Cristina y los (otros) peronistas

junio 12, 2016

Encuentro-Hurlingham-Intendentes-Miguel-Pichetto

Entre los blogs politizados actuales -los afines al peronismo, y también los otros- uno de los más interesantes es el de Gerardo Fernández. Lo encuentro así porque Gerardo, especialmente a partir de los resultados de la primera vuelta electoral, en octubre del año pasado, no vacila en enfrentar temas… incómodos, para su lado.

Entiéndase: hay un número apreciable de blogueros que suben análisis o material valioso. No es lo mismo que incluir información o sacar conclusiones que desalienten o enfurezcan a los lectores que uno sabe o cree que están comprometidos con los ideales que uno defiende. Es mucho más fácil mostrar todos los días lo malo que son los Otros. Sin embargo, es posible -si tenemos presente que los que leen estos blogs ya tienen una mirada política, o no se interesarían- que esa actitud, acercar ideas que inquieten, es el mejor aporte.

Hago esta introducción porque ayer leí este posteo de G.F. que me impresionó. Es lúcido y valiente, porque enfrenta con realismo una situación que, es evidente, le disgusta. Ahora, tengo que decir que no estoy de acuerdo, en un aspecto central. Por eso lo copio abajo, y procedo a discutirle:

Quien no entienda esta foto de ayer a la tarde en Hurlingham (la que puse arriba) quizá no comprenda los próximos 2 o 3 años de la interna peronista en la provincia de Buenos Aires, y también del país.
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Lo primero que se requiere para entenderla es reconocer que hay vida por fuera del cristinismo. En esta página hemos escrito bastante sobre el FPV y hemos definido como grandes ejes que uno de los desafíos de Cristina era conducir al conjunto y no sólo al EDE y La Cámpora y que en el peronismo se empezaría a vislumbrar cada vez con mayor claridad la existencia de eso que dimos en llamar “oficialista permanente”, algo que encarnamos en la figura del inefable senador Pichetto.
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Bien, esta foto viene a corroborar el rumor sobre acercamientos de los intendentes denominados “dialoguistas” con el flaco Randazzo, que aunque no está en la foto, es el hombre que en este espacio se lo visualiza como la figura con mayor electorabilidad en la etapa, algo que el olfato indicaría que es cierto.
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Dicho esto comienzan las preguntas, en primer lugar sobre el ex ministro del interior y transporte, sobre su fidelidad y su actitud poco colaborativa luego que se conformara la fórmula Scioli-Zannini. En segundo lugar el interrogante sobre si desde las más altas esferas del FPV (Cristina) se manejó bien ese trámite; si estuvo bien ponerle fichas a Randazzo para luego resolver lo que se resolvió. Otras preguntan pasan por cómo pararse ante sectores y figuras del peronismo, como Pichetto, que fueron oficialistas con Menem, con Néstor, con Cristina y que por momentos aparecen con unas ganas de serlo de Macri que dan miedo.
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Pero siguen los interrogantes y nos ponemos a pensar en los intendentes y gobernadores que tienen territorios a su cargo y deben por ello gestionar un tipo de contacto con el gobierno nacional y el provincial distinto del que practica uno en Twitter y Facebook. Hay muchas preguntas cuyas respuesta serán las que terminen explicando el derrotero a mediano plazo del peronismo. Lo que cada vez parece más irrefutable es que no hay posibilidades de convergencia entre la foto de Hurlingham y el cristinismo que orbita en torno a la Fundación Patria.
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Eso es un dato duro que reclama análisis político y no griterío de red social. Muy probablemente la interna del peronismo provincial transite en base a estos dos polos, con el agregado de que mientras algunos especulan con que si Cristina se decide a jugar, cambian todos los armados, también se dice que ello nuclearía aún con más nitidez a todos quienes tienen diferencias con ella y fundamentalmente con sus alfiles.
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¿Jugará? La verdad, nadie lo sabe. Los libros clásicos de política indican que una figura de su talla no debería exponerse a una contienda electoral si no tiene garantizada una victoria arrolladora, mientras que el derecho señalaría que no le vendrían mal fueros ante la evidencia de que la quieren mandar a la cárcel como sea.
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La foto de Hurlingham debe ser entendida, analizada con detenimiento y sabiduría por ser algo mucho más complejo y profundo que lo que desde afuera se supone.
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Cristina hizo su aparición en la CABA con el impacto que todos vimos, realizó una serie de actividades y volvió a Calafate dejando en funcionamiento un instituto manejado por el mismo riñón que tuvo en Casa Rosada, algo que evidentemente no contiene a todo el peronismo y que, nos animamos a sospechar, tampoco le interesa.
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En el fondo, lo que se empieza a ver es que viene llegando un tiempo distinto donde habrá que pensar en barajar y dar de nuevo“.
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Como dije arriba, creo que esta visión de Gerardo de la interna bonaerense, y del peronismo territorial, es realista. El que gobierna un municipio, o una provincia, debe pagar los sueldos de su personal y cumplir con los mínimos servicios que sus votantes esperan. Si no lo hace… puede ser que algunos lo sigan votando por peronista, nomás, pero es difícil que vuelva a ser elegido. El compromiso de Jorge Ferraresi y de Patricio Mussi, por ejemplo, con CFK es sin lugar a dudas sincero, pero creo que ayuda el hecho que Avellaneda y Berazategui estén en condiciones de cubrir sus gastos.
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En otro plano, también muy concreto, es cierto que una parte importante, hoy mayoritaria, de la dirigencia político y sindical del peronismo tienen reservas con el estilo vertical de conducción de Cristina, en particular en el armado de las listas. Incluso los que fueron puestos por ella en esas listas, hoy cuestionan el método. Sobre todo, casi todos los dirigentes y una buena parte de los militantes orgánicos tienen broncas, antiguas y recientes, con La Cámpora y con el aparato de Sabbatella, que hoy funcionan como los “alfiles” (Gerardo dixit) de CFK.
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Atención: Es necesario agregar que son (somos) muchos los peronistas que creemos que para que el peronismo vuelva a ganar el gobierno de la Nación en los próximos años, probablemente necesitará, entre otras cosas, sumar a la mayor parte de sus aparatos territoriales, del movimiento obrero, de los cuadros de La Cámpora (hoy la organización de militantes más numerosa del país) y también de los sectores progresistas que encolumnó en la última década.
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Todo esto es cierto, pero no es lo decisivo. Tampoco ese pensamiento estratégico que acabo de mencionar es el factor que va a decidir, en el corto plazo, la interna bonaerense y la nacional del peronismo. El dato clave será, es, muy simple: Todos (todos los que estamos en la actividad política o en sus cercanías) leemos encuestas.
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No es que las creemos al pie de la letra. Sabemos que, aún las que están hechas con seriedad y profesionalismo, son fotos de un instante. Pero es el insumo básico que indica las tendencias. Los que las pagan, revisan con cuidado los mecanismos. El resto, las compara con otras de otras consultoras, con el “crunching de data” de las redes sociales… En los primeros meses de 2017 las estaremos mirando obsesivamente.
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Si para esas fechas, CFK, que está trabajando, con la colaboración de sus “alfiles” para ocupar el lugar de referente de la Oposición (también está ayudando en eso el aparato macrista, con la idea de fidelizar los votos anti K) decide jugar -es una hipótesis- en la Provincia de Buenos Aires, y si las encuestas la ubican a la cabeza de las figuras posibles… ella armará la lista que la acompañará en las PASO y en la elección general. A todos los intendentes peronistas, a todos los dirigentes territoriales, les conviene un candidato que arrastre votos, en las elecciones que, entre otras cosas, decidirán el control de los Concejos Deliberantes. Habrá, sí, probablemente una lista opositora en esas PASO, formada por los que no estén en la lista de Cristina.
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Por supuesto, si ella no juega, u otra figura del peronismo aparece con mayor intención de voto… El punto es que, mucho mejor que las roscas o las maniobras de cúpula es dedicarse a tratar de expresar los anhelos de los de a pie. El elemento decisivo en política es la adhesión popular. Eso no garantiza ni el acierto de los votantes ni la lealtad de los votados. Pero no hay un sistema mejor.
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Esta reflexión no es muy original, que digamos. Pero me pareció que era conveniente hacerla, en un momento de confusión. Eso sí, creo que es conveniente agregar que también Cristina lee encuestas. Sus decisiones -acertadas o no- en las elecciones de los últimos años indican que es un insumo que toma muy en cuenta.
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El peronismo en Buenos Aires

diciembre 23, 2015

municipios

Tal vez he subido ya demasiado material sobre la interna del peronismo bonaerense. Es importante. Vaya si lo es. Pero es posible que nos estemos concentrando demasiado en lo evidente, lo que está ahí. No perdamos de vista las semillas. Que pueden crecer en cualquier parte.

Igual, hay motivos para subir este informe. Es de un blog que no conocía hasta ahora, el de Alfredo Silletta, con información abundante sobre esta realidad. Y ya está hecho; me ahorra trabajo, después de un día cansador.

Sólo voy a agregar una observación, que se las anticipo. Lo que cuenta Silletta coincide, en líneas generales, con lo que dicen actores importantes de esa interna. Pero… ese cuadro de situación es razonablemente correcto para los dirigentes y el activismo. Abajo, entre los peronistas de a pie… no estoy seguro.

El peronismo está en el barro después de 28 años. Perdió el gobierno nacional, la provincia de Buenos Aires y más de 30 municipios en suelo bonaerense. La situación es extremadamente delicada y hay demasiadas miradas de reojo sobre la dirigencia actual.

Ya comenzaron las autocríticas por la derrota electoral. El PJ mira con desconfianza a La Cámpora y la agrupación juvenil al peronismo. En el medio, la mayoría de la dirigencia juega su propio juego. Todos saben que el acto del 9 de diciembre demostró que Cristina no se fue a su casa para jugar con los nietos. El kirchnerismo sabe que sin el peronismo no se puede ganar y el peronismo sabe que sin el kirchnerismo no se puede ganar. Todos entienden que para ganar hay que volver a ampliar el horizonte, incluso algunos piensan en un posible acuerdo con Sergio Massa, la pata del peronismo que se fue en 2013.

A nivel nacional podemos observar tres grandes sectores. Por un lado, el encabezado por el gobernador Juan Manuel Urtubey y el cordobés José Manuel De la Sota que buscan “acuerdos de gobernabilidad” con el gobierno de Macri. En la otra punta, el kirchnerismo puro representado por La Cámpora, que desconfía del aparato del PJ y que no reconoce ningún tipo de error político en la conducción. Por último, está la mayoría de la dirigencia que se siente peronista y kirchnerista a la vez, que reconocen todos los logros de estos últimos años y también los errores que cometió la conducción de Cristina. Una conducción demasiado rígida que alejó a los sectores medios y que hacia el interior tendió pocos puentes con los gobernadores, los intendentes y los gremios. Este sector observa que sólo la unidad, aunque sea costosa, dará esperanza en la reorganización del peronismo.

Ya se conocieron algunas reuniones importantes como la organizada por los intendentes Julio Pereyra (Florencio Varela) y Alberto Descalzo (Ituzaingó) en el Bloque Federal de Intendentes Justicialistas (BFIJ). Allí se escucharon algunas frases fuertes, pero no muchas. La idea es que hay que ir a internas en el peronismo, renovarse pero sin romper. “El que gana conduce, el que pierde acompaña”, dice el jefe comunal de Ituzaingó pero no todo es tan claro hoy en el peronismo. “No hay que tomar medidas apresuradas” dice otro intendente, “porque en mayo con los aumentos de precios y la quita a los subsidios no sabemos qué país viviremos”. Otros señalaron: “No ganó Macri, perdimos nosotros, hubo demasiado egoísmo en la dirigencia”. En su mayoría coincidieron en que hay que mantenerse unidos en la diversidad, pero no romper, y de allí cuestionaron que los senadores bonaerenses no mantuvieran la unidad.

Dentro del peronismo bonaerense hay muchos jugadores. Por un lado, está el grupo de intendentes llamados Los Octubres, que nacieron con el apoyo de Julio De Vido y que hoy quieren ser protagonistas de la historia. Entre ellos están Francisco Echarren (Castelli) Francisco Durañona (San Antonio de Areco), Eduardo Bucca (Bolívar), Hernán Y Zurieta (Punta Indio), Santiago Maggiotti (Navarro) y Patricio Mussi (Berazategui). Si sacamos de la escena a Mussi, que realiza su propio juego, estos jóvenes intendentes tienen el problema de gobernar municipios pequeños. Cómo comparar la ciudad de Castelli, donde el intendente Echarren se consagró con 3.500 votos (el 65% del padrón) contra los 175 mil votos que logró Martín Insaurralde en Lomas de Zamora o los 352 mil votos de Verónica Magario en La Matanza.

Todos reconocen que la discusión central del peronismo bonaerense se volverá a dar en la primera y tercera sección electoral. En estos distritos hay que resolver varias internas pero, cuando lo logren, serán la locomotora del tren bonaerense peronista. Por ahora hay más desencuentros que acuerdos entre sus referentes.

Por un lado, está el intendente Jorge Ferraresi (Avellaneda), que salió a marcar la cancha con “Cristina 2019” y ubicó a su mujer, la senadora Magdalena Sierra, a cargo de la bancada de La Cámpora en el Senado provincial. El mismo Ferraresi dijo en la reunión entre la flamante gobernadora María Eugenia Vidal y 131 intendentes que “él era opositor” a su gobierno. Cuenta con el apoyo del intendente camporista Walter Festa (Moreno).

Frente a Ferraresi, están Fernando Espinoza, titular del PJ y hombre de La Matanza, y Alejandro Granados, el intendente de Ezeiza, que ya dijo que “no tiene nada que ver con el FpV”. Entre estos dos extremos están dos históricos que volvieron a ganar en su territorio: Julio Pereyra y Alberto Descalzo.

Otro que juega su propio juego es el intendente Patricio Mussi, que intenta mantener una buena relación tanto con el peronismo como con el kirchnerismo. Hoy prefiere mantener un bajo perfil hasta que los melones se acomoden en el carro. La clave sería su padre, Juan José, que con mucha experiencia en el peronismo le aconsejó bajar el perfil por estas horas.

Con vuelo propio está Verónica Magario, la nueva intendenta de La Matanza que armó un “gabinete de lujo” con pesos pesados del gobierno de Cristina y Scioli (Débora Giorgi, Roberto Feletti, Alejandro Collía y Alejandro “Topo” Rodríguez). Magario le pidió a Vidal que resuelva los fondos de inversión que se perdieron por la baja de retenciones en la soja y la cuestionó por señalar que la provincia estaba quebrada.

Mientras tanto, aparecen otros intendentes que prefieren armar sin tantos prejuicios ideológicos, mostrando su peso territorial. Allí están Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Fernando Gray (Esteban Echeverría) y Gabriel Katopodis (San Martín).

Aparece por último, un tercer grupo de intendentes, todos jóvenes, que ganaron por primera vez en las elecciones de octubre y que están convencidos de que estos son tiempos de gestionar en sus territorios pero sin descuidar el futuro del partido. Entre ellos encontramos a Mariano Cascallares (Almirante Brown), Juan Zabaleta (Hurlingham), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), Ariel Sujarchuk (Escobar) y Gustavo Menéndez (Merlo). Estos intendentes han afirmado, en público y en privado, que el peronismo debe mantener la unidad y evitar las fracturas. Por ahora se resguardan de las internas del peronismo pero cumplirían un rol importante en un futuro próximo.

En el tablero de ajedrez del peronismo bonaerense aparece un jugador que en otros tiempos ya estaría tramitando la jubilación. Se llama Daniel Scioli y, aunque perdió la elección, en el peronismo le reconocen el esfuerzo brutal de luchar para ganar el balotaje, su lealtad a Néstor y Cristina y su decisión de enfrentar desde el primer día al gobierno de Macri.
El ex gobernador comenzó en el último mes, antes del balotaje, a caminar la calle. Se dio cuenta de que la calle salvaba al peronismo, no los actos formales, estructurados de los últimos años, tanto en la Provincia como en la Nación. Su consigna es que su “oficina estará en la calle” intentando mantener la unidad del peronismo. “Ellos (por el macrismo) van hacer todo lo posible por dividirnos: quieren a los peronistas por un lado, a los kirchneristas por otro y a los movimientos sociales por otro”, dijo el ex candidato a presidente.

En el convulsionado 1973, el general Juan Domingo Perón afirmó: “En todos los movimientos revolucionarios existen tres clases de enfoques: de un lado, el de los apresurados que creen que todo anda despacio, que no se hace nada porque no se rompen cosas ni se mata gente. Otro sector está formado por los retardatarios, esos que no quieren que se haga nada, y entonces hacen todo lo posible para que esa revolución no se realice. Entre esos dos extremos perniciosos existe un enfoque de equilibrio y que conforma la acción de una política, que es el arte de hacer lo posible: no ir más allá ni quedarse más acá, pero hacer lo posible en beneficio de las masas, que son las que más merecen y por las que debemos trabajar todos los argentinos.”

El peronismo bonaerense, con todos sus matices, tiene en sus manos el resurgir del movimiento nacional y popular que nació hace 70 años para defender la soberanía política, la independencia económica y la justicia social“.


Palomas y halcones peronistas, en un quincho

diciembre 15, 2015
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Uno de los periodistas que leo con atención es Ignacio Zuleta. Porque al contrario de otros columnistas políticos, no se siente obligado a dramatizar lo que cuenta. Igual, rara vez traigo sus notas al blog ¿para qué insistir con la coyuntura, si ya lo hace el periodismo?
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Una excepción fue lo que contó de la primera charla en Olivos entre el presidente electo y CFK. Era la versión de un lado, pero anticipó lo que vendría después.
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Ahora les traigo esta crónica sobre los peronistas que se reúnen en un asado que está empezando ahora. Es larga y detallada, pero vale la pena: es el bosquejo de dónde se ubican los dirigentes del peronismo hoy, los “duros” y los “blandos”.
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Al final -como ustedes seguramente prevén- agrego mi opinión:
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El peronismo de Buenos Aires hará hoy su primera manifestación pública después de las elecciones. Un asado convocado por Carlos Kunkel para esta noche en el quincho de SMATA de Belgrano al 600, encubre la primera reacción de esa formación ante la asunción de Mauricio Macri y deMaría Eugenia Vidal en la provincia.
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No es una cita social, aunque habrá lágrimas y nostalgia. Es una manifestación del peronismo del distrito, que sigue referenciándose en Daniel Scioli, en la puja por la normalización inminente del partido. Para eso sale al cruce de sectores del peronismo cristinista de otros distritos que buscan otras referencias, como el eje Capitanich-Insfrán, que sabe que el peronismo de Buenos Aires se acomodará a la convivencia con el macrismo gobernante.
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Ese acomodamiento se anota en el estilo de Scioli, que sabe que no hay que atacar al que le va bien, y hoy a Macri le va bien. Nunca Scioli hizo una oposición dura a ningún Gobierno, como el que quieren emprender caciques de otras provincias. Hasta nuevo aviso habrá un Scioli amigo que hasta podrá subirse a un avión en alguna misión de negocios al extranjero junto al nuevo Presidente. Nada más lejano de lo que quiere lo que queda del peronismo cristinista.

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El formato de esta noche es el habitual de la llamada “Peña bonaerense”, un pergeño de Kunkel de los últimos años para mantener unido al peronismo provincial por encima de las tensiones que lo azotaban en peleas de poder en el distrito, por ejemplo las que libraban sobre los intendentes el ex ministro Julio De Vido por un lado, y el sciolismo de La Ñata por el otro.
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Esta noche servirá para un recuento globular de cuántas voluntades cuenta ese grupo que se basó sobre el bloque de diputados nacionales del PJ por el distrito. Kunkel pasará lista desde una toma de posición anticristinista y anticamporista, algo en lo que lo han seguido alguna intendentes como Alejandro Granados, víctima de un ataque de franqueza antikirchnerista cuando asumió, de una sinceridad que no se veía desde que Darío Giustozzi justificó su regreso del massismo al sciolismo con el argumento de que él se había ido al Frente Renovador para ganar elecciones y no para perderlas.
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Más sabio y reflexivo, un hombre que está en el eje de estas convocatorias del peronismo de Buenos Aires -aunque no es legislador- como Julio Pereyra es autor de una de las afirmaciones más melancólicas sobre este proceso que vive su partido: “De tanto discutir el poder, perdimos el poder”.
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Habrá presencias significativas como la de los exdiputados Julián Domínguez y Jorge Landau. Domínguez está en el llano porque no renovó su banca y jugó todo a unas aciagas PASO contra Aníbal Fernández por la gobernación del distrito. Landau sigue siendo el apoderado del PJ y del FpV a nivel nacional y provincial. Tampoco logró renovar la banca -estaba en el puesto 16 de la lista y el FpV logró que entrase hasta el 14- y volvió antes del 10 de diciembre al cargo por concurso que tiene como director nacional del Registro Automotor bajo la égida del nuevo secretario de Asuntos Registrales, el exlegislador porteño Martín Borrelli.
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Si todo es como era entonces también estará el exintendente de La Matanza Fernando Espinoza, que es el presidente del PJ de Buenos Aires, y hoy ocupa el modesto cargo de jefe de asesores de su sucesora en la alcaldía de La Matanza, refugio de estrellas del cristinismo como Roberto Feletti y Débora Giorgi, otros anoticiados de que el mundo es redondo.
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Espinoza camina, junto a Domínguez, a la cabeza de un proyecto de reorganización del peronismo provincial bajo la consigna de que Daniel Scioli ganó las tres elecciones presidenciales en Buenos Aires (PASO, primera vuelta y balotaje) y que las mejores diferencias las tuvo en ese partido. La Matanza, insiste, sigue siendo “la capital del peronismo nacional”.
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El recuento de amigos que hará la invitación de Kunkel sale al cruce de otros movimientos del peronismo poselección. El más importante es el que mueven desde el NE del país el exgobernador Capitanich y el gobernador de Formosa Insfrán, quienes hicieron un informe sobre la reunión de gobernadores con Macri del sábado pasado que los llama a la lucha. La frase es “Acá no hay round de estudio”, como se dice en el box. Los mandatarios del peronismo que estuvieron en Olivos informaron a esos dos dirigentes de lo dicho y escuchado; el balance al que llegaron es que tienen que salir a pelearle espacio ya mismo al macrismo gobernante. Dicen haber recibido promesas de ayuda pero nada en concreto y que todo está sujeto a la conducta que tenga el peronismo en las cámaras del Congreso ante los proyectos del nuevo Gobierno. Es decir, nada nuevo bajo el sol, al menos para ellos.
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Ese eje del NE se mantiene cerca de Cristina de Kirchner y aspira a armar una opción de conducción del partido que frene el proyecto bonaerense que sigue girando, aunque no lo reconozca, con Daniel Scioli como referente. Ese grupo sabe, además, que el peronismo que gobierna en los municipios de Buenos Aires está condenado a convivir bajo el mando de Vidal y que eso va a amortiguar su ánimo opositor. En cambio, el peronismo cristinista está condenado a hacer oposición odiosa a Macri.
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Estos hombres del NE no estarán en lo de Kunkel desde ya – es una convocatoria no kirchnerista y bonaerense, no les conviene ni acercarse-. Pero si estarán algunos de los intendentes que antes, habrán participado de otra reunión importante para el peronismo, la del Bloque Federal de Intendentes Justicialistas que integran la FAM (Federación Argentina de Municipios), sello que maneja el intendente de Florencio Varela, Pereyra.
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El objeto de esta cita de la FAM es analizar los resultados de las elecciones del 22 de noviembre y discutir cómo se relacionarán con las nuevas gobernaciones no peronistas y la administración macrista. Un comunicado dice que buscarán “establecer un diagnóstico certero de la coyuntura política que se avecina, tanto local como nacional”. Ese bloque peronista tendrá que enfrentar una avanzada del grupo NE, en la persona del intendente de Fontana (Chaco), Antonio Rodas quien trae un mensaje de su conductor, Jorge Capitanich. Es un pedido para que la próxima reunión de la FAM se haga en Resistencia, ciudad de la cual ahora es intendente el ex jefe de gabinete. El motivo de la invitación es celebrar que esa capital pasó al peronismo después de varios años de administración radical.
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La respuesta que dé el grupo a ese pedido del “Coqui” chaqueño dará una señal del tipo de relación que habrá entre el peronismo provincial y el grupo del NE, es decir entre el cristinismo que representa hoy el sector de esos gobernadores y el peronismo provincial. Los bonaerenses saben que Capitanich es uno de los dirigentes dispuestos a liderar el proceso de normalización del PJ nacional que tiene que ocurrir en mayo próximo. Hoy, por licencia de Eduardo Fellner, está a cargo de ese sello como vicepresidente a cargo. No es gobernador y entre sus proyectos es enancar su proyecto de pelearles a los bonaerenses la hegemonía en la conducción del peronismo en su rol de intendente ganador. En el Chaco hizo también Scioli una de las mejores elecciones a presidente, hizo ganar al actual gobernador y desplazó al radicalismo de Resistencia. Con esos títulos busca y un lugar en la nueva estructura del PJ que saldrá del proceso de normalización, pero como no es gobernador puede restarle rango. Por eso quiere acercarse a la FAM y, si puede, sostener su proyecto desde ese sello“.
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Es la política, y son los alineamientos de esta coyuntura. Pero donde pesan elementos estructurales, como dice Zuleta. El peronismo del Noreste no enfrenta la misma realidad que el bonaerense, o el de la Región Centro. Al gobierno de Macri le interesan, necesita, interlocutores en la dirigencia peronista que maneja legisladores y provincias. Por otro lado, los peronistas con experiencia saben que es la dureza en la oposición lo que da legitimidad.
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Pero hay otro factor que va a obligar a reacomodar este cuadro. En el primer semestre del 2016, que empieza en pocos días, habrá elecciones para el Consejo Nacional del Partido Justicialista. Seguramente, bastante antes del 30/6, la fecha que la justicia impone bajo riesgo de intervención al partido.
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Puede haber varias listas. Lo más probable es que las haya, por los movimientos que uno nota (inclusive en los que están hoy fuera del PJ, en el Frente Renovador). Y la exigencia final, por supuesto, es ganar.

Hoy La Matanza, mañana…

diciembre 14, 2015

mapa-electoral-la-matanza-col

(cliquear encima del mapa si se quiere ampliar. Con paciencia, porque es muy grande y se cuelga)

El nuevo gabinete de la intendente de La Matanza, Verónica Magario, fue noticia en todos los medios, pero quiero compartir con ustedes la nota mejor desarrollada. Es de Letra P, portal que trae mucha información del peronismo/kirchnerismo bonaerense.

Luego, claro, una corta observación mía:

El peronismo de la provincia de Buenos Aires logró salir del shock de la derrota electoral y este sábado exhibió la primera jugada fuerte en su rol de opositor: convirtió a La Matanza, su principal bastión electoral, en búnker de la resistencia.

El ex intendente y actual titular del PJ bonaerense, Fernando Espinoza, le diagramó todo el gabinete a la nueva titular del Ejecutivo local, Verónica Magario, y lo dejó repleto de figuras nacionales y provinciales. “Parece el gabinete de una gobernadora”, se agrandó el matancero, que juega dos fichas en una: armar un fuerte de resistencia en su populoso distrito y blindarse en la interna del peronismo.

En primer lugar, quiere consolidar a La Matanza como el terreno de resistencia por excelencia al gobierno nacional. Se trata de un territorio que concentra una población sólo superada por tres provincias y la Ciudad de Buenos Aires, donde buscará mantener activa a la tropa de militantes.

En el acto de asunción y jura de Magario la presencia de la militancia quedó evidenciada. La intendenta y el ex jefe comunal se reunieron en el Palacio Municipal con los miembros del nuevo gabinete local y, cuando atravesaron la plaza central para llegar a la Catedral e iniciar el acto, tardaron más de lo previsto debido a la cantidad de militantes que pedían fotos y saludos de los dirigentes. “El peronismo de La Matanza fue el que más le aportó al 48,5% de Scioli”, le contó, sacando pecho, una fuente municipal.

Espinoza sabe que luego de la victoria de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, los caciques bonaerenses del justicialismo piden su cabeza. La interna del pejotismo empezó hace tiempo con el acecho de figuras como Alberto Descalzo, Jorge Ferraresi y Julio Pereyra que mantuvieron el control de sus distritos ante el batacazo de la ola amarilla.

Consciente de esta situación, el líder matancero plagó el acto de asunción de Magario con fuertes figuras del peronismo: José “Pepe” Scioli, Julián Domínguez, Carlos “el Cuta” Moreno, Juan Carlos Dante “Canca” Gullo, Cristina Álvarez Rodríguez, Sergio Uñac, Juan Manzur y Héctor Recalde. Incluso, invitó a la hija del ex gobernador Daniel Scioli, Lorena.

Sabe que la gestión en el municipio será clave para poder anotar a La Matanza como el foco de resistencia legítimo. Para eso, junto con Magario, diagramaron un gabinete de secretarios con importantes funcionarios de la gestión bonaerense de Scioli y de la Nación de Cristina Fernández de Kirchner, entre los que sobresale la ex ministra de Industria Débora Giorgi y el ex viceministro de Economía Roberto Feletti como secretario de Finanzas del municipio.

El propio titular del PJ será jefe de asesores de la intendenta, mientras que Alejandro “el Topo” Rodríguez ocupará el cargo de jefe de Gabinete. Es uno de los hombres fuertes del sciolismo –es de extrema confianza de Alberto Pérez– y estuvo a cargo de mantener la relación con el campo, desde su gestión como ministro de Asuntos Agrarios.

Débora Giorgi estará a cargo de la secretaría de Producción, a donde llevará toda su experiencia de gestión nacional y se dedicará a aumentar la capacidad industrial y productiva de la zona, que es la más reconocida de la provincia en esos rubros. Al momento de la jura de la ex titular de la cartera nacional, Magario recordó que “en la Matanza se crearon 300 mil puestos de trabajo y hay 7 mil pymes”. 

En tanto, Alejandro Collia estará a cargo de la secretaría de Salud y Silvina Gvirtz comandará la secretaría de Educación.

La pelea interna

El ex intendente de La Matanza busca consolidarse como jefe del Partido Justicialista bonaerense a sabiendas de que, luego de la derrota electoral ante el PRO, que significó que el peronismo pierde el control del distrito más importante del país luego de casi 30 años, un grupo de barones del conurbano piden que dé un paso al costado.

Días atrás, Julio Pereyra (Florencio Varela), Alberto Descalzo (Ituzaingó) y Jorge Ferraresi (Avellaneda) armaron una cumbre con intendentes y no cursaron invitación al presidente del partido que los aglutina a todos.

Los roces terminaron por explotar en el Senado bonaerense, donde el heredero del mítico Alberto Balestrini partió el bloque del Frente para la Victoria. De un lado quedaron los peronistas conducidos por el matancero Daniel Barrera y del otro el sector más afín al kirchnerismo –con La Cámpora incluida- que preside la mujer de Ferraresi, Ada Sierra.  (completo aquí)

Siento que debo corregir a Letra P. No puede decirse que el sector que aspira a conducir Espinoza no sea “afín al kirchnerismo”. Es kirchnerista, como el resto del peronismo bonaerense desde 2005. Los que no lo son, están con Massa (que no dejó de considerarse kirchnerista, en algunas ocasiones) o en la nostalgia.

Pero es cierto que no se lleva muy bien con La Cámpora, el aparato que responde directamente a CFK. Lo mismo sucede con otros sectores del peronismo territorial, cómo no.

Eso sí, los resultados electorales desde hace 18 años muestran que el PJ bonaerense, para triunfar, necesita del arrastre de una figura nacional. Estoy seguro que Espinoza ya lo ha pensado.


Aníbal, Julián y los votos de Buenos Aires

noviembre 13, 2015

votos BA - PASO a generales

Esa tabla de arriba (cliquear encima para verla mejor) es una simple, de doble entrada: hay 14 filas (renglones) con los nombres de los 13 precandidatos a gobernador que se presentaron a las PASO en agosto, más una por los que votaron en blanco o no votaron. Y hay 6 columnas por los 5 frentes que, cada uno con un candidato, llegaron a las elecciones del 25 de octubre que eligieron a María Eugenia Vidal para gobernar la provincia,  más una por los que votaron en blanco o no votaron.

Esa tabla está diciendo una cosa que puede parecer sorprendente: De los votantes de Aníbal Fernández en las PASO del FpV (fue el que ganó esa interna, recordarán), lo volvieron a votar para gobernador en octubre un porcentaje menor que los que habían votado al que la perdió, Julián Domínguez! Así es; según esa tabla, un 75,39 % de los votantes de A.F. en las PASO votaron al FpV para gobernador en octubre, mientras que de los de J.D. lo votaron a Aníbal en un 81,06 %.

Hay que decir que los votantes de los dos candidatos peronistas están entre los que mantuvieron mayor lealtad con sus colores políticos, sólo superados por los de la Supergirl Mariú.

Ahora, hay una pregunta que ustedes naturalmente se estarán haciendo: ¿Cómo … se calcularon los números de esa tabla? Bueno, ha sido preparada por dos politólogos muy prestigiosos, Julia Pomares y Ernesto Calvo, de los que subí un resumen de otro trabajo suyo, sobre las elecciones nacionales, hace pocos días. Pero, ellos utilizan herramientas metodológicas, desarrolladas en Harvard en este trabajo de 432 páginas.

Por mi parte, lamento defraudar la conmovedora confianza de mi amigo Manolo Barge, y quizás la de ustedes. Pero mis conocimientos de matemática y estadística son elementales. Para evaluar ese trabajo se necesita un doctorado en matemática, con especialización en sociología.

Eso sí, tengo que decir que esos números, si son precisos, sorprenden más a los militantes ideologizados que a políticos con experiencia. Porque la inmensa mayoría de los votantes hoy no están ideologizados, no se consideran el “voto duro” de nadie, y entre una eleccion y otra pueden cambiar de opinión. Recién la diputada Diana Conti decía “Hubo cadenas de oración para que no gane Aníbal” y creo que más entre los evangélicos que entre los católicos (Personalmente, soy agnóstico y sólo usaría la oración en caso de enfermedades terminales).

Si subo esta tabla, es para contribuir modestamente a detener la epidemia de “autocrítica del otro” que se desató en nuestra militancia después del 25/10. Los resultados fueron una sorpresa para todos. En Cambiemos, provocaron una euforia que causó hemorragias verbales en conocidos voceros, en especial en economistas, a pesar de los esfuerzos de una mesa muy chica para controlarlos. Pero en el FpV… las malas noticias siempre son más difíciles de elaborar.

La militancia más kirchnerista necesita atribuir la derrota de Aníbal a innominados traidores, porque ¿cómo reconocer que bardear al adversario y menospreciarlo resta votos? Y los peronistas más identitarios les resulta fácil creer que La Cámpora y otros “en realidad” no quieren la victoria de Scioli, y sí “abrazarse a Cristina hasta que vuelva”. Con lo que resucitan una de las más viejas tonterías de la oposición.

Por suerte, me consta que la militancia más humilde, las agrupaciones barriales y las seccionales de sindicatos se pusieron a la tarea de convencer, uno a uno. Que es la tarea más valiosa. Recomiendo a los demás que dejen de hablar para el publico propio y traten de conseguir votos de los que no son ni K ni peronistas que conocen de memoria las veinte verdades. Piensen que en balotaje cada voto vale doble: se le resta al otro.


Peronismo: el día antes de ayer

octubre 18, 2015

Kirchner-Duhalde-Ruckauf

Martín Rodríguez es, en mi opinión, el que mejor escribe entre los que discutimos en este tiempo de política y de peronismo en la Red. Eso ya basta para que se lo mire con reserva, porque no es fácil hacerse disculpar por la militancia del palo el talento literario.

Encima, no tiene una camiseta muy nítida. “Kirchnerista puro” no es; estuvo cerca del massismo en algún momento, pero no parece recitar el discurso “renovador“,… Ni siquiera dice, como yo “Soy oficialista“. Y a mí me miran raro cuando agrego “porque todas las otras opciones me parecen peores“…

Como sea, M. R. escribió esta semana una nota en La Política Online (otro sitio sospechable) con el asunto, aparente, de la política cultural que viene. No es mi tema favorito, aunque entiendo su importancia. La cosa es que me impresionó ahí la recreación de un momento histórico – el final del menemismo – y de los personajes de la política peronista. Un momento en que Martín tendría 20, 21 años. No sólo lo describe con la claridad de un historiador, toda la que puede ponerse en unos pocos párrafos. Además, lo más importante, dice algo permanente sobre la política. Les propongo que lean este fragmento. Después, si quieren, sigan a su blog, Tintalimón.

Miro un video viejo. Del siglo pasado. Del que nos separan 17 años. Se puede ver a Néstor Kirchner, Eduardo Duhalde, Julio Bárbaro, Alberto Fernández, Julio De Vido, Esteban Righi, Carlos Tomada, Mario Cámpora, entre muchos otros… La imagen es del 5 de octubre de 1998. El marco es el Grupo Calafate, ¿lo recuerdan? Esa especie de pingüinera sin patagónicos en la que tallaban muchos peronistas progresistas aglutinados por Alberto Fernández con un plan a diez años que llevaría a Kirchner a la presidencia del país. Duhalde encontraba en Kirchner muchas cosas: un gobernador peronista que se mantuvo orgánico al partido y que era un disidente de ese segundo gobierno de Menem, el gran gestor de una provincia muy beneficiada –paradójicamente- por la descentralización del Estado nacional y sus recursos naturales. 

Kirchner (amigo de Miguel Bonasso y Torcuato Di Tella) era el gobernador con posiciones nacionales más progresistas de todo el espectro de caudillos de esa Liga de gobernadores a la que Menem había dejado crecer demasiado. El dilema de Duhalde pasaba por asegurarse la hegemonía del peronismo, armonizar lo más que se pudiera con Menem, pero a la vez mostrarse como alternativa al “modelo”, dando por concluida una etapa (la “macro”, la de la estabilidad). Una suerte de combinación conocida entre ruptura y continuidad que no le entregara todas las banderas progresistas a la -en ese momento- exitosa Alianza de radicales y Frepaso. Duhalde, como buen ortodoxo, había quedado a la izquierda del giro demasiado liberal del peronismo con Menem. Imaginaba construir desde las propias entrañas del peronismo la alternativa y la continuidad, en dosis exactas. Hablaron Duhalde y Kirchner en ese acto cerrado, en el sur. Ambos coincidieron en lo esencial: hubo que estabilizar la economía, ahora llegaba una etapa… humana.

El dilema de Duhalde pasaba por armonizar lo más que pudiera con Menem, pero a la vez mostrarse como alternativa al “modelo”.

Días después, el 17 de octubre Duhalde llenaba la plaza de mayo, con toda su pompa bonaerense. Néstor y Cristina también estaban ahí. Alberto Pierri, Osvaldo Mércuri, José María Díaz Bancalari, etc., eran los nombres de los feos, sucios y malos que componían el escenario de movilización de las bases peronistas con que Duhalde quería asegurarse el peso de la nueva columna vertebral en su versión de la ortodoxia: municipal, territorial. 30 minutos de discurso donde dijo cosas: “Quiero decirles a nuestros opositores y quiero que escuchen bien: estoy orgulloso de haber acompañado a Menem para salvar la economía argentina. Y ahora vamos a salvar al hombre y a la familia argentina.” Y más: “En apenas 9 años construimos un sólido edificio, con poderosas columnas. Pero no lo hicimos para que una minoría quede adentro y la mayoría a la intemperie. Lo hicimos para que la Argentina sea un hogar que cobije a todos. Ahora a esta construcción tenemos que ponerle alma, justicia, amor y honestidad.”

En la amplísima cobertura del diario Página 12 de aquel acto (fue tapa de domingo con las firmas de Miguel Bonasso, Mario Wainfeld, Felipe Yapur y Fernando Almirón) se recogieron declaraciones variopintas de todo el espectro peronista díscolo (el candidato menemista era Palito Ortega), y entre otras aparecen las declaraciones de Cristina Fernández elogiando a Duhalde por su mención a los desaparecidos y a las Madres de Plaza de Mayo. Sí. Duhalde también quería para sí, en ese instante, para el peronismo, recuperar una enorme cuota simbólica del pasado trágico. Y Duhalde tenía un problema: Menem lo odiaba.

Aquel día de “fiesta” nadie oía ese discurso. Nadie de esa base golpeada, sobreviviente, en cuyas facciones ya se hacían visibles también los efectos duros de la crisis. Eran los pobres y su representación duhaldista. Alberto Pierri había sido de los más convocantes, con su base matancera. El peronismo de Menem era un golpazo contra su sujeto histórico: los humildes. Años después, cuando esa historia quedó sepultada (la Alianza ganó, la Alianza se fue en helicóptero, Duhalde llegó con los votos de la política y no del pueblo, luego su antiguo aliado Kirchner resultó el elegido por default en la terna fallida de candidatos contra Menem) perdimos de vista esta historia entre Kirchner y Duhalde, pasó desapercibido este movimiento de piezas al interior del peronismo que intentaba -sin romper con el partido- producir un quiebre y un disenso. Y lo perdimos de vista más, porque Kirchner se cargó a Duhalde. 

Pero esa historia de “hombres” no puede hacernos perder los trazos profundos. Quiero decir: Kirchner no se inventó en el 2003, aunque la amplia mayoría no tuviera noción de quién era. El origen kirchnerista se puede rastrear también en la política, en la política peronista de los años 90, en esos políticos vapuleados durante el desenlace de la crisis, en el interior del partido hegemónico. Las omisiones narrativas ubicaron sólo afuera de la política (en la clase media de la crisis, en el “campo popular”, en la izquierda social) las raíces del kirchnerismo. El kirchnerismo fue también un hijo de la política. Tiene una historia mestiza. Nada puede ser omitido en la reconstrucción de ese ADN dominante de estos años, como si el 25 de mayo de 2003 hubiera descendido de otro planeta. La clase política es la clase más dinámica de la argentina (con su espíritu inmoral y aventurero guiando “capitales” en un país sin burguesía). El kirchnerismo no llegó al gobierno el 21 de diciembre de 2001, el día después del helicóptero y las llamas. Hubo una transición omitida.

¿Por qué vale este recuerdo? De arranque: como espejo de otra transición circunstancialmente en paz, también articulada por el peronismo (este 2015 sólo puede ser comparable a 1999, como apuntó José Natanson). Y también, para mostrar que es relativamente falso ese rezo integrista de Macri que dice que de “desde 1989 gobiernan los mismos de siempre”. En un grado el peronismo funciona como un subsistema del sistema político que articula rupturas y continuidades y expone una caja de resonancias ideológicas. ¿Qué le dio el kirchnerismo al peronismo, entre otras cosas? Una estructura de sentimientos. Pero no le dio “mayorías”. Esa interdependencia entre kirchnerismo y peronismo, es lo que no quiebra esa relación tensa en un espacio donde conviven (y saben que lo harán siempre por un tiempo competitivo) un Urtubey con un Aníbal Fernández. Cualquier idea de que el peronismo es una máquina infalible de poder territorial, sin ideología y sólo guiado por la astucia maquiavélica es puro idealismo. A quien piense eso, se le tendría que bajar un camionero en el embotellamiento del tráfico y rayarle en el auto: “es más complejo”. La historia no es siempre la lucha abierta y descarnada entre lo viejo que no termina de morir y lo nuevo que no termina de nacer, sino, a veces, su copulación silenciosa”.

Atención: Martín ya deja claro en la primera parte de su nota, sin decirlo abiertamente, con una imagen de estos días la decadencia de otras versiones del peronismo que fueron vigorosas: Mauricio Macri inaugurando en su campaña electoral una (mala) estatua de Perón con Eduardo Duhalde y Hugo Moyano a su lado…

Pero quiero agregar algo: yo estuve ese 17 de octubre de 1998 en la Plaza, en el acto que Duhalde hizo ya en abierto desafío a Menem. Y recuerdo haber escrito, y enviado a los compañeros, como lo vi: fue un acto del aparato bonaerense. Más la dirigencia que estaba dispuesta a jugarse contra el Turco, aferrado, o haciendo que se aferraba, a la fantasía de la re reelección. Pero los que llenaban a medias la plaza eran los activistas, que cumplían con sus jefes territoriales que a su vez cumplían con “Negro”. No había entusiasmo; ni siquiera se notaba esperanza, frente a la crisis que ya había empezado a morder.

Duhalde, el político que enfrentó a Herminio y a la Cafieradora, que sumó lealtades y construyó en la Provincia el aparato territorial más poderoso del peronismo, el dueño por más de diez años del PJ bonaerense, nunca despertó un vínculo afectivo fuerte entre los millones de argentinos de a pie, ni siquiera entre los que votaban al peronismo en Buenos Aires. Creo que ese dato ayuda a entender lo que significa esta historia de antes de ayer para la política de hoy.


Más sobre Buenos Aires: la madre de todas las internas

julio 15, 2015

internas

Dicen que en Olivos, y en La Ñata, están preocupados por la dureza de la competencia entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez por la candidatura a gobernador. Es posible que reste votos entre los corazones sensibles, si alguno vota al FpV. También es posible que esa interna le dé interés a las PASO del oficialismo, frente a las listas únicas del PRO y del massismo. No puedo dar una opinión profesional: no tengo, aún, focus groups ni encuestas discriminadas sobre el asunto.

Pero les acerco esta crónica de esa interna que hace Pablo Ibáñez (En Ámbito. Su reportaje en la Paco Urondo trata de la nacional, y dice más de encuestas y campañas que de los candidatos). Por supuesto, ustedes pueden sospechar un sesgo – los periodistas neutrales son aún más raros que los blogueros ídem. Pero la información es buena. Leemos:

“-“Hace 30 años que hago política y es la primera vez que puedo decidir con quién juego en la provincia”. Alejandro Granados, ministro sciolista y alcalde fundacional de Ezeiza, recita el argumento: lo repite para convencer a los caciques del PJ para que se zambullan, a todo o nada, en la interna K a favor de la fórmula que integran Julián Domínguez Fernando Espinoza.
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Más que con Domínguez, Granados tiene empatía con Espinoza. La semana pasada juntó un malón de alcaldes y los sentó con Espinoza en La Matanza. El primero en dar el sí fue Gustavo Pulti, intendente de Mar del Plata, el segundo distrito con más votos de provincia. Fueron Raúl Othacehé (Merlo), Hugo Curto (Tres de Febrero), Francisco “Barba” Gutiérrez (Quilmes) y, entre otros, Humberto Zúccaro, de Pilar.
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En los últimos dos años, aun en las temporadas más ardientes, Granados fue un enlace con los intendentes del Frente Renovador de Sergio Massa, que en las últimas semanas regresaron al planeta K. Obstinado, ahora empuja para alinear territorios con el dueto Domínguez-Espinoza.
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Avisa que juega de líbero, que Daniel Scioli le permiite hacer libremente aunque le pide que sea criterioso. Pero que, aun así, decidió meterse en la pulseada entre el de Chacabuco y Aníbal Fernández. “Menem nos impuso a Duhalde, Duhalde nos impuso a Ruckauf y después a Solá, y Kirchner a Scioli. Esta vez podemos decidir nosotros…” dice Granados, que gobierna Ezeiza desde 1995, ininterrumpidamente, salvo los meses que dejó su pago para jurar como ministro de Seguridad bonaerense, donde continúa aunque volvió a anotarse para intendente, en medio de una crisis político familiar.
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Cerca de Granados deslizan que no tiene enemistad con Aníbal F. pero que tampoco construyó una relación amigable. En el PJ se lee el movimiento como una disputa de otro orden, referida al vínculo con la Policía Bonaerense: Granados fantasea con mantener esa relación a futuro, lo que se dificultaría si el que desembarca es el quilmeño que fue, por años, jefe de la Federal y arrastra sus propias relaciones con la familia policial.
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La primarias del FpV por la gobernación, en un turno donde también hay internas K en 64 de los 135 municipios bonaerenses, es la cuarta del peronismo desde el retorno democrático. Las tres anteriores (ver imagen) marcaron victorias claras en todos casos, sin que el perdedor logre la minoría. La encuestología ofrece, hasta acá, una diferencia a favor de Fernández pero que está lejos de aquellas diferencias.
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El hecho de que la interna sea sólo en el segmento gobernador -donde las distintas listas municipales llevan las dos boletas provinciales- le aporta confusión y ambigüedad a la elección. En rigor, el grueso de los alcaldes se mueve equidistante y, aunque son más los que confiesan su simpatía por Domínguez-Espinoza -y su malestar por la presencia de Martín Sabbatella junto a Fernández- evitan explicitar su preferencia por una cuestión básica de preservación y cautela.
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Martín Insaurralde, jefe todopoderoso de Lomas de Zamora, dominio que aparece en el top five bonaerense en cantidad de votos, es un caso emblemático. Se mostró con Fernández el domingo y el lunes con Domínguez y Espinoza, y en el tránsito le dedicó elogios a la postulación del diputado y el matancero. Son posiciones volátiles que en unos días pueden variar. En esa línea, más allá de la prescindencia de Scioli, el sciolismo se reparte de manera desigual entre el diputado y el ministro. En rigor, cerca de Domínguez confían en que en las tres semanas que quedan hasta las Primarias, el dirigente de Chacabuco confirme la remontada que dicen que ven en esos días en que creció del 50 al 70% su nivel de conocimiento lo que, aseguran, se reflejó en la intención de voto.

Anteanoche, el embajador y candidato Eduardo Valdez sirvió una cena en la que estuvieron Domínguez, Enrique “Pepe” Albistur con su pareja Victoria; Tomás Domínguez y el yerno presidencial Camilo Vaca Narvaja. Trascendió -se dejo trascender- el dato de la remontada del diputado y del amesetamiento de Fernández, lo cual acorta las distancias y anticipa una interna “voto a voto” donde resultará determinante a quién prefiera la estructura del PJ.
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Hay, en rigor, un dato que alimenta esas ensoñaciones: el índice de indecisos en el renglón de gobernador es altísimo, está por encima del 30% cuando en otros planos, como presidente o intendente están abajo del 15%. En el equipo de Domínguez deducen que ese “no sabe” está habitado, sobre todo, por un votante que rechaza a Aníbal F. En ese campamento dicen, también, que el jefe de Gabinete comenzó a inquietarse por la tendencia negativa“.


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