Milei resultó ser un mal vendedor. Y Trump no los soporta

Por honestidad intelectual, tengo que reconocer algo: puedo haber estado equivocado en mis expectativas. 

Desde hace meses escribo en este blog acerca de la relación entre los EE.UU. de Trump y la Argentina de Milei. Hace 3 días hice una actualización, en la que incluí links a análisis de otros autores que aportaban miradas realistas. Y agregué un nuevo comentario mío.

No estaba equivocado en todo, no. Pero esperaba que Washington usara la desesperación del gobierno del Peluca para aferrar de alguna forma la economía argentina -o por lo menos la de los sectores que le interesan- a la de Estados Unidos.

Después de todo, EE.UU. firmó tratados de libre comercio en los últimos 40 años, con Chile, Colombia, Perú… Un trago, un TLC o al menos un acuerdo marco de inversiones no se le deberían negar a nadie…

Confieso que el anuncio marketinero de Sam Altman -un evidente gancho para inversores- me convenció que gente más poderosa que el actual gobierno y, claro, los lobbistas contratados estaban interesados en los recursos argentinos.

Que no son humo. Tenemos reservas muy importantes de gas y petróleo, de litio (mientras no lo reemplace el zinc), cobre, minerales estratégicos y los que se llama con imprecisión «tierras raras». Más importante, porque menos frecuente, contamos todavía con técnicos, científicos y mano de obra especializada que puede trabajar en el desarrollo y operación de las tecnologías necesarias para su explotación. Ya lo están haciendo, en desarrollos en marcha.

Pero el Donald fue terminante «Si no gana las elecciones, no seremos generosos». Y luego se preocupó en aclarar que se refería a las elecciones dentro de 11 días.

Se sabe que Trump cambia de opinión con frecuencia. Pero queda poco tiemp, esta vez para cambios. OJO: hace unos minutos Scott Bessent ssigue firme en el rescate del peso y promete otros 20 mil millones de dólares, además del swap. ¿Alcanzará)

En cualquier caso, las empresas que pensaban invertir o participar en privatizaciones en el marco del apoyo trumpista, si alguna, deben sentirse desalentadas.

A Milei se lo puede llamar con una palabra que ya se usaba en los ´30 del siglo pasado, «vendepatria». Pero no ha sabido vender Argentina; solo a sí mismo, por algún tiempo.

Más allá de Trump y sus conferencias de prensa, ese desaliento es natural. Argentina cambió sus leyes y sus regulaciones muchas veces en el último medio siglo. Y, la gestión actual…

Su discurso les gusta mucho a los CEOs, pero su performance… En estos meses, el gobierno tuvo que ser rescatado TRES veces por la influencia o decisiones directas de Washington.

Para los menos de 2 años que lleva su gestión, hay que agregar otros 3 rescates:un megablanqueo el año pasado y dos de las cerealeras. Rescates pagados caro en impuestos no percibidos.

Luis Caputo ha sido llamado «mesadinerista». Pero parece un mal mesadinerista: endeuda a su supuesto cliente, el Estado argentino.

El mensaje de todo esto debería ser claro desde hace mucho: los recursos argentinos deben ser desarrollados por nosotros. A lo largo de años de esfuerzo y políticas coherentes, que no son reemplazables por voluntarismo e ideología.

Y por si alguien piensa que ese esfuerzo puede ser reemplazado por el apoyo de la Otra hiperpotencia, China, … escucho la voz ronca del viejo Jauretche, advirtiendo que tampoco los chinos atan a los perros con salchichas.

ooooo

Tratados de Libre Comercio EE.UU.-Latinoamérica (1985-2025)

1994:  TLCAN (ahora T-MEC, 2020) – México.
2004: TLC EE.UU.-Chile.
2005-2009: DR-CAFTA – Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Rep. Dominicana.
2012: TLC EE.UU.-Colombia.
2012: TLC EE.UU.-Perú.
2012: TLC EE.UU.-Panamá.

Cubren 80% del comercio bilateral, pero critican asimetrías económicas. 

ALCA (1994-2005) no prosperó.

One Response to Milei resultó ser un mal vendedor. Y Trump no los soporta

  1. Avatar de Rogelio Rogelio dice:

    Es muy interesante tu observación Abel.

    Aunque ahora estamos a 10 días de las elecciones, me parece conveniente invertir una parte de la atención a enfocar con cierto detalle al resto de los actores del sistema político argentino, también a los de las áreas económica y social. Porque el Presidente ocupa tanto espacio como le conceden por acción u omisión el resto de los actores.

    Saludos

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