Stratfor – la CIA privada -, China y lo que cree el sistema

julio 27, 2013

worried_dragon

Stratfor Global Intelligence es una empresa norteamericana fundada en 1996 por George Friedman que se dedica a proveer información, “inteligencia” y análisis geopolítico para sus suscriptores.

He hablado de ella, y he utilizado su material otras veces en este blog. Por ejemplo, aquí y aquí. Como todas las entidades de ese tipo – incluída la C.I.A. oficial, y nuestra propia Secretaría de Inteligencia – reúne muchos datos interesantes, muchísimo material dudoso y una inmensa cantidad de chismografía trivial y tonterías varias. Es inevitable.

Igual, sus informes, cuando versan sobre los temas y regiones que son de interés para su público – en su mayoría funcionarios y empresarios de los países desarrollados del Atlántico Norte – son valiosos. Porque, además, nos ayudan a percibir cómo piensan quienes los hacen. Con esa mentalidad que tiendo a considerar típica del estadounidense de buena formación intelectual: aguda, realista y superficial. Con una cierta incapacidad para empatizar con los valores de otras culturas.

Y vaya si es importante entender cómo piensan. Después de todo, y a pesar de sus problemas, EE.UU. sigue siendo el grandote del barrio.

Recién yo subí una evaluación de los problemas de China escrita por el profesor Paul Krugman, un estadounidense de buena formación intelectual, de la variedad economista keynesiano.

Y entre algunos amables comentaristas hubo una cierta tendencia a decir algo así como “Sí, sí, Krugman habla de los problemas de China, pero no dice nada de los problemas de EE.UU.“. Me permito señalarles que no es tan así – Krugman es muy crítico de las políticas del establishment yanqui – pero eso es irrelevante. Los que toman las decisiones en esa sociedad, no son – por ejemplo – como militantes políticos que no sólo quieren ganar una elección sino además decirse y que les digan que van a ganar.

Como dije antes, tienen una tradición de pensamiento realista – aunque se engañen a sí mismos como cualquier otro ser humano. Por eso su enfoque no versa sobre a qué país le va mejor o peor – asumen que de los problemas de China se preocuparán los chinos. Su preocupación está centrada en el sistema global – y la “implosión” china se refiere en realidad a que China dejará de cumplir el rol fundamental que tuvo en ese sistema global en los últimos 30 años.

Por eso, el análisis que George Friedman publicó recientemente en Stratfor: Recognizing the End of the Chinese Economic Miracle, en el que comenta entre otras cosas la nota de Krugman, es interesante más que por los datos que agrega, porque nos permite apreciar, en su síntesis final, cómo ven los sectores dirigentes de la sociedad norteamericana – y del capitalismo global – la situación actual y – lo más importante – sus expectativas para el futuro:

China va a seguir siendo una gran potencia, y su economía seguirá siendo muy importante. Estar con problemas no es lo mismo que dejar de existir. China siempre existirá. Simplemente, dejará de ser el país clave por sus bajos salarios y alto crecimiento. Al igual que Japón antes, pasará a jugar un papel diferente.

En el sistema global, siempre hay países con salarios bajos, de alto crecimiento, porque los consumidores de las potencias industriales avanzadas quieren absorber bienes baratos, con bajos costos de manufactura. Convertirse en un proveedor de dichos bienes es una gran oportunidad para esos países, y también una fuente de graves desequilibrios. Ningún país puede reemplazar a China, pero China será reemplazada. El siguiente paso en este proceso es la identificación de los sucesores de China“.

Por mi parte, me permito señalar mi escepticismo. La falta de sentido histórico que muestra, curiosamente, Friedman en estas líneas no le permite apreciar que ese “siempre” se refiere a los últimos 40 años, cuando se produce la radicación en los países de bajos salarios de las industrias que habían nacido en América del Norte y en Europa Occidental. Un proceso que se ha detenido, y parecería que ha empezado a revertirse.

Pero tengamos claro que ésta no es una discusión teórica. La visión sintetizada en esas líneas es la que sostienen sectores muy importantes del capitalismo global – apoyados por buena parte de la población de los países industrializados y minorías importantes en los países emergentes. Estamos hablando de centenares de miilones de personas que se han beneficiado de este esquema, y a los que – además – nadie les está ofreciendo alternativas visibles.

Los argentinos, y nuestros socios en América del Sur, corresponde que agregue, no enfrentamos este dilema. No tenemos un lugar en este sistema, ni como consumidores – no somos  tan prósperos – ni, afortunadamente, nuestros salarios son tan bajos como para competir. Nuestra preocupación debe ser construir un bloque económico viable que nos proteja de los conflictos que se produzcan por la perduración disruptiva de este esquema, o por su reemplazo por un nuevo proteccionismo.


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