta. Así, permanecerá “estacionario” sobre el mismo punto: en este caso, sobre el ecuador en la longitud 72° Oeste.

A este tipo de órbita la llaman en algunos medios astronáuticos “Órbita Clarke“, por el escritor inglés que en 1945 publicó un artículo proponiéndola como ideal para los satélites de comunicaciones. Argentina no tiene un vector capaz de alcanzarla – sobran los dedos de una mano para contar los países que los tienen; ya es grande el esfuerzo para desarrollar el Tronador, que podrá alcanzar órbitas más accesibles – y se recurre a Arianespace, de la Unión Europea.

Desde ese punto en el espacio el Arsat-1 brindará servicios de televisión, acceso a Internet y servicios de datos y de telefonía sobre IP a todo el territorio nacional y a países limítrofes. Y si bien casi todos los países medianos y muchos pequeños cuentan con satélites – propios o alquilados – este tipo de satélites actualmente sólo es construido por Estados Unidos, Rusia, China, Japón, Israel, India, la Eurozona y ahora Argentina. Podemos sentirnos orgullosos de nuestros científicos y técnicos y de empresas estatales como INVAP y AR-SAT S.A.

Puede decirse – y se va a decir, cómo no – que los 250 millones de dólares que costó podrían haberse empleado para… y cualquiera tiene su lista personal de prioridades. Tengamos en cuenta que ese dinero no representa el valor material de los componentes del satélite – muchísimo menor – sino el desarrollo de capacidades, técnicas y humanas, que podrán crear otros desarrollos útiles para nuestro país y quizás para la humanidad. Además del Arsat-2 y Arsat-3, que están, respectivamente en producción y diseño.

Pero reconozco que, en lo personal, no es ese aspecto el que me motiva. El Partenón representó mucho más a través de los siglos para Grecia, y para Occidente, que un programa de obras públicas que podría haberse hecho en Atenas. Como las catedrales en Europa o las pirámides en Egipto. Y esto es más alto y ambicioso. Fue Arthur Clarke el que dijo que el hombre empezó en 1957 a poner nuevas estrellas en el cielo nocturno. Una de ellas, que estará fija, será argentina.

Les dejo un video con buenas imágenes que preparó TELAM:


El camino de la clase media

agosto 30, 2014

En el blog de mi amigo Otto Rock encontré un enlace a este trabajo del PNUD, el programa de las Naciones Unidas: Perfil de estratos sociales en América Latina: pobres, vulnerables y clases medias. Se los propongo como una lectura útil para un fin de semana, para apreciar con algo más de seriedad que a través de los titulares lo que está pasando en nuestro rincón del mundo.

Para resumirlo, les vuelco unos datos muy básicos: En el año 2000, los pobres eran en América Latina 41,7 % de la población total; los vulnerables, el 34,4 %, la clase media el 21,9 %, y el residual (una forma tecnocrática de llamar a los ricos) el 2 %. Son categorías imprecisas, claro, y uno puede discutir los parámetros que usan las Naciones Unidas y la CEPAL para establecerlas. Pero es válido para darnos idea de cómo es la composición social, y cuando se toman las cifras para el 2012, con esos mismos criterios, nos damos cuentan que describen un proceso.

Porque 12 años después, los pobres bajaron al 25,3 %, los vulnerables suben un poco, al 37,8 % y la clase media ha pegado un salto en la región, es el 34,3 %. Los “residuales” están en el 2,6%.

Y el benemérito Otto ha hecho algo todavía mejor, para ver que pasó en cada una de nuestras naciones. Incluso la nuestra. Vuelca en su blog dos cuadros vitales, en una forma que permite ver más claro un desarrollo clave para la política, y la economía de nuestras sociedades. Los tradujo al inglés, para beneficio de su público gringo, pero me parece que ustedes no van a tener dificultad en entenderlos.

El primero muestra el porcentaje de la población de cada país de América Latina que pertenece a la clase media. En realidad, no le dice nada nuevo al que ha tenido ocasión de visitar esos países y no toma su información de los diarios:

Clase media en América Latina

(cliquear encima para ampliar)

El segundo, elaborado con los datos del primero, resalta un aspecto muy interesante: el porcentaje de la población que ingresó a la clase media entre 2000 y 2012:

Clase media en América Latina Variaciones

 

(cliquear encima para ampliar)

Éste nos dice lo que ha estado pasando en esos países durante estos años. Para Argentina son buenos puntos de comparación: en el 2000 sufríamos de la recesión de los últimos años de Menem y los ineptos ajustes de la Alianza; y, más importante para el largo plazo, del deterioro de la situación de casi pleno empleo que imperó hasta 1975. Pero no eran los números del desastre de 2001/02, que hacen que cualquier otra fecha parezca mucho mejor. Nos sirve para descartar el kirchnerismo ingenuo, que cree que el estímulo al consumo practicado es una herramienta única para la prosperidad. Y al anti kirchnerismo histérico, que se aferra a un “relato” de decadencia.

Sobre todo, nos advierte que aquí, como en buena parte de América Latina, hay un cambio en la composición de la sociedad, y en sus expectativas. El peronismo, que siempre sumó la mayoría de sus votos de los “de abajo”, y que, con mayor o menor autenticidad, dirige su discurso a ellos, hará bien en tomarlo en cuenta.


Música para el fin de semana – La López Pereyra

agosto 29, 2014

Por razones personales, quiero compartir esta versión de ese himno salteño, La López Pereyra. El Dúo Salteño, Chacho Echenique y Patricio Jiménez, con el piano del Cuchi Leguizamón. Disfruten.


Buitres litigiosi, especie en peligro

agosto 29, 2014

buitres

La Asociación Internacional de Mercados de Capitales (ICMA) anunció hoy cambios en sus reglas para que una minoría de acreedores no pueda bloquear acuerdos de reestructuración de deuda soberana.

Sobre el conflicto de Argentina con los fondos buitres – los que se dedican a comprar bonos desvalorizados por un default u otra catástrofe económica, esperar, y hacer juicio para cobrar el valor nominal más intereses acumulados – ya hay demasiado escrito en este blog. Una parte mínima de todo el palabrerío de los medios. Y en las columnas de comentarios de los posteos sigue un furioso debate, que ya encuentro aburrido, qué quieren que les diga.

Igual, creí necesario subir esta noticia, aunque será replicada en medios y blogs. Y enlazarla con la nota de Bloomberg, para los que gustan tener sus datos de la boca del caballo. Allí precisan en el titular: “para evitar una repetición del caso argentino“.

Uno de los lados de la discusión, el anti K, se apresurará a gritar “cosa juzgada!“, y dirá que esta decisión no tiene efecto retroactivo. Es verdad. Pero es igualmente cierto que influye en un aspecto clave: las medidas que los tribunales neoyorquinos pueden disponer para obligar a cumplirlo. El Poder Judicial no funciona en una burbuja, ni en los EE.UU. ni aquí. Los mercados financieros – donde no hay una mayoría sentimental, o progre – están diciendo que la actividad del Sr. Paul Singer y sus colegas es inconveniente para el sistema. Mucho peor que inmoral, o ilegal.

En el plano práctico, esto debilita la posición de Singer en la inevitable negociación. Y en el de la política – que también es práctico, cómo no – es evidente que se trata de un triunfo del gobierno de Cristina Fernández sobre los sectores políticos y económicos que plantearon que la actitud a tomar frente al juez Griesa era decir “Hágase Tu voluntad“. Y lo más importante para la Argentina, queda la imagen – superficial, claro; es todo lo que puede quedar en el limitadísimo espacio de atención de la “opinión pública internacional” – que en este caso tenía razón.


Tercer paro nacional contra Cristina Kirchner

agosto 28, 2014

moyano y barrionuevo

Tomo el titular y la foto de la nota online de La Nación, porque creo que esta vez sintetiza muy bien el hecho. Todo paro de alguna dimensión es un hecho social y también un hecho político. Pero al repetirse – y la vez anterior fue hace menos de 5 meses – ya no conmociona tanto. El gobierno, y sus militantes, lo cuestionan con más dureza, sin las restricciones que imponían viejas alianzas. Y los dirigentes que llevan adelante el paro son más directos en sus ataques al gobierno y a la Presidente.

Por eso – porque las cartas están sobre la mesa – me voy a limitar a copiar algunas reflexiones que hice en la oportunidad anterior. No sobre el paro en sí, sino sobre los actores: el gobierno, las otras fuerzas políticas, el sindicalismo, sus dirigentes.

El sindicalismo tiene un vínculo de setenta años con el peronismo. En un plano más concreto, los sindicatos industriales estaban en la lona en 2001, y los otros no se encontraban mucho mejor. En los largos años K recuperaron afiliados, ingresos, protagonismo en las paritarias… A la vez, el gobierno encontró allí los apoyos institucionales más sólidos fuera del Estado. En realidad, aún los encuentra allí; eso sí, con menos gremios de su lado y sin el empuje característico del Negro Moyano.

En el otro lado, los sectores sociales y los ideales de sociedad que pueden expresarse en las fuerzas opositoras con alguna chance de gobernar, o de formar parte de un gobierno – aquí no incluyo al troskismo – no tienen afinidad con el poder sindical más tradicional. Lo hace muy claro el hecho que las únicas propuestas que enarbolan para el sindicalismo son proyectos de las reformas que les gustaría hacer.

Hay otro hecho importante – bastante obvio – pero que es necesario recordar porque a menudo queda fuera del discurso político convencional: Las organizaciones gremiales ya no representan – como cuando irrumpieron en la Plaza de Mayo un 17 de Octubre – a los grupos más humildes de nuestra Argentina, a los “de abajo”.

Hoy los de abajo son – como en la mayoría de las sociedades modernas – los precarizados, los tercerizados, los que están “en negro”, los desempleados, los marginados. Que les resulta mucho más difícil hacer huelga; lo suyo son los piquetes. El peronismo, como los Populares en la Roma de la República, lleva en su ADN ser el partido de los de abajo. Y durante las gestiones Kirchner hubo avances visibles en su reconocimiento y, hasta cierto punto, su empoderamiento. Los movimientos sociales – por ejemplo: el Movimiento Evita, que es el que tiene mayor presencia política y cierta capacidad de estrategia autónoma – son una prueba de ello.

Pero… las estructuras con mayor poder económico propio y por ende autonomía, capaces de defender, aún frente al Estado, los intereses de los trabajadores, son los sindicatos. Que hoy un porcentaje muy importante de sus afiliados sean parte por sus ingresos, y su cobertura social, de los grandes sectores medios argentinos, que estén por encima de mucho de la clase media tradicional, aún que algunos de ellos puedan ser descriptos con más precisión como pequeños empresarios o contratistas… es cierto pero irrelevante. A la hora de defender el bolsillo del trabajador, el gremio puede tener muchas falencias. Pero es lo que hay. No existe otro instrumento mejor, en ningún país del mundo (Salvo en los pocos que quedan con socialismo de Estado, donde los sindicatos son parte del aparato gubernamental).

Ahora, vale la pena reiterar otra verdad muy obvia – que sólo el auto engaño de los ideologizados puede ocultar – es que los seres humanos nos reunimos, participamos, en estructuras – sindicatos, partidos, países – con las que nos identificamos y esperamos que nos defiendan. Sucede que necesariamente, todas ellas tienen dirigentes. Que ya no se mueven, es inevitable, en la misma realidad de las bases. Eso pasa en los sindicatos, en los partidos y en el Estado.

Entonces, los dirigentes sindicales tendrán sus propios proyectos políticos. O se repartirán en varios, en una metodología que el sindicalismo peronista conoce a fondo. Eso sí, hay que tener claro que es muy difícil – pese a la cantinela idiota de “burocracia sindical”, como si dirigencia y burocracia no fueran juntos en toda sociedad moderna y compleja – que esos dirigentes puedan impulsar un proyecto que vaya en contra de los intereses o de los prejuicios de sus afiliados (los que no están afiliados, ya no les importa tanto).

Hay una famosa escena, que todos la recordamos de películas, novelizaciones o libros de historia: Evita discutiendo con los trabajadores ferroviarios “¡Cómo le van a hacer una huelga a Perón, compañeros! Cómo no ven que los oligarcas se mueren de risa! Que es una huelga contra ustedes mismos!“. La militancia kirchnerista le gustaría identificarse con esta historia. Pero tengamos presente que los ferroviarios le hicieron nomás la huelga a Perón.

Entonces, Moyano y Barrionuevo están tratando de demostrar al gobierno, y a los que aspiran a serlo en 2015, que sus aparatos gremiales y los de los troskos, están en condiciones de parar la mayoría de las actividades.

Pero el paro termina, y la realidad sigue. Y nada habrá cambiado mucho, sobre todo en relaciones de poder. Los paros de Ubaldini no causaron la débacle del gobierno de Alfonsín, sino sus propios errores y falta de firmeza. Y la heroica – aquí el adjetivo está bien empleado – lucha gremial de fines de los ´70 y comienzos de los ’80 no derribó a la dictadura del Proceso, aunque por cierto también contribuyó a su desgaste. El gobierno de Cristina Fernández, además de la legitimidad democrática, sigue contando con el manejo del aparato del Estado y sus recursos, que todavía son muy grandes. Ha mostrado, a lo largo de toda su gestión, la decisión de emplearlos.

Por todo eso, no me parece que este paro le obligue a modificar sus políticas. Ni le da incentivos para ello. No es que yo crea que sus políticas son acertadísimas. Sucede que no veo que las direcciones en que se mueve la dirigencia que motorizó este paro y las alianzas que pueda tejer estén en condiciones de empujar una alternativa viable (Esta afirmación sí incluye al troskismo, por el absurdo).

Es cierto que hay una inflación alta. No desbocada, pero afecta seriamente el humor y el bolsillo de los argentinos. Ahora, el “ajuste” que está ahí con la inflación en las cosas contra las que se proclama esta huelga, es la forma habitual con que se modera o controla. Y si bien estamos en medio de un ajuste – ni los kirchneristas inteligentes, al menos los que no son funcionarios, lo niegan – es mucho más moderado y heterodoxo del que previsiblemente plantearían las fuerzas políticas opositoras.

Por supuesto, lo niegan en sus discursos ¿quién sería lo bastante estúpido para anunciarlo? Pero antecedentes, figuras, propuestas… la historia de las últimas décadas es bastante clara. Y los votantes pueden no son idiotas. Mi opinión, falible, por supuesto, es que la mentada “derechización” de la sociedad no llega al bolsillo. Y los que aspiran a que los voten el año próximo deberían tenerlo claro y esforzarse en convencer que ellos no ajustarían más. O rezar para que sea este gobierno el que se vea forzado a hacerlo.

Termino aclarando que no estoy diciendo que el paro no tiene importancia. Expresa, además de la fuerza de los aparatos, además del fastidio de alguna dirigencia con la Presidente, también el humor y la disposición de muchos trabajadores. Eso resulta evidente de lo que recordé más arriba, que las huelgas no se llevan adelante contra la voluntad de los afiliados. Lo que están diciendo es que no quieren que el ajuste – moderado o no, eso lo siente cada uno – recaiga en sus bolsillos. Y están dispuestos a presionar para impedirlo“.


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