Para qué sirve el MERCOSUR a los argentinos. Memo para Scioli

julio 18, 2015

mapa mercosur

El posteo anterior estuvo motivado por el ingreso de Bolivia, y aproveché para tocar la discusión que se da en Brasil y un nicho tecnológico argentino. Temas que me interesan, y que muchas coyunturas juntas apartaron del blog.

Pero me quedé pensando en que el debate, la puja, sobre la inserción de nuestro país en el mundo del próximo gobierno, en el plano económico, una gran parte tendrá que ver con el MERCOSUR. Entonces, aquí van unas modestas sugerencias para los que prepararán memos a Scioli sobre el tema.

Como el blog de Abel no tiene el enfoque ¡pum para arriba! (hay otros colegas en eso), quise acercar para los compañeros que los redacten – sin duda peronistas o al menos esepeveístas – datos de alguien que ve con pesimismo la situación actual y promueve – discretamente – un aperturismo que yo no comparto. Que considero ingenuo y destructivo, en realidad. Pero tengo claro que son los argumentos que van a utilizar poderosos intereses que seguro tendrán llegada a quien gane la Presidencia, y entonces hay que tenerlos presente.

En cuanto al estilo, lo recomiendo práctico y con muchos datos. Las menciones a la Patria Grande pasarlas a los que escriben los discursos.

Hace algo más de un mes, Marcelo Elizondo publicaba en Ámbito un artículo sobre el tema. Él es un consultor en relaciones económicas internacionales, no un opositor, y Ámbito es oficialista. Pero su enfoque recogía los argumentos de un lado de esa discusión en Brasil. Que es la misma que tendremos aquí, cómo no. Tomo algunos párrafos:

“… El Mercosur acusa cierta fatiga. En el último año, las exportaciones del bloque cayeron un 9,6%, y especialmente las ventas dentro de la subregión cayeron un 13,1%. Pero esto no fue un accidente, porque ya en 2013 las exportaciones del bloque en su conjunto habían caído un 1% (cuando las exportaciones totales en el mundo habían crecido un 2,4%). Y en 2012 las ventas externas del bloque también habían descendido, en ese caso en un 2,2% (y, especialmente, habían caído un 7% las exportaciones de los países miembro dentro de la subregión), mientras en el mundo las exportaciones totales habían crecido un 2,2%.

En 2014 -en un marco de malos resultados en general para nuestro subcontinente-, las ventas externas del Mercosur mostraron la mayor caída regional en el mundo, pese a que las exportaciones totales en el planeta se elevaron un 2,8% (por lo que no puede sostenerse que ese descenso sea consecuencia exclusiva de un fenómeno mundial). Así, mientras el año último las ventas externas de empresas de América del Norte crecieron un 4,5%, las de empresas de Europa se incrementaron un 1,9%, las de empresas de Asia subieron un 4,9%, las de los países emergentes en total crecieron un 3,3% y las de las economías desarrolladas lo hicieron 2,2%; sólo América Latina y Central exhibió en el mundo bajas en sus ventas externas (2,5%), y esta cifra estuvo fuertemente influida por la caída del Mercosur, porque las exportaciones de los países andinos cayeron menos (sólo un 3,1%), las exportaciones de México crecieron un 4,6% y las de América Central y el Caribe mejoraron un 2,3%.

… Para la Argentina (el tema tiene) relevancia especial: el Mercosur es el principal destino de sus exportaciones y ha sido su mayor experiencia de relacionamiento internacional (mientras en 1980 la Argentina exportaba a Brasil menos de 800 millones de dólares, en 2014 exportó a su principal socio 15.000 millones de dólares; a su vez en 30 años Brasil duplicó su participación porcentual en las exportaciones argentinas).

En 2014, la Argentina exportó al resto del bloque 20.000 millones de dólares (de un total de casi 72.000 millones a todo el mundo), dentro de lo que se destacan unos 7.500 millones de dólares en productos de la industria automotriz, pero también exportaciones de vegetales, químicos (en ambos casos, por más de 2.000 millones de dólares), alimentos elaborados, máquinas y aparatos, y plástico, caucho y sus manufacturas (en estos casos, por unos 1.200 millones de dólares cada uno)“.

En cuanto a algunas soluciones propuestas para el “malestar del Mercosur” – en realidad, el malestar de las economías de sus países: la firma de tratados de libre comercio y, en particular, acelerar las negociaciones con la Unión Europea… recomiendo analizar lo que ha pasado en experiencias recientes. En el blog de Abel hemos seguido, por ejemplo, el caso del tratado entre Perú (país que visitaré pronto) y los EE.UU., aquí en el 2010 y también en el año pasado.


Nosotros y la China

junio 5, 2015

La Plaza de Tiananmen en Beijing, China

Terminando la semana, quiero volver a uno de los temas permanentes, que los argentinos tendremos que encarar, salga como salga la interna.

El mes pasado Ignacio Ramonet publicó en El Dipló un artículo sobre la emergencia de China como potencia financiera – el nuevo aspecto que más nos interesa a nosotros. Ya lo subió el excelente blog Mundo Parió, así que no tiene sentido que lo repita aquí. De todos modos, quiero copiar los tres primeros párrafos, porque me parecen un “cuadro de situación” imprescindible:

Contrariamente a lo que muchos piensan, China se halla aún lejos de representar un auténtico rival para Washington. En 2015, Estados Unidos sigue ejerciendo una indiscutible dominación hegemónica sobre el planeta. Tanto en el campo militar (fundamental) como en varios otros sectores determinantes: en particular, el tecnológico (Internet) y el soft power (cultura de masas). Esto no significa que China no haya realizado prodigiosos avances en los últimos treinta años. Nunca en la historia un país creció tanto en tan poco tiempo.
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Sin embargo, el “Imperio del medio” sigue siendo un Estado “emergente”, con gigantescas bolsas de pobreza en diversas zonas del interior, y con un Producto Interior Bruto por habitante (PIB/per capita, 2013) de apenas 6.800 dólares, semejante al de, por ejemplo, Namibia, República Dominicana o Perú; muy inferior al de, por ejemplo, España (30.000 dólares), Francia (42.000) o Estados Unidos (53.000). Pero su masa demográfica es tan enorme (casi 1.500 millones de habitantes) que su peso económico global está alcanzando niveles inauditos. De hecho, desde diciembre de 2014, en términos de poder adquisitivo global de su población, China es ya la primera potencia económica del planeta. Su economía representa el 16,5% de la economía mundial, frente al 16,3% de Estados Unidos, que ocupaba ese puesto de “primera potencia económica” desde 1872…
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Poco a poco, y a pesar de sus considerables flaquezas, Pekín va configurándose efectivamente como la única potencia capaz de establecer, a mediano plazo, una verdadera “rivalidad estratégica” con Washington. El presidente Barack Obama no se equivoca cuando identifica a China como el país que podría disputarle a Estados Unidos –en la segunda mitad del siglo XXI– su hegemonía planetaria“.

Ahora, lo que nos debe importar por encima de todo es qué pasa con nosotros. Por eso, copio aquí estas breves observaciones del lúcido Marcelo Falak:

La visita del primer ministro de China, Li Keqiang, a Brasil termina de dar forma al cambio mayúsculo que experimenta Sudamérica en sus vínculos con el mundo. Mientras Estados Unidos concentra su atención en problemas de alcance global y, en el hemisferio, en la normalización de su relación con Cuba, el régimen de Pekín irrumpe en el que fuera el patio trasero de Washington con una cantidad de dinero suficiente para asegurarle una sólida influencia.

También diluye más, si todavía hacía falta, las aspiraciones brasileñas de liderazgo y establece una relación de poder ya no con la región como un todo sino, hábilmente, con cada uno de sus países, de modo radial. La asimetría del vínculo no podría resultar, de este modo, más flagrante.

Si hasta ahora China se había consolidado como garante financiero de procesos políticos sometidos a serias tensiones financieras, como Venezuela (que recibió en diversos conceptos unos US$ 50.000 millones desde 2007) y en menor medida la Argentina (con inversiones comprometidas por US$ 20.000 millones más), extiende ahora su influencia a Brasil, la mayor economía de Sudamérica.

Si bien al gobierno brasileño no le faltan divisas en el Banco Central para hacer frente a los pagos de su deuda ni a las importaciones que precisa su aparato productivo, las necesidades de Brasil no resultan menos acuciantes. El largo estancamiento de su economía necesita como el agua  la llegada de inversiones que ni el sector privado ni el sector público locales logran movilizar.

Cabe preguntarse si ese modo de relacionamiento radial (China con Brasil, China con Argentina, China con Venezuela, etcétera), establecido ya en germen en la promesa de destinar a la región inversiones por US$ 250.000 millones en diez años (lo que pone a competir por ese favor a nuestros países) es lo que conviene a los intereses regionales.

… Así las cosas, ¿en qué condiciones se recibe la inversión china? ¿Tiende este proceso al objetivo de diversificar e industrializar nuestras economías o, al revés, a crear enormes proyectos de infraestructura para sacar hacia Oriente materias primas invariablemente crudas? Es difícil hacerse preguntas de fondo cuando lo que manda es la urgencia“.

Resulta evidente que en este momento las urgencias, de Brasil, de Argentina, determinan políticas distintas. Pero la realidad geopolítica es la que es. Argentina y Brasil están condenados no al éxito sino a ser socios. Y encarar en forma mínimamente coordinada las relaciones con China debe ser una de las prioridades de nuestro próximo gobierno.


Vamos al Parlamento del MERCOSUR

noviembre 28, 2014

MERCOSUR1

La Cámara de Diputados va a empezar a discutir la próxima semana dos proyectos, uno de Andrés Larroque y otro de Jorge Landau, que disponen la elección por voto directo de los representantes argentinos al Parlamento del MERCOSUR, en forma conjunta con los comicios nacionales de 2015. Calculo que probablemente será ley antes de fin de año.

Nada nuevo en esto, jurídicamente hablando.

El 11 de junio de 2003, los entonces presidentes Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula Da Silva firmaron un Documento de Integración entre Argentina y Brasil, donde señalaron la necesidad de avanzar en la constitución de un Parlamento del MERCOSUR, elegido por el voto directo de los ciudadanos.

Se avanzó bastante rápido, y en Montevideo, el 9 de diciembre de 2005 los cuatro países fundadores, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay suscribieron el Protocolo Constitutivo del Parlamento del MERCOSUR, que dispone que “El Parlamento estará integrado por representantes electos por sufragio universal, directo y secreto, de acuerdo con la legislación interna de cada Estado Parte”. Este protocolo fue aprobado por el Congreso nacional en 2006, así que es ley argentina, la n° 26.146 (ahí pueden ver el texto íntegro).

Por supuesto, poner en marcha nobles ideales o decisiones estratégicas requiere del juego político, que rara vez se mueve con esa rapidez, ni tampoco en una sola dirección.

El Parlasur ya existe y funciona, eh. Está integrado por 18 legisladores de cada uno de esos cuatro países y ahora Venezuela. Son elegidos por sus respectivos Congresos, con excepción de Paraguay que ya implementó desde 2008 la elección directa. Pero como todavía no cumplen todos con lo establecido en el Protocolo, sus resoluciones no tienen fuerza de ley.

Luego de esta etapa de transición, según lo establecido, el Congreso regional estará integrado, a más tardar en 2020, por 18 miembros de Paraguay, 18 de Uruguay, 43 de Argentina, 75 de Brasil y 33 de Venezuela.

También vale aclarar, siempre en el plano jurídico, que la ley del año 2009 que estableció las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) reglamenta que todas las agrupaciones políticas seleccionarán a sus candidatos a parlamentarios del MERCOSUR en las PASO, esto es, de manera simultánea con las precandidaturas ejecutivas y legislativas de orden nacional. Y deberán reunir el piso mínimo en cada distrito del 1,5 % de los votos válidos para presentar candidatos en esta categoría, como en las otras.

Por supuesto, todo esto no va a ser el principal interés de los muchos politizados que entre nosotros hay.

Lo que todo el mundo empezará a pensar ahora es en si Cristina Fernández encabezará, o no, la lista de representantes al Parlamento del MERCOSUR que presentará el FpV en las PASO. Y cuáles serán las posibles consecuencias electorales.

Los más previsores se preguntarán cuáles serán las figuras que, si CFK se presenta para el Parlasur, se presentarán por las otras fuerzas políticas.

Algún posteo sobre el asunto puedo prometerles para el blog de Abel, pero les digo que eso no es lo más importante. Todas las decisiones fundamentales tienen siempre un elemento de especulación política inmediata. Ese es el juego del poder. Pero dentro de veinte años nadie recordará los detalles, salvo los historiadores.

En cambio, un Parlamento elegido por el voto directo de los pueblos, además de sus atribuciones legales, será mucho antes un factor importante en la realidad de la América del Sur. La forma más profunda en que se manifieste es con la consolidación de alianzas políticas transnacionales en el subcontinente, como ya sucede en el Parlamento Europeo.


Obama y Putin, de visita en China

noviembre 11, 2014

the guangxu emperor receives a foreign envoy

No se confundan, estimados. Estoy convencido, y lo he repetido en el blog, que la puja de ambiciones e ideales – eso son las internas – en una fuerza política, es lo que le da realidad. La discusión doctrinaria es necesaria, o se convierte en una agencia de empleos (con poco futuro). Y la elaboración de proyectos, la construcción de sueños es lo que da sentido a la política. Pero si no se encarnan en hombres y mujeres que quieren llevarlos adelante ellos, y ganarle al rival… quedan en charlas de café o documentos programáticos que nadie lee.

Además, es el contenido concreto de esa palabra tan usada, democracia. La mayoría de los ciudadanos de un país, eligen entre opciones que encuentran hechas. Son los que se meten en política, por razones nobles o egoístas o una combinación de ellas, los que construyen esas opciones.

Reitero estos lugares comunes, que no tienen nada que ver con el tema del posteo, porque también quiero decirles que los argentinos podemos quedar demasiado enganchados en nuestras folklóricas internas (Scioli sí o Scioli no, por ejemplo), y olvidarnos del mundo exterior. Que no está muy interesado en ellas, créanme. Y sigue su propia agenda. Si no dedicamos algo de tiempo y neuronas a elaborar la nuestra… va a importar poco quién elijamos el año que viene.

Al tema: Me pareció interesante que en este fin de semana coincidieran las agendas de EE.UU. y Rusia, los dos viejos rivales de la Guerra Fría, en el tema China.

Leemos en Xinhua, la agencia oficial de noticias de la República Popular:

Estados Unidos da la bienvenida al ascenso de una China próspera, pacífica y estable, aseguró este lunes en la capital china el presidente estadounidense, Barack Obama.

Durante su discurso pronunciado en la Cumbre de Líderes Empresariales del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, siglas en inglés), Obama subrayó que la relación entre EEUU y China no es un “juego de suma cero” y que beneficia a ambos países y al mundo.

Como las dos mayores economías del mundo, EEUU y China “tienen responsabilidades especiales que asumir”, apuntó Obama. “Si China y EEUU pueden trabajar juntos, el mundo se beneficia”. El mandatario estadounidense destacó que reforzar la integración de China en la economía global se ajusta a “los mejores intereses tanto de EEUU como del mundo“.  (completo aquí)

También nos informa Xinhua que “El presidente chino, Xi Jinping, subrayó que un éxito esperado de las reuniones de la APEC será la puesta en marcha del proceso del Área de Libre Comercio de Asia-Pacífico (FTAAP, por sus siglas en inglés), que marca la dirección de la cooperación Asia-Pacífico“.  (completo aquí)

De la agenda rusa – más concreta – encontré la información en Deutsche Welle (por algún motivo, los alemanes están muy bien informados de las movidas rusas en el tema energético).

Nuevo acuerdo entre Rusia y China para suministro de gas. Tras un encuentro en Pekín entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y el jefe de Estado y partido chino, Xi Jinping, el 9 de noviembre se firmó un nuevo acuerdo marco entre ambos países para los suministros de gas a partir de 2019. La reunión tuvo lugar antes del inicio mañana lunes de la cumbre del Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC). Ambas partes firmaron una declaración de intenciones que fija las condiciones para el suministro de gas a través de una ruta por el oeste que une las reservas rusas en Siberia occidental con China.

Ambos países prometieron además expandir su apoyo y cooperación mutua, pese a los “cambios en el escenario internacional”. El acuerdo de suministro se suma al ratificado en mayo para entregar más de 38.000 millones de metros cúbicos anuales durante 30 años por unos 40.000 millones de dólares, a través de una ruta oriental. “A mediano plazo” los suministros a China podrían ser mayores que a Europa, dijo el presidente de Gazprom, Alexei Miller“.  (completo aquí)

Parece evidente que, más allá de las guerras en Medio Oriente, se está rediseñando el escenario internacional. La pregunta obvia es ¿cómo nos vamos a ubicar nosotros?

Quiero dejar claro que, hasta dónde puedo apreciar, el gobierno argentino ha manejado con inteligencia los vínculos con China, en especial a partir de 2003 (lamento que suene partidista, pero las cosas son como son). Y los pasos recientes han fortalecido esa relación.

De todos modos, cualquiera con experiencia en negocios sabe que manejarse con un socio mucho más grande no es fácil. Y ni este gobierno, ni los argentinos en general nos hemos destacado en planificación a largo plazo. Materia de la que los chinos algo saben.

Creo que es necesario que aprendamos a planificar, en serio. Desde mi vasta ignorancia, apunto dos cosas que encuentro obvias: Con una alianza sólida de la América del Sur tenemos mejores chances que por nuestra cuenta. Y, aún si logramos cimentar esta alianza, Argentina necesitará desarrollar algunos campos donde tengamos aportes propios y significativos que ofrecer. En el mundo como se está rediseñando, nadie nos regalará nada. (Brasil tampoco).


Eligiendo: Brasil, Mercosur y después…

octubre 25, 2014

corcovado

En este blog se discutió sobre la elección de este domingo en Brasil. Bueno, todos los argentinos politizados, y unos cuantos que no lo están, también lo hicieron, y han tomado partido. En los últimos días, traté de decir que una gran parte de ese debate tomaba posturas ideológicas y temores nuestros, que no son exactamente los mismos que los que mueven y sacuden a Brasil. Y que no terminarán con los resultados de mañana.

Me interesa marcar, en particular, una crítica que algunos economistas heterodoxos “nac&pop” como Claudio Scaletta y Mariano Kestelboim hacen a las políticas que ha seguido Dilma Rousseff y que distinguidos blogueros – Oscar Cuervo, Artemio López tomaron con fuerza. El título fue Una política más conservadora que la que Brasil tuvo en estos años es difícil de imaginar

El punto básico (no el único) es la política antiinflacionaria que ha seguido consistentemente Dilma (y antes que ella, Lula). En particular, las “metas de inflación”, que todo buen nac&pop, entre nosotros, parece que debe considerar un invento del demonio neoliberal.

Por mi parte, confieso que no considero a la inflación beneficiosa siempre y en todo momento, y me preocupo cuando llega a los dos dígitos por año. Supongo que soy un conservador. Al menos de la coherencia. Porque me asombra que esos mismos economistas y comunicadores nos advierten, con razón, de los males que traen las devaluaciones. Sucede que no son ni causa ni efecto de la inflación: son parte de ella. ¿O si el combustible, los alimentos y el transporte aumentan, el dólar y el peso uruguayo, por ejemplo, van a seguir con el mismo precio indefinidamente?

De todos modos, esa no es la discusión en Brasil. Ni el P.T. ni sus oponentes tienen la más remota intención de abandonar esas políticas. Ni es creíble que el gobierno de una reelegida Dilma Rousseff, lo que aparece hoy como lo más probable, abandone su alianza explícita con sectores del empresariado brasileño. Esos empresarios no tienen la cobardía civil de los nuestros: participan abiertamente en política para defender sus intereses, y no tienen que desahogarse aplaudiendo figuritas que hacen ataques mezquinos y un tanto ridículos.

Entonces ¿cuál sería la pelea real por la dirección que va a tomar Brasil? La pelea que, repito, no concluye mañana, sea cual sea el resultado. Se me ocurre que la mejor descripción la encontré hace algunos días, en un reportaje de (no es sorpresa) Marcelo Falak. Copio los párrafos que me parecen claves.

“… La decisión más trascendente: A punto de agotarse un modelo de acumulación basado en tasas de interés internacionales muy bajas, abundancia de capitales, un dólar débil y precios de las materias por las nubes, ¿cuál será el que se imponga?

La primera vuelta brasileña permitió registrar dos visiones contrastantes en torno a esta cuestión. La del Gobierno de Dilma Rousseff, donde hay conciencia de que es necesario reformular el “modelo”, pero sin renunciar a su base: la preeminencia de un mercado interno fuerte. Enfrente, el alto empresariado, expresado de modo inmejorable por el candidato “socialdemócrata” Aécio Neves, apuesta a una apertura comercial amplia. Las dos posturas, en plena pugna, no parecen dejar demasiado lugar a posiciones intermedias

Una definición de Carlos Eduardo Abijaodi, director de Desarrollo Industrial de la Confederación Nacional de la Industria, resultó particularmente ilustrativa al respecto. “Si no hay reformas, ni el mercado doméstico se va a mantener. El propio Gobierno sabe que no se puede mirar sólo a él”, le dijo a este periodista en una entrevista reciente, realizada en la sede empresarial en Brasilia, en el Sector Bancario Norte. El empresario de Minas Gerais, el terruño de Neves, agregó que el mercado interno, “sobre todo si se pierde el de la Argentina, que se está reduciendo, no sustenta nuestra industria, ni trae innovación, ni tecnología, ni inversión, ni agrega nada”. Es una postura fuerte para un país que supera los doscientos millones de habitantes.

Si pensamos entonces, sin abusar demasiado del concepto, en el actual Mercosur como un mercado interno ampliado, relativamente abierto y relativamente protegido por un arancel externo (más o menos) común, es fácil suponer que a esos sectores del gran empresariado brasileño que aspiran a jugar en las grandes ligas, el bloque ya los convenza poco. Su pálido rostro actual, sus múltiples perforaciones, la debilidad de la demanda interna en momentos en que sus tres principales economías se encuentran estancadas o directamente en recesión (Brasil en primer caso; la Argentina y Venezuela en el segundo) son factores que no ayudan, precisamente. Tampoco colabora el descrédito que le provoca a la “marca Mercosur” una Argentina inmersa en una crisis de escasez de divisas ya demasiado prolongada, que la lleva a pisar importaciones, a diferir pagos y a bloquear la repatriación de remesas de las empresas extranjeras.

Por todo esto, Neves, fiel exponente de ese modo de pensar, propone “flexibilizar” el Mercosur. “Su Brasil” debería imponer su agenda de apertura fuerte hacia otros bloques y países, y si los socios se oponen, tendría que terminar con la unión aduanera y revertirlo a una simple zona de libre comercio. Con empresas menos competitivas que las de los nuevos socios eventuales (europeos, asiáticos, estadounidenses), ese Mercosur bonsái tendría definitivamente gusto a poco.

En la Plaza de los Tres Poderes, en el palacio presidencial del Planalto, Marco Aurélio García explicaba, poco después, cuál debe ser la estrategia para relanzar el Mercosur, entendido como una suerte de mercado interno ampliado que es necesario seguir estimulando desde los Estados.

Dentro de un replanteo del bloque que tampoco el Partido de los Trabajadores quiere eludir, el asesor especial de política internacional de Dilma, virtual “canciller” para la región, insistía en que hay que definir “si vamos a llevar adelante un proceso de sustitución de importaciones regional. La Argentina plantea mucho eso, sobre todo en el sector de autopartes (…) El reto para toda la región es restaurar la idea de un crecimiento acelerado”.

El funcionario ve a Brasil, claro, como eje de esa estrategia. Para él, se viene una era de “complementación industrial” y pone como ejemplo lo que puede generar la explotación a gran escala de los yacimientos petroleros del lecho marino a partir de 2016, oportunidades de negocios inmensas para empresas regionales capaces de ofrecer obras de infraestructura y de proveer servicios, equipos, barcos. “Todo eso impactará en el desarrollo industrial del país y de la región. Ésta debería ser, por ejemplo, una de las cuestiones a negociar en el Mercosur”.

Corresponde que aclare que ninguna de esas dos posturas me parecen completas y definitivas, ni mucho menos. El sector empresario brasileño, penetrado por las multinacionales pero menos que en Argentina, no va a regalar su mercado gratuitamente. Porque ni la Unión Europea ni los EE.UU. están dispuestos a abrir, en la práctica, sus sectores sensibles. Y el descenso del precio del petróleo hace que los costos que requiere explotar los yacimientos submarinos de Brasil, como los nuestros de “shale” en Vaca Muerta, alejan, al menos por un tiempo, la posibilidad de un boom.

Pero no importa. Más allá de los proyectos, es y seguirá siendo la defensa del mercado interno, que es la defensa del trabajo nacional, frente a la lógica globalizadora en busca de los menores salarios y la menor protección al medio ambiente, el enfrentamiento real en Brasil. Y también en Argentina.


Brasil y los buitres

octubre 2, 2014

CHASCO-3-VIEIRA-E-GUIMARAES

Es natural, y razonable, que todas las discusiones políticas y económicas en estos días se encajen en dos trincheras: a favor y en contra del gobierno nacional. Después de todo, es el que puede y debe tomar las decisiones por el Estado argentino.

Pero eso no quiere decir que sea el único actor, obvio. Ni tampoco que es el único de “este lado”. Hace pocos días, 124 países tomaron posición sobre el tema de los buitres. Por sus propios motivos y en relación a operaciones futuras, pero es una posición que hace a esta pelea, cómo no. Y ahora el amigo Víctor Arreguine me marca este artículo de Marcelo Falak, que, como de costumbre, ofrece información valiosa sobre un compromiso más concreto e inmediato de nuestro vecino y socio. Leemos:

La pregunta fue directa: ¿El Gobierno de Brasil espera que el conflicto argentino con los fondos buitre pueda resolverse en el primer tramo de 2015? La respuesta fue contundente e incluyó una revelación importante. “Yo creo que sí. Y hay iniciativas en Brasil, con actores privados, que están en curso para eso. Con nuestro conocimiento, con nuestra observación y con nuestra disposición a ayudar si es necesario“.

Quien habla es Marco Aurélio Garcia, uno de los funcionarios más influyentes del Gobierno de Dilma Rousseff. Hombre del Partido de los Trabajadores y amigo muy cercano de Luiz Inácio Lula da Silva, es asesor especial de la Presidencia para Asuntos Internacionales. Pero su influjo excede en mucho la pomposidad del cargo. Es quien, en los hechos, lleva la relación de Brasil con el Mercosur y Sudamérica, por lo que su voz en esas materias prioritarias es, en la práctica, la de un canciller. Y es, además, un intelectual de nota y uno de los mejores amigos con los que la Argentina puede contar aquí.

Consultas con fuentes del sector financiero en Brasilia permiten afirmar que esas gestiones, efectivamente privadas, siguen activas, y que apuntan a adquirir las acreencias de los fondos buitre, que cuentan ya con fallo firme de Thomas Griesa y la Corte Suprema de los Estados Unidos … La administración de Cristina de Kirchner, en tanto, también tiene una condición: que el arreglo no se limite a los más de 1.600 millones de dólares del caso, sino a la totalidad del universo de los holdouts, algo razonable para evitar en el futuro inmediato una nueva ola de juicios, por, acaso, 20.000 millones que contarían, además, con el actual precedente judicial“.  (completo aquí)

La otra noticia que quiero acercarles no está directamente vinculada a este tema. Pero “todo tiene que ver con todo” El repunte de Dilma desespera a los mercados: se desplomó la bolsa. El Bovespa cayó 4,5% y el real sufrió una fuerte depreciación.

Buena suerte este domingo, compatriotas suramericanos.


Nos invitan a los BRICS. Sopla una BRICSA

mayo 28, 2014

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Hace tres semanas lo anunció el embajador de la India en Argentina, Amarenda Khatua, y tuvo, en el momento, al menos, poca repercusión. Ahora lo dice el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, y además lo tuitea, así que ni siquiera nuestra ensimismamiento en las peleas internas impide que los medios lo tomen.

Igual, quiero remarcar esto en el blog de Abel. Y pedir a mis compatriotas que no nos creamos más de lo que somos – conocido defecto argentino – y que también no nos consideremos menos de lo que somos. Algo que los extranjeros no asocian tanto con el esteorotipo argento, pero que ha sido nuestra tragedia a lo largo de la historia, en especial en las clases dirigentes.

Argentina es un país mediano en población, grande en extensión y con muchas posibilidades y problemas. Distinto, pero similar en eso a México e Indonesia, con los que Lavrov informalmente nos clasifica. Recordemos que formamos parte de la América del Sur, nuestro lugar en el mundo. Y tratemos de ver las oportunidades y los peligros que se abren en este siglo.

: We are inviting to a meeting at the summit in Brazil this June

: On Vladimir Putin’s trip to Latin America, there will be an opportunity to meet with the and other presidents


O MERCOSUL

mayo 14, 2014

mercosul

Gracias al amigo y comentarista Flics, nos enteramos de este artículo de Samuel Pinheiro Guimarães. Un escritor, político y diplomático brasileño, que durante el gobierno de Lula fue secretario general del Ministerio de Relaciones Exteriores y Ministro Jefe de la Secretaría de Asuntos Estratégicos de la Presidencia. Fue publicado ayer en un periódico de Brasil, con el objetivo de convencer a sus compatriotas que el acuerdo con la Unión Europea no es en su interés. En sus palabras: “O eventual acordo União Européia/Mercosul será o início do fim do Mercosul e o fim da possibilidade de desenvolvimento autônomo e soberano brasileiro e do objetivo estratégico brasileiro de construir um bloco econômico e político na América do Sul, próspero, democrático e soberano“.

Mi  intención es hacer un resumen y traducirlo – si no se me adelanta Baleno, el Escriba o alguno otro amigo bloguero – porque se trata de un análisis lúcido y realista de las consecuencias detrás del actual “entusiasmo” por la liberación del comercio y las estrategias necesarias para un desarrollo autónomo. Además de recordarnos que hay voces autorizadas en Brasil que no son las que reproducen nuestros medios locales.

Por ahora, como estoy apurado, les vuelco, para los que no leen los comentarios, esta lista que hace Pinheiro Guimaraes sobre los frutos del MERCOSUR, que amplía y corrige este posteo mío reciente. No voy a traducirlo, por mi urgencia, y porque no es necesario: se entiende perfectamente. Además, créanme: les conviene practicar el portugués. Todo brasileño educado lee fácilmente el otro dialecto ibérico, el castellano.

Desde que o Mercosul foi criado, em 1991, foram os seguintes os seus principais resultados:

a. o comércio entre os países do Mercosul aumentou mais de onze vezes desde 1991  enquanto que o comércio mundial cresceu apenas cinco vezes;

b. a expansão dos investimentos das empresas privadas nacionais dos países participantes em outras economias do Mercosul;

c. o grande influxo de investimentos diretos provenientes de países altamente desenvolvidos, com excedente de capital, e da China, dirigido aos países do Mercosul;

d. o financiamento de obras de infraestrutura nos países do bloco por entidades financeiras de países do Mercosul;

e. a criação de um fundo, o FOCEM, Fundo de Convergência Estrutural do Mercosul, com contribuições diferenciadas (97 % do Brasil  e da Argentina)  para, através de recursos não reembolsáveis, permitir a realização de obras de infraestrutura, em especial no Paraguai e no Uruguai, que recebem 80% dos recursos,  com o objetivo de reduzir assimetrias entre os países membros do Mercosul e criar melhores condições para o desenvolvimento;

f. o aumento da mobilidade da mão de obra através da assinatura de acordos de residência e de previdência social;

g. a coordenação e o intercâmbio de experiências em programas sociais, em especial no campo de combate à pobreza;

h. a defesa e a consolidação da democracia“.

Todo esto no desmiente una crítica válida: el ritmo de la integración económica se ha desacelerado en la última década. Pero ese es un argumento muy pobre para descartar lo que se ha conseguido.


Y en el MERCOSUR ¿cómo andamos? ¿Andamos?

mayo 12, 2014

Joaquin Torres Garcia 04

Como los lectores habituales saben, considero que todo lo relacionado a la América del Sur es un tema cercano a nuestros intereses. Muy cercano: estamos aquí. Este domingo, entre mis lecturas. encontré esto en Ramble ¿Hay que reformular el Mercosur?

Cita a Martín Schorr (una nota sobre la ausencia de política industrial que merece ser discutida en sí misma, pero eso es para otro momento): “Lo que se ve en los últimos años es que el Mercosur opera como una plataforma para determinados actores con mucho poder económico, como son las terminales automotrices que son todas extranjeras y que no generan ningún tipo de desarrollo industrial en la Argentina, o para determinadas grandes empresas que pueden exportar mucho a Brasil”.

Las quejas sobre el MERCOSUR no tienen nada de nuevas, aquí y en Brasil; y también, con distinto enfoque, en Uruguay y Paraguay (Venezuela tiene otros temas para preocuparse). La mayoría proviene de intereses afectados – lo que no les resta validez, al contrario. Pero no sirven como propuesta general. Las críticas más amplios, usualmente, provienen de los que mantienen una fe conmovedora en las virtudes del libre comercio, después de haber leído notas periodísticas – en diarios serios – que mencionan a David Ricardo. (Bueno, hay otros que mantienen su fe conmovedora en las virtudes del proteccionismo indiscriminado, después de haber leído notas periodísticas – en medios nac&pop – que mencionan a Friedrich List, pero eso también es para otro momento).

Quería agregar esta otra crítica fundada, con un enfoque diferente, del politólogo Andrés Malamud. Y después les doy mi opinión.

El tribunal del Mercosur tiene diez años. Dictó sólo seis laudos y tres opiniones consultivas. El conflicto más importante que surgió en el bloque fue tramitado por una corte con sede en La Haya. En síntesis, hay un tribunal que no juzga.

El parlamento del Mercosur tiene ocho años, durante los cuales no aprobó ninguna ley. Era esperable: no tiene atribuciones para legislar. Más llamativo es que, en violación del tratado constitutivo, sus miembros no son electos por la ciudadanía. Es un parlamento que no representa.

El comité de representantes permanentes del Mercosur está constituido por los embajadores ante la ALADI en Montevideo. El cargo de presidente se inventó para Eduardo Duhalde y se abandonó después de Chacho Álvarez. El presidente no presidía, así que lo eliminaron.

… Las negociaciones de libre comercio con la Unión Europea lo mantienen ocupado (al MERCOSUR). La expectativa se justifica: en dos décadas, el bloque sólo firmó acuerdos con tres pequeños países fuera de Latinoamérica.

Con Europa, sorpresivamente, los problemas vienen del otro lado: el proteccionismo de Argentina y Brasil es menor que el de los agricultores del viejo mundo. La baja competitividad industrial del Mercosur está a la par de la baja competitividad agrícola de los europeos.

Hay quienes consideran al Mercosur un fracaso, pero su creación resultó esencial para consolidar la democracia y garantizar la modernización económica de sus miembros. Además, fortaleció una zona de paz entre países condenados a vivir juntos. Definitivamente, el Mercosur fue un éxito. La palabra clave es “fue”.

Mi reflexión: La observación de Schorr es válida, para estos últimos años (A comienzos de los ´90, con otro esquema cambiario, muchas pymes industriales argentinas exportaban a Brasil. Pero la sobrevaluación del peso que provocó rápidamente la Convertibilidad, acabó con eso. Y con muchas pymes industriales). Ahora, su misma nota deja ver que el problema no reside en la estructura del MERCOSUR, sino en la de la industria argentina (y de la brasileña, también). La necesaria reestructuración de nuestra industria es una tarea pendiente que debe ser encarada en una nueva etapa, después del estímulo general que representaron las políticas kirchneristas.

Lo de Malamud también es cierto, pero me permito decir que es un poco ingenuo. Si la realidad fuera tan simple como la describen los politólogos y los periodistas, correspondería fundir al MERCOSUR en la UNASUR, que hoy está cumpliendo un rol político fundamental. Por ejemplo, legitimando el diálogo en Venezuela.

Pero la situación es un poco más compleja. En la América del Sur, nuestro lugar en el mundo, conviven – y seguirán conviviendo y evolucionando – dos proyectos distintos: el del MERCOSUR, débilmente industrialista, que sostienen por necesidad interna Argentina y Brasil, y acompañan, por afinidad política y/o fatalidad geográfica Paraguay, Uruguay y Venezuela, y el de la Alianza del Pacífico, que privilegia la búsqueda de mercados para sus exportaciones primarias (que nosotros también buscamos, eh), porque no cuentan con el mercado interno mínimo necesario para un proyecto industrialista.

Ahí se enmarcan Chile, Colombia, Perú… (México no está en Suramérica, pero el criterio no es geográfico: ya es parte del NAFTA. Bolivia y Ecuador se mantienen cerca del MERCOSUR en la política, y en lo comercial de la Alianza. Y lo bien que hacen).

Para formar un enfoque general, los invito a visitar este debate que tuvimos hace dos años en el blog La integración, en Europa y en América. Ahí decía “Mi planteo es que la Unión Sudamericana es desde el comienzo, y debe ser, una empresa política. Fundada sobre una cultura, una “civilización” común que percibió inclusive alguien que no simpatizaba demasiado con ella, como Samuel Huntington“.

Por supuesto, la integración económica es una parte necesaria de ese emprendimiento. Pero es una tarea lenta y compleja, que no puede apresurarse (el caso europeo da algunas lecciones). En esto, el MERCOSUR y sus instituciones tienen el desafío más grande: integrar a economías nacionales que no quieren ni deben abandonar su proyecto industrial. Reflexionemos, eso sí, que la historia moderna nos dice que es la única integración posible. No hay ninguna que haya sido exitosa entre productores primarios exclusivamente.


Otra campaña: Lula para Secretario General de UNASUR

julio 20, 2013

lula

Hace una semana que no subo nada sobre política internacional. Nuestras peleas internas… Había quedado en actualizar mis reflexiones sobre la que podemos hacer los argentinos, desde, inevitablemente, nuestro lugar en el mundo, la América del Sur (El amigo y bloguero AyJ, Víctor Lustig, justo me acercó unas nociones muy interesantes). Pero todavia no he tenido tiempo para hacer algo serio.

Igual: vale la pena que insista en la propuesta que hice aquí. En estos días el distinguido bloguero Nicolás Tereschuk tradujo estas declaraciones de Lula da Silva, en la Universidade Federal do ABC, en San Pablo, que muestran que sigue teniendo un discurso muy adecuado para un candidato:

“En los años 90, estaba la cuestión de quién era el siervo más importante, Menem, Fernando Henrique Cardoso, etc. ¿Cómo Brasil quería ser grande si no cuidaba de los que estaban cerca? Trabajamos para recuperar la confianza política. En dos años, sucedieron cosas extraordinarias, primero Chávez , a continuación, Lula, Kirchner. Aquello que las personas jamás se imaginaron que iba a pasar, nosotros lo vivimos:  fue el período más progresista, socialista y de izquierda de nuestra América del Sur “.
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“En política internacional, nadie respeta a aquellos que no se respetan a sí mismos. Nadie respeta a un lame botas, a un adulador. En una reunión, saludé a cada socio y nos sentamos en una mesa. Y es ahí que llega George W. Bush. Todo el mundo se puso de pie, pero yo le dije a Celso (Amorim, Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Lula) que no se levantara. Esto parece una tontería, pero la política está hecha de gestos. Sólo quería decir que nadie se levantó cuando llegué y que yo no me levanto ante nadie”.
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A los jóvenes: “En el momento en que un joven está en casa o en la computadora, cuando estén enojados, diciendo que no te gusta Lula, Dilma, no nieguen la política. Y mucho menos nieguen los partidos. Pueden hacer otros. Cuando estén enojados y nieguen las cosas, en vez de negar la política, entren a la política. Dentro de cada uno de ustedes dstá el político perfecto que ustedes desean. Fuera de eso, no hay solución”.
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“Las personas se incomodan con que el pobre tenga coche o suba a un avión”.
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“En 10 años, hicimos que 53 millones comenzasen a andar en avión. Por supuesto que tienen problemas en el aeropuerto. Los pobres compran un coche y no pueden andar. Por supuesto que protestan. Entonces dicen: ‘Mierda, protestamos contra esta alcaldía’. Y viva la protesta, porque de protesta en protesta vamos acordando”.
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Ojo. no estoy diciendo que con el discurso basta. Tampoco con su trayectoria, o su imagen internacional, tan cuidadosamente labrada. Que esas cosas no alcanzan para asegurarse nada, Gorbachov es el testimonio.
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Y en política internacional trato especialmente de ser realista. La UNASUR necesita la… presencia que le da una figura muy conocida y prestigiosa a su frente, para cumplir un rol de componedor en problemas complicados como la relación comercial entre Argentina y Brasil, la de esos dos países defensores de sus fuentes de trabajo con sus socios menos industrializados, y el difícil equilibrio entre proyectos distintos como el del MERCOSUR y el de la Alianza del Pacífico.
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Pienso que en este último problema, dicho sea de paso, la Presidente argentina está haciendo un excelente trabajo con su visita a Juan Manuel Santos y el respaldo que le dió al proceso de paz con las FARC, proceso que – me dicen los que conocen Colombia – es mucho más importante en sus consecuencias políticas que un simple cese de la violencia.
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De cualquier manera, hay un límite a lo que puede hacerse desde un país. Es necesaria la intervención de una estructura supranacional, aunque no tenga, todavía, poder real, si hay autoridad política. El rol de Néstor Kirchner como Secretario General de la UNASUR fue importante para asegurar la paz entre Venezuela y Colombia, rol reconocido también por Juan Manuel Santos.
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¿Y por qué Lula y no otro? Por la poderosa razón que es el más conocido y prestigioso de quienes que hoy no ejercen poder real al frente de sus países. Así como ni a Merkel ni a Hollande se les ocurriría cambiar sus cargos por la Presidencia del Consejo de Europa –  ahí está un belga, muy conocido en su casa a la hora de comer, y así les va – ningún presidente suramericano abandonaría el suyo.
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Si el deterioro de la imagen de Dilma – esperemos que no – no le obliga a abandonar su respaldo a la reelección de ella – que ayer reiteró – aprovechemos que Lula está disponible. Por supuesto, es necesario que esa designación sea ratificada por voto popular (¿plebiscitos no vinculantes?) en nuestros países. Aquí les cuelgo un video – breve – de hace pocos años que sirve para mostrarnos la clase de político que es. Los subtítulos son en portugués también, así que practiquen. En cualquier caso, les vendrá bien.
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