De satélites argentinos

enero 21, 2016

Arsat2

Este posteo, aclaro de entrada, no tiene sesgo neo opositor (como si lo tienen la mayoría de los del blog). Tampoco neo oficialista, eh. Tiene que ver con el futuro, y con las herramientas para construirlo.

Hace justo una semana subí una advertencia que había acercado, sin refrendarla, un comentarista. La encontró en Facebook, donde -para alegría de Mark Z.- ya está todo:

“ARSAT 1 y ARSAT 2 pasan a control de una empresa francesa, Talent. El ARSAT 3 queda suspendido, y la empresa francesa tiene contratos con Clarín para la distribución de la señal de Internet local. Ahora todos los argentinos le pagaremos para que nos venda Internet de nuestro propio satélite. El grupo de multimedios encabezado por Clarín acuerda con Macri ser el único proveedor de Internet en establecimientos del estado. Le cedieron la soberanía informática al monopolio.”

Esta versión fue luego tomada por otras páginas en Internet. Por mi parte, señale que lo  publicaba con reserva, porque la mayor parte, por lejos, de las señales en Argentina, como en el resto del mundo, se distribuyen por cable, no por satélites. Igual, se trata de un tema importante, que merecía, merece, nuestra atención.

Tal cual: tuvo muchas visitas, y bastantes comentarios, para ser técnico. Uno de ellos -no es sorprendente- fue el del notorio troll, empeñado en una guerra santa contra los desarrollos tecnológicos argentinos, “Alcides Acevedo“.

Nada que me interese publicar, pero también citaba a un ex funcionario de ARSAT:

¿Qué está sucediendo con el Arsat-2? hasta donde yo sé no FUNCIONA, repito: NO ESTA PRESTANDO SERVICIOS, es algo realmente raro.

Ya discutí bastante acerca de la razonabilidad de desarrollar esa clase de tecnología en el país, si encima no esta FUNCIONANDO pasamos a otro nivel, yo prestaría atención, veamos esta nota que tuvo muy poca difusión:

Ex director de Arsat preocupado por la soberanía satelital
El ingeniero Miguel Ángel Pesado fue miembro del directorio entre 2007 y 2014. Asegura que Argentina no está ejerciendo plenamente su soberanía sobre las posiciones orbitales.

(…)La posición de 72 W sigue estando ocupada primariamente por el AMC 6, mientras que el Arsat 1 se encuentra en 71;8 W por más que se exprese como operacional, 72 W no está hoy ocupada efectivamente por Argentina.

Otro asunto no menos importante y por el que nadie ha preguntado nada, al menos hasta hoy es la co-habitación de la posición 81 W que pertenece a Argentina y hoy también la ocupa el AMC 2 un satélite que hace tiempo fue arrendado por Argentina para cubrir la posición 81 W (entre otros), cosa que me pareció innecesaria y por lo cual se pagaron grandes sumas de dinero.”

No autoricé el comentario, pero me interesó lo suficiente para pedirle información a mi amigo Daniel Arias, periodista científico y empapado en este tema. Su respuesta fue terminante:

1) Alcides macanea. El ARSAT-2 funciona, y añadiría que muy bien. Su factor de ocupación anda en el 30%: hay que llenarlo (lentamente) de clientes nuevos, porque debutó con el handicap de no tener los 50 o 60 clientes corporativos y estatales que el ARSAT-1 heredó automáticamente de los transponders que teníamos alquilados en el AMC-6, perteneciente a la megaoperadora satelital de Luxemburgo, SES. El ARSAT-2 tiene 2 bandas, Ku y C, y a diferencia del 1, con huella en el Cono Sur, tiene cobertura hemisférica. Ahí la que vale es la banda C, que soporta la atenuación por tormentas, y potencialmente te da acceso a vender ancho de banda en los canales hispanoparlantes, con especial interés en los hispanos de EE.UU. Pero al respecto: a) no es fácil vender los servicios de un satélite nuevo de un fabricante nuevo, b) nuestra antena de “uplink” aquí en Benavídez sigue en obra, c) aunque ya esa antena estuviera funcionando, el ancho de banda C del satélite es modesto. De todos modos, a U$ 3500 el Megahertz, precio promedio actual del ancho de banda satelital, si la gente de márketing se mueve bien, el ARSAT-2 podría repagarse entre el primer tercio y la mitad de su vida útil. El resto es pura ganancia, suponiendo que el aparato logre cumplir sus 15 años previstos de vida útil. No todos los satélites GEO logran esto.
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2) El ARSAT-1 orbita en 72° Oeste, que es lo mismo que la 71,8° , desde el punto de vista de servicios. Desde el punto de vista legal y de tenencias precarias, el AMC-6 ya está a término de vida útil. Puede que el AMC-6 sea “desorbitado” 250 km. para arriba, hasta la órbite hipergeoestacionaria llamada “cementerio”, donde se lo apague definitivamente. Pero habría que ver si vale la pena el gasto extra de propelentes.
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En cuanto a la situación en general, la nueva administración afirma:
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a) Los satélites 1 y 2 no se dan en concesión a nadie.
b) El ARSAT-3 se construye.
c) El contrato de lanzamiento con Ariane sigue fijado para 2019.
d) El ARSAT-2 anda bien, y tanto que ha estado transmitiendo el Rally Dakar a toda Hispanoamérica, aprovechando su pisada hemisférica. Eso da por tierra con algunos infundios que se publicaron hace meses y también ahora, que aseguraban que el satélite no funciona o que lo hace sólo al 5%.
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Los rumores de la concesión de los satélites a Talent fueron bastante torpes. Por empezar, la mencionada es una agencia de contratación de personal temporario, al estilo de Manpower, y como empresa no tiene nada que ver con el mundo espacial. 
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Si hubieran mencionado “Thales”, empresa aeroespacial y electrónica francesa perteneciente a EADS Airbus, el rumor habría parecido menos tonto. Pero debe haber sido originado por gente que no tiene idea de la industria.
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Concesionar satélites sería un contrasentido económico. Si se suma el PBI mundial generado por construcción de lanzamientos y el generado por su puesta en órbita, y se multiplica el número resultante por seis, se tiene más o menos lo que vale el mercado de venta de ancho de banda espacial.
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Claramente, con la construcción y la venta de ancho de banda, ARSAT tiene una integración vertical realista, y la gran vaca lechera del negocio no está únicamente en vender ancho de banda con satélites propios, sino en no tener que comprar ancho de banda en satélites ajenos.
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Sobre temas de soberanía en “slots”, no hay posiciones amenazadas. El ARSAT-3 puede ocupar la 95° Oeste (buena cobertura panamericana), que nuestro país no tiene. Pero si la Unión Internacional de Telecomunicaciones no nos habilita a una tercera posición, el satélite a construir puede alojarse en la misma posición del ARSAT-2, en la 81° Oeste. Dado que va a usar banda Ka, la de mayor frecuencia (y ancho de banda), no se interfiere con el ARSAT-2, que usa un combo de C (apta para climas lluviosos) y Ku (apta para climas secos).
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Atrasar la construcción del ARSAT-3 tampoco parece estar en planes. Tiene fecha de lanzamiento contratada en 2019, y deshacer un contrato es un engorro legal y económico, amén de político. Pero además, lanzar el satélite dentro del período presidencial actual da prestigio. Last but not least, ese aparato puede ampliar mucho el ancho de banda de internet satelital y de servicios IP (telefonía, Skype, etc) en localidades remotas donde es casi imposible llegar con fibra óptica. No tiene sentido no hacerlo.
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La ingeniería -salvo por la carga útil, con otro tipo de antenas- es prácticamente un clon de las de los ARSAT previos, de modo que si la provisión de componentes se realiza en tiempo y forma, el satélite puede construirse, testearse, asegurarse y reasegurarse muy rápido“.
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Este asunto confirma mi opinión: aún los trolls pueden ser útiles, si nos dan ocasión de enterarnos de cosas que no sabíamos. Eso sí, amolan la paciencia…
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Y otro comentarista acercó una preocupación más cercana a la tierra, que me parece relevante agregar aquí:
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La Nación del 20/12/15, en la nota que anunciaba El Gobierno reformula la Afsca y modifica la ley de medios, incluía estos párrafos:
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En ese camino se presenta también la reciente ley de desarrollo satelital, que buscó consolidar la fabricación de satélites pero que en el medio impuso la exigencia de mayorías parlamentarias especiales para la asignación de algunas bandas de espectro (a las que aspira el grupo Clarín para la operadora móvil Nextel, cuya toma de control está aún en un limbo).

El grupo Manzano-Vila, que había ganado llamativamente un concurso por aquellas frecuencias pero luego las perdió por no haberlas pagado, logró una medida cautelar de un juez de Mendoza que frena las decisiones sobre el recurso natural“.

Star Wars, dijo alguien?


Saludo al ARSAT-1

agosto 31, 2014

arsat.1

El primer satélite geoestacionario argentino, el ARSAT-1, ya partió de Bariloche – donde fue construido – en un gigantesco avión ucraniano Antonov hacia la Guayana Francesa, en la cercanía del ecuador, desde donde se lo pondrá en órbita.

No puedo dejar de mencionarlo en el blog, aunque los medios no van a ignorarlo. Las crónicas de TELAM y de La Nación, para mencionar dos polos políticos opuestos, son buenas y se complementan entre sí. El único punto que pasan por alto, y que le da su importancia, es aclarar, justamente, que es geostacionario. Es decir, que girará en torno a la Tierra en una órbita ecuatorial, a la distancia precisa – aproximadamente 36 mil kilómetros, 80 veces más lejos que la Estación Espacial Internacional – para que su velocidad sea exactamente igual a la de rotación de nuestro planeta. Así, permanecerá “estacionario” sobre el mismo punto: en este caso, sobre el ecuador en la longitud 72° Oeste.

A este tipo de órbita la llaman en algunos medios astronáuticos “Órbita Clarke“, por el escritor inglés que en 1945 publicó un artículo proponiéndola como ideal para los satélites de comunicaciones. Argentina no tiene un vector capaz de alcanzarla – sobran los dedos de una mano para contar los países que los tienen; ya es grande el esfuerzo para desarrollar el Tronador, que podrá alcanzar órbitas más accesibles – y se recurre a Arianespace, de la Unión Europea.

Desde ese punto en el espacio el Arsat-1 brindará servicios de televisión, acceso a Internet y servicios de datos y de telefonía sobre IP a todo el territorio nacional y a países limítrofes. Y si bien casi todos los países medianos y muchos pequeños cuentan con satélites – propios o alquilados – este tipo de satélites actualmente sólo es construido por Estados Unidos, Rusia, China, Japón, Israel, India, la Eurozona y ahora Argentina. Podemos sentirnos orgullosos de nuestros científicos y técnicos y de empresas estatales como INVAP y AR-SAT S.A.

Puede decirse – y se va a decir, cómo no – que los 250 millones de dólares que costó podrían haberse empleado para… y cualquiera tiene su lista personal de prioridades. Tengamos en cuenta que ese dinero no representa el valor material de los componentes del satélite – muchísimo menor – sino el desarrollo de capacidades, técnicas y humanas, que podrán crear otros desarrollos útiles para nuestro país y quizás para la humanidad. Además del Arsat-2 y Arsat-3, que están, respectivamente en producción y diseño.

Pero reconozco que, en lo personal, no es ese aspecto el que me motiva. El Partenón representó mucho más a través de los siglos para Grecia, y para Occidente, que un programa de obras públicas que podría haberse hecho en Atenas. Como las catedrales en Europa o las pirámides en Egipto. Y esto es más alto y ambicioso. Fue Arthur Clarke el que dijo que el hombre empezó en 1957 a poner nuevas estrellas en el cielo nocturno. Una de ellas, que estará fija, será argentina.

Les dejo un video con buenas imágenes que preparó TELAM:


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