Desde principios de año, y hasta esta semana, estuve escribiendo sobre las elecciones legislativas. En la mayoría de los posts reiteraba un mensaje: no son decisivas, salvo para la franja política.
Me parece necesario precisarlo, para evitar confusiones: la franja política -que ahora incluye a la runfla impresentable que se agrupó a partir de 2021 alrededor de Peluca, es la que toma las decisiones desde el Estado. Condicionada, muchas veces apretada, por los poderes de hecho, y también por la Sra. Realidad. Pero, al final, toman las decisiones. Por eso, el mínimo poder de los votantes, de elegir en el menú de opciones, es importante. Es el único poder, además de la protesta, que tienen los de a pie. Vayan a votar.
Como comentarista/consultor (R.E.) también soy de «a pie». Pero al comentar en público, me siento obligado a jugarme con un pronóstico, creo que Fuerza Patria ganará bien este domingo en PBA. Pero mi juicio se basa más en mi experiencia de muchas elecciones que en las encuestas que leo: el % de los interrogados que no contestan es mucho más alto que lo habitual. O sea, son mucho más inseguras como pronóstico, de lo habitual.
Al punto del post: lo que está en juego para el oficialismo nacional es saber si sigue siendo la opción de 3 grupos numerosos, distintos, pero bastante mezclados: el antiperonismo tradicional, el antikirchnerismo y los que no tienen un vínculo emocional fuerte con el peronismo, a favor o en contra (existen), pero quedaron enojados con la gestión de 2019/23.
O si se empiezan a alejar de LLA, no yendo a votar o buscando otras opciones.
El peronismo tiene que averiguar si en Buenos Aires los que miran bien la gestión que se esfuerza en llevar adelante Kicillof, más los que recuerdan bien la gestión de Cristina Kirchner, le alcanzan para ganar, No es todo el electorado nacional, pero es cerca del 40%. Lo afirmará como el rival para 2027. El rival de Milei o de cualquiera.
Lo que no está en juego:
Para el gobierno nacional, un triunfo de LLA en la provincia, o perder por poco, le dará aire por algunos días o semanas, además de ser un buen pronóstico para octubre.
Pero no solucionaría sus problemas graves. La economía que empezó a andar mal -para el gobierno; para muchos sectores ya andaba mal desde el comienzo- cuando todavía las falibres encuestas le daban 15 puntos de ventaja en PBA. El «riesgo kuka» es un invento marketinero para usar la polarización.
Y su otro problema grave, insoluble, es que ese gobierno nacional es una runfla, sólo unida detrás del liderazgo de un presidente astuto pero desequilibrado. Se muestra en lo que Luciana Geuna bautizó la «wandanarización» de los servicios. Y del gobierno en general.
Y el peronismo, mi viejo club… Un triunfo de F.P. fortalecería políticamente a Kicillof. Pero no le dará el control de la legislatura, que le vendría muy bien.
Una derrota lo debilitará políticamente. Volverán sus rivales a decir que el desdoblamiento de las elecciones fue un error…
Pero eso será hasta que comience la campaña para el 26 de octubre.
Si el peronismo no tiene un buen resultado en PBA este domingo, será muy difícil que lo consiga entonces, a nivel nacional. No puede regalar ningún voto, en cualquier caso.
Y también en cualquier caso, Axel Kicillof seguirá siendo el gobernador, dos veces elegido, de Buenos Aires. Eso lo convierte en un candidato presidencial posible del peronismo. A la fecha de hoy, mi «viejo club» no cuenta con muchas otras opciones.
