Brasil: jueces, medios, políticos, la calle

marzo 19, 2016

antonio das mortes

Vuelvo a lo que está pasando en Brasil. Porque es grave, e importante para todos los suramericanos, y también porque nos dice algo sobre lo que está pasando aquí, en Argentina. Con lo que se parece, y con lo que se diferencia. Les resumo esta crónica del bien informado Marcelo Falak, actualizada con las noticias de las últimas horas. Y luego les comento, brevemente, esos parecidos y esas diferencias.

Ayer siguió la danza judicial en nuestro vecino. El último paso es que un juez del Supremo Tribunal Federal, Gilmar Mendes, convalidó la tercera cautelar que se había presentado contra el ex presidente Lula da Silva para evitar que se desempeñe como ministro del gobierno de Dilma Rousseff (otras dos anteriores habían sido anuladas por un tribunal de Brasilia y otro de Río de Janeiro). Pero no es necesariamente el final: el gobierno todavía puede apelar.

Con más filo, ratificó al juez del “Lava Jato”, Sérgio Moro al frente de la causa contra Lula. Es quien ordenó su comparencia forzada, y las escuchas telefónicas.

Igual, el hecho más pesado es la apertura formal del juicio político contra la presidente en la Cámara de Diputados. La trituradora se puso, al fin, en movimiento.

Eso sí, la causa acumula varias… paradojas. Una: la acusación no tiene nada que ver con las revelaciones de corrupción que sacuden a Brasil. El cargo son las “pedaladas” fiscales, el supuesto maquillaje de las cuentas públicas en 2014 para disimular el déficit fiscal. Ese supuesto “crimen de responsabilidad” ha sido cometido por todos los presidentes anteriores. En realidad, se hace en todos los países, y en la Unión Europea.

Otra “paradoja” es que el proceso se puso en marcha bajo la conducción del titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, investigado por la aparición de casi cinco millones de dólares en cuentas suizas que había negado tener y considerado por sus pares como un extorsionador.

Otra es la presencia en dicha comisión del diputado Paulo Maluf, ex alcalde de San Pablo, sospechado en infinidad de ocasiones por corrupción y condenado en 2015 en Francia a tres años de prisión por lavado de dinero desviado de ese municipio. A veces confunde pensar quién investiga a quién.

Esta instancia institucional es, claro, decisiva para la suerte de Dilma y la del gobierno del PT. Pero el juego no se define en el Congreso, sino en la calle. Allí es donde los gobiernos realmente caen.

La oposición brasileña sabía que solo una enorme demostración de furia “nas ruas” podía volcar la balanza contra la desangelada mandataria. Ni oficialistas ni opositores se atrevían antes de eso a asegurar que tenían los votos para ya sea forzar o evitar su destitución. Y lo consiguieron. Las movilizaciones fueron impactantes y la presión sobre el Gobierno se hizo extrema.

A la calle apeló también el juez Sérgio Moro, quien reaccionó a la inminencia de que la causa contra Lula, su presa más codiciada, pasara al Supremo Tribunal Federal. Difundió el miércoles el resultado de varias escuchas, una de ellas practicada solo horas antes y fuera del plazo legal que él mismo había impuesto a la pinchadura del celular de un asistente del ex presidente. Era la más estratégica, en la que Dilma parecía estar actuando solo para blindar a su padrino.

Pero también la jefatura de gabinete para Lula da Silva fue una respuesta: para lograr que las bases del PT, la Central Única de Trabajadores, los “sin tierra”, se movilizaran, como ya no lo hacían por Dilma y el gobierno del PT. También lo lograron. Como siempre, se discutirá cuántos sumó cada bando, pero el peligro de violencia cruzada persiste y, aunque sea duro decirlo, acaso sea el único freno que persiste, sólo por ahora, en el camino a la destitución”.

Este diagnóstico de Falak es pesimista, y, hay que decirlo, realista. La única observación que hago es que deja afuera -no porque lo ignore, sino porque lo toma como dado- el derrumbe de la economía brasileña. Que está golpeando a todos: los más pobres, las clases medias, viejas y nuevas, y también al poder económico. (En realidad, si como dije en un posteo anterior, le pongo unas fichas a Lula, es porque pienso que quizás sea el único capaz de armar las alianzas para enfrentar la crisis).

Menciono este aspecto porque también aquí vemos en estos días una intensísima campaña mediática con el tema de la corrupción. Y, como en Brasil, está impulsada por gente que no soportaría un Veraz.

No es sorprendente: las acusaciones de corrupción son un arma tradicional en la política, desde la República Romana. Y desde entonces, a menudo con fundamento. Estoy pensando en escribir sobre el asunto, pero ahora me interesa marcar las diferencias.

La más notoria, claro, es que en Argentina las acusaciones con repercusión en los medios no son contra el gobierno en funciones, sino contra el anterior. Puede pensarse que para el oficialismo se trata de desviar la atención de medidas impopulares, agitando corruptelas, o posibles corruptelas, anteriores. Como habría aconsejado “Chacho” Álvarez en los comienzos del gobierno de la Alianza “Si no podemos darles pan, démosle circo” (Menem fue a prisión domiciliaria ¿recuerdan? Pero eso no le ayudó mucho a ese gobierno).

Como sea, la campaña de acusaciones contra funcionarios K o sujetos vinculados o vinculables, aunque se reavivó ahora, tiene unos cuantos años de antigüedad. La diferencia profunda es que las manifestaciones opositoras en las calles, aunque ruidosas y visibles, han sido mucho menores que en Brasil. La única remotamente comparable fue a mediados de 2008 -cuando estaba en juego el bolsillo de un sector numeroso de ruralistas- y no volvió a repetirse.

Esto no se debe ¿hace falta decirlo? a que los argentinos seamos menos movilizables que los brasileños. El dato obvio es que, desde 2002, en Argentina no vivimos (¿todavía?) una crisis comparable a la que azota Brasil. Como decía Toynbee (a los ingleses de su generación les encantaba demostrar su conocimiento de los clásicos) “Absit omen!” (¡Que no se cumpla el presagio!).


Dilma habla con Lula. La policía escucha

marzo 17, 2016

Gracias al amigo Rodolfo Serra, que nos informa directamente desde Brasil, el blog de Abel, en su vocación de … (no, “servicio” no es el término apropiado, con tantos profesionales en el asunto), acerca a sus lectores esta grabación que tomó la Policía Federal brasileña, por indicación del juez Sergio Moro, de una conversación privada entre Lula da Silva y Dilma Rousseff. Son 9 minutos jugosos, aunque hay que tener un poco de paciencia al principio (cualidad necesaria en todo el que se dedica a las escuchas telefónicas).

El portugués de ellos es muy comprensible para nosotros. Y nos da un vistazo a la “cocina” de la política. Muy similar a la de acá.

dilma lula


Política internacional, pero no lejana: Acá

febrero 8, 2016

América del Sur desde-el-espacio

Completo el trío prometido de posteos sobre política internacional con el que nos toca más de cerca. Porque trata de lo que está ocurriendo en nuestra región, lo que pasa también aquí. Y porque lo tomo del blog del licenciado Baleno. Como de costumbre, lúcido y breve. Me deja sin nada que agregar, salvo “Firmo abajo”.

Las pruebas se acumulan sobre la mesa. El kirchnerismo perdió las elecciones. La oposición venezolana le ganó al chavismo por 16 puntos. Una joven opositora a Evo, Soledad Chapetón, le arrebató la prefectura nada menos que de El Alto, algo así como el conurbano de La Paz pero más peronista, más indio y más pobre. Rafael Correa anunció que no será candidato a la reelección, en 2017. Y Dilma Rousseff esta en un pésimo momento económico y político.

No todas las derrotas pueden explicarse por dos o tres traiciones. Necesariamente debe estar pasando algo más.

“Fin de ciclo” nos susurran al oído. Si. Fin de un ciclo. No es casualidad que todos esos gobiernos hayan surgido de crisis terminales. Chávez es hijo del Caracazo del ´89, Correa de la rebelión de los forajidos en 2005, Evo protagonizó la insurgencia en Bolivia desde el 2000. Lula ya se había presentado a elecciones tres veces antes que Brasil se desmoronara en 1997. De la Argentina de 2001 hemos hablado mucho ya.

No hay nada que llorar. Esa etapa se terminó precisamente por el éxito de los Lula, Chávez, Evo, Correa y Kirchner y no por su fracaso. Por todos esos gobiernos no se daba un centavo y atravesaron dos décadas. Sus éxitos forjaron estas sociedades donde se expresan fuerzas ambivalentes y antagónicas. De ahí sale la frase “que fácil era ser progre en los 90”.

El salto cualitativo estuvo. Entramos en otra etapa donde el discurso místico y el voluntarismo ya no sirven para nada. Para nada. La derecha, para entendernos rápido, cosecha lo que los gobiernos populistas no han podido sostener. Hay una composición social, económica y cultural distinta en todo el subcontinente y con ese material (y no otro, porque es el que existe) hay que trabajar“.


Brasil hoy: habla Lula

marzo 15, 2015

lula

Hoy y en días anteriores ha habido en las grandes ciudades brasileñas manifestaciones muy importantes contra el gobierno de Dilma Rousseff, como los medios locales nos lo han hecho saber, mientras les corre un hilito de saliva.

En Argentina tenemos una amplia experiencia del tema. Pero no conozco a fondo la actualidad de la política brasileña – tengo ganas de hacerme una escapada por ahí, digo de paso – y no me animo a pontificar. Apenas si analicé en este otro posteo lo que entiendo es una idea equivocada y peligrosa, que un “sentido común” promueve: que una política económica “amistosa con los mercados” disminuye la crispación.

Ahora me parece interesante compartir estas propuestas que el ex-presidente Lula hizo hoy domingo;

Eu acho que após 30 anos, precisamos de uma reforma política, extremamente necessária para o país e para recompor a vitalidade da política. É necessário esse salto de qualidade na democracia e na transparência, que pode fortalecer a confiança da sociedade nos seus representantes e nas instituições. Para isso, o meu partido, o Partido dos Trabalhadores, propõe, por exemplo, financiamento público de campanha.

E não só isso, outro aspecto no qual não conseguimos avançar foi na democratização dos meios de comunicação de massa. O Código de Telecomunicações é de 1962, muito distante de hoje. São seis famílias que detém quase o total do mercado dos meios de comunicação. Isso ainda precisa avançar muito”.

Medidas en la dirección que propone Lula han sido aprobadas en los últimos años en nuestro país. No puede decirse que han resuelto nuestros problemas, no. Pero creo que la lección es que un gobierno debe conservar la iniciativa y la capacidad de proponer reformas. O queda para sus enemigos.


Una historia en dos países: Argentina y Brasil

septiembre 22, 2014

Este domingo en Twitter Gonzalo Bustos, @Handicapepe, propuso discutir un posteo suyo en el que, básicamente, plantea la estabilidad del sistema político-económico brasileño. No creo que esté equivocado en su valoración – yo también soy admirador de la sensatez y capacidad de negociar de nuestros vecinos – pero de lo que tengo dudas es de la estabilidad en sí. Vivimos tiempos muy dinámicos…

De todos modos, eso da para un análisis más profundo del que puedo hacer ahora. Sobre nuestras relaciones con ellos, escribí hace poco aquí. Lo que me hizo acordar G.B. es de una nota que leí este finde de Marcelo Falak, uno de los pocos que en nuestro país se dedica a escribir de política internacional con conocimiento e inteligencia, y que quiero acercarles ahora. Porque habla de un proceso de cambio, muy importante, en una fuerza política de Brasil. Que tiene algún parecido con algo que sucede entre nosotros también.

De Partido de los Trabajadores a partido de los pobres

Había una vez un partido que se daba a conocer como el “de los trabajadores”. En Brasil, claro, fundado en 1980, en plena dictadura militar, y que pretendía sumar las distintas corrientes de la izquierda.

Acaso por esa misma heterogeneidad, que incluía a sindicalistas, marxistas varios, intelectuales, estudiantes y curas de base, y por la represión castrense, el PT se definía como “socialista” pero sin llegar a declararse “marxista”. Eran tiempos del crepúsculo de la Guerra Fría, cuando se hacía ya imposible no contarles las costillas a los “socialismos reales”.

Pero algo era claro: para decirlo en criollo, su “columna vertebral” era una camada de sindicalistas combativos, con Luiz Inácio Lula da Silva a la cabeza. Una serie de huelgas memorables contra la dictadura fue la génesis de una experiencia que no podía surgir en otro lugar que no fuera en las barriadas obreras del Gran San Pablo.

La construcción política fue paciente, tanto que el tornero mecánico debió asimilar tres derrotas hasta llegar al poder en octubre de 2002. Si se observa el mapa electoral de esa elección, se observa que la ola roja alcanzó en la segunda vuelta toda la geografía de Brasil. La esperanza que encarnaba se había trasladado desde los bastiones tradicionales del sudeste industrializado, donde la agrupación había nacido, hasta el norte pobre. (ver el mapa al pie)

Eran, claro, los tiempos de la promesa del “hambre cero”, una consigna que mezclaba un extraordinario acierto de marketing con la dosis de épica imprescindible para encarar los grandes desafíos. Doce años después, el cumplimiento parcial pero altamente meritorio de ese compromiso, había alterado profundamente las bases de apoyo del Partido de los Trabajadores y con ello el mapa político del país.

En plena campaña por su reelección, en la que no le sobra absolutamente nada, Dilma Rousseff festejó que la ONU reconociera que los casi doce años del PT en el poder lograron reducir la pobreza del 24,3% al 8,4%, y la indigencia del 14% al 3,5%. Hambre (casi) cero, la enorme epopeya brasileña del siglo XXI.

… Desde 2003 el Programa Bolsa Familia, reemplazando al “Hambre Cero”, supuso una inversión total de cerca de 50 mil millones de dólares, insume cada año un 0,5% del PBI y alcanza en la actualidad a 13,6 millones de familias, esto es unas 50 millones de personas. De esas familias, 6,89 millones residen en la región nordeste y 1,55 millón en la norte, las más pobres del país, esto es el 61% del total.

No se puede ignorar el impacto político de un programa semejante. Así, no debe sorprender que en las elecciones de 2006, cuando Lula da Silva fue reelecto, y de 2010, cuando lo sucedió Dilma, el eje del voto petista se haya trasladado al norte de Brasil. De “partido de los trabajadores”, podría decirse, pasó a ser el “partido de los pobres”.

Ahora bien, ¿por qué el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, tal es su nombre, aunque es conservador por su vocación reciente) logró anidar con fuerza en el sudeste desarrollado, la cuna del PT? (ver nuevamente el mapa al pie).

Porque así como ascendieron en la escala social los más rezagados, también surgió un nuevo sector medio, la llamada “clase C”, de unos 30 millones de personas. Y porque muchos de éstos, sumados a las clases medias tradicionales y, por qué no, a parte de los beneficiarios de subsidios que van perdiendo el temor a que un Gobierno nuevo les retire esos beneficios, pueden ir decantándose por ofertas diferentes.

Esto es lo que se vio en las masivas manifestaciones de junio del año pasado, en las que los nuevos y viejos sectores medios expresaron demandas de segunda generación (transporte, vivienda, salud, educación y seguridad), servicios que no crecieron en oferta al ritmo necesario para absorber una demanda multiplicada. El PT, en cierta forma, es víctima de su propio éxito.

Como derecho otorgado es derecho adquirido, los registros electorales recientes y encuestas de opinión muestran que la relación entre Bolsa Familia y voto tiende a ser cada vez menor. Veamos qué ha ocurrido en el nordeste, cómo vimos la región de mayor alcance del programa. En el estado de Paraíba, por ejemplo, la proporción de familias beneficiadas subió del 36,2% al 39% entre 2006 y 2010, mientras que la cosecha de votos del PT cayó del 65% al 53%. La misma historia se repite en otros estados y regiones.

Que la mayoría de los brasileños pobres siga votando al PT no se debe sólo a los subsidios. Hay que considerar toda una política económica que, al menos hasta hace un par de años, tendió a fortalecer la moneda local y a abaratar los alimentos, a estimular el crecimiento y el empleo, así como a expandir el gasto social y el mercado interno. Hoy, cuando la economía flaquea y la inflación golpea los bolsillos, la posibilidad de un fin de ciclo se hace más concreta. No sólo de planes vive el hombre.

La emergencia de partidos de los pobres es común a toda América Latina, cuya estructura de clases es gelatinosa y no se compadece con los “modelos” de los países industriales avanzados.

En la Argentina, por caso, si en los años 40 y 50 del siglo pasado el movimiento obrero era la “columna vertebral” del peronismo, esto ya no es así, y un tercio de la fuerza laboral sigue al margen del sistema. Mientras, Santa Fe ya no es la “provincia invencible” y el bastión del peronismo oficial ya no es el conurbano bonaerense, donde el kirchnerismo perdió en 2009 y 2013, sino el norte pobre. No podría ser de otra manera después de tantas crisis.

Cualquier parecido entre Brasil y la Argentina no es pura coincidencia”.

Hay una observación que es inevitable que haga: Falak se ha dejado llevar demasiado aquí por la analogía (pasa a menudo). El conurbano bonaerense sigue siendo el bastión del peronismo “oficial” (u oficialista). Por una simple razón demográfica, la distribución de la población argentina. Aún en esas elecciones que perdió, una parte decisiva de sus votos salieron de ahí.

Igual, la advertencia que hace Marcelo es válida. Los votantes tienen más exigencias. Si el oficialismo no atina a responderlas con su oferta electoral para el año que viene, pierde.

elecciones Brasil


Otra campaña: Lula para Secretario General de UNASUR

julio 20, 2013

lula

Hace una semana que no subo nada sobre política internacional. Nuestras peleas internas… Había quedado en actualizar mis reflexiones sobre la que podemos hacer los argentinos, desde, inevitablemente, nuestro lugar en el mundo, la América del Sur (El amigo y bloguero AyJ, Víctor Lustig, justo me acercó unas nociones muy interesantes). Pero todavia no he tenido tiempo para hacer algo serio.

Igual: vale la pena que insista en la propuesta que hice aquí. En estos días el distinguido bloguero Nicolás Tereschuk tradujo estas declaraciones de Lula da Silva, en la Universidade Federal do ABC, en San Pablo, que muestran que sigue teniendo un discurso muy adecuado para un candidato:

“En los años 90, estaba la cuestión de quién era el siervo más importante, Menem, Fernando Henrique Cardoso, etc. ¿Cómo Brasil quería ser grande si no cuidaba de los que estaban cerca? Trabajamos para recuperar la confianza política. En dos años, sucedieron cosas extraordinarias, primero Chávez , a continuación, Lula, Kirchner. Aquello que las personas jamás se imaginaron que iba a pasar, nosotros lo vivimos:  fue el período más progresista, socialista y de izquierda de nuestra América del Sur “.
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“En política internacional, nadie respeta a aquellos que no se respetan a sí mismos. Nadie respeta a un lame botas, a un adulador. En una reunión, saludé a cada socio y nos sentamos en una mesa. Y es ahí que llega George W. Bush. Todo el mundo se puso de pie, pero yo le dije a Celso (Amorim, Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Lula) que no se levantara. Esto parece una tontería, pero la política está hecha de gestos. Sólo quería decir que nadie se levantó cuando llegué y que yo no me levanto ante nadie”.
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A los jóvenes: “En el momento en que un joven está en casa o en la computadora, cuando estén enojados, diciendo que no te gusta Lula, Dilma, no nieguen la política. Y mucho menos nieguen los partidos. Pueden hacer otros. Cuando estén enojados y nieguen las cosas, en vez de negar la política, entren a la política. Dentro de cada uno de ustedes dstá el político perfecto que ustedes desean. Fuera de eso, no hay solución”.
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“Las personas se incomodan con que el pobre tenga coche o suba a un avión”.
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“En 10 años, hicimos que 53 millones comenzasen a andar en avión. Por supuesto que tienen problemas en el aeropuerto. Los pobres compran un coche y no pueden andar. Por supuesto que protestan. Entonces dicen: ‘Mierda, protestamos contra esta alcaldía’. Y viva la protesta, porque de protesta en protesta vamos acordando”.
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Ojo. no estoy diciendo que con el discurso basta. Tampoco con su trayectoria, o su imagen internacional, tan cuidadosamente labrada. Que esas cosas no alcanzan para asegurarse nada, Gorbachov es el testimonio.
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Y en política internacional trato especialmente de ser realista. La UNASUR necesita la… presencia que le da una figura muy conocida y prestigiosa a su frente, para cumplir un rol de componedor en problemas complicados como la relación comercial entre Argentina y Brasil, la de esos dos países defensores de sus fuentes de trabajo con sus socios menos industrializados, y el difícil equilibrio entre proyectos distintos como el del MERCOSUR y el de la Alianza del Pacífico.
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Pienso que en este último problema, dicho sea de paso, la Presidente argentina está haciendo un excelente trabajo con su visita a Juan Manuel Santos y el respaldo que le dió al proceso de paz con las FARC, proceso que – me dicen los que conocen Colombia – es mucho más importante en sus consecuencias políticas que un simple cese de la violencia.
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De cualquier manera, hay un límite a lo que puede hacerse desde un país. Es necesaria la intervención de una estructura supranacional, aunque no tenga, todavía, poder real, si hay autoridad política. El rol de Néstor Kirchner como Secretario General de la UNASUR fue importante para asegurar la paz entre Venezuela y Colombia, rol reconocido también por Juan Manuel Santos.
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¿Y por qué Lula y no otro? Por la poderosa razón que es el más conocido y prestigioso de quienes que hoy no ejercen poder real al frente de sus países. Así como ni a Merkel ni a Hollande se les ocurriría cambiar sus cargos por la Presidencia del Consejo de Europa –  ahí está un belga, muy conocido en su casa a la hora de comer, y así les va – ningún presidente suramericano abandonaría el suyo.
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Si el deterioro de la imagen de Dilma – esperemos que no – no le obliga a abandonar su respaldo a la reelección de ella – que ayer reiteró – aprovechemos que Lula está disponible. Por supuesto, es necesario que esa designación sea ratificada por voto popular (¿plebiscitos no vinculantes?) en nuestros países. Aquí les cuelgo un video – breve – de hace pocos años que sirve para mostrarnos la clase de político que es. Los subtítulos son en portugués también, así que practiquen. En cualquier caso, les vendrá bien.
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Lula, Dilma y algún eco del Río de la Plata

febrero 25, 2013

lula 10 años

Este tipo de material lo reúno para el blog y la página de Facebook del Foro San Martín, con la idea de ayudar a crear un espacio de discusión de la política en la América del Sur. No sé si lo consigo. Pero encuentro cosas interesantes, cómo no!

Esta nota que apareció en O Globo, que es a los medios y a la política brasileña lo que el Grupo Clarín acá, me recordó mucho algunas cosas nuestras. Sin ser lo mismo, claro. Se los vuelco en el original, porque no hace falta traducirlo. Verán que si la alegría es brasilera, hay un poquito de crispación también.

“Em discurso na festa de comemoração dos dez anos do PT no governo, o ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmou nesta quarta-feira (20 de fevereiro) que a resposta aos ataques do PSDB é a reeleição da presidente Dilma Rousseff em 2014.

Com a presença de três condenados no processo do mensalão, José Dirceu, ex-ministro chefe da Casa Civil  o ex-presidente do PT José Genoino, e o deputado federal João Paulo Cunha, Lula também disse não temer o debate sobre corrupção… ” (Completo aquí).


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