El presidente saliente de EE.UU., Joe Biden, extendió «clemencia ejecutiva» en los últimos días de su mandato. Se trata de un perdón que abarcaría los delitos de los que el sujeto haya sido acusado o de los que se le pudiera acusar-
El primero fue a su propio hijo, Hunter Biden, porque la clemencia bien entendida empieza por casa. Pero ya en las últimas horas de su presidencia los extendió a otros familiares, a legisladores que habían investigado la pueblada trumpista de enero 2021, y a figuras muy relevantes del establishment:
Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Institutos Nacionales de Salud durante casi 40 años, incluso durante el primer mandato de Trump. Estuvo al frente cuando la pandemia, y, claro, eso lo convirtió en blanco de todos los chiflados. Un sector del electorado que Trump cultiva, porque es numeroso.
Liz Cheney, la última dirigente importante del partido Republicano que resistió hasta el final el regreso de Trump después de su derrota en 2020. Es hija de Dick Cheney, el vice de Bush jr. y, dicen, el cerebro de su administración ¿Recuerdan la invasión a Irak, y el ALCA? No antecedentes progres en esa familia.
Y al general (R.E.) Mark Milley, que fue nada menos que el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de EE.UU., también durante el 1er. mandato de Trump. Dijo que el Donald era fascista…
Atención: la «clemencia ejecutiva» existe en nuestra Constitución, con el nombre de indulto presidencial. Pero estos «indultos preventivos» donde no hay sentencia ni siquiera acusación formal, son cuestionables jurídicamente, aquí y allá. Lo interesante es que Trump -que no los usó en los últimos días de su mandato- pero ahora desparramó indultos a los que participaron en esa pueblada de 2021, NO los cuestionó. Hasta ahora, al menos.
Mis reflexiones, superficiales. Los indultos, preventivos o a posteriori, están dentro del tipo de cosas que provocan que mucha gente le tome bronca a la política. Sienten que son privilegios que reciben «otros». Y generalmente es así
Recuerdo que Alberto Fernández, el otro presidente que no fue, declaró que no iba a extender indultos (no a Cristina Kirchner, en particular, por si no se le ocurrió a nadie), porque eran «un resabio monárquico».
Obviamente, son un resabio monárquico. Los reyes los encontraron útiles para, después de algunas ejecuciones, concluir con rebeliones o guerras civiles, que sin ellos se podían hacer eternas.
Por eso los autores inteligentes de constituciones republicanas los incluyeron. Nuestro Alberdi, que además era sincero, lo dejó por escrito: «La América española necesita monarcas con el nombre de presidentes». Su Constitución de 1853 le da más atribuciones legales al Presidente que la de Estados Unidos.
Claro que con un Estado más poderoso, su Presidente tiene más atribuciones materiales…
Lo que me llevó a reflexionar sobre este asunto es algo que se hace más y más evidente: Las sociedades actuales están, no sólo segmentadas en «tribus» y grupos de intereses distintos, sino además partidas por divisiones que las enfrentan amargamente.
Nada nuevo, cierto. Pasaba en las ciudades de la Grecia clásica, entre los Verdes y los Azules en Bizancio,… Pero después de la 2da. Guerra Mundial un difuso «consenso antifascista» se extendió por Occidente (que no le impedía bombardear a otros países). Entre nosotros, después de 1983 se mantuvo un aún más difuso «pacto democrático».
Bueno, gente, parece que las «constituciones reales» (Lassalle dixit) tendrán que incluir otros mecanismos. No pueden mantenerse las formas democráticas, ni siquiera los derechos de las personas, si la alternativa para los dirigentes es estar en el gobierno o en la cárcel. Quizá no tanto los dirigentes de cada facción, pero sus seguidores quieren verlos en la cárcel.
No va a ser fácil. Precisamente porque la política es cada vez más «democrática», en el sentido que las pasiones y sobre todo las broncas populares tienen cada vez más influencia en los discursos de los políticos. Aunque no tanto en sus acciones.
El odio es una fuerza poderosa, pero difícil de controlar.

George Washington fue el primero en indultar a los protagonistas de la Rebelión del Güisqui, en 1795. Y fueron beneficiados los líderes confederados terminada la guerra civil y Richard Nixon lo recibió, por mencionar algunos casos. El móvil fue la pacificación.
Pero los que cita Abel rascan para adentro. Trump perdonó al suegro de su hija Ivanka en la presidencia anterior y ayer a los de la pueblada del capitolio. Y Biden a su hijo. Es abuso de poder, pero la decisión es irrecurrible.
Raúl Alfonsín y Carlos Menem indultaron a los actores del sangriento conflicto con las guerrillas, con leyes e indultos. El riojano llegó a besar al almirante Rojas, que bombardeó la plaza de Mayo y fusiló a los rebeldes encabezados por el general Valle.
Coincido plenamente con Abel en que la función de la política es poner paños fríos al odio de los sectores populares, porque es necesario vivir en paz.
La vicepresidente de la Nación es hija de un militar e hizo pública su posición sobre el conflicto armado de los años setenta a través de libros de su autoría.
Aristóteles aconsejó no odiar nunca, aunque sí despreciar con frecuencia.
Fauci financió las investigaciones en el laboratorio chino de Wuhan donde crearon el virus del COVID. Negó haberlo hecho ante el Senado de EEUU, pero aparecieron los documentos con su firma que lo prueban. Fue acusado de perjurio, y por eso se esperaba su condena. Además mintió en otras ocasiones, como cuando prohibió el uso de antivirales, o cuando promovió el uso de barbijos inútiles para prevención, etc. También mintió sobre la efectividad de las primeras vacunas y cuando negó sus efectos secundarios. Apoyó al exgoberandor de N.York, el asesino Cuomo, cuando éste envió miles de ancianos enfermos de COVID de vuelta a los geriáatricos, lo que provocó entre 10 y 15 muertes por contagio. Aprobó un subsidio de miles de dólares para cada vez que un hospital declaraba el COVID como causa de muerte, incluso en miles de casos de enfermos terminales que tenían el virus pero morían por cáncer, ACV, enfermedades coronarias, etc. Puede haber algún chiflado entre quienes lo critican, todo es posible….