Hoy postea La Cámpora

noviembre 15, 2017

Aclaremos. No es que esto lo escribió “La Cámpora”; no es un documento de la orga. Es el posteo de un compañero, Manuel Saralegui, que milita en La Cámpora, en la C.A.B.A. Y pienso que ahora que en el peronismo resucita el género epistolar, y en el bando de enfrente el todavía más viejo de las denuncias, está bueno que algunos, jóvenes, vuelvan a levantar los blogs como alguna vez fueron, el planteo tranquilo y decidido de una estrategia de la que el que escribe está convencido.

Es un texto algo largo, que copio íntegro. Vale la pena que lo lean. Y agrego mi comentario al final. Por supuesto.

La política contra el fatalismo

Las olas del destino
a esta playa te trajeron.
La madera está partida
ahora es tiempo de tallar
navegante, tu canoa.
A navegar el abismo!
A navegar el silencio!
A navegar tempestades!

Como en toda etapa política, gana quien caracteriza mejor el contexto y actúa en consecuencia. Se trata de calibrar bien la brújula (o el astrolabio), de poder leer en distintos planos: en la sociedad, en la economía, en la política, en la cultura. Entender el juego en el que estamos y lo que viene por delante. Una definición de conducción política en términos juanperonianos clásicos: ver base para apreciar, apreciar base para resolver, resolver base para actuar. Con el corazón mantenemos las convicciones, con las neuronas tratemos de ver dónde estamos parados.
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Las olas del destino nos trajeron hasta acá. Al escenario de los tercios asimétricos. Un tercio macrista que nos odia, un tercio kuka y peruca que nos ama, y entre sí mucho no se quieren. Pero el odio anti-Cristina (etapa superior del gorilismo según Asís) se expande con más potencia más allá de su tercio que el nuestro. El voto anti-Cristina es más pragmático y menos afirmativo que el voto anti-Macri (véase la migración de 1País a Cambiemos de PASO a Generales en PBA). La avenida del medio existe, pero es una calle de una mano que dobla siempre a la derecha. AntiK es más fuerte que AntiM, y en un balotaje perdemos por paliza. Por ahora.
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En este 2017 que va terminándose, perdimos las elecciones y el gobierno las ganó. Eso da cuenta de una cierta correlación de fuerzas y a la vez modifica la correlación de fuerzas existente. Ahora bien, pido encarecidamente que no seamos fatalistas. Resignarse a que el kirchnerismo está condenado a ser una eterna minoría en un ciclo macrista interminable (Vidal 2023, Larreta 2031, y así); o esperar la hecatombe al estilo “cuando les llegue al bolsillo” o “cuando vuele todo por los aires” ahí sí vamos a volver, son formas del abandono de la política. Néstor y Cristina nos devolvieron la política, no la entreguemos por favor. Es todo lo que tenemos.
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Arranca un nuevo capítulo de la larga historia política argentina, el camino al 2019. La última línea de ese capítulo dirá si en Balcarce 50 sigue la oligarquía o vuelve el pueblo. Si le acertamos al diagnóstico, si actuamos con precisión, podemos crecer, consolidarnos, dar peleas, ganar. GANAR. Se puede ganar.
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No hay unidad sin incentivos
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Arranquemos por el tema del peronismo. ¿Hay algo que endulce más el oído peronista que la palabra “unidad”? ¿No cantamos con fuerza “todos unidos triunfaremos”? Sí, las matemáticas pos-electorales nos dicen que si sumamos los números (por ejemplo) de Cristina, Massa y Randazzo en la última elección en PBA, nos da la misma cantidad de votos que el 54% de 2011. Si tan sólo fuera tan simple. Incluso una improbable unidad dirigencial no significa necesariamente una unidad de los electorados, algo que suele repetir Abel Fernández.
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Dicho simple y sencillo: no puede haber unidad entre proyectos políticos incompatibles. No es cierto que todos los sectores del peronismo tengan incentivos para la unidad. Esto no es un juicio de valor, cada cual atiende su juego, pero es un hecho insoslayable para el análisis. Algo de eso trata de decir Julio Burdman. Un gobernador peronista por ejemplo, primer mandato, le toca compartir sus cuatro años de gestión en tándem con Macri. No lo eligió así, pero le tocó. En 2019 puede renovar, quiere renovar, y se encuentra ante un dilema: ¿juego a ser opositor, parte de una fórmula anti-Cambiemos competitiva, salgo fuerte a confrontar con este modelo? Claro, si las elecciones nacionales y provinciales fueran el mismo día, las boletas presidenciales “arrastran”. Pero si yo desacoplo, hago las provinciales ponele en mayo del ‘19, podría jugar a “ganan los oficialismos”. Quizás me convenga eh. Cierro con Frigerio, me tiran unos mangos, no me hacen mucho quilombo con la reforma tributaria, me dejan endeudarme… después en el 2023 vemos.
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Repetimos: no hay unidad posible entre proyectos políticos incompatibles. Unidad Ciudadana nace de un diagnóstico: así no se puede seguir. Demasiado es el daño, demasiado es el dolor. Debemos cambiar de rumbo y volver a tener futuro. Lo antes posible. No hay lugar para especulaciones, para banquemos y vemos en el 23, para replegarse y dejar que el ciclo macrista siga su curso, para que la sociedad se agote de los globos, para hacerse los boludos. Hay que decir que no, sin matices. Este diagnóstico no es compartido por todos los sectores del Partido Justicialista, por decir algo.
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La posición kirchnerista
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Con @alesiahurtado solemos bromear que en los años impares (sí, los electorales) se lee a Perón y en los años pares se lee a Cooke. Ahora que arranca el ’18 vayamos entrándole al Bebe:

El origen del descontento [de las bases peronistas] no es por lo tanto la violencia del régimen, son las sospechas sobre la aptitud del Movimiento para doblegarlo. Los presos, los torturados, los muertos, las innumerables jornadas de combate, testimonian nuestro coraje ante la adversidad: también despiertan interrogantes sobre si no estaremos malogrando tanto sacrificio.Hay muchos de nuestros compañeros que relegan esas inquietantes intuiciones, resistiéndose a admitir el deterioro de las viejas certidumbres. Otros se tranquilizan oponiendo la convicción de que, pese a todos los obstáculos, a la larga el pueblo vencerá. Pero este fatalismo optimista no es más que otra forma de autoengaño: nuestros compromisos son con esta época, sin que podamos excusarnos transfiriéndolos a generaciones que actuarán en un impreciso futuro.La historia no es nítida ni lineal ni simple, la Argentina de hoy es un ejemplo de sus complicaciones y ambigüedades. La presencia del peronismo impide que las clases dominantes gocen tranquilamente de sus privilegios usurpados: es por sí misma, la prueba de la decrepitud del régimen, de su ineficacia para resolver los problemas del país (Nota: aunque habría que considerar sus formas de prolongación y reciclamiento para mantenerse). La inquietud prevaleciente responde a la impresión de que nuestros objetivos finales se hallan en una brumosa lejanía, que nuestros esfuerzos cotidianos no parecen acortar.Dicho de otra manera: entre los anhelos de tomar el poder y los episodios de nuestra lucha, no se ve la relación de una estrategia que avance hacia los objetivos últimos. Se organiza lo táctico, pero sin integrarlo en una política que, por arduo que sea el camino que señale, presente la revolución como factible, como meta hacia la cual marchamos. No más que eso necesitan las masas, pero no con menos se conformarán“.

Apuntes para la militancia (1964)

Es que nuestro movimiento popular – y el Peronismo en primer término – se debate en medio de contradicciones ideológicas que no reflejan las reales contradicciones de la sociedad argentina. La esencia del drama de nuestro Movimiento es que, mientras su único destino y su única chance de sobrevivencia está en reconocerse como una fuerza de extrema izquierda, sufre las influencias de la propaganda reaccionaria que desata desde afuera y desde adentro de su propio seno“.

 Carta a Hernández Arregui (1961)

Las palabras de Cooke irradian sobre el presente. El malestar de sentir que quizás nuestros esfuerzos no logran dar vuelta la taba, de percibir que por mucho que luchemos el macrismo se impone sobre nosotros. Frente a eso, dice Cooke, el error es asumir posiciones fatalistas, que a su vez son funcionales a los sectores burocráticos que no desean, no se animan, no les conviene enfrentar plenamente al régimen.

Lo que en su momento Cooke llamó “extrema izquierda”, probemos reemplazarlo por la palabra populismo. Si el peronismo desea ser una fuerza transformadora y con chances de gobernar para el pueblo nuevamente, debe persistir en sostener posiciones populistas. Rechazo de plano al supuesto consenso neoliberal; movilización de la sociedad en defensa contra esas políticas; construcción de mayoría popular. Para poder enfrentar el desánimo, requerimos certezas. Por suerte, Cristina nos las da. Unidad Ciudadana nos da certezas. Una semilla de esperanza política dijo ella el 22 de octubre a la noche. Aferrémonos a ellas, a Cristina, a nuestra fuerza militante y a la certeza de saber que tenemos la política.

Miguel Ángel Pichetto, por el contrario, dice que el peronismo debe retornar a un lugar de centro nacional (?), alejado de posiciones radicalizadas. Un peronismo moderado, moderno, que aprenda en espejo de la experiencia de Cambiemos. Es lo que pide Macri cuando lleva a Massa a Davos o Marcos Peña cuando da entrevistas. No recuperamos la política para ser centros moderados. El peronismo será populista y transformador o no será nada. Si te mimetizás, te comen los de amarillo. Las posiciones radicalizadas son simplemente la defensa del pueblo y de la Patria contra el neoliberalismo arrasador. A diferencia de otras épocas, no hay terceras posiciones. Populismo o neoliberalismo.

¿Podemos construir una unidad partidaria por ejemplo con sectores no populistas? ¿Con sectores que claudican ante el consenso ajustador? No, no se puede. No se debe. Debemos persistir en las posiciones kirchneristas en un contexto neoliberal. Decir que no, que otro país no sólo es posible sino necesario. Y construir desde ahí.
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Unidades tácticas
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Cristina va a asumir una banca en el Senado de la Nación. La nueva correlación de fuerzas que dieron las elecciones se plasmará en las distintas legislaturas a partir del 10 de diciembre. Y sin embargo, en este impasse donde siempre los oficialismos aprovechan el desfasaje para mover fichas (recordar 2009), el macrismo ha decidido empernarnos con el combo de megarreformas ajustadoras asesinas de derechos y una brutal campaña de encanamiento y persecución a compañeros que fueron piezas claves de nuestro gobierno popular. De paso, también encanan un pibe por un tuit, candidates del FIT, y alguna otra magia digna del onganiato por deporte.
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Más que la unidad del peronismo, lo que la etapa requiere son unidades tácticas en frentes concretos. Dos ahora en lo urgente:
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1) Unidad contra la persecución requiere voces, pluralidad y fuerza política. Decir que el estado de derecho cruje es correcto, pero parecería no mover el amperímetro así en abstracto. Cuando un no kirchnerista denuncia el avasallamiento de las libertades civiles (de Myriam Bregman a Pichetto, sí el mismo Pichetto de arriba), sirve y suma. Necesitamos masa crítica en la sociedad civil y mucha pluralidad. No importa si nos cae bien o nos cae mal, si vota como vota o arregla con quien arregla. Defender la democracia entre todos.
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2) Unidad contra las reformas brutales del gobierno requiere lo mismo: voces, pluralidad, fuerza política… y bancas. El movimiento obrero es clave en esto: CLAVE. Persistir en posiciones kirchneristas no es insultar a la CGT, ni buscar traiciones anticipadas. Es aunar esfuerzos en función de un frente y un objetivo concreto: “Las reformas no pasarán”. No pueden pasar, no deben pasar.
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Las unidades tácticas son tácticas. En la 1) te juntás con Pichetto. En la 2) no. No se trata de cerrar acuerdos macro con dirigentes que se digan peronistas pero que no tengan contenido alguno. No hay unidad sin conducción, no hay unidad sin proyecto político común, no hay unidad sin vocación transformadora. Si Felipe Solá quiere volver, está invitado, ojalá que lo haga. Pero volverá a un peronismo que sea contundente y transparente hacia la sociedad sobre su rechazo a las políticas neoliberales, o no tendrá ningún sentido. Una unidad que desdibuje las posiciones populistas generará confusión, quiebres internos, desánimo.

Ser oposición

El momento político requiere ser opositores. Ese es el lugar que la sociedad le ha asignado a Unidad Ciudadana en las urnas. Somos una fuerte minoría opositora, que representa votantes que pretenden que digamos que no al ajuste y el cercenamiento de las libertades, que esperan que levantemos la voz, que les demos voz, que hagamos fuerza, que articulemos y demos las batallas que hay que dar. Tenemos que ser los mejores opositores, tenemos que dar orgullo a nuestra base de sustentación, transmitir certezas.
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El Coqui dice que estamos en una etapa de “acumulación opositora”. Ensanchar la base electoral y organizativa de aquellas personas que digan que no al neoliberalismo macrista. Cada derecho que serruchan, cada ajuste que hacen, cada “traspié” que se comen; cada uno de esos nos da un margencito para explicar, para politizar y desnaturalizar el consenso ajustador. No se trata de hacer política de identidad, sino de tomar cada ajuste como si fuera el primero. En cada una de las mierdas que hace el gobierno está el corazón de su perversidad. Hay que ir explicándolas de a una, no suponer que toda la gente ve la concatenación que arranca con Martinez de Hoz o con Bernardino Rivadavia.

Ser oposición es leer aquello que el macrismo es incapaz de representar y de resignificar para sí. Leer la agenda antimacrista de la sociedad, buscar donde su modelo hace agua. Ser la calle, la voz y el voto de todo eso.

Hace largos meses, cuando Alberto Rodriguez Saá anunció su alianza política con Cristina Kirchner (inesperada y feliz), lo entrevistaron para Página/12. El Alberto decía que el polo opositor que debían construir desde el peronismo con Cristina debía tener un programa. El periodista pregunta:

–Usted habla de programa, pero, por qué no me dice cuáles son los puntos imprescindibles que deben estar allí.–Mire, es refácil, refácil. Sólo basta con sacar el archivo de fotos de las marchas de marzo, la de los docentes, la de la CGT y la de las mujeres y en los carteles que allí se ven están los puntos principales del programa que debemos tener. Copiar y pegar, no es difícil. Trabajo digno, ni una menos, paritarias, etc., etc.

Es refácil. Refácil. Hacer política. Leer el contexto. Ver base para apreciar, apreciar base para resolver, resolver base para actuar. Como nos enseñaron Juan Perón y Néstor Kirchner. No ser macristas. Ser kirchneristas. Ser antineoliberales. Persistir en las posiciones, acumular, no claudicar. Navegar tempestades. Cristina marca el camino. Vamos”.

Mis diferencias: No me convence “Unidad Ciudadana”. Empiezo reconociendo que como proyecto político parcial ha sido exitoso: el 37 % de los votos válidos en la provincia de Buenos Aires es una base de poder importante. Y no vale la pena argumentar que tiene esos votos porque la candidata era Cristina Kirchner. Seguro ¿Y? Ella está hoy en U.C. Además, es patético tratar de convencerse que CFK no tendría votos en otros distritos ¿Alguien puede creer que el 20 + % de Unidad Porteña son por Filmus?

Entonces, U.C. es un buen punto de partida para Cristina… en el seno del peronismo. Fuera de él, no tiene chance de ganar. Ni siquiera en Santa Cruz. Y el peronismo, sin los votos que hoy la acompañan, o se suman por su figura, no podría ganar en muchas provincias. Ciertamente, no en la Nación.

La unidad, entonces, es tan necesaria como difícil. Me arriesgo: no se va a conseguir con buena voluntad y baños de humildad. Hay poco de eso en plaza. Pero dentro de un año, o muy poco más, ya habrá una idea bastante clara de quién tiene mejores chances para sumar votos. Y ese es el argumento decisivo en política.

Queda para otra oportunidad la discusión teórica con Manuel. Pero no resisto a plantear algo: Perón y Cooke no son para años alternados. El Bebe fue alguien muy importante en la historia y en el pensamiento peronista. Pero como estratega,  el hecho es que Perón descartó la que proponía y siguió otra. Que es la que lo devolvió a la Patria y al poder.

Ojo: Tengo claro que no son pocos los que se identifican, a la distancia, con ese camino cookista, que sienten más… revolucionario. Hay algo de eso en la discusión actual. Pero hay que recordar que el pueblo se identificó con Perón.

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Macri vs el “Club del Helicóptero”

noviembre 14, 2017

de la rúa huye

El “Club del Helicóptero” es un fantasma agitado por macristas fervientes -o que llegaron a posiciones que en su vida soñaron alcanzar y se sienten inseguros- y apunta a una conspiración de kirchneristas rabiosos que tratan que el Mauricio siga el sendero luminoso de De la Rúa, desde el helipuerto de la Rosada. Ese fantasma no existe, gente.

No es que no haya kirchneristas y otros lo bastante rabiosos para que les guste la idea. Pasa que las conspiraciones necesitan estructuras y recursos, y los que cuentan con ellos no los arriesgan en aventuras de final imprevisible. Y Barbarroja ya no está al frente del Departamento Américas. Ese club es, entre los opositores, una fantasía inofensiva de los que pasan mucho tiempo en las redes sociales (sin ser profesionales de la comunicación).

Ahora, no sólo hay opositores al Presidente Macri en Argentina. Faltaba más. También están los opositores rabiosos al gobierno anterior. Y algunos de ellos, curiosamente, lanzan profecías y advertencias más oscuras que las que emiten los K más fanáticos.

Es un dato político digno de atención: algunos  voceros de los sectores más interesados en el éxito de este experimento macrista son críticos muy duros. Ni siquiera la reforma laboral y previsional que ha anunciado el gobierno: el recorte a la actualización de las jubilaciones, el “abaratamiento” de los despidos,… todo ese paquete es despreciado.

Un amigo atento me avisó de estas dos noticias de ayer -en el mismo día- de El Cronista, el diario de la ortodoxia económica. Me parecen un buen ejemplo de lo que les quiero contar, y les copio los párrafos más expresivos:

¿Qué acuerdo es éste donde lo que gana la provincia de Buenos Aires lo pone Nación y las provincias siguen de joda con su gasto más sus Ingresos Brutos que bajarán en el siglo XXII, y lo que pone Nación puede ser más déficit consolidado porque Buenos Aires no es descartable que se gaste lo que gana?

La otra parte de la reforma impositiva, o sea, la baja de Ganancias de 35% a 25% para la reinversión de utilidades, el impuesto al cheque como pago a cuenta de Ganancias, la devolución acelerada del IVA los bienes de capital es más déficit fiscal que en parte se compensaría con el impuestazo sobre los salarios superiores a $ 82.000 mensuales para los cuales desaparece el tope de $ 82.000 para los aportes personales de 17% para la Seguridad Social (con la suba de los Impuestos Internos el Gobierno está yendo para atrás y el Impuesto a la Renta Financiera recaudará poco).

El cambio en la fórmula de ajuste en las jubilaciones no es baja de gasto público hoy sino que es menos suba de gasto público en el futuro, cuando lo que se necesita es una baja de gasto público hoy y urgente, no que suba menos mañana.

La reforma laboral está siendo consensuada con la CGT, o sea, con los que son parte del problema ¿?

¿Para esto nos decían desde Cambiemos “esperen hasta las elecciones”? ¿Estas son las reformas estructurales para que la recuperación económica de hoy se transforme en crecimiento sostenido?

 ¿Qué tiene que ver lo que se está discutiendo hoy con el problema del enorme déficit fiscal, gasto público impagable, presión impositiva asfixiante, atraso cambiario y déficit comercial record? Nada. Nos toman el pelo“.
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Nada nuevo, me dirán. José Luis Espert, el autor de la nota, sabe que es la desenfrenada codicia de los pobres la que conspira contra los principios de una sana economía, disminuyendo la rentabilidad de los que se suscriben a su newsletter. Y nunca se priva de decirlo.
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Pero es más interesante la mirada de Germán Fermo, otro columnista, militante y asesor de la Patria Especuladora. Porque vuelca números:

Si nos les gusta lo que hace este Gobierno, armen un partido político y ganen las elecciones. Parafraseando a una ex mandataria local, a ese pequeño rebaño de argentinos productivos a quienes este gobierno decidió gravar ferozmente, los convoco a que organicemos “el partido ovejero” del cual me autoproclamo presidente fundador. Intentaremos llegar al Congreso y sancionar el Impuesto a la Renta Piquetera en defensa de este hostigado rebaño de ovejas y comienzo entonces con esta pregunta: ¿el presidente Mauricio Macri, apoyaría semejante medida o se opondría debido a que resultaría políticamente incorrecta?

La Argentina de Macri se resume en cinco números rojos. Primero, déficit fiscal primario: 4.30% del PBI. Segundo, déficit por intereses de deuda externa: 2.30% del PBI. Tercero, déficit provincial: 1.00% del PBI. Cuarto, déficit cuasifiscal por intereses de Lebacs: 1.70% del PBI (calculados como la diferencia entre stock inicial y final en dólares). Sumando estos cuatro componentes llegamos a un formidable déficit consolidado de 9.30% del PBI, lo que representa 46.500 millones de dólares. Ni los K fueron capaces de tanto.

Podríamos incluso agregar un quinto rojo con un 4% de déficit de cuenta corriente. Esta es precisamente una de las preguntas que no pudo responder el gobierno en su reciente viaje a New York, ¿qué piensan hacer con tantos déficits?

No es casualidad que la parte larga de los bonos argentinos haya estado operando muy pesada en estas últimas semanas, en especial, el viernes pasado, en donde quedó en evidencia lo vulnerable que somos como país a shocks externos. La decisión del equipo económico fue dejar constante el gasto en términos reales y esperar a que el rebote de la economía genere dos efectos virtuosos. Primero, un mayor PBI a lo largo del tiempo significaría incremento en recaudación impositiva, aspecto que reduciría el déficit fiscal actual. Segundo, un PBI expandiéndose a lo largo de los años aumentaría el denominador de la economía y contribuiría, por lo tanto, a la licuación del déficit global como porcentaje del producto. Pero por el momento el rebote se hizo esperar y se decidió por lo tanto acudir a un masivo endeudamiento externo a los efectos de cubrir el gap de caja y esperar a que la positiva dinámica del PBI haga su trabajo digamos, durante el próximo lustro.

¿Puerta doce?: la peor alternativa. En finanzas uno se acostumbra a convivir con dos escenarios: a) el más probable, definido como “base” y b) el peor posible, entendido como “puerta doce”. A diferencia de lo que el gobierno y gran parte de la prensa le está contando a los argentinos sería útil por un momento preguntarnos: ¿qué pasaría si nuestro país no pudiese rebotar por varios años seguidos como viene suponiendo Hacienda? ¿Qué ocurriría si un shock externo le pegase al mercado de commodities? ¿Qué pasaría si el proceso de normalización de tasas internacionales ya iniciado por la Fed se acelera más de lo esperado? Suponer que el contexto internacional va a quedar inalterado por cinco o diez años al menos, es muy fuerte y al subestimar dicho evento, nos arriesgamos a quedar atrapados en la utopía del socialismo populista. Tengo la preocupante sensación de que este gobierno se convenció de su propio relato, que no tiene plan B y que sólo le cuenta a los argentinos las bondades de un plan keynesiano apalancado a escala en deuda externa en el pasado? ¿Si antes esta política no funcionó, por qué debería hacerlo ahora?

El oficialismo decidió arrematar otra vez mas contra el sector privado a costa de un despilfarro público que sigue siendo tan inaceptable como en los tiempos K. Para un gobierno que vino a cambiar la república de raíz, respetuosamente le contesto que hasta ahora sólo se concentró en condiciones de segundo orden y, por lo tanto, irrelevantes. ¿Tendrán lo que hay que tener para ir por los ñoquis del estado desactivando costos de un sistema político que confisca perversamente a los pocos argentinos que producen? Parecería que se viene pergeñando, sin embargo, una secuencia de reformas que le pegan precisamente a los dos grupos más indefensos: los jubilados y el pequeño rebaño de ovejas productivas”.

Como les dije al principio, aquí hay un dato interesante para el análisis político. Mauricio Macri y sus amigos del alma, lo advierte Guillermo Moreno y tiene razón, no son neoliberales. Pertenecen a una subespecie -la dominante- del empresario argentino: el que vive de la ubre del Estado. Están condicionados por la globalización financiera, y no pueden eludir sus reglas, como si lo hacen con las leyes locales. Pero no creen en los dogmas de la síntesis económica vigente. No creen en ningún dogma, en realidad.

Pero… ese dogma sí tiene creyentes. Son los que se benefician de él, por supuesto, pero eso no disminuye su fanatismo. Si no fuese por él, un asesor de Bolsa como Fermo no podría decir a los timberos del mercado local que son “ovejas productivas”. Y se lo creen, cómo no.

Es interesante, porque es el núcleo duro, pequeño pero muy influyente, de los apoyos a este gobierno. De todas formas, lo fundamental son esos números que menciona Fermo. Porque -siempre insisto en el blog de Abel- los prejuicios, y los medios que los fomentan, son muy importantes. Pero la realidad puede más.

Como le decía a ese amigo que me acercó las notas: “Esos números que menciona Fermo se parecen a los que se manejan en la Comisión de Economía del PJ. O la comisión ha sido copada por el neoliberalismo o Mauricio está en camino de chocar la calesita“.


Los medios en tiempos de Macri

noviembre 13, 2017

en-el-aire

Tengo que aclarar que no soy un hombre de radio. Apenas si escucho tangos, mientras manejo. Pero el mini escándalo (siempre son mini) en los Martín Fierro de Radio me hizo pensar que lo que está pasando con las radios es una muestra muy … sonora del problema más general de los medios hoy. Que -por supuesto- está íntimamente vinculado con el problema de la política.

Y dos profesionales que saben del tema -Gerardo Fernández y Santiago Martino- recomendaron este posteo de Agustín Espada, Licenciado en Comunicación Social, becario del Conitet, Maestrando en Industrias Culturales.

Coincido: es un cuadro de situación serio e informado. Tengo algunas diferencias con el enfoque, y como de costumbre, las desarrollo al final.

“Cuando el aire asfixia

A casi dos años del cambio de gobierno, la crisis económica del sector mediático en general y del radiofónico en particular es cada vez más profunda. En tiempos de gigantes convergentes que colonizan la agenda regulatoria, los trabajadores de los medios sufren las consecuencias de los empresarios golondrina.

Hace más de un año escribía en este mismo blog la nota “Cambios en el gobierno, cambios en la radio”. El panorama en el sector no varió mucho desde entonces. La crisis económica se profundizó, se sumaron despidos de trabajadores y emisoras que dejan de pagar salarios o los pagan en cuotas.

En agosto de 2016 las noticias más recientes giraban sobre la disolución y vaciamiento del Grupo Veintitrés de Sergio Szpolski y Matías Garfunkel, las posibles ventas de Radio Rivadavia y Del Plata, además de la fusión entre el Grupo Prisa y el Grupo Albavisión. A finales de 2017 el panorama resulta más oscuro aún.

Del grupo de emisoras ex Grupo Veintitrés sólo consiguió reubicarse y conseguir cierta estabilidad: Vorterix. Después del vaciamiento, la empresa de Mario Pergolini se asoció al Grupo Indalo, de Cristóbal López, en una parte de su accionariado pero no de forma completa. Así, la crisis que enfrenta este grupo no la afecta por completo. Luego, tanto Rock & Pop como la histórica Splendid se encuentran en un profundo proceso de reestructuración luego de un doble pase de manos. A principios de 2016, el Grupo Fenix Entertainment Group se hizo cargo ambas radios. A mediados de 2017, el grupo cedió el control a Martín Rubinstein –empresario del sector financiero, presidente de Blue Capital. Con recambio en las gerencias, la entrada de Francisco “Paco” Marmol y Martín Rubio –dos ex Indalo- significó el despido de más de 30 trabajadores entre locutores, operadores y musicalizadores. Marmol fue el encargado de decir que había que reordenar la empresa porque “una radio con 100, 120 personas es imposible que sea rentable”.

Párrafo aparte merece el concurso por la licencia de Radio América. El llamado a licitación fue realizado en julio de 2016 y, tras algunas prórrogas, el directorio del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) aprobó la propuesta de la Editorial Perfil en marzo de 2017. Siete meses más tarde, la licencia aún no fue adjudicada. El 1190 del dial de AM sigue en silencio y no se sabe cuándo será el momento en que los nuevos dueños se hagan cargo ni cuál será la situación de los trabajadores. Editorial Perfil también tiene la licencia de una FM (91.1) que hace un año funciona con una programación musical de prueba.

Radio Rivadavia no corrió con mejor suerte. La familia Cetrá vendió la AM 630 y la FM 103.1 al grupo comandado por Guillermo Whpei en 2016. En octubre de este año, un juez decretó la quiebra de las emisoras por una deuda de $1.7 millones con SADAIC. En noviembre, los nuevos dueños se retiraron de la emisora. Según la versión de los Whpei, el juez de la quiebra los obligó a devolver la licencia al Estado para que este la reconcurse. En el medio quedan los 140 trabajadores que aún tiene la emisora y las indemnizaciones de decenas de despedidos.

En Radio Del Plata el escenario tampoco cambió entre 2016 y 2017. Si bien a mediados del año pasado la emisora conquistó el segundo puesto en cantidad de audiencia de AM, la falta de pagos a los trabajadores hizo migrar a buena parte de los programas de más rating (Marcelo Zlotogwiazda, Alejandro Dolina, Gustavo Sylvestre, Darío Villarruel). Los trabajadores, en tanto, cobran su sueldo en cuotas y con grandes atrasos. La empresa, comandada por Gerardo Ferreyra y Osvaldo Acosta de Electroingeniería, ofrece retiros voluntarios con indemnizaciones a pagar por la mitad y en 12 cuotas.

Octubre de 2017 trajo la noticia de la tan anunciada venta del Grupo Indalo (medios, juego, petróleo, entre otras actividades) a un grupo de inversores financieros representado por Ignacio Rosner – ex directivo de Clarín y de SOCMA entre otras empresas. OP Investments, fondo comprador, anunció que Santiago Dellatorre y Damián Burgio asumían la presidencia del grupo el 2 de noviembre. A menos de una semana de ese acontecimiento, los trabajadores de los medios de Indalo entraron en asamblea permanente por la propuesta de pago en cuotas de sus sueldos. Dentro de este conglomerado se encuentras las exitosas Radio Diez, FM Mega, Vale y One. Por otra parte, la AFIP y otros acreedores denuncian la transacción por diversos incumplimientos.

Ninguna de las “transacciones” hasta aquí descriptas contaron con la aprobación (o rechazo) del organismo de control, ENACOM.

Otras emisoras tercerizan buena parte de su programación como las FM Cultura, Milenium o Radio Con Vos mientras en AM se habla del desembarco de la CNN para desarrollar artísticamente a la histórica Radio Belgrano.

A esto se suma la pérdida de espacio para programaciones locales en reptidoras de radios. Fue el caso de FM Metro en Mar del Plata, de Radio Mitre en Córdoba o de Radio Continental en Tucumán. Esto se suma al continuo descontrol de las cuotas de producción local para el establecimiento de estas redes que hacen que cada vez sea más fácil contratar la programación completa de una emisora de Buenos Aires para retransmitir en una frecuencia de alguna otra provincia.

Analizar las causas de las crisis económicas de las emisoras (y del sistema de medios en general) requiere necesariamente revisar lo hecho por el Estado no sólo en materia de regulación y aplicación de la misma (control) sino también como fuente de financiamiento para estos proyectos. La distribución de pauta oficial es sólo una de las formas a través de las cuales el Estado financia estos proyectos pero es la más importante. Si se analiza los fondos que recibieron tanto las radios de AM como las de FM entre 2014 y 2017 junto a los niveles de audiencias conseguidos se pueden obtener algunas líneas que expliquen este fenómeno.

En el análisis de la distribución de pauta oficial se puede encontrar que la lógica amigo-enemigo se ha mantenido y profundizado (como se trabajó junto a Santiago Marino en Fibra) en el último año de Cambiemos. Buena parte de las emisoras que hoy se encuentran en crisis recibieron en los últimos dos años muchos menores ingresos oficiales que en el anterior período. Pero ese no es un requisito que distinga a todo el conjunto ya que, por ejemplo, Radio Rivadavia no fue perjudicada por este reordenamiento. La 750, las FM de Moneta o las de Albavisión son otros casos donde la reducción en los montos percibidos no replicó, necesariamente, en una crisis.

Claro está que ninguna reducción o aumento se compara con los montos que hoy reciben las emisoras del Grupo Clarín que miran desde su más de 1500% de aumento cómo las radios que le disputan su liderazgo (Diez en AM y Pop en FM) se desintegran en la batalla por la sustentabilidad.

Los números de share muestran cómo las emisoras más beneficiadas durante el kirchnerismo no lograron replicar en niveles de audiencia las cuantiosas sumas que recibían. En este punto también sirve preguntarse por los modelos comerciales de esas emisoras y por el funcionamiento del mercado publicitario: ¿es posible que una emisora como Radio 10 o la 750, que ocupan el podio en el dial de AM, no sean vendibles comercialmente? ¿Los auspiciantes no necesitan de esas porciones de audiencia, no les interesan? ¿Por qué? ¿Es comercialmente sustentable un discurso anti-establishment? ¿Existe un lock-out comercial hacia aquellas emisoras críticas o competitivas? Es muy difícil obtener respuestas certeras a estas preguntas.

Sí es posible (y necesario) pedirle al Estado que se encargue de controlar la explotación de las licencias de radiodifusión que operan sobre el espectro radioeléctrico, un bien público. Los organismos competentes, en este caso el ENACOM, deben controlar quienes son los empresarios que se hacen cargo de las licencias para que no suceda lo de los Whpei, los Rosner, los Rubinstein o lo de Fenix. Además, debería exigir alguna contraprestación a los beneficiarios de pauta oficial como, por ejemplo, PAGARLE A SUS EMPLEADOS. Por último, en otra alocada idea que se sugiere desde este humilde espacio, debería encargarse de garantizar consecuencias judiciales para aquellos empresarios que, como Szpolski, Garfunkel, Cetrá, Cristóbal López o Martínez Rojas, llegan a los medios para precarizar trabajadores, evadir responsabilidades y vaciar empresas.

En definitiva, no es que todo deba cargarse a la cuenta del Estado pero sí tiene la obligación y la responsabilidad de garantizar que los medios sean espacios para fomentar y ejercer la libertad de expresión (tanto individual como social) y no la libertad de vaciamiento, despidos y estafas”.

Esto de Espada, y el material que linkea, son imprescindibles para el que quiera saber que ha pasado con las radios en estos dos años. Y sus exigencias al Estado son razonables. Pero… me parece que hace falta pensar también en las inevitables transformaciones que las nuevas tecnologías imponen -en todas las actividades, y sobre todo en la comunicación. Y todavía más decisivo, en la lógica económica de los medios.

 De lo primero es fácil de darse cuenta -aunque todavía falta mucho para que lo entendamos a fondo. Internet ha cambiado y va a cambiar todavía más a la radiofonía, como a todos los medios. Ha eliminado, por ejemplo, el factor geográfico, aunque no el lingüístico ni el cultural. Y está cambiando la forma de la financiación por publicidad. (Si yo fuera el contador Magnetto, estaría mucho más preocupado por Facebook y publicaciones digitales que por los militantes K).

De todos modos, en estos tiempos desangelados, me parece que lo más importante es tener claro que ni las radios ni los medios en general son hoy un negocio en sí mismos. En ningún país del mundo. Es posible que algunas generaciones atrás se pudo construir un poder económico a partir de ser dueño de un diario. O, aún, de una licencia radiofónica.

No me consta -no audité sus balances de la década del ´50- que Clarín haya sido la fuente de los ingresos -después que “heredó” los avisos clasificados de La Prensa- que financiaron los demás negocios que resultaron en el Grupo que conocemos.

El hecho -reitero- es que hoy ningún diario de gran circulación, es un buen negocio, en ningún país del mundo. En nuestro país, eso también vale para las radios con alguna estructura fija, con el descenso de los gastos en publicidad del sector privado. Entonces, los medios masivos se mantienen si el gobierno, grupos económicos, fuerzas políticas u organizaciones sociales los encuentren útiles para defender sus intereses, para “formar opinión”. O para atacar a sus adversarios.


Saludo a Moniz Bandeira

noviembre 12, 2017

moniz bandeira

Hoy me enteré de la muerte de Luis Alberto Moniz Bandeira, a los 81 años. Uno de esa camada de pensadores brasileños modernos que asumieron la “unidad de destino” de nuestros países. Lo leí en una nota de Eleonora Gosman, y me parece adecuada para despedirlo.

“América del Sur acaba de perder a uno de sus mayores historiadores: Luiz Alberto Moniz Bandeira. El viernes por la tarde sus familiares comunicaron el fallecimiento de este intelectual, para quien bien habría valido el Premio Nobel de literatura para el que su nombre había sido propuesto en 2015 por la Sociedad Brasileña de Escritores. Sin temor a la exagerar, su obra representa para la región lo que Eric Hobsbawm fue para Europa. Sus libros son fundacionales si de lo que se trata es de entender las relaciones y los destinos de los países sudamericanos.

Tal vez no sea estrictamente justo comparar la extensa producción de Moniz con aquella de los argentinos Raúl Scalabrini Ortiz, Juan José Hernández Arregui y Arturo Jauretche. Sin embargo, desde el punto de vista conceptual estuvo mucho más próximo a ellos de lo que se considera habitualmente.

Basta ver la propia biografía del escritor brasileño que lo revela como un luchador contra la dictadura militar implantada en su país por el golpe de 1964. Nacido en el nordeste brasileño en 1935, en el estado de Bahía, uno de los trabajos de mayor intensidad de Moniz es “El gobierno de Joao Goulart, las luchas sociales en Brasil entre 1961 y 1964”. El mismo había sido asesor en los tiempos de “Jango”. Preso por casi dos años, el intelectual salió en libertad “provisoria”, pero según él mismo cuenta en el prefacio de su libro “Lenin, vida y obra”, que acaba de ser reeditado, eso no le impidió escribir otro de sus textos subversivos: “El año rojo. La Revolución Rusa y sus reflejos en Brasil”, que vio la luz en 1967.

Para los sudamericanos, la obra cumbre sin embargo es: “La formación de los Estados en la cuenca del Plata. Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay”. Luego vendría otro título de similar envergadura: “Brasil, Argentina y Estados Unidos: Conflicto e Integración en América del Sur. De la Triple Alianza al Mercosur”.

Finalmente, el profesor se le animó al planeta con su extraordinario trabajo: “El desorden mundial”. En este libro analiza las consecuencias de las intervenciones militares de Estados Unidos por las que según él entendía la primera potencia mundial “aspira al dominio completo de la Tierra”. En una sentida declaración, el teólogo y escritor Leonardo Boff reveló su pena por “perder un amigo. Fue quien mejor estudió la política externa norteamericana con respecto a Brasil y América Latina”. Murió con “saudades de Brasil”.

Lo cierto es que en sus últimas entrevistas expresaba tristeza frente a los acontecimientos políticos brasileños: “La ex presidenta Dilma Rousseff fue derribada para que una banda delictiva asumiese el gobierno. Pero la cloaca se rompió y desbordó. El Estado, en Brasil, está virtualmente en descomposición. El Ejecutivo y el Congreso están corrompidos y putrefactos”.


Clarín y los monjes negros

noviembre 12, 2017

monjes negros

El ingeniero Julio De Vido ha hecho en estos días su aporte a un género que cuenta con nombres tan distinguidos como Antonio Gramsci y Oscar Wilde: Cartas desde la cárcel. Hay allí la amargura y el dolor de un hombre que está preso sin sentencia ni pruebas firmes, de alguien que fue un funcionario muy importante y siente que sus compañeros no han sido solidarios con él. No es digno de respeto el que no respeta esos sentimientos. Pero también hay un hecho político, ruidoso y tal vez con consecuencias: un blog que cultiva el análisis no debe pasarlas por alto. (Aunque reconozca la sabiduría elemental de lo que dice el presidente del PJ, José Luis Gioja: “Los trapos sucios se lavan en casa“. Es que ya están al viento…).

Empiezo, como creo que corresponde, por entenderlo a De Vido. Durante 12 años y medio fue el ministro que tenía a su cargo la obra pública, es decir, la herramienta fundamental para la gestión de gobernadores e intendentes (Si lo sabrán, y lo usan, Macri y Vidal…). Así construyó -era necesario e inevitable- una relación amistosa y de confianza con todo el poder político territorial en Argentina. Debe dolerle que le den vuelta la cara todos esos hombres y mujeres que -también es inevitable- tienen que afrontar acusaciones, o al menos insinuaciones, parecidas a las que se acumulan sobre él. Todos los políticos locales, en la gran mayoría de los países, las afrontan.

En su caso, creo, la herida profunda es otra. Aunque su relación más estrecha era con Néstor, más lejana con Cristina -todos los de ese entorno lo afirman así- él era una figura emblemática del kirchnerismo, de esa camada de dirigentes que condujo el peronismo durante esos 12 años. Que ellos no hayan sido capaces de defenderlo… supongo que duele.

También esa falencia es comprensible, hay que decirlo. El kirchnerismo es una identidad nítida dentro del peronismo, hoy casi visiblemente mayoritaria, pero no es una estructura nacional, más allá del compromiso emocional y del liderazgo de Cristina Kirchner. Frente a la ofensiva judicial, y sobre todo la mediática, no hubo una estrategia común y sí discusiones, también amargas, entre los diputados de su bloque.

Es significativo que sólo dos figuras muy distintas pero ambas con raíces en el peronismo tradicional, Guillermo Moreno y Miguel Angel Pichetto, son las que se animaron a mostrarle solidaridad pública.

Como sea. Más allá de los sentimientos personales, lo importante está en su carta más reciente. Y a eso hace referencia el título de este posteo. En ella acusa a cuatro dirigentes que nombra -y, transparente, a dos que no nombra- de ser personeros del Grupo Clarín en el gobierno K.

La pregunta que surge para cualquiera que conozca la realidad local es “¿Qué hay de nuevo?“. El multimedios es uno de los grupos económicos más poderosos en Argentina, parte de la legendaria “burguesía nacional” (con participación de inversores extranjeros, como casi todos los grupos económicos locales importantes).

Desde mucho antes que Kirchner llegara a ser intendente de Río Gallegos, el Grupo era un actor en la política argentina. Y utilizaba su poder de presión y sus relaciones para favorecer sus negocios. No es una conducta novedosa. En el peronismo de los ´80, los adversarios internos de Carlos Grosso y los de “Pilo” Bordón los acusaban a ambos de estar “bancados” por el Grupo Macri.

En este siglo, el Grupo Clarín -el endeudamiento en dólares lo había acercado peligrosamente a la quiebra, en los últimos y desesperados meses de la Alianza- apoyó a Duhalde y al mismo Néstor Kirchner. El santacruceño, que no cultivaba relaciones amistosas en general en el mundo de los grandes empresarios locales, firmó en uno de los últimos actos de su mandato, la autorización para que la empresa Cablevisión del grupo absorbiese a su principal rival, Multicanal. Esa llegó a ser la fuente principal de ingresos, por lejos, del Grupo Clarín.

No parece posible, entonces, que ni para Néstor ni Cristina ni sus hombres más cercanos, pudiera ser una sorpresa la relación estrecha de algunos de sus colaboradores con el Grupo. Después de todo, tener la oportunidad de aparecer en los diarios y en la TV abierta, es una ventaja extraordinaria para un político ambicioso (¿Hay alguno que no lo sea?).

El enfrentamiento de Clarín con los K empieza relativamente tarde, en el 5° año de sus sucesivas gestiones. En la crisis de la Resolución 125. Probablemente, para Clarín se trataba de uno de sus habituales “pase a la oposición”, cuando percibe la debilidad de un gobierno al que había apoyado y comienza a atacarlo.

En esta oportunidad, su previsión le falló: la experiencia kircherista mostró su resiliencia. Y en la siguiente elección presidencial, Cristina Kirchner fue reelecta con un porcentaje de votos, el 54 %, que sólo tenía un antecedente, el de Perón, en más de medio siglo.

Pero frente a la continuada hostilidad de la mayor empresa de medios de Argentina, el gobierno K no supo manejarse con inteligencia. La hostigó desde la política -lo que le funcionó tan bien como le está funcionando a Trump en su pelea con los principales medios de EE.UU.- pero no ganó la batalla comunicacional. No después del 2011.

Esa “batalla” merece un análisis mucho más extenso y profundo que el que puedo darle en un posteo. Sostengo, sí, que es un error creer que la derrota ahí fue la única causa de la derrota electoral de hace dos años. El desgaste existe.

De todos modos, la “batalla” continúa. Para el peronismo, para cualquier gobierno moderno que enfrenta el inmenso poder de los grupos mediáticos. Mucho menos que analizar el problema, puedo ofrecer una respuesta en un posteo. Me interesa, eso sí, ayudar a descartar la peligrosa fantasía que sostiene que es necesario para un gobierno que todos los medios insistan en que es maravilloso.

Más allá que eso es posible contemplarlo solamente con fuerzas armadas adoctrinadas y una eficiente policía secreta, vale la pena tener en cuenta la experiencia de Perón, que él contaba así “Con todos los medios a favor nuestro, nos derrocaron. Con todos los medios en contra, volvimos“.


Imagen para el fin de semana: Júpiter y Juno

noviembre 11, 2017

 

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El amigo Víctor Arreguine, astrónomo y militante digital, me hace llegar a menudo las inspiradas imágenes que aparecen en la página de EarthSky. Decidí compartir aquí esta foto que llegó hace pocos días a la Tierra del gigante Júpiter, al que un artista añadió la imagen de Juno, la sonda que la tomó.


Argentina en el mar VII – Átomos, naves y submarinos (2da. parte)

noviembre 11, 2017

Más antecedentes -los proyectos de Castro Madero, y más cercanos, los de Cristina Kirchner y su ministra Nilda Garré- de lo que plantea Arias: un reactor nuclear argentino a bordo. Es la continuación de aquí.

75. Un submarino demasiado chico para semejante reactor

CAREM

Esta rodaja de grueso acero resistente a neutrones es apenas una parte del recipiente de presión del CAREM. La pieza en vertical mide 11 m. ¿Cómo hacerla caber en un sub de 7,30 m. de diámetro interno?

Aquí la idea del submarino nuclear de caza la propuso el contralmirante Carlos Castro Madero, cuyo hijo mayor estaba en el ARA Belgrano el 2 de mayo de 1982, cuando lo torpedeó el HMS Conqueror (y se salvó). Pero la idea fija del “sub” don Carlos padre la tenía de antes, y heredada: estuvo en danza desde épocas del entonces contralmirante Oscar Quihillalt, aquel presidente quintaesencial de la CNEA que vio llegar e irse a 8 presidentes de la nación.

El reactor a “submarinizar” de Castro Madero era un Otto Hahn argento y quedó en planos, nomás. Esa central de papel es el eslabón perdido darwiniano del actual CAREM, cuyos elementos combustibles tienen un enriquecimiento bajito: entre 1,8 y 3,4%: era el normal en las centrales nucleoeléctricas PWR convencionales de los ‘80. No es un desafío imposible para la pequeña planta de de enriquecimiento de Pilcaniyeu, Río Negro. Para no intranquilizar al Tío Sam reactivando la planta y no molestar a las arañas, que tienen derecho a tejer sus redes allí, el gobierno acaba de comprar el material a Brasil.

En comparación, las plantas de potencia S5G y S8G tienen enriquecimientos de entre el 93 y el 97,5%. Sí, tal cual, usan uranio “grado bomba” no pese a su inmensa reactividad, sino debido a ella. Tenerla bajo control es un riesgo que la U.S. Navy asume con frialdad, porque un combustible tan feroz rinde una potencia térmica desaforada en una planta motriz de escaso volumen, y ofrece tiempos de recambio del núcleo de 20 a 30 años, más o menos coincidentes con la vida útil del resto de la nave.

Más atento a la doctrina de Segundo Storni, según la cual la Armada Argentina está para defender al país de su pesadilla histórica recurrente, los bloqueos, y no para controlar el planeta, Castro Madero podía aceptar sin problemas un reactor con uranio enriquecido a entre el 3,5 y el 6,6%, como el del carguero Otto Hahn, vale decir mucha menos potencia por unidad de masa o volumen del motor que las unidades yanquis o rusas, y recambios del núcleo cada 4  años. De todos modos, aún con esa centralita sin pretensiones, un submarino podía estar sumergido muchos meses, fabricando su propia agua potable y purificando y recirculando su aire, mientras no se acabaran los víveres de la tripulación.

Y si el capitán sabe los trucos del oficio, andá a encontrarlo en el casi millón de km2 del Mar Argentino, suponiendo que no haya salido del mismo. Su sola existencia es una amenaza ubicua que disminuye la eficiencia operativa de cualquier enemigo poniéndolo paranoico. Para un país que, como Argentina, sufrió el desastre económico de 4 cierres del Plata y otros puertos sólo en el siglo XIX, no puede haber mejor vacuna antibloqueo.

De ahí que, mientras Israel y Sudáfrica buscaban la invulnerabilidad desarrollando bombas nucleares en sus instalaciones “secretas” (ja) de Dimona y Pelindaba, a vista y tolerancia de la OTAN y no sin ayuda francesa, Castro Madero, tras clausurar toda posibilidad de que Argentina hiciera lo mismo, citara con frecuencia un aforismo atribuido a al almirante Hyman Rickover, padre del USSN Nautilus: “Better a sub ‘neath the ocean than a bomb in the basement” (Mejor un sub bajo el mar que una bomba en el sótano).

Un sub nuclear vale como muchos diésel-eléctricos. Eso lo tuvimos que aprender en cuero propio: en 1982, alcanzó con la amenaza –cumplida sobre el Belgrano- del HMS Conqueror para dejar paralizada en Puerto Belgrano a toda la Flota de Mar criolla el resto de la guerra.

Aunque como a casi todo innovador, a Rickover sus colegas almirantes al principio le ponían tachuelas en las alpargatas, hoy de los 14 portaaviones yanquis (3 en reserva, 11 activos, 2 en quilla) y de los 52 submarinos de caza activos (amén de los 48 planificados) y de los 14 clase Ohio misilísticos, todos llevan plantas nucleares, con potencias térmicas que van de los 10 a los 330 MW. La propulsión atómica mueve el 40% de la flota yanqui de combate. El búnker, el gasoil y el diésel oil navales estaban bien para los tiempos de Popeye, aunque se niegan a dejar los barcos de superficie. Efectivamente entre 1961 y 1999 la USN llegó a tener 9 cruceros nucleares, pero los dio de baja por antieconómicos.

El problema fundamental en 2010, cuando CFK y su ministra de Defensa Nilda Garré relanzaron (sin nombrarlo) la propuesta de Castro Madero, no era el grado del combustible. Era la plata, primero, y después encajar un recipiente de presión de 11 metros de altura, como el del CAREM, en el casco de presión (el interno) un submarino alemán oceánico Thyssen TR-1700, en el caso, el ARA Santa Fe.

ARA San Juan

nimitz

El ARA San Juan llega a Marpla desde Emden, RFA, en 1984, 11 años y una guerra tras la compra. La segunda foto salió de su periscopio en 1994: el portaviones “embocado” es el “supercarrier” nuclear US Nimitz, durante los ejercicios Fleetex, en la costa Atlántica de los EEUU. El San Juan logró, subrepticio, burlar todas las escoltas, y… “Surprise!” Caro nos costó el chiste.

Aquí, una digresión necesaria. Los 2 TR en servicio tienen su propia historia de supervivencia darwiniana. Entre 1973 y 1974 Perón decidió comprar 6 unidades, 2 de ellas entregadas completas “llave en mano” y el resto a armar aquí. Y era buena idea, don Juan D. quería meterle ADN industrial a la Marina. Para más inri, aquel año TANDANOR construyó otras 2 unidades alemanas de menor alcance y armamento, los 209 Salta y San Luis, el primero de los cuales salió demasiado ruidoso, aunque el último, aún lleno de defectos, enloqueció bastante a la Task Force en 1982.

Los 1700 no eran submarinos costeros, como los 209, sino oceánicos en serio. Llegaron a la base del COFSUB en Marpla navegando desde Emden, Alemania (el San Juan y el Santa Cruz) en 1984. Durante el viaje, los siguieron fragatas y aviones antisubmarinos ingleses, tratando de familiarizarse con la firma sónica y térmica del San Juan, pero lo que hayan aprendido no se lo informaron a sus aliados de la US Navy, por lo que se verá después.

El resto de los subs se recibió despiezado, a armarse aquí en el Domecq García, contiguo a TANDANOR: cuatro meccanos despiadadamente complejos. La construcción fue una típica pesadilla argenta de “stop and go” (o viceversa), que Menem paró definitivamente en 1994, cuando el Santa Fe había logrado un 70% de avance constructivo y el Santiago del Estero un 30%. Los 2 restantes TR seguían guardados en cajas, sin siquiera fe de bautismo (SG45 y 46).

Pese a que habían sido encargados en 1974, hasta los ’90 los TR argentos seguían siendo temibles: tal vez aún lo son. En un ejercicio naval conjunto con la US Navy llamado INCA, frente a Perú, el Sta. Cruz salió sumergido de Marpla, dobló el Cabo de Hornos sin ser notado, subió medio Pacífico y entró al combate ficticio tras un derrotero subacuático y furtivo de 12.594 km., para “cargarse” (y dos veces) a su contraparte yanqui, un SSN de caza con propulsión nuclear. Si eso ya significó una orquitis almirantesca para la US Navy, piense en lo que siguió.

En 1994, durante los ejercicios Fleetex, en la costa atlántica de EEUU, el Sta. Cruz hizo 19.818 km. sumergido a profundidad de snorkel, y tras 1073 horas de navegación, zigzagueó sigiloso a través de la patota de escoltas, pisando en puntas de pie se puso a distancia de torpedeo del portaaviones nuclear USN Nimitz, le sacó unas lindas fotos, y nadie lo detectó. Los almirantes yanquis fotografiados decidieron a posteriori que lo habían “neutralizado”, en una maniobra conocida en los selectos círculos navales de la NATO como ACOFS, por “A Crock of Shit”.

Qué relación tendrán estos dos hechos con la decisión de Menem de parar definitivamente la ardua construcción del Sta. Fe y el Santiago del Estero, cerrar el Astillero Domecq García (contiguo a TANDANOR) y tratar de transformarlo en un shopping, lo sabrá el almirante Magoya. Bueno, el egregio mandatario riojano habrá detectado una urgente necesidad social insatisfecha de un shopping frente al río. El hecho no llama la atención, pero sí la fecha.

Con el parate del astillero, sucedió el inevitable canibalismo: como el San Juan y el Santa Cruz estaban operativos, empezaron a comerse los pobres hermanitos nonatos SG45 y 46 en cada mantenimiento, en forma de repuestos. En 2007 el San Juan entró a su astillero, reabierto y rebautizado CINAR por Néstor Kirchner, para ser serruchado en dos, único modo de cambiarle las 960 baterías de sulfúrico y plomo, amén de cambio de periscopio y centenares de otras reparaciones menores inevitables en su media vida. Pero eso tomó 7 años de “go and stop”, o viceversa, porque no había un mango.

sala de mandos

La sala de mandos de un TR-1700, moderna aún a 43 años de diseñada. Espacio, eso sí, hay poco.

Un error importante de las administraciones civiles argentinas desde 1983 es subequipar o directamente no reequipar a sus fuerzas armadas, como si negarles un “hardware” decente fuera a cambiarles el “software” cuartelero con que vienen de fábrica. El único caso exitoso que conozco de cambio drástico de la educación militar sucedió en el Ejército bajo inspiración del Gral. se Brigada Ingeniero Miguel Sarni y fue imitado por Francia… pero aquí duró poco, y se fue terminando en 2005. Nadie se enteró del fin del experimento, porque nadie se enteró del experimento. El MinDef no es grandioso comunicando.

En 2010, la ministro Nilda Garré y CFK trataban de ver cómo evitar que fueran canibalizados el Santa Fe y el Santiago, los otros dos subs “nonatos” con más construcción, y de paso darle vitaminas de ingeniería al CINAR, que tanta gente linda en Puerto Madero todavía querría volver un shopping.

Fue entonces que CFK y Garré supieron que un reactor sin bombeo es muy silencioso y trataron de cuadrar el círculo con el CAREM. Pero éste había evolucionado desde 1984 como animal plenamente terrestre. La tarea de re-navalizar este diseño y volverlo al Otto Hahn, aquel eslabón perdido, era dura, pero menos que la de meterlo en el Santa Fe.

El diámetro interno de un TR está en los 7,30 metros, mientras que el recipiente de presión del CAREM hoy en construcción mide 11 metros. INVAP, a la fecha con más kilometraje de diseños y rediseños de esa planta que la que tenía entonces la recién creada Gerencia CAREM de la CNEA, fue convocada a estudiar el problema. Cautelosos, los barilochenses sugerían un reactor menos potente con un recipiente más petiso, pero aún así y desde los primeros bocetos, era patente que habría que plantarle una segunda “vela” o torreta en popa a la nave, donde normalmente debían ir sus motores diésel, para alojar la protrusión de esa insólita planta motriz.

Y es que no hay modo de hacer un reactor puramente convectivo e integrado sin un recipiente larguirucho. Y como los cascos de presión (los internos, no los externos) en los submarinos suelen ser cilíndricos, para soportar la compresión a 300 o más metros de inmersión, eso habría requerido de un diámetro considerable, más afín al de los subs de caza yanquis. Pero ésas son bestias voluminosas, que desplazan casi 9000 toneladas de agua, en inmersión, y un TR-1700 no llega a las 2400.

El TR-1700 ya de suyo tiene una torreta muy sobresaliente. Con el nuevo aditamento en su sector de popa, habría pasado de dromedario a camello. Los problemas de esta morfología habrían sido múltiples: hidrodinámicos, por empezar, sónicos para seguir (dos torretas generan más turbulencia y reflejan más eco de sonar que una sola), y luego a considerar cómo mantener la convección que refrigera el núcleo: es un fenómeno que requiere de un recipiente vertical, ¿pero y cuando el submarino hace un ascenso de emergencia, con la proa 45º para arriba, cómo se mantiene la circulación? ¿Ponerle bombas auxiliares a un Otto Hahn hasta volverlo otra cosa, como el S5G yanqui? Los johnnies lo hicieron, pero aquí había que rizar bastante el rizo.

Otro problema: un sub flota en agua de un modo no muy diferente al de un zepelín que hace lo propio en un medio 750 veces menos denso, el aire. Sube o baja embarcando o expulsando lastre, en este caso agua, pero sobre todo debe estar bien equilibrado. El enorme peso de un recipiente de presión a popa habría afectado el baricentro de la nave y obligado a más rediseños caros, para redistribuir la masa. Es difícil meterle mano a un producto casi perfecto (el TR-1700 se acerca bastante a esa definición) sin joderlo.

Según el Dr. Félix Rodríguez Trelles, ex CNEA y experto en física del plasma, emigrado en tiempos de Alfonsín y hoy profesor en la Dade County University, Florida, EEUU, Castro Madero no pensaba en bombas auxiliares, como las del Narwhal yanqui, sino más bien en una junta cardánica gigante para mantener vertical esta pieza incluso en maniobras cerradas de la nave.

Pero subrayo que su punto de partida no era un derivado terrestre puro, como el CAREM, ni el casco que tenía “in mente” el de un TR-1700 alemán sino el de alguna otra unidad más voluminosa. Por cómo lo pintan a don Castro Madero y por lo que pude leer de sus conferencias, no es improbable que hubiera pensado en diseñar y construir el casco enteramente en Argentina, de haber dependido de él. Tras lo de Malvinas, era improbable que la OTAN nos vendiera ese componente para ponerle una planta nuclear Nac & Pop, como Francia lo hizo con Brasil.

Re-navalizar un CAREM en una unidad de superficie, mucho más generosa en espacio, no es imposible, pero sí difícil, admite el Dr. Carlos Aráoz. Es el último mohicano de los famosos 12 Apóstoles de Sabato, todos tipos que se animaron a lo difícil y a lo prohibido. Y tras pensar la propuesta, me tiró una cifra: 2 a 3 años.

¿Para hacerlo?, le pregunté esperanzado. Con algo de lástima, me respondió: “No, Daniel, para hacer los estudios de factibilidad”. Y ojo, estábamos hablando de un barco polar o de un rompehielos, naves en los que los espacios verticales son siempre más generosos, y la oposición política de la OTAN y sus muchos agentes locales tal vez no sea tan brutal, tan vendepatria, tan ilegal y tan aniquiladora.

Porque no hay que olvidarse de la reciente experiencia brasileña de Seu Othon, en 2015. Eso lo vemos en el próximo capítulo.


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