El aporte de Macri a la unidad del peronismo

enero 22, 2016

foro-de-davos

No sé ustedes, pero yo estoy un poco cansado que en la gran mayoría de los posteos termine hablando de la interna del peronismo.

Sucede que no solamente los peronistas politizados -como yo- la encuentran irresistible. También los de afuera pontifican sobre ella, con la esperanza de influirla. Algún(os) motivo(s) habrá.

Como sea, creo que es un deber de todos los peronistas reconocer el valioso aporte que acaba de hacer el Presidente Mau a la unidad de nuestro movimiento. Más allá de sus motivos, justamente. A caballo regalado no se le hacen implantes.

Me refiero a que, en Davos, Macri posicionó a Massa como el próximo líder del PJ. Y procedo a explicarme.

El colega bloguero y amigo Artemio López insiste todos los meses, desde hace unos dos años, que “El tipo de unidad histórica – social y política- que plantearon Néstor y Cristina está crujiendo“. Supongo que se refiere a la convergencia en el Frente para la Victoria entre el peronismo -o un sector de él, tan mayoritario electoralmente que la distinción es pedante- y un sector del “progresismo”. Sector de la “centro izquierda” que las últimas elecciones mostraron también como mayoritario. Como recordarán, Progresistas de Stolbizer sacó menos votos que el Frente de Izquierda de Del Caño.

Ahora bien, es indiscutible que hay tensiones. No ya dentro del FpV. En el seno del peronismo. No es sorprendente. Tenemos compañeros, legitimados con cientos de miles de votos, cuyas ideas son similares a las de Sergio Massa. O un poquito a la derecha. También hay (of course) muchísimos compañeros con un vínculo emocional con Cristina Kirchner, que consideran que su gobierno fue maravilloso y sus decisiones todas acertadas. O, al menos, que no vale la pena discutirlas, frente al Mal Absoluto que está enfrente. Y hay otras posiciones, cómo no.

Ninguna de las dos que mencioné me expresa exactamente. Pero eso no importa. La realidad política es que si el peronismo quiere triunfar –y quiere, créanme- necesita todos esos votos. No le sobra ninguno, especialmente cuando desde el otro lado se construye una opción que también sabe sumar. Como pasó en 1983, 1999, 2015…

En realidad, mi escepticismo de siempre frente a la ruptura tantas veces anunciada por intelectuales y comunicadores, es que esta diversidad no tiene nada de nuevo. Ni en el peronismo, ni en la política real. Sólo alguien que no conoce, por ejemplo, a los partidos Demócrata o Republicano de los EE.UU. cree que tienen homogeneidad ideológica. O el partido Laborista de Gran Bretaña, que reúne a Blair y a Corbyn.

En la sociedad moderna, cada vez más fragmentada, la suma de diversidades necesarias para gobernar se da a través de partidos de masas, como en los casos citados. O por coaliciones parlamentarias, como en la Europa continental o en Brasil.

De cualquier modo, esas tensiones, inevitables, se manifiestan abiertamente entre nosotros cuando un peronista no tiene la Presidencia de la Nación (cuando no es así, también hay tensiones, por supuesto, pero rara vez se expresan en público. Nuestra tradición es que un Presidente peronista conduce el movimiento). Por ejemplo, en reuniones como las que cuenta aquí Pablo Ibáñez de Ámbito, o esta otra que relata Sabrina Carrasco de Letra P. (No las voy a sintetizar y comentar, como tengo por costumbre. Es viernes y hace mucho calor. Los interesados en la interna, léanlos).

Frente a esas tensiones, digo, Macri nos hace, llevándolo a Massa a Davos y “dándole manija”, un importante favor. Entiéndase: no es que toda la franja dirigencial del peronismo, y las bases que aspiran a ingresar a esa franja- están peleando por ser el Número Uno. Alguno/as sí, pero la gran mayoría quiere afirmar sus cuotas de poder y/o representatividad. Que el gobierno nacional -y el bonaerense- con sus recursos, aparezca favoreciendo a uno -que se puso afuera de la manada para pelear- dispara los instintos defensivos de la mayoría. Para no hablar de las bases, las que no aspiran a ser dirigentes pero votan para elegirlos. O rechazarlos.

Nos viene bien, entonces, hasta que la realidad -los votantes- decidan quién es el Número Uno. En cuanto al Frente para la Victoria… No alcanzo a ver porqué habría que romperse. Salvo por prejuicios ideológicos, que nunca han sido decisivos en el peronismo. Perón siempre, en todas las elecciones en que participó, hizo frentes electorales. Más recientemente, Menem gobernó diez años con lo que era, en la práctica, un frente entre el peronismo y la derecha “neoliberal”. Y los Kirchner gobernaron doce con uno entre el peronismo y el progresismo.

Hoy la derecha “neoliberal” tiene su propia fuerza. Y ganó las elecciones. El progresismo… sí tiene prejuicios ideológicos. Contra intendentes, ex intendentes (excepto Sabbatella), gobernadores, ex gobernadores… Sólo le tienen confianza a Cristina, y hasta ahí. Pero CFK, que no se fue del peronismo en los ´90, cuando las almas bellas progres se amontonaban en el Frepaso -y éste aparecía como una opción ganadora- es muy dudoso que se vaya ahora, para armar un partido de “los buenos”. Perón nos advirtió hace mucho que los buenos somos pocos.


El peronismo y un asado en Pinamar

enero 11, 2016

massa-urtubey-bossio

Ignacio Zuleta, de quien hace una semana comenté su alejamiento de Ámbito y anuncié que ingresaba a la blogosfera con Zuleta sin techo, es uno de los periodistas políticos mejor informados. Además, como muy pocos, tiene la confianza de varios dirigentes de primerísima línea. Sin embargo, encuentro necesario señalar algo obvio: información no es análisis. Y el periodismo no es la política (por más que influya, cómo no).

Digo eso porque en ese mismo posteo que enlazo arriba, Zuleta informaba de la negociación en curso para que Scioli acompañase a Macri a Davos. La información era correcta y la tenía de muy buena fuente. La copié y dije que mi consejo era que DOS no lo hiciera. Bueno, como ustedes saben, no lo hizo. Y mi consejo no tuvo nada que ver. Fue la lectura -de ambos, estimo- que sus respectivos públicos no los quieren cerca del otro (Tal vez la mayoría de los que apoyan/prefieren a Macri no tiene tanta inquina con Scioli como con Cristina. Pero el ex gobernador no se alejará notoriamente de ella).

Debo decir que a continuación I. Z. subió un análisis -no es un mero cronista- Territoriales vs Milicianos, que tuvo repercusión en otros blogs, Ramble, por ejemplo, y en Twitter. Tengo ganas de discutir su tesis, pero voy a dejarlo para cuando tenga más tiempo.

Porque recién acaba de subir un posteo sobre el asado de este viernes en Pinamar que reunió a Massa, Urtubey y Bossio, con información que no he leído en ningún otro sitio. Para los que todavía no lo siguen, les copio lo central abajo. Y agrego, claro, un comentario al final.

La mirada filosa de Felipe Solá le puso límite al entusiasmo de algunos en la noche de Pinamar: “Estás anunciando la unión de las dos Coreas, pero no podemos mostrar ni un puto asiático”, le dijo a Sergio Massa sobre la cena de la noche del viernes en el quincho de La Herradura, al que asistieron una treintena de dirigentes del peronismo de todo el país que boyan entre la oposición rabiosa y el colaboracionismo. Los unió su diferenciación del kirchnerismo y del camporismo, de la cual cada uno debió dar explicaciones a los demás.

El armador original pareció ser Diego Bossio quien a la hora de los discursos quiso marcar distancia con el dueño de casa: “Soy claro opositor al gobierno de Macri”. Massa se adueñó de una iniciativa, de la cual informó este sitio por primera vez, como una reunión de Daniel Scioli y Juan Manuel Urtubey promovida por el ex director del Ansés para este fin de semana también en Pinamar.

El llamado se amplió cuando Bossio le dio la gerencia de la convocatoria a Mauricio Mazzón, con quien maneja el sello Gestar que tiene como bastonero mayor a José Luis Gioja y que hasta el 10 de diciembre fue una marca oficial del kirchnerismo. Era la única agrupación interna del PJ creada expresamente por Néstor Kirchner para agrupar peronistas del todo el país y es la que recibe los fondos del Estado para el auspicio de las actividades de formación política del PJ.

Fue una jugada audaz ésta de Bossio de usar el llamador de Gestar, pero nadie le iba a regalar el cetro de convertirse, en un instante, del “enfant gâté” de Cristina, al árbitro del peronismo del siglo XXI. Los que fueron usaron el llamado en beneficio propio pero quedó todo en un encuentro de semblanteo más que de reparto de baraja. Fue también hábil Massa en apurar su presencia en esa cita porque fumigó la posibilidad que estuvieran otros dirigentes del peronismo de primera línea como Scioli o José Manuel de la Sota, que lo último que querrían es subirse a una convocatoria del tigrense.

Toda la carrera de Massa se ha montado en fotografías oportunas pero esta vez había otra razón para ponerse en el centro de la cita: su cercanía a Mauricio Macri como el “opositor constructivo” lo pone en la mira de sus compañeros que lo ven cerca del colaboracionismo. “De Vichy”, le dijo uno de los asistentes a Massa en la noche de la Herradura. “¿De qué?”, preguntó el diputado. “Nada, dejalo, de Villa del Sur”, le respondió al entender que Massa no sabía de esa referencia al colaboracionismo y al agua mineral.

Massa es autor de gestos como habilitarle a María Eugenia Vidal un control negociado de la legislatura de La Plata a través del massista Jorge Sarghini. También de aceptarle a Macri la invitación al viaje a Davos que rechazó Scioli.

La respuesta que da a sus compañeros cuando le piden explicaciones, dice que es porque él viene del desierto y no puede exponer a su fuerza al desamparo del poder que ha tenido el año pasado, y que esa cercanía al neo oficialismo le provee de armas y bagajes para seguir existiendo.

La reunión consistió en una larga serie de exposiciones sobre el futuro del peronismo que transitó por casi una veintena de oradores que ensayaron propuestas para enfrentar el futuro del peronismo como oposición. No hubo casi menciones a Scioli, como tampoco nadie se ensañó con la figura de Cristina de Kirchner, como si dieran por sentado que el futuro de ellos está en la otra vereda de esos dos dirigentes a quienes todos miran ya como los candidatos estrella a senadurías en 2017. Lo más que hubo fue una crítica al llamado patagónico a José Ottavis para voltear el acuerdo para sancionar el presupuesto provincial: “Ella, recordó alguno, había dicho que nunca iba a dejar a un gobierno sin presupuesto”.

Ese silencio sobre los protagonistas principales de la última elección lo ilustró con saña uno de los asistentes: acá dividimos el mundo entre quienes le tienen miedo a Cristina y los que no. Nosotros estamos de este lado; muchos de los que no quisieron venir, todavía le tienen miedo a Cristina.

Como todo intento de sacar a una organización del estado gaseoso, la cita planteó convivencias forzadas bajo el mismo techo entre dirigentes de procedencias cruzadas como el salteño Gustavo Saénz (compañero de fórmula de Massa y adversario de Urtubey), el senador Carlos Caserio, los diputados Héctor Daer,  Alejandro Grandinetti, Juan Amondarain y Carlos Selva, los intendentes Germán di Césare (Miramar), Emir Félix (San Rafael, Mendoza) y  Joaquín de la Torre (San Miguel), Malena Galmarini, Mauricio Mazzón, el operador Guillermo Piuma. Cada cual sacó del encuentro conclusiones positivas. Por eso se fueron todos contentos hasta la nueva reunión de este grupo, que será en febrero en Villa Carlos Paz.

El rosario de exposiciones abundó mucho en lo metodológico y ahí estuvieron las diferencias:

  • Sobre el PJ. Urtubey sostuvo la idea de pelear la conducción del PJ nacional en las internas que habrá antes de junio. El mismo criterio sostuvo el enviado de De la Sota, Carlos Caserio. Este peronismo disidente delasotista gobierna Córdoba y conserva la marca PJ. Massa, en cambio, insistió en que el PJ es un sello muerto y que hay que avanzar hacia otras referencias como la que él sostiene en el Frente Renovador.
  • Solá, el más experimentado de la mesa, salió por arriba del laberinto y dijo que hay que trabajar pensando en el mediano y largo plazo, no en lo inmediato, con espíritu movimientista y que después se sabrá qué hacer con los partidos. “Acá no se trata de irse a pelear con Landau, y mucho menos de arreglar con él”. Despistó a todos con algunas citas de Francisco: hay que trabajar siguiendo lo que quiere hacer este Papa y recomendó leer lo que escribió en la exhortación Evangelii Gaudium y en la encíclica ecológica Laudato Si. Ya que de pontífice se habla, Solá mencionó al llorado Juan Carlos Mazzón – quien esa noche del viernes hubiera cumplido 72 años – como constructor de política a largo plazo, sin apresuramientos“.  (completo aquí)

Zuleta agrega anécdotas, en el estilo de las famosas “Charlas de quincho”, pero lo más jugoso lo sube aparte:

Daniel Scioli tomó distancia con dureza ante zuletasintecho.net de la cumbre del viernes en Pinamar entre referentes del massismo y el gobernador Juan Manuel Urtubey. Esa cita, que en un principio era una invitación de Diego Bossio a que el ex candidato presidencial conversase con el salteño, viró en pocas horas a un retablo del antikirchnerismo más firme. Scioli nunca iba a concurrir a esa cita a la cual no estaba invitado.

“… Esperaba que hubiera alguna declaración de los asistentes sobre lo que está haciendo el gobierno Macri…

P.: ¿A qué se refiere?

D.S.: A una declaración que condene la represión del viernes a los empleados públicos en La Plata, o a la caída de designaciones de empleados sin examinar con cuidado de qué se trataba y qué tareas desempeñaban. Pero no he visto ninguna declaración de ese tipo“.  (completo aquí)

Mi opinión: Detrás de estas reuniones, de las conversaciones entre peronistas con muy distintas posiciones, hay una convicción muy extendida (que comparto): El peronismo necesita darse una estrategia de unidad. No para tener chances de triunfar en 2017 o 2019, todavía lejanos. Simplemente para tener la posibilidad de ejercer este año que comienza alguna influencia en la marcha de los acontecimientos. Porque la estrategia -evidente y además inevitable de Macri- apunta a la división de los cuerpos legislativos del peronismo, a través de la presión sobre sus gobernadores e intendentes.

Pero… no por nada Zuleta menciona un par de veces la veteranía de Solá. Felipe sabe, y lo da a entender en ese asado, que un encuentro como ese no  tiene la menor posibilidad de alumbrar una nueva identidad, ni acuerdos perdurables. Le sirve a Massa para mantenerse en la luz pública, pero su estrategia de ir por afuera le permitió conservar más de 5 millones de votos hasta el 25 de octubre. No la va a abandonar, hasta y si las encuestas le muestren que los ha perdido.

A Urtubey le sirve para hacerse conocido fuera de su Salta. Al resto… no compartirán la fe de los kirchneristas más puros, que dice que “los votos” son de Cristina, pero saben que un porcentaje tan alto de los votantes del 22/11, y del 25/10 se referencia en ella, que cualquier estrategia de unidad que no la contemple es un delirio.


Lo que hablan los candidatos

agosto 16, 2015

parole-parole-matteo-mazzucca

Hace unas horas leí un posteo de Carlos Fara – un encuestador lúcido, y de los que no se les nota tanto el cliente. No estoy de acuerdo con lo que plantea, pero hay un punto en especial que me llamó la atención. Dice Fara “No decir nada tiene costos: Scioli, encorsetado por el relato oficialista y Macri, con una decisión estratégica obsesiva de no definirse, se deslucieron en el último mes de campaña“.

Me llamó la atención porque toma un lugar común de la crítica política – Scioli, el candidato que nos propone fe y optimismo, el “líder de la corriente Aire y Sol”; Macri, que para no decir nada usa un teleprompter – y lo vincula a algo tan concreto como los resultados electorales.

Ahora, uno debe reconocer que esa crítica “resuena” con muchos de nosotros. A los politizados, que disfrutamos de pontificar sobre muchos temas, y que a veces lo hacemos en blogs, Dios nos perdone, nos gustaría que los candidatos tuvieran discursos más elaborados. Y más jugados también. Por algo Cristina tiene tantos partidarios fervientes (y tantos opositores rabiosos, hay que decirlo). Es evidente que eso no le ha impedido ganar elecciones.

Pero… creo que aquí hay una trampa, quizás inconsciente. Se toma el dato que los dos candidatos en punta no hicieron una primaria tan buena (¿según las expectativas de quién?), para dejar instalado que no se pronuncian sobre los temas importantes, y que los votantes se lo piden. No voy a afirmar que ese sea sólo un reclamo de los periodistas y de los politizados más ingenuos; es posible que sirva para aclarar algunas cosas a los argentinos de pie. Es seguro que daño no les va a hacer (a los oyentes).

Lo que quiero apuntar es que es falso que los candidatos “no hablan”, que no se sepa lo que le proponen a la sociedad argentina. Es cierto que puede haber legítimas dudas sobre lo que va a hacer el que llegue a la Presidencia: las circunstancias cambian, los hombres mienten. Pero ninguno de los que tienen alguna chance bajó de una espacionave. Tienen una trayectoria muy conocida. “Son hablados”, diría un lector de los filósofos franceses modernos, por su historia, sus apoyos, y también por lo que dicen.

El lunes pasado, al día siguiente de las PASO, mi socia Florencia analizó en el blog de #BASAT los discursos de Scioli, de Macri y de Massa como piezas de comunicación de mensajes específicos. Quiero compartir con ustedes su análisis, y, como soy incorregible, hago una observación al final:

¿Por qué a Scioli “no le fue mejor”? ¿Por qué creció Massa? Desde #BASAT, seguimos con mucha atención el proceso electoral de ayer y queremos compartir algunas conjeturas:

  1. Una vista de ave al mapa electoral nos demuestra con total claridad que la puja entre el modelo agroexportador, elitista y conservador, y el modelo de industrialización productiva sigue vigente.
  2. En el discurso de anoche, Scioli apuntó su mensaje precisamente a la capacidad productiva del país, señalando las condiciones favorables en que se encuentra la Argentina para profundizar el modelo de industria nacional con inclusión social.
  3. Mauricio Macri, en cambio, evitó definiciones económicas o programáticas, y organizó su discurso en torno al eje de la oposición al kirchnerismo, bañado en una retórica cuasi religiosa que podría sintetizarse como “esperanza de redención”. Se posicionó como una suerte de líder espiritual que le habla a las masas esperanzadas de un mesías, una esperanza blanca que “devuelva” al país a un estado utópico (¿anterior?) de paz y prosperidad, guiando a su rebaño a través de las tribulaciones y hacia la salvación.
  4. Massa, por su parte, combinó en su discurso un cariz punitivo duro, “que no avancen los otros: los vagos, los ñoquis, los corruptos, los delincuentes”, con una fuerte dosis de idealismo soñador lo suficientemente abstracto como para representar las esperanzas de prosperidad del “ciudadano de a pie que se rompe el lomo laburando y paga sus impuestos”. Así, se posiciona fuertemente entre los que el Conurbano llamó en su momento “el pibe gol”, un pibe de clase media-baja que logró ascender económicamente y busca consolidar esa nueva posición mediante estribos de hierro sobre los sectores populares, que percibe amenazantes frente a su reciente prosperidad material.
  5. ¿Por qué no le fue tan bien a Scioli, siendo que en elecciones anteriores la continuidad oficialista fue la norma? Porque, como cualquier otro mercado, el mercado político-electoral del país se vio revitalizado por una década de consolidación de la democracia y las condiciones materiales que la sostienen. Y, sin una crisis económica o política en el horizonte, que es cuando el kirchnerismo se hace fuerte y la polarización funciona mejor, el mercado se vuelve más competitivo y, por tanto, la oferta debe afinar su juego, sofisticar sus estrategias, dar lo mejor de sí. En síntesis, cuanto mejor está el país y la salud de la democracia, peor para el oficialismo.
  6. Algunos hitos para resaltar: el destronamiento de Altamira como “candidato natural” del FIT y la emergencia de un nuevo liderazgo, Nicolás del Caño. La contundente elección de María Eugenia Vidal, actual Vicejefa de Gobierno porteña, como una anomalía política (sin carisma, sin aparato y sin propuestas) que aún ha de ser analizada. La defunción de la UCR y la consolidación del PRO como principal partido no-peronista a nivel nacional.
  7. Se verá en octubre, si el establishment logra acometer con algún “cisne negro” o si, en las actuales condiciones de estabilidad económica, financiera, política y social, los contendientes deberán pelear por sus propios medios, en la más absoluta libertad de mercado y las complejidades que acarrea, por el sillón presidencial“.

Opositores con sofisticación – algunos comentan en el blog de Abel – dirán “El modelo de industrialización productiva puede ser el discurso de Scioli. Es el del gobierno K. Pero no es la realidad. La industria no registra un crecimiento importante desde 2007. Las exportaciones argentinas se han desindustrializado ¿En qué sentido Scioli “es hablado” por la historia reciente?“.

Contesto: en dos sentidos. Hacia atrás, la dirección de las políticas económicas – algunas acertadas y otras no – en las gestiones Kirchner ha sido consistente, en la defensa del mercado interno y del empleo. La desindustrialización de las exportaciones refleja el boom de las commodities, no una deterioro de la industria. Su crecimiento fue mucho más rápido al comienzo, porque la recesión que empezó a mediados de los ’90 había dejado mucha capacidad ociosa. Pero ahora, que el “viento de cola” ha dejado de soplar, igual se registra en los últimos meses un modesto repunte.

Hacia adelante, la coalición que respalda al candidato tiene dos soportes fundamentales en los gobernadores y en los sindicatos peronistas, que más allá de contradicciones, que las hay, tienen esos mismos objetivos en común.

Resulta evidente que lo mismo no puede decirse de las otras opciones.


El gol en contra de Massa

junio 30, 2015

Bendixen

massa

Los lectores alertas habrán notado que este año disminuyó la frecuencia de las menciones a Sergio Massa en este blog (Como bajaron también las menciones en los últimos 12 días de otro joven y dinámico político bonaerense). Pasa que no me gusta que se piense que trato de aparecer como un gran DT con el diario del lunes.

Eso sí, como ya lo dí a entender, una cosa es hacer leña del árbol caído y otra que el árbol ayude a juntarla para el fuego. Ayer lunes el asesor estrella de Massa, Sergio Bendixen, consultor muy valuado en la campaña de Obama para el voto latino, dió una entrevista a La Nación. Dijo muchas cosas sobre el trabajo en la campaña electoral, algunas de ellas que me parecen válidas y otras que me despiertan dudas. Pero la frase que todos van a registrar es “… fuimos de 30 a 24 (% de intención de voto), desde fines de 2013 hasta septiembre u octubre de 2014. Y la gran caída de 24 a 17 o 18, donde estamos ahora, viene cuando todos los analistas comienzan a decir que su candidatura ha muerto, que ahora es entre Macri y Scioli y que Massa ya no tiene lugar. ¡Y lo repiten, y lo repiten, y lo repiten! Entonces mucha gente dice “no voy a votar por quien no tiene posibilidades“.

Esto lo dice el asesor de estrategia de Massa. Recordarán que también lo dijo su candidato a vicepresidente. Y después cuestionan a Cristina por su elección de candidatos…

Ahora, hay un fallo estratégico en la campaña del tigrense – mucho más importante que unas declaraciones imprudentes o un aliado cuestionable – que mi socia en #BASAT, Florencia Benson, me hizo notar. Quiero comentar con ustedes el posteo que subió a nuestro blog sobre estas declaraciones, porque allí, aunque sube también esa frase sobre las encuestas, cómo no, pone el acento en una parte de la entrevista que otros pasarían por alto.

En el medio hubo un spot que fue muy comentado: el famoso “tajaí”.

Primero, que quede claro, eso no lo hizo Agulla. Eso fue idea de Massa que quería mandarle un saludo de Navidad y lo hizo mi equipo. Que yo sepa, si él cambió su acento por una región o la otra, yo no lo escuché. Pero la gente parece que sí vio alguna diferencia, eso entró a las redes y comenzó a agarrar vida propia, pero no hubo ningún plan de hacerlo, no hubo ninguna instrucción a Sergio “ahora vamos a hacer el de Córdoba, tienes que hablar así o asá”. Según me indican él a veces habla con cierta forma pero esa es una de esas cosas que se exageran, se repiten y nos hizo daño. Eso y la camiseta nos hizo daño“.

Es curioso. Bendixen trabajó en la campaña de Obama del 2008, la que convenció a los políticos de casi todos los países de la importancia clave de las redes sociales. Y sin embargo, apunta Flor, está dejando de lado, en su esfuerzo por explicar el descenso de su asesorado, el cambio cultural que significó la irrupción de Facebook, Twitter y demás, un cambio que ya modificó al electorado, desde la percepción que éste tiene del candidato hasta su vínculo con la política y los medios.

Por supuesto, no es que Massa no las usó. Alguno de sus videos para Youtube del 2014, recuerdo, fueron impactantes y originales, y también tiene una presencia diversificada en múltiples páginas de Facebook, y el imprescindible equipo de tuiteros. Lo que el comentario de Bendixen revela es que se ignoró un hecho básico: En todas las otras formas de la propaganda política (o comercial) – prensa, radio, TV, afiches -están muy diferenciados los roles de emisor y receptor.

En las redes sociales, el que recibe la publicidad también la emite, al compartir o retuitear, y al hacerlo le imprime, necesariamente, su propio sesgo. Mínimo, pero va transformando el mensaje a medida que miles lo reciben y a la vez lo transmiten. Ignorar eso – según surge de las propias palabras de Bendixen – fue, creo, lo que él mismo llama el “autogol” de Massa.

Atención: Debo aclarar, para los nuevos lectores, que no estoy diciendo que eso fue lo que destruye su candidatura presidencial. Desde el comienzo de su aventura, insistí que iba a tener dificultades en llegar a ser el opositor “mejor instalado”. Porque la polarización que los focus groups de S.B. no le muestran, yo la considero inevitable por los dos proyectos que se enfrentan.

Pero esa es una discusión política, y este posteo ha estado más en algunas herramientas: las redes sociales. Que no son decisivas por sí mismas, por supuesto, pero que ningún proyecto politico puede dejar de tomar en cuenta.


“Segundo acto: Sale Massa. Entra Randazzo”

junio 10, 2015

randazzo-massa

Discúlpenme, amigos. Se me ocurrió titular con esta indicación teatral por culpa de la imagen que he usado otras veces: los dos escenarios de la política argentina. Y porque los medios han instalado desde hace casi dos años que había tres hombres entre los que estaba el futuro presidente: Daniel Scioli, Mauricio Macri, Sergio Massa.

Ese trío era, es cierto, una construcción mediática, como insistían amargamente muchos politizados. Los políticos lo tenían más claro: los medios reflejaban las expectativas y convicciones de grandes empresarios, dirigentes sindicales, gobernadores e intendentes. Son los que se interesan, dos años antes, en quién va a ser el futuro presidente; y manejan los recursos, materiales y humanos, necesarios para esas largas campañas que empiezan cuando termina la elección anterior, y las elecciones locales previas.

Pero, aunque esa construcción de los tres candidatos tenía una base sólida, le faltaba, todavía, el elemento fundamental: la adhesión de esos millones de votantes que se necesitan para ser elegido al cargo mayor, y que en su gran mayoría no piensan en quién va a ser presidente dos años antes. Muchos, empiezan a reflexionar en el asunto no antes de dos meses de la elección.

Bueno, Massa está saliendo del escenario. Gabriel Katopodis, el intendente de San Martín, volvió al Frente para la Victoria. Y con una buena frase “Nuestra decisión política es apostar a la renovación del peronismo y no a su derrota“. No era imprevisto, ni decisivo en sí mismo, pero es la sucesión de golpes lo que destruye al Frente Renovador, que nunca llegó a ser realidad fuera de la provincia de Buenos Aires. De cualquier modo, ya he hablado de ese proceso. Para lo que falta, la decisión de Massa, la crónica de La Tecla me parece la más seria de las que he leído.

Es posible – yo creo que es su mejor opción, entre las malas que hoy le quedan – que continúe con su candidatura presidencial. Lo que es seguro es que ya no se lo mencionará como un posible presidente, al menos en este año.

Ha sido descartado por el escenario de la polarización entre el gobierno K y sus adversarios. Repito esta obviedad, porque no lo era hasta hace algunos meses. Con una tosecita modesta, recuerdo que este blog planteó desde hace más de un año que esa polarización se hacía cada vez más inevitable, en la medida que el gobierno mantenía la iniciativa y el control de la agenda, y a la vez se recostaba cada vez más en lo propio.

Probablemente el desarrollo más completo lo hice aquí, en noviembre del año pasado. Discutiendo con quienes planteaban una “polarización de un solo lado”: el kirchnerismo jugando todo al 40 % + 1 voto, frente a una oposición dividida. Bueno, no resultó así. Aparece, como insisto era previsible, un “opositor mejor instalado”, más allá de sus cualidades personales (que no son muchas). Pero también ese mismo proceso acumula posibles votantes para el oficialismo: el instinto de supervivencia revive al PJ (Katopodis, Othacehé, Zúccaro, Guzmán, Giustozzi, Eseverri, gobernadores varios,…) y, más importante, le suma muchos votos, si el opositor es Macri.

Eso sí, debo decir que el que mejor lo describió fue Andrés Malamud:

El sistema argentino es mutante: duplica al normal. La llamada segunda vuelta es, en realidad, la cuarta. Y difícilmente hará falta.

Sintetizando, el balotaje mutante queda así:

• Primera vuelta: elecciones provinciales entre el 22 de febrero y el 9 de agosto.

• Segunda vuelta: PASO, 9 de agosto.

• Tercera vuelta: primera vuelta oficial, 25 de octubre.

• Cuarta vuelta: segunda vuelta oficial, 22 de noviembre.

La primera vuelta determinará tres espacios viables: uno oficialista y dos opositores. La segunda descartará a uno de los opositores. La tercera seleccionará al ganador. La cuarta es innecesaria.”

Tengo que hacerle una sola corrección: La “primera vuelta” determinó tres espacios viables: dos oficialistas y uno opositor. Vean la encuesta que publicó Oscar Cuervo: “… Interna FPV: Scioli 49 % vs. Randazzo 42 %“. Otras encuestas, que tengo bajo compromiso de confidencialidad, son más favorables al gobernador de Buenos Aires. Pero… faltan 60 días justos para las PASO, la segunda vuelta. Y ahí quedarán dos.


Massa y el peronismo

junio 7, 2015

Sergio-Massa

He escrito poco en el blog – me recordaban recién – sobre el derrumbe de expectativas que ha sufrido Sergio Massa en estos meses. Es uno de los fenómenos más dramáticos que ofrece el escenario político, pero considero que ya está sobreanalizado. Además, como decía hace poco alguien en Twitter, más que hacer leña del árbol caído, es pedirle al árbol que la junte para el fuego.

Pero creo que la trayectoria de Massa, de mediados de 2013 hasta ahora, echa luz sobre la estructura profunda de la política argentina, y el rol del peronismo en ella. Y de eso sí quiero escribir algo.

(Antes, a pedido de un viejo amigo y para beneficio de los lectores interesados en el tema, anoto la lista de los análisis que me llamaron la atención: el de Gerardo Fernández, un kirchnerista “no P” – que ya es más doctrinario que los peronistas veteranos -, el de Marcos Novaro, opositor republicano, el bloguero decano del sciolismo, Ricardo Tasquer, que a la vez discute este otro del brillante Andrés Malamud.

El de Malamud me interesó especialmente, porque él recuerda haber señalado en diciembre de 2012 las mismas dificultades prácticas que yo detallaba en el blog en junio de 2013:

Esta semana que empieza está el tema de la definición de Massa. El tipo ha logrado convertirse en el jugador estrella del escenario decisivo, la provincia de Buenos Aires. Objetivamente, es un logro muy importante.

Pero el problema es el remate de la jugada. En mi opinión, no tiene buenas opciones.

… Si sale por la suya, tiene que competir por el voto no K con De Narváez, el radicalismo aliado al socialismo, lo de Rodríguez Saá, los sueltos varios… ¿Para llegar a ser un diputado más, como Francisco De Narváez?“.

Pero esto último es la tentadora jactancia del “yo ya lo había dicho”. El punto de este posteo es otro).

Lo que quiero dejar planteado – para el probablemente interminable debate – es que el ascenso como opción electoral del Frente Renovador en 2013 tuvo que ver, en lo fundamental, con que aparecía como la mejor forma de expresar el rechazo o el descontento con el peronismo gobernante. Y su derrumbe actual tiene que ver con que ya no aparece así. El que en ese entonces eran elecciones legislativas y ahora serán presidenciales, el que la intención de voto al peronismo gobernante – según las encuestas serias – es significativamente mayor ahora que entonces, no son factores decisivos.

Hay una cantidad importante de argentinos – no menos del 30 %, ciertamente – que va a votar contra el oficialismo. Pero hoy – también según las encuestas serias (las que los intendentes ex massistas y el ex candidato De Narváez toman en serio) – se inclinan por Macri y no por Massa. Explorar porqué – más allá de los aciertos y errores de los candidatos y sus asesores – me parece interesante.

Voy a poner en cuestión una chicana que una vez usó Perón “Hay radicales, conservadores, socialistas… Peronistas son todos“. Que repiten indignados muchos opositores – incluso en este blog – que la interpretan como que los argentinos son casi todos peronistas, en que consideran la política como una herramienta para conseguir determinados objetivos y no una expresión de valores morales.

Probablemente, en ese sentido, el General y esos opositores están en lo cierto. También, estoy convencido que el peronismo expresa una identidad cultural profunda, con raíces en nuestra historia, y que abarca a una mayoría clara, pero no siempre vocal, de los argentinos.

Pero como identidad política… no. No es ni siquiera la mitad más uno, como en otra famosa chicana se dice de los hinchas de un club de fútbol. Ni siquiera los cientos de miles que asistieron a los actos del 25 de mayo en la Plaza y escucharon en silencio el discurso de Cristina Kirchner, estoy seguro que no todos se consideran a sí mismos peronistas.

Eso sí, como fuerza política no será mayoría absoluta, será solamente primera minoría… pero es una realidad visible y definida. Su lenguaje, su desorganización organizada, como la llama Levitsky y le gusta citar a mi amigo Barge, su respaldo a las decisiones de quien conduce (verticalismo equilibrado por amotinamientos, lo llama otro) hacen que su presencia en las luchas por el poder sea inconfundible.

Hago estas afirmaciones, que para muchos resultarán obvias, para redimensionar el hecho que Sergio Massa, la mayoría de sus apoyos iniciales y la casi totalidad de los cuadros del Frente Renovador procedían del peronismo, más precisamente de su expresión actual, el kirchnerismo. Y una buena parte de sus votantes en 2013 habían votado antes al peronismo, también.

Voy a citar otro análisis, pero éste desde adentro del F.R. Mi amigo el historiador Ezequiel Meler, al que las malas compañías llevaron por el mal camino – el massismo – decía hace pocos días:

Es indudable que el Frente Renovador posee, desde el inicio, una amplia gama de dirigentes, pero la mayoría procede del FPV. Esto, aunque empíricamente indudable, puede corroborarse en los garrochazos recientes. Para PRO, no fue casi ninguno.

También es cierto que el grueso de nuestra militancia procede del peronismo. En muchos de nuestros actos, incluso, cantamos la marcha. Es algo que nos identifica.

Entonces, tenemos dirigentes y militantes peronistas, que hasta hace no tanto, en su mayoría, estaban alineados con el gobierno.

Otra cosa, muy distinta, son los votantes. Con una alquimia dudosa, tanto oficialistas como opositores confunden los dos primeros elementos con el tercero. Estos últimos, en un franco delirio, suman aritméticamente los votos de Macri con los de Massa, y como les da bien, presionan a ambos para una alianza. Dejemos de lado la pregunta sobre cómo funcionaría ese país. Eso viene después. Primero está la pregunta básica: ¿qué harían los votantes?

No lo sabemos. ¿Mi sospecha? Se reparten. ¿Cómo? En proporciones similares al voto nacional“.

Estimo que tiene razón. Pero además ese texto me hizo pensar en otra experiencia de ruptura – de signo opuesto – con un peronismo gobernante. Cuando en 1991 el “Grupo de los Ocho” encabezado por Chacho Álvarez rompe con el menemismo, eran peronistas. En los primeros “campamentos” que hacían militantes del primer Frente Grande, algunos meses después, cantaban canciones de la vieja J.P.

En ambos casos la lógica de la política, la pulsión por derrotar al gobierno, determinó su trayectoria posterior. No es que el Frente Renovador vaya a ocupar la vicepresidencia de Macri. No se la van a ofrecer tampoco.

Mi argumento es más simple y más general: Cuando las mayorías perciben, clara o confusamente, que son necesarios cambios profundos en Argentina votan a la expresión que ha demostrado saber construir poder y manejarlo. Cuando otras mayorías, o grandes minorías, rechazan algunas de las cosas que ha traído el peronismo o que creen que puede traer, le votan en contra.

La concepción teórica de un bloque de centro izquierda y otro de centro derecha, con que Torcuato Di Tella adoctrinó – en teoría – a Néstor Kirchner, es en nuestra realidad política, una insigne tontería. Para bien o para mal, el peronismo sigue siendo el eje en torno al cual gira.


El experimento de Macri

junio 6, 2015

m e vidal

Quedan un fin de semana y tres días hábiles para inscribir las alianzas que competirán en octubre por la Nación, la provincia de Buenos Aires y todas las demás que comparten esa fecha para sus elecciones. Los fuegos artificiales y las nubes de humo llenan el escenario. Los dateros de siempre tiran “precisas” en todas direcciones: total, después nos recordarán sólo las que acertaron.

El blog de Abel trata de ser un poco más serio: hace presente que estamos frente a choques (en plural) de ambiciones y voluntades, y los resultados previsibles de esos choques son tomados en cuenta por los otros jugadores. O sea que los resultados ya están escritos… en papeles que van a ser rotos en la pelea.

Eso vale también, por supuesto, para el tema del que hoy todos están hablando: Si Sergio Massa será, o no, un precandidato a gobernador de Buenos Aires en las PASO de “Cambiemos“, el frente electoral del PRO, la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica. Es cierto que en la reunión de hoy del Consejo Nacional de PRO han sido terminantes: “No habrá un acuerdo con el Frente Renovador“.

Y me parece que el lúcido Ricardo Tasquer hizo aquí un buen resumen del motivo: el objetivo del frente opositor no puede ser ganar en primera vuelta. Hoy eso no parece posible. Es llegar a un balotaje, que le permita sumar a todos los que se oponen a los K. Pero en la provincia de Buenos Aires no hay segunda vuelta ¿Por qué Massa, gane o pierda en octubre, y sus votantes, lo apoyarían en noviembre?

El punto, que a lo mejor no tienen tan claro hombres poderosos pero que no están en la actividad política, es que hay una diferencia en los objetivos: Macri y sus partidarios quieren que sea Presidente y acompañarlo en el gobierno nacional; los radicales, tener diputados, concejales, algunos gobernadores, Carrió, volver a ser una dirigente importante, Massa, recuperar algo de la vigencia que consiguió en 2013… El “círculo rojo”, y otros sectores de la sociedad, quieren derrotar al kirchnerismo. No son motivos que se contradicen, pero no son los mismos.

Ahora, aunque Mauricio Macri no ha sido el astuto empresario que es su padre, y como alcalde su desempeño no me impresiona, es un duro negociador: ha tenido mucha experiencia con créditos bancarios, refinanciaciones y subsidios. Igual, la tarea de desplumarlo a Massa, disciplinar a Carrió, mantener encuadrados a los radicales y satisfechos a sus “sponsors” … puede fallar, diría un famoso mago.

De todos modos, a mí me parece que lo más interesante de este episodio en particular es este reciente experimento de Mauricio Macri: María Eugenia Vidal, precandidata del PRO a gobernadora de la Provincia de Buenos Aires.

¿Una porteña de Flores, de 41 años, politóloga, recibida en la Universidad Católica Argentina y cuya militancia ha sido en la Fundación Creer y Crecer y en el Grupo Sophia, candidata para la Provincia? Gente inteligente, con y sin experiencia política y de pertenencias diferentes, me han dicho que es una locura. En realidad, esta opinión extendida es el principal factor, hoy, que opera para que Sergio Massa llegue a ser… un precandidato a gobernador en las próximas PASO.

Debo decir que yo tampoco la veo a María Eugenia en el sillón de Dardo Rocha. Pero es porque hoy no lo veo a Mauricio Macri con buenas chances para la Presidencia. Ha habido gobernadores – el más notorio es Armendáriz – que llegaron arrastrados por la popularidad del candidato a Presidente; en ese caso, Alfonsín. Pero no me parece que hoy la oposición pueda darse el lujo de una candidatura bonarense que no le sume algunos votos. Tampoco parecen sobrarle al oficialismo, a decir verdad.

Creo que la clave es que M. E. V. es, más allá de su obediencia disciplinada a las decisiones de Macri, una expresión auténtica de los sectores que formaron la base del PRO, que son la gran mayoría de sus cuadros medios. Las clases medias acomodadas, que les gustaría relegar al peronismo y al gorilismo original a los libros de historia, y que – como ya ha sido observado ¿en Panamá Revista? no encuentro la referencia – “se meten” en la política como si fuera una ONG.

Se le reprochó a Macri – con justicia – que no supo armar un partido nacional de “centro derecha”. Que el PRO no era más que un partido vecinal de la Capital Federal. Es que Durán Barba – que hoy es el adalid de la pureza étnica PRO – evaluaba que el peronismo lo vendría a buscar para que fuera su candidato.

Eso no sucedió, claro, y hoy, para dar una pelea con alguna seriedad, debe construir una mínima estructura nacional (léase: bonaerense). Es irónico que para ello deba recurrir a un sector que es más numeroso en la Capital, pero también existe, esa clase media acomodada y que cree no tener ideología, en todo el país. Si los resultados electorales en octubre son los que aparecen probables hoy, empezarán a dominar la futura oposición legislativa, reemplazando al viejo radicalismo.


A %d blogueros les gusta esto: