El tango de Brasil y Argentina

abril 25, 2014

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Ya escribí muchas veces en el blog sobre Brasil, y sobre su relación con nosotros. Y calculo que seguiré haciéndolo. Desde que empezó a forjarse nuestra identidad y la de ellos, unos cuantos siglos atrás, estamos ligados – muchas veces enfrentados, eso sí. Ahora, es necesario que seamos socios, parceiros. Desde la realidad geopolítica, el asunto es obvio. Una razonable armonía entre Argentina y Brasil es tan necesaria para conservar la paz en la América del Sur y darle la posibilidad a la región de defender sus intereses en el escenario internacional, como entre Francia y Alemania para Europa.

Y en un plano más inmediato, el de nuestras dos economías nacionales, también es imprescindible. Desde nosotros, resulta evidente. Estamos al lado de una potencia emergente – que tiene problemas ¿y cuál no? – con un mercado de 200 millones de habitantes (y su producto per cápita es casi el doble del de China, sabían?). Desde ellos… bueno, sus principales clientes son cuatro: EE.UU., China, la Unión Europea y Argentina; y entre ellos, nosotros somos los únicos que la mayor parte de lo que les compramos son productos manufacturados.

Por supuesto, esta situación es una receta para duras pulseadas. Por suerte, desde hace más de 30 años los gobiernos de los dos países han tenido clara la prioridad de mantener una buena relación. Igual, la tarea no es sencilla, y hay dos noticias muy recientes que ayudan a que tengamos una foto del momento actual. Dos pasos de tango, digamos.

Para los que no se interesan en la industria automotriz, aviso que voy a dar una breve opinión al final. Pero sugiero que hagan un esfuerzo y las lean. Es una parte fundamental de cualquier proyecto industrialista en los últimos 100 años. Una apareció el martes en Ámbito, y en otros medios, claro, pero esta me parece la versión más completa:

«Argentina aceptará créditos de Brasil sólo si se equilibra balanza automotriz

Casi una hora duró la reunión que mantuvieron, por Brasil, los ministros de Industria y Comercio Mauro BorgesPaulo Rogerio Caffarelli, vicepresidente del Banco Do Brasil y secretario de Hacienda, el Asesor Presidencial, Marco Aurelio García. Por Argentina el ministro de Economía, Axel Kicillof, Débora Giorgi, de Industria, Juan Carlos Fábrega, titular del Banco Central, entre otros funcionarios de ambos países. 

El motivo del encuentro fue el avanzar en un nuevo régimen automotor que revitalice el intercambio entre ambas naciones como asimismo mejorar la balanza comercial sectorial deficitaria para Argentina. Kicillof abrió el encuentro planteando justamente este último punto y manifestando su preocupación por el déficit que Argentina mantiene con su vecino. «Brasil ha comprado un 17% menos de vehículos a nuestro país y, por el contrario aumentó las adquisiciones a la extrazona», se quejó, aunque, según comentaron varios de los asistentes, todo el dialogo se caracterizó por el tono amable. 

El ministro de Brasil, Borges no negó estos datos y se ocupó de aclarar que las mayores compras de vehículos a la extrazona no respondían a que los automóviles fabricados en Argentina no sean competitivos. «Es una estrategia de las automotrices», se excusó. Kicillof continúo exhibiendo datos concretos del intercambio desfavorable para la Argentina. «Ustedes disminuyeron las compras a nuestro país en un 18% y nosotros solo un 4%». «En el primer trimestre del año pasado nuestro déficit con ustedes representó unos u$s 250 millones y este año ya llega u$s 700 millones».

Los funcionarios brasileños no replicaron estas cifras y reiteraron la oferta de financiar las exportaciones argentinas a través de la banca comercial. Al tiempo que Kicillof agradecía la propuesta le replicaba a su par que «de nada nos sirve que nos financien si no equilibramos primero la balanza comercial»,aclaró

Cabe recordar que Argentina tuvo un déficit con Brasil de u$s 3.100 millones el año pasado y las ventas a Brasil casi no crecieron y sumaron u$s 16.463 millones, mientras que las importaciones se elevaron 9% interanual, alcanzando a 19.616 millones. 

Cuando se avanzó en los aspectos más técnicos la ministra de Industria hizo hincapié en la necesidad de lograr un acuerdo más compensado en el sector automotriz. «Es cierto que el año pasado tuvimos un superávit comercial por la venta de autos terminados de 389 millones de dólares pero no logramos compensar el déficit de u$s 2.767 millones que tuvo el comercio de autopartes».

Argentina insistió en extender por un año más el acuerdo automotor vigente, que vence el 30 de junio, pero con una mayor integración de piezas locales.

Esto fue lo que determino que la próxima reunión, a llevarse a cabo, el martes o miércoles de la semana que viene en Brasil, van a sumar a las dos entidades que nuclean a las empresas de automóviles Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA) y la Asociación de Fabricantes de Vehículos de Brasil (Anfavea)«.

Esta es la versión argentina de lo conversado ¿se nota, no? Pero lo que se dice es cierto. El problema no es nuevo, además. Hace un poco más de dos años, subí en el blog un posteo muy similar.

Ahora, mi amigo Fernando Del Corro me hizo llegar una nota publicada por Valor, un diario económico brasileño, que también se refiere a la misma situación, desde el enfoque brasileño, claro. Decidí dejarla en portugués, porque es fácil de entender, y nos conviene practicarlo, cómo no.

«Fundo garantirá exportação à Argentina

O governo prepara mudanças no Fundo de Garantia à Exportação (FGE) como parte da delicada engenharia financeira de «salvamento» do comércio entre Brasil e Argentina. Esse fundo deverá servir como uma espécie de «garantidor de última instância» aos bancos comerciais responsáveis por financiar os exportadores brasileiros. A ideia do governo, já levada a Buenos Aires e que deve ser fechada na próxima semana, é destinar cerca de R$ 1 bilhão do FGE à cobertura dos riscos de calote pela Argentina.

A proposta tenta desatar o principal nó que ainda impede um acordo detalhado em torno do financiamento ao comércio bilateral: as garantias financeiras. Dessa forma, caberá ao fundo – que é vinculado ao Ministério da Fazenda – o papel de blindagem dos bancos contra a possibilidade de inadimplência do país vizinho, tirando qualquer risco do Banco Central. Com isso, a expectativa do governo é destravar o financiamento dos bancos e devolver a normalidade ao intercâmbio comercial, que foi duramente atingido pela crise cambial argentina. No primeiro trimestre, as exportações de produtos manufaturados «made in Brazil» ao principal parceiro do Mercosul tiveram recuo de 26%.

As empresas instaladas no Brasil, principalmente montadoras, relataram ao governo que vêm tendo dificuldades muito grandes em fechar operações bancárias – como adiantamentos de contrato de câmbio – porque as taxas subiram demais quando envolvem a Argentina. Para mitigar esse risco e dar tranquilidade às instituições financeiras, as autoridades devem recorrer ao FGE.

Hoje, o fundo atua como um «seguro» às exportações de longo prazo, com financiamento superior a dois anos: basicamente vendas de aeronaves da Embraer e serviços de engenharia (contratos das empreiteiras brasileiras no exterior). Para permitir que esse seguro seja estendido a operações de curto prazo, como é o perfil dos embarques à Argentina, uma resolução da Câmara de Comércio Exterior (Camex) deverá ser aprovada para concretizar formalmente tal mudança.

Toda essa engenharia financeira, apesar de ter sido aparentemente de agrado da Casa Rosada, ainda não foi fechada por causa da resistência do país vizinho em fechar um acordo que só resolva a vida dos exportadores brasileiros. O ministro da Economia, Axel Kicillof, e a ministra da Indústria, Débora Giorgi, deixaram claro o interesse em buscar maior equilíbrio do comércio bilateral e não apenas eliminar obstáculos à importação de produtos do Brasil. Para fechar um acordo, na semana que vem, Kicillof e Giorgi querem um compromisso explícito das montadoras com o uso de mais autopeças fabricadas na Argentina. Justamente por isso, as montadoras foram chamadas a participar de uma nova reunião entre os dois governos, a ser realizada no escritório do BNDES em São Paulo, terça ou quarta-feira.

Um levantamento da Confederação Nacional da Indústria (CNI) aponta que automóveis, autopeças e motores representam 60% da queda nas vendas de manufaturados à Argentina entre janeiro e março. «Temos relatos de empresas da indústria automobilística que não conseguiram exportar um veículo sequer neste ano», diz o diretor de desenvolvimento industrial da CNI, Carlos Abijaodi.

Para o empresário, que elogia o «espírito de colaboração» do Brasil com a Argentina, é fundamental atrelar essa solução nas questões de financiamento a um compromisso de remoção das barreiras protecionistas aos produtores brasileiros na fronteira argentina. O memorando de entendimentos assinado entre os dois países no fim de março, na Costa do Sauípe, fala em garantir «agilidade aos trâmites administrativos e aduaneiros» no comércio bilateral. É uma referência às DJAIs, declarações juramentadas de importação que são liberadas pelas autoridades em Buenos Aires sem regras nem prazos claros, servindo de obstáculo aos fluxos comerciais. Elas são a grande preocupação do governo e da indústria«.

Mi opinión: Argentina y Brasil están sufriendo el mismo problema, uno que estudió aquí Marcelo Diamand y se ha comentado mucho en el blog: sus industrias, en conjunto, no son competitivas en el ámbito internacional. Ambos países han sufrido una «reprimarización» de sus exportaciones (ellos en un grado mayor que nosotros).

Como ninguno de los dos está dispuesto a prescindir de las fuentes de trabajo y de desarrollo que la industria, en particular la automotriz, representa, es inevitable que practiquen diversas formas de proteccionismo (con otro nombre, porque no está de moda en el ámbito internacional). Al mismo tiempo, es evidente que sería absurdo, para ellos y más aún para nosotros, desarrollarla sobre una base exclusivamente nacional. Volveríamos a tener el equivalente de los Falcon, detenidos en una tecnología 20 años obsoleta.

Por eso, este «tango» se seguirá bailando. Ni ellos ni nosotros vamos a cerrar el comercio mutuo – sería un desastre – pero tampoco lo dejaremos libre; llegaremos a acuerdos parciales y temporarios, en «la igualdad de insatisfacción» que decía Talleyrand. Mientras, ambos tenemos la tarea pendiente de modernizar nuestras industrias.

La parte asimétrica del asunto, como queda muy claro de estas noticias, es que Brasil usa sin vacilaciones herramientas financieras para apoyar a sus exportaciones. Me resulta difícil entender porqué nosotros no somos capaces de hacerlo.


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