Buitres litigiosi, especie en peligro

agosto 29, 2014

buitres

La Asociación Internacional de Mercados de Capitales (ICMA) anunció hoy cambios en sus reglas para que una minoría de acreedores no pueda bloquear acuerdos de reestructuración de deuda soberana.

Sobre el conflicto de Argentina con los fondos buitres – los que se dedican a comprar bonos desvalorizados por un default u otra catástrofe económica, esperar, y hacer juicio para cobrar el valor nominal más intereses acumulados – ya hay demasiado escrito en este blog. Una parte mínima de todo el palabrerío de los medios. Y en las columnas de comentarios de los posteos sigue un furioso debate, que ya encuentro aburrido, qué quieren que les diga.

Igual, creí necesario subir esta noticia, aunque será replicada en medios y blogs. Y enlazarla con la nota de Bloomberg, para los que gustan tener sus datos de la boca del caballo. Allí precisan en el titular: “para evitar una repetición del caso argentino“.

Uno de los lados de la discusión, el anti K, se apresurará a gritar “cosa juzgada!“, y dirá que esta decisión no tiene efecto retroactivo. Es verdad. Pero es igualmente cierto que influye en un aspecto clave: las medidas que los tribunales neoyorquinos pueden disponer para obligar a cumplirlo. El Poder Judicial no funciona en una burbuja, ni en los EE.UU. ni aquí. Los mercados financieros – donde no hay una mayoría sentimental, o progre – están diciendo que la actividad del Sr. Paul Singer y sus colegas es inconveniente para el sistema. Mucho peor que inmoral, o ilegal.

En el plano práctico, esto debilita la posición de Singer en la inevitable negociación. Y en el de la política – que también es práctico, cómo no – es evidente que se trata de un triunfo del gobierno de Cristina Fernández sobre los sectores políticos y económicos que plantearon que la actitud a tomar frente al juez Griesa era decir “Hágase Tu voluntad“. Y lo más importante para la Argentina, queda la imagen – superficial, claro; es todo lo que puede quedar en el limitadísimo espacio de atención de la “opinión pública internacional” – que en este caso tenía razón.

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La guerra de los buitres

agosto 27, 2014

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Amigos y otros visitantes: Pienso que ustedes pueden estar cansados del tema. Yo lo estoy. Pero…

Ya he escrito y subido material en exceso sobre el conflicto del Estado argentino con Paul Singer, el dueño de los fondos especulativos que compraron bonos argentinos defaulteados en 2001 a precios de remate, y tras un pleito que ha durado una década, obtuvieron un fallo que les reconocía sus pretensiones – una ganancia sideral – del juez Griesa y – en forma explícita o tácita – de todos los niveles del sistema judicial estadounidense.

Sucede que han aparecido nuevos pájaros en el cielo. Y no sabemos si corresponde decir que son los “buitres buenos”. Trataré de ayudar a encuadrar esa duda.

Ya cuando Horacio Verbitsky, este domingo 24, anunció la aparición de David Martínez Guzmán me sentí obligado a señalar en la columna de comentarios del posteo que había subido horas antes con un análisis pesimista de Pablo Tonelli sobre los riesgos de la posición argentina, que este nuevo hecho no los eliminaba, pero obligaba a tomar en cuenta otro elemento.

Tengamos en cuenta que David Martínez Guzmán no es un actor nuevo en la economía argentina. En el blog tuve ocasión de comentar, en noviembre del año pasado, su intervención en la pugna del gobierno con el Grupo Clarín. Y ahí dije:

David Martínes no es un Leo Fariña cualquiera. No da el perfil del testaferro. Fundó Fintech en 1987, y entró a jugar en primera con la reestructuración de la deuda de CYDSA, un gigantesco conglomerado mexicano. En 1994 compró directamente del gobierno argentino bonos de deuda con vencimientos a 8 y 37 años por un valor de 834 millones de dólares. Podríamos decir que es un buitre bueno“. Como ven, en este caso adelanté mi opinión diez meses.

También tengo que hY  acer notar que la intervención de D.M.G. en esa disputa por la Ley de Medios fue anunciada en esa fecha – ¡sí! – por Horacio Verbtisky en Página 12.

Y ahora han entrado en la batalla dos pájaros de dimensiones gigantescas, aún mayores que las de nuestro amigo mexicano: George Soros y Kyle Bass. Los fondos de inversión Quantum Partners y Hyman Capital, cada uno de ellos manejado por dichos señores, iniciaron una demanda en Londres contra el Bank of New York Mellon (BoNY) por no haber girado 226 millones de euros correspondientes a los intereses de los bonos Discount en su poder. El dato importante, que a cualquier abogado le llamaría la atención, es que no demandan al Estado argentino como corresponsable.

Sobre esta operación y estos financistas, informa, casi mascullando, La Nación, eufórico, el oficialista Página 12, y con lujo de detalles Carlos Burgueño en el cripto oficialista Ámbito. Así que no es necesario que alargue el posteo (estoy de vacaciones, después de todo). Léanlo allí.

Entonces, a la duda original ¿son buitres buenos?: Del célebre Soros han dicho cosas mucho peores que “buitre”, directores del Banco de Inglaterra – al que le dobló el brazo en 1992, forzándolo a la devaluación de la libra. Pocos han dicho que es “bueno”, aunque es cierto que apoya causas progres.  Bass es un texano dedicado a la administración de fondos de inversión. Aunque critica a los fondos buitres, “operadores en el margen del capitalismo” los ha llamado, ha hecho muy buenos negocios con la reestructuración de la deuda griega, por ejemplo.

Podemos estar seguros de algo: que no intervienen en el tema por caridad. Esperan ganar dinero. Lo que es lógico y natural: vivimos en un mundo donde impera la lógica capitalista, aunque en algunos casos el sistema político sea leninista (Están también los delirantes, pero esos no importan).

El interés primordial de Argentina en este asunto es que el monto de su deuda pública en moneda extranjera se mantenga dentro de los límites manejables. Las movidas de Martínez, Soros y Bass no cambian la situación jurídica. Pero introducen un elemento que cualquier sistema judicial – aún el norteamericano – debe tomar  en consideración. Además del Estado argentino, por supuesto.

Por mi parte, espero que el gobierno esté dedicando todos los esfuerzos de que sean capaces sus organismos diplomáticos y de inteligencia a hacer un mapa de la tenencia de los bonos argentinos, en dólares, euros y yenes, Discount y Par. Que, es claro, puede variar día a día.

Y en nuestra lamentable oposición deberían tratar de hacer su propio mapa. Hay algunos banqueros con muchas conexiones y asesores financieros vinculados a importantes casas de cambio que podrían ayudarlos. Si se interesasen en los hechos y en la posibilidad de preverlos, en lugar del último titular que lanza un medio periodístico.


Nuevo agente de pagos. El riesgo de un nuevo canje

agosto 23, 2014

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Reconocí, en respuesta a un comentario, que me faltaba intentar una evaluación actual de las estrategias de ambos lados en la “guerra de los buitres”. Bueno, mi amigo Pablo Tonelli, peronista y licenciado en Economía, frecuente colaborador del blog – de quien hace poco subí la primera parte de su “cuadro de situación” – lo ha actualizado a la luz del proyecto de ley que el Poder Ejecutivo envió al Congreso.

Y su evaluación es pesimista. Cree no tendría éxito en sus objetivos, y su resultado final sería un nuevo canje global de la deuda emitida bajo legislación extranjera (unos U$S 28.000 millones).

Agrego algunas observaciones al final.

“BUITRES: CANJE LOCAL Y NUEVO AGENTE DE PAGOS.

Pablo Tonelli, economista

En principio voy a relatar los hechos por todos conocido: A raíz del fracaso de la negociación llevada adelante, en primer término, por el Ministerio de Economía de la Nación y el mediador designado por el juez Griesa, luego por los Bancos locales y finalmente por un conjunto de Bancos internacionales, el Gobierno Nacional adoptó una serie de medidas.

El objeto de las mismas es permitir que los tenedores de los bonos reestructurados por la Nación en ocasión de los canjes de los años 2005 y 2010 continúen percibiendo los servicios de la deuda en forma normal, ya que el vencimiento del pasado 30 de julio se encuentra inmovilizado por una decisión del Juez norteamericano, que abarca incluso otras jurisdicciones nacionales, más allá de su incumbencia directa que es la ciudad de New York.

Las medidas anunciadas y enviadas en forma de Proyecto de Ley al Senado de La Nación, proponen la remoción del Agente Fiduciario encargado de hacer efectivos los pagos, el Bank of New York Mellon (BONY) y reemplazarlo por Nación Fideicomisos, entidad bajo la órbita del Banco de la Nación Argentina. El motivo es su imposibilidad de hacer efectivos los pagos realizados por el Estado Argentino, al atenerse a las disposiciones del Juzgado del Distrito Sur de la Ciudad de New York, que lo prohibieron.

En segundo lugar se propone habilitar el canje de los títulos  bajo legislación extranjera por otros similares, emitidos en las mismas condiciones financieras y en los mismos plazos, pero bajo jurisdicción argentina. Este cambio es de “condiciones de pago” y tiene carácter voluntario. Esta modificación no inhibe formalmente a los bonistas de elegir otro lugar de pago internacional u otro fiduciario. A su vez se decide depositar en la cuenta del fiduciario nacional el monto correspondiente a los servicios de los buitres y holdouts, que no han ingresado a los anteriores canjes, incorporándolos de hecho a un nuevo canje en los términos de 2005 y 2010 que rechazaron, originando el conflicto legal.

Más allá del embrollo legal, la decisión tomada por el Gobierno Nacional es no aceptar el fallo de la Justicia de los EEUU, que otorga a los fondos buitres condiciones no pactadas en los canjes, por considerarlas ilegítimas, abusivas y violatorias de la capacidad soberana del Estado Argentino de reestructurar sus compromisos.

Esta decisión es la causa, en última instancia, del fracaso de las iniciativas privadas de negociación con los buitres: la imposibilidad de fijar un precio a la transacción. Esta, estimo, es la clave, independientemente de la interpretación sobre los reales alcances de la cláusula RUFO, vigente hasta el 31 de diciembre del 2014 y del impedimento legal que la Ley 26547 plantea al impedir otorgar condiciones más favorables a los que hayan litigado contra el Estado Nacional. Esta decisión se fundamenta en la interpretación antagónica de la cláusula denominada “pari-passu”.

El extenso documento que a modo de “Considerandos” acompaña al Proyecto de Ley del Ejecutivo Nacional, detalla esta controversia. Según el mismo, ya en diciembre de 2003, antes del canje de 2005, nuestro país sostuvo “que se dejara sentado que la cláusula pari-passu i) no requiere pago a prorrata, ii) no establece prohibición de pagar a un acreedor y iii) no ordena el cese de pagos por no pagar a uno o más acreedores”. En su momento el juez Griesa rechazó la moción argentina  “alegando que no había caso o controversia” (en ese momento) y con su dictamen, según el texto mencionado “se negó a brindarle seguridad jurídica a la República Argentina en forma previa a encarar el mayor proceso de reestructuración de de deuda soberana de su historia

Casi una década después, la orden judicial del 21 de noviembre de 2012, confirmada por el Segundo Circuito (Cámara de Apelaciones) que quedó firme al negarse la Corte Suprema de Justicia de los EEUU a tratar el tema, establece: (me baso en el texto de los “considerandos”)  que cada vez que se paguen los bonos bajo las Ofertas de Canje realizadas (los títulos reestructurados en 2005 y 2010)”  la República deberá simultáneamente – o con antelación- realizar un “pago a prorrata” a NML “ (titular de la parte Buitre junto a otros). Interpreta que el monto del “pago a prorrata” deberá ser igual al “porcentaje de pago” abonado a los bonistas del canje multiplicado por el monto total más intereses que se deba en ese momento a NML y otros. Ese “porcentaje de pago” es un cociente entre el monto efectivamente pagado en relación al vencimiento del canje que se pague y el monto total de esa obligación.

Se interpreta de lo anterior que si un servicio de deuda de los bonos reestructurados implica un tres por ciento del total de esa obligación, el mismo porcentaje deberá abonarse a los buitres sobre el monto total de su deuda más intereses al momento de ser efectivizado. Los “considerandos” afirman que las órdenes de pago pari-passu de Griesa fuerzan a la Argentina a otorgar un trato desigual entre sus acreedores, condenándola a pagar a los fondos buitre el 100% del capital más intereses devengados cada vez que Argentina pague el importe total adeudado a los bonistas que adhirieron al canje.

De este texto surge, en mi interpretación, que el pago total y en efectivo de la deuda exigida por los buitres, implica un reconocimiento total de la deuda más intereses y compensaciones prorrateadas en cada pago de la deuda reestructurada. Es decir se paga el mismo porcentaje de una en relación con la otra, aunque la primera sean sólo intereses (la deuda reestructurada) y la deuda reconocida a los buitres sume el capital original. Si bien el punto es la aceptación o rechazo del monto que la justicia norteamericana reconoce a los buitres sería bueno que el debate parlamentario aclarase si esa deuda se paga a prorrata o de una sola vez. El texto de los “considerandos” me induce a pensar lo primero, personalmente pensaba que se trataba de lo segundo.

En principio la elección de un nuevo fiduciario por parte de los tenedores de la deuda reestructurada bajo legislación extranjera es un trámite que enfrenta numerosas dificultades. Ya la Justicia de los EEUU se expidió, en sus fallos anteriores, en contra de la posibilidad que los bonistas acepten un nuevo agente pagador y ello pesará en las decisiones de las instituciones que efectivizan los pagos en los EEUU y Europa (DTC, Euroclear y otras) respecto a entregar a un nuevo fiduciario el detalle de los bonistas particulares beneficiarios, y el certificado global de su tenencia.

El juez Griesa manifestó que lo anunciado por el Gobierno Nacional es “ilegal”. Ahora bien, la figura del desacato no tiene tradición en la legislación que rige las relaciones entre naciones, pero es aplicable a los intermediarios financieros. Sabemos que “nada es más cobarde que el capital” como decía un Viejo General. En este contexto opino que los fondos poseedores de deuda reestructurada, muchos de los cuales por razones estatutarias solo pueden poseer títulos con legislación de los EEUU, oscilarán entre vender sus posiciones, forzando a la baja su cotización o reunir un porcentaje equivalente al 25 % de la emisión de cada título individual (Discount, Par, etc.) y pedir  la “aceleración” del título, es decir, que en virtud de la imposibilidad de cobro de los vencimientos sea exigible el capital total emitido. Las condiciones de emisión de los bonos del canje mencionan que si un 66% de ellos aceptan modificar las condiciones de emisión, esta decisión será extensiva a todos. Esto podría modificar la situación, pero personalmente soy muy escéptico de que algo así ocurra.

Me arriesgo a opinar, con todas las incertidumbres inherentes a un vaticino, que vamos inevitablemente a un canje global de la deuda emitida bajo legislación extranjera (unos U$S 28.000 millones) por deuda emitida en las mismas condiciones bajo legislación nacional, es decir, en términos de los abogados norteamericanos de la Argentina “permitir que la Justicia Americana fuerce un default”. En el ínterin el juez Griesa acusará a la Argentina de incumplir sus fallos, aunque no sea desacato.

El Gobierno Nacional ha juzgado inaceptable el fallo de la Justicia de los EEUU en la que mantuvo un litigio de más de una década, durante el cual expreso con claridad sus principios, justos y consistentes con el interés argentino. Ellos fueron desechados y el juicio se perdió.  Desobedecer el fallo es, como toda decisión política, un juego de costos y beneficios. Una apuesta de enormes riesgos de toda índole, con un final abierto y decididamente incierto. Espero sinceramente equivocarme”.

Mis observaciones: no encuentro nada que me haga pensar que lo que teme Pablo sea un evento imposible. Más, estimo que es una posibilidad presente desde el mismo comienzo de esta fase del conflicto, a partir que el juez Griesa decide que, al no haber bienes embargables, la única forma de enforzar su fallo era impedir el pago de los bonos reestructurados bajo su jurisdicción. La cláusula RUFO o la “aceleración” planteada por los titulares de esos bonos “embargados” por Griesa han sido amenazas que ambos lados anunciaron como peligros en algún momento de la pelea.

Porque son amenazas simétricas “Argentina no puede pagar a los litigantes porque se cae la reestructuración de su deuda” / “Si Argentina no paga a los litigantes, forzaremos la caída de esa reestructuración”. Y tienen sentido en tanto amenazas. Porque nuestro país no tiene nada que ganar (económicamente) en este juicio. Y la otra parte puede perjudicarnos seriamente a través del sistema judicial estadounidense, pero con eso no cobra un solo dólar (Los CDS o “seguros de default” son apuestas entre privados. Ni Argentina ni ningún otro Estado gana o pierde ahí).

El nuevo canje conflictivo, una renegociación aún más larga y a “cara de perro” que la de 2005 , si ocurre, será una limitación muy seria para la política económica de este gobierno… y de cualquier otro futuro. Esta posibilidad obliga a que el gobierno nacional examine cuidadosamente las reacciones externas (“las negras también juegan”) antes de aprobar la ley. Si se aprueba, es muy probable que una nueva camada de buitres, o los mismos, como mencioné en un posteo anterior, tendrá que hacer nuevos juicios, posiblemente tan largos como el que ha llevado adelante el Buitre par excellence, Paul Singer.

Argentina paga: comentarios y dudas

agosto 21, 2014

picasso-pablo-toros-y-torerosQue quede claro que estos comentarios son superficiales. Como dije ayer, estoy lejos de Buenos Aires, con mal acceso a Internet y poco tiempo para analizar documentos. Pero no quiero quedarme callado en un momento de definiciones.

Empiezo hablando, justamente, de definiciones. Otra vez, un gobierno kirchnerista obliga al resto del espacio político a tomar posición en torno a una medida audaz e imprevista. Y cada expresión más o menos importante responde de acuerdo a su naturaleza. Scioli – que no sería propiamente K, dice Artemio López – “acompaña la iniciativa“. Macri anuncia que “votará en contra, FaUNEN – ¡Elisa Carrió, la más articulada! – no sabe qué decir, … Todo previsible.

Tal vez lo sorprendente es que el Frente Renovador, es decir, Sergio Massa, está indeciso. Porque en el pasado se destacó por aprovechar brillantemente las oportunidades para hacerse ver. Pero Giustozzi asegura que “el massismo no tiene una posición tomada sobre el proyecto.

Me parece evidente que todos expresan a los espacios que quieren que los voten. Scioli necesita el voto peronista; Macri aspira a expresar al votante de un centro derecha muy amplio (tal vez comete un error; su electorado es actualmente muy anti K, pero, salvo una minoría intensa, no es anti argentino); y FaUNEN es demasiado heterógeneo: sólo lo une su hostilidad al oficialismo.

Massa, en mi opinión, estaría pagando el precio de su origen kirchnerista y su búsqueda actual del voto casi macrista: No logra todavía articular un discurso propio, en los temas que exceden la agenda mediática.

La reacción internacional, tanto en los mercados como en los gobiernos – excepto por bienvenidos apoyos individuales – ha sido de fría a cautelosa, pero eso es natural: Nadie sabe todavía como funcionará esta medida en la práctica. Entre nosotros, el aumento del dólar marginal, entiendo, obedece a la misma realidad, y el billete verde es la póliza de seguro del asustadizo.

Hasta la International Swaps and Derivatives Association (ISDA) parece estar indecisa (creo que hay un conflicto de intereses sobre los bonos en yenes, también). Pero eso no es relevante para nosotros: los “seguros contra default” son simples apuestas entre privados.

Sostengo lo dicho: Tomada la decisión, y ratificada por el Congreso, el deber patriótico de los argentinos es apoyarla. Porque no es una decisión de Cristina, o del peronismo, sino de la Argentina, a través de los instrumentos que el país tiene para tomar estas decisiones. Que son imperfectos, lo sabemos. Pero son.

Entonces, lo de dudas del título se refiere a un punto que, a lo mejor, está contemplado y resuelto y yo no lo he visto. Los titulares de los bonos reestructurados a los que Argentina debe y quiere pagar sus intereses, y también les ofrece canjearlos, no los tienen en sus casas, o en una caja fuerte. Ya sean inversores individuales o fondos de inversión – u organismos del Estado argentino, como algunos lo son – lo que tienen es una cuenta en un Banco, o una institución financiera, donde esos intereses se acreditan (y donde esos bonos se compran y se venden, todos los días).

¿Está previsto como Nación Fideicomisos, el Banco de la Nación Argentina, certificará los pagos que haga, y como hará que esas otras entidades le certifiquen sus desembolsos y canjes? Mi experiencia bancaria, aunque lejana en el tiempo, me indica que una operación sin precedentes como ésta es más compleja de lo que aparece en la letra del proyecto. Espero que en el Congreso y en la reglamentación de la ley cuando se apruebe cuenten con asesoramiento actualizado en la operatoria financiera.


Argentina cambia el agente de pago de su deuda

agosto 20, 2014

picasso-pablo-toros-y-toreros

La Presidente Cristina Fernández envía al Congreso un proyecto de ley que reemplaza como agente de pago de bonos de la deuda externa argentina al Bank of New York – sujeto a la justicia estadounidense – por el Banco de la Nación. Ademá, ofrece un canje de bonos voluntario a los tenedores para que puedan asegurarse el cobro y dispone depositar pagos al 7,6 por ciento, los que no entró a los canjes de 2005 y 2010.

Mi reacción instintiva es usar una expresión española que entendemos en América: “Torero!”, y aplaudir. Luego, – lejos de Buenos Aires y con acceso imperfecto a Internet – reflexiono y la considero una medida audaz y transgresora – en tanto que al implementarse crea un precedente “pesado” en el sistema financiero internacional. Pero que se encamina a reponer una situación previa al fallo del juez Thomas Griesa que, aunque legal, era el que transgredía lo que hasta ese momento era un derecho básico de los Estados soberanos: decidir sobre su deuda.

Las relaciones entre Estados no se basan en el fondo en argumentos jurídicos, y mucho menos en razones de justicia y moral, sino en relaciones de poder. En ese plano, Argentina es débil, pero menos vulnerable que muchos otros países. No tiene porqué arrastrarse.

Tomada la decisión, y ratificada por el Congreso, el deber patriótico de los argentinos es apoyarla. Además de este obligación, mi evaluación tentativa es que la reacción de los contrarios – porque el toro no se va a quedar quieto, eh – no pondrá a nuestra economía en una situación más riesgosa de lo que estaba antes de ella. Y, precisando lo que señalé recién, la estructura productiva argentina es mucho menos vulnerable frente a las represalias posibles.

(Me ayuda a llegar a esta conclusión el hecho de no ser entusiasta con la posibilidad de recuperar financiamiento externo en el futuro cercano).

Y como alguien con alguna experiencia en política, recomiendo a la dirigencia en general no tentarse con el ejemplo de Alfonsín en 1982. Me parece muy improbable el escenario de una rendición, que desprestigie el entusiasmo patriótico. Al que percibo, en general, moderado y sensato en esta ocasión.

Mi amigo Pablo Tonelli me había hecho llegar hace unos días la primera parte de un cuadro de situación. Me parece importante, para entender la decisión que se tomó:

ESCENARIOS DEL DEFAULT SURREALISTA. Primera parte.

Pablo Tonelli, economista

Default surrealista es el término que utilizo para describir la inédita situación  que atraviesa nuestro país en relación con los pagos de los servicios de su deuda externa.

La posición del Gobierno Argentino, sostenida en el Aviso Legal a los Tenedores de Deuda Argentina adherentes a los Canjes 2005-2010, es contundente:  “La Argentina ha realizado en tiempo y forma el pago de los importes correspondientes al vencimiento de intereses de los Nuevos Títulos emitidos en el marco de los Canjes 2005-1010 (Bonos Reestructurados”) En consecuencia, no ha habido un Evento de Incumplimiento bajo los términos del Trust Indenture ( Contrato de Fideicomiso) de los Bonos Reestructurados“.

El Gobierno Nacional desarrolla más adelante en su Aviso Legal estos argumentos, basados en las Secciones 4.1 y 3.5 del Contrato de Fideicomiso. Es claro que nuestro país efectuó los pagos en los términos del contrato, no declaró la moratoria de su deuda, ni objetó la validez de sus títulos públicos, elementos esenciales para una cesación de pagos clásica, que se basa en la imposibilidad de hacer frente a los compromisos externos asumidos por una nación soberana. La imposibilidad surge de una decisión judicial, un hecho inaudito en la historia de las finanzas internacionales.

Los asesores letrados de los bonistas reestructurados y otros especialistas del Derecho  hacen hincapié en que la sección 4.1 del Contrato de Fideicomiso estipula que el no pago, entendido éste, como que los recursos no lleguen a sus titulares, constituye un evento de incumplimiento y que cuando dicho monto supere los U$S 30 millones estamos ante una situación denominada “cross default” (incumplimiento cruzado) que haría teóricamente posible, bajo ciertos requisitos, lo que se denomina “aceleración”, es decir el reclamo de toda la deuda emitida cuyos servicios se encuentren impagos. A su vez, recalcan, su punto más fuerte, que bajo la clausula 2(a) de los términos del Contrato de Fideicomiso, “la Argentina sólo se libera de su obligación cuando los fondos llegan al Tenedor Registrado (Holder of the Securities). En consecuencia se ha producido un evento de incumplimiento”. (Cito al abogado Marcelo Etchebarne).

Las desacreditadas Calificadoras de Riesgo, que tan nefasto rol jugaron en la crisis de hipotecas sub prime en los EEUU, por caso Fitch Ratings y Standard & Poors, bajaron la calificación de la deuda soberana argentina a “default”. Ahora bien, Dagong Credit Rating, una agencia china, sostuvo el mismo criterio afirmando “que el Gobierno Argentino ha incumplido con sus bonos en moneda extranjera” bajando también su calificación a “D” (default).

La ISDA, organismo privado del mercado de capitales de los EEUU que regula el tráfico de los denominados CDS (Credit Default Swaps) también declaró en una primera reunión el default argentino. Este ámbito negocia bajo la forma de una “prima” o seguro la posibilidad de que una nación incurra en un evento de crédito. Esta decisión habilita al cobro de ese “seguro contra default” a los tenedores de deuda declarados en cesación de pagos. Una segunda reunión del organismo no fue tan concluyente en sus opiniones, aunque no efectuó una revisión total de su decisión anterior, la que posteriormente fue ratificada.  Como el fondo NML, que preside Paul Singer es a la vez integrante de la ISDA y el principal beneficiario de declarar la cesación de pagos argentina, por sus tenencias de CDS, existen intereses encontrados. En el ínterin, el Gobierno argentino, a través de la CNV (Comisión Nacional de Valores) presentó un escrito ante la SEC, el organismo regulador del mercado de capitales en USA, para investigar sobre la presunta existencia de una “colusión de intereses” entre NML, la ISDA y el tribunal del Juez Griesa.

Así las cosas voy a intentar despejar los embrollados hilos de esta madeja. El fallo que ha quedado firme en la justicia de los EEUU, como consecuencia de la decisión de la Corte Suprema de ese país de no tratar el tema, interpreta que pagar “pari passu” implica reconocer a los fondos buitre el total de su acreencia, que no entró en los canjes anteriores propuestos por el Gobierno Argentino, más intereses financieros y por mora. Un monto, que a valores de hoy, supera los U$S 1.600 millones.

El fallo, como el Gobierno ha insistido, es de “cumplimiento imposible”. Ello se debe a la vigencia, hasta el 31/12/2014 de la cláusula denominada por sus siglas en inglés, RUFO, que imposibilita al Estado Nacional mejorar voluntariamente las condiciones propuestas en los canjes de deuda de 2005-2010 a un grupo de acreedores sin hacerlas extensivas al resto. A esto se agrega la Ley 26547 del año 2013, que reabrió el canje de deuda soberana, que explicita que se prohíbe mejorar la oferta del mismo a los que hayan iniciado acciones legales contra la Argentina (es decir los fondos buitres).

Si bien el cumplimiento de un fallo de la Justicia norteamericana dista de ser “voluntario”, es claro que se judicializaría la deuda reestructurada en caso de un pago directo a los buitres por el Gobierno Nacional y el pronóstico de dicho evento es altamente incierto, con lo que pondría en riesgo todo el esquema de quitas y la negociación posterior, el andamiaje completo.

El Gobierno Nacional procedió a hacer efectivo el compromiso con los bonistas reestructurados en ocasión del vencimiento del 30 de junio pasado y como es sabido, el banco que actúa como agente fiduciario de la Argentina, el BONY (Bank of New York Mellon)  no lo materializó a instancias del Juez Griesa, con lo cual dichos fondos quedaron inmovilizados en dicha institución. La situación se complicó aún más pues algunos de esos recursos correspondían a pagos a efectuarse bajo jurisdicción de Gran Bretaña, sobre la que la justicia americana no tiene potestad. A posteriori, el Juez autorizó “por única vez” pagos de este tipo, en un procedimiento desprolijo, parcial e irregular, que tampoco benefició a todos los bonistas que reestructuraron su deuda bajo otras jurisdicciones, por lo que es esperable que se presenten demandas de cobro a las instituciones financieras responsables.

Como es de público conocimiento la negociación llevada a cabo por los representantes argentinos y el mediador del juzgado  fracasó en su intento de reponer el “stay”, o cláusula de no innovar hasta fin de año para habilitar el pago normal de los bonistas reestructurados y encontrar una alternativa de cobro para los fondos buitre que tuviera en cuenta la clausula RUFO. Situación que a partir del 30 de julio nos coloca en este default que no es, pero para algunos lo es, o default surrealista.

Cualquier estrategia a futuro debe definir una posición a partir de este hecho: El dato es que la decisión de la justicia norteamericana es un despropósito. Constituye un serio obstáculo a futuros procesos de reestructuración de deuda para países agobiados por su peso, atenta contra la inmunidad soberana del Estado que decidió reestructurar sus pasivos, impidiendo el pago a los bonistas reestructurados e  interfiere con total desatino en los acuerdos realizados bajo otras jurisdicciones nacionales, como la inglesa o la de Japón.

Ahora bien, esta fragante injusticia y este tremendo dislate se realizaron de acuerdo a los procedimientos de derecho del país bajo cuya jurisdicción legal se emitieron los bonos argentinos. Se acepta este hecho y se busca una solución que, indirectamente posibilite un pago a los buitres claramente superior al obtenido por los bonistas del canje porque han obtenido una sentencia judicial definitiva favorable o por el contrario se decide a no aceptar el fallo de la Justicia de los EEUU. Desacato que no es para el Gobierno Argentino, desacato que es para la Justicia Americana, desacato surrealista.

La iniciativa que llevan adelante algunos bancos internacionales como el JP Morgan, el HSBC y otros junto a empresas nacionales de recomprar su deuda a los buitres tiene como gran incógnita su precio: el valor que a futuro el Gobierno Argentino podrá reconocerle a los Bancos, que como no han litigado contra Argentina, no entran en las excepciones de la ley 26.547. No obstante, a la fecha esta movida está en terapia intensiva.

Default sí o no. Desacato sí o no. La semántica está impregnada de las relaciones de poder. Un atributo central de cualquier poder es nombrar a las cosas, configurar los hechos, de acuerdo a sus propias categorías. El poder es lo que se “cifra en el nombre”, citando un poema de Borges.

La estrategia de exposición del conflicto con los buitres ante los foros internacionales es correcta, conlleva a adhesiones importantes, establece solidaridades con la justicia de la causa nacional. La búsqueda de su judicialización ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, resulta mucho más incierta. En primer lugar porque EEUU debería aceptar que la disputa con los fondos buitre es un tema de su interés nacional que requiere un mediador por encima de las partes y voluntariamente convalidar el rol de la Corte de La Haya. O proponer un mecanismo de solución de controversias con la Argentina. El tema, por lo que se conoce,  no se ha discutido, ni sondeado ni acordado previamente, con el Gobierno de Obama. Estamos suponiendo que los EEUU actuarán de acuerdo a lo que nuestro Gobierno interpreta como lógico, justo, o procedente en las relaciones internacionales con la Argentina.

La Argentina es un país atrasado y dependiente. Atrasado en relación con  la frontera del desarrollo tecnológico y dependiente de los flujos internacionales de toda índole. Su crecimiento económico y social, la generación de empleo de calidad, necesita superar la fácil especialización en la producción de materias primas con baja o escasa elaboración. Esto constituye una voluntad política de transformación. Cada coyuntura internacional, cada momento histórico y político marca los límites de autonomía posibles en el marco del capitalismo internacional en que estamos insertos.

La crisis de las hipotecas subprime de los EEUU no acabó debilitando al sistema financiero internacional, ni al rol del dólar como moneda clave de intercambio, ni desplazó al neoliberalismo como eje del pensamiento de los decisores de Occidente.  La crisis económica y social de la periferia europea no acabó con el euro ni con el proyecto capitalista de la UE. Se abrieron brechas en un discurso y una práctica hasta entonces ciega y hegemónica. Nada más ni nada menos. El conflicto de Argentina con los fondos buitre no va a ser tampoco el punto de inflexión de las relaciones financieras del centro y la periferia. Será una grieta en su despliegue, no su final.

Voy a continuar estas reflexiones en un próximo artículo que se ocupe de los escenarios posibles en la marcha de la economía nacional ante estas alternativas del conflicto externo. La economía política del default surrealista.


Propongo “default surrealista”

agosto 1, 2014

Arte-Pinturas-Surrealismo-Salvador-Dali

Este modesto aporte a la discusión  tratada en el posteo anterior no es original, eh. Hasta yo mismo la he usado antes. Pero algunas noticias de hoy refuerzan la propuesta.

Primero, mejor aclaro algo. Llamar, o no, a lo que está pasando “default”, no es sólo un tema político/semántico. Hay un aspecto legal, como señaló recién el comentarista Carlos G. Los bonistas que no están cobrando sus cupones, porque el Bank of New York no se los acredita, pueden, en principio, considerar que la reestructuración, la de Kirchner, a que accedieron esta “caída”, y reclamar la totalidad de la deuda.

Pero para esto deben: esperar 60 días; reunir un 25 % de los tenedores de bonos de esa particular emisión y convencerlos que ese reclamo es un mejor camino que demandar al BONY, e iniciarlo, por vía judicial. Si tenemos en cuenta que el gobierno argentino, obviamente, cuestionará que eso se trate en la jurisdicción de Griesa, tenemos otro largo paraíso de abogados en marcha (Cómo los envidiamos los contadores!). No es un tema trivial, aunque llevaría el asunto después del vencimiento de la cláusula RUFO, el 31 de diciembre. Pero no se va a decidir porque el gobierno argentino, o aún la blogosfera, no lo llame default.

Al punto: Hoy, viernes 1/8, la International Swaps and Derivatives Association (ISDA) declaró efectivamente que la Argentina está en default, al decidir que en el miércoles 30/7 hubo un “failure to pay event “. La rapidez conque se tomó la decisión es llamativa, considerando que es necesaria una mayoría del 80 % (la lista de miembros de la ISDA está en este posteo).

Esta decisión no afecta directamente a Argentina; simplemente pone en marcha un proceso (que incluirá una subasta de los CDS) que significará, al final, que algunas entidades pagarán a otras los CDS que habían comprado (se dice que los que están alcanzados por esta decisión ascienden a cerca de mil millones de dólares).

Aunque soy renuente a hacer afirmaciones fáciles sobre el sistema de poder global (no podemos decir con completa seguridad que Mauricio Macri será el candidato presidencial de la U.C.R. y algunos de sus aliados de FAUNEN el año que viene, y ahí a los personajes los conocemos de cerca), creo que esto indica una decisión de esas grandes entidades financiera de minimizar márgenes de maniobra para los Estados en la reestructuración de deuda soberana. Aunque muchos militantes K, y curioso, muchos opositores enconados, están convencidos que esto es especialmente contra Argentina, no lo encuentro muy creíble.

Contemplando la realidad global, y en particular el espacio euroasiático, me parece que las políticas de Argentina no son especialmente peligrosas para el sistema. Eso sí, hay algo que me deja pensativo.

Porque hay otras noticias relevantes a nuestra situación actual. Parece que “los mercados” – es decir, los tipos que ponen guita y compran bonos, o los venden, de los que son una parte importante los miembros de ISDA – estuvieran diciendo que esto no es un default. O que, si lo es, este default argento no es tan malo para los precios de los bonos. ¿Tal vez esas entidades necesitaban afirmar algo así como “Esto no es una joda“?

Fíjense en esta noticia de la edición de hoy del Financial Times (avisó el comentarista habitual y bloguero victorlustig): “Lejos del habitual colapso (frente a un default) de los títulos, los bonos argentinos reestructurados están a 89 centavos el dólar, y más alto de lo que han estado en estos tres años a excepción del mes pasado” El FT se muestra desconcertado y severo en la nota; parece que tiene una fe absoluta en la sabiduría de los mercados, excepto cuando dicen algo que no le gusta.

Bloomberg había dicho ayerLos defaults son usualmente malos para los precios de los bonos. Pero los de Argentina remontaron vuelo ayer (30/7) a su más alto nivel desde 2010“. El 30 fue el día que S&P anunció que estábamos en “default selectivo”…

Como sea, la resolución de ISDA tuvo un impacto negativo en los títulos y acciones argentinos: Por ejemplo, hoy el Global X Funds Argentina ETF bajó un 2.1 % (un fondo que comercia exclusivamente los bonos argentinos reestructurados). Y algunas empresas privadas nacionales que cotizan en EE.UU. también perdieron… no mucho. Va el listado:  Banco Macro (-2.4%), BBVA Banco Francés (-1.4%), Edenor (+2.3%), Pampa Energía (+0.1%), Telecom Argentina (-0.6%), Tenaris (-0.1%), Ternium (-0.7%), YPF (-0.9%). Qué quieren que les diga; no me impresiona como un escenario de muerte y destrucción.

Mi conclusión, por lo que valga: Si el análisis que subí anteayer de Felix Salmon está en lo cierto – yo creo que lo está – los bonos argentinos del canje recuperarán los puntos que han perdido hoy y ayer y seguirán subiendo, en tanto el gobierno argentino muestre disposición a pagar los intereses – como lo ha hecho por casi nueve años – y que cuenta con los fondos para hacerlo. Y eso enviará una señal muy fuerte a los gobiernos y el sistema financiero del Hemisferio Norte, y también a algunos vecinos que han expresado solidaridad pero están preocupados por sus economías.

Para eso, es necesario que la economía argentina se maneje con prudencia y firmeza, y que moderemos nuestras internas caníbales. Nada nuevo. Nada surrealista.


Fragatas, buitres y soberanía – 2da. parte

noviembre 14, 2012

En la primera parte de este posteo enfoqué sobre todo las consecuencias del reciente fallo de tres jueces de la Corte de Apelaciones de Nueva York. De eso, todavía tengo tres cosas que agregar:

La más significativa es que fue una sorpresa. No únicamente para los argentinos, claro, enfrascados como estamos en nuestras internas. De todos los analistas del mercado financiero global que seguían el tema – bastantes – sólo Reynolds Holding vaticinó que iba a darle armas a los “holdouts”, los fondos buitres. Nadie más lo creyó probable. Porque, en todas las décadas que han estado operando fondos buitres, y a pesar que han tenido “éxitos” resonantes – cuando Perú se vió obligado a pagarles, por ejemplo – no hay ejemplo de una sentencia con consecuencias tan graves y que sienta un precedente tan peligroso para las soberanías nacionales. Me gustaría leer una opinión de Gustavo Arballo, o de alguno de nuestros Supremos sobre el asunto.

Otro punto es que no hay una estimación aceptada de cuánto representa como incremento eventual de la deuda argentina el reclamo de los “holdouts”. He visto cifras que van de mil trescientos millones a doce mil millones de dólares. Entiendo que el Estado no puede hacer un cálculo público – sería un paso en reconocer su legitimidad – pero es necesario que se trabaje en el asunto seriamente. Entra dentro de lo que Sun Tzu aconsejaba “conocer al enemigo”.

El otro elemento es que ayer el gobierno nacional (los abogados que lo representan) solicitó  a la Corte de Apelaciones del Distrito Sur de Manhattan una audiencia plenaria con la asistencia de sus trece miembros, para rever el fallo del 26 de octubre, de tres de sus miembros. Nadie cree que lo hagan, pero es un recurso aceptado. Eso sí, indica que nuestros abogados no están seguros de la versión optimista que las usinas oficialistas dan sobre la aplicación del fallo.

Hasta aquí NML Capital, Ltd. vs República Argentina. Es natural que en estos tiempos desangelados tocara esto antes, porque representa muchísimo más dinero que el del embargo por el cual se retiene nuestra fragata en Ghana. Pero sería muy estúpido si no tuviera claro que para los argentinos, y para la política, este es más importante. Y más expresivo de nuestros problemas como Nación.

Empiezo con la visión de Héctor Giuliano de la situación argentina en el tema de la Deuda pública. Es una mirada extrema, con un enfoque que yo no comparto. Pero está fundamentada en números y razones, y es una lástima, porque la sustrae al debate, que sólo es reproducida por medios marginales, en algunos casos con agendas delirantes.

El embargo pedido sobre el buque-escuela, además del poder internacional de lobby del grupo Singer, puso en evidencia la vulnerabilidad legal de nuestro país, producto de gravísimas concesiones realizadas por los sucesivos gobiernos que administran el Sistema de Deuda Pública perpetua de la Argentina, desde el Proceso Militar hasta nuestros días.

Los hechos son conocidos pero los antecedentes y la gravedad de los mismos no tanto: el “árbol”, que sería el incidente de la fragata en sí mismo, no debe tapar o soslayar el “bosque”, que es la errónea estrategia financiera, jurídica y política seguida por la Argentina hasta hoy.

Se trata del error financiero de fingir una capacidad de pago que no existe, el error jurídico de no cuestionar la legitimidad de la Deuda – contraída sustancialmente en función de operaciones irregulares, innecesarias y fraudulentas – y el error político de querer presentar las concesiones financieras de servidumbre de la deuda como logros o victorias, como el caso del Megacanje del 2005.

El episodio de la fragata no es, en este sentido, sino un capítulo más -aunque muy serio y sensible- dentro de una serie de golpes convergentes a las finanzas y a la economía del Estado.

En principio, se supone que el intento de embargo de un buque militar por cobro de deudas no debiera prosperar a la luz del Derecho Internacional Público y, particularmente, en función de los términos de la Convención de Derechos del Mar de la ONU ; pero el objetivo real pudiera ser no ya incautar la fragata sino someter al país a una situación de bochorno, de desgaste por tiempo y de llamado de atención como advertencia de acciones duras, presentes y futuras“.

Es curioso, pero este discurso – muy distinto en su aspiración del de un comentarista del blog, en las antípodas ideológica de Giuliano, que decía en otro posteo:

Los fondos buitres accionan en todas partes, pero para embargar un barco de guerra tienen que encontrar un país de quinta categoría que piense que el embargado es de décima categoría.

No culpo a los buitres por defender sus intereses, es lo que se espera de ellos, pero los ghaneses merecen ser cañoneados por forros“.

– bueno, me suenan parecido. Uno tiene rigurosidad intelectual y el otro no; ambos ostentan un sentimiento patriótico (encuentro limitado al patriotismo de nuestros empresarios rurales, pero ese sentimiento es real)… Pero la similitud importante es que ninguno de los dos encara en serio el problema del poder.

Repito lo que ya planteé, y amplío: ¿Argentina tiene hoy suficiente poder para forzar un remodelamiento del sistema internacional? Si no ¿los beneficios que puede obtener, incluso los morales, son lo bastante importantes para compensar las probables represalias?

Aclaro que no soy fundamentalista en el realismo: No veo nada de malo en auditar la deuda pública, al contrario, y usar las conclusiones como argumento de negociación, como lo ha hecho Correa. Pero en nuestro caso la ilegitimidad de origen está lejana en el tiempo, y no será admitida judicialmente en tribunales internacionales, salvo que la usura sea declarada delito de lesa humanidad. Lo es, pero dudo que se lo reconozca.

(Abandonar el CIADI no nos evitará el cumplimiento de las sentencias ya dictadas, pero le concedo a Anahí que es una medida digna de estudio. Después de todo, la razón para firmar los tratados que lo reconocen como árbitro era atraer inversiones. No parece cumplir ese objetivo, para ponerlo suavemente).

En cuanto al cañoneo… es un pensamiento infantil. Ni siquiera las Grandes Potencias lo hacen sin planearlo muy cuidadosamente, a lo largo de años. Y toman en cuenta no sólo el poder relativo, sino también la factibilidad de su aplicación.

Vale la pena repasar algo de historia: A fines de los ´70, EE.UU. se “tragó” la humillación de la toma de su embajada en Irán y el largo cautiverio de los rehenes. El fresco recuerdo de Vietnam, la existencia de una URSS aún percibida como potente, contuvieron el uso de la fuerza. Aunque eso le costó a Carter la reelección. Estuvo detrás del apoyo a Saddam en su guerra con Irán a comienzos de los ´80. Y todavía influye, décadas después, en las tensiones entre EE.UU. y la Revolución Islámica.

Y por ahí llego a un punto que me parece importante y que todavía no es asumido por la mayoría de los analistas: Argentina ha sido… digamos abochornada, para usar un lenguaje un poco antiguo, y su respuesta sólo puede ser hoy la demanda ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar. Allí puedo obtener reparación, o no, pero en todo caso llevará tiempo.

Mientras tanto, seguirá pesando – lo agiten o no los medios – en la conciencia de los argentinos. La respuesta puede ser la búsqueda de culpables: los que decidieron el derrotero de la nave, los que manejaron las negociaciones con Ghana, los cómplices de la Deuda … O puede ser la determinación realista que no nos vuelva a pasar.

Nuestro país necesita una diplomacia coherente y eficaz; para ello, sin duda, puede mejorar sus equipos profesionales, pero sobre todo requiere que desde el poder político se les preste atención. Necesita, como cualquier país en el mundo de hoy, Fuerzas Armadas profesionales y bien entrenadas, no para cañonear Accra u otras aventuras, sino – la tarea de la mayoría de los ejércitos los últimos 65 años – para disuadir a otros agentes de intentar aventuras.

Para eso, el poder político debe dejar de obsesionarse con las tragedias de 30 años atrás y asumir que son sus Fuerzas Armadas, las únicas que tiene Argentina. Los cursos de derechos humanos están muy bien, pero necesitan armamento moderno y recursos para entrenarse. Proyectos como éste deben recibir los recursos necesarios.

Esa mención particular – hay centenares de necesidades a contemplar – me sirve a la vez para llegar al punto clave: Argentina necesita aliados. En el mundo actual, eso significa, para un país mediano, formar parte de un bloque. Por sí sola, Argentina podría “pulsear” con Ghana, pero ya no con la Unión Africana o con el Commonwealth.

El sentimiento de los pueblos es una realidad, pero se expresa, o no, a través de gobiernos. Más allá del interés común – que debe ser planteado y divulgado con inteligencia – de los estados frente a los fondos buitres y la destrucción de las “inmunidades soberanas”, nuestros aliados permanentes sólo pueden estar en la Unión de Naciones Suramericanas.

Lo que alguien llamó “el estruendoso silencio de UNASUR” en este caso, es posible que se deba – la lógica parece indicarlo – a un expreso pedido argentino. O no. De todos modos, la única estrategia realista de nuestro país, hacia el futuro, es  apoyarse en ella para conseguir nuestros objetivos. Para lo cual – algo que los críticos ingenuos olvidan – debe hacer suyos los objetivos de sus aliados. Sobre todo, asumir los que pueden ser comunes: la defensa de los recursos naturales, el Atlántico Sur, la proyección hacia la Antártida…

Finalizo, y resumo con mi respuesta a un notorio bloguero:

“Nadie en la UNASUR saltó por Argentina en el caso del embargo de la Fragata Libertad”. Es cierto. Las respuestas posibles son dos:
1) están aterrados por las posibles represalias de Ghana, la Unión Africana y/o el Commonwealth,
o 2) Argentina pidió discreción. Es cierto que Brasil y otros son naturalmente discretos. Pero Chávez y Correa no dejan pasar oportunidades menos tentadoras que ésta.

Igual, UNASUR no es aún una alianza militar en funciones. El Consejo Suramericano de Defensa es, todavía, poco más que una mesa de información de los Ministerios de Defensa de la América del Sur. Aunque algunos presidentes han pedido públicamente un TIAR suramericano.

¿No deberíamos militar para que se llegue a eso? En el Foro San Martín pensamos que sí.


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