Francisco, Putin y Ucrania

junio 10, 2015

francis putin

Nos informan los diarios que el Papa, nuestro compatriota, está reunido ahora con Vladimir Putin, el presidente de Rusia, en el Vaticano. Pero los medios locales, por lo menos hasta donde yo vi, no registran una exhortación de un colega de Eduardo Valdés, el embajador argentino ante la Santa Sede.

Me pareció interesante compartir la noticia de The Guardian con ustedes. También nos dice algo algo de las afinidades italianas, nuestra Tía Patria:

El Papa Francisco ha sido exhortado por un diplomático estadounidense a adoptar una postura más dura contra Vladimir Putin cuando se reúna otra vez con el presidente de Rusia.

El Papa, un crítico frecuente de la acción militar, ha adoptado un enfoque cauteloso en la crítica a Rusia por su anexión de Crimea.

Kenneth Hackett, el embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, dijo que el Vaticano “podría decir algo más acerca de sus preocupaciones sobre la integridad territorial”.

“Tal vez esta es una oportunidad para que el Santo Padre eleve en forma privada esas preocupaciones”, dijo Hackett. El Papa Francisco había sido informado de la violencia en Ucrania y estaba al tanto de la crisis, añadió.

Hackett agregó que Putin en el pasado habló de su preocupación por los cristianos que eran perseguidos en Oriente Medio, especialmente en Siria. “Me gustaría ver si tiene una propuesta. Eso sería muy útil “, dijo Hackett. “Putin tiene un rol … para hacer frente a algunos de los principales problemas.”

En relación con Ucrania, Hackett dijo: “Parece que Rusia está apoyando a los insurgentes y que las tropas rusas se encuentran dentro de Ucrania. Así que esta es una situación muy grave y creo que el G-7 ha decidido que van a continuar con las sanciones contra Rusia”.

En febrero, el Papa llamó “fratricida”al derramamiento de sangre en el conflicto ucraniano, algo visto como controversial en Ucrania, donde la violencia es considerada una consecuencia directa de la agresión rusa.

Francisco también ha tratado de fortalecer los lazos con la iglesia ortodoxa rusa como parte de un objetivo más amplio de promover la unidad cristiana.

Por otro lado, Putin ha recibido una bienvenida mucho más cálido en Italia que la que conseguiría en cualquiera de los otros grandes países de la Unión Europea. En declaraciones en Milán, donde Putin visitó el pabellón de Rusia, el primer ministro italiano Matteo Renzi señaló que el próximo gran evento internacional – la Copa del Mundo 2018 – sería en Rusia. El comentario podría elevar algunas cejas, dada la controversia sobre la selección de Rusia como país anfitrión a raíz de un escándalo de corrupción masiva que ha obligado a la renuncia del presidente de la FIFA, Joseph Blatter.

La visita presidencial subraya la cómoda relación de Rusia con Italia en un momento en que Putin está siendo tratado como un paria en el escenario mundial (ver Aislados por el mundo).

En una conferencia de prensa después de su reunión con Putin, Renzi dijo que la aplicación de un plan de paz acordado en Minsk pondría fin a la fase de “diatribas y sanciones” contra Rusia. Los dos líderes también discutieron cómo las sanciones habían impedido Italia y Rusia de trabajar juntos en una serie de proyectos relacionados con las empresas italianas.

La afinidad de Putin con Italia y su amistad con el multimillonario Silvio Berlusconi, el ex primer ministro italiano, son tan bien conocidas que la noticia más importante de una cumbre crucial en Milán el pasado octubre – que incluyó una reunión entre Putin y Petro Poroshenko, el presidente de Ucrania – fue el encuentro nocturno entre Putin y Berlusconi en el chalet del ex primer ministro, que duró hasta las 3 am.

En marzo, Renzi se convirtió en el primer líder europeo que celebró una reunión bilateral en Moscú desde la anexión rusa de Crimea el año pasado – una reunión que fue recibida con desagrado por los EE.UU., según un funcionario estadounidense en ese momento“.  (completo aquí)

Es evidente que nuestro compatriota tiene para preocuparse. ¿Tal vez debería pedir asesoramiento a Lilita Carrió 🙂 ?


Alto el fuego en Ucrania

febrero 12, 2015

De-izquierda-a-derecha

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, el de Ucrania, Petro Poroshenko, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Francois Hollande, después de 17 horas de reuniones en la capital de Bielorrusia, Minsk, llegaron a un acuerdo para el cese de los combates en el Este de Ucrania. Me parece que vale la pena que nosotros dediquemos unos minutos a reflexionar sobre el asunto. Indirectamente, nos afecta.

Empecemos por los puntos acordados:

  • Alto el fuego. Será a partir de las 0.01 hora local del 15 de febrero (19.01 hora argentina del sábado 14)
  • Retiro de la artillería pesada de las zonas de conflicto, a una distancia de entre 50km y 140km. Comienza el 17 de febrero y deberá completarse en dos semanas.
  • Liberación de los prisoneros. Amnistía para los implicados en los combates.
  • Retiro de todas las formaciones armadas, armas y mercenarios extranjeros de territorio ucraniano. Desarme de todos los grupos ilegales.
  • Ucrania debe permitir la reanudación de la vida normal en las zonas rebeldes y levantar restricciones.
  • Reforma constitucional para permitir la descentralización de las regiones rebeldes. Debe realizarse para fines de 2015.
  • Ucrania podrá controlar su frontera con Rusia, si se cumplen las condiciones para fines de año.

Según la Voz de América, los rebeldes pro rusos, que no estaban representados formalmente en esas conversaciones, habrían aceptado el acuerdo. Los EE.UU., que tampoco estaban representados formalmente, dijeron que era “un paso potencialmente significativo para la solución del conflicto y la restauración de la soberanía de Ucrania“.

Y Vladimir Putin que por lo general se expresa en forma menos aburrida que los convencionalismos diplomáticos, dijo “Hemos logrado ponernos de acuerdo en los temas principales. No fue la mejor noche para mí, pero es una buena mañana“.

¿Cómo sigue? La Merkel, realista, declaró “No tenemos ilusiones. Hay todavía mucho, mucho trabajo para hacer“. Y es cierto, como dijo el corresponsal de la BBC, que este acuerdo es muy similar al que se firmó en septiembre. Y ese se cayó en cuestión de días. Los combates en el este de Ucrania ya han costado más de 5.300 muertos y desplazado a 1,5 millones de personas.

De todos modos, creo que se pueden sacar algunas conclusiones. El Directorio real de la Unión Europea, que preside Merkel y secunda Hollande, no está interesado en una guerra abierta no muy lejos de su núcleo. Ni en volver a un enfrentamiento con Rusia, en un revival de la vieja Guerra Fría. Su principal problema es que la economía de Ucrania es un desastre, y no tiene ninguna confianza en sus gobernantes. Y la “Europa de los banqueros” y el F.M.I. siguen tratando de imponerle sus recetas de austeridad

Putin ha entendido que en su tarea de reconstrucción de la potencia rusa sufrió una derrota: el gobierno de Kiev y una parte muy importante de la población de Ucrania rechazan la hegemonía rusa y quieren ser europeos. No creo que acepte definitivamente a una Ucrania volcada a “Occidente”; ningún gobernante ruso en serio lo aceptaría de buena gana. Pero la península de Crimea y autonomía de hecho para el este de Ucrania están en sus manos; la formalización de esto último, tal vez un reacomodamiento de fronteras, y un acuerdo pragmático con Europa son muy preferibles a un conflicto interminable en el marco de Chechenia o Afganistán.

El gobierno ucraniano – aún inestable, y aferrándose al sentimiento nacional como única carta en su poder – comprende que sin ayuda externa no tiene ninguna posibilidad realista de enfrentarse al ejército ruso. Ni de eliminar a los rebeldes apoyados por Moscú.

Y EE.UU. ha ignorado las voces que pedían (uno supone que para conseguir aportes de campaña del “complejo militar-industrial”) “¡Armas para Ucrania!“. Aparentemente, acepta que la ampliación de la NATO que un débil y decadente Boris Yeltsin se vio obligado a aceptar, ya no es posible.

¿Hace falta señalar que China no ha considerado necesario decir una palabra sobre el asunto?

Creo que puedo refirmar un punto de vista que expresé muchas veces en el blog: el sistema de poder global existente está en flujo y va a seguir estándolo. Hasta habrá sorpresas, sobre todo para los que no se molesten en informarse. Pero tiene una estabilidad dinámica importante: A los que tienen poder, no les interesa arriesgarlo, junto a los privilegios que conlleva, en juegos demasiado peligrosos. Y los que rechazan desde el fondo de sus almas este sistema (aunque sea en las páginas de Internet). no tienen poder para cambiarlo…

Para terminar en una nota más amable, les acerco este video del final de las conversaciones en Minsk. En general, sus protagonistas tienen un aire menos estresado (están lejos de los tiros).


Rusia actualiza su doctrina militar

diciembre 26, 2014

afp photo

Rusia es un tema de mucho interés, parece, para los visitantes de este blog. El posteo del sábado pasado ha sido el más leído de la semana, aunque era largo. En mi opinión, el cuadro que presentaba me sigue pareciendo razonable, a pesar que el autor es texano y CEO de Stratfor.

Pero la realidad es dinámica, y todos los jugadores mueven sus piezas. Que a su vez provocarán movidas de los otros. La Federación Rusa y sus fuerzas armadas es uno de los actores clave. Por eso, la nueva doctrina militar que hoy aprobó Vladimir Putin es un dato importante, a analizar con cuidado. Porque con los titulares periodísticos no alcanza.

Digo esto porque Russia Today – vocero del Kremlin si los hay – titula La nueva doctrina militar rusa enumera a NATO y EE.UU. como mayores amenazas extranjeras (la versión es en inglés. El alfabeto cirílico no es lo mío, pero recuerdo que el idioma ruso no tiene artículos como “el, la, los, las”).

Y la agencia Reuters – “occidental” si las hay – también encabeza con una frase parecida La nueva doctrina militar rusa nombra a la NATO como riesgo clave.

Pero… el Financial Times – vocero de intereses financieros anglonorteamericanos de larga data – prefiere este otro título La nueva doctrina de Putin enfatiza la amenaza de desestabilización política. Y enfatiza que el documento “se abstiene de nombrar explícitamente a la Nato o a las fuerzas armadas estadounidenses como amenazas o enemigos“. Me pregunto cuáles serán los títulares que los medios locales pondrán.

Los títulos son – lo sabemos bien entre nosotros – una herramienta eficaz para crear opinión. Más exactamente, para estimular los prejuicios ya existentes en los que no tienen tiempo para informarse a fondo o sólo les interesa leer lo que confirma lo que ya creen. Pero sería un error pensar que cada títular se armó en una reunión en el Kremlin o en el Club Bilderberg. Más bien, reflejan los propios prejuicios del redactor del medio.

Y también es sabido que las hinchadas locales de una u otra de las grandes potencias están mucho más dispuestas a que ellas se peleen que ellas mismas. En la vieja tradición “Vas a ver cuando venga mi hermano el grandote“. Pero no son sus hermanos…

La cosa es que, si vamos a lo que se vuelca del documento, uno no ve diferencias. RT dice que “El ejército ruso sigue siendo una herramienta defensiva que el país se compromete a utilizar sólo como último recurso. Las armas nucleares de Rusia son para disuadir a los potenciales enemigos, y serían utilizadas para protegerse de un ataque militar – ya sea nuclear o convencional – que amenazara su existencia“.

Una de las actualizaciones, según RT, sería señalar la amenaza de “la creación y despliegue de sistemas antibalísticos estratégicos globales que socavan la estabilidad mundial y el equilibrio de poder en las capacidades nucleares, la aplicación del concepto de ‘prompt strike’ (“golpe pronto”, un ataque temprano con cohetes portadores de bombas atómicas), la intención de desplegar armas en el espacio y el despliegue de armas estratégicas convencionales de precisión“. Pero no se menciona a quien está pensando en hacerlo, el Tío Sam.

FT prefiere enfatizar que, entre los nuevos peligros, la doctrina advierte sobre “El establecimiento en los estados vecinos de la Federación Rusa, sobre todo mediante el derrocamiento de las instituciones legítimas, de regímenes cuyas políticas amenazan los intereses de Rusia“, “las actividades subversivas de servicios y organizaciones de estados extranjeros y sus coaliciones contra la Federación Rusa“.

También, “los intentos de socavar tradiciones históricas y espirituales en defensa de la Patria, especialmente entre los jóvenes rusos“. Y, un factor que aparece por primera vez en la doctrina, señala a “empresas militares privadas extranjeras en las áreas adyacentes a las fronteras de la Federación de Rusia y sus aliados” como un peligro militar.

Mi impresión: creo que esta vez el enfoque del Financial Times es el más acertado. Las armas nucleares hacen demasiado costosa la guerra abierta entre los Estados que las posean, como ha quedado en evidencia desde 1945. Aún Russia Today, de un patriotismo tradicional, termina su crónica diciendo: “El documento señala que las amenazas modernas cada vez más abandonan un carácter militar y se ubican en el plano de la información (“batalla cultural”, dijo alguien?) y afirma que la probabilidad de que alguien lance una guerra en toda regla contra Rusia está disminuyendo“.


Rusia, desde adentro

diciembre 20, 2014

Rusia

El texto que aquí les traduzco (y abrevio un poco) trata de ver lo que los rusos piensan y sienten de su situación y lo que los amenaza, pero no está escrito por un ruso. El autor es un miembro de la comunidad de inteligencia de los EE.UU., el CEO de Stratfor, George Friedman.

Stratfor es un proveedor de inteligencia económica y de seguridad para sus clientes (algunas reparticiones estatales yanquis, entre ellos), y – como señalé otras veces en el blog – no tengo una alta opinión de su mercadería, fuera de las regiones, Europa, Rusia, Asia Central, que conoce muy bien. Pero su dueño tiene una mente lúcida y, sobre todo, una conciencia muy clara de los intereses estratégicos de su país.

Por eso mismo me parece útil que dediquen algún tiempo este fin de semana a leerlo. No sólo porque lo que dice de los rusos – muy interesante – sino por lo que nos muestra del pensamiento de la élite dirigente norteamericana. Ambas cosas son factores decisivos en el mundo en que vivimos. (Si después quieren decir que unos u otros o ambos son malos, malos, malos… háganlo. No hay problema con desahogarse).

“Este mes viajé a Moscú, y llegué a las 16:30 el 8 de diciembre. Se hace de noche en Moscú a esa hora en invierno, y el sol no se levanta hasta las 10 de la mañana – los Días Negros y Noches Blancas. Para cualquiera acostumbrado a la vida un poco más cerca del ecuador, esto es inquietante. Es la primera señal de que no se está en un país extranjero, a lo que estoy habituado, sino también en un entorno extranjero. Sin embargo, mientras nos dirigíamos hacia el centro, a más de una hora de distancia, el tráfico, el trabajo en la carretera, todo era como puede verse en casa. Moscú tiene tres aeropuertos, y arribé en el más alejado, Domodedovo. Hay continua renovación en Moscú, que indica que la prosperidad continúa, al menos en la capital.

Nuestro anfitrión había ido a recibirnos y rápidamente nos pusimos a trabajar para entendernos. Había pasado mucho tiempo en los Estados Unidos y estaba mucho más familiarizados con los matices de la vida norteamericana de lo que yo con la suya. Fue un anfitrión perfecto, traduciendo su país para mí, siempre con el sesgo de un patriota ruso, que seguramente era.

A partir de él, y de conversaciones con expertos rusos en temas geopolíticos – los alumnos del Instituto de Relaciones Internacionales – y con un puñado de lo que vi como ciudadanos de a pie (no empleados por agencias gubernamentales), gané un sentido de las preocupaciones de Rusia. Las preocupaciones son las que se podría esperar. El énfasis y el orden de esas preocupaciones no.

Las sanciones

Pensé que los problemas económicos serían más importante en la mente de los rusos. La caída del rublo, el descenso de los precios del petróleo, una desaceleración general de la economía y el efecto de las sanciones occidentales todos aparecen en Occidente como martillando la economía rusa. Sin embargo, esta no fue la impresión que recibí. El descenso en el rublo ha afectado los planes de viaje al extranjero, pero el público sólo recientemente ha comenzado sintiendo el impacto real de estos factores, especialmente a través de la inflación.

Pero había otra razón para la relativa calma, y no sólo entre los funcionarios del gobierno, sino también en los particulares, y se debe considerar muy seriamente. Los rusos me señalaron que la penuria económica era la norma para Rusia, y la prosperidad de la excepción. Siempre existe la expectativa de que la prosperidad terminará y volverán las constricciones normales.

Los rusos sufrieron terriblemente durante la década de 1990 bajo Boris Yeltsin, y también durante los gobiernos anteriores, incluyendo los de los zares. A pesar de ello, varios me hicieron ver, habían ganado las guerras que ellos necesitaban ganar y habían logrado vivir vidas que valía la pena vivir. La edad de oro de los diez años anteriores estaba llegando a su fin. Eso era de esperar, y sería soportado. Los funcionarios del gobierno decían esto como una advertencia, y no creo que fuera un bluff. El pivote de la conversación fue sobre sanciones, y la intención era mostrar que no iban a provocar a Rusia a cambiar su política hacia Ucrania.

La fuerza de los rusos es que pueden soportar cosas que romperían a otras naciones. También, que tienden a apoyar al gobierno, les guste o no, cuando Rusia se siente amenazada. Por lo tanto, los rusos argumentaron, nadie debe esperar que las sanciones, por duras que sean, hagan capitular a Moscú. En cambio, responderían con sus propias sanciones, que no especificaron, pero que supongo significaría incautar los activos de las compañías occidentales en Rusia y restringir las importaciones agrícolas europeas. No se habló de cortar el suministro de gas natural a Europa.

Si esto es así, entonces los estadounidenses y los europeos se están engañando a sí mismos sobre los efectos de las sanciones. En general, yo personalmente tengo poca confianza en el uso de sanciones. Los rusos me dieron otro prisma para mirar. Las sanciones reflejan umbrales europeos y americanos de “dolor”. Están diseñadas para causar presiones eficaces en términos occidentales. Aplicadas a otros, los efectos pueden variar.

Mi sensación es que los rusos hablaban en serio. Eso explicaría por qué las sanciones, además de la caídas en el precio del petróleo, la crisis económica y el resto no han causado la erosión de la confianza en el gobierno que se esperaría. Las encuestas confiables muestran que el presidente Vladimir Putin sigue siendo enormemente popular. Si seguirá siendo popular más adelante, y si la élite que está lastimada financieramente es igualmente firme, es otro asunto. Pero para mí, la lección más importante que podría haber aprendido en Rusia es que los rusos no responden a la presión económica como los occidentales, y que la idea que se hizo famosa como lema de campaña, “¡Es la economía, estúpido!“, no se aplica de la misma manera en Rusia.

La cuestión ucraniana

Había mucho más dureza en este tema. Aceptan que los acontecimientos en Ucrania fueron un revés para Rusia y están resentidos que la administración Obama ha montado lo que los rusos consideran como una campaña de propaganda para tratar de hacer parecer que Rusia era el agresor. Dos cosas se marcaron en todas las ocasiones. La primera era que Crimea fue históricamente parte de Rusia y que ya estaba gobernada por militares rusos bajo tratado. No hubo invasión, sino simplemente la afirmación de la realidad.

En segundo lugar, se insistió que el este de Ucrania está poblada por rusos y que, como sucede en otros países, a esos rusos se debe dar un alto grado de autonomía. Un estudioso señaló el modelo canadiense con Quebec para mostrar que Occidente normalmente no tiene problemas con la autonomía para regiones étnicamente diferentes, pero se opone a que los rusos exijan una forma de regionalismo.

El caso de Kosovo es extremadamente importante para los rusos, tanto porque sienten que sus deseos no se tuvieron en cuenta como porque sentaría un precedente. Años después de la caída del gobierno serbio que había amenazado a los albaneses de Kosovo, Occidente concedió la independencia de Kosovo. Los rusos argumentaron que se redibujaron las fronteras aunque ya no había peligro de masacres. Rusia no quería que sucediera, pero Occidente lo hizo porque podía. Desde su punto de vista, después de haber vuelto a trazar el mapa de Serbia, Occidente no tiene derecho a oponerse a redibujar el mapa de Ucrania.

Trato de no dejarme arrastrar a cuestiones de bien y mal, no porque no crea que haya una diferencia, sino porque la historia es rara vez decidida por principios morales. Comprendo la visión de los rusos de Ucrania como un amortiguador estratégico necesario y la idea de que sin ella se enfrentarían a una amenaza significativa, si no es ahora, entonces algún día. Apuntan a Napoleón y Hitler como ejemplos de los enemigos derrotados por la profundidad.

Quise darles una perspectiva del pensamiento estratégico de nosotros. Los Estados Unidos en todo el siglo pasado han perseguido un objetivo central: evitar el surgimiento de cualquier potencia hegemónica que podría ser capaz de aprovechar la tecnología y el capital de Europa Occidental y los recursos y mano de obra rusos. Los Estados Unidos intervino en la Primera Guerra Mundial en 1917 para bloquear la hegemonía alemana, y otra vez en la Segunda Guerra Mundial en 1941. En la Guerra Fría, el objetivo era impedir la hegemonía rusa. La política estratégica de Estados Unidos ha sido consistente durante un siglo.

Estados Unidos ha sido condicionado para ser cauteloso de cualquier hegemonía naciente. En este caso, el temor a un resurgimiento de Rusia es un recuerdo de la Guerra Fría, pero no irrazonable. Como alguno me señaló, la debilidad económica rusa rara vez ha significado debilidad militar o desunión política. Estuve de acuerdo con ellos en esto y señalé que es precisamente por eso que Estados Unidos tiene un miedo legítimo de Rusia en Ucrania. Si Rusia logra reafirmar su poder en Ucrania, entonces, ¿qué vendrá después? Rusia tiene poder militar y político que podría comenzar a afectar a Europa. Por lo tanto, no es irracional para los Estados Unidos, y al menos en algunos países europeos, querer hacer valer su poder en Ucrania.

Cuando presenté este argumento a un altísimo funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, básicamente dijo que no tenía idea de lo que yo estaba tratando de explicarle. Aunque entendía plenamente los imperativos geopolíticos de Rusia en Ucrania, a él los de los Estados Unidos son demasiado generales para aplicar a la cuestión ucraniana. No es una cuestión de sólo ver su lado de la cuestión. Más bien, es que para Rusia, Ucrania es un problema inmediato. Los rusos sienten que han estado lejos de ser agresivos, y han estado a la defensiva. Para el funcionario, los temores norteamericanos de hegemonía rusa eran simplemente descabellados.

El futuro de Rusia y Occidente

La pregunta más importante es lo que vendrá después. La inquietud obvia es si la crisis de Ucrania se extenderá a los países bálticos, Moldavia o el Cáucaso. Planteé esto con el funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores. Fue enfático, haciendo el punto en varias ocasiones que esta crisis no se extendería. No habría reclamos de rusos étnicos en los países bálticos, ni disturbios en Moldavia y ninguna acción militar en el Cáucaso. Creo que era sincero. Los recursos rusos ya están muy exigidos. Deben hacer frente a la situación en Ucrania, y también a las sanciones existentes, por mucho que puedan soportar las penurias económicos. Occidente tiene los recursos para hacer frente a sus múltiples crisis. Rusia necesita contener la crisis en Ucrania.

Los rusos se conformarían con un grado de autonomía para los rusos en partes del este de Ucrania. ¿Cuánta autonomía? no sé. Necesitan un gesto significativo para proteger sus intereses y para afirmar su presencia. Su argumento, que existe la autonomía regional en muchos países es persuasivo. Pero la historia es sobre el poder, y el Occidente está utilizando su poder para presionar a Rusia duro. Pero, obviamente, no hay nada más peligroso que herir a un oso. Matarlo es mejor, pero matar a Rusia no ha sido fácil.

Me fui con dos conclusiones. Una, que Putin está más firme de lo que pensaba. En segundo lugar, los rusos no planean una campaña de agresión. (Pero) lo que es peligroso es la acción que no estaba prevista, por los demás o por Rusia.

Al mismo tiempo, mi análisis general permanece intacto. Más allá de lo que Rusia podría hacer en otro lugar, Ucrania tiene una importancia estratégica fundamental para ellos. Incluso si el oriente de ese país recibiera un grado de autonomía, Rusia seguirá profundamente preocupada por la relación del resto de Ucrania con Occidente. Por difícil que esto es para los occidentales de entender, la historia de Rusia es de las distancias necesarias para salvar a Rusia de los invasores occidentales. Rusia quiere un acuerdo que deje a Ucrania por lo menos neutral.

Para los Estados Unidos, cualquier potencia emergente en Eurasia desencadena una respuesta automática que nace de un siglo de historia. Con lo difícil que es para los rusos de entender, casi medio siglo de Guerra Fría dejó a Estados Unidos hipersensibles a la posible reaparición de Rusia. Estados Unidos no puede permitir la unificación de Europa bajo un solo poder hostil. Las intenciones de Rusia y los temores de EE.UU. son cosas muy diferentes.

Los Estados Unidos y Europa tienen problemas para entender los temores de Rusia. Rusia tiene problemas para entender los temores de los estadounidenses. Los temores de ambos lados son reales y legítimos. Esto no es una cuestión de malentendidos entre países, sino de imperativos incompatibles. Toda la buena voluntad en el mundo – y hay muy poco de eso – no puede resolver el problema de dos grandes países que están obligados a proteger sus intereses y, al hacerlo, provocan que el otro se sienta amenazado. Aprendí mucho en mi visita. No aprendí cómo resolver este problema”.   (completo aquí)


Los lideres de la APEC, y Putin y la Sra. de Xi: caballerosidad y protocolo

noviembre 11, 2014

Ya que mi breve posteo sobre la presencia de Obama y Putin en China, en la reunión de la APEC, el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, provocó una columna de comentarios tan animada, quise darles algo más moderno que la pintura que subí sobre una entrega de credenciales en la corte del Emperador Guangzu: un breve video, menos de un minuto, de la “foto de familia” de los líderes mundiales que concurrieron, y del Presidente Xi Jinping y su esposa recibiéndolos. Alguno de ellos, como don Barack, llevaron su cortesía a ponerse atuendos tradicionales chinos.

Y don Vladimir mostró su innata caballerosidad, y su rapidez de movimientos, al ofrecer abrigo a la Primera Dama de China ¿Tal vez el aire acondicionado estaba muy fuerte? El severo protocolo chino obligó a reemplazarlo. Pero el gesto es el gesto. Véanlo:


Obama y Putin, de visita en China

noviembre 11, 2014

the guangxu emperor receives a foreign envoy

No se confundan, estimados. Estoy convencido, y lo he repetido en el blog, que la puja de ambiciones e ideales – eso son las internas – en una fuerza política, es lo que le da realidad. La discusión doctrinaria es necesaria, o se convierte en una agencia de empleos (con poco futuro). Y la elaboración de proyectos, la construcción de sueños es lo que da sentido a la política. Pero si no se encarnan en hombres y mujeres que quieren llevarlos adelante ellos, y ganarle al rival… quedan en charlas de café o documentos programáticos que nadie lee.

Además, es el contenido concreto de esa palabra tan usada, democracia. La mayoría de los ciudadanos de un país, eligen entre opciones que encuentran hechas. Son los que se meten en política, por razones nobles o egoístas o una combinación de ellas, los que construyen esas opciones.

Reitero estos lugares comunes, que no tienen nada que ver con el tema del posteo, porque también quiero decirles que los argentinos podemos quedar demasiado enganchados en nuestras folklóricas internas (Scioli sí o Scioli no, por ejemplo), y olvidarnos del mundo exterior. Que no está muy interesado en ellas, créanme. Y sigue su propia agenda. Si no dedicamos algo de tiempo y neuronas a elaborar la nuestra… va a importar poco quién elijamos el año que viene.

Al tema: Me pareció interesante que en este fin de semana coincidieran las agendas de EE.UU. y Rusia, los dos viejos rivales de la Guerra Fría, en el tema China.

Leemos en Xinhua, la agencia oficial de noticias de la República Popular:

Estados Unidos da la bienvenida al ascenso de una China próspera, pacífica y estable, aseguró este lunes en la capital china el presidente estadounidense, Barack Obama.

Durante su discurso pronunciado en la Cumbre de Líderes Empresariales del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, siglas en inglés), Obama subrayó que la relación entre EEUU y China no es un “juego de suma cero” y que beneficia a ambos países y al mundo.

Como las dos mayores economías del mundo, EEUU y China “tienen responsabilidades especiales que asumir”, apuntó Obama. “Si China y EEUU pueden trabajar juntos, el mundo se beneficia”. El mandatario estadounidense destacó que reforzar la integración de China en la economía global se ajusta a “los mejores intereses tanto de EEUU como del mundo“.  (completo aquí)

También nos informa Xinhua que “El presidente chino, Xi Jinping, subrayó que un éxito esperado de las reuniones de la APEC será la puesta en marcha del proceso del Área de Libre Comercio de Asia-Pacífico (FTAAP, por sus siglas en inglés), que marca la dirección de la cooperación Asia-Pacífico“.  (completo aquí)

De la agenda rusa – más concreta – encontré la información en Deutsche Welle (por algún motivo, los alemanes están muy bien informados de las movidas rusas en el tema energético).

Nuevo acuerdo entre Rusia y China para suministro de gas. Tras un encuentro en Pekín entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y el jefe de Estado y partido chino, Xi Jinping, el 9 de noviembre se firmó un nuevo acuerdo marco entre ambos países para los suministros de gas a partir de 2019. La reunión tuvo lugar antes del inicio mañana lunes de la cumbre del Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC). Ambas partes firmaron una declaración de intenciones que fija las condiciones para el suministro de gas a través de una ruta por el oeste que une las reservas rusas en Siberia occidental con China.

Ambos países prometieron además expandir su apoyo y cooperación mutua, pese a los “cambios en el escenario internacional”. El acuerdo de suministro se suma al ratificado en mayo para entregar más de 38.000 millones de metros cúbicos anuales durante 30 años por unos 40.000 millones de dólares, a través de una ruta oriental. “A mediano plazo” los suministros a China podrían ser mayores que a Europa, dijo el presidente de Gazprom, Alexei Miller“.  (completo aquí)

Parece evidente que, más allá de las guerras en Medio Oriente, se está rediseñando el escenario internacional. La pregunta obvia es ¿cómo nos vamos a ubicar nosotros?

Quiero dejar claro que, hasta dónde puedo apreciar, el gobierno argentino ha manejado con inteligencia los vínculos con China, en especial a partir de 2003 (lamento que suene partidista, pero las cosas son como son). Y los pasos recientes han fortalecido esa relación.

De todos modos, cualquiera con experiencia en negocios sabe que manejarse con un socio mucho más grande no es fácil. Y ni este gobierno, ni los argentinos en general nos hemos destacado en planificación a largo plazo. Materia de la que los chinos algo saben.

Creo que es necesario que aprendamos a planificar, en serio. Desde mi vasta ignorancia, apunto dos cosas que encuentro obvias: Con una alianza sólida de la América del Sur tenemos mejores chances que por nuestra cuenta. Y, aún si logramos cimentar esta alianza, Argentina necesitará desarrollar algunos campos donde tengamos aportes propios y significativos que ofrecer. En el mundo como se está rediseñando, nadie nos regalará nada. (Brasil tampoco).


Hablando con Putin

octubre 9, 2014

La idea no es competir con la Televisión Pública, ni tampoco con RT, bozhe moi! Pero me pareció simpático compartir con ustedes la conversación que tuvo hace pocos minutos nuestra Presidente con el Presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin. Sobre él había hecho este resumen hace poco, cuando vino a cenar. Y creo que sigue siendo válido.


¿Sabes quién vino a cenar? Putin

julio 12, 2014

vladimir-putin

Hoy llegó por primera vez en la Historia al territorio argentino un Número Uno del Kremlin, esa ciudadela amurallada en el centro de Moscú. Es un lugar que ocuparon zares y secretarios generales, pero jamás nos visitó uno de ellos. El que lo hace es Vladímir Vladímirovich Putin (Владимир Владимирович Путин), presidente de la Federación Rusa, y es una lástima – para nosotros – que la atención de la gran mayoría de los argentinos esté concentrada en el partido de mañana domingo.

No es grave. Nuestro gobierno y sus oficinas se han empeñado a fondo en preparar esta visita, por la habitual mezcla de razones estratégicas y conveniencias de coyuntura en que consiste la política. Y vale la pena destacar que la Presidente, Cristina Fernández, agasajará al visitante con una cena de honor a la que están invitados los presidentes Evo Morales de Bolivia, José Mujica de Uruguay y Nicolás Maduro de Venezuela. Debemos agradecerles a ellos su presencia en ese marco. Es sólo un gesto simbólico, pero de los que pesan en las relaciones internacionales.

Sobre el Presidente ruso he escrito bastantes veces, y como siempre los remito al Buscador del blog (columna de la derecha). Un breve resumen podría ser: “Putin ha reconstruido el poder del Estado, puesto límites a los “oligarcas” (sus Magnettos, Bulgheronis y Ciriglianos, digamos), y se ha esforzado en reconstruir la esfera de influencia rusa en Europa del Este y Asia Central. Además de establecer algunos negocios en común con Alemania, pero de eso no se habla mucho. Apoyado en los ingresos del petróleo y el gas, ha conseguido una cierta prosperidad para su país. Lo hizo con el estilo autoritario y personalista al que los zares, bolcheviques y “nuevos demócratas” nos acostumbraron, así que nadie se sorprende demasiado. Y tiene un arma poderosa a su favor: el patriotismo ruso. Por supuesto, no está libre de problemas políticos, y de los que provocan desde hace al menos 60 años a Rusia la demografía y una estructura económica atrasada en algunas áreas“.

El análisis de su trayectoria más extenso que subí es éste de hace tres meses, Putin, con los ojos del adversario, de un estudioso inglés, of course. Ahora, la pregunta relevante es ¿cómo debemos mirarlo nosotros? Ciertamente no como un adversario. No lo es. El enfoque válido, que es el que asumen, con mayor o menor confianza, casi todos nuestros sectores dirigentes, es como un aliado potencial.

Hablo de “sectores dirigentes” en general porque, aún en los tiempos de la Guerra Fría y de dictaduras en América Latina, hasta el “partido militar” – por ejemplo en los tiempos de Onganía, y en los de Martínez de Hoz – vio a Rusia como un posible proveedor de armamentos y como un valioso cliente. En la actualidad, la atención está puesta en en los campos de la energía y de la tecnología nuclear, donde ciertamente no puede decirse que Rusia esté atrasada. Una delegación rusa visitará Vaca Muerta.

Mi amigo Arrivillaga menciona que ya siete centrales eléctricas en la Argentina y cinco en el Brasil utilizan equipamiento ruso, y que la expectativa inmediata es multiplicar el comercio en minerales, abono, frutas y carnes. Y, claro, ampliar la venta de sus sistemas de armas (las oficinas de Rosoboronexport están muy cerca, en Montevideo).

En cuanto a perspectivas más amplias… hablaremos en un mes. En esta entrevista, el vicedirector de la televisión rusa y especialista en política internacional, Sergey Brilev, habla del tema BRICS y de la posible participación argentina. Pinta una imagen atractiva pero difusa.

Es de esperar. El mismo concepto BRIC, originalmente, era una “marca” para fondos de inversión especializados en mercados emergentes. En términos de poder, sigue siendo principalmente eso: Una “marca” que potencias emergentes y ya emergidas pero que no pertenecen al viejo sistema del Atlántico Norte encuentran útil para promocionarse. Aún en ese plano, le resultaría valioso a Argentina quedar vinculada, más o menos informalmente, a esa “marca”. Nuestro país no tiene exactamente una buena imagen publicitaria en el Atlántico Norte.

Y en los próximos treinta días, en la cumbre de Fortaleza e inmediatamente antes y después, sabremos si algunas de esas potencias están dispuestas a avanzar en la construcción de instituciones comunes. El único dato significativo que me interesa destacar es que justamente nuestro huésped, Gospodin Putin, ha demostrado en toda su trayectoria ser un hombre prudente. Su manejo de la situación en Ucrania – que sólo el futuro dirá si ha sido beneficioso para los intereses de Rusia -, frente a las luchas en el Este de ese país, confirma su prudencia. Es una virtud que debemos imitar.


Marine y Putin ¿se ha formado una pareja?

junio 10, 2014

Como siempre advierto, no tengo el tiempo ni las neuronas disponibles para hacer un portal de noticias (Y hoy subí demasiados posteos, además). Pero estas declaraciones, significativas y nada nuevas, de Marine Le Pen no han sido recogidas hasta ahora por ningún medio argentino, salvo el marginal Urgente 24. Quiero acercárselas a ustedes, y agregar una breve reflexión al final.

Ucrania:

Nos encontramos en la culminación de la Guerra Fría contra Rusia implementada por EE.UU., a quien las capitales europeas se han sometido a nivel internacional. (…) Evidentemente, cuando la UE le hizo a Ucrania la propuesta de asociación, esto básicamente significó la ruptura de las relaciones del país con Rusia. Fue un tipo de chantaje que solo podía echar más leña al fuego y dividir Ucrania: sabíamos muy bien que la población del este de Ucrania es prorrusa, mientras que en el oeste hay ciudadanos más partidarios de la Unión Europea. Alimentar estas divisiones significaba crear las condiciones ideales para que se produjera una situación peligrosa o una guerra civil“.

Quisiera aprovechar esta oportunidad para expresar mi compasión, mi tristeza y mi indignación al ver estas víctimas civiles en el este de Ucrania que mueren en medio de la indiferencia del mundo político europeo y de los medios. Es un escándalo real que está sucediendo en las puertas de nuestra casa (…). La diplomacia de la UE es una catástrofe, y no solo en Ucrania: casa vez que la UE participa en algo en la arena global, o crea un nuevo problema o agrava uno ya existente“.

Le Pen subrayó que Ucrania nunca podrá ser miembro de la Unión Europa. “No contemos cuentos. Ucrania no tiene el nivel económico necesario para convertirse en parte de la UE. Además, la lista de espera que existe ya es muy larga“. Su recomendación para Kiev es que abandone la idea por completo, ya que participar en la Unión no le ofrecería nada positivo. “Soy amiga de los ucranianos y yo no invitaría a mis amigos a unirse a una pesadilla. Quiero abandonar la UE, por eso no puedo invitarles a unirse“.

Integración europea:

Le Pen puntualizó que no solo no quiere que la UE siga expandiéndose, sino que hará todo lo que esté a su alcance para no permitir su federalización. En su función de eurodiputada se comprometió a formar un grupo que se dedicará a obstaculizar cualquier avance hacia el federalismo europeo, tendencia que calificó de “profundamente antidemocrática” y contraria a los intereses económicos, sociales e internacionales de Francia. “La soberanía es el fundamento de la democracia. Sin soberanía, no hay democracia. Nos robaron todas nuestras libertades y debemos luchar contra aquellos que lo hicieron contra nuestra voluntad. Esta Unión Europea ha caído bajo el dominio de Alemania“.

Políticas de ajuste:

Según Le Pen, las políticas de austeridad no solo han sido injustas, sino también ineficaces. “El laboratorio de esta estrategia de austeridad ha sido Grecia. Hemos enviado a los griegos de vuelta a la Edad Media. La tasa de desempleo entre la juventud griega es del 60%, ya no tienen acceso a una asistencia médica apropiada, se dobló la tasa de suicidios y la mortalidad infantil ha aumentado en un 50%. ¿Es esto el progreso? Mientras tanto, el déficit y la deuda de Grecia siguen creciendo“.

Mi reflexión: Primero, creo que vale la pena considerar la escasa repercusión en los medios locales, que se inquietaron tanto por las elecciones francesas, y el avance del Frente Nacional. Es cierto que esta nota, y los enlaces en el texto, son de RT, RIA-Novosti, of course. Pero los periódicos occidentales se interesaron, cómo no. The Wall Street Journal habla de La mujer en París de Vladimir Putin, y en Brasil y en Perú, por ejemplo, escribieron del asunto.

¿Será que nuestro periodismo progre – hegemónico en las noticias internacionales – choca con una contradicción profunda: “Todo buen progre aborrece al le penismo” / “Todo buen progre mira con desconfianza a los EE.UU. y aborrece las políticas de ajuste” ?

De todos modos, no quiero dar la impresión que considero esto como un posible desarrollo en el juego de poder real. El Frente Nacional, a pesar que expresa el fastidio y el temor de muchos franceses, es marginal en el establishment francés. Los partidos “euroescépticos”, en general, no son en mi opinión una alternativa real a la integración europea realmente existente, y lo más que podrán hacer es sabotear su profundización. Si se afirman – el UKIP inglés va en ese camino – contribuirán a marginación de Europa.

Pero sí me parece importante marcar que hay en ese continente – las opiniones de Marine Le Pen no son exclusivamente de ella, ni de la derecha populista francesa – una hostilidad profunda en parte de sus pueblos hacia la “centroderecha” y la “centroizquierda”, apenas diferenciadas, y la burocracia impersonal que hoy los gobiernan. Porque – siempre en mi opinión – no le ofrecen, ni conciben ofrecer, otra cosa que una modernidad vacía de contenido y de identidad cultural. Mientras era acompañada de prosperidad, resultó aceptable para las mayorías. Cuando ésta o su esperanza disminuyen…


¿Ucrania o Novorossiya? El dilema de Putin

mayo 11, 2014

referendum en Ucrania

Hoy los rebeldes prorrusos del este de Ucrania realizan un referéndum. La boleta – pueden verla arriba – dice “¿Apoya la autonomía de la República Popular de Donetsk?” El resultado no tiene sorpresas, ya que las mesas electorales están supervisadas por ellos. El gobierno central en Kiev no lo reconoce, la Unión Europea y los EE.UU. lo rechazan. Y el presidente ruso Vladimir Putin había pedido públicamente que fuera aplazado. No, no veo a lo de hoy como un hecho decisivo en sí; es una muestra más de un proceso de deterioro de la nación ucraniana que no se detiene.

Sobre la situación allí mis amigos Pablo Ziegler y Mauri Kurcbard (Derek) saben más que yo. Quizás más adelante utilice los datos que me han enviado. Pero por ahora estoy tratando de analizar las posibles reacciones, en lo inmediato y en el mediano plazo, de los actores externos, los que componen el sistema de poder global. Aquellos que con sus acciones influyen sobre nuestro destino. Hace ocho días subí al blog mi evaluación de lo que haría, y lo que no haría “Occidente”, que significa en este tema EE.UU. Ahora me interesa analizar el dilema de Putin.

El Presidente de Rusia es la figura más interesante entre los Jefes de Estado de las Grandes Potencias, en un momento histórico donde la regla es una cierta opacidad. “Occidente”, bah, las clases dirigentes de los países desarrollados del Atlántico Norte – todavía, de lejos, la mayor concentración de riqueza y tecnología – lo miran con ambivalencia. Respetan al gobernante que sacó a Rusia del colapso casi terminal en que había caído cuando asumió en 1999 – un estado fallido con cerca de la sexta parte de la superficie terrestre y armas nucleares es algo peligroso – pero tienen muchas reservas con su acumulación de poder personal.

Y en los últimos tiempos, en particular después de la anexión de Crimea, ven con alarma que pone en riesgo el principio de intangibilidad de las fronteras, uno de los pilares del actual orden mundial (El hecho, que apuntan también miembros influyentes del establishment internacional, que ese principio ya ha sido roto recientemente otras veces – por ejemplo, con la autonomía de Kosovo – no influye en las actitudes: Causa por alarma es lo que alarma a uno).

Al mismo tiempo – no es sorprendente – despierta simpatías en diversos sectores que no pertenecen a esas clases dirigentes. Los que son profundamente hostiles a los estadounidenses, y/o al actual orden mundial del cual EE.UU. es el garante, son unos (muchos). El populismo de derecha en Europa, xenófobo y anti globalizador, ve en Putin a un patriota que defiende valores tradicionales de su sociedad, inclusive los religiosos (No es extraño que aún alguien tan “aggiornado” como el Papa Francisco tenga buena onda con él). Y su experimento ruso de capitalismo de Estado (fuerte participación y control estatal) es mirada con interés por los que (me incluyo) pertenecemos a países donde no hay un capitalismo nacional fuerte.

Si me extendí en las distintas posiciones ante Putin, es porque esos “relatos” forman parte de la batalla mediática en la que también nosotros estaremos inmersos. Pero exclusivamente como espectadores. Como me parece casi cierto que “Occidente” no elevará el nivel de su intervención en la crisis ucraniana más del que ya está teniendo, es el gobernante ruso el que enfrenta el dilema al que me refiero en el título del posteo.

Novorossiya” es un término que se remonta a las guerras del siglo 18 entre Rusia y el Imperio otomano, que resultaron en la expansión rusa hasta la costa del Mar Negro. A los territorios recién conquistados se los llamó “Nueva Rusia“, un nombre que todavía se escuchaba en el sur de Ucrania hasta el siglo 19.

Y no es un pedazo de historia antigua. Este 17 de abril, Vladimir Putin, nada menos, volvió a usar la palabra en su programa de TV a toda la nación. “Bajo los zares, esta región fue llamada Novorossiya. Estos territorios fueron pasados ​​a Ucrania en la década de 1920. Porqué el gobierno soviético hizo eso, que Dios los juzgue” (¿Dije que era un hombre respetuoso de la religión?).

Si la situación interna en Ucrania se sigue deteriorando – a lo que han contribuído norteamericanos y rusos, como es tradicional – y ese deterioro resulta en enfrentamientos aún más sangrientos que los actuales – para lo cual hay tradiciones locales, cómo no – Putin, el gobierno ruso, se verá tentado a intervenir.

Y es una tentación: Un país con unos 20 millones de habitantes, con una base industrial significativa – es actualmente la zona industrializada de Ucrania – y con muchos recursos naturales… Ha sucedido antes, señalan en Foreign Policy: los territorios separatistas de Abjasia y Osetia del Sur (en Georgia), el enclave separatista de Transnistria (en Moldavia).

Ahora, repetir ese libreto en Ucrania tendría hoy consecuencias más graves: el resto de Ucrania se volcaría a los brazos de la OTAN, no importa en qué condiciones. Y lo mismo harían, inevitablemente, todos los países fronterizos con Rusia que no estuvieran dispuestos a convertirse en sus satélites.

Ambos lados de la batalla mediática se tiran con los nazis, como es costumbre: Rusia denuncia que activistas de ese palo forman parte de la coalición que derribó a Yanukovich (muy probable: hay una vieja tradición de extremismo nacionalista antisemita en la región, que setenta años de comunismo no extirpó), y “Occidente” compara su preocupación por las minorías rusas en el exterior con la de Hitler por las minorías alemanas. Propaganda: ninguno de los dos lados tiene afinidad con el nazismo, una patología de la Europa de entreguerras.

Prefiero hacer comparaciones con gobernantes más remotos en el tiempo, pero no en el espacio: la diferencia entre el éxito de la carrera de Federico II de Prusia y la derrota final de Napoleón – ambos muy dispuestos a usar la fuerza militar para su engrandecimiento y el de su nación – es que el prusiano sabía cuándo detenerse.


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