Argentina y la larga depresion mundial

febrero 2, 2016

 

tormenta

El amigo Pablo Tonelli -economista y peronista- pinta un cuadro detallado y depresivo de la situación de la economía global. Y de sus consecuencias para nosotros en el futuro inmediato. Las cifras que uno maneja de los movimientos de capitales y de mercaderías parecen confirmar el pronóstico. La Revolución de la Alegría sufriría inevitables retrasos, entonces.

«La semana pasada culminó el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, donde líderes políticos, representantes de la gran banca, las empresas multinacionales y los economistas del mainstream realizaron su habitual ejercicio de auto celebración anual del mundo globalizado, sus obras y sus pompas.

El tema central del Foro tuvo que ver con el impacto de las nuevas tecnologías vinculadas a la robótica y la inteligencia artificial en la forma de producción del capitalismo, aunque la baja inflación internacional, el hundimiento del precio del petróleo (antes de los recortes a la producción propuestos por Arabia Saudita) la disminución de la cotización de las materias primas, la crisis de refugiados en Europa y la expansión del terrorismo tuvieron un importante espacio.

La emergencia de una nueva recesión mundial se coló tangencialmente entre los temas discutidos, a pesar de que este tema constituye, a mi juicio, el principal desafío que afronta la economía global.

China fue la primera alarma de la crisis. La caída de la Bolsa de Shanghai desespera a los fondos de inversión, bancos e instituciones del mercado de capitales, que ven en el horizonte una fuerte devaluación del yuan y la casi implosión del gigante asiático.  Temen que una caída de China arrastre a los demás bolsas del mundo, profundizando la tendencia bajista que mostraron durante el curso de enero. Los capitales internacionales y también los de los chinos mismos huyen de China. ¿Estamos entonces frente a un colapso inminente de las finanzas globales?

Michael Roberts, un economista de formación marxista que analiza diariamente el comportamiento de los mercados accionarios y de capitales internacionales, responde negativamente a esa pregunta. A pesar de su crecimiento en las tres últimas décadas, China no ocupa el centro del mercado mundial globalizado, lugar que aún pertenece a los EEUU. La crisis del gigante asiático afectará seriamente a las bolsas, influirá sobre el destino de los flujos de capital internacionales  y la cotización de las monedas internacionales (aunque debe tenerse en cuenta que el yuan no es todavía una divisa mundial plena). China acentuará la volatilidad de todos los mercados, incluidos los de bienes y los commodities, pero no puede aún ser el motor y causa de un derrumbe.  Una crisis global al estilo 2008 debe tener su epicentro en los EEUU, algo que  es una probabilidad y que voy a desarrollar después de analizar brevemente la economía china actual

¿Qué ocurre en el gigante asiático hoy?

Su economía se encuentra en problemas. En primer lugar su crecimiento se ha desacelerado. 2010 fue el último año en que su PBI creció a un nivel de dos dígitos (10,3 %), A partir de allí su comportamiento arroja niveles cada vez menores hasta el anunciado 7 % del 2015, con la expectativa que en 2016 no supere el 4 % y no el 6,3 % oficialmente anunciado.

La crisis de 2008 (sigo el análisis de Michael Lewis en general) alertó a la dirigencia china sobre un escenario de fuerte caída de la demanda mundial de su producción exportable. Frente a ese cuadro, reorientó fuertemente su inversión hacia su mercado interno. En particular, la infraestructura vial, ferroviaria e inmobiliaria (con la creación y construcción de nuevas y enormes ciudades). El Banco Popular de China bajó la tasa de interés y alentó el endeudamiento de ciudades y municipios. Esto produjo un boom crediticio. Los gobiernos locales se endeudaban con bancos chinos y otras instituciones, y creaban fideicomisos financieros con la garantía inmobiliaria de las viviendas construidas. A la vez se permitió que estos mismos gobiernos locales utilizaran los créditos otorgados y securitizados como colaterales (garantía) de nuevos prèstamos del Banco Popular de China.

Se produjo entonces una burbuja financiera hipotecaria: demasiadas propiedades para una demanda acotada de la población china. Como resultado el precio de los inmuebles y de la tierra cayó, mientras que la deuda global de China se cuadriplicó desde 2007 a la actualidad. Alcanzando un monto equivalente a dos veces el PBI de los EEUU (Fuente: Mckinsey Global Institute, citado en investigación de Rolando Astarita).

El gobierno chino alentó en paralelo la inversión en la Bolsa. Se incentivó a la población con ingresos excedentes a comprar  acciones y lo mismo se hizo con los bancos estatales. Estas compras, a su vez, se realizaron con apalancamiento, es decir tomando crédito bancario o del mercado de capitales, en un porcentaje de alrededor del 40 % del total de las compras efectuadas.  Se generó otra burbuja, en este caso bursátil, ya que  las empresas cotizantes  en la Bolsa de Shanghai incrementaron sus precios varias veces por encima de  su capacidad de ganancia por acción (que surge de los balances y constituye su sustento real de valorización).  Como ocurre en todas las historias conocidas de los mercados accionarios capitalistas, al frenesí alcista, a la creación de riqueza ficticia, le sigue la caída. Más estrepitoso el crash cuando mayor el boom. El índice bursátil  de Shanghai cayó un 40 % desde mediados del año pasado.

China había sido la clave para que la crisis del 2008 no se agravara aún más. Al volcar la inversión hacia el mercado interno e incentivar el uso del crédito sostuvo el precio de las materias primas y llevó sus precios a nuevos picos (en el 2011), los que coinciden con el inicio de la declinación de su nivel de actividad económica.

Las autoridades chinas también intentaron mejorar la competitividad de su sector externo a través de las devaluaciones ocurridas en 2015, sin resultados decisivos para su economía. Aparece claro que se ha agotado el ciclo actual y existe sobrecapacidad en las industrias, con caída consecuente de la rentabilidad del capital. A su vez, el boom inmobiliario y de inversión en infraestructura ha dejado ciudades fantasma y faraónicos emprendimientos detenidos y una masa de deuda que opera como obstáculo adicional al proceso de acumulación.

Los inversores extranjeros y los chinos que atesoran riqueza están vendiendo sus posiciones y activos, convirtiendo sus yuanes en dólares y huyendo a posiciones en títulos del Tesoro americano. Michael Roberts agrega un dato alarmante: si el nivel de salida de capitales de China continúa al ritmo actual de 1 billón de dólares mensuales, las reservas internacionales de China que alcanzan los 33 billones de dólares podrían verse comprometidas. La mitad de esas reservas se utiliza para el pago de importaciones y los ingresos por exportaciones sufren el creciente peso de la caída internacional de la actividad económica, debilitándose.

China está enfrentando su primera crisis al estilo capitalista con todas las de la ley. Su gobierno intentará reducir en forma controlada el nivel de actividad y concentrarse en la expansión del consumo interno, bajando su nivel de inversión en infraestructura y vivienda y con ello sus importaciones de aluminio, zinc, cobre, hierro, etc., lo que afectará seriamente los precios de los mercados de estas materias primas (entre otras) pues la demanda china equivale a la mitad de la demanda mundial de las mencionadas. La soja y los commodities agrícolas no seguirán, en opinión de analistas como Miguel Bein, el mismo camino que las commodities industriales, ya que los chinos buscarán sostener y ampliar el consumo interno en alimentos de su población.

El enigma es si la crisis lleva a un aterrizaje forzoso y brusco de la economía china, o sus autoridades -que hasta el momento no han logrado enfrentarla adecuadamente- lograrán monitorear la desaceleración en curso sin colisionar.

En el inicio de la nota había sostenido que la magnitud de la crisis china puede afectar severamente a todo el planeta pero no provocar en sí misma su colapso.

Roberts sostiene que la que llama “larga depresión”, el estado de situación de los EE.UU. y de la economía global obedece a que ésta no retorna a la tasa de crecimiento anterior, con posterioridad a la recuperación de la caída. Eso se debería a que la rentabilidad del capital no se recupera y la deuda tanto pública como del sector corporativo se mantiene en un nivel históricamente alto que debilita (porque insume cuantiosos recursos) la inversión en tecnología,  fuente de la productividad y el crecimiento.

A partir del 2008 las políticas de inyección monetaria (QE en su sigla en inglés), de tasas cero y de estímulos al gasto no consiguieron ni en los EE.UU. ni en la Unión Europea una recuperación sustentable. El comportamiento de la economía norteamericana durante el segundo trimestre del 2015 (un alza del 3,7 %) provocó una ola de entusiasmo y estuvo en el origen de la decisión de FED (la Reserva Federal) de subir la tasa de interés por primera vez en muchos años. Ahora bien, en noviembre la producción industrial de los EE.UU, mostró su peor caída desde diciembre de 2009 y el crecimiento global del PBI norteamericano en el cuarto trimestre del 2015 se ubicó en apenas un 0,7 %. Los bajísimos niveles de crecimiento son una constante año a año en la U.E., y Japón no logra salir de su largo estancamiento.

El BIS (Banco de Basilea), una asociación que nuclea a los Bancos Centrales sostiene con dureza que se deben abandonar las políticas de estímulo monetario (QE) vigentes en la UE y elevar la tasa de interés internacional mucho más radicalmente que lo hecho por la FED para limpiar el sistema del crédito excesivo y la inversión improductiva. “Destrucción creativa” llamaba Joseph Schumpeter a este proceso en su análisis del comportamiento del capitalismo. Una crisis como la del treinta para decirlo claro.

En mi opinión sea que la FED suba nuevamente la tasa de interés durante 2016 o no, el comportamiento errático y bajista de las bolsas del mundo parecen mostrar que los precios de mercado de las acciones de las corporaciones están muy por encima, en términos generales, de sus rendimientos, lo que prefigura una crisis. Una política adoptada por los CEOs de muchas compañías ha sido recurrir al endeudamiento para distribuir dividendos en efectivo o recomprar acciones de la propia empresa. Este último mecanismo “maquilla” los balances, ya que divide la utilidad del período por un capital societario menor, incrementando ficticiamente las “ganancias por acción”. Esta realidad incuba una implosión de precios. Por supuesto un comportamiento de suba sostenida de la tasa de interés inducida por la FED, en línea con  lo sugerido por el BIS, aceleraría el proceso. Este escenario está en movimiento y por eso sostengo que una crisis global con epicentro en los EEUU es una probabilidad creciente.

No estamos actualmente en  esa crisis global, pero sí existe una complicación del escenario externo de nuestro país y un enfoque del comercio internacional diametralmente opuesto en la Argentina actual al seguido durante los últimos doce años. El FMI continúa proyectando a la baja el crecimiento global para 2016 y proyecta una caída del 0,3 % para Latinoamérica y el Caribe, con Brasil cayendo un 3%. Los canales de transmisión de la desaceleración de la economía mundial son dos: el comercial y el financiero.

El costado comercial indica que Argentina tendrá más posibilidades de colocar su producción primaria, centrada en los granos, sin bruscas caídas en los precios, que los productores de commodities industriales, dadas las particularidades descriptas de la situación china. El escenario actual para las exportaciones industriales, en cambio, ya es grave, en primer lugar por la caída de la actividad en Brasil, destino del 46 % de nuestras exportaciones de MOI (Manufacturas de origen industrial) Las exportaciones a Brasil ya reflejaban una caída cercana al 30 % en 2015. Esta situación es particularmente visible en el sector automotriz, dado su enorme peso relativo en el sector y que exporta el 80 % de su producción al país vecino. Una noticia preocupante es la decisión brasileña de proponer la liberalización total de la industria automotriz que se rige actualmente por el Acuerdo que dio origen al Mercosur, que propone un índice llamado “flex”: por cada U$S 150 de exportaciones al vecino se pueden importar U$S 100 sin aranceles. ¿Qué ocurrirá sin acuerdos y total liberalización comercial frente a una industria brasileña varias veces mayor y con sobrecapacidad?  Los peligros para el sector autopartista local parecen evidentes.

Ignacio de Mendiguren, dirigente de la UIA y del Frente Renovador advertía: “Hoy el mundo está en vendedor. La industria brasileña decrece un 10 %. En ese escenario hay stock que está dando vuelta por el mundo que no tiene costo, que se va a colocar al precio que se lo compre. Los países serios tratan de no importar la crisis de otros, no importar empleo ajeno cuando usted tiene problemas de empleo”

Por otro lado, el canal de trasmisión financiero encuentra a la Argentina fuertemente desendeuda en dólares en relación a su PBI. El gobierno planea una rápida solución del conflicto con los Buitres y recurrir al mercado internacional de capitales de modo agresivo. En el contexto actual ese endeudamiento es factible y compensa la falta de dólares comerciales, pero si los flujos internacionales vuelven agresivamente hacia los EEUU y la depresión se acentúa las condiciones del endeudamiento pueden tornase mucho más duras (Ya lo hemos vivido en la Argentina).

Por último: En el epicentro de crisis, en el año 2009, el Gobierno destino 3,3 % del PBI en políticas anti cíclicas, para sostener el  trabajo y el mercado interno y aún así no pudo evitar que el empleo cayera dos puntos. ¿Qué ocurriría hoy? Sin una crisis desatada en Occidente, pero si grave en Brasil, el Gobierno acepta liberalizar el mercado automotriz y abrir las importaciones para contener precios internos desbocados, consecuencia de la devaluación. Se abre entonces el mercado al stock predatorio que existe y sobreoferta el mercado mundial. Esta situación recién empieza. Sus riesgos en términos de actividad y empleo son enormes».


Los bancos que se caen en Italia

enero 26, 2016

ruinas

Víctor Arreguine, astrónomo y cordobés, me llamó la atención sobre esta noticia: Italia teme un desplome bancario por créditos morosos. Creo que encaja con mi planteo en el posteo anterior: la necesidad de estar alerta a los procesos globales.

Además, es de interés en sí misma -la de Italia es, después de Alemania y Francia, la 3° economía en la eurozona. También por lo que nos dice sobre lo que está pasando en Europa. Y hasta puede tener un mensaje para nosotros! Como sea, ahora les copio la nota, de El País, un medio bien europeo y nada populista. Después, mi comentario.

«La economía italiana esconde una bomba de relojería que ni las hábiles maniobras de distracción puestas en práctica por el primer ministro, Matteo Renzi, pueden ya ocultar. Desde principios de año, el valor bursátil de sus bancos ha disminuido una media del 20 % —alcanzándose incluso caídas del 40 % como en el caso del Monte dei Paschi—, un dato especialmente grave si se tienen en cuenta dos aspectos conectados entre sí.

Por un lado, el sector constituye el 30 % de la bolsa de Milán y, por otro, supone el primer recurso —muy por delante del mercado de capitales— al que acuden las pequeñas y medianas empresas para financiarse. No es de extrañar por tanto que la crisis —desde 2008, Italia ha perdido ocho puntos del PIB y un cuarto de la producción industrial al tiempo que se duplicaba la tasa de paro— haya provocado una morosidad casi imposible de asumir.

Se estima que los créditos concedidos por los bancos italianos y que ya no podrán recuperar superan los 200.000 millones de euros —un 16,7 % del total, más del doble que en España (el 7 %) o Francia (el 4 %)—, a los que hay que añadir otros 160.000 millones que, según el Banco de Italia, tampoco se podrán cobrar. Una parte de la solución —o más bien del parche— sería la creación de un «banco malo«, una opción que Italia rechazó cuando la pusieron en práctica España o Irlanda, pero cuyas condiciones negocia ahora a contrarreloj el ministro italiano de Economía, Pier Carlo Padoan, en la cumbre de Davos. Su carta principal es que la explosión de la bomba italiana —la tercera economía de la UE— afectaría de lleno a toda la eurozona.

… La pretendida reforma del sistema bancario está resultando un fiasco: con bancos salvados in extremis —y sobre los que planea la sospecha de tráfico de influencias a favor de familiares de destacados miembros del Gobierno—, otra media docena larga de bancos en venta sin esperanzas de comprador y, lo que es más grave, la ausencia de un diagnóstico real de la situación dada la opacidad de las instituciones financieras. Según las encuestas, el 60% de los italianos considera que Renzi está manejando mal el asunto de los bancos, y solo un 28% lo aprueba«.  (completo aquí)

Nada nuevo, en realidad. Sólo otro acto más en el drama de la burbuja de la banca europea. Que es una más de las que produce, irresistiblemente, el actual sistema financiero. La diferencia es que allí, al contrario que en EE.UU., China o Japón, no hay un Estado centralizado que pueda controlar su desinfle.

Más allá, o más acá, de la economía, otras noticias de hoy: Presión en la UE para suspender dos años la libre circulación de personas, El Parlamento danés aprueba la confiscación de bienes a los refugiadosRoma cubre sus estatuas desnudas para no perturbar a la delegación iraní, me hacen pensar si la vocación europea de buena parte de nuestros compatriotas no debe ser repensada.

Somos también herederos de Aquino, Maquiavelo, Montesquieu, Beethoven, Freud, y todo el resto. Y no se me ocurre proponer descartarlos. Pero creo que hay que hacer ¿como se decía? «beneficio de inventario».


¡Otro memorándum con Irán!

julio 28, 2015

iran

Leemos en los medios internacionales: «La Unión Europea se ha comprometido, en virtud de los términos del acuerdo nuclear con Irán, para eliminar a un ex ministro de Defensa de Irán de su lista de sanciones. El Brigadier general retirado Ahmad Vahidi es requerido por la Interpol por su presunta participación en el atentado contra la sede de un centro comunitario judío en Buenos Aires en 1994 que mató a 85 personas, informó la Associated Press«.

El Wall Street Journal agrega algunos detalles: «El Sr. Vahidi era comandante de la unidad militar de élite en el extranjero de Irán, la Fuerza Qods, en el momento del atentado.

Un fiscal especial en Argentina eventualmente acusó al gobierno de Irán de ejecutar el ataque, utilizando agentes de la milicia libanesa y partido político, Hezbollah. Desde 2007, la Interpol ha reclamado la detención de cinco políticos y militares iraníes por su presunta participación en el atentado. Teherán ha negado reiteradamente cualquier implicación en el atentado en Argentina«.

Raúl Kollman, en Página 12, completa la información desde el punto de vista local: «Estados Unidos y Europa firmaron su propio memorándum con Irán y el gobierno de Irán está consiguiendo lo que buscaba como prioridad: el levantamiento de las sanciones. A esto se agrega ahora este alivio para Vahidi. La Argentina le pidió a Estados Unidos y sus aliados que las conversaciones nucleares incluyeran la entrega de los cinco funcionarios iraníes reclamados por AMIA. Sin embargo, Washington dijo que no, que se trataba de temas distintos y procedió a negociar con quienes tildaban de “nada confiables”, “auspiciantes del terorismo”, “fanáticos”, y otros calificativos similares«.

La Cancillería argentina presentará una nota de protesta preventiva. A la que, anticipo, no se le dará bola.

En el blog de Abel había evaluado en su momento el memorándum con Irán que firmó el gobierno argentino como «un exceso de protagonismo». En general, un país debe medir las relaciones internacionales en términos de poder. La «búsqueda de la verdad» no es una prioridad de las Potencias. (En un experimento anterior, El hijo de Reco, también había expresado escepticismo con las denuncias que Argentina hizo contra Irán en los foros internacionales: no había pruebas concretas).

Si vuelvo sobre este tema – rápidamente anticuado – es porque muestra que como dije, de esto hace muy poco tiempo, quienes compusieron la «denuncia de Nisman» con propósitos políticos internos tenían poca idea de la realidad internacional.


La guerra de Troya no sucederá

julio 6, 2015

Constructing-Helen

El título de la pieza teatral de Jean Giraudoux me pareció una buena forma de sintetizar mi opinión sobre la marcha de las cosas en Grecia y Europa, La columna de comentarios de mi último posteo sobre el tema se convirtió en una feroz y larguísima batalla entre neoliberales de la «nueva síntesis» y el keynesiano-populismo, así que pensé en acercarles algunos titulares de hoy que resumen, me parece, como comienza esta nueva etapa:

Hollande y Merkel dejan la “puerta abierta” a Grecia para negociar

Renunció el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis

Tsipras consiguió aval de líderes políticos para sellar acuerdo

El BCE mantiene los créditos de emergencia para bancos griegos

Como se darán cuenta los que siguieron mis posteos en el tema, considero que este último es el índice clave de la relación de fuerzas inmediata: los bancos seguirán teniendo euros para cubrir los retiros, porque el Banco Central Europeo se los hace llegar (en Grecia no pueden imprimirlos, como aquí no podíamos imprimir dólares en 2001).

Y me confirma en mi opinión que ninguno de los dos lados – Atenas y Berlín – quiere que Grecia salga de la Unión Europea. El hecho decisivo creo que es, como sugirió Casiopea, su posición geográfica, al oeste de Turquía y al suroeste de Ucrania y de Rusia.

Pero esos «datos duros» están jugando su peso después que el pueblo griego dijera NO a las condiciones elaboradas por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. Habrá otros arreglos, por supuesto, para «mantener en los libros» una deuda que no se va a pagar. Pero se harán bajo la sombra de ese NO. Una buena noticia para los griegos, y para los pueblos del mundo.


ACTUALIZACIÓN: Sabio chino aconseja a Grecia y a Europa

julio 1, 2015

chinMe acaba de llegar una nota de la edición internacional del South China Morning Post, y se las paso a ustedes sin comentarios (es primero de mes y la página de la AFIP está colapsada, maldición):

El premier Li Keqiang quiere que China permanezca en la eurozona; urge a los acreedores y a Atenas para que acuerden.

Li Keqiang es el señor sonriente que aparece en la foto de abajo, junto a la ministro francesa Segolene Royal. Es el Primer Ministro de China, y llegó a París para marcar el 40° aniversario de las relaciones entre China y la Comunidad Europea, y seguramente para otras cosas también.

Dice: «China es uno de los principales clientes y proveedores de las 28 naciones de la UE, y un inversor a largo plazo en los eurobonos. Estamos a favor de una UE unida y próspera, así como de la fortaleza del euro.

Es por eso que China quiere que Grecia permanezca en la zona del euro, e instamos a los acreedores pertinentes a llegar a un acuerdo temprano con el gobierno griego«.  (completo aquí)

epa_france_china_diplomacy


«Un momento Sarajevo para la Unión Europea»

junio 29, 2015

Sarajevo

Usé este título de The Guardian por asociación de ideas: ayer se cumplieron 101 años del día que Gavrilo Princip, un nacionalista serbio, disparó sobre el archiduque Franz Ferdinand y a su mujer en Sarajevo, dando comienzo a la escalada hacia la Gran Guerra.

Pero no nos dejemos llevar por analogías históricas, ese recurso de los malos cronistas. La ruptura de las negociaciones entre Grecia y el resto de la Unión es un hecho de naturaleza muy distinta. Los únicos puntos comunes entre los dos es que se dan en un escenario armado por una racionalidad miope y en el fondo suicida, en un caso militar, en este económica. Y que sus consecuencias directas van a afectar mucho más que un pequeño país en los Balcanes.

Al punto de este posteo: Quiero volcar una opinión, muy breve, simplificada, y un pronóstico sobre lo que está pasando en Europa. Ya lo hice en la columna de comentarios de otro reciente sobre el tema, pero muchos visitantes no las leen, especialmente cuando se hacen muy largas. Además, me interesa agregar algo sobre el marco global:

Sostengo que el esquema económico de la Unión Europea – tal como se desarrolló en los últimos veinte años, la Europa de los banqueros, diría De Gaulle – es inviable en el largo plazo.

Ese esquema consistió, a grandes rasgos, en una burbuja financiera que financia la mayor parte de las exportaciones alemanas. Los europeos se acostumbraron a vivir dentro de esa burbuja de “prosperidad”. Grecia, España, Portugal, Irlanda se convirtieron en los casos emblemáticos (los P.I.G.S., recuerdan?) pero en realidad toda la zona del Euro, y en menor medida, Gran Bretaña, participaron de esa “prosperidad”. Por supuesto, también Alemania.

Esto no significa que todos los países de la U.E. están en la misma situación. Alemania tiene una industria tecnológicamente avanzada. Grecia tiene el turismo. Pero… todas esas economías, y sus ciudadanos, se acostumbraron a vivir en esa “burbuja de prosperidad”.

Recortar gastos, una vez que uno se acostumbró a un nivel de ingresos dado, es lo más difícil que existe. Es lo único en que se parecen las economías individuales y las de los países.

Sucede que las burbujas siempre revientan. El esquema económico actual de la Unión Europea va en el camino de la convertibilidad argentina (Teóricamente, esto no necesariamente significa el fin del euro, pero en la práctica…).

Es en ese sentido, y sólo en ese, que los casos de Argentina y de Grecia se parecen: es el caso más notorio del fracaso de unas políticas. Y por eso la necesidad desesperada de sus corifeos de encontrar culpables: las provincias “inviables”, los griegos “parásitos”,…

A Grecia le va a ir mal si/cuando salga del euro. Y le va a ir mal si se quedara. La burbuja financiera acabó. El problema entonces es político: ¿Cuál es el camino que le permite a los griegos edificar su propio destino? Cualquiera sea el que tomen, de entrada va a ser más duro todavía que su situación actual. Casi tanto como lo fue en Argentina la salida de la convertibilidad.

Y es la misma pregunta que se tienen que hacer los europeos. En mi opinión, tratar de prolongar este esquema estructuralmente inviable es la peor opción.

Me interesa plantear que la Unión Europea es ella entera el caso más notorio de la crisis de la etapa actual del capitalismo, la asociada con la Revolución «Conservadora» de Thatcher y Reagan, y que comienza a partir de la crisis del petróleo a principios de los ´70, caracterizada por el predominio absoluto de la lógica del rédito financiero cortoplacista.

Crea naturalmente burbujas financieras – nada extraño en la historia del capitalismo, pero acentuadas a un grado patológico – y también una minoría de beneficiarios que se cuenta por millones en todo el planeta – la más numerosa y la más rica en la historia humana – que son sus defensores. Pero… es una riqueza que su mayor parte consiste en papeles. Porque el sistema produce menos bienes comunes aún que la etapa anterior del mismo capitalismo, la que se vivió entre el fin de la 2da. Guerra Mundial y los ´70. La pregunta global es, entonces, cuándo durará el predominio de esta lógica. Pero eso es para otros posteos.


Una salida a la tucumana para Grecia

abril 6, 2015

lecop

Hace unos quince días mi amigo Roberto Roitman me acercó un artículo del economista francés Bruno Theret sobre la crisis griega, que desarrollaba la tesis que le había inspirado el bono de cancelación de deudas que circuló en la provincia argentina de Tucumán entre 1985 y 2003. Incluso, enlazó la publicación de Bruno Théret y Wojtek Kalinowski, del Instituto Veblen, «De la moneda única a la moneda común: Por un federalismo monetario europeo«.

El tema me fascinó, porque esta propuesta para la crisis europea se inspira en el Bocade tucumano, el Patacón bonaerense, el Lecop cordobés (que ilustra este posteo), y todas las cuasi monedas que emitieron las provincias en la crisis final de la Convertibilidad. Pero… la nota estaba en el original francés, y no estoy en condiciones de traducirlo. Y odio las traducciones automáticas, en especial en temas complejos. Por suerte, Pablo Tonelli, economista de cabecera del blog y hombre del peronismo tucumano el mismo, había trabajado con ese mismo artículo. Entonces, aquí su colaboración.

«EURO–DRACMAS PARA GRECIA

Pablo Tonelli, economista

La creación del euro-dracma es una propuesta original para Grecia. El gobierno de ese país se enfrenta hoy en día al ahogo financiero y es fuertemente presionado por la Unión Europea para continuar con la política de ajuste en contra de la cual Alexis Tsipras y su coalición SYRIZA lograron captar el voto popular y ganar las elecciones. Las tensiones existentes se expresan en dos posturas extremas: o ceder ante la presión de la UE o que Grecia abandone la zona euro (Grexit, lo denominan) y adopte una moneda nacional propia. El propósito de este artículo es desarrollar una tercera posición (en lo que me siento cómodo).

Días atrás recibí un correo electrónico (gentilmente traducido al castellano) del economista francés Bruno Theret, un especialista en temas monetarios de formación heterodoxa, quien junto a Wojtec Kalinowski  de la organización Attac y Thomas Coutrot del Instituto Veblen, escribieron un artículo denominado “El euro dracma, una bocanada de oxígeno monetario para Grecia”, publicado en el diario francés Liberation, el prestigioso medio fundado por Jean Paul Sartre.  

El euro, moneda común de Europa, es una divisa supranacional que usan países con costos y productividades muy diferentes. Su paridad es altamente conveniente para Alemania (el de mayor productividad relativa) y en menor medida para el núcleo duro que conforman Francia y Holanda. Bajo esa paridad de la moneda comunitaria se endeudó la periferia del continente en ausencia de una acumulación de capital propio adecuado. Gracias a esa facilidad financiera desembocó en una burbuja inmobiliaria y de consumo.

A partir de 2008 e instalada la crisis, Grecia, como el resto de la periferia, vivió un prolongado período de ajustes y renegociaciones de su deuda externa. El país helénico, con el último “paquete de ayuda financiera” recibido cambió endeudamiento masivo con los Bancos por endeudamiento con los países de la eurozona sin  bajar el ratio Deuda/PBI, (170 %) que es lo esperable de un proceso de estas características.

Los recursos obtenidos, a su vez, estaban atados a rigurosas medidas de ajuste fiscal, y reducción del empleo público, de los salarios nominales y de las jubilaciones nominales. SYRIZA intenta negociar y modificar esto, no aceptando los términos del ajuste, pero el peso de la deuda y sus vencimientos son  asfixiantes.

La propuesta de los autores de la nota de Liberation es que “existe una tercera vía para que Grecia recupere oxígeno financiero sin pasar necesariamente por las tenazas de Bruselas o abandonar el euro: La puesta en circulación de un instrumento monetario a nivel nacional, un “euro-dracma”, que quede vinculado al euro al valor de paridad, para complementarlo y no para reemplazarlo” (el subrayado es mío).

En el esquema propuesto por Theret y otros el Estado griego pondría en circulación este instrumento monetario, no a través de la Banca sino mediante el gasto del sector público, ”mediante el pago parcial de salarios y pensiones a los funcionarios, beneficios sociales, así como a los proveedores del Estado”, siendo su circulación restringida al territorio de Grecia. Este instrumento no es una moneda en sentido pleno sino un simple “instrumento de crédito fiscal, por tiempo limitado, pero renovable”  y será  centralmente un medio de pago. Su aceptación por la sociedad, se funda en que con este instrumento se permite el pago de impuestos. Incluso en el muy corto plazo el euro-dracma permitiría cancelar la “deuda flotante” del sector público de Grecia y reduciría la necesidad de recurrir permanentemente al endeudamiento en euros para el pago de deuda corriente del Estado.

En una economía afectada por la recesión y la depresión interna de precios el objeto es otorgar liquidez al “comercio que cubre las necesidades básicas de la población (alimentos, ropa, salud, educación, servicios públicos, vivienda)». Su convertibilidad será en el inicio parcial y limitada al pago de las importaciones. El monto de su emisión estará acotado. Theret explica  en otro artículo (“Por un federalismo  monetario europeo”) la magnitud de títulos monetarios a emitirse, estableciendo como límite máximo el monto de recursos (básicamente tributarios) públicos. En esencia es emitir un instrumento monetario “fiscal” poniendo como garantía los ingresos fiscales a recaudar. De ahí su naturaleza de “moneda fiscal”, un anticipo de la recaudación pública, acotado a esta última. Ataca un problema acuciante de la depresión de precios al generar un medio de pago que pueda sostener la demanda.

Bruno Theret, que viaja regularmente a la Argentina y ha estudiado en profundidad la crisis del 2001 y el fenómeno de las cuasi monedas, ha diseñado junto a Kalinowski y  Coutrot una propuesta que tiene la enorme virtud de la originalidad y el desenfado, que puede ser implementada en lo inmediato por Grecia y servir  como disparador de discusiones en España y el resto de la periferia de la UE, en un ambiente intelectual signado durante años por la obcecación de los neoliberales y la resignación frustrante de los heterodoxos, y ahora enriquecido por fenómenos como SYRIZA y Podemos (en España).

Como dato llamativo para los argentinos los autores de la nota de Liberation afirman  que “investigaciones recientes sobre el Patacón emitido por la Provincia de Buenos Aires en el año 2001 y el Bocade puesto en circulación en la Provincia de Tucumán en el período 1985-2003 muestran que estas experiencias monetarias son de gran interés para sugerir una salida alternativa en los países afectados por la crisis del euro”. Indudablemente las cuasimonedas emitidas por los Gobiernos Federales jugaron un rol de sostenimiento de la actividad económica en medio de la fuerte depresión de la última etapa de la Convertibilidad argentina. Sólo se cancelaron cuando la Argentina recuperó sus facultades de emitir su propia moneda no atada a la relación uno a uno con el dólar.

Más allá de Grecia, Theret propone en “Por un federalismo monetario europeo” un rol del euro como “moneda comunitaria”, bajo la forma “de ser “una unidad de cuenta única” capaz de unificar una pluralidad de monedas de pago, financiando no sólo las deudas comerciales, sino también las deudas públicas y sociales”.

En decir que cada país o región de un país emitiría una moneda nacional o local que serviría para el pago de los salarios y las obligaciones de los Estados con su sector pasivo y proveedores y se aceptaría para el pago de los impuestos. Dicha moneda encontraría su respaldo en los recursos de cada Estado bajo una regla de conversión rígida para evitar su depreciación interna. Cada Estado reduciría el uso de euros en importaciones, con una acelerada política de sustitución de las mismas. El euro solamente se utilizaría para la cancelación de obligaciones externas (deuda y comerciales). Los Bancos podrían tomar depósitos y otorgar créditos en la “moneda fiscal”, la moneda nacional, que soportaría un encaje muy alto, (del 100% aventuro yo) para evitar su expansión más allá de los recursos fiscales existentes. Dicha moneda sería convertible uno a uno en euros, no a una paridad depreciada, ya que no sería un recurso utilizable para la búsqueda de la competitividad externa.

En la hipótesis de Theret, su uso y difusión, paralelo a la circulación del euro, permitiría la expansión del consumo y el empleo sin el traumatismo de la ruptura y asegurando la vigencia y permanencia del Estado de Bienestar, patrimonio comunitario de Europa.

Por último los autores de la nota de Liberation afirman con sensatez “Se puede decir que esto no resuelve el problema fundamental de Grecia, la carga insostenible actual de la deuda pública. Renegociar la deuda es de hecho esencial, pero es una cuestión de equilibrio de poder entre Grecia y sus acreedores, y creemos que la adopción del euro-dracma podría inclinar la balanza a favor de Grecia, dando más tiempo y espacios de negociación para una posible cancelación parcial y/o conversión de la deuda, o dando posibilidad de salir de la zona euro de manera menos catastrófica.” Esto último, agrego, en caso de una inflexible terquedad de la Unión Europea.

AMPLIACIÓN:

Bruno Theret, a través de Roberto Roitman, tuvo la gentileza de enviarnos una traducción al castellano de su artículo original, hecha por Pepe Sbatella, y revisada por él mismo y un estudiante de Alexandre Roig. Pueden acceder a ella – la subí a Google Drive – cliqueando sobre su título El Euro Dracma, una bocanada de oxígeno monetario para Grecia.


Grecia, Europa y política: Reflexiona Yanis Varoufakis

febrero 21, 2015

Varoufakis

Yanis Varoufakis es el Ministro de Finanzas de Grecia. Es quien está a cargo de la negociación con la Unión Europea, bah, la pulseada con Alemania. Mejor que volcarles la última «noticia», de las que aparecen todos los días hábiles y hacen que las bolsas suban/bajen (lo que sirve para que los «traders» ganen sus comisiones, pero no tiene mucho más significado) prefiero acercarles este artículo que apareció ahora en The Guardian, pero es una conferencia que el tipo pronunció en Zagreb en 2013, mucho antes de tener responsabilidades de gobierno.

Como sucede con los (muy pocos) políticos en serio, sus acciones tienen que ver con lo que él ya pensaba. En esa ocasión quiso definirse como un «marxista errático». Advertencia: aquí sólo les traduzco unos párrafos breves de la introducción – que explican muy bien lo que él quiere conseguir ahora, y un párrafo corto cerca del final del artículo, donde lo refirma: Su intención es que Grecia permanezca en la zona euro, que la Unión Europea se conserve.

Igual, en este artículo, que como muchos otros debo a mi alerta amigo Otto Rock, Varoufakis hace un análisis profundo y sin concesiones del pensamiento de Marx y de la historia reciente de la izquierda europea. Lo recomiendo para quienes dominan el inglés (o aguantan las traducciones de Google). Al final, hago una reflexión, corta, sobre lo que creo puede significar para nosotros.

«En 2008, el capitalismo tuvo su segundo espasmo global. La crisis financiera provocó una reacción en cadena que sumió a Europa en una espiral descendente que continúa hasta nuestros días. La situación actual de Europa no es sólo una amenaza para los trabajadores, para los desposeídos, para algunas clases sociales o para las naciones. No, la situación actual de Europa representa una amenaza para la civilización tal como la conocemos.

Si mi pronóstico es correcto, y no estamos enfrentando sólo otra recesión cíclica que pronto será superada, la cuestión que se plantea para la izquierda radical es esta: ¿hay que dar la bienvenida a esta crisis del capitalismo europeo como una oportunidad para sustituirlo por un sistema mejor? ¿O deberíamos estar tan preocupados como para embarcarse en una campaña para estabilizar el capitalismo europeo?

Para mí, la respuesta es clara. La crisis de Europa es mucho menos propensa a dar a luz una mejor alternativa al capitalismo que es a dar rienda suelta a las fuerzas peligrosamente regresivas que tienen la capacidad de provocar un baño de sangre, y la extinción de la esperanza para los movimientos progresistas para las generaciones venideras.

Por este punto de vista se me ha acusado, por bien intencionado voces de izquierda, de ser «derrotista» y de tratar de salvar un sistema socioeconómico europeo indefendible. Esta crítica, lo confieso, me duele. Y duele, ya que contiene más de un núcleo de verdad.

Comparto la opinión que esta Unión Europea se caracteriza por un gran déficit democrático que, en combinación con la arquitectura defectuosa de su unión monetaria, ha puesto a los pueblos de Europa en el camino de la recesión permanente. Y también me inclino ante las críticas que he hecho campaña sobre una agenda basada en la suposición de que la izquierda europea ha sido, y sigue siendo, derrotada. Confieso que me gustaría mucho ser promotor de una agenda radical, de sustituir el capitalismo europeo con un sistema diferente.

Sin embargo, mi objetivo es exponer mi visión de un capitalismo europeo repugnante cuya implosión, a pesar de sus muchos males, se debe evitar a toda costa. Es una confesión destinada a convencer a los hombres y mujeres de izquierda que tenemos una misión contradictoria: detener la caída libre del capitalismo europeo con el fin de comprar el tiempo que necesitamos para formular su alternativa.

… «Una salida de Grecia, de Portugal o de Italia de la eurozona llevaría pronto a una fragmentación del capitalismo europeo, produciendo una región con un excedente de producción seriamente recesivo al este del Rin y al norte de los Alpes, mientras que el resto de Europa quedaría en las garras de una viciosa estanflación. ¿Quienes creen que se beneficiarían de este desarrollo? ¿Una izquierda progresista, que se levantará como el ave fénix de las cenizas de las instituciones públicas de Europa? ¿O los nazis de Aurora Dorada, los neofascistas variados, los xenófobos y los vividores? No tengo absolutamente ninguna duda acerca de cuál de los dos bandos va a aprovecharse de una desintegración de la zona euro«.

Los problemas de Europa son los problemas de Europa (empieza profunda la reflexión 🙂 ). La forma en que se resuelvan, o no, impactará en la economía global – en la que es, todavía, el espacio más importante – y por lo tanto en la nuestra. Además, que se mantenga unida es un estímulo – por supuesto, no decisivo – para nuestro proceso de integración en la América del Sur.

Pero las cuestiones políticas que atormentan a Varoufakis – y a muchos otros europeos – no son directamente relevantes para nosotros. También tenemos, es cierto, una «izquierda» que, como la socialdemocracia europea, ya sólo aspira a ser administradores prolijos de un capitalismo globalizado (y tampoco lo consigue; la prolijidad, digo). Pero no creo que la izquierda que se reivindica como cuestionadora del sistema (pienso en el FIT, o – dentro del peronismo – nuestra apreciada corriente lacanocookista, que tiene una larga historia con otros nombres) deba asumir el realismo posibilista de Varoufakis.

Estimo que, muy lejos todavía de ser una opción de poder (el FREPASO lo fue en 1999 y huyó espantado) cumple un rol importante cuestionando a los oficialismos. Y, en el caso del peronismo, obliga a moverse un poco a nuestra dirigencia sindical. Algunos de los muchachos están gordos.

Para realistas, estamos los peronistas en general. De los que a la gran mayoría, incluyendo a Perón, jamás se nos ocurrió reemplazar al capitalismo por otro sistema económico. Consideramos nuestro objetivo fundamental conducirlo desde la política, lograr que reparta sus beneficios (en parte) con los trabajadores y el resto de la sociedad, volcarlo hacia los intereses nacionales… Humanizarlo, bah.

Y cuando el capitalismo sea reemplazado por la historia, probablemente por algún tipo de socialismo, creemos que será necesario hacer lo mismo con el nuevo sistema (Una sociedad manejada como Jorge Altamira maneja el PO no me parece una perspectiva humana).

Igual, la misión que propone Varoufakis merece nuestra simpatía, como la de toda persona de buena voluntad. Aunque, francamente, la veo difícil.


Alto el fuego en Ucrania

febrero 12, 2015

De-izquierda-a-derecha

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, el de Ucrania, Petro Poroshenko, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Francois Hollande, después de 17 horas de reuniones en la capital de Bielorrusia, Minsk, llegaron a un acuerdo para el cese de los combates en el Este de Ucrania. Me parece que vale la pena que nosotros dediquemos unos minutos a reflexionar sobre el asunto. Indirectamente, nos afecta.

Empecemos por los puntos acordados:

  • Alto el fuego. Será a partir de las 0.01 hora local del 15 de febrero (19.01 hora argentina del sábado 14)
  • Retiro de la artillería pesada de las zonas de conflicto, a una distancia de entre 50km y 140km. Comienza el 17 de febrero y deberá completarse en dos semanas.
  • Liberación de los prisoneros. Amnistía para los implicados en los combates.
  • Retiro de todas las formaciones armadas, armas y mercenarios extranjeros de territorio ucraniano. Desarme de todos los grupos ilegales.
  • Ucrania debe permitir la reanudación de la vida normal en las zonas rebeldes y levantar restricciones.
  • Reforma constitucional para permitir la descentralización de las regiones rebeldes. Debe realizarse para fines de 2015.
  • Ucrania podrá controlar su frontera con Rusia, si se cumplen las condiciones para fines de año.

Según la Voz de América, los rebeldes pro rusos, que no estaban representados formalmente en esas conversaciones, habrían aceptado el acuerdo. Los EE.UU., que tampoco estaban representados formalmente, dijeron que era «un paso potencialmente significativo para la solución del conflicto y la restauración de la soberanía de Ucrania«.

Y Vladimir Putin que por lo general se expresa en forma menos aburrida que los convencionalismos diplomáticos, dijo «Hemos logrado ponernos de acuerdo en los temas principales. No fue la mejor noche para mí, pero es una buena mañana«.

¿Cómo sigue? La Merkel, realista, declaró «No tenemos ilusiones. Hay todavía mucho, mucho trabajo para hacer«. Y es cierto, como dijo el corresponsal de la BBC, que este acuerdo es muy similar al que se firmó en septiembre. Y ese se cayó en cuestión de días. Los combates en el este de Ucrania ya han costado más de 5.300 muertos y desplazado a 1,5 millones de personas.

De todos modos, creo que se pueden sacar algunas conclusiones. El Directorio real de la Unión Europea, que preside Merkel y secunda Hollande, no está interesado en una guerra abierta no muy lejos de su núcleo. Ni en volver a un enfrentamiento con Rusia, en un revival de la vieja Guerra Fría. Su principal problema es que la economía de Ucrania es un desastre, y no tiene ninguna confianza en sus gobernantes. Y la «Europa de los banqueros» y el F.M.I. siguen tratando de imponerle sus recetas de austeridad

Putin ha entendido que en su tarea de reconstrucción de la potencia rusa sufrió una derrota: el gobierno de Kiev y una parte muy importante de la población de Ucrania rechazan la hegemonía rusa y quieren ser europeos. No creo que acepte definitivamente a una Ucrania volcada a «Occidente»; ningún gobernante ruso en serio lo aceptaría de buena gana. Pero la península de Crimea y autonomía de hecho para el este de Ucrania están en sus manos; la formalización de esto último, tal vez un reacomodamiento de fronteras, y un acuerdo pragmático con Europa son muy preferibles a un conflicto interminable en el marco de Chechenia o Afganistán.

El gobierno ucraniano – aún inestable, y aferrándose al sentimiento nacional como única carta en su poder – comprende que sin ayuda externa no tiene ninguna posibilidad realista de enfrentarse al ejército ruso. Ni de eliminar a los rebeldes apoyados por Moscú.

Y EE.UU. ha ignorado las voces que pedían (uno supone que para conseguir aportes de campaña del «complejo militar-industrial») «¡Armas para Ucrania!«. Aparentemente, acepta que la ampliación de la NATO que un débil y decadente Boris Yeltsin se vio obligado a aceptar, ya no es posible.

¿Hace falta señalar que China no ha considerado necesario decir una palabra sobre el asunto?

Creo que puedo refirmar un punto de vista que expresé muchas veces en el blog: el sistema de poder global existente está en flujo y va a seguir estándolo. Hasta habrá sorpresas, sobre todo para los que no se molesten en informarse. Pero tiene una estabilidad dinámica importante: A los que tienen poder, no les interesa arriesgarlo, junto a los privilegios que conlleva, en juegos demasiado peligrosos. Y los que rechazan desde el fondo de sus almas este sistema (aunque sea en las páginas de Internet). no tienen poder para cambiarlo…

Para terminar en una nota más amable, les acerco este video del final de las conversaciones en Minsk. En general, sus protagonistas tienen un aire menos estresado (están lejos de los tiros).


Tsipras el griego

febrero 11, 2015

Alexis-Tsipras

En estas horas, parece, se decide la suerte del nuevo gobierno griego y sus políticas. Digo «parece» porque la realidad nos muestra que las encrucijadas decisivas son mucho menos frecuentes que los titulares periodísticos que las anuncian. Pero… en la víspera de las negociaciones con sus acreedores de la Unión Europea, el nuevo primer ministro dice que «no va a retroceder» en su decisión de modificar las condiciones que le imponían a Grecia en sus «rescates». Alemania, a su vez, endurece el tono y su Ministro de Finanzas, Wolfgang Schaeuble, afirma que no hay planes para un nuevo acuerdo o una prórroga. Y el ministro griego de Defensa, Panos Kammenos, del partido nacionalista que se alió con Syriza para formar gobierno, declara «Queremos un arreglo. Pero si no hay arreglo, si Alemania quiere romper Europa, necesitamos un Plan B«. E indicó que el Plan B es conseguir financiación de otras fuentes «podrían ser Rusia, China, …«.

Aclaro que enlazo periódicos extranjeros porque encuentro que los medios locales no están siguiendo el asunto de cerca (Parece que una marcha el miércoles 18 los tiene a todos absortos. Debe ser esta manía por el «running»). De todos modos, no es que no nos interesa, por cierto. La blogosfera le ha dedicado abundantes posteos (también este humilde blog), con la idea – razonable – que hay muchos puntos de contacto entre su situación y la nuestra. Y los medios que operan de voceros del «establishment» económico levantan voces de preocupación. O de casi histerismo, como Vargas Llosa – que supo ser un gran escritor (y simpatizante de Fidel, en su juventud) – y hoy se enardece en la defensa de esta etapa del capitalismo financiero como garantía de la felicidad humana.

Mi intención es más adelante comentar sobre algunas implicancias geopolíticas de este desarrollo en Europa. Pero por ahora les acerco este resumen del problema actual que nos acerca el amigo Pablo Tonelli.

«TSIPRAS EL GRIEGO

Pablo Tonelli, economista

Alexis Tsipras es el Primer Ministro griego y líder de la coalición de izquierda denominada SYRIZA. Se opone al manejo que las autoridades de la Unión Europea, junto a los gobiernos helenos que lo precedieron, han realizado de la grave crisis internacional desatada en 2008 y que tuvo en su país su primera expresión europea.

El propósito de esta nota es analizar lo que propone el nuevo gobierno griego a la eurozona luego de siete años de terrible declive económico y social, de un proceso singular de reestructuración de su deuda externa  en 2012 orquestada bajo la lógica de los bancos acreedores. Teniendo en cuenta, sí, los límites estructurales que impone el euro como moneda común, límites que Tsipras en primera instancia ha decidido aceptar. No hay en el horizonte de muy corto plazo lo que se denominó: “GREXIT”, salida de Grecia del euro por decisión unilateral  del nuevo gobierno elegido recientemente en ese país, ni bajo la presión de la UE.

El escenario,  no obstante, es demasiado dinámico para hacer conjeturas definitivas al respecto.

En primer lugar, voy a comenzar por lo estructural, el euro, como moneda europea. Seguiré en este punto a Costas Lapavitsas, un economista griego que se ha dedicado al estudio minucioso del tema.

El citado autor  afirma en su libro “Crisis en la Eurozona“: “Los estratos dirigentes de Europa estaban decididos a crear una moneda capaz de competir con el dólar en el mercado mundial y, por tanto, promover los intereses de grandes empresas y bancos europeos”. El euro, entonces, es un proyecto caro a los intereses dominantes y dinámicos del centro y norte de Europa, centralmente Alemania, Austria, Francia, los Países Bajos, en disputa con la hegemonía estadounidense y lógicamente a distancia del socio privilegiado de los EEUU en la Región, es decir Gran Bretaña, que mantuvo la libra esterlina y no adhirió al euro.

La moneda común permitía una rápida expansión comercial de la industria alemana al interior de la UE, apoyada en los beneficios que para la banca europea significaban la reducción del riesgo cambiario con otros países de la Zona (al tener todos al euro como moneda) y la eliminación de las regulaciones entre activos externos e internos de los Bancos Centrales que existían con anterioridad a la unificación monetaria.

Concebido este proceso durante la fuerte expansión globalizadora del capitalismo que siguió a la caída de la URSS, los acuerdos de Maastrich, que consagraron la unión europea y su moneda el euro, tuvieron una fuerte impronta ideológica de carácter neoliberal. (circa 1992).

Los tres lustros de apogeo que siguieron a la creación del euro, con la fuerte expansión económica subsecuente, acallaron todas las voces críticas o las advertencias respecto a los problemas que incubados, podrían algún día ser potencialmente explosivos. En palabras de Lapavitsas “Es notable el hecho que una forma de dinero cuyo objetivo es servir a los interés de los grandes Bancos y los grandes negocios se haya presentado como un proyecto intrínsecamente social y democrático”. En 2008, ya desatada la crisis de las hipotecas subprime en los EEUU todo cambió dramáticamente.

La crisis, que se manifestó en primer término como crisis financiera, ocurrió en un escenario en el que los bancos afincados en la periferia mediterránea europea y en Irlanda habían financiado una fuerte expansión del consumo, de la construcción y la vivienda, apoyados a su vez en el endeudamiento público (¿recuerdan la Convertibilidad?) lo que originó déficit crecientes de la balanza de pagos de Grecia, Portugal, España, Italia, Irlanda. Que se sumaron a los déficits de las balanzas comerciales producidos por la pérdida de competitividad de estos países que aceptaron una moneda, el euro, revaluada en relación con la productividad de sus economías.

¿Quéé quiero decir con esto?  Los Bancos se endeudaban a bajas tasas de interés y financiaban en euros el boom del consumo y de la construcción, con tasas mucho más bajas que las históricas de estos países. El problema del euro, como el problema del tipo de cambio en general, es que fijado libremente por el mercado se asienta en el nivel de la mayor productividad existente. En este caso el nivel del euro en su origen reflejaba la alta productividad de la industria alemana, con costos salariales unitarios menores y creando mayor valor en una hora de trabajo que el que podía generarse en otros lugares de la UE y particularmente en su periferia.

En resumen: Esta situación generó un superávit de la cuenta corriente de los países centrales de Europa, particularmente Alemania, exportadora de bienes y capitales y un déficit crónico en la periferia importadora de ambos. La crisis de la Zona Euro se manifiesta entonces como una crisis de la balanza de pagos intra-zona.

La UE posee una moneda única, el euro, que como vimos conecta países de muy diferente productividad, producto de sus estructuras productivas regionales atrasadas en relación con el centro europeo, países de la periferia europea que dictan sus propias políticas monetarias y fiscales y poseían al momento de estallar la crisis sistemas financieros nacionales para los cuales el Banco Central Europeo (BCE) no era un prestamista de última instancia, rol clave de la Banca Central, ni tienen capacidad de emitir moneda, facultad delegada en la UE.

La conexión entre los sistemas productivos y financieros estuvo dada por la libre disposición del financiamiento. La crisis internacional, cuya dinámica y origen no es objeto de esta nota, se manifestó en primer lugar cuando la masa de créditos otorgados se fue tornando incobrable, particularmente en el sector inmobiliario y de la construcción de la periferia europea, transformando la iliquidez en insolvencia y por ende encareciendo el financiamiento a Bancos y Estados Nacionales.

Luego, ante lo gravoso del costo de la nueva deuda, vinieron los “paquetes de ayuda”, es decir nuevos créditos para financiar el pago de los créditos que los estados no podían pagar y la reducción de los salarios y prestaciones sociales públicas para acceder a los mismos. Los títulos públicos de dichos países bajaron y como consecuencia afectaron los activos y  los balances de los Bancos que los tenían en cartera. La depresión de la Economía llegó  cuando las carteras de consumo y créditos hipotecarios se habían tornado impagables o de alto riesgo. Entonces los bancos debían capitalizarse afectados en su solvencia.

En este contexto se produce la reestructuración de la Deuda Griega de 2012., en realidad  un segundo rescate, una formalización de un proceso de “rescates financieros” que abarcó desde 2009 a ese momento, a medida que la situación no encontraba solución y que no voy a detallar, para no hacer más engorrosa mi exposición.

En ese momento (2012)  la Deuda Griega era de 305.000 millones de euros, aproximadamente un 160 % del PBI. La deuda en poder de la Banca Privada sumaba 206.000 millones de euros, el resto pertenecía a acreedores internacionales y de la UE públicos y a fondos privados no bancarios (estos últimos alcanzaban los 25.000 millones de euros). Se pactó una quita del 53 % canjeando a la Banca Internacional los bonos existentes por otros nuevos con garantía tripe A, que reducía la Deuda helena con los Bancos en 100.000 millones de euros.  Simultáneamente los países de la eurozona realizaron una inyección de créditos por 130.000 millones a través del Mecanismo de Estabilidad Financiera  al gobierno de Grecia, sumados a 28.000 millones aportados por el FMI. 

A diferencia de la negociación efectuada por la Argentina en 2005 que implicó un desendeudamiento claro del Tesoro Nacional y quitas asumidas por los tenedores de los títulos renegociados, Grecia cambió endeudamiento masivo con los Bancos por endeudamiento con los países de la eurozona, es decir no bajó el ratio Deuda/PBI. Incluso, esa relación creció. Los recursos obtenidos, a su vez, estaban atados a rigurosas medidas de ajuste fiscal, reducción del empleo público, de los salarios nominales y de las jubilaciones nominales.

El salvataje de los Bancos hizo crecer, reitero, la deuda pública de Grecia porque el Estado Nacional fue el encargado de socializar las pérdidas del sistema financiero. Como afirma Lapavitsas “La carga se ha trasladado a los trabajadores europeos (en este caso particular los griegos, apunto yo) en forma de reducción de salarios y pensiones, aumento del desempleo, disolución del Estado de Bienestar, desregulación y privatización.”

En la actualidad, con una tasa de desocupación cercana al 25 % y depresión de precios, es decir deflación, la Deuda Griega es de 317.000 millones de euros y equivale al 175 % de su PBI. El rasgo cualitativamente diferente de 2012 es que el 80 % de esa Deuda (según The Economist, la revista británica especializada en economía y política) corresponde a acreedores públicos, ya sea que integren el Fondo Europeo de Rescate (antecesor del actual Mecanismo de Estabilidad), al BCE (Banco Central Europeo), otros bancos centrales nacionales de la UE, préstamos bilaterales de naciones europeas fechados en la época del “primer rescate” a Grecia post crisis y el FMI.

En este contexto se explica el activismo del Primer Ministro Tsipras en reunirse con sus pares europeos, así como  las afirmaciones de su Ministro de Economía, Yanis Varoufakis que expresó “negociaremos directamente con nuestros socios de Europa”.

El problema es entonces de naturaleza esencialmente política: La UE continúa a raja tabla con su política de ajuste ortodoxo que ya lleva casi siete infructuosos años o acepta discutir (como dice Varoufakis) junto al problema del sistema financiero y el endeudamiento, la falta de inversión y la enorme deuda social generada. Las posiciones están jugadas«.


A %d blogueros les gusta esto: