Francisco, Putin y Ucrania

junio 10, 2015

francis putin

Nos informan los diarios que el Papa, nuestro compatriota, está reunido ahora con Vladimir Putin, el presidente de Rusia, en el Vaticano. Pero los medios locales, por lo menos hasta donde yo vi, no registran una exhortación de un colega de Eduardo Valdés, el embajador argentino ante la Santa Sede.

Me pareció interesante compartir la noticia de The Guardian con ustedes. También nos dice algo algo de las afinidades italianas, nuestra Tía Patria:

El Papa Francisco ha sido exhortado por un diplomático estadounidense a adoptar una postura más dura contra Vladimir Putin cuando se reúna otra vez con el presidente de Rusia.

El Papa, un crítico frecuente de la acción militar, ha adoptado un enfoque cauteloso en la crítica a Rusia por su anexión de Crimea.

Kenneth Hackett, el embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, dijo que el Vaticano “podría decir algo más acerca de sus preocupaciones sobre la integridad territorial”.

“Tal vez esta es una oportunidad para que el Santo Padre eleve en forma privada esas preocupaciones”, dijo Hackett. El Papa Francisco había sido informado de la violencia en Ucrania y estaba al tanto de la crisis, añadió.

Hackett agregó que Putin en el pasado habló de su preocupación por los cristianos que eran perseguidos en Oriente Medio, especialmente en Siria. “Me gustaría ver si tiene una propuesta. Eso sería muy útil “, dijo Hackett. “Putin tiene un rol … para hacer frente a algunos de los principales problemas.”

En relación con Ucrania, Hackett dijo: “Parece que Rusia está apoyando a los insurgentes y que las tropas rusas se encuentran dentro de Ucrania. Así que esta es una situación muy grave y creo que el G-7 ha decidido que van a continuar con las sanciones contra Rusia”.

En febrero, el Papa llamó “fratricida”al derramamiento de sangre en el conflicto ucraniano, algo visto como controversial en Ucrania, donde la violencia es considerada una consecuencia directa de la agresión rusa.

Francisco también ha tratado de fortalecer los lazos con la iglesia ortodoxa rusa como parte de un objetivo más amplio de promover la unidad cristiana.

Por otro lado, Putin ha recibido una bienvenida mucho más cálido en Italia que la que conseguiría en cualquiera de los otros grandes países de la Unión Europea. En declaraciones en Milán, donde Putin visitó el pabellón de Rusia, el primer ministro italiano Matteo Renzi señaló que el próximo gran evento internacional – la Copa del Mundo 2018 – sería en Rusia. El comentario podría elevar algunas cejas, dada la controversia sobre la selección de Rusia como país anfitrión a raíz de un escándalo de corrupción masiva que ha obligado a la renuncia del presidente de la FIFA, Joseph Blatter.

La visita presidencial subraya la cómoda relación de Rusia con Italia en un momento en que Putin está siendo tratado como un paria en el escenario mundial (ver Aislados por el mundo).

En una conferencia de prensa después de su reunión con Putin, Renzi dijo que la aplicación de un plan de paz acordado en Minsk pondría fin a la fase de “diatribas y sanciones” contra Rusia. Los dos líderes también discutieron cómo las sanciones habían impedido Italia y Rusia de trabajar juntos en una serie de proyectos relacionados con las empresas italianas.

La afinidad de Putin con Italia y su amistad con el multimillonario Silvio Berlusconi, el ex primer ministro italiano, son tan bien conocidas que la noticia más importante de una cumbre crucial en Milán el pasado octubre – que incluyó una reunión entre Putin y Petro Poroshenko, el presidente de Ucrania – fue el encuentro nocturno entre Putin y Berlusconi en el chalet del ex primer ministro, que duró hasta las 3 am.

En marzo, Renzi se convirtió en el primer líder europeo que celebró una reunión bilateral en Moscú desde la anexión rusa de Crimea el año pasado – una reunión que fue recibida con desagrado por los EE.UU., según un funcionario estadounidense en ese momento“.  (completo aquí)

Es evidente que nuestro compatriota tiene para preocuparse. ¿Tal vez debería pedir asesoramiento a Lilita Carrió 🙂 ?


Alto el fuego en Ucrania

febrero 12, 2015

De-izquierda-a-derecha

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, el de Ucrania, Petro Poroshenko, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Francois Hollande, después de 17 horas de reuniones en la capital de Bielorrusia, Minsk, llegaron a un acuerdo para el cese de los combates en el Este de Ucrania. Me parece que vale la pena que nosotros dediquemos unos minutos a reflexionar sobre el asunto. Indirectamente, nos afecta.

Empecemos por los puntos acordados:

  • Alto el fuego. Será a partir de las 0.01 hora local del 15 de febrero (19.01 hora argentina del sábado 14)
  • Retiro de la artillería pesada de las zonas de conflicto, a una distancia de entre 50km y 140km. Comienza el 17 de febrero y deberá completarse en dos semanas.
  • Liberación de los prisoneros. Amnistía para los implicados en los combates.
  • Retiro de todas las formaciones armadas, armas y mercenarios extranjeros de territorio ucraniano. Desarme de todos los grupos ilegales.
  • Ucrania debe permitir la reanudación de la vida normal en las zonas rebeldes y levantar restricciones.
  • Reforma constitucional para permitir la descentralización de las regiones rebeldes. Debe realizarse para fines de 2015.
  • Ucrania podrá controlar su frontera con Rusia, si se cumplen las condiciones para fines de año.

Según la Voz de América, los rebeldes pro rusos, que no estaban representados formalmente en esas conversaciones, habrían aceptado el acuerdo. Los EE.UU., que tampoco estaban representados formalmente, dijeron que era “un paso potencialmente significativo para la solución del conflicto y la restauración de la soberanía de Ucrania“.

Y Vladimir Putin que por lo general se expresa en forma menos aburrida que los convencionalismos diplomáticos, dijo “Hemos logrado ponernos de acuerdo en los temas principales. No fue la mejor noche para mí, pero es una buena mañana“.

¿Cómo sigue? La Merkel, realista, declaró “No tenemos ilusiones. Hay todavía mucho, mucho trabajo para hacer“. Y es cierto, como dijo el corresponsal de la BBC, que este acuerdo es muy similar al que se firmó en septiembre. Y ese se cayó en cuestión de días. Los combates en el este de Ucrania ya han costado más de 5.300 muertos y desplazado a 1,5 millones de personas.

De todos modos, creo que se pueden sacar algunas conclusiones. El Directorio real de la Unión Europea, que preside Merkel y secunda Hollande, no está interesado en una guerra abierta no muy lejos de su núcleo. Ni en volver a un enfrentamiento con Rusia, en un revival de la vieja Guerra Fría. Su principal problema es que la economía de Ucrania es un desastre, y no tiene ninguna confianza en sus gobernantes. Y la “Europa de los banqueros” y el F.M.I. siguen tratando de imponerle sus recetas de austeridad

Putin ha entendido que en su tarea de reconstrucción de la potencia rusa sufrió una derrota: el gobierno de Kiev y una parte muy importante de la población de Ucrania rechazan la hegemonía rusa y quieren ser europeos. No creo que acepte definitivamente a una Ucrania volcada a “Occidente”; ningún gobernante ruso en serio lo aceptaría de buena gana. Pero la península de Crimea y autonomía de hecho para el este de Ucrania están en sus manos; la formalización de esto último, tal vez un reacomodamiento de fronteras, y un acuerdo pragmático con Europa son muy preferibles a un conflicto interminable en el marco de Chechenia o Afganistán.

El gobierno ucraniano – aún inestable, y aferrándose al sentimiento nacional como única carta en su poder – comprende que sin ayuda externa no tiene ninguna posibilidad realista de enfrentarse al ejército ruso. Ni de eliminar a los rebeldes apoyados por Moscú.

Y EE.UU. ha ignorado las voces que pedían (uno supone que para conseguir aportes de campaña del “complejo militar-industrial”) “¡Armas para Ucrania!“. Aparentemente, acepta que la ampliación de la NATO que un débil y decadente Boris Yeltsin se vio obligado a aceptar, ya no es posible.

¿Hace falta señalar que China no ha considerado necesario decir una palabra sobre el asunto?

Creo que puedo refirmar un punto de vista que expresé muchas veces en el blog: el sistema de poder global existente está en flujo y va a seguir estándolo. Hasta habrá sorpresas, sobre todo para los que no se molesten en informarse. Pero tiene una estabilidad dinámica importante: A los que tienen poder, no les interesa arriesgarlo, junto a los privilegios que conlleva, en juegos demasiado peligrosos. Y los que rechazan desde el fondo de sus almas este sistema (aunque sea en las páginas de Internet). no tienen poder para cambiarlo…

Para terminar en una nota más amable, les acerco este video del final de las conversaciones en Minsk. En general, sus protagonistas tienen un aire menos estresado (están lejos de los tiros).


La otra guerra en curso: Ucrania

septiembre 3, 2014

la-crisis-de-ucrania

Ya que cuestiono el ombliguismo argento y vuelvo a subir al blog temas del llamado “Medio Oriente” – corresponde: hace 8 mil años que es el lugar favorito para el encuentro, usualmente violento, de civilizaciones – me parece que también cabe dedicar una mirada al otro sitio donde se está practicando el viejo deporte de la guerra: las llanuras del este de Ucrania.

Además que todo lo que influye en las relaciones de poder en el Hemisferio Norte repercute, más temprano que tarde, aquí en el Sur, hay una pregunta fundamental que es válido hacer: Esta acumulación de conflictos, intereses, alianzas y, sobre todo, odios mortales ¿puede culminar en una guerra general, es decir, una en que se enfrenten en forma abierta Grandes Potencias?

Mi evaluación, por lo que valga, sigue siendo que No. No veo posibilidades que esos conflictos se alimenten entre sí.

A Rusia le conviene que el bloque adversario, la NATO, y especialmente la “opinión pública” de esos países esté concentrada en las atrocidades mediáticas del así llamado “Estado Islámico”. Pero no le interesa en absoluto que esta variante yihadista se fortalezca, ni siquiera que se estabilice en la región geográfica que domina. Hay muchas deudas de sangre con las poblaciones islámicas al sur de la Federación Rusa, y se afirma que el Estado Islámico ha incorporado combatientes chechenos.

En cuanto al ISIS, más allá de su amenaza de “liberar Chechenia y el Cáucaso“, ciertamente no está para sumar enemigos a los que ya tiene: las milicias chíitas iraquíes, los peshmergas kurdos, los sunnitas que no aceptan su dominio, Irán y, por supuesto, la intervención, con o sin (más) tropas terrestres, de los EE.UU.

Por su parte, los EE.UU. y la NATO no han pasado de la fase, en Ucrania, de intervenciones encubiertas, sanciones económicas y envío de tropas… a bases distantes. Y han tenido ocasiones para hacerlo. Es más, Zbigniew Brzezinski, al que no se puede acusar de simpatías rusas, había dicho en febrero en el Financial Times que A Rusia hay que ofrecerle una “Opción Finlandia” para Ucrania. Es decir, que Ucrania tenga una limitación concreta para su soberanía: Que no pueda formar parte de una alianza anti rusa (NATO, bah), y que mantenga una política de amistad con su gran vecino.

Ésta puede ser la posición personal de un viejo consejero. Pero su gran colega y rival, Henry Kissinger, ha sido aún más terminante (subí su opinión en el blog hace seis meses): “Tratar a Ucrania como parte de una confrontación Este-Oeste hará desaparecer por décadas toda perspectiva para unir a Rusia y Occidente – Rusia y Europa en especial – en un sistema internacional de cooperación“.

No es una opinión unánime. Los conservadores yanquis creen que lo de Finlandia es una mala idea. En Stratfor fantasean una “estrategia del Mar Negro“. Pero es evidente, a medio año del comienzo de esta crisis con la destitución de Viktor Yanukóvich el 22 de febrero, ni los EE.UU. ni Europa han mostrado interés en una intervención militar.

En cuanto a Putin… Con la anexión de Crimea y el – cauteloso – aliento a los separatistas de Ucrania oriental, es obvio que decidió pagar el costo de alienar en su contra a todos los países que formaban parte de la esfera de influencia de la vieja Unión Soviética, el dilema que analizamos aquí. Pero no ha abandonado su habitual prudencia, y si bien hizo referencia al arsenal nuclear que Rusia conserva, hoy anuncia que ha conversado con el presidente ucraniano, Poroshenko, y que cree que Kiev y los separatistas pueden llegar a un acuerdo.

Es probable. El ejército ucraniano ha sufrido graves contrastes. Y, sea cual sea la participación de las fuerzas armadas rusas en los combates, el resultado es que esto calma, en lo inmediato, cualquier temor fundado de Rusia por su seguridad. Ha quedado claro que Ucrania, sin mucho mayor apoyo de Occidente que el que se ha mostrado dispuesto a darle, no es una amenaza militar.

Entonces ¿la guerra abierta quedará confinada a la zona entre el Mediterráneo Oriental y la frontera occidental de Irán? Es lo más probable, por ahora. Pero hay factores inquietantes en el forcejeo de las naciones por sus intereses y su seguridad, y una reacción que se nota en la escena política estadounidense de malestar con lo que perciben como su impotencia para imponer sus objetivos fuera de sus fronteras.

En resumen: el mundo actual no es el que estaba amenazado y contenido por el enfrentamiento de las dos Grandes Potencias nucleares, EE.UU. y la URSS después de 1945, ni tampoco el de la breve hegemonía única norteamericana después de 1989. “Hay un gran desorden bajo el cielo”, en la apropiada frase china, y Argentina debe fortalecer sus lazos diplomáticos y militares con la América del Sur, la Zona de Paz que ha contribuido a construir en los últimos 30 años.

El compromiso emocional con la Patria Grande puede ser mayor o menor, como la vocación por la alianza con Brasil. Pero son las opciones que tenemos. El resto son fantasías ideológicas.


Jueves: Tropas en Gaza, un avión comercial derribado en Ucrania

julio 18, 2014

Y el fantasma de un domingo hace 100 años, el 28 de junio de 1914, cuando Gavrilo Princip asesinó al príncipe heredero de Austria Hungría y se encendió la mecha de la Gran Guerra, flotó en el aire.

Hay motivos: los nacionalistas serbios luchaban por una causa que no le importaba mucho, en el fondo, a las Potencias. Pero Rusia estaba comprometida a apoyar a Serbia, Alemania a Austria, Francia a Rusia, Inglaterra a Francia… Y los aparatos militares estaban listos para una guerra corta y decisiva. No fue ni una cosa ni la otra, pero no supieron preverlo.

Hay motivos, más concretos, para descartarlo: la Gran Potencia emergente, un rol similar al de Alemania un siglo después – China – no tiene compromisos militares en ambos asuntos ni ningún interés en tenerlos. La Gran Potencia hegemónica, heredera de Inglaterra – EE.UU. – se ha “quemado los dedos” en el Medio Oriente en la última década y preferiría no enviar tropas nuevamente, y no sueña en hacerlo en Ucrania; sobre todo, sabe que si se mete en más guerras, “asimétricas” o no, facilitará el avance comercial y diplomático que China está llevando adelante en el resto del globo. Y Rusia – interesada en recobrar su tradicional esfera – tiene una conducción mucho más prudente que el zar Nicolás II y sus ministros.

Sigo pensando, entonces, que la tercera Gran Guerra con la que algunos fantasean está más lejos que en la mayoría de los últimos 69 años, desde 1945. Pero está claro que tampoco hay paz. Hay Estados y pueblos dispuestos a luchar por su existencia o sus intereses, y las Potencias, grandes y no tanto, no tienen escrúpulos en apoyarlos, abastecerlos o subvertirlos, según les convenga. Gaza y el Este de Ucrania son dos áreas calientes, y muy peligrosas.

Israel, se informa, ha iniciado la invasión de la Franja de Gaza con miles de soldados. A pesar que las operaciones militares en zonas urbanas son generalmente muy costosas en bajas para ambos lados, resulta difícil ver la posibilidad de una resistencia abierta prolongada. La desproporción de fuerzas es demasiado grande. Pero una vez destruido el aparato militar de Hamas, qué? ¿Retirarse? El pueblo palestino tendrá otro motivo para odiar a Israel ¿por qué pensar que va a abandonar su lucha, si no lo ha hecho en 67 años?

Y si decide ocupar la Franja, con un millón setecientos mil habitantes ¿no lo arrastrará aún más por el camino de los sudafricanos blancos o los “pied noirs” de Argelia: una minoría ocupante que con cárceles y masacres trata de prolongar su dominio? Los boers y los franceses fueron vencidos, al final.

En la zona de Ucrania controlada por separatistas prorrusos fue derribado ayer un avión de la línea Malaysia Airlines – el vuelo MH17, de Amsterdam a Kuala Lumpur con 298 personas abordo, aparentemente por un misil. Las dos partes en conflicto, el gobierno de Ucrania y los rebeldes, se acusan mutuamente del hecho. Comentaristas de este blog, gente interesada en política internacional, se apresuraron a lanzar hipótesis al final de un posteo sobre el nuevo Banco de los BRICS, que no tiene conexión, directa al menos, con el asunto.

Por mi parte, lo que me llama la atención es que determinar las causas de un accidente aéreo por lo normal lleva días o semanas. En este caso, la información fue inmediata. Y su origen fueron fuentes de la inteligencia estadounidense. Que estarían divididos sobre el origen del misil, según Reuters. A su vez, los servicios de inteligencia de Ucrania han dado a publicidad grabaciones atribuídas a llamadas de jefes separatistas a oficiales rusos, que indicarían que ellos fueron los autores del ataque.

Un funcionario del Ministerio del Interior ucraniano, Anton Gerashchenko, dijo específicamente que el avión fue derribado por un sistema antiaéreo Buk. Los rebeldes niegan tener esa capacidad, altamente sofisticada.

Por su parte, Putin se comunicó con Obama y prometió ayudar en la investigación. Las agencias de noticias rusas sugirieron que el blanco del misil podría haber sido el avión del Presidente ruso mismo, ya que las dos aeronaves se habían cruzado en el mismo corredor aéreo y tienen un perfil similar. Por otro lado, el vuelo que llevaba al Primer Ministro de la India, Narendra Modi, seguía la misma ruta, una hora después… El espacio aéreo de Ucrania es el corredor entre Europa y Asia, pero sospecho que las aerolíneas empezarán a evitarlo.

Más allá de estas informaciones, todas accesibles en la Red – hay muchos más delirios, por supuesto, pero sin sombra de prueba – sólo puedo ofrecer un humilde consejo a mis compatriotas. El mismo que ofrecí a los comentaristas recientes de ese posteo: Los argentinos no debemos “comprar” guerras ajenas. Ni materiales ni sicológicas. Lo hicimos con la Guerra Fría (de ambos lados) y así nos fue.


Marine y Putin ¿se ha formado una pareja?

junio 10, 2014

Como siempre advierto, no tengo el tiempo ni las neuronas disponibles para hacer un portal de noticias (Y hoy subí demasiados posteos, además). Pero estas declaraciones, significativas y nada nuevas, de Marine Le Pen no han sido recogidas hasta ahora por ningún medio argentino, salvo el marginal Urgente 24. Quiero acercárselas a ustedes, y agregar una breve reflexión al final.

Ucrania:

Nos encontramos en la culminación de la Guerra Fría contra Rusia implementada por EE.UU., a quien las capitales europeas se han sometido a nivel internacional. (…) Evidentemente, cuando la UE le hizo a Ucrania la propuesta de asociación, esto básicamente significó la ruptura de las relaciones del país con Rusia. Fue un tipo de chantaje que solo podía echar más leña al fuego y dividir Ucrania: sabíamos muy bien que la población del este de Ucrania es prorrusa, mientras que en el oeste hay ciudadanos más partidarios de la Unión Europea. Alimentar estas divisiones significaba crear las condiciones ideales para que se produjera una situación peligrosa o una guerra civil“.

Quisiera aprovechar esta oportunidad para expresar mi compasión, mi tristeza y mi indignación al ver estas víctimas civiles en el este de Ucrania que mueren en medio de la indiferencia del mundo político europeo y de los medios. Es un escándalo real que está sucediendo en las puertas de nuestra casa (…). La diplomacia de la UE es una catástrofe, y no solo en Ucrania: casa vez que la UE participa en algo en la arena global, o crea un nuevo problema o agrava uno ya existente“.

Le Pen subrayó que Ucrania nunca podrá ser miembro de la Unión Europa. “No contemos cuentos. Ucrania no tiene el nivel económico necesario para convertirse en parte de la UE. Además, la lista de espera que existe ya es muy larga“. Su recomendación para Kiev es que abandone la idea por completo, ya que participar en la Unión no le ofrecería nada positivo. “Soy amiga de los ucranianos y yo no invitaría a mis amigos a unirse a una pesadilla. Quiero abandonar la UE, por eso no puedo invitarles a unirse“.

Integración europea:

Le Pen puntualizó que no solo no quiere que la UE siga expandiéndose, sino que hará todo lo que esté a su alcance para no permitir su federalización. En su función de eurodiputada se comprometió a formar un grupo que se dedicará a obstaculizar cualquier avance hacia el federalismo europeo, tendencia que calificó de “profundamente antidemocrática” y contraria a los intereses económicos, sociales e internacionales de Francia. “La soberanía es el fundamento de la democracia. Sin soberanía, no hay democracia. Nos robaron todas nuestras libertades y debemos luchar contra aquellos que lo hicieron contra nuestra voluntad. Esta Unión Europea ha caído bajo el dominio de Alemania“.

Políticas de ajuste:

Según Le Pen, las políticas de austeridad no solo han sido injustas, sino también ineficaces. “El laboratorio de esta estrategia de austeridad ha sido Grecia. Hemos enviado a los griegos de vuelta a la Edad Media. La tasa de desempleo entre la juventud griega es del 60%, ya no tienen acceso a una asistencia médica apropiada, se dobló la tasa de suicidios y la mortalidad infantil ha aumentado en un 50%. ¿Es esto el progreso? Mientras tanto, el déficit y la deuda de Grecia siguen creciendo“.

Mi reflexión: Primero, creo que vale la pena considerar la escasa repercusión en los medios locales, que se inquietaron tanto por las elecciones francesas, y el avance del Frente Nacional. Es cierto que esta nota, y los enlaces en el texto, son de RT, RIA-Novosti, of course. Pero los periódicos occidentales se interesaron, cómo no. The Wall Street Journal habla de La mujer en París de Vladimir Putin, y en Brasil y en Perú, por ejemplo, escribieron del asunto.

¿Será que nuestro periodismo progre – hegemónico en las noticias internacionales – choca con una contradicción profunda: “Todo buen progre aborrece al le penismo” / “Todo buen progre mira con desconfianza a los EE.UU. y aborrece las políticas de ajuste” ?

De todos modos, no quiero dar la impresión que considero esto como un posible desarrollo en el juego de poder real. El Frente Nacional, a pesar que expresa el fastidio y el temor de muchos franceses, es marginal en el establishment francés. Los partidos “euroescépticos”, en general, no son en mi opinión una alternativa real a la integración europea realmente existente, y lo más que podrán hacer es sabotear su profundización. Si se afirman – el UKIP inglés va en ese camino – contribuirán a marginación de Europa.

Pero sí me parece importante marcar que hay en ese continente – las opiniones de Marine Le Pen no son exclusivamente de ella, ni de la derecha populista francesa – una hostilidad profunda en parte de sus pueblos hacia la “centroderecha” y la “centroizquierda”, apenas diferenciadas, y la burocracia impersonal que hoy los gobiernan. Porque – siempre en mi opinión – no le ofrecen, ni conciben ofrecer, otra cosa que una modernidad vacía de contenido y de identidad cultural. Mientras era acompañada de prosperidad, resultó aceptable para las mayorías. Cuando ésta o su esperanza disminuyen…


Un cañonazo de oro en la “guerra” de Ucrania

mayo 14, 2014

Obama, Bidens

(Obama, Biden padre e hijo)

Corresponde decir que fue el alerta José Rubén Sentis el primero que en la blogosfera politizada local recogió esta noticia:

El mayor productor privado de gas y petróleo de Ucrania, Burisma Holdings, ha comunicado que Hunter Biden, el segundo hijo del vicepresidente de EE.UU., Joseph Biden, se incorpora a su junta administrativa para ser responsable de los asuntos legales y de la representación de los intereses de la empresa en las organizaciones internacionales

Burisma está explotando los tres depósitos principales de gas y petróleo de Ucrania: el de Dnepropetrovsk-Donetsk –en el este del país, que incluye los territorios de Donetsk y Lugansk, entre otros–, el de Crimea y el de los Cárpatos.
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La noticia está en los medios internacionales – aquí está en The Wall Street Journal – que nos informa además que Devon Archer, un amigo cercano del Secretario de Estado John Kerry, también se incorporó al directorio de Burisma. Así que en algunas horas la reproducirán los diarios locales, aunque rompan esa amable ilusión “estas cosas no pasan en los países serios“.
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Según la agencia de Irán, Biden jr. asesorará en “transparencia, gobierno corporativo y responsabilidad, expansión internacional y otras prioridades“. Por si alguien se siente estimulado por el ejemplo y quiere buscar empleo allí, aquí les enlazo la página de Burisma. Claro, si ponen ese nombre en Google, lo que más está apareciendo son notas sobre la incorporación del joven Biden. Por ahora es RT, Ria-Novosti, la agencia rusa, la que da la cobertura más completa del asunto. En particular, menciona un vínculo del  ex presidente de Polonia de 1995 a 2005, Aleksander Kwaśniewski:
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Según filtra el portal BuzzFeed, Burisma Holdings pertenece a una compañía de Chipre, Brociti Investments Limited, y una persona llamada Aleksander Kwaśniewski forma parte de la junta administrativa de Brociti. El portal asegura que el directivo en cuestión es el ex mandatario polaco. 
  
Kwaśniewski fue uno de los promotores principales de la asociación de Ucrania con la Unión Europea, la chispa que desató los violentos disturbios en el país en noviembre pasado. Mientras el ahora depuesto presidente Víktor Yanukóvich estaba en el poder, el político polaco viajó a Ucrania en 27 ocasiones intentando liberar de la prisión a la líder opositora Julia Timoshenko“.
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Eso sí, hay que decir que el WSJ informa en esa nota que enlazo arriba que el CEO de Burisma era un alto funcionario en Energía y en Seguridad del presidente pro ruso depuesto por un “golpe blando”, Víctor Yanukovich.
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Hasta aquí, los datos que uno puede encontrar navegando en la Red. Mi reflexión es que tanto en Washington como en Moscú saben cómo disparar “cañonazos” de oro y de guerra sicológica. Y que, como sostuve largo tiempo en mi blog, por ahora resulta muy improbable que ambos gigantes disparen cañonazos de la otra clase.
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La lección para nosotros: la corrupción es en el mundo real una patología inseparable de la política, como el delito de la sociedad. Pero cuando traspasa ciertos límites, destruye a los estados débiles. Ahora lo estamos viendo, en Ucrania y en Nigeria.

¿Ucrania o Novorossiya? El dilema de Putin

mayo 11, 2014

referendum en Ucrania

Hoy los rebeldes prorrusos del este de Ucrania realizan un referéndum. La boleta – pueden verla arriba – dice “¿Apoya la autonomía de la República Popular de Donetsk?” El resultado no tiene sorpresas, ya que las mesas electorales están supervisadas por ellos. El gobierno central en Kiev no lo reconoce, la Unión Europea y los EE.UU. lo rechazan. Y el presidente ruso Vladimir Putin había pedido públicamente que fuera aplazado. No, no veo a lo de hoy como un hecho decisivo en sí; es una muestra más de un proceso de deterioro de la nación ucraniana que no se detiene.

Sobre la situación allí mis amigos Pablo Ziegler y Mauri Kurcbard (Derek) saben más que yo. Quizás más adelante utilice los datos que me han enviado. Pero por ahora estoy tratando de analizar las posibles reacciones, en lo inmediato y en el mediano plazo, de los actores externos, los que componen el sistema de poder global. Aquellos que con sus acciones influyen sobre nuestro destino. Hace ocho días subí al blog mi evaluación de lo que haría, y lo que no haría “Occidente”, que significa en este tema EE.UU. Ahora me interesa analizar el dilema de Putin.

El Presidente de Rusia es la figura más interesante entre los Jefes de Estado de las Grandes Potencias, en un momento histórico donde la regla es una cierta opacidad. “Occidente”, bah, las clases dirigentes de los países desarrollados del Atlántico Norte – todavía, de lejos, la mayor concentración de riqueza y tecnología – lo miran con ambivalencia. Respetan al gobernante que sacó a Rusia del colapso casi terminal en que había caído cuando asumió en 1999 – un estado fallido con cerca de la sexta parte de la superficie terrestre y armas nucleares es algo peligroso – pero tienen muchas reservas con su acumulación de poder personal.

Y en los últimos tiempos, en particular después de la anexión de Crimea, ven con alarma que pone en riesgo el principio de intangibilidad de las fronteras, uno de los pilares del actual orden mundial (El hecho, que apuntan también miembros influyentes del establishment internacional, que ese principio ya ha sido roto recientemente otras veces – por ejemplo, con la autonomía de Kosovo – no influye en las actitudes: Causa por alarma es lo que alarma a uno).

Al mismo tiempo – no es sorprendente – despierta simpatías en diversos sectores que no pertenecen a esas clases dirigentes. Los que son profundamente hostiles a los estadounidenses, y/o al actual orden mundial del cual EE.UU. es el garante, son unos (muchos). El populismo de derecha en Europa, xenófobo y anti globalizador, ve en Putin a un patriota que defiende valores tradicionales de su sociedad, inclusive los religiosos (No es extraño que aún alguien tan “aggiornado” como el Papa Francisco tenga buena onda con él). Y su experimento ruso de capitalismo de Estado (fuerte participación y control estatal) es mirada con interés por los que (me incluyo) pertenecemos a países donde no hay un capitalismo nacional fuerte.

Si me extendí en las distintas posiciones ante Putin, es porque esos “relatos” forman parte de la batalla mediática en la que también nosotros estaremos inmersos. Pero exclusivamente como espectadores. Como me parece casi cierto que “Occidente” no elevará el nivel de su intervención en la crisis ucraniana más del que ya está teniendo, es el gobernante ruso el que enfrenta el dilema al que me refiero en el título del posteo.

Novorossiya” es un término que se remonta a las guerras del siglo 18 entre Rusia y el Imperio otomano, que resultaron en la expansión rusa hasta la costa del Mar Negro. A los territorios recién conquistados se los llamó “Nueva Rusia“, un nombre que todavía se escuchaba en el sur de Ucrania hasta el siglo 19.

Y no es un pedazo de historia antigua. Este 17 de abril, Vladimir Putin, nada menos, volvió a usar la palabra en su programa de TV a toda la nación. “Bajo los zares, esta región fue llamada Novorossiya. Estos territorios fueron pasados ​​a Ucrania en la década de 1920. Porqué el gobierno soviético hizo eso, que Dios los juzgue” (¿Dije que era un hombre respetuoso de la religión?).

Si la situación interna en Ucrania se sigue deteriorando – a lo que han contribuído norteamericanos y rusos, como es tradicional – y ese deterioro resulta en enfrentamientos aún más sangrientos que los actuales – para lo cual hay tradiciones locales, cómo no – Putin, el gobierno ruso, se verá tentado a intervenir.

Y es una tentación: Un país con unos 20 millones de habitantes, con una base industrial significativa – es actualmente la zona industrializada de Ucrania – y con muchos recursos naturales… Ha sucedido antes, señalan en Foreign Policy: los territorios separatistas de Abjasia y Osetia del Sur (en Georgia), el enclave separatista de Transnistria (en Moldavia).

Ahora, repetir ese libreto en Ucrania tendría hoy consecuencias más graves: el resto de Ucrania se volcaría a los brazos de la OTAN, no importa en qué condiciones. Y lo mismo harían, inevitablemente, todos los países fronterizos con Rusia que no estuvieran dispuestos a convertirse en sus satélites.

Ambos lados de la batalla mediática se tiran con los nazis, como es costumbre: Rusia denuncia que activistas de ese palo forman parte de la coalición que derribó a Yanukovich (muy probable: hay una vieja tradición de extremismo nacionalista antisemita en la región, que setenta años de comunismo no extirpó), y “Occidente” compara su preocupación por las minorías rusas en el exterior con la de Hitler por las minorías alemanas. Propaganda: ninguno de los dos lados tiene afinidad con el nazismo, una patología de la Europa de entreguerras.

Prefiero hacer comparaciones con gobernantes más remotos en el tiempo, pero no en el espacio: la diferencia entre el éxito de la carrera de Federico II de Prusia y la derrota final de Napoleón – ambos muy dispuestos a usar la fuerza militar para su engrandecimiento y el de su nación – es que el prusiano sabía cuándo detenerse.


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