Mientras, qué pasa con EE.UU., Rusia, Irán, Siria?

noviembre 10, 2015

kissinger

Esta campaña electoral, a 12 días del balotaje, ya me da claustrofobia. Está bien, define como será la realidad argentina en los próximos años, y voy a volver a ella. Pero necesito respirar un poco de aire… no fresco, pero menos encerrado.

Recién leía que Irán anuncia que va a participar en una nueva ronda de diálogos sobre Siria en Viena (que ya no es la del tercer hombre). Y recordé que el mes pasado el anciano Dr. Kissinger había dicho, con su habitual claridad “Que Rusia derrote al Estado Islámico. Su destrucción es más importante que deponer a Assad” (Uno se lo imagina diciéndole a Putin “Lo que tenga que hacer, hágalo rápidamente“).

No tengo tiempo ni neuronas disponibles para analizar esto que se está desarrollando ante nuestros ojos, pero hace pocos días Emilio Cárdenas, inclinado a la escuela kissingeriana de relaciones internacionales, había publicado una nota en La Nación. En su primera parte resume bastante bien la situación actual. Queda a nosotros pensar que significa para nuestros intereses. Con tiempo. Por ahora, tenemos decisiones inmediatas que tomar.

En una nota reciente sobre las tensiones en Medio Oriente, Henry A. Kissinger enumeró los principios básicos que, en su opinión, debieran gobernar el accionar de la comunidad internacional respecto de cómo poner fin a la guerra civil siria. Para Kissinger, mientras el Estado Islámico sobreviva y controle una extensión importante de territorio, las dificultades en Medio Oriente sólo pueden aumentar y complicarse. Por esto postula que destruir al Estado Islámico es más urgente que destituir a Bashar al-Assad, quien ya ha perdido control sobre la mayor parte del territorio sirio.

Sin decirlo explícitamente, Kissinger sugiere que la guerra civil siria debe ser enfrentada conjuntamente por EE.UU. y la Federación Rusa, cuya presencia en Siria ha sido aceptada, de hecho, por EEUU. El ex Secretario de Estado norteamericano sostiene que, recuperado sea el territorio que hoy controla el Estado Islámico, el mismo debe ser gobernado por la mayoría “sunni” local y que tanto Egipto, como Jordania y Turquía pueden contribuir positivamente a esa tarea. Además, se inclina por resolver la estructura institucional futura que Siria necesitará a través de un esquema de tipo federativo, con amplia autonomía para sus componentes. Por último, Kissinger cree que Irán debe necesariamente ser parte de los esfuerzos por pacificar a Siria.

Los consejos de Kissinger parecen haber tenido eco. Los Estados Unidos y Rusia acaban de invitar formalmente a Irán a participar en las conversaciones multilaterales sobre cómo resolver la guerra civil siria que tuvieron lugar en Viena, con Arabia Saudita sentada en la misma mesa que los representantes de la teocracia iraní. Irán, por su parte, aceptó la invitación y participó en las deliberaciones. Hasta no hace mucho, esto parecía impensable.

La dinámica del conflicto parece haber cambiado y los actores principales intentarán ahora lograr un acuerdo sobre cómo pacificar a Siria. Es cierto, esto ocurrió sólo después de que Rusia e Irán apoyaran militarmente al régimen de Assad, evitando su colapso. La tarea tomará algún tiempo y la urgencia inmediata es lograr un cese el fuego, con la participación de las Naciones Unidas.

La presencia de Irán en las conversaciones sobre la paz en Siria muestra que no sólo Rusia puede estar saliendo del aislamiento, sino también la nación de los persas, lo que conforma otra significativa novedad geopolítica.

La misma ciudad donde se selló el acuerdo de la comunidad internacional con Irán sobre su peligroso programa nuclear, vuelve ahora a ser testigo de otro esfuerzo que recién comienza en dirección al mantenimiento de la paz y seguridad internacional, en este caso en Medio Oriente. El popular Canciller de Irán, Mohammed Javad Zarif, cuya relación con los demás participantes es ahora fluida, vuelve a estar en el centro del escenario“.


De Rusia con amor

octubre 24, 2015

rusia y argentina en cifras

Esta semana el activísimo Víctor Arreguine me hizo llegar, entre otras cosas, la nota en que RT (Russia Today) pasa revista a la “estrecha colaboración bilateral entre Rusia y Argentina, colaboración reforzada por las recientes visitas oficiales de Vladímir Putin a Buenos Aires y de Cristina Fernández de Kirchner a Moscú“. Recomiendo su lectura, porque es un buen resumen de la actividad diplomática desplegada en estos años, y de los acuerdos firmados.

Hasta incluye este simpático video en que RT nos informa de la exposición de documentos históricos en Moscú, celebrando los 130 años de relaciones diplomáticas entre los dos países, iniciadas en 1885 (Hay, entre muchas otras cosas, una carta de Nicolás II al embajador argentino en  1917, poco antes de la Revolución…). Y la inaugura don Serguei Lavrov, el ministro de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa.

De todos modos, aún Víctor A. considera que RT exagera un poco al decir “Argentina y Rusia forjan una nueva etapa de relaciones internacionales“. Porque, si miramos los cuadros que detallan, en esa misma nota, los montos y cómo se compone el comercio ruso-argentino, vemos que no es tan grande, que no está creciendo, y que nuestras exportaciones a Rusia siguen siendo, en su gran mayoría, de productos primarios. Además de encendidas declaraciones, nuestros funcionarios, y los hombres de negocios, deberán esforzarse en desarrollar un mercado muy interesante. Como muestra el cuadro de arriba.

Ahora, como casi todo, este tema nos hace pensar en la elección presidencial de mañana. Porque sirve como separador, al menos en los relatos, de los dos lados de la “grieta”.

Un ejemplo: Ignacio Fidanza, Director de La Política Online, escribe “La Argentina inicia su despedida del ensayo chavista. Gane quien gane, se inicia un giro profundo en la política exterior“. Y sigue “Cristina … trata de construir lo imposible: un corset de política exterior a su sucesor, básicamente en base a conceder obras públicas que demandarán décadas, a China y Rusia“.

I. F. tiene algunos vínculos con el gobierno de la C.A.B.A., pero es un tipo inteligente. Asumo que esta larga campaña lo ha puesto un poco histérico, como a otros, y trata de convencer – ¿o se convence? – que se puede hacer chavismo sin Fuerzas Armadas politizadas, participando en el gobierno. Y, sobre todo, que un país que se porte bien no puede pensar en juntarse con malas compañías. Eso sólo es para los países adultos, como EE.UU. y los que dirigen la Unión Europea, que no corren riesgo de contagiarse.

Por otro lado, Santiago Costa, del ala más moderada y más sciolista del kirchnerismo, decía, como lo cité en el posteo anterior, “El discurso y programa de Daniel Scioli (es)… profundizar la integración regional sudamericana y la relación con los BRICS por sobre el eje Estados Unidos-Europa“.

Mi conocimiento de lo que piensa el gobernador Scioli es muy superficial (como les pasa a todos). Pero mi impresión es que no se le ocurre pensarlos como alternativas excluyentes. El se reúne con, e incorpora a su campaña, a Lula y a Evo. Y evalúa enviar a Guillermo Francos como embajador a Washington. Estoy razonablemente seguro que no lee mi blog, pero parece inclinarse a practicar, como recomiendo, una “diplomacia en todas direcciones”.

Que es, después de todo, lo que hacen nuestros amigos.

El canciller ruso, Serguéi Lavrov, y el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, están arreglando la forma de lanzar un proceso político en Siria, según dicen Sputnik Mundo y también la Voz de América.

Y esta semana Cameron y Xi Jinping anunciaron un plan de inversiones chinas en Gran Bretaña por 30 mil millones de libras esterlinas. Incluyendo una central nuclear en el sur de Inglaterra.


Éramos pocos, y gruñó un viejo león

febrero 15, 2015

British-Lion

Repasando las “noticias” del domingo – práctica por lo general aburrida, pero la bloguería es un sacerdocio – el programa me avisa de un titular de hoy del Sunday Express (un diario inglés popular y patriotero. Bueno, todos ellos lo son):

China vende aviones de combate a la Argentina capaces de atacar a las Islas Malvinas

(En el original dice Falklands, claro) Londres. La medida, que elevó aún más las tensiones en el Atlántico Sur la noche anterior, sigue a la visita de tres días de la presidente Cristina de Kirchner a Beijing la semana pasada, en la que Argentina consiguió 15 acuerdos económicos y significativas inversiones financieras para reforzar su economía en crisis.

Esto viene después de una decisión de Buenos Aires de abandonar las conversaciones con Vladimir Putin para asegurar doce bombarderos Sukhoi Su-24 “Fencer “, capaces de llegar a Port Stanley.

Anoche algunas fuentes revelaron que el acuerdo con Rusia, informado por el Sunday Express en septiembre, se había estancado después de una serie de retrasos y las preocupaciones sobre el mantenimiento post-venta.

Ahora Argentina tendrá veinte de los aviones de combate más avanzados del mundo.

La señora Kirchner ha provocado constantemente preocupación en el Foreign Office con su campaña que trata de generar apoyo político internacional para las islas para ser devueltos a Argentina“.  (completo aquí)

¿Algo que pueda agregar a esto? En lo que hace a lo técnico, he escuchado quejas sobre el servicio post-venta de los rusos, pero no soy experto en el tema. Tal vez mi amigo Daniel pueda aportar algo.

Ahora, si la noticia es cierta o un bolazo del Almirantazgo británico para conseguir más presupuesto, no tengo certeza. Jane´s, que es lo más serio en el tema armamento, anunció hace diez días que “Argentina y China han formado un grupo de trabajo para analizar la incorporación a la Fuerza Aérea Argentina de un nuevo caza chino … Desde hace algunos años Argentina ha estado tratando de reemplazar sus anticuados y cada vez más fuera de servicio Dassault Mirage IIIEA, IAI Dagger, y las flotas de combate McDonnell Douglas A-4 Skyhawk con un tipo nuevo y más capaz“.  (completo aquí)

En cualquier caso, es interesante que el gobierno de CFK esté evaluando nuestro necesario rearme. Valdría la pena que los precandidatos empezasen a hablar sobre el asunto.


Alto el fuego en Ucrania

febrero 12, 2015

De-izquierda-a-derecha

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, el de Ucrania, Petro Poroshenko, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Francois Hollande, después de 17 horas de reuniones en la capital de Bielorrusia, Minsk, llegaron a un acuerdo para el cese de los combates en el Este de Ucrania. Me parece que vale la pena que nosotros dediquemos unos minutos a reflexionar sobre el asunto. Indirectamente, nos afecta.

Empecemos por los puntos acordados:

  • Alto el fuego. Será a partir de las 0.01 hora local del 15 de febrero (19.01 hora argentina del sábado 14)
  • Retiro de la artillería pesada de las zonas de conflicto, a una distancia de entre 50km y 140km. Comienza el 17 de febrero y deberá completarse en dos semanas.
  • Liberación de los prisoneros. Amnistía para los implicados en los combates.
  • Retiro de todas las formaciones armadas, armas y mercenarios extranjeros de territorio ucraniano. Desarme de todos los grupos ilegales.
  • Ucrania debe permitir la reanudación de la vida normal en las zonas rebeldes y levantar restricciones.
  • Reforma constitucional para permitir la descentralización de las regiones rebeldes. Debe realizarse para fines de 2015.
  • Ucrania podrá controlar su frontera con Rusia, si se cumplen las condiciones para fines de año.

Según la Voz de América, los rebeldes pro rusos, que no estaban representados formalmente en esas conversaciones, habrían aceptado el acuerdo. Los EE.UU., que tampoco estaban representados formalmente, dijeron que era “un paso potencialmente significativo para la solución del conflicto y la restauración de la soberanía de Ucrania“.

Y Vladimir Putin que por lo general se expresa en forma menos aburrida que los convencionalismos diplomáticos, dijo “Hemos logrado ponernos de acuerdo en los temas principales. No fue la mejor noche para mí, pero es una buena mañana“.

¿Cómo sigue? La Merkel, realista, declaró “No tenemos ilusiones. Hay todavía mucho, mucho trabajo para hacer“. Y es cierto, como dijo el corresponsal de la BBC, que este acuerdo es muy similar al que se firmó en septiembre. Y ese se cayó en cuestión de días. Los combates en el este de Ucrania ya han costado más de 5.300 muertos y desplazado a 1,5 millones de personas.

De todos modos, creo que se pueden sacar algunas conclusiones. El Directorio real de la Unión Europea, que preside Merkel y secunda Hollande, no está interesado en una guerra abierta no muy lejos de su núcleo. Ni en volver a un enfrentamiento con Rusia, en un revival de la vieja Guerra Fría. Su principal problema es que la economía de Ucrania es un desastre, y no tiene ninguna confianza en sus gobernantes. Y la “Europa de los banqueros” y el F.M.I. siguen tratando de imponerle sus recetas de austeridad

Putin ha entendido que en su tarea de reconstrucción de la potencia rusa sufrió una derrota: el gobierno de Kiev y una parte muy importante de la población de Ucrania rechazan la hegemonía rusa y quieren ser europeos. No creo que acepte definitivamente a una Ucrania volcada a “Occidente”; ningún gobernante ruso en serio lo aceptaría de buena gana. Pero la península de Crimea y autonomía de hecho para el este de Ucrania están en sus manos; la formalización de esto último, tal vez un reacomodamiento de fronteras, y un acuerdo pragmático con Europa son muy preferibles a un conflicto interminable en el marco de Chechenia o Afganistán.

El gobierno ucraniano – aún inestable, y aferrándose al sentimiento nacional como única carta en su poder – comprende que sin ayuda externa no tiene ninguna posibilidad realista de enfrentarse al ejército ruso. Ni de eliminar a los rebeldes apoyados por Moscú.

Y EE.UU. ha ignorado las voces que pedían (uno supone que para conseguir aportes de campaña del “complejo militar-industrial”) “¡Armas para Ucrania!“. Aparentemente, acepta que la ampliación de la NATO que un débil y decadente Boris Yeltsin se vio obligado a aceptar, ya no es posible.

¿Hace falta señalar que China no ha considerado necesario decir una palabra sobre el asunto?

Creo que puedo refirmar un punto de vista que expresé muchas veces en el blog: el sistema de poder global existente está en flujo y va a seguir estándolo. Hasta habrá sorpresas, sobre todo para los que no se molesten en informarse. Pero tiene una estabilidad dinámica importante: A los que tienen poder, no les interesa arriesgarlo, junto a los privilegios que conlleva, en juegos demasiado peligrosos. Y los que rechazan desde el fondo de sus almas este sistema (aunque sea en las páginas de Internet). no tienen poder para cambiarlo…

Para terminar en una nota más amable, les acerco este video del final de las conversaciones en Minsk. En general, sus protagonistas tienen un aire menos estresado (están lejos de los tiros).


Rusia actualiza su doctrina militar

diciembre 26, 2014

afp photo

Rusia es un tema de mucho interés, parece, para los visitantes de este blog. El posteo del sábado pasado ha sido el más leído de la semana, aunque era largo. En mi opinión, el cuadro que presentaba me sigue pareciendo razonable, a pesar que el autor es texano y CEO de Stratfor.

Pero la realidad es dinámica, y todos los jugadores mueven sus piezas. Que a su vez provocarán movidas de los otros. La Federación Rusa y sus fuerzas armadas es uno de los actores clave. Por eso, la nueva doctrina militar que hoy aprobó Vladimir Putin es un dato importante, a analizar con cuidado. Porque con los titulares periodísticos no alcanza.

Digo esto porque Russia Today – vocero del Kremlin si los hay – titula La nueva doctrina militar rusa enumera a NATO y EE.UU. como mayores amenazas extranjeras (la versión es en inglés. El alfabeto cirílico no es lo mío, pero recuerdo que el idioma ruso no tiene artículos como “el, la, los, las”).

Y la agencia Reuters – “occidental” si las hay – también encabeza con una frase parecida La nueva doctrina militar rusa nombra a la NATO como riesgo clave.

Pero… el Financial Times – vocero de intereses financieros anglonorteamericanos de larga data – prefiere este otro título La nueva doctrina de Putin enfatiza la amenaza de desestabilización política. Y enfatiza que el documento “se abstiene de nombrar explícitamente a la Nato o a las fuerzas armadas estadounidenses como amenazas o enemigos“. Me pregunto cuáles serán los títulares que los medios locales pondrán.

Los títulos son – lo sabemos bien entre nosotros – una herramienta eficaz para crear opinión. Más exactamente, para estimular los prejuicios ya existentes en los que no tienen tiempo para informarse a fondo o sólo les interesa leer lo que confirma lo que ya creen. Pero sería un error pensar que cada títular se armó en una reunión en el Kremlin o en el Club Bilderberg. Más bien, reflejan los propios prejuicios del redactor del medio.

Y también es sabido que las hinchadas locales de una u otra de las grandes potencias están mucho más dispuestas a que ellas se peleen que ellas mismas. En la vieja tradición “Vas a ver cuando venga mi hermano el grandote“. Pero no son sus hermanos…

La cosa es que, si vamos a lo que se vuelca del documento, uno no ve diferencias. RT dice que “El ejército ruso sigue siendo una herramienta defensiva que el país se compromete a utilizar sólo como último recurso. Las armas nucleares de Rusia son para disuadir a los potenciales enemigos, y serían utilizadas para protegerse de un ataque militar – ya sea nuclear o convencional – que amenazara su existencia“.

Una de las actualizaciones, según RT, sería señalar la amenaza de “la creación y despliegue de sistemas antibalísticos estratégicos globales que socavan la estabilidad mundial y el equilibrio de poder en las capacidades nucleares, la aplicación del concepto de ‘prompt strike’ (“golpe pronto”, un ataque temprano con cohetes portadores de bombas atómicas), la intención de desplegar armas en el espacio y el despliegue de armas estratégicas convencionales de precisión“. Pero no se menciona a quien está pensando en hacerlo, el Tío Sam.

FT prefiere enfatizar que, entre los nuevos peligros, la doctrina advierte sobre “El establecimiento en los estados vecinos de la Federación Rusa, sobre todo mediante el derrocamiento de las instituciones legítimas, de regímenes cuyas políticas amenazan los intereses de Rusia“, “las actividades subversivas de servicios y organizaciones de estados extranjeros y sus coaliciones contra la Federación Rusa“.

También, “los intentos de socavar tradiciones históricas y espirituales en defensa de la Patria, especialmente entre los jóvenes rusos“. Y, un factor que aparece por primera vez en la doctrina, señala a “empresas militares privadas extranjeras en las áreas adyacentes a las fronteras de la Federación de Rusia y sus aliados” como un peligro militar.

Mi impresión: creo que esta vez el enfoque del Financial Times es el más acertado. Las armas nucleares hacen demasiado costosa la guerra abierta entre los Estados que las posean, como ha quedado en evidencia desde 1945. Aún Russia Today, de un patriotismo tradicional, termina su crónica diciendo: “El documento señala que las amenazas modernas cada vez más abandonan un carácter militar y se ubican en el plano de la información (“batalla cultural”, dijo alguien?) y afirma que la probabilidad de que alguien lance una guerra en toda regla contra Rusia está disminuyendo“.


Rusia, desde adentro

diciembre 20, 2014

Rusia

El texto que aquí les traduzco (y abrevio un poco) trata de ver lo que los rusos piensan y sienten de su situación y lo que los amenaza, pero no está escrito por un ruso. El autor es un miembro de la comunidad de inteligencia de los EE.UU., el CEO de Stratfor, George Friedman.

Stratfor es un proveedor de inteligencia económica y de seguridad para sus clientes (algunas reparticiones estatales yanquis, entre ellos), y – como señalé otras veces en el blog – no tengo una alta opinión de su mercadería, fuera de las regiones, Europa, Rusia, Asia Central, que conoce muy bien. Pero su dueño tiene una mente lúcida y, sobre todo, una conciencia muy clara de los intereses estratégicos de su país.

Por eso mismo me parece útil que dediquen algún tiempo este fin de semana a leerlo. No sólo porque lo que dice de los rusos – muy interesante – sino por lo que nos muestra del pensamiento de la élite dirigente norteamericana. Ambas cosas son factores decisivos en el mundo en que vivimos. (Si después quieren decir que unos u otros o ambos son malos, malos, malos… háganlo. No hay problema con desahogarse).

“Este mes viajé a Moscú, y llegué a las 16:30 el 8 de diciembre. Se hace de noche en Moscú a esa hora en invierno, y el sol no se levanta hasta las 10 de la mañana – los Días Negros y Noches Blancas. Para cualquiera acostumbrado a la vida un poco más cerca del ecuador, esto es inquietante. Es la primera señal de que no se está en un país extranjero, a lo que estoy habituado, sino también en un entorno extranjero. Sin embargo, mientras nos dirigíamos hacia el centro, a más de una hora de distancia, el tráfico, el trabajo en la carretera, todo era como puede verse en casa. Moscú tiene tres aeropuertos, y arribé en el más alejado, Domodedovo. Hay continua renovación en Moscú, que indica que la prosperidad continúa, al menos en la capital.

Nuestro anfitrión había ido a recibirnos y rápidamente nos pusimos a trabajar para entendernos. Había pasado mucho tiempo en los Estados Unidos y estaba mucho más familiarizados con los matices de la vida norteamericana de lo que yo con la suya. Fue un anfitrión perfecto, traduciendo su país para mí, siempre con el sesgo de un patriota ruso, que seguramente era.

A partir de él, y de conversaciones con expertos rusos en temas geopolíticos – los alumnos del Instituto de Relaciones Internacionales – y con un puñado de lo que vi como ciudadanos de a pie (no empleados por agencias gubernamentales), gané un sentido de las preocupaciones de Rusia. Las preocupaciones son las que se podría esperar. El énfasis y el orden de esas preocupaciones no.

Las sanciones

Pensé que los problemas económicos serían más importante en la mente de los rusos. La caída del rublo, el descenso de los precios del petróleo, una desaceleración general de la economía y el efecto de las sanciones occidentales todos aparecen en Occidente como martillando la economía rusa. Sin embargo, esta no fue la impresión que recibí. El descenso en el rublo ha afectado los planes de viaje al extranjero, pero el público sólo recientemente ha comenzado sintiendo el impacto real de estos factores, especialmente a través de la inflación.

Pero había otra razón para la relativa calma, y no sólo entre los funcionarios del gobierno, sino también en los particulares, y se debe considerar muy seriamente. Los rusos me señalaron que la penuria económica era la norma para Rusia, y la prosperidad de la excepción. Siempre existe la expectativa de que la prosperidad terminará y volverán las constricciones normales.

Los rusos sufrieron terriblemente durante la década de 1990 bajo Boris Yeltsin, y también durante los gobiernos anteriores, incluyendo los de los zares. A pesar de ello, varios me hicieron ver, habían ganado las guerras que ellos necesitaban ganar y habían logrado vivir vidas que valía la pena vivir. La edad de oro de los diez años anteriores estaba llegando a su fin. Eso era de esperar, y sería soportado. Los funcionarios del gobierno decían esto como una advertencia, y no creo que fuera un bluff. El pivote de la conversación fue sobre sanciones, y la intención era mostrar que no iban a provocar a Rusia a cambiar su política hacia Ucrania.

La fuerza de los rusos es que pueden soportar cosas que romperían a otras naciones. También, que tienden a apoyar al gobierno, les guste o no, cuando Rusia se siente amenazada. Por lo tanto, los rusos argumentaron, nadie debe esperar que las sanciones, por duras que sean, hagan capitular a Moscú. En cambio, responderían con sus propias sanciones, que no especificaron, pero que supongo significaría incautar los activos de las compañías occidentales en Rusia y restringir las importaciones agrícolas europeas. No se habló de cortar el suministro de gas natural a Europa.

Si esto es así, entonces los estadounidenses y los europeos se están engañando a sí mismos sobre los efectos de las sanciones. En general, yo personalmente tengo poca confianza en el uso de sanciones. Los rusos me dieron otro prisma para mirar. Las sanciones reflejan umbrales europeos y americanos de “dolor”. Están diseñadas para causar presiones eficaces en términos occidentales. Aplicadas a otros, los efectos pueden variar.

Mi sensación es que los rusos hablaban en serio. Eso explicaría por qué las sanciones, además de la caídas en el precio del petróleo, la crisis económica y el resto no han causado la erosión de la confianza en el gobierno que se esperaría. Las encuestas confiables muestran que el presidente Vladimir Putin sigue siendo enormemente popular. Si seguirá siendo popular más adelante, y si la élite que está lastimada financieramente es igualmente firme, es otro asunto. Pero para mí, la lección más importante que podría haber aprendido en Rusia es que los rusos no responden a la presión económica como los occidentales, y que la idea que se hizo famosa como lema de campaña, “¡Es la economía, estúpido!“, no se aplica de la misma manera en Rusia.

La cuestión ucraniana

Había mucho más dureza en este tema. Aceptan que los acontecimientos en Ucrania fueron un revés para Rusia y están resentidos que la administración Obama ha montado lo que los rusos consideran como una campaña de propaganda para tratar de hacer parecer que Rusia era el agresor. Dos cosas se marcaron en todas las ocasiones. La primera era que Crimea fue históricamente parte de Rusia y que ya estaba gobernada por militares rusos bajo tratado. No hubo invasión, sino simplemente la afirmación de la realidad.

En segundo lugar, se insistió que el este de Ucrania está poblada por rusos y que, como sucede en otros países, a esos rusos se debe dar un alto grado de autonomía. Un estudioso señaló el modelo canadiense con Quebec para mostrar que Occidente normalmente no tiene problemas con la autonomía para regiones étnicamente diferentes, pero se opone a que los rusos exijan una forma de regionalismo.

El caso de Kosovo es extremadamente importante para los rusos, tanto porque sienten que sus deseos no se tuvieron en cuenta como porque sentaría un precedente. Años después de la caída del gobierno serbio que había amenazado a los albaneses de Kosovo, Occidente concedió la independencia de Kosovo. Los rusos argumentaron que se redibujaron las fronteras aunque ya no había peligro de masacres. Rusia no quería que sucediera, pero Occidente lo hizo porque podía. Desde su punto de vista, después de haber vuelto a trazar el mapa de Serbia, Occidente no tiene derecho a oponerse a redibujar el mapa de Ucrania.

Trato de no dejarme arrastrar a cuestiones de bien y mal, no porque no crea que haya una diferencia, sino porque la historia es rara vez decidida por principios morales. Comprendo la visión de los rusos de Ucrania como un amortiguador estratégico necesario y la idea de que sin ella se enfrentarían a una amenaza significativa, si no es ahora, entonces algún día. Apuntan a Napoleón y Hitler como ejemplos de los enemigos derrotados por la profundidad.

Quise darles una perspectiva del pensamiento estratégico de nosotros. Los Estados Unidos en todo el siglo pasado han perseguido un objetivo central: evitar el surgimiento de cualquier potencia hegemónica que podría ser capaz de aprovechar la tecnología y el capital de Europa Occidental y los recursos y mano de obra rusos. Los Estados Unidos intervino en la Primera Guerra Mundial en 1917 para bloquear la hegemonía alemana, y otra vez en la Segunda Guerra Mundial en 1941. En la Guerra Fría, el objetivo era impedir la hegemonía rusa. La política estratégica de Estados Unidos ha sido consistente durante un siglo.

Estados Unidos ha sido condicionado para ser cauteloso de cualquier hegemonía naciente. En este caso, el temor a un resurgimiento de Rusia es un recuerdo de la Guerra Fría, pero no irrazonable. Como alguno me señaló, la debilidad económica rusa rara vez ha significado debilidad militar o desunión política. Estuve de acuerdo con ellos en esto y señalé que es precisamente por eso que Estados Unidos tiene un miedo legítimo de Rusia en Ucrania. Si Rusia logra reafirmar su poder en Ucrania, entonces, ¿qué vendrá después? Rusia tiene poder militar y político que podría comenzar a afectar a Europa. Por lo tanto, no es irracional para los Estados Unidos, y al menos en algunos países europeos, querer hacer valer su poder en Ucrania.

Cuando presenté este argumento a un altísimo funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, básicamente dijo que no tenía idea de lo que yo estaba tratando de explicarle. Aunque entendía plenamente los imperativos geopolíticos de Rusia en Ucrania, a él los de los Estados Unidos son demasiado generales para aplicar a la cuestión ucraniana. No es una cuestión de sólo ver su lado de la cuestión. Más bien, es que para Rusia, Ucrania es un problema inmediato. Los rusos sienten que han estado lejos de ser agresivos, y han estado a la defensiva. Para el funcionario, los temores norteamericanos de hegemonía rusa eran simplemente descabellados.

El futuro de Rusia y Occidente

La pregunta más importante es lo que vendrá después. La inquietud obvia es si la crisis de Ucrania se extenderá a los países bálticos, Moldavia o el Cáucaso. Planteé esto con el funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores. Fue enfático, haciendo el punto en varias ocasiones que esta crisis no se extendería. No habría reclamos de rusos étnicos en los países bálticos, ni disturbios en Moldavia y ninguna acción militar en el Cáucaso. Creo que era sincero. Los recursos rusos ya están muy exigidos. Deben hacer frente a la situación en Ucrania, y también a las sanciones existentes, por mucho que puedan soportar las penurias económicos. Occidente tiene los recursos para hacer frente a sus múltiples crisis. Rusia necesita contener la crisis en Ucrania.

Los rusos se conformarían con un grado de autonomía para los rusos en partes del este de Ucrania. ¿Cuánta autonomía? no sé. Necesitan un gesto significativo para proteger sus intereses y para afirmar su presencia. Su argumento, que existe la autonomía regional en muchos países es persuasivo. Pero la historia es sobre el poder, y el Occidente está utilizando su poder para presionar a Rusia duro. Pero, obviamente, no hay nada más peligroso que herir a un oso. Matarlo es mejor, pero matar a Rusia no ha sido fácil.

Me fui con dos conclusiones. Una, que Putin está más firme de lo que pensaba. En segundo lugar, los rusos no planean una campaña de agresión. (Pero) lo que es peligroso es la acción que no estaba prevista, por los demás o por Rusia.

Al mismo tiempo, mi análisis general permanece intacto. Más allá de lo que Rusia podría hacer en otro lugar, Ucrania tiene una importancia estratégica fundamental para ellos. Incluso si el oriente de ese país recibiera un grado de autonomía, Rusia seguirá profundamente preocupada por la relación del resto de Ucrania con Occidente. Por difícil que esto es para los occidentales de entender, la historia de Rusia es de las distancias necesarias para salvar a Rusia de los invasores occidentales. Rusia quiere un acuerdo que deje a Ucrania por lo menos neutral.

Para los Estados Unidos, cualquier potencia emergente en Eurasia desencadena una respuesta automática que nace de un siglo de historia. Con lo difícil que es para los rusos de entender, casi medio siglo de Guerra Fría dejó a Estados Unidos hipersensibles a la posible reaparición de Rusia. Estados Unidos no puede permitir la unificación de Europa bajo un solo poder hostil. Las intenciones de Rusia y los temores de EE.UU. son cosas muy diferentes.

Los Estados Unidos y Europa tienen problemas para entender los temores de Rusia. Rusia tiene problemas para entender los temores de los estadounidenses. Los temores de ambos lados son reales y legítimos. Esto no es una cuestión de malentendidos entre países, sino de imperativos incompatibles. Toda la buena voluntad en el mundo – y hay muy poco de eso – no puede resolver el problema de dos grandes países que están obligados a proteger sus intereses y, al hacerlo, provocan que el otro se sienta amenazado. Aprendí mucho en mi visita. No aprendí cómo resolver este problema”.   (completo aquí)


Los lideres de la APEC, y Putin y la Sra. de Xi: caballerosidad y protocolo

noviembre 11, 2014

Ya que mi breve posteo sobre la presencia de Obama y Putin en China, en la reunión de la APEC, el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, provocó una columna de comentarios tan animada, quise darles algo más moderno que la pintura que subí sobre una entrega de credenciales en la corte del Emperador Guangzu: un breve video, menos de un minuto, de la “foto de familia” de los líderes mundiales que concurrieron, y del Presidente Xi Jinping y su esposa recibiéndolos. Alguno de ellos, como don Barack, llevaron su cortesía a ponerse atuendos tradicionales chinos.

Y don Vladimir mostró su innata caballerosidad, y su rapidez de movimientos, al ofrecer abrigo a la Primera Dama de China ¿Tal vez el aire acondicionado estaba muy fuerte? El severo protocolo chino obligó a reemplazarlo. Pero el gesto es el gesto. Véanlo:


Obama y Putin, de visita en China

noviembre 11, 2014

the guangxu emperor receives a foreign envoy

No se confundan, estimados. Estoy convencido, y lo he repetido en el blog, que la puja de ambiciones e ideales – eso son las internas – en una fuerza política, es lo que le da realidad. La discusión doctrinaria es necesaria, o se convierte en una agencia de empleos (con poco futuro). Y la elaboración de proyectos, la construcción de sueños es lo que da sentido a la política. Pero si no se encarnan en hombres y mujeres que quieren llevarlos adelante ellos, y ganarle al rival… quedan en charlas de café o documentos programáticos que nadie lee.

Además, es el contenido concreto de esa palabra tan usada, democracia. La mayoría de los ciudadanos de un país, eligen entre opciones que encuentran hechas. Son los que se meten en política, por razones nobles o egoístas o una combinación de ellas, los que construyen esas opciones.

Reitero estos lugares comunes, que no tienen nada que ver con el tema del posteo, porque también quiero decirles que los argentinos podemos quedar demasiado enganchados en nuestras folklóricas internas (Scioli sí o Scioli no, por ejemplo), y olvidarnos del mundo exterior. Que no está muy interesado en ellas, créanme. Y sigue su propia agenda. Si no dedicamos algo de tiempo y neuronas a elaborar la nuestra… va a importar poco quién elijamos el año que viene.

Al tema: Me pareció interesante que en este fin de semana coincidieran las agendas de EE.UU. y Rusia, los dos viejos rivales de la Guerra Fría, en el tema China.

Leemos en Xinhua, la agencia oficial de noticias de la República Popular:

Estados Unidos da la bienvenida al ascenso de una China próspera, pacífica y estable, aseguró este lunes en la capital china el presidente estadounidense, Barack Obama.

Durante su discurso pronunciado en la Cumbre de Líderes Empresariales del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, siglas en inglés), Obama subrayó que la relación entre EEUU y China no es un “juego de suma cero” y que beneficia a ambos países y al mundo.

Como las dos mayores economías del mundo, EEUU y China “tienen responsabilidades especiales que asumir”, apuntó Obama. “Si China y EEUU pueden trabajar juntos, el mundo se beneficia”. El mandatario estadounidense destacó que reforzar la integración de China en la economía global se ajusta a “los mejores intereses tanto de EEUU como del mundo“.  (completo aquí)

También nos informa Xinhua que “El presidente chino, Xi Jinping, subrayó que un éxito esperado de las reuniones de la APEC será la puesta en marcha del proceso del Área de Libre Comercio de Asia-Pacífico (FTAAP, por sus siglas en inglés), que marca la dirección de la cooperación Asia-Pacífico“.  (completo aquí)

De la agenda rusa – más concreta – encontré la información en Deutsche Welle (por algún motivo, los alemanes están muy bien informados de las movidas rusas en el tema energético).

Nuevo acuerdo entre Rusia y China para suministro de gas. Tras un encuentro en Pekín entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y el jefe de Estado y partido chino, Xi Jinping, el 9 de noviembre se firmó un nuevo acuerdo marco entre ambos países para los suministros de gas a partir de 2019. La reunión tuvo lugar antes del inicio mañana lunes de la cumbre del Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC). Ambas partes firmaron una declaración de intenciones que fija las condiciones para el suministro de gas a través de una ruta por el oeste que une las reservas rusas en Siberia occidental con China.

Ambos países prometieron además expandir su apoyo y cooperación mutua, pese a los “cambios en el escenario internacional”. El acuerdo de suministro se suma al ratificado en mayo para entregar más de 38.000 millones de metros cúbicos anuales durante 30 años por unos 40.000 millones de dólares, a través de una ruta oriental. “A mediano plazo” los suministros a China podrían ser mayores que a Europa, dijo el presidente de Gazprom, Alexei Miller“.  (completo aquí)

Parece evidente que, más allá de las guerras en Medio Oriente, se está rediseñando el escenario internacional. La pregunta obvia es ¿cómo nos vamos a ubicar nosotros?

Quiero dejar claro que, hasta dónde puedo apreciar, el gobierno argentino ha manejado con inteligencia los vínculos con China, en especial a partir de 2003 (lamento que suene partidista, pero las cosas son como son). Y los pasos recientes han fortalecido esa relación.

De todos modos, cualquiera con experiencia en negocios sabe que manejarse con un socio mucho más grande no es fácil. Y ni este gobierno, ni los argentinos en general nos hemos destacado en planificación a largo plazo. Materia de la que los chinos algo saben.

Creo que es necesario que aprendamos a planificar, en serio. Desde mi vasta ignorancia, apunto dos cosas que encuentro obvias: Con una alianza sólida de la América del Sur tenemos mejores chances que por nuestra cuenta. Y, aún si logramos cimentar esta alianza, Argentina necesitará desarrollar algunos campos donde tengamos aportes propios y significativos que ofrecer. En el mundo como se está rediseñando, nadie nos regalará nada. (Brasil tampoco).


La otra guerra en curso: Ucrania

septiembre 3, 2014

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Ya que cuestiono el ombliguismo argento y vuelvo a subir al blog temas del llamado “Medio Oriente” – corresponde: hace 8 mil años que es el lugar favorito para el encuentro, usualmente violento, de civilizaciones – me parece que también cabe dedicar una mirada al otro sitio donde se está practicando el viejo deporte de la guerra: las llanuras del este de Ucrania.

Además que todo lo que influye en las relaciones de poder en el Hemisferio Norte repercute, más temprano que tarde, aquí en el Sur, hay una pregunta fundamental que es válido hacer: Esta acumulación de conflictos, intereses, alianzas y, sobre todo, odios mortales ¿puede culminar en una guerra general, es decir, una en que se enfrenten en forma abierta Grandes Potencias?

Mi evaluación, por lo que valga, sigue siendo que No. No veo posibilidades que esos conflictos se alimenten entre sí.

A Rusia le conviene que el bloque adversario, la NATO, y especialmente la “opinión pública” de esos países esté concentrada en las atrocidades mediáticas del así llamado “Estado Islámico”. Pero no le interesa en absoluto que esta variante yihadista se fortalezca, ni siquiera que se estabilice en la región geográfica que domina. Hay muchas deudas de sangre con las poblaciones islámicas al sur de la Federación Rusa, y se afirma que el Estado Islámico ha incorporado combatientes chechenos.

En cuanto al ISIS, más allá de su amenaza de “liberar Chechenia y el Cáucaso“, ciertamente no está para sumar enemigos a los que ya tiene: las milicias chíitas iraquíes, los peshmergas kurdos, los sunnitas que no aceptan su dominio, Irán y, por supuesto, la intervención, con o sin (más) tropas terrestres, de los EE.UU.

Por su parte, los EE.UU. y la NATO no han pasado de la fase, en Ucrania, de intervenciones encubiertas, sanciones económicas y envío de tropas… a bases distantes. Y han tenido ocasiones para hacerlo. Es más, Zbigniew Brzezinski, al que no se puede acusar de simpatías rusas, había dicho en febrero en el Financial Times que A Rusia hay que ofrecerle una “Opción Finlandia” para Ucrania. Es decir, que Ucrania tenga una limitación concreta para su soberanía: Que no pueda formar parte de una alianza anti rusa (NATO, bah), y que mantenga una política de amistad con su gran vecino.

Ésta puede ser la posición personal de un viejo consejero. Pero su gran colega y rival, Henry Kissinger, ha sido aún más terminante (subí su opinión en el blog hace seis meses): “Tratar a Ucrania como parte de una confrontación Este-Oeste hará desaparecer por décadas toda perspectiva para unir a Rusia y Occidente – Rusia y Europa en especial – en un sistema internacional de cooperación“.

No es una opinión unánime. Los conservadores yanquis creen que lo de Finlandia es una mala idea. En Stratfor fantasean una “estrategia del Mar Negro“. Pero es evidente, a medio año del comienzo de esta crisis con la destitución de Viktor Yanukóvich el 22 de febrero, ni los EE.UU. ni Europa han mostrado interés en una intervención militar.

En cuanto a Putin… Con la anexión de Crimea y el – cauteloso – aliento a los separatistas de Ucrania oriental, es obvio que decidió pagar el costo de alienar en su contra a todos los países que formaban parte de la esfera de influencia de la vieja Unión Soviética, el dilema que analizamos aquí. Pero no ha abandonado su habitual prudencia, y si bien hizo referencia al arsenal nuclear que Rusia conserva, hoy anuncia que ha conversado con el presidente ucraniano, Poroshenko, y que cree que Kiev y los separatistas pueden llegar a un acuerdo.

Es probable. El ejército ucraniano ha sufrido graves contrastes. Y, sea cual sea la participación de las fuerzas armadas rusas en los combates, el resultado es que esto calma, en lo inmediato, cualquier temor fundado de Rusia por su seguridad. Ha quedado claro que Ucrania, sin mucho mayor apoyo de Occidente que el que se ha mostrado dispuesto a darle, no es una amenaza militar.

Entonces ¿la guerra abierta quedará confinada a la zona entre el Mediterráneo Oriental y la frontera occidental de Irán? Es lo más probable, por ahora. Pero hay factores inquietantes en el forcejeo de las naciones por sus intereses y su seguridad, y una reacción que se nota en la escena política estadounidense de malestar con lo que perciben como su impotencia para imponer sus objetivos fuera de sus fronteras.

En resumen: el mundo actual no es el que estaba amenazado y contenido por el enfrentamiento de las dos Grandes Potencias nucleares, EE.UU. y la URSS después de 1945, ni tampoco el de la breve hegemonía única norteamericana después de 1989. “Hay un gran desorden bajo el cielo”, en la apropiada frase china, y Argentina debe fortalecer sus lazos diplomáticos y militares con la América del Sur, la Zona de Paz que ha contribuido a construir en los últimos 30 años.

El compromiso emocional con la Patria Grande puede ser mayor o menor, como la vocación por la alianza con Brasil. Pero son las opciones que tenemos. El resto son fantasías ideológicas.


Rusia, las sanciones y nosotros

agosto 8, 2014

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Hace ya varias semanas que la nueva mini guerra fría o de bajas calorías que enfrenta a EE.UU. y sus aliados con la Federación Rusa, desde la anexión de la península de Crimea, se calentó un par de grados con el derribo del vuelo 17 de Malaysia Airlines. Washington presionó a los gobiernos de la Unión Europea, algunos reluctantes, otros no, para que endurecieran sus sanciones comerciales.

Justamente, a principios de este mes se aplicaron nuevas medidas punitivas a varios bancos, compañías y políticos ruso. Las restricciones fueron aplicadas a un grupo de entidades financiero-crediticias de peso: el Sberbank (Banco de Ahorro), VTB (Banco de Comercio Exterior), Rosseljozbank (Banco Agrícola), VEB (Banco Económico Exterior), GazpromBank, el Banco de Moscú y Banco Nacional de Comercio. También al consorcio Almaz-Antei, a la Corporación Unida de Construcción Naval y a la compañía de aviación Dobrolet. Individualmente han sido castigados 95 ciudadanos rusos, entre políticos, empresarios y hasta periodistas.

Y el nuevo paquete europeo incluye la prohibición de exportación a Rusia de mercancías de doble uso y militar, tecnologías y equipos para el sector petrolero, destinados principalmente a la perforación y extracción en aguas profundas y en la plataforma continental en el Ártico.

Por supuesto, el gobierno ruso – aunque últimamente está más cristiano que en otras épocas – no cree en poner la otra mejilla. Mi amigo Fernando Del Corro publicó en ALAI y en la interesante Rebanadas de Realidad este cuadro de situación:

Las sanciones aplicadas por un grupo de países a Rusia a raíz de su apoyo a los separatistas ucranianos fueron respondidas por el gobierno del presidente Vladimir Vladimirovich Putin con una prohibición a las importaciones de alimentos desde aquellos, lo que puede implicar un mayor acercamiento con la Argentina.

De hecho el gobierno ruso ya ha iniciado conversaciones con las autoridades del gobierno brasileño encabezado por  Dilma Rousseff para el aprovisionamiento de carnes y con el de Nueva Zelanda para el de quesos, a los que se podrán sumar otras con eventuales proveedores, como ya lo fuera la Argentina frente al boicot implementado por los Estados Unidos de América en 1980 contra la ex Unión Soviética.

Las sanciones contra Rusia fueron lanzadas recientemente por las autoridades de Australia, Canadá, los EE.UU., Noruega y la Unión Europea. Como respuesta a la postura de ese grupo de países, desde Moscú se prohibió la importación desde esos orígenes de carnes vacunas, de cerdo, aviarias y piscícolas y sus derivados de todo tipo, así como de frutas frescas y secas, verduras y lácteos, lo que en el caso de la demanda porcina implicaba el 25 por ciento de las exportaciones de la Unión Europea en ese rubro.

Asimismo, si bien aún no se estableció una prohibición expresa, el organismo oficial de control Rospotrebnadzor inició una investigación alrededor de los productos de la firma McDonald que, probablemente, pueda devenir en una prohibición de los mismos (Ya han prohibido importaciones de productos agrícolas de Ucrania y Polonia, “debido al uso de fertilizantes y pesticidas nocivos”).

Hasta ahora, la más perjudicada por la réplica comercial rusa es la Unión Europea, ya que sus ventas alcanzaron en 2013 a los 9.700 millones de euros, unos 12.940 millones de dólares estadounidenses.

Entre sus miembros uno que no será muy perjudicado es el Reino Unido, ya que en 2013 sólo proveyó a Rusia por unos 35 millones de euros en pescados, quesos y café. En cambio la situación aparece muy complicada para Polonia cuyas exportaciones a Rusia en 2012 llegaron a los 5.215,5 millones de euros y prosiguieron en alza, sin contar que en las zonas fronterizas, como Gdansk, muchos rusos cruzaban los límites nacionales para realizar sus compras domésticas que en el caso señalado llegaban a los 20 millones de euros mensuales.

(Polonia siempre fue una gran proveedora de frutas y verduras de Rusia y de otros países europeos. En el pasado sus chlopas (nobleza de pequeños campesinos) hicieron que, sustentados en la producción primaria, demoraran en los siglos XVIII y XIX cualquier intento de industrialización del país).

En ese marco, sobre todo después de la reciente gira del presidente Putin por América del Sur, durante la cual se entrevistó con la jefa de Estado argentina, Cristina Fernández, y en la que señalara que para Rusia “La Argentina es el principal socio estratégico en América Latina”, buena parte de esos casi 10.000 millones de euros dejados de adquirir a los países de la Unión Europea, puedan ser captados para la venta de productos locales“.

No tengo dudas, Fernando, que en una conmovedora muestra de unidad nacional, nuestro gobierno y nuestros productores rurales – para no hablar de las grandes comercializadoras – ya se están interesando en el asunto. Si lo hicimos en 1980, con un gobierno militar anticomunista y firmemente pro occidental, cuando la Guerra Fría era mucho más rígida…

El servicio federal ruso de vigilancia veterinaria y fitosanitaria que mencionas anunció ayer reuniones con representantes de Brasil, Argentina, Chile y Ecuador buscando “ampliar las importaciones alimentarias de esos países”.

Eso sí, me siento menos seguro que seamos capaces de trazarnos una política de largo plazo, además de aprovechar la coyuntura.


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