“Eles roubaram tudo”

julio 16, 2017

brasil

Me queda un mal gusto en la boca cuando subo al blog esta nota de El País, de España “Río de Janeiro, del podio al fango“. Es una ciudad que quiero, que visité docenas de veces y a la que pienso hacerme una escapada en cuanto pueda. El País hace este “axe job” trabajo de hacha, como le dicen los gringos, con datos reales. Como se podría hacer -si el interés fuera ese- juntando anécdotas sombrías, en algunas ciudades de España, de la Unión Europea.

Si lo leen completo, verán que para el autor la causa de todo son la caída de los precios del petróleo y, claro, la corrupción. De las políticas económicas no se dice una palabra.

Igual, más allá de la motivación de la nota, sirve para dejar claro dos datos importantes: 1) la situación de la economía de Brasil es muy grave. Tanto que la pobreza y desempleo que sufren los de abajo desborda y golpea a los sectores medios en esos escaparates que son las grandes ciudades con afluencia turística.

Y 2) que en las capitales del Atlántico Norte se percibe eso. Y no harán nada, por supuesto. Tienen sus propios problemas. Y el capitalismo globalizado no se distingue ni por su solidaridad ni por su capacidad de previsión a largo plazo (dejo de lado las fantasías de una izquierda ingenua sobre los Protocolos de los Sabios de Wall Street).

“Trabajos de hacha” como éste, se podrían haber hecho en Buenos Aires, en 2001 y 2002. Y se hicieron, por supuesto. Sabemos como terminó la historia. (Hay una probabilidad no pequeña que, gracias a Macri y su equipo, se vuelvan a hacer). En resumen, sigo pensando que Lula tiene buenas chances de volver a ser Presidente de Brasil. Y, además, que Brasil como nación no se va a suicidar.

FILIPE MOREIRA vivía su momento de gloria con 36 años. Primer bailarín del Theatro Municipal de Río de Janeiro, era el protagonista de todo el repertorio de la compañía y la crítica lo consideraba “uno de los mayores talentos del ballet clásico de los últimos tiempos”. Elogiaban su virilidad y su excelencia interpretativa, también su técnica, con las que triunfó en escenarios de toda Sudamérica y de Florida. El pasado diciembre se despidió del público interpretando El cascanueces, de Chaikovski. Dos meses después estaba al volante de un uber.

El bailarín es ahora uno de los rostros de una obra sin aplausos, la tragedia de Río, la imagen más cruda y representativa de la decadencia económica, política y moral brasileña. “Dejé todo mi ego de lado, aparqué mi carrera de bailarín y entré en el coche. Catorce horas al día. Era eso o ver a mi familia pasando necesidad. Acumulamos una deuda de 18.000 reales [unos 5.000 euros]”, lamenta Moreira. Su salario era abonado por el Estado de Río, gestor del Theatro, que aún le debe la paga de Navidad y el sueldo de dos meses.

Río de Janeiro pasó del éxtasis olímpico a la depresión con tanta rapidez que aún parece en estado de shock. El Estado vivió durante años de los ingresos de la extracción de petróleo en sus costas y de las expectativas de un Mundial de Fútbol y de unos Juegos Olímpicos. Hasta que su presupuesto se desplomó con la caída en picado del precio del barril de crudo, una gestión corrupta y los efectos de la recesión nacional, la más profunda de la historia del país. Si había alguna expectativa de que Río recuperase, por fin, el brillo perdido desde que en 1960 dejó de ser capital de Brasil y la meca tropical del glamour y los casinos, esta se fue por el desagüe. Río de Janeiro es hoy uno de los tres Estados con la situación financiera más crítica del país. De cada 100 puestos de trabajo destruidos en Brasil en el primer trimestre de este año, 81 se perdieron en Río de Janeiro.

“La crisis de Río es un capítulo aparte, más profundo y doloroso, dentro de la actual recesión brasileña. Las expectativas aquí fueron mayores”, afirma Maurício Santoro, uno de los analistas políticos más activos de Brasil. “Se esperaba que la ciudad finalmente dejase atrás el largo ciclo de decadencia iniciado con la pérdida de la capitalidad en favor de Brasilia, pero la caída en el abismo mostró a los habitantes de la ciudad y del Estado la fragilidad en la que se asentaban sus esperanzas de renovación”. Santoro interpreta la crisis al mismo tiempo que es un ejemplo de ella: la Universidad Estatal de Río, donde imparte clases, aplazó cinco veces el inicio de curso por falta de fondos. No hay dinero para pagar las becas de los alumnos con menos recursos ni para la comida de los ratones de laboratorio.

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La angustia de un bombero solitario intentando apagar el fuego de cuatro autobuses incendiados sin más ayuda que la manguera sacada de un cine próximo, ilustra otra de las escenas de la tragedia carioca. El hombre domaba con esfuerzo el torrente de agua, pero las llamas avanzaban y los tanques de gasolina de los vehículos explotaban, escupiendo bolas de fuego que le obligaban a retroceder. A su alrededor, algunos curiosos con la cara casi ardiendo de calor, una nube de humo negro y un escenario de guerra: barricadas, contenedores de basura del revés y piedras y cristales por el suelo. Unas calles más atrás, la policía, parapetada con cascos y uniformes negros antidisturbios, perseguía manifestantes con fusiles de balas de goma y gas lacrimógeno. Los coches de los bomberos —también con el sueldo atrasado— tardaron 40 minutos en llegar. Aquella escena de un viernes por la noche en el centro turístico de Río fue el remate de una jornada de huelga general, la del 31 de marzo, que paró decenas de Estados en Brasil sin incidentes graves. Pero en Río ya no se protesta en paz. Estudiantes y funcionarios furiosos con sus cuentas en números rojos protagonizan movilizaciones en el centro de la ciudad desde noviembre, casi todas reprimidas por la policía, igual de asfixiada por las deudas que los manifestantes. “Me siento humillada. Me llaman todos los días para exigir el pago de deudas. Con mi pensión [937 reales, menos de 300 euros] conseguía pagar mis cosas, pero hoy tengo que elegir entre comer o cenar”, contaba en una de esas manifestaciones, a principios de año, la jubilada Creusa Maia dos Santos, de 56 años, monitora de comedor en un colegio público. “Estoy enferma, tendría que alimentarme cada tres horas, ¿entiendes? Hace dos días que no paro de llorar”.

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La falta de fondos también mantiene sin dinero los cuarteles de la Policía Militar y las comisarías, que no pueden ni abastecer los coches patrulla. El miedo se está adueñando en las calles y lleva al límite a ciudadanos que han aprendido a distinguir un fusil 7.65 de una ametralladora Uzi. La madrugada del 9 de junio, Danielle Frangelli llamó a un uber para volver a casa tras pasar la noche bailando samba. Al llegar a su apartamento, en una calle de palmeras imperiales de un barrio de clase media-alta, pidió al conductor y a la madre de una amiga que la acompañaba que esperasen a que entrase en el portal. No dio tiempo.

“De repente, cuando estaba a cinco pasos de la puerta, apareció un coche con una de esas frenadas de película y salieron dos hombres superagresivos”, relata. “Uno de ellos estaba con un revólver y fue hacia el coche, y el otro apuntó hacia mí una ametralladora. Pensé: ‘Si me dispara con eso, no tengo ninguna posibilidad de sobrevivir”. En ese momento, Frangelli oyó la puerta del portal abrirse y durante los 10 segundos que tardó en girarse, entrar en la portería y lanzarse al suelo pensó que iba a morir. El portero, de 70 años, se tumbó con ella aterrorizado. “Darme la vuelta y correr fue la peor reacción posible, pero sentí un alivio profundo por no haberme llevado un tiro en la espalda. Con esta ola de violencia, todo cuidado es poco. Se llevaron el coche y todas las pertenencias, pero gracias a Dios no dispararon a nadie”. A sus 28 años, era la cuarta vez que sufría un asalto, el tercero a mano armada“.


Felices los cuatro. Hasta el 13/8

julio 16, 2017

campaña

Voy a abstenerme de mi sermón dominical. No, no me lo agradezcan. Es sólo para dar lugar a esta nota de (otro) hombre de la comunicación. A quien yo no conocía: Mariano Wiszniacki @marianwis.

Más que su contenido (válido) me interesó compartir su enfoque. Él tiene su opinión, yo tengo la mía. Por mi parte, estoy muy convencido que estoy en lo cierto. Y supongo que él también lo está. Pero las opiniones de uno influyen en el juego del poder si son compartidas por millones de otros. Entonces, el nombre del juego es convencer.

Copio su nota. Al final, agrego un par de comentarios muy breves.

“Pasó el cierre de listas, pasó la novela de Cristina, Randazzo, PJ sí, PJ no, los Esmeraldas, los Patria y la mar en coche. CFK pegó un golpe de timón y en dos movidas armó su Unidad Ciudadana y presentó su disco show en Arsenal. El movimiento reordenó el tablero, puso para la bandera de largada a algunos y dejó bailando sueltos a otros. Pero ahora arranca la campaña. O mejor dicho, una campaña. La que llegará hasta las PASO. La otra se dará entre el 13 de agosto y el 22 de octubre y todo hace pensar que obligará a cada uno a barajar y dar de nuevo. Así las cosas y con la lluvia de encuestas volando por los aires microclimáticos de la política nacional, los jefes de campaña deberán dilucidar una estrategia comunicacional para llegar bien parados de cara a las elecciones generales. Desde ya, para cada candidato o fuerza política su estrategia.

Arranquemos con el gobierno para pensar cuáles son los interrogantes que se le plantea a su diseño de campaña. En primer lugar, nacionalizar o no la cruzada. ¿Se trata o no de un plebiscito de la gestión de Cambiemos? No hay muchos éxitos que difundir y el apoyo que el gobierno mantiene parece sostenerse sobre el agite de un pesado pasado. Eso obliga a reforzar los dardos sobre Hotesur, el serobaronunPBI, Báez, De Vido y los bolsos de López, pero tiene un límite. ¿A quién interpela ese discurso? ¿Suma más votos o sólo refuerza la convicción del convencido? Y en todo caso, ¿cómo se hace para alcanzar a aquel que no habiendo votado a Cambiemos en primera vuelta tiñó su voto de amarillo en 2015 en ballotage? En segundo término, el candidato a senador, Esteban Bullrich, es una figura que todavía es necesario instalar en el imaginario del votante bonaerense -en particular del conurbano- y que no rebosa de carisma para ampliar el cielorraso electoral sólo con su espigada silueta. El comando de campaña también deberá enfrentar la limitante de que ni el presidente ni menos aun la gobernadora, quienes conservan altos niveles en el saldo de imagen, serán candidatos. La imposibilidad de trasvasar los votos y la representación personalizada -y no acotada a adhesiones ideológicas explícitas o partidario-culturales-puede dificultar esa necesidad de ampliar la cantidad de votos, salvo que Macri o Vidal se pongan al hombro la campaña -con el riesgo que eso implica- o que el actual ministro de Educación y Deportes decida ponerse una careta con la sonrisa de la chica de Flores. Que los votos no se transfieren lo sabe bien Horacio Rodríguez Larreta y, en cualquier caso, parece ser un asunto que atraviesa a los principales participantes de esta nueva contienda. Finalmente, hay que reconocer que en ese sentido Bullrich bailará con la más fea, pues enfrentará a dos dueños del circo. Los presentamos.

CFK, le guste a quien le guste y le moleste a quien le moleste, ocupa gran parte de la escena. Desde el punto de vista comunicacional sorprendió a propios y extraños con su mise en scene duranbarbiana el 20 de junio. Allí marcó un hito en relación a lo que fue su estilo durante los últimos tiempos de su gobierno y decidió hablar poco, interpelar a los afectados por las políticas del gobierno y vaciar su presentación de liturgia y pasados míticos. Sea porque haya decidido construir su nueva apuesta política en clave Podemos o porque intenta crear un poderoso partido vecinal del Gran Buenos Aires, lo cierto es que su jugada inicial ha sido tan creativa como arriesgada. Creativa porque obliga a reposicionarse a los demás candidatos, en particular a Massa y, en menor medida a un desdibujado Randazzo. Arriesgada porque pareciera difícil que pueda sostenerse así hasta las PASO. Se ha dicho hasta el cansancio sin que termine de quedar claro qué significa eso en términos de comunicación política: Cristina tiene alto el piso y bajo el techo. Es decir, tiene ya hoy una intención de voto alta y decidida en la Provincia de Buenos Aires, en particular en el conurbano, y no necesita instalarse como candidata, pero para que obtenga un triunfo que la perfile con holgura para las elecciones generales necesitar sumar. Aquí el tema para CFK es por donde, o mejor dicho a quienes puede convencer para que pongan su boleta en las urnas. Por un lado, hay un núcleo duro de votantes de Cambiemos a quienes no tiene sentido interpelar, pero además habría un sector amplio de la población que aun descontento con el rumbo de las políticas económicas del gobierno, la figura de Cristina le produce rechazo. Hacia allí apuntó la primera presentación de ella como candidata, lavando su perfil más combativo, pero es difícil que eso pueda mantenerlo sin otra vez redundar en debates sobre modelos y discursos pedagógico-argumentativos que alejan a ese votante que dice no estar “ni de un lado, ni del otro”.  En todo caso, el interrogante para CFK será triple. Por una parte, construir una agenda discursiva -y por qué no un estilo verosímil- para hacer pie en ese espacio social que le viene siendo esquivo desde 2013. Por otro lado, soportar la lluvia de carpetazos que podrá venir sin que eso la afecte en intención de voto. En tercer lugar, elaborar un discurso de futuro convocante, con una equilibrada dosis de utopía y realismo.

Sergio Tomás Massa, finalmente, otra vez será el botín en disputa. Su desafío no parece que pueda ser más que conservador, que no es poco a esta altura. Pretendido dueño de ese moyanismo social, se aferrará con uñas y dientes mientras los perros de un lado y del otro intenten morderle los talones. Todo hacía pensar que llegaba algo desdibujado a este momento. Sin embargo, y aun cuando todos los consultores le auguran una caída, el tiempo no parece haber pasado desde el 25 de octubre de 2015 cuando se llevó el 22,43 % en la elección presidencial de la provincia de Buenos Aires. Recibirá punchs de ambos rincones, sea porque estén dispuestos a quitarle parte de ese votante o porque, en la perspectiva de restarle al otro, lo fortalezcan. De cualquier modo, su desafío será primero dirigir su estrategia hacia el lado que más le convenga sin quedar preso de las otras dos fuerzas y, en su caso, decidir cuál es ese lado sin que se achique la avenida del medio. Massa, demasiado preso de la coyuntura durante este año y medio, ha perdido capacidad de construir una comunicación cohesionada como sí la tuvo en la campaña 2015. Allí tendrá que dar su batalla.

Hora cero. Cuánto de nuevo y cuánto de viejo hay en la comunicación política de campaña en la Argentina lo sabremos a partir de hoy. Largamos”.

Una duda de M. W. (si CFK) “pueda mantener su nuevo estilo sin otra vez redundar en debates sobre modelos y discursos pedagógico-argumentativos que alejan a ese votante” no K, ha sido respondida, hasta ahora, por la realidad. Testimonio: esta crónica, de una fuente nada favorable como es La Nación. En realidad, la pregunta que a mi vez me hago es “¿Por qué no podría mantenerlo?”.

Confieso que la impresión que me deja esta nota es la que siento muchas veces cuando leo Panamá Revista: un grupo de gente relativamente joven y talentosa que se pregunta con angustia “Pero en 2019 ¿va a haber que votar a Cristina?“. Los comprendo, pero sólo puedo responder con el trovador catalán “Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio“.


Argentina Militar III – Perdónanos nuestras armas

julio 15, 2017

Sí. Le cambié el título a la saga, temporalmente. Porque hasta el capítulo LXV: “Jekyll y Hyde en la CNEA”, tuvo que ver -en forma directa o vinculada- con el desarrollo nuclear argentino. Pero Daniel Arias está fascinado con todas las tecnologías que, con uso militar o civil, pueden servir para desarrollar nuestra base industrial. O, lo que es igual de importante, la capacidad de nuestros técnicos.

Comparto esa fascinación. Entonces, este es capítulo 58°, y el 3° de la saga dedicado a las armas usadas, y las que se debieron haber usado, en la Guerra de Malvinas. Siguen.

  1. Los portaviones que supimos conseguir

ARA 25 de Mayo

Madrugada del 1ro de Mayo de 1982 en el ARA 25 de Mayo. Los A4Q Skyhawk están listos para la catapulta, pero no hay viento y las exhaustas máquinas del barco dan poca velocidad. Si se ataca, habrá que hacerlo con una carga ínfima de bombas, aceptando  pérdidas atroces de aviones a cambio de infligir daños mínimos. Despegue abortado. Flota de Mar de regreso a puerto.

Ya pudrí de sobra la paciencia de los lectores con el caso del Martín Pescador, misilito criollo. No nos habría evitado la derrota en Malvinas, pero sí muchas bajas innecesarias entre nuestros aviadores y colimbas. También podría haberle infligido a la Task Force daños mayores, aunque los que tuvo no fueron pocos. ¿Por qué la Armada descartó nuestro misil? Mi respuesta: porque era nuestro. Fin del tema.

Ahora mi pregunta es otra: ¿por qué nos clavamos tanto con los dos portaaviones que supimos –sucesivamente- conseguir? Pienso hacer más hincapié en el ARA 25 de Mayo, porque en la madrugada del 1ro de Mayo de 1982 mostró la hilacha: había sido una pésima compra y terminó siendo la causa principal por la cual una escuadra sin pretensiones de oceánica, como nuestra Flota de Mar (pero una muralla de fierro si se trataba de proteger nuestras 200 millas), tuvo que regalarle el Mar Argentino al enemigo.

Si luego añado un par de datos sobre el portaaviones anterior, el ARA Independencia, será sólo para mostrar otra pésima compra anterior, de causas ideológicas y consecuencias técnicas demasiado similares. En la era del jet, ambas naves mostraron su escasísima aptitud para operar los monorreactores de las escuadrillas navales de ataque. El Independencia fue un fracaso menos evidente, ya que nunca fue a la guerra. Para quien tropieza siempre con la misma piedra (y una piedra fundamental de la defensa nacional) hay adjetivos distintos, según los suministre un político, un psiquiatra o un juez penal.

La Marina es un enigma: tiene una política de compras coherentemente extranjerizante a lo largo del tiempo desde 1872. Tal vez fue inevitable, porque surgió cuando se iba montando una situación de pre-guerra con Chile, cuya mayor consecuencia fue la llamada “carrera de los acorazados”: quién tenía más y mejores. Aquí había bastantes astilleros, pero en general de reparaciones, expertos en madera y concentrados en la boca del Riachuelo. No había ni siquiera una minería o siderurgia capaz de construir el casco de “barcos encorazados” (así los llamaba Sarmiento) nacionales.

Pero luego la Armada se envició con lo de “enfierrarse arafue”, y logró persistir casi libre (subrayo, casi) de los poderosos brotes de nacionalismo tecnológico militar que animaron durante décadas al Ejército y (más breve pero espectacularmente), a la Fuerza Aérea entre 1945 y 1955. Las dos primeras fuerzas trataron en forma intermitente de acortar el “gap” tecnológico entre nuestras industrias avanzadas y las del Primer Mundo; la Armada se limitó a ser un cliente del mismo, y de exigencia decreciente. Las preguntas que dejaré picando serán tres: ¿cuál pudo ser la causa de este autismo naval?, y la otras, más nucleares: ¿cómo surgió un “descolonizado mental” puro y duro como don Carlos Castro Madero de tan hostil contexto, y por qué se lo toleró?

Para entrar en el tema portaaviones, voy al caso del AM39 Exocet, es decir el “aire-mar” de esta familia misilística, y su particular incompatibilidad con el escueto ARA 25 de Mayo. Perdón si en el camino nos bandeamos para hablar de aviones (no hay felicidad mayor), e inevitablemente repasamos un poco de física. Desempolvad el manual Maiztegui-Sabato de 4° año de dicha materia, si queda alguno. Sigue siendo mi Biblia: lo co-escribió el mismísimo Jorjón Sabato, ¿pueden creerlo? Sí, ése, el nuestro, el que partía el átomo. Por algo el libro era tan efectivo y tan poco solemne.

Cada Exocet llegó a valer 1,2 palos verdes en 1982, es decir 4 de hoy. Pero además venía “en cajita feliz” con el avión Super Étendard, o SUE como lo mentaban en la OTAN para no complicarse. Dato interesante: a fecha de adquisición, el combo avión-misil venía sin testear en Francia, y de yapa el cuete llegó bochado: sobre 3 lanzamientos estáticos contra blancos inmóviles, 2 habían fallado. Nuestro Almirantazgo, generoso, lo compró igual (aunque entonces a un precio menor, se cree que de U$ 0,5 millones la pieza). Nada tan fino como un cobayo que paga por formar parte de un experimento.

En realidad, hubo sucesivos descartes con los aviones. Primero se fue el Harrier, ideal para portaviones exiguos como el 25 de Mayo: tiene despegue abreviado y aterriza como un ascensor. Nuestros navales dicen que lo desdeñaron por su escaso alcance efectivo, algo que en 1982 no pareció estorbar la constante superioridad aérea de los Brits. Yo no estoy muy seguro siquiera de que hayan querido vendérnoslo. ¿Son tan giles?

Los modestos pero cumplidores A4 Skyhawk, hechos para los pequeños y vetustos portaviones yanquis clase Essex, eran la mejor opción por lejos. Esos aviones los conocíamos bien. En 1982 era urgente renovar el Grupo de Ataque Embarcado, “Los Tábanos”, 8 Skyhawks sobrevivientes de los 16 comprados de 2da mano en 1972, todos veteranos de Vietnam. De esos 8 duros de matar, en 1982, según cuenta el comandante Rodolfo Castro Fox, 5 estaban “fisurados”. Esto no significa que vinieran de una noche agitada, sino que por fatiga de materiales, tenían sistemas de microfracturas en las raíces de las alas, donde éstas se unen al fuselaje.

Las microfisuras en los metales, se sabe desde fines de los ‘50, crecen interconectándose despacito, hasta que en algún momento una carga límite hace que se unifiquen de golpe y se propaguen a mayor velocidad que la del sonido, y zas, fallo estructural. Hoy un analista de materiales te calcula dónde y cuándo sucederá esto, y con una pieza nueva. En 1982, era jugar al PRODE.

Saliendo de una picada o “rompiendo” en lateral para evadir un misilazo o un mástil, no era imposible que las alas de nuestros Tábanos “aplaudieran” y se piantaran volando solas, algo que rara vez permite eyectarse porque el avión se vuelve una perinola. Y Los Tábanos estaban así de “hechos fruta” porque los jets embarcados suelen tener vidas durísimas. Y no por culpa no de Isaac Rojas o Isaac Anaya, que a lo sumo son agravantes, sino de Isaac Newton. Ya se explicará.

A nuestros Nelsones vernáculos no se les ocurrió darle el trabajo de recuperar sus aviones al Área de Materiales Córdoba de la Fuerza Aérea. La flota de Skyhawks de los aeronáuticos, comprada de 2° mano en dos lotes en 1966 y 1970, tenía su cuota de envejecimiento estructural. Sin embargo, llegados aquí esos aparatos operaban desde pistas decentes y no desde una cubierta amarreta y movediza. En su posvida argentina, se venían salvando de la paliza newtoniana que le inflige el principio de inercia a los aviones embarcados.

Pero eso de reparar Los Tábanos en Córdoba habría implicado conversaciones incómodas.

colorados vs azules

Un Panther de la Armada tirando napalm sobre los tanques del Ejército, cuando la de Colorados vs. Azules, en 1963.

Sin buscar antecedentes más lejanos, que los hay y más terribles, se podría recordar la miniguerra de 1963 entre los Azules de Onganía (casi todo el Ejército y la FAA) contra los Colorados de Toranzo Montero (la Marina y algo de Ejército). Una contienda de antiperonistas graves contra antiperonistas viscerales, pero no fue joda. Bombardeos, ametrallamientos, misileos, napalm, derribos, 24 muertos, 87 heridos, 12 tanques Sherman reventados, 24 aviones navales destruidos en tierra…. 19 años más tarde, ambas fuerzas seguían mirándose como enemigas. De hecho, cuando lo de Malvinas, tuvieron que transcurrir 58 días de una guerra que duró sólo 72 para que planearan una gran operación estratégica conjunta: el ataque al portaviones HMS Invincible. No hubo otras.

Lo cierto es que a la propia Fuerza Aérea, a fines de los ’80, le habría venido joya un contrato así. Además de fumar una pipa de la paz con los navales, habrían tenido que aprender a recambiarle alas a su propia flota. Pero para bailar un gotán, se necesitan dos.

La necesidad nuestros aeronáuticos la tenían, también la fábrica, y además, muy a mano, los materiales y de yapa la ciencia de materiales: ya funcionaba ALUAR en Puerto Madryn para suministrar aluminio, y si se trata de “alclad”, la CNEA figuraba entre los mayores expertos mundiales en aleaciones de aluminio. Podían resolver este material compuesto “de taquito”.

El alclad es un “sándwich” metálico: el jamón es un núcleo de “dural” (aleación de gran resistencia estructural de 95% aluminio, 4% cobre, un 0,5% de magnesio y otro tanto de manganeso), y las tapas, aluminio ultrapuro (que soporta bien la corrosión química, incluso la de la sal marina). La ciencia que no está en los manuales, que nadie te enseña y tenés que aprender a fuerza de fracasos en el laboratorio, está en cómo pegar estas tres capas sin que se disocien bajo stress físico y químico.

Pero los nucleares de Ezeiza y de Constituyentes son cancheros en esto de hacer sándwiches de aluminio desde los ’50, por fabricar con estructuras alumínicas multicapa similares sus propios combustibles para reactores. Además de fuerzas hidráulicas considerables, estos se bancan una permanente paliza de neutrones. No faltaba ninguna pieza, sólo alguien dispuesto a armar el rompecabezas tecno-político.

No obstante, en la visión naval argentina típica de su almirantazgo, los enemigos están de costa para adentro, y los proveedores de costa para afuera. Reparar Los Tábanos era una tarea para el fabricante original, la Grumman. Y eso no podía ser: Jimmy Carter le había puesto la excomunión de armamento, repuestería y servicios a nuestros milicos por dos malas costumbres que tenían: tirar civiles vivos al mar y venderle trigo a la URSS. Probablemente, lo ofendía más lo segundo.

Y así llegamos al combo SUE-Exocet. El avión francés era una buena oportunidad, pensaron nuestros Nelsones, Nimitzes y Yamamotos, para cajonear los “irreparables” Skyhawks y reemplazarlos por los SUE. Y compramos 14 por U$ 67,4 millones de 1979, que hoy serían unos U$ 230 millones. Los SUE llegaron con un simulador, muchos repuestos, los AM39 Exocet (insisto, hasta entonces, invendibles y no homologados para el SUE ni siquiera en Francia), y los Matra R-550 Magic 1 aire-aire. A pesar de su nombre, el Magic se sabía poco mágico en combate aéreo, según la experiencia de los sudafricanos.


Sigue la batalla de Pepsico

julio 15, 2017

pepsico

Cumplo en transmitir este parte: “Para el que desee ayudar a las 600 familias que Pepsico dejó en la calle y no sepa como, le pedimos que, hasta que la empresa no nos devuelva nuestros puestos de trabajo, no compren productos de PepsiCo como Lay’s, Quaker, Twitos, Doritos, 3D, Pep, Pehuamar, Cheetos, Pop Korn, Toddy, Pepsi, Mirinda, 7Up, Paso de los Toros, H2O, Tropicana, Gatorade“.

Tal vez no sea un golpe tan grande a la empresa. Los cientes que pierda -eso toca a su víscera más sensible, es cierto- serán compensado en parte por el bando “anti morochos”, clientes naturales de Cheetos, por ejemplo, que aumentarán sus compras.

Pero considérenlo desde un punto de vista estratégico: el consumo de esos productos contribuirá a taponar sus arterias. Estadísticamente, eso disminuirá los votos amarillos para el 2019.


Música para el fin de semana – Crece desde el pie

julio 14, 2017

Me doy cuenta que no había subido al blog nada del gran Alfredo Zitarrosa (salvo “A don José“). Y lo que estoy haciendo ahora me hace elegir Crece desde el pie.


La columna de los jueces cruza los Andes: desembarco en Perú

julio 14, 2017

Humala

Se puede leer hoy en La República, de Perú:

El ex presidente Ollanta Humala y su esposa, la ex primera dama de la Nación Nadine Heredia Alarcón, se entregaron, a las 9:14 de la noche, ante el juez Richard Concepción Carhuancho.

Lo hicieron, acompañados de sus abogados Julio César Espinoza, Wilfredo Pedraza y Alberto Otárola, una hora después de que el juez ordenara su detención nacional e internacional para cumplir prisión preventiva por 18 meses, en la investigación por lavado de activos.

Eso es lo que había dispuesto el juez Concepción Carhuancho, a las 8:20 de la noche, al recoger un pedido del fiscal Germán Juárez Atoche. Después de confirmarse sus datos personales, a las 10:20 pm., la policía judicial los trasladó a la carceleta judicial. Allí durmieron“.

No se me ocurre nada que agregar a lo que ya había comentado aquí. Sólo… me extraña que en Argentina el best seller “Las confesiones de Odebrecht” (de ahí son los problemas de Humala) tarde tanto en publicarse. Aunque siempre lo están anunciando en los titulares ¿Quiénes habrán sido los valijeros?


Lula y el “Plan Cóndor” de los jueces

julio 13, 2017

lulla

Hace unas horas se recibió la noticia: El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva -y, todavía me inclino a apostar, futuro presidente- fue condenado a nueve años y medio de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero en el caso de un departamento tríplex que el ex mandatario habría recibido de una constructora beneficiada dentro del esquema de sobornos de Petrobras.

Como no leí el expediente, no estoy en condiciones de opinar sobre el caso en particular. Sólo puedo decir que, si después de haber sido Presidente por ocho años lo sobornaron con un departamento, en mi barrio habría sido calificado de “rasca”.

Creo, sí, que el asunto debe ser enfocado desde la geopolítica. Desde lo que está pasando en la América del Sur. Y tengo que decir que el título del posteo no es mío. Es del Dr. Eugenio Zaffaroni -con quien no estoy de acuerdo como penalista: sus teorías me parecen equivocadas. Pero que conoce de Derecho y de jueces, no cabe duda.

Él decía hace ya una semana: “Sin los “Falcon” ni las sirenas, sin zonas “liberadas” y sin secuestros, se extiende por el Cono Sur una “operación Cóndor” judicial. Una prisión política como la de Milagro Sala y sus compañeros, parece anacrónica, fuera de época y, justamente por eso, es un escándalo y una vergüenza internacional para todos los argentinos, porque compromete la imagen misma de nuestra Nación.

En lugar de esas medidas obsoletas, se expande ahora por el Mercosur una nueva táctica en la consabida estrategia de neutralizar a quien pueda ofrecer alguna seria resistencia electoral al avance del totalitarismo corporativo que sufren nuestros países, lo que, al mismo tiempo, es funcional para el desprestigio de la política, objetivo no menor para que su lugar sea ocupado por los “chiefs executives officers” de las transnacionales.

Se trata de eliminar de toda contienda electoral y por vías judiciales a cualquier líder o dirigente popular capaz de ganar una elección a los candidatos de las corporaciones o a otros vendepatrias parecidos, empeñados en endeudarnos con singular y nunca antes vista celeridad.

Para eso bastan algunos jueces obedientes, cuyas motivaciones saben manipular los servicios de inteligencia y los gerentes y agentes de las corporaciones, en especial mediáticas, y que pueden ser miedo, servilismo, prebendas, promesas o esperanzas de ascensos cupulares, comodidad, aspiración política o simple afán de estrellato.

Son conocidos los casos de Cristina, con una alucinante imputación de “traición a la Patria”, que pasa por alto la letra clara y expresa de nuestra definición constitucional; con una operación a término que acabó beneficiando a los amigos del oficialismo y perjudicó al Banco Central por imprudencia del actual ejecutivo (en el mejor de los casos); o por un imaginario sobreprecio en el alquiler de un hotel.

No menos absurdo es el caso de Lula, interrogado por un departamento de reducidas dimensiones en un balneario de menor prestigio, que nunca estuvo a su nombre ni visitó, pero que responde al impulso del monopolio mediático más fuerte de Sudamérica, creador de una estrella judicial favorita.

Menos conocido es como está operando este “Plan Cóndor” judicial en el caso de Fernando Lugo, el ex-presidente del Paraguay. La justicia electoral de Paraguay ha decidido que cualquier fuerza política que propugne la elección de Fernando Lugo como candidato a presidente incurre en “propaganda maliciosa”, con la extraña particularidad de que aún Lugo no presentó su candidatura.

Es decir, que no se ha impugnado su candidatura, porque no la ha presentado, pero por las dudas, se condena a todo el que pretenda que llegue a ser candidato. Para eso, la justicia electoral se atribuyó indebidamente la competencia para interpretar la Constitución, lo que, por cierto, hizo de una manera muy singular: el art. 229 de la Constitución paraguaya dice que el presidente no podrá ser reelecto en ningún caso.

La lectura racional de esa disposición permite entender que se refiere al presidente en ejercicio, pero la curiosa interpretación de la justicia electoral paraguaya es que quien fue una vez presidente no podrá serlo nunca más en su vida. En otras palabras: Lugo es, para la justicia de su país, un incapaz a perpetuidad.

Pero de los despropósitos de este nuevo “Plan Cóndor” no se salva nadie, ni José (Pepe) Mujica, que vive en una chacra y nadie le pudo encontrar un peso, ni siquiera bien habido. El personaje preocupa al nuevo totalitarismo de los “executives”, debido a su popularidad nacional e internacional, sin que las reiteradas manifestaciones del “Pepe” en el sentido de que no quiere volver a la presidencia consigan calmarlos.

La cuestión empezó con la publicación de tres panfletos llamados “libros”, de esos que escriben “periodistas” y que al poco tiempo se venden al por peso en las librerías de viejo, que vinculan a Mujica con asaltos cometidos por ex-tupas en los años noventa, que fueron por cierto aprehendidos y condenados en su momento. A los “libros” de los periodistas se sumaron las declaraciones de un ex-policía, jefe del equivalente a nuestra sección “robos y hurtos” en tiempos de la dictadura, cuyo segundo fue condenado, precisamente, por torturas a tupas.

Este fue el material con el que la minoría opositora pretendió crear una comisión investigadora en el Senado, desbaratada por el discurso del propio Mujica, que ni sus enemigos se animaron a responder. Pero con esos mismos elementos se insta a una fiscal para que reabra las causas cerradas hace décadas.

Está demás decir que al nuevo totalitarismo corporativo transnacional y a sus aliados locales les importa muy poco el daño que este “Plan Cóndor” pueda hacer a la democracia, sino que, por el contrario, es eso lo que buscan, o sea, el desprestigio de la política.

Pero al mismo tiempo están provocando un desprestigio más profundo aún respecto de la justicia. No sólo nadie tomará en serio en el futuro las decisiones de jueces que se prestan a reemplazar funcionalmente a los baúles de los “Falcon”, sino que corre el riesgo de extender la duda respecto de la totalidad de los jueces“.

A este análisis del Profesor Zaffaroni, sólo puedo agregar que es necesario tener en cuenta también el lado geopolítico del asunto. Presente también en el Plan “Cóndor” original, por supuesto.

Los “CEOs”, los sectores del poder económico corporativo hoy hegemónicos en los gobiernos de Argentina y de Brasil -y que nunca han dejado de ser influyentes en toda la América del Sur- usan el tema de la corrupción como arma política, a través de los medios masivos que manejan. Es un arma eficaz, por lo menos en el corto plazo, porque opera con los prejuicios de los sectores medios a los que los ponen muy mal los ascensos sociales rápidos… si no participan individualmente en ellos. Y fomenta la aversión a la política. Todo eso es cierto.

Pero… no es su instrumento favorito, ni es fácil de controlar. Por un hecho muy obvio: cualquier delito de corrupción de un funcionario público, necesita de la participación de un empresario privado. Es ineludible, aunque no se lo mencione en los medios. Por eso en Brasil, donde la cosa ha avanzado más, hay tantos ejecutivos presos como políticos. ¿O por qué creen que la ley que penaliza a los empresarios está dando tantas vueltas en nuestro Congreso?

Un dato que no se publica en los medios, pero es de conocimiento común en los niveles superiores de la familia judicial, es que desde hace largo tiempo, muchos jueces de los fueros sensibles reciben habitualmente prebendas de determinadas agencias del gobierno estadounidense. Nada tan crudo como los sobres que distribuía “Stiuso” o Don Alfredo, sino cursos de perfeccionamiento, visitas con todo pago a los tribunales yanquis, … El apoyo más constante para gastos de investigación y viáticos ha sido por años de la DEA. (El razonamiento es que antes que los carteles los compraran, mejor que los jueces sintieran que tenían un amigo generoso en las autoridades norteamericanas).

Esta presencia del Gran Hermano del norte, y de agencias de otras procedencias, se ha hecho más notoria en los últimos tiempos. El juez Sergio Moro, que dictó esta condena de Lula, y que ha encarcelado a políticos y destacadísimos empresarios, cuenta con la protección del FBI. Y el conocido -pero poco sólido jurídicamente- fiscal Nisman contaba con el apoyo explícito de la embajada norteamericana y la israelí (aunque no le sirvió de mucho).

¿Entonces, el “Plan Cóndor judicial” sería una decisión deliberada del gobierno estadounidense para dificultar una “restauración progresista” en la América del Sur? No me parece. Ante todo, hay intereses locales actuando en forma muy evidente. Basta leer o escuchar los medios del grupo O Globo en Brasil, o los del Grupo Clarín aquí, para darse cuenta que “persecución mediática” no es una frase vacía.

Por el otro lado, Lula mantuvo buenas relaciones con EE.UU. También, para el caso, Cristina Kirchner, hasta que la acción judicial de los fondos buitres “empiojó” el clima.

Por supuesto que la “restauración conservadora” en curso es vista con mejores ojos en Washington… si demuestra ser estable. Pero -desde el punto de vista de los intereses desnudos- la consecuencia más significativa de esta “mani pulite” suramericana ha sido la destrucción o debilitamiento terminal de las empresas de origen brasileño que ya habían alcanzado la categoría de transnacionales: Petrobras, la constructora Odebrecht, la exportadora de carne JSB,…

Después de todo, es una política explícita y publicitada del gobierno estadounidense el desalentar las prácticas comerciales corruptas, de las empresas de otros países. Las suyas -como IBM, por ejemplo- jamás pagan sobornos, no es así? 🙂


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