La FIFA y el sheriff global

mayo 30, 2015

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El escándalo de los sobornos en el negocio del fútbol ocupa los titulares de todo el mundo. Y esta vez esa frase trillada es literalmente cierta. Los detalles son jugosos, lo reconozco. Pero… seamos sinceros: La corrupción en la FIFA no es una novedad para nadie que se molestara en enterarse. Personajes muy mediáticos como Diego Maradona, y otras estrellas del deporte en otros países, lo «bocinearon» en muchas ocasiones.

Es sabido que la FIFA es la expresión institucional de los negocios, y el dinero negro, que se mueven alrededor de contratos de T.V. y, en una escala más parroquial, de los pases de jugadores. Y al no estar vinculados a ninguna identidad política en particular, no despertaron la indignación de los «honestistas».

Puede parecer extraño, o no, que ese poder económico – que controlaba un deporte espectáculo que apasiona a miles de millones de seres humanos – haya crecido sin controles, ni desafios serios hasta ahora, por parte de los Estados nacionales. Más allá de las dotes personales de João Havelange y de Julio Grondona – cuyo legado Sepp Blatter lucha por defender – esto tiene que ver con una característica poco estudiada del mundo del último medio siglo. Me siento orgulloso que este humilde blog (y el amigo Martín Clavell en Facebook) haya sido el primer medio entre nosotros que enfocó el aspecto geopolítico de este escándalo.

Ahora, el punto clave de todo esto, y que tiene consecuencias que van mucho más allá del fútbol, es el rol que asumió el gobierno de los Estados Unidos en esto. Punto que, hasta ahora, se ha discutido poco. Entre nosotros, lo apuntó Nando Bonatto en su blog, y nuestro comentarista frecuente «Víctor Lustig» mencionó en ese posteo la Foreign Corrupt Practices Act, que es la base de este accionar. Yo les resumí y ordené este artículo de la BBC – un poco confuso pero informativo (aunque no conteste la pregunta que lo encabeza). Mis observaciones al final.

«¿Por qué de repente decide EE.UU. hacer de árbitro y juez de la corrupción de fútbol mundial?

Los arrestos de siete altos funcionarios de la FIFA este miércoles en Zúrich fueron realizados por la policía suiza y atendiendo una petición del Departamento de Justicia de EE.UU., que espera que sean extraditados y enfrenten cargos en su territorio.
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Más que una intromisión policial estadounidense en Suiza lo que hay, se afirma, es una situación de colaboración entre dos países para lograr el mismo objetivo: perseguir la corrupción en la FIFA. Y al igual que en EE.UU., la justicia suiza lleva también a cabo su propia investigación por corrupción contra el organismo, concentrada en el proceso en que fueron otorgadas a Rusia y Qatar los mundiales de 2018 y 2022. Todavía no está confirmado que Suiza extraditará a quienes detuvo este miércoles en Zúrich.

Por su parte, EE.UU. está siguiendo sus normas de persecución del crimen internacional. La Ley de Prácticas de Corrupción en el Extranjero (FCPA, por sus siglas en inglés) aprobada en 1977, hace ilegal que las compañías y sus supervisores influyan sobre cualquier persona a través del pago de recompensas.

La FCPA legisla entonces sobre cualquier individuo que tenga algún grado de conexión con EE.UU. y se involucre en prácticas de corrupción en el exterior. Se puede aplicar a empresas estadounidenses en países extranjeros tanto como a extranjeras que operen en territorio de EE.UU.

Con el fin de procesar los casos que involucran a ciudadanos extranjeros, las autoridades estadounidenses sólo necesitan demostrar una conexión con EE.UU.: Desde una reunión en territorio estadounidense hasta un correo electrónico que haya pasado por sus servidores constituyen un vínculo de jurisdicción y basta para que EE.UU. pueda llegar a ciudadanos extranjeros sin violar ninguna ley (propia).

Según las autoridades norteamericanas, los supuestos delitos se concertaron en territorio estadounidense y usando los sistemas financieros del país.

«Los acusados y sus cómplices diseñaron sus esquemas de conspiración en reuniones que tuvieron lugar aquí en Estados Unidos, usaron los bancos y los sistemas de transferencias estadounidenses para distribuir sus pagos de sobornos», dijo Loretta Lynch, fiscal general de EE.UU. en una conferencia de prensa ese mismo día en Nueva York. «Tomaron su esquema de ganancias en gran parte de los esfuerzos de promoción del creciente mercado de fútbol estadounidense».

«Nuestra investigación reveló que lo que debería haber sido una expresión del deporte internacional, fue usado como vehículo dentro de un esquema más amplio para forrarles los bolsillos a los ejecutivos con sobornos de cerca de US$ 110 millones, casi una tercera parte del costo legítimo de los derechos a la torneos involucrados», dijo Lynch.

Por su parte, el director del FBI James Comey explicó ante la prensa la posición de las autoridades estadounidenses. «Quien toque nuestras costas con su empresa corrupta, ya sea a través de reuniones o mediante el uso de nuestro sistema financiero, será acusado de corrupción «.

Corresponde decir que también hay investigaciones en curso en su propio país:

«Los cargos que llevaron a las detenciones son por el «pago sistemático de sobornos y comisiones ilegales» de parte de ejecutivos para aumentar sus posibilidades de ganar contratos por los derechos deportivos de los torneos.

El procedimiento más notorio en EE.UU., fue el registro de la sede de la Concacaf (Confederación de Fútbol de Norte, Centroamérica y el Caribe) en Miami Beach. Dos de las personas procesadas son Jeffrey Webb y Jack Warner, el actual director y el ex director de la Concacaf respectivamente.

Varios cargos están relacionados con los derechos de comercialización y de televisión de las eliminitorias al Mundial de Fútbol de la Concacaf, así como de la Copa de Oro y la Liga de Campeones de la misma región. La Copa América, edición especial centenaria, que se jugará en EE.UU. y por primera vez fuera de América del Sur en 2016, fue también mencionada por la fiscal Lynch como uno de los elementos dentro de la investigación.

En el comunicado que emitió el Departamento de Justicia el miércoles dice «Los individuos procesados enfrentan penas máximas de cárcel de 20 años por la conspiración de crimen organizado, fraude electrónico, lavado de dinero y obstrucción de la justicia”.

Y agrega que el uruguayo Eugenio Figueredo, actual vicepresidente de la FIFA, podría enfrentar además una pena máxima de prisión de 10 años por el cargo de fraude de naturalización y se arriesga a que le sea revocada su ciudadanía estadounidense«.  (nota completa aquí)

Como sea, me resulta evidente. como a los amigos mencionados más arriba, que el aspecto más significativo de esta investigación es que la justicia penal norteamericana está extendiendo su jurisdicción, sentando con en este caso un precedente muy notorio.

Es cierto que desde el punto de vista jurídico, nada cambia. Los jueces de otras naciones pueden rechazar los cargos, y negarse a extraditar a los responsables. Seguramente unos cuantos lo harán. Pero los gobiernos de los países democráticos pagarán el costo político de aparecer protegiendo a delincuentes comunes. Y los democráticos y los que no lo son, sufrirán las presiones que el gobierno norteamericano decida imponer. En los casos que le convenga hacerlo, por supuesto.

Este asunto, como dije, tiene entonces consecuencias que van mucho, mucho más allá del fútbol y la T.V. Creo que puede verse como un paso puntual en el proceso de imponer una legalidad internacional, administrada por los países poderosos. Casi puede decirse que, en el futuro, a los dirigentes políticos y sociales les convendrá ser honestos o poderosos. O ambas cosas, claro.

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Clarín despide a Julio Grondona

julio 31, 2014

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Interrumpo – brevemente – mi saga de Buitres, banqueros y políticos. Pero había dejado sin mencionar en el blog a la muerte de uno de los muy, muy pocos argentinos con influencia decisiva en lo suyo por décadas en algo que importa a la mayoría de los habitantes del planeta.

Sucede que no me gusta hablar mal de los muertos. Y de Don Julio – a pesar de mi sincera admiración por su astucia y su garra – me resultaba imposible decir algo en serio sin «hablar mal». Entonces, hojeando Clarín de hoy, se me ocurrió remitirlos a la nota de tapa y los artículos que la acompañan.

Porque pienso que Clarín tenía un dilema parecido, pero con un origen mucho más serio que un prurito. Fue su socio durante años en uno de los negocios más fructíferos que existen, el fútbol espectáculo. Y luego fue el socio del gobierno que les quitó ese negocio. Y tengo que decir que un diario que no se caracteriza por su elegancia, lo resolvió dignamente. El saludo póstumo es correcto, y no hay ninguneo, ese vicio argentino.

Esto pone, parece, en un marco adecuado eso que me preocupaba de «hablar mal», y da para una reflexión no trivial. A don Julio Grondona, el hombre de Sarandí, no se le puede acusar de nada que también no se haya dicho de su colega y socio, el suizo Joseph Blatter. Como del Grupo Clarín no puede decirse nada que no se diga con justicia del Grupo O Globo, o del Grupo Murdoch (En realidad, lo de este último es peor: hay sentencias judiciales). Y ambos son una muestra de la continuidad de núcleos de poder en Argentina a lo largo de las décadas. Muestran las realidades que deben manejar los gobiernos, o ser manejados por ellas. Y que a los relatos refundacionales no hay que tomarlos en serio.


El Mundial, la FIFA, Argentina y Brasil – 1° parte

julio 8, 2014

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Como los que siguen este blog saben, yo estoy planteando que el fútbol es, en los Mundiales, un «equivalente moral de la guerra». Algunos dicen que eso es militarista – casi fascista – y que ellos lo disfrutan como un espectáculo. No sé, a mí me parece que si el resultado no nos importa, ver a veinte tipos corriendo tras una pelota y dos tratando de atajarla podría ser aburrido.Pero hay toda clase de gente en el mundo. El punto es que lo de espectáculo, y lo del orgullo nacional, me hizo pensar que hay – como en todo – otros aspectos de la cosa.

Del fútbol como el gran negocio del espectáculo, se ha escrito mucho. Me parece muy interesante su historia en Argentina, que publicó ayer en Punto Uno, de Salta, Mario Casalla, filósofo y sicólogo. Comparto:

«FIFA Sociedad Anónima: negocios, política y… fútbol

Si en estos días usted – como yo y como muchos – está mirando el Mundial, advertirá que el formateo global del fútbol, puesto al servicio de los negocios, es ya casi perfecto. Aunque todavía falta y para eso, la FIFA seguramente se esforzará más en este intervalo hasta Rusia 2018. El suizo Blater y el argentino Grondona (si la vida le alcanza), no son hombres perezosos ni lerdos. Caso contrario, hay ya una larga fila de herederos dispuestos a continuar la gran obra de mamá FIFA. En primer lugar, el francés Michel Platini (actual presidente de la superpoderosa confederación europea, UEFA), quien viene haciendo puntos desde hace varios años. El pasado 26 de abril amonestó a los brasileños (demorados con las obras de infraestructura y las manifestaciones callejeras), en términos tajantes: “Hagan un esfuerzo, déjense de estallidos sociales y cálmense durante un mes”.

Hasta ahora y al menos en la superficie televisiva (la realidad que más importa) el francés parece que fue escuchado: el Mundial se está llevando adelante con toda “normalidad”; Brasil es un decorado perfecto, con su “cidade maravilhosa”, con sus mansas playas (que las cámaras realzan y retoman a cada rato) y con todo ese “color local” que necesitaba tener un Mundial pensado desde Europa, pero concebido como un evento de consumo y alcance global. En el 2010 el decorado fue Sudáfrica y el próximo será Rusia, en el 2018.

Allí volverá a estar el “ojo único” de mamá FIFA que a través de su cámara única de TV planetaria transmitirá para todos los partidos del Mundial; agregándole a cada uno de los nacionales (previo pago de altísimos “derechos”), la voz de relatores y comentaristas locales, lo cual aumentará nuestra sensación de que estamos allí (en Sudáfrica, en Brasil, o en Rusia) “en vivo y en directo”, sin habernos movido del living de nuestra propia casa! Solamente los muy ricos o los muy “locos” irán a verlo, arriesgándose al calor de Brasil (aún en invierno), o al muy fresco clima ruso (aún en verano).

Y con esos basta y sobra para que los estadios estén casi llenos y el país anfitrión (transformado en “decorado”) honre la distinción que la FIFA oportunamente le concediera (decisión que por supuesto también se factura). Y así como este Mundial está lleno de playas hermosas, mujeres cariocas y bonitas (democráticamente dosificadas en blancas o negras), varones musculosos y tatuados, jóvenes alegres y fiesteros, fair play, niños que acompañan de la mano a los gladiadores cuando salen al ruedo, además de palomas de la paz oportunamente soltadas en los actos de apertura y cierre de la gran fiesta, prepárense que Rusia 2018 vendrá llena de “cosacos”, vistas de la Plaza Roja de Moscú y del célebre Palacio de Invierno de San Petersburgo, así como imágenes contrastantes entre la Rusia zarista, la comunista y la actual, “moderna, elegante y plural”.

A modo de garante, al acto de cierre en Río llegará Putin, para recibir de manos de FIFA la antorcha de Rusia 2018. Es de esperar que el Presidente ruso no se tiente con las palomas, dado su afición a la caza.

ARMANDO: EL PIONERO ARGENTINO

Sin duda que don Julio Grondona tiene méritos suficientes como para estar donde está: es el n°2 de FIFA y como tal, Presidente de la “Comisión de Finanzas” y del “Consejo de Mercadotecnia y Televisión”. Es decir que maneja – nada menos – que la Tesorería y el negocio de la televisión. ¡Vaya si Blater lo creerá capaz! Además don Julio fue clave para que el suizo llegara a la presidencia de la FIFA (en París, 1998) y para sus tres reelecciones consecutivas (Seúl 2002 y Zurich 2007 y 2011). Sin embargo -en esto de entender el futbol como un negocio- Grondona Julio tuvo en la Argentina un ilustre antecesor: el legendario Alberto J. Armando, presidente de Boca Juniors por un total de veinte años, entre 1954 y 1980.

El fue de los primeros en hablar de “fútbol espectáculo” (sinónimo ya de fútbol-negocio). Venía del mundo empresario (importante concesionario de Ford Motors Company en Argentina) y fue uno de los primeros en concebir el club como una empresa. Otro hijo putativo suyo será Mauricio Macri quien – como presidente de Boca en el año 2000 – rebautizó al estadio con el nombre de “Alberto J. Armando”, quien había sido socio de su padre (Franco Macri), en el negocio automotor. Además el joven Mauricio fue un firme propulsor del cambio de figura jurídica para los clubes: de asociaciones civiles a “sociedades anónimas”, pudiendo entonces comprar, venderse y tener “dueños” (desplazando así a los antiguos “socios”).

El proyecto no triunfó, pero está permanentemente flotando como frutillita del postre. Sí triunfó en Europa, creando las bases para que el futbol se transformase en un negocio global (de sociedades anónimas), administrado por la FIFA desde Zurich. Armando inventó algunas cosas claves para transformar al fútbol en espectáculo y negocio: por ejemplo, los “Torneos de Verano” en Mar del Plata (1967), asociando al futbol con la televisión y el veraneo, y ofreciendo los partidos como un espectáculo más de consumo masivo. Poco importó que los jugadores acortaran su descanso y los técnicos la pretemporada: el negocio no se tomaba vacaciones y las empezó a facturar. Los dirigentes felices.

Armando aprovechaba así el camino abierto por otro pionero: el dirigente de Banfield Valentín Suárez quien, como interventor de la AFA, reestructuró el futbol argentino y sacó de su galera un “Torneo Nacional” (en 1967) que implicó la ampliación del denominado “futbol grande” (el de la AFA, con base en Capital, La Plata y Rosario) en detrimento de las Ligas del interior y sus públicos, transformados en espectadores de los “equipos nacionales” que los visitaban, compitiendo con algún que otro equipo local que –convenientemente tasado por la AFA- llegaba al círculo áulico de los autodenominados grandes. Un tradicional rival deportivo, se haría de allí en más socio co-fundador del “futbol espectáculo”: Antonio Liberti, presidente de River Plate (“los Millonarios”), manejaría junto (y en competencia) con el boquense Alberto J. Armando, el negocio de la televisación del futbol, la compra-venta de grandes jugadores al exterior y la orientación de la AFA en favor de su propios intereses, así como su proyección al mundo vía grandes Copas internacionales.

Años más tarde esta sociedad de “primos” se repetirá con Mauricio Macri en la presidencia de Boca y Diego Santilli en la de River. Es que negocios son negocios y el futbol resultó ser un excelente producto de mercado. Pasiones aparte, claro está».

Afilado lo de Mario, eh. Me hizo acordar de parte de un poema de Stephen Vincent Benét «… si la guerra y el infierno tendrán las mismas dimensiones Porque ambos han sido pavimentados con las mejores intenciones Y ambos están igualmente llenos de aprovechadores». Pero, como les decía arriba, también está el tema del orgullo de los países. En especial el del anfitrión del Mundial. En unas horas les subo la segunda parte. Bastante antes de Brasil-Alemania.


El fútbol

junio 12, 2014

frechette

no es cuestión de vida o muerte. Es algo mucho más importante que eso.  Ya lo dije alguna vez, y va a ser el lema del blog durante el Mundial. Mantengo la decisión, a pesar de la insoportable campaña publicitaria, seudopatriotera y berreta, que se mandan todas las marcas en estos días. Ciertamente no somos los únicos, eh. Hay un aviso chileno, con los 33 mineros…

Casi provocan que en vez de los partidos de la Selección, prefiera ver los videos del parkour que practica mi hijo menor. Casi. Pero… es la forma que tenemos para la experiencia de identificarnos en común, durante 90 minutos, con un combate heroico donde lo que se gana y se pierde nos importa. Será lo que un filósofo gringo llamaba «El equivalente moral de la guerra«. Además, es un deporte muy hermoso.

Ojo, entiendo también a los que muestran un fuerte rechazo por todo este asunto. Que hoy, inesperadamente, en Brasil son muchos. Por lo menos hasta que empiece a correr la pelota. Por eso arriba puse Guernica das Ruas del artista Alex Frechette. La ubiqué, claro, a través de Otto Rock, y el tipo dice «uma releitura do quadro de Picasso atualizando-o para o Rio de Janeiro dos dias de hoje, onde uma mãe é arrastada por uma viatura, as remoções são constantes, o número de desabrigados é alarmante, Amarildo desaparece, a Aldeia Maracanã corre risco e a bola de futebol é desculpa para negócios milionários e fonte de corrupção”.

Supongo que también allí la indignación tiene que ver con la política interna. Pero tienen motivos, eh. Después que la garota Joana Havelange, directora del Comité Organizador del Mundial, nieta del expresidente de la FIFA João Havelange e hija del expresidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), la tercera generación de la familia que controla el fútbol en Brasil, dijo “lo que había que robar ya está robado”, … Luisito Barrionuevo no lo habría puesto mejor.

Entre nosotros, por supuesto, la indignación depende de la política interna. Aunque ahora está de moda hablar de la «dictadura cívico militar de 1976/83», hay pocas referencias a quién fue elegido Presidente de la AFA en 1979. Y sigue hasta hoy. De todos modos, es inevitable. Desde que empezó la televisación de los partidos, el fútbol pasó a ser un Gran Negocio multinacional como cualquier otro. Maradona hará su show, pero lo que me parece más significativo es el fastidio de los grandes sponsors. Ellos pueden discutir con la FIFA en sus propios términos.

Mientras, podemos ver el Mundial. El fútbol. Por eso quiero terminar el posteo con este video. El gol que pueden ver lo hizo hace dos años Javier Portillo, jugando para el equipo paraguayo de 3° división «Teniente Fariña». Y es uno de los grandes goles que pueden verse en cualquier juego, en cualquier cancha del mundo.


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