Macri en 4G

julio 20, 2016

macri_snapchat

Publiqué pocas veces en el blog de BASAT. La mayor parte de mis posteos tienen que ver con la actividad política actual, y el enfoque de la agencia es en la comunicación. La política y la empresaria. Pero… la vida te da sorpresas. Leí esta nota hoy en las páginas políticas de Clarín, sobre un proyecto del gobierno actual, y me di cuenta que confirmaba una tendencia -esta sí irreversible- que contribuyó a definir la campaña del año pasado y va a estar muy presente en las que ya se preparan. La subí al blog de la agencia, y claro, también al blog de Abel.

Las redes sociales se afianzan como eje del mensaje oficial. El plan de celulares 4G en cuotas

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Para saber qué tan compenetrado está Mauricio Macri con la estrategia comunicacional que dirige el jefe de Gabinete Marcos Peña, basta ver la imagen a la que se prestó el Presidente ayer, cuando saludó youtubers en Tecnópolis y se sacó una foto sacando la lengua y con el filtro más famoso de snapchat, la  red social que más crece entre los jóvenes.
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Durante la campaña, en el equipo de comunicación de Macri confirmaron que ningún posteo “político” en las redes sociales funcionaba tan bien como aquellos más triviales, que lo mostraban como una persona “común”, la obsesión de sus asesores. Las fotos del candidato con dirigentes políticos interesaban al “círculo rojo”, pero generaban muchísimas menos interacciones. Luego del 10 de diciembre se hizo más difícil: en su tarea protocolar Macri suele aparecer en las fotos rodeado de funcionarios o detrás de un atril.  Por eso, el perro del Pro “Balcarce” se sentó en el sillón presidencial meses atrás.
“Vamos a probar todo lo nuevo que podamos probar”, afirma uno de los integrantes del equipo de redes que dirige el subsecretario de Vínculo Ciudadano, Guillermo Riera, el responsable de las cuentas oficiales, a excepción de la de Macri, que coordina Julián Gallo.
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Snapchat es el último juguete, pero no es el más importante. Facebook sigue siendo la plataforma preferida de los argentinos, y por ende, del macrismo. Las cuenta del Presidente ya tiene más de 4 millones de seguidores y el flamante perfil de la Casa Rosada supera los 770 mil. Gracias a los algoritmos de la red social, su radio de acción es mucho mayor. La cuenta de Macri puede llegar a 10 millones de usuarios. En la Casa de Gobierno aseguran que es el presidente que genera mayor cantidad de interacciones, aunque Barack Obama sigue siendo el que más seguidores posee. La cuenta de la Casa Rosada -a la que se pueden destinar fondos de pauta publicitaria, puesto que difunde campañas institucionales- hoy puede llegar a un tope de 14 millones de usuarios.
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Entre las dos suman un número parecido al que había alcanzado Macri en campaña con pauta publicitaria – 25 millones de usuarios, un número muy parecido a los 27 millones de argentinos que usan Facebook, y cercano a los 32 millones de empadronados a nivel nacional. Eso explica, en parte, el interés del Gobierno para acelerar el plan de celulares 4G en 12 cuotas: más público. Los mensajes oficiales del Gobierno se verán más en Internet que en la televisión.
 
Una audiencia nueva los espera; con una ventaja: ningún referente de la oposición tiene un desarrollo digital parecido. “Martín Lousteau era el único que estaba trabajando”, cuentan. Hoy es embajador en los Estados Unidos. La experiencia cuenta: en el PRO trabajan con la misma metodología desde 2011. Los viejos operadores están resignados a la apuesta de Peña y Macri.
 
“Es más difícil ablandar una Casa que una persona, pero lo intentamos”, cuentan sobre el nuevo perfil de la Rosada. En el macrismo piensan el trabajo de las redes como una acción territorial, además de comunicacional. A través de los comentarios y mensajes de Facebook toman nota de los reclamos reiterados y a partir de allí organizan el discurso. La idea es mejorar las respuestas y derivar pedidos a los ministerios. Macri todavía no se animó a responder mensajes en vivo, algo que ya probó a nivel local Horacio Rodríguez Larreta. Juran que no necesitan trolls para librar las batallas en Twitter y en los portales. “Ahí no se produce la conversación”, afirman. La semana pasada, Peña llamó a un Marcelo Tinelli enojado porque había sido el objetivo de cuentas truchas. No se sabe si le creyó“.

“Macri frena Atucha III, suma tensión con China…”

marzo 23, 2016

invap

Este es un artículo que leí recién en La Política Online -portal de noticias, chismes y operaciones- y, aunque está escrito en forma sensacionalista e imprecisa (he leído notas más profesionales en LPO, Fidanza), el tema es lo bastante importante -hace a nuestro desarrollo tecnológico y nuestro posicionamiento internacional – para decidir subirlo.

Porque el blog tiene amigos en la comunidad científica, algunos que conocen bien INVAP, y entre los estudiosos de la política internacional, y apuesto que ampliarán la información. En todo caso, los alertará. Les aviso que agregué en negrita algunas observaciones que no pude resistirme, y un breve comentario al final.

Mauricio Macri puso bajo la lupa el acuerdo entre Argentina y China al que llegó el gobierno de Cristina Kirchner para la construcción de la cuarta central nuclear, Atucha III, que quedó así en stand by al menos hasta el año que viene.

La definición del Gobierno, expuesta por el subsecretario de Energía Atómica, Julián Gadano, coincide con una inclinación amistosa hacia Estados Unidos que empieza a ensayar la gestión PRO. Los (norte)americanos son rivales de China en materia de energía nuclear. Los asiáticos buscan hacer pie en el continente y por eso quieren bajar al país también en el área de represas hidroeléctricas, otro proyecto que el Presidente amagó detener.

Mientras fuentes del sector energético especulan sobre el lobby americano en el desarrollo nuclear argentino, el Gobierno nacional derriba a un buque chino (los buques se hunden, estimado) en las aguas costeras de Chubut. No son hechos aislados, y en las relaciones diplomáticas no pasan desapercibidos. Beijing le expresó a Susana Malcorra “gran preocupación” por el episodio y le exigió que tome medidas para prevenir nuevos incidentes  (¿y si no pescan en nuestras aguas? Lamento que haya sido un buque chino, pero conviene mostrar que Argentina puede hacerlo. Es un mensaje para todos).

Hay más piezas que se acomodan solas (solas, solas, no) en el rompecabezas. Barack Obama no viene de vacaciones a la Argentina. Volará justamente a Río Negro para conocer la planta del INVAP, empresa de tecnología aplicada centrada fundamentalmente en las áreas nuclear, espacial y de defensa.

Argentina tiene tres centrales en funcionamiento, Atucha I, la central de Embalse, Atucha II y la cuarta que viene en camino, a construirse en el complejo nuclear de Lima, de Zárate.

Una comparación para tomar dimensiones del caso: Estados Unidos es potencia mundial con 104 centrales; China tiene 26 centrales funcionando; mientras Francia sorprende con su chico territorio y población con relación a las 58 centrales que tiene.

“La llegada de los chinos le está generando urticarias al capitalismo amigo del Presidente”, declaró una fuente del sector, que conoce el paño desde la primera construcción de Atucha. “Están con los pelos erizados, pero sería una tontería decirle no a los chinos”, agregó.

… Por lo pronto, Gadano anunció que el Gobierno no avanzará en la obra de Atucha III y se defendió de los futuros despidos en las centrales de Zárate. En el medio está la empresa Nucleoeléctrica S. A, que opera sobre las centrales y esta semana cambió a sus autoridades. 

En rigor, el acuerdo con China está verde y se trata en principio de un entendimiento marco. Faltan detalles de costos, inversión, tasas, bancos, qué tipo de tecnología se utilizaría, si será de uno o dos módulos, y cuáles son las condiciones chinas para financiar el proyecto.

“Hay una oferta china, con un financiamiento conveniente. Es posible siempre y cuando sea de uranio natural y agua pesada”, explicó a LPO Agustín Arbor González, titular de la Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nuclear. “Esto es beneficioso porque absorbe a una planta productora de agua pesada, en Neuquén, y también tenés asegurada la participación de industriales argentinos nucleados en Adimra, que aportarían componentes de industria nacional”, siguió González.

Sin embargo, el titular del gremio de trabajadores nucleares advirtió que “los chinos estarían condicionando la inversión de esta cuarta central a la construcción de una quinta central, esta sí con tecnología puramente china de uranio enriquecido”.

La cuarta central, Atucha III, en cambio, está prevista para cubrir 750 megawats y con tecnología CANDU, que es canadiense pero se fabrica en Argentina y es la que se usa en la central de Embalse. Esta fue una de las condiciones puestas por Julio de Vido en el acuerdo al que llegó el gobierno kirchnerista.

Sin embargo, ahora Macri, escéptico, pidió rever el proyecto y cerró toda posibilidad de avanzar este año. Es más, Gadano detalló que está el decreto de expropiación del terreno donde se construiría la central, pero aún no fue comprado ni está la plata para hacerlo. La empresa Nucleoeléctrica ni siquiera tiene solicitada la licencia de construcción.

Mientras tanto, sobrevuela también incertidumbre sobre cuál será el destino de Atucha I, que está llegando a su fin de vida útil, según explicaron fuentes del sector. Juan José Aranguren (si se queda) estudia si le va a mantener o la van a desmantelar, para funciones de investigación.

Cabe recordar que Estados Unidos ya había presionado a la Argentina en la era menemista para dar de baja el sistema balístico denominado Cóndor. La desactivación de este proyecto fue uno de los gestos que terminaron por consolidar la relación del ex presidente con el país del norte, en marco de las relaciones carnales.

Otro dato relevante fue el revuelo que causó el año pasado cuando se conoció la colaboración argentina en el desarrollo del plan nuclear iraní“.

(Esto último es lo más alevoso de la nota. “La colaboración argentina en el desarrollo del plan nuclear iraní” empieza en 1973!, cuando gobernaban aquí Cámpora, Lastiri y Perón y ahí el Sha, y continuó, con toda clase de controles internacionales, hasta 1997. Era conocida por todos los que están en los temas nuclear o de seguridad).

Los puntos centrales de esta nota, en lo que hace a la no prioridad por parte del gobierno de Macri en el desarrollo nuclear, repiten lo que con más diplomacia y mejor onda informa aquí Página 12, en esta nota sobre la política nuclear.

Lo que me llama la atención es que el empresario argentino que más se ha destacado, desde hace años, en desarrollar negocios con China es… Franco Macri. Es cierto que Mauricio y su equipo están desesperados por inversiones yanquis (que no serán importantes en ningún caso, me temo). Don Franco no sería la primer figura conocida con problemas filiales. Julio César, Felipe II, una larga lista de emperadores bizantinos…


Scioli y el gambito Troilo

marzo 9, 2016

Scioli en C5N

Hace unas horas recibí el wasap de un amigo “Scioli está con Gato Sylvestre en C5N. Muy bien guionado, eh? Nombró a Ferrer“. Quien me lo enviaba es un informado y convencido kirchnerista, pero desde hace tiempo cree que era necesario “bajar un cambio” y, sobre todo, hacer sintonía fina para que el modelo basado en el mercado interno fuera sustentable. Además, tiene vínculos con técnicos que trabajaban con DOS. No me sorprendió su llamada.

Ahora, corresponde señalar que escuché parte del programa con creciente interés. Lo que ahí dijo el ex gobernador y ex candidato tampoco fue sorprendente. Repitió la defensa de la gestión kirchnerista, de las políticas que ya había defendido en la campaña, en el estilo Scioli: es decir, el de alguien que no ha leído a Laclau, ni sobre el criterio amigo-enemigo en Carl Schmitt. O si los leyó, decidió que a él no le servían.

Consultado sobre su opinión de los primeros tres meses del nuevo Gobierno, dijo que “desde que asumieron hasta ahora, la gente fue deteriorando su nivel de vida”, y agregó que “ellos creen que la variable de ajuste es el salario, los humildes y el empleo”. “La brecha entre ricos y pobres se ha ampliado en estos tres meses. Se perdieron 100 mil puestos de trabajo y también las expectativas es que se recuperarán”.

También dijo “Se podrán criticar muchas cosas del Gobierno anterior, pero la gente llenaba el changuito, compraba un aire acondicionado y llenaba la heladera. Ahora, le dicen que apague el aire acondicionado por que no van a poder pagar la factura de luz y que no abran mucho las heladeras”.

“La inflación está muy por encima del 40 por ciento”. Y los dirigentes gremiales “fueron muy benevolentes al aceptar una paritaria muy por debajo de la devaluación”.

Sostuvo que nunca negó “la posibilidad de llegar a un acuerdo justo y equitativo con buitres”. Pero también aclaro que no había que caer en “los errores del pasado” porque “ha costado sangre, sudor y lágrimas desendeudar al país”.

En resumen, era posible prever que Scioli diría estas cosas o parecidas, si decidía aparecer cuestionando la gestión Macri y defendiendo las políticas kirchneristas. Y también, por supuesto, es lógico que lo haga: fue el candidato presidencial de la fuerza que hoy es la principal oposición, y acompaño durante 12 años estas políticas.

Es cierto que un número de los dirigentes que tuvieron responsabilidades importantes en la gestión K, hoy practican esa variante local de la autocrítica, con amnesia incluida. Pero no era de esperar con Scioli, que ha hecho un punto de reivindicar su pasado político. Todo.

El punto interesante es que los referentes, los nombres que en primerísimo lugar los argentinos no politizados -la gran mayoría- identifican con el gobierno anterior son los de la anterior Presidente, Cristina, por supuesto, y de quien fue gobernador de Buenos Aires y candidato (Los identifican los que lo recuerdan bien y los que lo recuerdan mal, claro).

Y si bien CFK mantiene una comunicación constante con un grupo reducido de fieles, y recibe en Calafate a más gente de la que se sabe, y Scioli caminó barrios y medios después de la derrota, lo cierto es que ambos se han abstenido de tomar posiciones públicas en estos días de forcejeos y disputas en el peronismo.

Eso sí, ahora Daniel puede decir como Troilo “Alguien dijo una vez que yo me fui de mi barrio… ¿Cuando?, pero… ¿cuándo? ¡Si siempre estoy llegando!“.

¿Es un hecho importante? Daniel Scioli comparte la carga de la derrota -pesada, en el peronismo y en la política-, hoy no gobierna en ninguna parte, no maneja ningún aparato territorial o sindical, y no cuenta con una multitud de seguidores unidos por un lazo emocional, como sí los tiene Cristina Kirchner. Además, se le cuestiona, y no sólo por los K más ortodoxos, que no sumó votos por encima de los dispuestos a votar al kirchnerismo, como las encuestas de años anteriores hacían suponer.

(Sobre esto, la historia reciente nos da una explicación: A fines de 1998 y principios de 1999, las encuestas le sonreían a Eduardo Duhalde: aparecía como el futuro Presidente. Cuando se afirmó la candidatura de De la Rúa, por la Alianza, sus números empezaron a descender. Era claro: los que querían votar contra Menem, ya tenían candidato.

Buena parte de la “imagen positiva” de DOS se la daban las encuestas simplemente porque era la figura más conocida que no era Cristina, muy diferenciado en estilo y gestos. Cuando el voto contra ella encontró dos candidatos mejores, Macri y Massa,… Scioli se quedó solamente con los votos peronistas-kirchneristas).

Esto es historia antigua, aunque los medios neo oficialistas (y algunos neo opositores nostálgicos) se esfuerzan en mantenerla vigente. El presente es este gobierno de Macri, y el año que viene los votos se decidirán -siempre es así- por cómo se sientan los argentinos en relación a él. Entonces, la tarea política de los que no son oficialistas es construir la oposición. De los peronistas en particular, armar el peronismo.

Es imposible separar el relativo silencio de CFK, la relativa discreción de DOS, del hecho que hoy el peronismo enfrenta una divisoria de aguas, con el acuerdo con los fondos buitres, y, en general, con la actitud hacia el gobierno de Macri: negociación o enfrentamiento.

Se especula que CFK espera a que esa división se haga explícita, para que no se le atribuya ser la autora. Porque sabe -todo el que se enfrenta a las realidades de la política lo sabe- que un peronismo dividido es más débil, y está más lejos de recuperar el gobierno. Puede ser. Si es así, la reaparición de Scioli, con este discurso, significa que cree que tiene espacio para reivindicar las políticas de la gestión kirchnerista, en su estilo “no confrontativo”.

Una pregunta pendiente, en este caso, es si CFK desconfiará de una “ambigüedad de Scioli y sus allegados. O encontrará su postura útil para consolidar un peronismo dispuesto a enfrentar al gobierno, que abarque más allá de los incondicionales.

La otra cuestión es la decisiva: si Scioli será, es, capaz de convertir la familiaridad que los argentinos tienen con su figura en una referencia política de la “oposición posible”. Podría repetir, otra vez!, “el que viva, lo verá“. Pero me parece más relevante una vieja frase de Perón: “No es que nosotros hayamos sido tan buenos. Pero los que vinieron detrás nos hicieron óptimos“.


Internas macristas: Después de Prat Gay

febrero 1, 2016

presidente-Mauricio-Macri

Por ahora, la información política en la blogosfera -como en los medios neo opositores- tiende a ser sobre las pujas internas en el peronismo y las dudas y angustias en el efepeveísmo. Del otro lado de la grieta…, dan poca información; más bien, denuncias sobre su infinita maldad.

Y en los medios neo oficialistas, casi lo mismo, en espejo! Mucha peronología, y del gobierno actual, historias de los nuevos funcionarios, gente bien intencionada que se esfuerza en arreglar la pesada herencia. Entonces, el blog de Abel, en su tradición de equilibrio, quiere acercarles algo de la interna macrista.

Para eso, empiezo con esta jugosa nota que publicó el viernes en BAE Alejandro Bercovich -un periodista nada bondadoso con el anterior gobierno; tiene peor opinión que yo, por ejemplo, del “keynesianismo chabón” (En mi opinión, da resultados menos malos que el “ajuste para ganar la confianza de los inversores“). La cosa es que está bien informado sobre lo que está pasando ahora entre los grupos económicos, los CEOs y el Estado que ahora, como dice Bercovich, “no es árbitro sino ring“. Breve comentario mío al final.

Carlos Melconian no se calla nada. En Mamá Ganso, la quinta esteña del banquero Jorge Brito, el presidente del Banco Nación se despachó ante empresarios con críticas poco fraternas hacia Alfonso Prat-Gay y el resto del equipo económico, donde opinó que “no hay ninguna coordinación”. Su socio histórico y cerebro de la próspera consultora M&S, Rodolfo Santángelo, acababa de divulgar entre sus clientes un informe fechado el 18 de enero donde se definen como “asimétricas” las metas de inflación y de déficit fiscal para 2016 y donde se pronostica que el primer trimestre del año cerrará con una suba de precios del 9%, lo cual llevará la inflación anualizada a más del 32% en marzo. Muy lejos de la meta del 20 al 25% que propuso el ministro de Hacienda, que el informe reservado cataloga como “demasiado exigente”, pero que el propio Presidente ratificó en los Alpes suizos con la mira puesta en las paritarias que considera su primera gran prueba de fuego.

En medio de esas internas, con un equipo suplente precalentando en el banco a menos de 100 metros del Palacio de Hacienda y una ola de despidos que avanza lenta pero irrefrenable en el Estado y las empresas que aprovechan el “siga siga” del Ministerio de Trabajo, el Gobierno acaba de disponer -sin voceros, gacetillas ni conferencias de prensa- la brusca suba de tarifas eléctricas que había anunciado durante la campaña para cerrar el grifo de los dispendiosos subsidios devidistas. Esa canilla, que transfirió recursos durante años a sectores pudientes y no solo agujereó las cuentas públicas sino que puso al kirchnerismo en la disyuntiva de devaluar o fijar un estricto control de cambios, acaso sea el mejor ejemplo de cómo se puede desvirtuar la intervención del Estado al punto de ridiculizarla y abrirle camino a una política que hoy recita la Biblia del mercado y rechaza de plano cualquier intento de regular con criterios sociales el consumo de algo tan elemental como la energía.

Para los estrategas del macrismo, la legitimidad de un tarifazo que multiplicará por seis el gasto familiar de los hogares en luz y gas no solo viene dada por los valores absurdos que se pagaron en los últimos años en el área metropolitana por esos servicios frente a otros como el cable, el celular, la prepaga o internet. También emerge de los reiterados cortes de suministro de los últimos veranos. Pero como lo prueban los megacortes de veranos como el de 1999, cuando las tarifas seguían dolarizadas, la rentabilidad es condición necesaria pero no suficiente para que las empresas inviertan. La otra pata son los controles que deben llevar adelante organismos como el Ente Regulador de la Electricidad (ENRE), donde anteayer se oficializó el nombramiento de los dos vocales que mencioné dos semanas atrás: Juan Garade y Ricardo Sericano. El primero fue director de Edesur entre marzo de 2001 y mayo de 2012 y el segundo ocupó una gerencia de Edenor desde septiembre de 1992 hasta agosto de 2010.

Los cortocircuitos internos y las facturas cruzadas emergen como consecuencia de la unción al frente de cada despacho gubernamental de un referente empresario del sector sobre el cual fija reglas. Las disputas por el excedente no se libran con el Estado como árbitro sino como ring. Mientras el secretario de Comercio, Miguel Braun, viene de desmantelar sin ruborizarse el programa Precios Cuidados, tal como reclamaba entre otros su tío Federico Braun, el dueño de la cadena La Anónima, el ministro Ricardo Buryaile acusa por radio a los supermercadistas de “quedarse con recursos de la gente” y agita a sus bases ruralistas para seguir incrementando su porción de la renta mediante subsidios, como si no alcanzara con transferencia que generaron la devaluación y el recorte de retenciones.

¿Se compensará un lobby con el otro? En el caso de las telecomunicaciones, claramente no. El peor escenario para Telefónica terminó de materializarse esta semana con el anuncio que el grupo Clarín hará uso de la opción que había comprado para quedarse con el 100% de Nextel, la moribunda compañía de trunking que ahora se propone convertir en el cuarto jugador de peso en el mercado de telefonía e internet móviles. Fue el corolario obvio del decreto 267/15, que modificó de un plumazo las leyes de medios y de telecomunicaciones y bloqueó por al menos tres años el ingreso de las telefónicas al todavía apetecible mercado de TV por cable. Clarín necesita alzarse ahora con la banda de espectro 4G que dejó vacante Arlink, de Vila y Manzano, para convertirse en el primer jugador del mercado en ofrecer “cuádruple play” (internet, cable, telefonía fija y móvil).

El regreso a la Casa Rosada como directivo de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) de su CEO Héctor Magnetto, otrora un habitué, le augura al holding de la trompetita una fortuna venturosa en esa faena. Lo mismo puede inferirse de la designación como vocera del gobierno porteño de Lorena Marino, hasta noviembre gerenta de Comunicaciones de Cablevisión. Claro que en su intento de ocupar ese espectro 4G aún sin dueño puede enfrentar resistencias parlamentarias y para inscribirse como operador debe recibir la venia del flamante ENACOM, que preside Miguel De Godoy, el antecesor de Marino. También resta ver el rol que juega el misterioso fondo Fintech del mexicano David Martínez, socio de Clarín en Cablevisión y a la vez pretendiente del paquete controlante de Telecom. El empresario Adrián Werthein, la pata local de Telecom, lidiará con esa puja a su regreso de Londres, donde vacaciona aprovechando la graduación de su hijo como magister.

Los más indignados por el DNU redactado a la medida de Clarín no son los panelistas cesanteados de 678 ni los empoderados de Parque Centenario. Son los directivos españoles de Telefónica, que ahora pusieron en revisión las inversiones por 36.000 millones de pesos que anunciaron en diciembre para los próximos tres años en su filial argentina. El eco de su bronca se lee en revistas especializadas en el sector como Convergencia Telemática, en cuya editorial de enero puede leerse que la norma “queda como un ejemplo histórico nunca visto —salvo en gobiernos antidemocráticos o dictaduras— sobre la demolición de leyes por DNU en un área en la que no existen urgencias y tampoco necesidades extremas, pero sí la estrategia de acumular poder por parte del monopolio, sin importar las formas”.

Paritarias Cuidadas

En un gobierno que insiste en abordar la política como un simple asunto de gestión, obturando a propósito el resto de sus aristas, Rogelio Frigerio es el único que intenta torcer el rumbo de colisión que parece seguir la relación entre la Rosada y los gobernadores peronistas. Esta semana empezó a mostrar resultados: la reunión que mantuvo con trece de ellos, la revisión del decreto que modificaba la coparticipación en beneficio de la Ciudad de Buenos Aires y el anuncio de que girará a Córdoba 15.000 millones de pesos para obras. El dato incómodo que soslayó la mayoría de las crónicas es que 2.500 de esos millones serán para IECSA, la constructora de Angelo Calcaterra, primo hermano de Macri, quien tenderá un gasoducto asociado con capitales chinos.

Para el resto de los contratistas, la situación es más incierta. El jefe de la Cámara de la Construcción, Juan Chediack, advirtió el lunes que la parálisis de los pagos mientras se auditan las obras ya forzó el despido de 30.000 de los 430.000 obreros que trabajaban en diciembre en el rubro. Sumadas a las 24.000 del sector público que ya contabiliza el “Despidómetro”, un medidor colaborativo y anónimo que causa furor en las redes sociales pero que no goza del apoyo que los gigantes mediáticos le dan a plataformas similares, como Chequeado.com, las cesantías empiezan a cumplir su rol: asustar a los que conservan sus puestos de cara a una ronda de paritarias que asoma tensa a la luz de los pronósticos de Melconian.

El mismo escalofrío recorre las espaldas de los empleados de complejos como el autopartista y el textil, cuyos lobbistas ya enviaron sendas cartas al ministro de la Producción, Francisco Cabrera, donde le advirtieron que su decisión de firmar todos los permisos de importación que habían quedado pendientes de 2015 hizo que cadenas como Zara suspendieron la mitad de los encargos que habían hecho en diciembre a confeccionistas locales, y que las automotrices también frenaran pedidos a proveedores. “Se instaló un clima importador como no veíamos hacía años”, comentó horrorizado a este diario un histórico del negocio textil, que emplea a 450.000 personas desde el algodonero chaqueño hasta el diseñador palermitano.

En las paritarias, como escribió el analista Martín Rodríguez en la revista web Panamá, se prefigura un límite concreto para el Gobierno. En ellas no lidiará con la Argentina de la grieta cultural sino con la de la fractura social. Tendrá enfrente a “los sindicalizados, los que no se bajan del consumo, esa Argentina aspiracional que no quiere ser la carne de cañón del sacrificio para que un día llegue el desarrollo, sino saciar el hambre de consumo y mantener estándares de vida en un país donde el Estado no garantiza buena provisión de salud o educación, para empezar”. Suerte con eso“.

Una de las frases más acertadas de este artículo “Como lo prueban los megacortes de veranos como el de 1999, cuando las tarifas seguían dolarizadas, la rentabilidad es condición necesaria pero no suficiente para que las empresas inviertan” está confirmada, también en el “Primer Mundo”, por las empresas eléctricas de California y el escándalo de ENRON.

Que la rentabilidad es condición necesaria pero no suficiente para invertir es válido para todas las empresas, no sólo las eléctricas. También podrían reflexionar mis amigos ultra K (ultra keynesianos) que la existencia de demanda tampoco es garantía de inversión…

De todos modos, el punto central del artículo es la ansiedad (muy conocida) de Melconian por reemplazar a Prat Gay. En mi opinión, es dudoso que lo consiga. Macri tal vez habría ensayado un tratamiento de shock al comienzo de su gobierno (Prat Gay es, en ese marco, un gradualista, aunque Ud. no lo crea), pero terminada la luna de miel, y -en esa eventualidad- obligado a reemplazar a su ministro clave por el desgaste… Sin duda, los focus groups de Durán Barba le harán ver que no es prudente.


Macri y la vuelta a la naturaleza

enero 27, 2016

presidente-Mauricio-Macri

No. Este no es un posteo sobre bicicletas. Es un homenaje (bah, un afano) a un texto que me impresionó tanto que me lo apropio. Estoy en desacuerdo con la conclusión, eh, pero lo que dice de las pulsiones básicas del macrismo, y también de otras, las del peronismo, me parece acertado y filoso.

Lo encontré en el blog de Martín Rodríguez, un talentoso poeta al que la militancia del palo mira con desconfianza -no es todo lo K que debería ser- y está firmado por Daniel Santoro. Y no puedo estar seguro si es el pintor que resignifica la iconografía del peronismo o el editor de Clarín! Pero tengo que reconocerle una mirada muy inteligente, aunque yo no esté de acuerdo en el diagnóstico. Pero eso va en mi comentario al final.

El actual gobierno se plantea no como un nuevo comienzo fundacional, sino más bien como una vuelta a la amable y eterna naturaleza de las cosas. Esto no podría lograrlo sin antes emprender la tarea de un desmontaje de los lugares de mayor densidad simbólica e ideológica, lugares en torno a los cuales el peronismo, y luego el kirchnerismo, produjeron y replantearon la novedosa articulación entre pueblo y nación, expresada sobre todo a lo largo de los 3 últimos gobiernos.

Esta herencia simbólica se mostró en salones, monumentos, abigarrados fondos iconizados que enmarcaban las cadenas nacionales (maquetas, billetes, Eva Perón, Belgrano, Moreno, los héroes latinoamericanos, etc.), incluso afuera, por detrás de los ventanales no se dio descanso a los requerimientos escópicos, una Juana Azurduy, con su sable erecto, interpelaba a los gobernantes que se sentaban en el sillón de Rivadavia, un sillón de pronto ocupado ahora por un simpático perrito callejero, que por supuesto no tiene en su naturaleza hacer el mal.

El nuevo régimen escópico cambió estas memorabilias nacionales por amistosas fotos de familia sacadas en parques y jardines, fondos de pura naturaleza, sin requerimientos, sin claves visuales a desentrañar; solo una muda y primitiva parodia danzante en el balcón de nuestros más caros discursos fundacionales bastó para que entendiéramos el nuevo paradigma, y esta vuelta de lo natural incluye por supuesto el papel moneda, por tierra mar y aire se muestra la incontenible fuerza de la naturaleza, se exhibe un territorio a explorar, libre de cualquier prejuicio ideológico, purgado de las molestas pretensiones del que viene con opiniones propias. Ingrávidos, sin el peso de las herencias simbólicas, podremos ingresar al fin, con la naturalidad del buen salvaje, al paraíso “naturalizado” del poder global financiero.

Mientras tanto aquí, en nuestra tierra, los compañeros continúan tramitando el duelo de la derrota, se suceden las reuniones, las charlas informales, los intentos de alguna orgánica, se dice “algo tendríamos que hacer”, de alguna manera todo sirve para desangustiarnos, las más diversas opiniones circulan con total libertad, se duda de todo, ¿realmente hubo una voluntad de ganar? ¿Será Cristina la conducción? ¿Todo este caos se ordenará con su vuelta al centro de la escena? ¿Será ella el factor de unidad, o precipitará las rupturas en espera?

Otros compañeros decidieron transitar esta etapa traumática reunidos en parques y plazas, dan pequeñas batallas asamblearias, se entregan a un desgaste inevitable y los hacen al ritmo y en el lugar que el adversario decide con su loco compás de verano, todo a contramano de los conocidos manuales de estrategia.

Es fácil advertir que la noticia más ansiada por nuestro enemigo será la de la ruptura del sistema kirchnero-peronista, la pinza metafísica ya está operando, por un lado el desmontaje simbólico naturalista y por el otro la inminente extracción del núcleo peronista que estructura al kirchenrismo, de modo tal que el kirchnerismo deshuesado pueda -cumpliendo una cruel paradoja- ser ese partido progresista que se insinúa en algunos parques metropolitanos (tan lejos de los conurbanos). Hay compañeros que sueñan el sueño del enemigo, el deseo que el kirchnerismo sea ese partido, un poco PI, un poco flácido y finamente purificado de la mugre peronista.

¿Y que de los sabrosos restos óseos del peronismo? con ellos seguramente se hará un puchero (un muleto liberal opositor), alimento nutritivo para las corporaciones.

Será la tarea de quienes se asuman como la conducción del conjunto de nuestro movimiento aplicar el delicado “arte de la conducción” (también entendiendo éste arte como la posibilidad de transformar la naturaleza). Sin éste complejo equilibrio que implicará renuncias, gestos de grandeza, extrema comprensión, empatía e incluso misericordia, la catástrofe que se anuncia en el horizonte será inevitable, y al menos los próximos 8 años serán, “naturalmente”, de Macri“.

Este texto me impactó porque -por la tarea que hacemos en BASAT– me queda muy clara la importancia que tuvo y tiene en la campaña de Macri el manejo de la imagen. Completamente centralizado y vertical. Hasta en la página de Facebook del último candidato a concejal del PRO en un pueblito de provincia, encontramos la foto relajada, con fondo verde y natural.

Y ayer leo en LPO Marcos Peña les pidió a los ministros que no hagan revisionismo histórico en sus discursos y que eviten hablar de la herencia kirchnerista.

En las reuniones en las que define la estrategia comunicacional del Gobierno, el jefe de gabinete planteó que la nueva administración debe referirse únicamente al futuro y no caer en el pantano de las discusiones sobre el pasado, una especialidad del relato K.

En ese sentido, para simplificar la orden, Peña pidió a los funcionarios que eviten los vocablos con el prefijo “re”, como reivindicar, restaurar, rememorar o reconstruir.

El dictamen responde a lo que en el PRO ya llaman el “modelo ballena”, en referencia a los nuevos billetes que anunció el Banco Central, que eliminaron la figura de próceres como San Martín, Belgrano y Sarmiento para reemplazarlos por cetáceos, yaguaretés y guanacos“.

Ahora, las reservas: Esto es el PRO, la agrupación que traslada a la política convencional el estilo de las ONG. Marcos Peña lo expresa más aún que “Mauri”, al que le sale el empresario de adentro a menudo. Pero… el PRO es la conducción política de un “espacio” mucho más vasto -el 51 %- alimentado por el anti peronismo y por el anti kirchnerismo (Existe una discusión -aunque yo la encuentre un poco idiota- sobre si hay diferencia entre el peronismo y el kirchnerismo. Lo que sí me parece indiscutible es que esos dos “antis” no son lo mismo).

En el anti kirchnerismo pasional puede haber cosas en común con el PRO: el menemismo, por ejemplo, expresó un cansancio con la ideología, con los símbolos tradicionales y también con el sanateo ideológico (que, reconozcamos, abunda).

Pero en el anti peronismo hay tanto de ideología y de símbolos como en el peronismo. Lean La Nación, si tienen alguna duda. La Michetti, la Carrió, muchos radicales, se referencian en ellos mucho más que en los globitos del PRO.

Y la reserva más concreta, aunque parcial, con lo que dice D. S.: la derrota del macrismo, o su validación, no dependen, por la mayor parte, de cómo resuelva el peronismo en lo inmediato el tema de su conducción. Sé que es bueno para nuestro ego pensar así, pero la tradición argentina es que los oficialismos se derroten a sí mismos.

La tarea de reorganización, de renovación (con perdón de la palabra) del peronismo tiene un contenido más importante: definirá lo que les vamos a proponer a los argentinos para el futuro.


Un consultor racional para Macri

enero 23, 2016

macri

Soy lector de las columnas de los sábados de Eduardo Fidanza en La Nación, y algunas las he subido y comentado en el blog. Para ser franco, no todas son interesantes. A muchas las leo como reflexiones convencionales y previsibles de la intelectualidad de la vieja social democracia argentina, la que se definió desde hace 70 años por su rechazo al peronismo.

Igual, es un hombre inteligente y escribe bien. A la de hoy, aunque cita a Mora y Araujo, un sociólogo al que respeto mucho, y encuestas de Poliarquía, a las que respeto un poco menos, no la clasifico entre las interesantes. Pero me pareció que vale la pena reproducirla, porque encuentro que es una reflexión sobre el dilema del gobierno Macri, y la actitud que recomienda. Creo que dice algo sobre los que apoyan a este Presidente sin creer en el “relato” PRO. Al final, una brevísima reflexión mía.

En su libro La Argentina bipolar, Manuel Mora y Araujo afirma que la opinión pública argentina es muy volátil. Se caracteriza por fuertes cambios de expectativas. Premia y castiga con rapidez. Muta de ideas repentinamente, abandonando el optimismo para trocarlo por visiones adversas del futuro. Y a la larga exhibe cierta circularidad. En rigor, según la interpretación de Mora, se trata de una conducta defensiva. Ante un país inestable, la gente se adapta respondiendo a la incertidumbre con apegos eufóricos, desconfianzas repentinas y rechazos viscerales. Considerando plazos más extensos, estos altibajos habilitan la comparación: el humor de los argentinos frente al poder semeja a la célebre patología psiquiátrica. La opinión pública marcha en círculo del éxtasis a la agonía.

La observación de tendencias a lo largo de tres décadas avala este argumento. Alfonsín generó extraordinarias expectativas, que se convirtieron después en rechazo e indiferencia. Sólo la enfermedad y la muerte le devolvieron el respeto, expresado en una multitudinaria despedida. Con Menem y De la Rúa la sociedad fue más brusca: pasó del fervor al castigo, sin atenuantes ni reconocimientos. La volatilidad se expresó de otro modo durante el kirchnerismo y afectó sólo a Cristina. Ella cayó de una imagen positiva cercana al 60%, al iniciar su primer gobierno, a alrededor de 20% tres meses después, cuando ocurrió la crisis del campo. Luego de enviudar y con la economía creciendo, volvió a la cima, para caer más tarde, describiendo una evolución errática que no le impidió, sin embargo, concluir su ciclo con 40% de apoyo. Néstor Kirchner, en cambio, fue el único presidente que, hasta ahora, esquivó la bipolaridad de los argentinos. Su alta valoración fue estable entre 2003 y 2007.

Interesa la historia porque esta semana trascendieron los primeros datos sobre la evaluación del nuevo gobierno. Los resultados del sondeo de Poliarquía son muy prometedores para la reciente administración: la aprobación de la gestión supera el 70%, el presidente posee una imagen positiva del 64%, y su gobierno, del 58%. En principio, los argentinos le están otorgando un importante crédito temporal al oficialismo. Un dato clave de la confianza en el Gobierno así lo indica: casi el 70% de la población estima que Macri “sabe cómo resolver los problemas del país, pero necesita tiempo”. Junto con el Presidente, en el podio de los más apreciados se ubican María Eugenia Vidal, hoy la dirigente mejor evaluada del país, y Sergio Massa, al que Macri acaba de elevar a la categoría de principal líder opositor. El balance se completa con un dato sorprendente: dos tercios juzgan de manera favorable la política económica.

La buena imagen del Gobierno queda enmarcada por un incremento notable del optimismo sobre el futuro del país. El 69% considera que la situación mejorará en los próximos meses, mientras se estima que hubo progresos en la calidad de los dirigentes y disminuyeron la corrupción y la inseguridad. Pero es en las esperanzas sobre la economía donde, paradójicamente, se advierte la reversión más radical del estado anímico, compatible con la tesis de una opinión pública volátil. El 58% cree que 2016 será un buen año económico, y el 61% tiene la misma opinión sobre la evolución de la situación de acá a tres años. Para tener una idea del cambio de expectativas, considérese que a mediados de 2014 menos del 20% de la población era optimista pensando en los siguientes doce meses.

Sin embargo, el optimismo no se asienta en una visión edulcorada del presente. Da la impresión, más bien, de que es la consecuencia del cambio político, al que la sociedad pareciera concederle un efecto mágico. La gente le reconoce carisma al Gobierno, pero no se engaña sobre las dificultades que atraviesa en su vida diaria: el 50% afirma que la situación económica es regular, y el 24% que es mala; el 66% sostiene que en el último mes los precios aumentaron mucho, mientras que el 49% espera que en los próximos el incremento continúe, aunque a ritmo más moderado. Estas opiniones resultan coherentes con el diagnóstico de problemas que traza la sociedad: las contrariedades económicas (inflación, desempleo y bajos salarios) superan largamente a la inseguridad.

La evaluación del nuevo gobierno y las expectativas que la acompañan se prestan, en principio, a dos lecturas. Una es amable y evidente: los argentinos en general, no sólo los que votaron a Cambiemos, simpatizan con las autoridades y les conceden un crédito para encarar los problemas del país. La otra lectura es inquietante: existe una enorme brecha entre las expectativas de bienestar y las posibilidades efectivas de alcanzarlo, a la luz de los graves problemas heredados. La economía está exhausta pero la gente, de vacaciones y escasa de información, cree que todo marchará de parabienes.

Sólo el liderazgo político del Gobierno y de la oposición responsable puede achicar esta brecha. En el corto plazo, es preciso contener a los argentinos y prepararlos para días difíciles. Ése será el requisito de tiempos mejores. De lo contrario, retornará la bipolaridad de un país indolente, acostumbrado a vivir por encima de sus posibilidades“.

Como digo en el título, es un consejo racional, que toma en cuenta los datos de la realidad económica -que es, a la larga, el factor decisivo: El gobierno debe tratar que los argentinos de a pie acepten que vienen días difíciles. Pero… desde mi experiencia profesional tengo que decir que la racionalidad no es lo único ni lo que más importa en política. Los votantes, o una porción de ellos, pueden aceptar inconvenientes y pérdidas -las aceptaron ya- por ideales o prejuicios. Pero hacia adelante, el gobernante debe ofrecerles esperanzas. Creo que Macri se aferrará más a Durán Barba que a Eduardo Fidanza.


El aporte de Macri a la unidad del peronismo

enero 22, 2016

foro-de-davos

No sé ustedes, pero yo estoy un poco cansado que en la gran mayoría de los posteos termine hablando de la interna del peronismo.

Sucede que no solamente los peronistas politizados -como yo- la encuentran irresistible. También los de afuera pontifican sobre ella, con la esperanza de influirla. Algún(os) motivo(s) habrá.

Como sea, creo que es un deber de todos los peronistas reconocer el valioso aporte que acaba de hacer el Presidente Mau a la unidad de nuestro movimiento. Más allá de sus motivos, justamente. A caballo regalado no se le hacen implantes.

Me refiero a que, en Davos, Macri posicionó a Massa como el próximo líder del PJ. Y procedo a explicarme.

El colega bloguero y amigo Artemio López insiste todos los meses, desde hace unos dos años, que “El tipo de unidad histórica – social y política- que plantearon Néstor y Cristina está crujiendo“. Supongo que se refiere a la convergencia en el Frente para la Victoria entre el peronismo -o un sector de él, tan mayoritario electoralmente que la distinción es pedante- y un sector del “progresismo”. Sector de la “centro izquierda” que las últimas elecciones mostraron también como mayoritario. Como recordarán, Progresistas de Stolbizer sacó menos votos que el Frente de Izquierda de Del Caño.

Ahora bien, es indiscutible que hay tensiones. No ya dentro del FpV. En el seno del peronismo. No es sorprendente. Tenemos compañeros, legitimados con cientos de miles de votos, cuyas ideas son similares a las de Sergio Massa. O un poquito a la derecha. También hay (of course) muchísimos compañeros con un vínculo emocional con Cristina Kirchner, que consideran que su gobierno fue maravilloso y sus decisiones todas acertadas. O, al menos, que no vale la pena discutirlas, frente al Mal Absoluto que está enfrente. Y hay otras posiciones, cómo no.

Ninguna de las dos que mencioné me expresa exactamente. Pero eso no importa. La realidad política es que si el peronismo quiere triunfar –y quiere, créanme- necesita todos esos votos. No le sobra ninguno, especialmente cuando desde el otro lado se construye una opción que también sabe sumar. Como pasó en 1983, 1999, 2015…

En realidad, mi escepticismo de siempre frente a la ruptura tantas veces anunciada por intelectuales y comunicadores, es que esta diversidad no tiene nada de nuevo. Ni en el peronismo, ni en la política real. Sólo alguien que no conoce, por ejemplo, a los partidos Demócrata o Republicano de los EE.UU. cree que tienen homogeneidad ideológica. O el partido Laborista de Gran Bretaña, que reúne a Blair y a Corbyn.

En la sociedad moderna, cada vez más fragmentada, la suma de diversidades necesarias para gobernar se da a través de partidos de masas, como en los casos citados. O por coaliciones parlamentarias, como en la Europa continental o en Brasil.

De cualquier modo, esas tensiones, inevitables, se manifiestan abiertamente entre nosotros cuando un peronista no tiene la Presidencia de la Nación (cuando no es así, también hay tensiones, por supuesto, pero rara vez se expresan en público. Nuestra tradición es que un Presidente peronista conduce el movimiento). Por ejemplo, en reuniones como las que cuenta aquí Pablo Ibáñez de Ámbito, o esta otra que relata Sabrina Carrasco de Letra P. (No las voy a sintetizar y comentar, como tengo por costumbre. Es viernes y hace mucho calor. Los interesados en la interna, léanlos).

Frente a esas tensiones, digo, Macri nos hace, llevándolo a Massa a Davos y “dándole manija”, un importante favor. Entiéndase: no es que toda la franja dirigencial del peronismo, y las bases que aspiran a ingresar a esa franja- están peleando por ser el Número Uno. Alguno/as sí, pero la gran mayoría quiere afirmar sus cuotas de poder y/o representatividad. Que el gobierno nacional -y el bonaerense- con sus recursos, aparezca favoreciendo a uno -que se puso afuera de la manada para pelear- dispara los instintos defensivos de la mayoría. Para no hablar de las bases, las que no aspiran a ser dirigentes pero votan para elegirlos. O rechazarlos.

Nos viene bien, entonces, hasta que la realidad -los votantes- decidan quién es el Número Uno. En cuanto al Frente para la Victoria… No alcanzo a ver porqué habría que romperse. Salvo por prejuicios ideológicos, que nunca han sido decisivos en el peronismo. Perón siempre, en todas las elecciones en que participó, hizo frentes electorales. Más recientemente, Menem gobernó diez años con lo que era, en la práctica, un frente entre el peronismo y la derecha “neoliberal”. Y los Kirchner gobernaron doce con uno entre el peronismo y el progresismo.

Hoy la derecha “neoliberal” tiene su propia fuerza. Y ganó las elecciones. El progresismo… sí tiene prejuicios ideológicos. Contra intendentes, ex intendentes (excepto Sabbatella), gobernadores, ex gobernadores… Sólo le tienen confianza a Cristina, y hasta ahí. Pero CFK, que no se fue del peronismo en los ´90, cuando las almas bellas progres se amontonaban en el Frepaso -y éste aparecía como una opción ganadora- es muy dudoso que se vaya ahora, para armar un partido de “los buenos”. Perón nos advirtió hace mucho que los buenos somos pocos.


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