Una estrategia brasileña

febrero 7, 2012

Varios de mis posts recientes llevan la palabra “estrategia” en el título. La intención – a veces lograda, a veces no – era resaltar la necesidad de vincular el tema particular que se trataba con una política general: económica, social, internacional (en los dos aspectos: de alianzas y vínculos y el de relaciones de poder), que se desarrollara con continuidad durante un largo tiempo.

La mayoría de los comentarios (no es sorpresa, verdad?) se hicieron desde el enfoque de nuestras internas locales. En particular, el conflicto “K / anti K”. Lo que está bien, y está mal.

Bien, porque las estrategias se trazan y las políticas se ejecutan por personas, insertas en un proyecto político de poder (Los exámenes de caligrafía y de composición poética, usuales en la China antigua, ya no son un camino para llegar a los cargos de conducción). Entonces, es bueno recordar que no se puede analizarlas sin tomar muy en cuenta quiénes las van a llevar adelante, y los inevitables conflictos por llegar/mantener el poder.

Mal, si nos hace olvidar que las estrategias son nacionales – en el mundo de hoy, y en el de los últimos siglos – o no son. Entonces, quienes las trazan deben incluir en ellas a los sectores relevantes de la comunidad, o no durarán lo suficiente para ser consideradas.

Esto que acabo de decirles es muy general. Será porque estoy pensando en temas nuestros pendientes. Pero esta especulación de Eleanora Gosman en el Clarín del martes pasado me parece un ejemplo interesante, muy brasileño, eso sí. (Ojo, es una especulación de la periodista, no un documento de Itamaraty. Lo remarco porque Clarín a menudo omite la distinción).

«Dilma visita Cuba y busca extender el poderío brasileño. Dilma Rousseff, la antigua militante de una organización armada brasileña, llegó ayer a Cuba en su primer viaje oficial a La Habana como jefa de Estado de la mayor economía latinoamericana. Su primera actividad, que recién se conoció a último momento, fue entrevistarse con el anciano líder cubano Fidel Castro, …  el último con vida entre los grandes mitos revolucionarios. Dilma, desde lo emocional, tenía esa cita como la parte más importante de su pasaje por La Habana.

Pero su agenda carece de sentimentalismos. Lo que anima la visita a la actual dirigencia cubana, bajo la presidencia de Raúl Castro, es un proyecto de muy largo alcance.

Se inició con Lula da Silva y ahora Dilma viene a consolidarlo. Dentro de la estrategia político-económica brasileña, Cuba tiene a futuro el papel de ser un centro de producción y distribución de mercancías con dos ejes: uno es el de potenciar su capacidad de convertirse en un “hub” en América Central y el Caribe, para la colocación de bienes latinoamericanos. Pero el segundo es todavía más importante: a 150 kilómetros de distancia de la península de Florida, es una gigantesca puerta de entrada para el mercado de Estados Unidos. Esa es la gran ambición de las elites productivas brasileñas.

¿Cuáles son los datos que confirman esa orientación? La primera inversión relevante del Estado brasileño se realizó en el puerto de Mariel. Fue el lugar de donde huyeron, hace 30 años, más de 10.000 cubanos disconformes con el socialismo autóctono. En ese gran emprendimiento, que implica la ampliación y reconstrucción de las instalaciones del mayor puerto cubano, convergen intereses mutuos. Cuba quiere, y tiene con qué, ser un país central en Centroamérica y el Caribe. Si algo le sobra a esta isla es, justamente, la capacidad humana para cumplir ese papel. Y Brasil, cuyo “destino” de país global se definió con Lula da Silva, tiene chances de acompañar como “socio preferido” esa transformación cubana, de sociedad igualitaria a “economía de mercado” dirigida por una élite comunista.

El puerto de Mariel queda apenas a 50 kilómetros de La Habana, (e) implicó una inversión de 1.000 millones de dólares. El grueso de las obras corrieron por cuenta de Odebrecht, cuyo dueño, don Emilio Odebrecht, es un buen amigo del ex presidente Lula da Silva. Hace apenas unos días, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) concretó la liberación de 230 millones de dólares destinados a concluir ese mega emprendimiento. El total de la obra fue estimado en 600 millones de la divisa norteamericana.

Pero no se trata solo de construir un puerto. En el proyecto diseñado por brasileños y cubanos, el otro eje es erigir un polo industrial . Ya se sabe de al menos dos empresas brasileñas que piensan instalarse en esa nueva ciudad productiva. Una es la propia Odebrecht, que pretende construir allí un proyecto de energía a partir de la biomasa. Otra firma brasileña confirmó que quiere montar una fábrica de vidrios«.


un poquito más sobre Vargas Llosa

marzo 6, 2011

El post que subí hace pocos días sobre el peruano y sus aspirantes a censores tuvo comentarios muy apasionados sobre política, y más serenos sobre literatura. Me pregunto si seguirán así, ahora que ha elogiado a nuestra Presidente (Bueno; dijo que «es más lúcida que los intelectuales que la apoyan«. No es un exagerado).

De todos modos, me quedaba en la memoria que yo lo había mencionado otras veces en el blog. El buscador (columna de la derecha) me lo confirmó, y puedo acercarles, para comparar con las sin duda bien articuladas oraciones que seguramente nos brindará, este fragmento del histórico discurso del camarada Mario Vargas Llosa, al recibir el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos el 4 de Agosto de 1967 en Caracas:

La realidad americana, claro está, ofrece al escritor un verdadero festín de razones para ser un insumiso y vivir descontento. Sociedades donde la injusticia es ley, paraíso de ignorancia, de explotación, de desigualdades cegadoras de miseria, de condenación económica cultural y moral, nuestras tierras tumultuosas nos suministran materiales suntuosos, ejemplares, para mostrar en ficciones, de manera directa o indirecta, a través de hechos, sueños, testimonios, alegorías, pesadillas o visiones, que la realidad está mal hecha, que la vida debe cambiar. Pero dentro de diez, veinte o cincuenta años habrá llegado, a todos nuestros paises como ahora a Cuba la hora de la justicia social y América Latina entera se habrá emancipado del imperio que la saquea, de las castas que la explotan, de las fuerzas que hoy la ofenden y reprimen. Yo quiero que esa hora llegue cuanto antes y que América Latina ingrese de una vez por todas en la dignidad y en la vida moderna, que el socialismo nos libere de nuestro anacronismo y nuestro horror


El peligro «Vargas Llosa»

marzo 3, 2011

Algún compañero de larga trayectoria se quejó en un comentario en este blog del «kirchnerismo talibanesco«. Muchos más lo hacen en privado. Yo planteo que no son diferentes de otros compañeros que. en otros tiempos (en alguno de ellos, fuimos nosotros), se precipitaban a ocupar espacio político y posiciones de militancia (cargos) en nombre de la liberación nacional, la ortodoxia peronista, la renovación, el menemismo, el antimenemismo… Siempre con la misma mezcla, en proporciones diferentes según la persona, de idealismo y ambición. Y, por supuesto, son recibidos con escaso entusiasmo por los que ocupan ese espacio y esos cargos. Natural, y estoy muy satisfecho que hemos progresado mucho, los argentinos en general. En alguno de esos momentos, la pelea fue a los tiros.

Por otro lado, algunos visitantes, con credenciales antiperonistas, se han mostrado alarmados por la suerte que podemos correr los peronistas, que vamos a ser desplazados – quizás enviados a campos de concentración – por los comisarios políticos de la Cámpora, que, apañados con siniestros propósitos por la Presidente, se infiltran y destruyen la doctrina justicialista, que parece que después de todo ellos (los republicanos preocupados) valoran.

Ahora, el asunto de la invitación a Vargas Llosa de inaugurar la edición de este año de la Feria del Libro, me ha permitido repensar el asunto. Y quiero comentarlo con ustedes. Primero, mi posición personal. El peruano es un extraordinario escritor – a pesar de haber recibido el Nobel – aunque no está entre mis favoritos (bueno, mis gustos en lectura no establecen ningún canon que me interese defender). Sus ideas políticas… me parecen particularmente idiotas, pero eso pasa con muchos artistas, por «derecha» o por «izquierda«.

Encuentro lamentable que el asunto se haya hecho público por una nota de Horacio González, que es un excelente tipo y un amigo, aunque en esto formó parte de un clima, que es lo que quiero comentar. Y encuentro muy positivo, y me alegra mucho, que le haya permitido a nuestra Presidente tomar una actitud digna e inteligente: pedirle que retire esa nota. Pero tengo claro que en la utilización política del asunto, especialmente en el ámbito internacional, toda negativa para el gobierno y para el país, esta actitud no se va a mencionar, o se hará de paso. Todo el énfasis estará puesto en los «intelectuales K», aunque algunos de ellos no lo sean.

No me sorprendería si algo de esto fue previsto por alguno que estuvo entre quienes motorizaron la invitación a Mario Vargas Llosa. Pero no estoy seguro, y no me interesa cultivar la paranoia. En todo caso, sería un episodio más. No es lo que entiendo es el problema principal.

Toda esta historia está relatada con razonable exactitud aquí, en Página 12.  Y ahí aparecen (¿dónde si no?) estos textos y declaraciones que son los que me preocupan.

Por ejemplo, el texto que escribió Aurelio Narvaja, de Ediciones Colihue: “un grave error que hable el extraordinario escritor y muy merecido Nobel, porque desde hace años es un propagandista, ostensible y florido, de las ideas y las políticas de la derecha liberal”.

En otra carta, José Pablo Feinmann, Ricardo Forster, Diana Bellessi, Mario Goloboff, Vicente Battista, Mauricio Kartun y Juano Villafañe, entre otros, manifiestan un “profundo desagrado y malestar por la designación de ese autor para abrir la Feria, convertido desde hace años en vocero de los grupos multinacionales editoriales y mediáticos, de un supuesto ‘liberalismo’ de sometimiento y depredación»

Juan Martini proclama “Vargas Llosa no puede inaugurar la Feria porque desde su posición de liberal de derecha ha insultado al gobierno democrático y al país entero al calificarlo de ‘payasesco’ y ‘aquelarre corrupto’  Un hombre que agrede de una manera tan salvaje a un país que tanto contribuyó a su consagración no sólo es innoble: es un político torpe, ciego y autoritario. Y que no nos venga ahora con que una cosa son sus ideas fascistas y otra la literatura”.

Luisa Valenzuela señala que darle la palabra inaugural en un acto de trascendencia nacional “significaría, más allá del obvio cholulismo literario, avalar su posición política”. Elsa Drucaroff coincide. Elegir quién inaugura el encuentro tiene significados claros. “Si un escritor que hace los planteos políticos de Vargas Llosa inaugura la Feria, algo se está diciendo y eso que se está diciendo nos excluye a mí y a un sector del campo literario nacional demasiado amplio»

Osvaldo Bayer – no podía faltar – hace una proposición constructiva: sugiere que la Feria la inaugure “un intelectual argentino para que nos hable de nuestra sociedad y sus escritores, sus sueños y el deber de éstos ante la sociedad. Ponerlo a Vargas Llosa en ese lugar es burlarse de aquellos intelectuales que cayeron por defender esos principios (la sangre derramada  No será negociada!).¿Qué nos va a decir a los argentinos? ¿Que hay que agachar el lomo ante las dictaduras con tal de que ellas defiendan la llamada economía liberal? Vayamos a la profundidad del drama latinoamericano y para qué deben servir sus intelectuales”.

Obsérvese que en todos estos casos no se trata de jóvenes militantes del Movimiento Evita sino de adultos mayores – como dice un amigo que también es un adulto mayor. No, no me preocupan los talibanes K. Son los intelectuales humanistas los que me dejan pensando.


Apología de la izquierda argentina

febrero 21, 2011

Columnista apropiado: Sebas

(El título lo pongo yo, y no es irónico. El texto es de un comentario que un visitante, peronista, del blog dejó aquí la semana pasada. Breve e informal, encuentro – como otros lectores – que es una reflexión aguda que pone en perspectiva una discusión que llenó páginas y páginas en los últimos tiempos. Además, no habla de la interna peronista, lo que es un respiro, y me permite, como no, meter al final algunas opiniones mías sobre esta otra realidad política).

«La progresía argentina tiene los pies bastante más en la tierra que otras que se ven por ahí. La centroizquierda internacional tiene una agenda tirando a patética: que el multiculturalismo, que los transgénicos, que el save the planet, etc. y demás pajas. Superficialidades que (esto es lo peor) son lo único que distingue sus gestiones cuando llegan al poder, porque en lo económico y social, las diferencias con las de derecha, convengamos, ni con lupa.

En ese sentido, hay que reconocer que nuestros progres nos corren con una agenda mucho más potable y concreta; más que por cuestiones ideológicas o programáticas, la discusión pasa, simplificando a trazo grueso, porque el progre aspira a hacer con las manos limpias más o menos lo mismo que los peronistas aceptamos que sólo lo podés hacer hundiéndote en la mugre. Pero por lo demás, nuestros progres son nacionalistas, son latinoamericanistas, son productivistas, y más allá de que se entusiasmen más que nosotros con banderas tipo la ley de medios o el matrimonio puto, estoy seguro que para cualquiera de ellos la de la justicia social es un trapo mucho más valioso que ningún otro. Y todo ello es bastante más de lo que se puede decir de muchas progresías foráneas.

La primera explicación que me vendría a la mente es que bueno: los progres latinoamericanos no pueden darse el lujo de ser tan exquisitos como los europeos, cuando acá hay pobreza y exclusión en serio, ¿no? Pero entonces recuerdo el caso brasileño. El papel que ocupa Sabatella frente a Scioli en la provincia de Buenos Aires, le correspondió allá a la Marina Silva frente a Dilma; hablamos del… ¡Partido Verde! ¡Pero cuán alemanes pueden ser estos brasileros!

Así que no es una mera cuestión de devaneos europeos: con las obvias salvedades del caso, desde ya, ¡pero en Brasil, caramba! Acá en Argentina, un partido ¡ambientalista! jamás logrará nada semejante; lo cual me place. No sé usted; pero puestos en tener que lidiarla con unos que nos corran por izquierda, el EDE me parece un lujo, en comparación. Imagínese al Partido Humanista en ese lugar, por caso. Ouch.

No estoy alabando a Sabbatella acá, estoy alabando a mi país. Que la progresía local sea como es, en relación a otras, si al existir el caso Brasil no podemos ya adjudicarlo a causas regionales, propongo que es efecto de la irresistible gravitación del peronismo. Siquiera culturalmente. Redefine todo. La progresía argentina, para existir, tiene que orbitar al peronismo, tiene que meterse en la casa que nosotros construimos y proponer unas refacciones y redecoraciones; mejor eso que andar por ahí incentivando el consumo de comida orgánica.

Y, para terminar con el paralelismo (me llama la atención que nadie lo haya usado en medio de todo es debate), comparemos: El EDE quiere ser colectora de Cristina, para llegar a un ¿circa 10%, digamos? Y los intendentes del conurbano que trinan porque eso podría restarles concejales. Hum, hum, hum. Quilombo, ¿no? Ajá.

¿Y en Brasil? Los verdes metieron casi un 20% a nivel nacional, con candidatos propios y decididamente opositores… y la mandaron a Dilma al balotaje. ¿Eh? ¿Qué tal? Una ambientalista…
Y eso le pasó nada menos que a la candidata del Lula saliente con el 81,4% de aprobación.
Bastante más complicadita que acá, la irrupción progre…»

Es cierto, Sebas, que el Partido Verde de Brasil existe desde 1986, fue parte – hasta 2006 – de la coalición que apoyó a Lula y siempre ha sostenido en primer lugar el «desarrollo sostenible«. Pero me parece evidente que aportó a su crecimiento el abandono del discurso anticapitalista por parte del PT y los episodios de corrupción que lo mancharon (¿suena familiar?). Hay sectores, numerosos, de la militancia política que exigen certidumbres ideológicas y – no necesariamente los mismos – a los que les repugnan los negociados. Hay todavía otros que están en contra de los negociados en que no participan, y no es fácil distinguir a priori entre todos estos sectores.

De todos modos, tenés razón: el hecho es que la izquierda brasileña desilusionada del PT ha debido enarbolar un discurso ambientalista para conseguir una inserción nacional importante. Y aunque parezca soberbio de nuestra parte, tengo que estar de acuerdo con vos en que es la presencia del peronismo como lo conocemos, la que hace la diferencia en el panorama político de ambas sociedades. Eso sí, no creo que en el caso de la izquierda filokirchnerista pase principalmente por lo cultural.

Estimo que son los aparatos territoriales y sindicales del peronismo, y su inserción, hoy quizás minoritaria pero real, en las clases medias, los que obligan a cualquier expresión de izquierda a tener una agenda concreta y popular si quiere competir con ellos. Fíjense que en un medio consistentemente oficialista como Página 12 pero cuyo público es la izquierda intelectual, su agenda es la que Sebas atribuye, con razón, a la izquierda europea: políticas de género, reivindicación de los pueblos originarios, derechos humanos, aborto legal, seguro y gratuito (casi agrego obligatorio), cuestionamiento a la influencia de la Iglesia Católica y denuncia de sus jerarquías…

Ninguna bandera que la izquierda rechace, y que – al menos varias de ellas – son asumidas con naturalidad por los jóvenes «progreperonistas». Pero no es el programa con el que el EDE tratará de conseguir votos en la zona Oeste del Gran Buenos Aires… Ni sus diputados han procurado imponerlo al gobierno de Cristina Fernández.

Y recordemos, Sebas, que nosotros también tenemos una izquierda ambientalista opositora al gobierno, con bastante más presencia política que el Partido Humanista, o el Grupo de Reflexión Rural. Donde la influencia cultural y la historia del peronismo parecen decisivas en delimitar el discurso posible es justamente ahí. Porque el Proyecto Sur de Pino Solanas, que reunió en el 2009 un voto cercano al 25 % en la Capital Federal y una presencia menor pero significativa en todo el país – es razonable pensar que puede llegar a ser, si mantiene su candidatura presidencial, el más votado de la izquierda – con un discurso de defensa de los recursos naturales y contra, por ejemplo, la minería a cielo abierto. Pero su posición, «descolgada» como nos suena a los «realpolitiker» peronistas, tiene un matiz de defensa de la soberanía nacional y un productivismo ausentes en el ecologismo europeo moderno. Además de un lenguaje simbólico tradicionalmente usado por el peronismo.


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