Trump vuelve a poner de moda las cañoneras. Uso y límites

Por si alguien todavía no lo sabe («cañoneras» y «diplomacia de cañoneras» se usa mucho en los medios desde que EE.UU. empezó a bombardear lanchas en el Caribe) el término se refiere a una práctica de las potencias en la 2da mitad del siglo XIX y principios del XX.

En ese tiempo, las potencias navales amenazaban con enviar cañoneras para obtener concesiones políticas o comerciales de países más débiles. (Pensándolo bien, Trump tiene un estilo siglo XIX, variante Salvaje Oeste).

Un toque de nostalgia, para la autoestima argentina: existe una  Doctrina Drago. Es un principio del derecho internacional que establece que la deuda pública no puede justificar la intervención armada ni la ocupación del territorio de una nación americana por parte de una potencia europea o extranjera en general.

Fue formulada por el canciller argentino Luis María Drago el 29 de diciembre de 1902, en una nota diplomática enviada al gobierno de Estados Unidos, como protesta ante el bloqueo naval impuesto a Venezuela por Gran Bretaña, Alemania e Italia (iniciado en diciembre de 1902) para cobrar deudas pendientes que el presidente Cipriano Castro se negaba a pagar. Influyó en el derecho internacional y fue una respuesta latinoamericana al riesgo de intervenciones europeas por motivos financieros.

Claro, en ese tiempo Argentina tenía una Cancillería y una política exterior…

Pero estamos hablando de la actualidad y de las relaciones de poder. Que también se tenían en cuenta siglo y medio atrás, por supuesto.

La «diplomacia de las cañoneras» mostraba que las potencias de ese tiempo protegían sus intereses e imponían sus ambiciones avasallando a los países más débiles. Pero usaban sus fuerzas navales. Los desembarcos y la ocupación del territorio habían caído en desuso para fines del siglo XIX, salvo en el África subsahariana o en el Caribe, En países demasiado débiles o desunidos para oponer una resistencia prolongada.

Esto no era así cuando comenzaba el siglo XIX. Napoleón invadió Egipto, Inglaterra ocupó Buenos Aires… Y hasta en 1867 Francia trató de imponer a Maximiliano de Habsburgo como emperador de México! Ninguno de esos intentos terminó bien para los invasores…

(Un aporte más a nuestra decaída autoestima: el intento anglo-francés en 1840 de imponer la libre navegación de los ríos interiores de la Confederación Argentina con una fuerza naval tampoco funcionó. Tuvieron que esperar a otra de nuestras guerras civiles…).

El hecho es que, en general, las Potencias descubrieron que enviar cañoneras y, si era necesario, bombardear a distancia resultaba más eficaz y, sobre todo, más económico. Algunos cañonazos de libras esterlinas, francos, marcos o dólares, también.

Esta es una lección que Donald Trump parece haber aprendido. Presidentes anteriores de EE.UU. mandaron tropas a Vietnam, Irak, Afganistán… Muy caro e ineficaz, y un buen empresario debe tomar nota.

Al mismo tiempo, el Donald está actualizando una vieja lección para todos los países, al dejar de lado los discursos hipócritas. La habían resumido hace mucho tiempo en Atenas: «Los fuertes hacen lo que pueden, y los débiles sufren lo que deben». Todos los gobiernos serios (no la runfla improvisada que tenemos hoy aquí, obvio) y los Estados Mayores están tomando nota.

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