Música para el finde largo – Alberto Williams, Aleksandra Tonelli

abril 28, 2017

Para empezar este fin de semana largo, elegí esta pequeña joya del compositor argentino Alberto Williams: Vidalita, Op. 66 N° 4. En el piano, Aleksandra Tonelli.


Postales de radicalismo explícito II – Sanz, Carrió, Lousteau

abril 28, 2017

lousteau

Después de esta introducción teórica, me interesa acercarles algo sobre la política práctica del “radicalismo realmente existente”. (Que no es tan diferente de la del “peronismo realmente existente”, eh). Ahora, ellos están en Cambiemos, y son soldados del Mauricio. Por eso, hay que incluir sus interacciones con la Dra. Carrió, que viene de la UCR, y con Martín Lousteau, que viene de esos cuadros jóvenes y dinámicos por los que Cristina Kirchner tenía debilidad.

Entonces, tomo esto de Ignacio Zuleta, uno de los periodistas mejor informados sobre los entretelones del oficialismo actual. Lo interesante de este pantallazo, es que abarca desde el Chaco hasta la Ciudad Autónoma, las prioridades del PRO, y hasta alguna especulación en el peronismo, aunque sobre este tema Zuleta ya no está tan informado. Leemos:

“Estamos como antes de Gualeguaychú (el acuerdo PRO-UCR)”. Esta reflexión recorre, como un reguero de pólvora, los pasillos del poder, que se acomoda a la convivencia post- Carrió. Es lo que sigue a la decisión estratégica de Olivos de resguardar, por ahora, los fueros de sus gobernantes en Buenos Aires y el distrito federal de las amenazas de coyuntura que han sido la jefa de la Coalición y el movedizo Martín Lousteau. El reacomodamiento se impone no sólo a partir de lo que ocurrió en la vidriera de esos dos grandes distritos. También por los desacuerdos entre los socios de Cambiemos en la negociación de las listas en distritos menos expuestos.

Por ejemplo, el Chaco, que fue motivo de una airada discusión el martes en la mesa estratégica que sesionó en un almuerzo de rutina en el despacho de Marcos Peña, al que concurrieron el anfitrión, Rogelio Frigerio, Emilio Monzó, Humberto Schiavoni, la cúpula radical –José Corral, Mario Negri, Ángel Rozas- y la delegada lilista Marisel Etchecoin. Vale la pena ponerle la lupa a esa anécdota que forzó a un ejercicio de autocrítica a los bastoneros del Pro, por los errores de negociación en aquellas comarcas que dejaron fuera de las nóminas a los candidatos del partido de Mauricio Macri.

Rozas se quejó de que los enviados de Olivos hubieran aprovechado un viaje suyo para avanzar sobre las posiciones radicales, con presiones sobre intendentes por parte de funcionarios de Interior, que agitaron billeteras a cambio de candidaturas. Los hombres de Rozas, que se reparten allá el poder partidario en tres sectores, resistieron y cerraron las listas sin gente del Pro ni de la Coalición. Intentaron quitarles la marca Cambiemos, pero los radicales la recuperaron en la Justicia. Eso alimentó la ira de Rozas por haber jugado desde el Gobierno nacional a sus espaldas. “Necesitamos gente que represente al presidente”, amagaron como justificación el martes. “Ustedes no saben quiénes son los que ponen los huevos allá por Mauricio”, se enojó el senador, que forzó disculpas de los dueños de casa. Estos debieron admitir que los radicales mandan en donde tienen poder y que ya cedieron la candidatura a diputada nacional a Aída Ayala, que Olivos factura como propia. Pero nada más. Etchecoin salió del almuerzo con la promesa de que habrá un lugar para la Coalición en las nóminas locales. En síntesis, perdió el Pro, ganó la UCR.

El episodio importa como ejemplo de la pasión que está poniendo el Pro en la defensa de posiciones en las listas de candidatos, como si fuera la última oportunidad de consolidar un partido político con futuro. Se comprende porque se viene una elección legislativa en la cual conviene avanzar en cantidad de bancas, empleando todo lo que tiene un gobierno que entra en el final del mandato. El pronóstico que maneja el oficialismo es que estos forcejeos son auspiciosos porque los dirigentes creen que habrá un resultado airoso en la mayoría de los distritos. Si los augurios fueran negativos, ya habría fuga hacia los botes, que nunca alcanzan. Por el contrario, las peleas en distritos chicos y grandes son por subirse a las listas.

En esa corrida, el partido de Macri retrotrae el reloj al momento previo a los acuerdos de comienzos de 2015, que permitieron la cumbre de Gualeguaychú. A aquella cita llegaron los radicales divididos entre quienes apoyaban la alianza restrictiva con el Pro –sector Ernesto Sanz, jefe de bloque Federico Storani– y quienes buscaban abrirse a una coalición con otros sectores incluyendo al massismo –sector Julio Cobos, jefe de bloque Rafael Pascual. El jefe del Pro, Macri, operó junto a Sanz, Carrió, Monzó y otros por el triunfo de Sanz. La segunda línea, la mesa Peña-Durán Barba, ponía en duda la eficacia de una alianza con los radicales. Esa cumbre parió el Partido del Ballotage que hizo presidente a Macri.

El reacomodamiento post-Carrió moviliza de nuevo aquellas posiciones pre Gualeguaychú. El enfrentamiento de la semana se exhibió en la sucesión de actos en la parrilla La Bandurria y el salón La Argentina. Enrique Nosiglia apadrinó la reunión de los radicales no Cambiemos que lo agitan a Lousteau, quien presume de haber llevado en la noche del martes a toda la dirigencia formal de la UCR porteña (legisladores, comuneros, jefes de comunas, etc.). Sanz fue el emblema del encuentro del sector pro Cambiemos en La Argentina, movilizado por Jesús Rodríguez –principal ideólogo del Partido del Ballotage– y Facundo Suárez Lastra, el virrey del AMBA. El grupo Bandurria sostiene que el Pro tiene que cumplir con el espíritu de Gualeguaychú y abrir Cambiemos a la UCR y a Lousteau. “Yo perdí en esa discusión y acepté lo que decidió el partido. ¿Por qué no acepta el Pro abrirse en Capital? ¿Por qué Lousteau les puede ganar?”, se quejó Pascual el martes. Sanz, al día siguiente, amasó en La Argentina la dialéctica entre el progresismo auténtico (Macri) y el progresismo estético (Lousteau). También reclamó a la UCR como proveedor de socialdemocracia en Cambiemos. Mientras, el ex embajador en EE.UU. ha dicho que el socialdemócrata es él y que por eso no pertenece, ni lo pretende, al Pro, al que considera una formación conservadora.

Lousteau hizo su última aparición en la costa este de los EE.UU. en la conferencia que organizó en el MIT un grupo de alumnos de la Ivy League, horas después de abandonar el martes su despacho en la embajada en Washington –puede quedarse en la residencia 45 días más, pero se viene antes, me dijo cuando hablé con él horas antes de su charla en Boston. En esa intervención eludió mortificar al Gobierno en los términos que usa cuando explica su situación. Llevó el discurso a la necesidad de que el Gobierno mejore su capacidad negociadora. “No hay negociación que fructifique si alguien no está dispuesto a ceder algo”, repite. Habla, claro, de su propia situación. Parece ofrecer un acuerdo con el Gobierno, o quizás expresa su deseo de que ocurra. Se basa en principios clásicos de la negociación: sólo quien cede poder negocia con éxito. Entre los invitados a la conferencia estaba el economista Eduardo Levy Yeyati, encargado del master plan 2030 por encargo de Macri, y que también se dice socialdemócrata.

¿Qué puede ofrecer Lousteau cuando ya le cerraron las puertas? Su despido odioso de la embajada anula la promesa de Olivos de darle unas PASO para el gobierno porteño en 2019. Los escenarios que discuten sus amigos del radicalismo porteño hurgan en las consecuencias de lo que pasó. Lousteau se ríe: “Lilita ahora es mi Durán Barba. Dice que Durán no la deja ser candidata en la provincia. Ahora ella dice que yo no puedo ser candidato en Capital”. Los radicales creen hoy que tienen que revisar toda la coalición, en particular en Buenos Aires, adonde María Eugenia Vidal abre su gobierno hacia el peronismo y les puede cerrar el camino. El más indignado por este punto es Federico Storani, que no está en la línea Lousteau, pero que ha tomado distancia hace rato de Sanz, a quien defendió en Gualeguaychú. No extrañe si en las próximas horas el radicalismo de Buenos Aires convoca a una cumbre como la de Villa Giardino de hace un mes para reclamar posiciones para el partido en las candidaturas.

El reacomodamiento post-Carrió abre espacio para las picardías. Primero, la tentación del peronismo que repetir la dialéctica del ballotage porteño de 2015, cuando jugaron en apoyo de Lousteau. En aquel momento era negocio apoyarlo con votos y con medios materiales porque esmerilaba la candidatura presidencial de Macri. Ahora es dudosa la conveniencia en ceder bancas, que es lo que se discute. Pero la tentación de ayudar a una derrota de Cambiemos en la Capital anima a algunos opositores que creen que un triunfo sobre Macri-Larreta sería un tanque de oxígeno. Cerca de Lousteau creen que éste debe ser candidato a legislador, y no a diputado nacional. Evitaría así la confrontación con Carrió, algo que cortaría cualquier entendimiento futuro con lo que hoy es Cambiemos. Si decidiese eso, podría ganar la elección en esa categoría ante cualquier candidato del larretismo y además haría entrar a más de una decena de legisladores propios. Un bloque grande le daría una posición de poder decisiva en la Legislatura, además de darle empleo y destino a tantos radicales en el desierto. Los ha tentado también la idea de la lista corta: ser candidato a legislador y no presentar diputados nacionales, como un gesto amistoso. Implicaría resignar por lo menos cinco diputados, que es lo que creen que podrían obtener. Si esto ocurre, Carrió y Lousteau se repartirían el triunfo en la Capital. ¿Es lo que busca Macri? Si Carrió era un peligro para Vidal en Buenos Aires, reflexionan algunos, ¿qué no será ahora para Horacio en la Capital, víctima de un avance en pinzas de dirigentes que no son del Pro? Alguien de Gobierno tiene que dar esa explicación porque es un enigma hoy sin solución y que vuelve a mostrar al Pro protegiendo la plaza propia como si 2017 fuera la última oportunidad de aglutinar fuerzas.


Postales de radicalismo explícito – Tamborini-Mosca

abril 28, 2017

clarín tamborini

En estas semanas el blog desbordó con información y reflexiones sobre la interna del peronismo bonaerense. Está bien, es una fuerza que va a dar una batalla clave. Pero el resto del país, y del electorado, también existen. Y suma un poquito más del 60 % de todos los votos, ténganlo en cuenta.

Pero no es esa la razón principal por la que quiero comentar también aquí otros “frentes de batalla”. Ya lo sugerí en algún posteo anterior. La famosa “grieta” no es nada nuevo entre los argentinos, por Dios! (Ni tampoco en otros países). Nuestra historia registra divisiones anteriores, mucho más sangrientas.

Lo especial en esta es que hay dos partes de la sociedad argentina -con algunas diferencias estadísticas en el promedio de ingresos y, en varias provincias, en el matiz de la piel- pero que ambas pertenecen en su mayoría a los diversos sectores medios argentinos, tienen acceso a las mismas noticias… Y hay una pared gruesa de vidrio entre ellas. Ninguna de las dos escucha -registra- lo que le llega a la otra.

Para un lado de la “grieta” -en el que incluso están algunos peronistas, casi todos de más de 50 años- la experiencia kirchnerista, que gobernó doce años, con funcionarios y cuadros surgidos en su gran mayoría del peronismo y apoyada en gobernadores y sindicatos peronistas, sería una “anomalía”. Que no tendría que ver con el “verdadero” peronismo.

Del otro lado, muchos argentinos -especialmente en el progresismo filo K- parecen todavía shockeados porque ¡la Derecha ganó una elección libre! Han borrado de su memoria 1995, cuando Menem fue reelecto con una decisiva mayoría, después de las privatizaciones y la desregulación. También 1999, cuando ganó la Alianza, que prometía continuar, sin corrupción, con las políticas de Menem. Lo que el derrotado Duhalde no garantizaba.

Hasta los peronistas -influenciados por la afluencia de jóvenes que empezaron a militar hace menos de diez años- parecen haber olvidado que en los 71 años de existencia del justicialismo nunca dejó de existir una oposición numerosa, con raíces sociales y culturales profundas, que por la mayor parte de ese tiempo encontró un cauce en el radicalismo. Cuando el “partido militar” no suspendía la política civil, claro.

Ahora, aclaro que no estoy de acuerdo con el ingenioso Jorge Asís, que llama al de Macri el “Tercer Gobierno Radical”. Creo que el PRO ha servido para incorporar un elemento en la política argentina, del que la Ucedé de Alsogaray fue un ensayo previo. Y es el que conduce el gobierno, con un equipo de CEOs y consultores. Pero el radicalismo sigue siendo la estructura política más importante en todo el país, después del peronismo. Es el armazón fundamental de la alianza Cambiemos.

Y si el gobierno de Macri fracasa, como un análisis frío de la economía me fuerza a considerar muy probable, la oposición al peronismo, al proyecto modestamente industrialista y defensor del empleo que desplegó en este siglo el peronismo y que será la base de cualquier otro que le suceda en una siguiente etapa… se expresará en el radicalismo.

Empecé este posteo con la idea de hacer una introducción a un material sobre roscas radicales. Pero me di cuenta que, primero y principal, era necesario distinguir entre la política y las guerras de consignas de las hinchadas de futbol. Quería insistir en que los peronistas, no por “buenos” sino por realistas, deben asumir la existencia, y persistencia del Otro. El movimiento nacional podrá incorporar, y debe hacerlo, cuadros y legados del mejor radicalismo, el que luchó por el sufragio libre y levantó banderas nacionales. De la misma forma que Cambiemos ha incorporado notorios operadores nuestros. Pero va a existir -es inevitable y es bueno en una sociedad moderna- una numerosa y articulada oposición política al peronismo y su proyecto.

Y no digo esto por alguna banalidad sobre el diálogo democrático. En las sociedades modernas -como en las antiguas- hay conflictos de intereses. Y la política es el campo de batalla. Pero es necesario entender que el Otro existe -salvo en una fantasía chavista de movilización permanente- y que uno debe convivir con él. Y cuando gana, gobernarlo.


Cuando el populismo inglés cortó cabezas

abril 27, 2017

decapitación de Carlos I

Los ingleses, o para ser más precisos, la élite liberal que ha gobernado Gran Bretaña desde 1688 y buena parte del mundo durante una buena parte de los últimos dos siglos, quedó preocupada -casi se podría decir shockeada- por el Brexit. El plebiscito en que una mayoría de sus ciudadanos expresó su fastidio y su bronca con la globalización en general y la Unión Europea en particular.

Eso sí: tiene una capacidad de análisis y autocrítica que siempre les he envidiado (no la confunden con autocriticar a algún otro). The Economist, vocero de esa élite por una buena parte de los últimos dos siglos, publicó este artículo el viernes pasado. Copio una traducción parcial y después lo comento. Por si nos dice algo a nosotros.

En mi opinión, el mejor análisis de lo que pasó (en el Brexit) fue escrito inadvertidamente por Hugh Trevor-Roper en su ensayo de 1967 sobre “La crisis del siglo XVII”. Trevor-Roper argumentó que, a mediados del siglo 17 se produjo una sucesión de revueltas, en toda Europa, del “Country” (el país) contra la “Court” (la corte). La Corte se había sobredimensionado y enriquecido -muy satisfecha de sí misma- a lo largo de las décadas. Vivian con los tributos extraídos del “país” pero trataron al “país” como una colección de campesinos obtusos. Muchos miembros de las cortes europeas tenían más que ver con los demás miembros de otras cortes que con sus compatriotas. La guerra civil inglesa, que resultó en la decapitación de un rey y el establecimiento de una república, fue el caso más extremo de un colapso a escala europea.

Los paralelos entre la guerra civil inglesa y el referéndum por el Brexit son válidos para todo, desde la geografía hasta la retórica. Los educados y nobles controlan las ciudades. Los puritanos y plebeyos controlan el campo. Los primeros se jactan de su civilización superior mientras que los segundos se quejan de los chupasangres. Trevor-Roper describió la Guerra Civil como una “revuelta de las provincias no sólo contra la parasitaria y creciente corte de los Estuardo, sino también contra la “City” creciente de Londres; contra la Iglesia centralizada, ya sea “anglicana” o “presbiteriana”; Y contra el caro monopolio de la educación superior por las dos grandes universidades. Sustituya la oligarquía corporativa por la monarquía y la BBC por la Iglesia y usted tiene una descripción razonable de la revuelta de los votantes del sí del Brexit. Trevor-Roper argumenta correctamente que si la Corte hubiese sido capaz de reformarse y moderar su arrogancia y sus apetitos, habría sido evitado un gran derramamiento de sangre innecesario y el camino del Renacimiento a la Ilustración habría sido mucho más fácil.

A mediados del siglo XVII se generó una enorme cantidad de historia comprimida en un corto período, tanto que ha obsesionado a grandes historiadores como Trevor-Roper desde entonces. Lo mismo ocurre en Gran Bretaña en este momento. Las próximas semanas verán un montón de tonterías. Van a existir  un montón de emocionantes maniobras políticas. Las campañas políticas son deportes de sangre, no debates filosóficos. Pero también hay enormes problemas que dominarán los próximos años: ¿puede el Reino Unido negociar un acuerdo con Europa que preserve las ventajas de la globalización mientras protege a las personas que se preocupan por demasiado ruido? ¿Puede abordar el anhelo de la comunidad sin dar paso a la gente que piensa que no puede tener “ins” sin tener también “outs”; ¿Puede Gran Bretaña renovar sus instituciones políticas sin ceder ante la tiranía de las consultoras globales o de la corrección política? ¿Y puede Gran Bretaña abordar el problema de la baja productividad que está envenenando nuestra política y convirtiendo la vida política en una lucha cuerpo a cuerpo?

El artículo y su traducción me los acercó el bloguero y habitual comentarista “Víctor Lustig”. A veces he cuestionado su afición, que me parece excesiva, por las analogías históricas. No hay copias exactas en la Historia, y pensar que lo que sucedió una vez necesariamente pasará de nuevo es un error.

Pero es cierto que el Homo sapiens no ha cambiado mucho, por lo menos en los últimos cincuenta mil años. Y se me ocurre que en este caso Víctor y The Economist tienen razón en un punto: Hay en las sociedades modernas una élite, que no es una minoría insignificante, que está satisfecha con su “status” en esta etapa de la globalización. Y que ha edificado todo un relato que la hace ver como racional, inevitable y beneficiosa.

Pero hay una mayoría, en casi todos los países, que está muy fastidiada. Reaccionan en formas distintas, y en tiempos diferentes. La Revolución Francesa ocurrió más de un siglo después de Cromwell, era laica y racionalista, en lugar de puritana,… Pero coincidieron en algo: le cortaron la cabeza al rey. Y a bastantes más.


La unidad que hay

abril 27, 2017

unidad peronista

Me siento incómodo -porque en mi blog me gusta pontificar sobre geopolítica y el malestar de la civilización- volviendo con la interna del peronismo bonaerense. Tema de coyuntura si los hay. Pero los seres humanos vivimos en la coyuntura, y los políticos, y los consultores, no les digo nada.

El caso es que anteayer describí los únicos dos planteos electorales que a hoy, a menos de dos meses para la presentación de listas, existen en el seno de esa noble fauna. Y me parece necesario actualizar con las -importantes- señales que se han dieron en menos de 48 horas.

Esta vez, tengo que decirlo, la crónica más precisa la aporta La Política Online:

Intendentes peronistas se reunieron con Máximo Kirchner para hablar de una “lista de unidad”, en un intento por debilitar más al sector que busca potenciar la candidatura de Florencio Randazzo y evitar que haya internas en la Provincia.

El asado se llevó a cabo en la casa de Juan Cabandié y participaron Martín Insaurralde, Leo Nardini, Ariel Sujarchuk, Verónica Magario, Fernando Espinoza, Jorge Ferraresi, Gustavo Menéndez, Walter Festa, Mario Secco, Juan Pablo de Jesús, Juan Ustarroz y “Wado” de Pedro. 

En el encuentro se buscó un “compromiso” de los presentes a trabajar juntos. Si bien no hay definiciones en cuanto a las candidaturas y aseguran que aún no hay “nada cerrado”, se habló del panorama “desolador” que atraviesa la Provincia y se hizo énfasis en las coincidencias, destacando la importancia de la unidad del peronismo. 

“Todos los intendentes llegaron con datos de cierre de comercios y caída en los permisos de construcción”, y dijeron que se quejaron de que “está todo frenado”.

En ese encuentro con Máximo Kirchner los intendentes agendaron una reunión para el próximo martes, en el que se avanzaría en la construcción y ya podría hablarse de candidaturas, un tema que evitó tocarse, para que se refleje la foto de unidad“.

Que evitarán hablar demasiado de candidaturas en público, es previsible. Y prudente. Tantos caballos se han mancado en el último tramo… Pero entre la fauna de intendentes y legisladores que se suma en esta movida de “unidad”, las figuras de Daniel Scioli, Verónica Magario y Martín Insaurralde están instaladas.

Por el otro lado, la crónica es menos auspiciosa:

El ex ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, hizo este miércoles su propia cumbre, pero sólo logró reunir en el hotel NH a dos intendentes del Conurbano, Juan Zabaleta (Hurlingham) y Gabriel Katopodis (San Martín), junto a otros intendentes del interior, como Eduardo “Bali” Bucca (Bolívar).

Los organizadores destacaron la presencia de “7 de los 8 intendentes de la Sexta Sección”, que reúne en total poco más de 600 mil electores. La mitad de ellos está en Bahía Blanca, justamente el único ausente de la reunión ya que ese distrito es gobernado por Cambiemos. Es decir que cualquiera de los intendentes que estuvo en el asado en la casa de Cabandié tiene más votos que toda la Sexta entera.

Fuentes presentes en el encuentro señalaron que Randazzo no habló de candidaturas y se mostró dispuesto a “escuchar a todos”, incluidos los 20 legisladores que participaron de la reunión. “Florencio pidió que no habláramos mal de ningún compañero, que habláramos con todos”, relataron. No estuvo Fernando “Chino” Navarro, del Movimiento Evita.

“Vamos a las Paso sí o sí”, fue la única definición fuerte de la reunión en el hotel porteño“.

En este escenario, en mi opinión, hay dos cuestiones fundamentales:

¿Puede haber PASO, una elección interna en el PJ bonaerense, con esta aparente desproporción en poder territorial y en “intención de voto”, según reflejan hoy las encuestas?

La respuesta es: Sí, por supuesto. Cualquiera que haya participado en una interna sabe que una lista opositora puede armarse simplemente sumando, en cada distrito, a los que quedaron afuera de la lista oficial.

Pero es importante tener claro que una interna armada así sólo es una exposición de pequeños ambiciones y rencores locales, que no aportan a la fuerza política en que se da. Una interna tiene sentido, y es valiosa, cuando se enfrentan dos proyectos distintos. Lo que todavía no se ve.

La otra pregunta clave es: ¿CFK será candidata? No tiene respuesta todavía, y probablemente no la tendrá hasta poco antes del 24 de junio.

Sin dudas, que ella se presente o no marca una gran diferencia. Pero… el PJ, y el frente que el PJ armará en la provincia de Buenos Aires para las elecciones de octubre, parece ya bastante definido.

Un erudito amigo hablaba con insistencia de “un nuevo tipo de unidad histórica” que se daría en estas nuevas circunstancias, después de la victoria de Cambiemos. Por ahora, el tipo de unidad que se está armando en la provincia de Buenos Aires es uno muy tradicional en el peronismo.


Nos miramos desde lejos

abril 26, 2017

earth-moon-saturn-rings-April-2017

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Hoy Google subió uno de sus “doodles”: Esta vez es una animación en homenaje a la sonda Cassini, que pasa entre Saturno y sus anillos.

Yo quise subir esta foto que tomó esa sonda, mirando a la Tierra (y a la luna, ese otro punto apenas visible a su izquierda) desde los anillos de Saturno. En ese punto un poco más brillante estamos todos. Y casi todo lo que hemos hecho, salvo algunas naves que como esa sonda enviamos lejos para saber qué hay ahí.

(Agradezco a Víctor Arreguine, el astrónomo cordobés que me la hizo llegar).


Llueve sobre Buenos Aires. Riega las internas

abril 25, 2017

Colorados en Lujan 2

Ya dije que no tenía sentido dedicar demasiada atención a las roscas de los políticos en estas 6 semanas que faltan para la presentación de listas (Salvo, por supuesto, los que quieren figurar en esas listas. Cocodrilo que se duerme es cartera). Porque son tantas, tan diversas, y tan contingentes de definiciones que no se darán hasta los últimos días…

Pero también sería un error creer que las movidas son arbitrarias y casuales. La realidad habla, con su voz ronca, y lo que los políticos hacen, como lo que no hacen, impulsados por sus ideales o sus ambiciones, los condiciona para el futuro.

Para hoy están anunciadas dos tomas de posiciones en el peronismo bonaerense. Una aspira a disputar la hermana mayor de todas las batallas este agosto. Dice La Política Online:

El sector del PJ que promueve la candidatura de Florencio Randazzo tendrá hoy martes una reunión “operativa” para las PASO, donde se lanzarán de lleno al armado de la interna … (En cambio) el núcleo duro de Cristina Kirchner y Fernando Espinoza busca forzar que se llegue a una lista de unidad.

“Nos juntamos a trabajar y será una reunión operativa previa a las primarias. Trabajaremos sobre el armado en cada distrito para salir a construir en cada municipio”. Esta reunión será en las oficinas que Randazzo tiene en el barrio de San Telmo, desde donde buscan presionar al kirchnerismo para que haya PASO.

En el encuentro se compartirán números y “estudios” que el neo-randazzismo realizó en la Provincia. “Se van a marcar algunas pautas de organización y método para los próximos días”, explicaron. Se espera que participen algunos intendentes del Grupo Esmeralda, dirigentes del interior bonaerense, Fernando “Chino” Navarro, Julián Domínguez, Oscar Romero y algunos “intelectuales” que se suman al operativo clamor por Randazzo, quien no está confirmado que participe de esta reunión para el armado.

Se especuló con que Randazzo -decidido a competir- podría “jugar” por afuera. Sin embargo, desde su armado tiraron por la borda esa opción: “Una cuarta lista, por fuera del PJ, sería funcional al gobierno. Vamos a competir en las PASO”.

Entre los intendentes que trabajan por la candidatura de Randazzo descartan que Cristina Kirchner se presente y creen que eso es clave para habilitar que haya primarias. Por eso, creen que el kirchnerismo quiere lista única porque temen “quedar afuera del armado, sin candidato propio“.

Es cierto que el anuncio del viaje de CFK a Europa ha dado nuevo aire a los pronósticos / expresiones de deseos, que ella no será candidata. Hay algo sólido: si quiere influir en el armado de las listas, debe estar presente. Que venga alguien, aún Máximo, con “Cristina quiere que...” no va a funcionar. Pero los tiempos dan para que ella esté presente. ¿La voluntad?

Por otro lado, hablar de un “núcleo duro” Cristina-Espinosa… me hace pensar que LPO habla demasiado con los operadores del PRO. Y si alguien realmente quiere ir a las PASO -que me parece una decisión con riesgos pero positiva para el peronismo y la política argentina- debe estar dispuesto a ir. Si quiere antes una seguridad que Cristina no juegue… no habrá internas.

Porque el peronismo que no se define por el rechazo a Cristina ni por su liderazgo insistituible -la mayoría del peronismo bonaerense, bah- ya se está preparando. Y conversando con los incondicionales de CFK, porque tienen claro que la ex presidente es la candidata con mayor intención de voto, por lejos, en la provincia.

Por eso quiero acercarles esta otra nota de Info135. Que, entre los portales de noticias bonaerenses –Letra P, La Tecla– es el más cercano a ser un vocero del “cristinismo”.

Tres referentes ineludibles se darán cita hoy martes en el sur del conurbano bonaerense. El ex gobernador Daniel Scioli encabezará un acto en Lanús y estará acompañado por el alcalde de Lomas de Zamora y uno de los líderes del grupo Esmeralda, Martín Insaurralde, además del jefe comunal de Avellaneda e integrante del grupo Patria, Jorge Ferraresi.

Aunque desde el sciolismo calificaron como un acto más este encuentro, todo indica que las conversaciones en torno a la unidad peronista cada vez se parece menos a una simple declamación. El ex candidato a presidente adelantó que su discurso en Lanús estará centrado en denunciar la segunda etapa del ajuste: “los propios funcionarios de Economía lo acaban de decir en Washington”.

En ese marco, cada vez son más los intendentes que se inclinan por una lista de unidad. Cascallares, de Almirante Brown,  es uno de ellos, pero no el único. Más allá que muchos jefes comunales quieren la unidad, no negaran las PASO si Florencio Randazzo o el Movimiento Evita las piden. “Lo importante es llegar unidos en octubre para frenar el ajuste macrista.

El acto, que reunirá a dirigentes de la tercera sección, parece ser una contestación a la idea de los cercanos a Randazzo, de disputar una interna para dirimir candidaturas de cara a octubre.

La figura de la ex presidenta es un dato insoslayable que si o si debe tenerse en cuenta para definir la estrategia. En ese sentido, el acercamiento entre el sciolismo, Insaurralde  y Ferraresi, no es un gesto sólo para la tribuna.

Además, la figura de la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, cada vez más en sintonía con CFK y posicionada como alternativa seria en las encuestas, terminaría con las ilusiones de un sector empeñado en dirimir en las PASO, el destino del espacio.

Respecto de lo que se espera este martes en Lanús, Scioli anticipó que “con la misma firmeza que lo dije la otra vez, el Gobierno va a aumentar el transporte, va a haber recortes en la educación pública, va a seguir esta lógica de abrir las importaciones y aumentar las tasas de interés para bajar la inflación como sea”.

Por eso mismo, el ex gobernador planteará que es imperioso “promover la industria nacional, la defensa del trabajo argentino, con un sistema financiero integrado al mundo de la producción y el empleo”.

Y pedirá al gobierno lo que desde todos los sectores vienen exigiendo: “que garantice armonía y concordia, ya que en todo momento el mensaje es de revanchismo y bronca”.

Esta nota ya ha sido recogida en el blog de Adrián Corbella, otro de los militantes en una oposición dura. Eso sí, es un poco exagerada con lo de “ineludibles”. Conozco muchos peronistas que quisieran eludir por lo menos a alguno de los 3.

Pero es cierto que ellos, más Verónica Magario, serían los referentes más conocidos -y no se vota a quien no se conoce- de las distintas realidades del peronismo bonaerense. Si Cristina decide no ser candidata, son los que tienen mejor chance de armar una lista de “unidad”. Y si juega, tienen la mejor chance de acompañarla. El peronismo bonaerense no aceptará una lista “dibujada” por una sola lapicera.


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