Acerco algunas reflexiones superficiales sobre las lecciones a tomar en cuenta en el plano nacional (Conozco bastante Salta, pero no voy a pontificar desde afuera de ninguna de las cuatro). La idea es que las elecciones introducen a la realidad en el palabrerío de las opiniones (como ésta) y en el ruido de las redes.
1. Las realidades políticas locales en nuestro país cambian -como todo- pero a un ritmo más lento y en buena parte independiente de lo que aparece en el escenario nacional.
Hay cambios. Nuevas fuerzas con etiqueta mileísta crecen, los liderazgos locales peronistas / neoperonistas, los de la UCR y los del PRO se dan estrategias provinciales sin hacer caso de supuestas autoridades nacionales. Y los votantes premian a algunos dirigentes y castigan a otros.
Pero los sujetos sociales de las fuerzas políticas que se presentaron en estas elecciones no han cambiado tanto. Mucho menos que sus alianzas nacionales y hasta los nombres de los frentes que aparecen en las boletas.
Hace algo menos de 2 años Javier Milei reunía casi todos los votos de Juntos por el Cambio (se acuerdan de esa importante coalición, no?) y, en muchas provincias, votos tradicionalmente peronistas. No se puede decir todavía cuántos ha perdido y cuántos no. La realidad es fluida. Pero lo cierto es que los que conserva aún no se reflejan en una nueva estructura que abarque el país. Karina y los Menem tienen mucho trabajo por delante.
2. Durante 80 años el peronismo y el rechazo al peronismo han sido los datos decisivos de la política y la sociedad argentinas. Milei apareció y creció por fuera de ese marco, pero sostuve en este blog, y en otros sitios, que la vieja polarización volvía, vigente. Los resultados electorales del domingo pasado no desmienten eso. Ni tampoco los anteriores, en Santa Fe.
Es cierto que parecen algo… desgastadas. Por lo menos, en todas esas provincias la participación fue baja, un poco más de lo habitual en las elecciones legislativas.
Será interesante ver qué pasa el próximo domingo, en la CABA. Y en septiembre, en la provincia de Buenos Aires.
3. El peronismo vuelve a ser, como en 2001, una suma de liderazgos y aparatos políticos locales, con una potencial primacía del de Buenos Aires, más sindicatos, movimientos sociales y militantes.
Podrá articularse como fuerza nacional si construye una candidatura que muestre potencial de ganar la Presidencia. Y después de la experiencia 2019/23 me parece imprescindible que renueve su relato y su proyecto para la nación. No le va a alcanzar con ser la oposición si la realidad demuestra que el proyecto de Milei es insostenible. O la sociedad decida que es insoportable. La acumulación de frustraciones no lleva a los países por buenos caminos.
