Magnetto crece

enero 29, 2016

the triumph of magneto

En la línea del posteo que subí recién sobre la Autopista Ribereña, les acerco otra nota sobre la interacción entre el Estado y los grupos económicos. Ésta tendrá más eco político entre mis amables lectores, por la “guerra santa” entre el kirchnerismo y Clarín. Pero abarca más: para qué sirve la apasionante y sórdida pugna política en las sociedades modernas. Para tener la posibilidad de influir y condicionar desde el Estado la interacción de esos grupos, locales y transnacionales, y -si es con buena leche- evitar que jodan al país de uno.

Tomo dos noticias del (¿todavía?) interesante Ámbito. Están bien hechas y, como en el caso anterior, me evitan trabajo a mí. Es viernes.

Dice Silvia Peco: “Clarín ya tiene 100% de Nextel y ahora va por el cuádruple play. El Grupo Clarín a través de Cablevisión completó este jueves la compra del 100% de Nextel Argentina, con la cual espera posicionarse para ofrecer cuádruple play: telefonía fija y móvil, internet y televisión por cable, dentro del nuevo contexto para medios y telecomunicaciones que creó el actual Gobierno con el Decreto 267 de necesidad y urgencia. Esta norma, además, otorga a Clarín una fuerte ventaja sobre las empresas telefónicas, ya que estas últimas recién podrán ofrecer los cuatro servicios en un plazo de dos años prorrogables a tres, mientras Cablevisión y Nextel pueden hacerlo desde ahora mismo.
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En septiembre pasado, Cablevisión compró el 49% de Nextel con la opción para adquirir el 51% restante, que ejerció ahora. No obstante, en el momento de adquirir la primera parte ya había pagado casi el 100% pactado: u$s 159 millones sobre un total de u$s 165 millones, más un adicional de u$s 13 millones en fecha a determinar.

La primera operación fue rechazada por la AFTIC, organismo que regulaba el mercado de las telecomunicaciones, por no haber solicitado autorización previa. Ese ente fue disuelto por el Decreto 267 que se publicó a principios de enero. Por eso, ahora el grupo Clarín indicó que la operación queda “ad referéndum” de la aprobación del ENACOM, el organismo que reemplazó a la AFTIC y la AFSCA y que conduce Miguel de Godoy.<
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Se entiende que a partir de ahora el Grupo Clarín buscará reposicionar a Nextel en el mercado de la telefonía. Para eso, el Grupo cuenta con que hay disponible un paquete de frecuencias del espectro radioeléctrico para dar servicios 3G y 4G en teléfonos celulares. Ese paquete quedó vacante cuando se realizó la licitación de bandas del espectro porque había sido adjudicado a Arlink, del Grupo Vila-Manzano, que luego declaró que no tenía los fondos para cubrir la oferta que había hecho.
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El Gobierno de Cristina de Kirchner transfirió esas frecuencias a Arsat, lo que quedó formalizado en la ley de desarrollo satelital, pero funcionarios de la actual administración dijeron que se volverán a licitar.
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… Cuando se conoció el DNU, las telefónicas opinaron que la norma “otorga una ventaja competitiva a las empresas de TV por cable porque les da un período de dos o tres años en que no tendrán competencia”. También señalaron que “la convergencia tecnológica implica que todos los servicios se presten en igualdad de condiciones, pero el abono de la telefonía fija está congelado desde 2001 y las prestadoras de TV por cable tienen la tarifa liberada“.

Dice Martín Becerra: “Nextel es parte de un plan mayor de Clarín. Tras concretarse la compra del 100% de la operadora móvil Nextel por parte del grupo mediático Clarín, el doctor en Comunicación Martín Becerra advirtió que “dudo que Clarín se conforme con la participación reducida de Nextel” y afirmó que “forma parte de su estrategia expansiva en las telecomunicaciones”.

“Nextel es chica y poco relevante, por lo que Clarín no puede hacer mucho con ella, pero si Telecom le alquilara espectro o utilidades, como si fuera un operador virtual móvil, alquilando capacidades a otras, podría tener una estrategia más agresiva en las telecomunicaciones, la crema del mercado”, explicó Becerra al trazar un posible plan de Clarín para aumentar su parte en la torta del mercado de telecomunicaciones.

“Nextel tiene menos de 3% de líneas de telefonía móvil y con una tecnología en desuso, sin 4G, tiene limitaciones, en sí misma no es un gran negocio. Pero es la punta de entrada a Clarín a un sector en el que ya estuvo, con CTI, que luego vendió y al que siempre quiso reingresar”.

“Por eso es importante el papel de David Martínez, ya que la compra se hizo a través de Cablevisión y, al mismo tiempo, Martínez intenta oficializar su mayoría en Telecom”.

Becerra explicó que también es “importante” el rol que pueda tener Arsat. “Con el kirchnerismo quedó como titular de casi el 25% de espectro para móviles y hoy tiene nuevas autoridades designadas por Macri, y depende de (Oscar) Aguad. No es nada improbable que también tenga acuerdos de cesión de uso y alquiler de espectro. O podría hacer un tipo de acuerdo con un subalquiler”.


Clarín y Nextel

septiembre 19, 2015

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Grupo-Clarin-logo

La compra de Nextel Argentina por el Grupo Clarín fue comentada en la blogosfera y en las redes sociales. Por mi parte, no tengo información directa, y una larga experiencia como auditor me enseñó a no arriesgarme si uno no tiene acceso a los balances (ambos juegos). Pero Víctor Arreguine por mail y Gustavo Arballo en un tuit me acercaron este posteo de Martín Becerra – Universidad de Quilmes, UBA, Conicet, Universidad Autónoma de Barcelona – y decidí subirlo al blog.

Porque si el análisis es correcto, este asunto va a ser una parte no menor de la política que viene.

Ironías de una guerra de alta intensidad: el grupo Clarín intenta expandirse a la telefonía móvil con argumentos que usaron (usamos) sus críticos durante años al documentar el efecto de la concentración en los mercados de medios, donde es un actor dominante. Tras comprar el 49% de Nextel de Argentina, compañía que tiene un pequeño porcentaje de abonados en telefonía móvil, el grupo Clarín enfrenta una batalla interpretativa con el gobierno respecto de la necesidad o no de autorización previa para dicha operación por parte del regulador AFTIC (Autoridad Federal de TIC) donde el oficialismo tiene mayoría. En su notificación a la Bolsa de Londres, Clarín afirmó que la operación se realizó en pleno acuerdo “con la ley aplicable”. En cambio, según un comunicado de AFTIC se advirtió que al no existir autorización estatal, la compra no está firme. Los abogados, en ambos lados del mostrador, redoblan su actividad.

A partir de diciembre, el conglomerado liderado por Héctor Magnetto tendrá que convencer al futuro presidente que la competencia es beneficiosa y que la posición dominante en mercados de información y comunicación que en telefonía ejercen las extranjeras Telefónica, Telecom y Claro es perjudicial para el interés público. Podrá desempolvar el fallo de la Corte Suprema de Justicia que en octubre de 2013 validó la constitucionalidad de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y conjurar el amargo trago que significó para el multimedios, cuya consigna torpe fue que lo gigantesco es hermoso. El grupo Clarín necesitará ensayar el libreto de sus críticos, en un giro novedoso en su historia corporativa, para impulsar la apertura de nuevas licitaciones de frecuencias, lograr mayor capacidad y espectro y amortizar con crecimiento la inversión de 165 millones de dólares anunciada el pasado lunes.

Es cierto que la apertura del mercado de infraestructuras móviles de telecomunicaciones dependerá, tal como manda la Ley Argentina Digital de diciembre de 2014, del regulador AFTIC, cuyos miembros fueron designados por cuatro años. Pero en un país con tradición presidencialista en el que aún los organismos con cierto margen de autonomía dependen del Poder Ejecutivo tanto en su presupuesto como en la posibilidad de veto de sus resoluciones (para no citar vías informales de presión, variantes de la metodología revelada con el caso Stiuso), la iniciativa será de la Casa Rosada.

A principios de la década de 1990 con su expansión hacia la televisión por cable y su consolidación como multimedios, el grupo Clarín experimentó el desplazamiento de su caudal de sus ingresos desde la producción de contenidos hacia el transporte de contenidos en muchos casos ajenos (señales de cable y más cerca en el tiempo, con Fibertel, conexión de datos producidos e intermediados por otros – Youtube, Netflix, Facebook, Google). Hoy, con atraso debido a la sujeción de todo movimiento a la guerra librada contra los dos gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, el grupo intenta un movimiento estratégico similar a aquel, rubricando su mutación hacia las telecomunicaciones y la conexión de datos. Sólo que, a diferencia de los tempranos noventa, cuando la tv por cable era una apuesta sin competidores potentes, ahora Clarín enfrenta en telecomunicaciones móviles un panorama de saturación de mercado por parte de actores de escala regional y global con mayor envergadura económica. Uno de ellos, por cierto, es su socio en Cablevisión. Se trata del enigmático David Martínez, dueño de Fintech, quien tiene motivos para oponerse a la compra de Nextel ya que es simultáneamente accionista de Telecom Argentina.

El grupo Clarín ya había incursionado en telefonía móvil a través de la firma CTI, pero se retiró en el marco de la galopante crisis post 2001 en el marco de la reestructuración de su deuda – para la que contó con el auxilio de los ex presidentes Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner – sin advertir que el segmento móvil de las telecomunicaciones se transformaría en el mercado formidable que es hoy. La importancia medular de las telecomunicaciones móviles no radica en que transportan voz sino, básicamente, en que son una plataforma multimodal de datos (imágenes, sonidos, textos), lo que además influyó en recientes decisiones del Estado a la hora de privilegiar la cesión de porciones mayores del espectro electromagnético (recurso público) para este sector.

En suma, el grupo Clarín enfrenta en el corto plazo una disputa por la legalidad de la operación, que probablemente se judicializará, y una apuesta que requiere de la bendición política del futuro presidente para expandirse al sector más rentable de la convergencia infocomunicacional. Allí ya no será banca sino punto y sus competidores, consolidados y diversificados, más agresivos que los que hasta ahora conoció. Necesitará de la clemencia del poder político, una vez más en su historia, para que la jugada valga la pena“.


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