Este es otro post en vacaciones. Obviedades acerca de asuntos importantes, que escribo sólo porque la «casta opinadora» los junta en cada una de sus notas. Y sostengo que hay que pensarlos por separado, gente.
Elecciones 2025
Este año habrá en nuestro país más de 30 elecciones distintas. Las de los 24 distritos -provincias y CABA- más las locales con fechas desdobladas (las que se hacen en el mismo día en el mismo distrito contémoslas juntas, o estamos hablando de casi 60).
Y NINGÚN candidato/a figurará en más de 1 sola boleta. Eso sí, los medios estarán explicando después de cada día con urnas que el gobierno / la oposición ganaron o perdieron.
Cierto, las broncas que cada votante tenga con el gobierno, el peronismo (la oposición que cuenta) y/o «los políticos» va a influir y mucho en los resultados. Pero la gestión de los gobernadores, los intendentes, la simpatía o antipatía que se le tenga a los candidatos /acuérdense que se usará más la BUP) también serán factores decisivos.
En resumen: las elecciones de este año servirán para medir a los dirigentes que se presenten. Y, tal vez, a algunas, pocas, fuerzas políticas que se sostengan o aparezcan. Y si Karina Milei pudo armar el partido oficialista.
Pero no marcarán el éxito o el fracaso del Peluca. Salvo que haya una catástrofe económica. Y en ese caso, nadie se preocupará mucho por los resultados de las legislativas.
Suspensión de las PASO:
¿Importa, salvo a (algunos) dirigentes políticos? Una ley de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias tiene sentido para institucionalizar a los partidos políticos (cuando N. K. la impulsó, el objetivo inmediato era desalentar a los que querían ir por afuera. Pero siempre hay objetivos de coyuntura. Lo que permanece es el marco legal).
Y la institucionalización de los partidos es, en principio, algo positivo. Pero para eso tiene que haber partidos nacionales.
Hoy están desorganizados y divididos (el PJ, la UCR) o en proceso de desaparición. Lo que vemos es el «espacio peronista» y el experimento que arma la Gran Hermana. Y a ninguno de los 2 les sirven hoy las PASO.
LLA reúne -quiere reunir- a los que obedezcan sin discusión y sin vacilar las órdenes y delirios de Milei. No necesita institucionalización, si tiene el Estado nacional.
Y el peronismo… ya no es tan verticalista como en los tiempos del General y Evita, pero se sumará -la gran mayoría de dirigentes y militantes- en torno de la candidatura que muestre -en las encuestas- que tiene chance de volver a ganar el gobierno nacional. «Perder no es peronista».
Axel Kicillof:
El último punto me lleva, directamente, a hablar del gobernador de Buenos Aires. No estoy diciendo que seguramente será el candidato presidencial del peronismo dentro de 2 años y medio. Es mucho tiempo, en la imprevisible Argentina.
El asunto es un poco distinto. A. K. es a quien los dirigentes, los argentinos politizados y, en realidad, cualquiera que se le pregunte y no sea partidario fanático de algún otro, va a indicar como el más probable candidato presidencial del peronismo. Es uno de los pocos gobernadores reelegidos en 2023, en la provincia que tiene cerca del 40% de la población y de la actividad productiva del país.
No importa que CFK sea la referente opositora a Milei, en la mirada de una mayoría de encuestados. Ser opositor es importante, sobre todo para los argentinos que se sienten agredidos por Milei. Pero no es lo mismo que ser visto como un posible candidato presidencial con chance.
Un punto importante: A. K. no depende de los resultados electorales de este año (También, salvo catástrofe, en este caso política). Porque su nombre no estaría en ninguna boleta electoral antes de 2027. No lo necesita: ya fue reelegido gobernador.
Por supuesto, necesita tener una mayoría en la Legislatura bonaerense. No puede contar, por ahora, con La Cámpora…
Y le vendría muy bien fortalecer sus apoyos en la política bonaerense. También le convendría empezar a sumar diputados y senadores nacionales.
Una campaña de comunicación inteligente, entonces, será un factor valioso. Pero ya está ayudado por el hecho que marqué en este punto: ser un posible candidato presidencial del peronismo. De un eventual frente opositor. El más visible hoy, por lejos.
Si se analizan los votos que sumó la suspensión en las PASO en Diputados, se ven algunas señales de esto, justamente.

Dicen que Jorge Lanata introdujo la palabra grieta para describir la sociedad argentina. No lo creo. Pero sí que existe, y es bien ancha y profunda. Para seguirlo a Abel diré que existe hoy un fuerte oficialismo y una dispersa oposición que tiende a unirse en las elecciones nacionales. El mileísmo es un rejunte pintoresco. El Jefe trabaja arduamente en todos los distritos, pero nada se sabe de qué candidatos encuentra. Todos se dirán libertarios, aunque no sepan bien en qué consiste eso. Bueno, sí: en lo que Milei diga.
En octubre se eligen diputados nacionales y un tercio del senado. El protagonismo será de los gobernadores, casi todos muy populares en sus pagos, de manera que, en general, ganarán. Como Milei maneja muy bien la lógica del palo y la zanahoria, todos los perucas cuidarán esa relación de relativa subordinación, salvo tres: Quintela, Infráns y Kicillof. Los jóvenes Menem están seguros de derrotar a Quintela, pero en Formosa son de Insfráns hasta los lapachos.
En La Provincia está Axel Kicillof. Trabajé en su gobierno cinco intensos años y me quedó la impresión de que es ingobernable. Hay que pagar sueldos de policías, médicos, maestros y empleados diversos, y no queda plata para casi nada más. Milei lo sabe y estrangula al gobernador con los fondos. El pobre hace como que reparte cosas, pero nadie se lo cree. ¿Cómo votará la gente? La campaña oficial tendrá como protagonista central a José Luis Espert, que centrará la campaña en dos temas: la ineficacia del gobierno provincial y el delito. Cuando se largue la carrera y corran los chuchos podremos apostar. Falta mucho.
Y ni hablar de la presidencial. Faltan eones. Obviamente Milei se postulará. Enfrente estará Kicillof, que llegará con el desgaste inevitable de su gestión. Pero no tiene contrincantes.
En marzo termina el verano.
No puede contar, por ahora, con La Cámpora…
Ni con Massa, ni con Insaurralde.
La gestion de Kicillof en la provincia deja mucho que desear, en temas basicos como salud (hospitales se caen a pedazos y faltan insumos), educacion (salarios por el piso, en muchas no hay borradores y tiza siquiera, anarquizadas bajo la consigna «los chicos siempre tienen la razón y no se los puede castigar» promovida por un Estado cooptado por antropologos sociales de FLACSO) y especialmente seguridad (homicidios, robos y hurtos, y desobediencia policial vienen picando en punta). Ahora en publicidad (El Destape es un medio paraestatal pro Kicillof) y agendas de minorias (Ministerio/kiosko de la mujer y diversidades) le va barbaro. Despues, hay algo mas: el mote de probable/posible/cantado/logico/esperable etc. etc. candidato lo tuvieron Cafiero, Duhalde, Scioli…y asi les fue. Al menos ellos eran peronistas, Kicillof en cambio, manifiestamente, explicitamente, abiertamente, no lo es. La historia reciente ha mostrado que el candidato a presidente del peronismo en los casos que ganó siempre surgio a ultimo momento, de manera casi inesperada: Menem, Kirchner, Cristina (porque lo cantado era la reeleccion de Nestor), y Alberto. Por lo tanto, las chances de Kicillof, a mi humilde entender, son muchas menos de las que varios creen.
[…] título suena demasiado determinista, no? En un país tan … sorprendente. Además, yo expliqué hace no tanto que en 2025 tendremos más de 30 elecciones distintas. Las de los 24 distritos más las […]