Buitres litigiosi, especie en peligro

agosto 29, 2014

buitres

La Asociación Internacional de Mercados de Capitales (ICMA) anunció hoy cambios en sus reglas para que una minoría de acreedores no pueda bloquear acuerdos de reestructuración de deuda soberana.

Sobre el conflicto de Argentina con los fondos buitres – los que se dedican a comprar bonos desvalorizados por un default u otra catástrofe económica, esperar, y hacer juicio para cobrar el valor nominal más intereses acumulados – ya hay demasiado escrito en este blog. Una parte mínima de todo el palabrerío de los medios. Y en las columnas de comentarios de los posteos sigue un furioso debate, que ya encuentro aburrido, qué quieren que les diga.

Igual, creí necesario subir esta noticia, aunque será replicada en medios y blogs. Y enlazarla con la nota de Bloomberg, para los que gustan tener sus datos de la boca del caballo. Allí precisan en el titular: “para evitar una repetición del caso argentino“.

Uno de los lados de la discusión, el anti K, se apresurará a gritar “cosa juzgada!“, y dirá que esta decisión no tiene efecto retroactivo. Es verdad. Pero es igualmente cierto que influye en un aspecto clave: las medidas que los tribunales neoyorquinos pueden disponer para obligar a cumplirlo. El Poder Judicial no funciona en una burbuja, ni en los EE.UU. ni aquí. Los mercados financieros – donde no hay una mayoría sentimental, o progre – están diciendo que la actividad del Sr. Paul Singer y sus colegas es inconveniente para el sistema. Mucho peor que inmoral, o ilegal.

En el plano práctico, esto debilita la posición de Singer en la inevitable negociación. Y en el de la política – que también es práctico, cómo no – es evidente que se trata de un triunfo del gobierno de Cristina Fernández sobre los sectores políticos y económicos que plantearon que la actitud a tomar frente al juez Griesa era decir “Hágase Tu voluntad“. Y lo más importante para la Argentina, queda la imagen – superficial, claro; es todo lo que puede quedar en el limitadísimo espacio de atención de la “opinión pública internacional” – que en este caso tenía razón.


La guerra de los buitres

agosto 27, 2014

an

Amigos y otros visitantes: Pienso que ustedes pueden estar cansados del tema. Yo lo estoy. Pero…

Ya he escrito y subido material en exceso sobre el conflicto del Estado argentino con Paul Singer, el dueño de los fondos especulativos que compraron bonos argentinos defaulteados en 2001 a precios de remate, y tras un pleito que ha durado una década, obtuvieron un fallo que les reconocía sus pretensiones – una ganancia sideral – del juez Griesa y – en forma explícita o tácita – de todos los niveles del sistema judicial estadounidense.

Sucede que han aparecido nuevos pájaros en el cielo. Y no sabemos si corresponde decir que son los “buitres buenos”. Trataré de ayudar a encuadrar esa duda.

Ya cuando Horacio Verbitsky, este domingo 24, anunció la aparición de David Martínez Guzmán me sentí obligado a señalar en la columna de comentarios del posteo que había subido horas antes con un análisis pesimista de Pablo Tonelli sobre los riesgos de la posición argentina, que este nuevo hecho no los eliminaba, pero obligaba a tomar en cuenta otro elemento.

Tengamos en cuenta que David Martínez Guzmán no es un actor nuevo en la economía argentina. En el blog tuve ocasión de comentar, en noviembre del año pasado, su intervención en la pugna del gobierno con el Grupo Clarín. Y ahí dije:

David Martínes no es un Leo Fariña cualquiera. No da el perfil del testaferro. Fundó Fintech en 1987, y entró a jugar en primera con la reestructuración de la deuda de CYDSA, un gigantesco conglomerado mexicano. En 1994 compró directamente del gobierno argentino bonos de deuda con vencimientos a 8 y 37 años por un valor de 834 millones de dólares. Podríamos decir que es un buitre bueno“. Como ven, en este caso adelanté mi opinión diez meses.

También tengo que hY  acer notar que la intervención de D.M.G. en esa disputa por la Ley de Medios fue anunciada en esa fecha – ¡sí! – por Horacio Verbtisky en Página 12.

Y ahora han entrado en la batalla dos pájaros de dimensiones gigantescas, aún mayores que las de nuestro amigo mexicano: George Soros y Kyle Bass. Los fondos de inversión Quantum Partners y Hyman Capital, cada uno de ellos manejado por dichos señores, iniciaron una demanda en Londres contra el Bank of New York Mellon (BoNY) por no haber girado 226 millones de euros correspondientes a los intereses de los bonos Discount en su poder. El dato importante, que a cualquier abogado le llamaría la atención, es que no demandan al Estado argentino como corresponsable.

Sobre esta operación y estos financistas, informa, casi mascullando, La Nación, eufórico, el oficialista Página 12, y con lujo de detalles Carlos Burgueño en el cripto oficialista Ámbito. Así que no es necesario que alargue el posteo (estoy de vacaciones, después de todo). Léanlo allí.

Entonces, a la duda original ¿son buitres buenos?: Del célebre Soros han dicho cosas mucho peores que “buitre”, directores del Banco de Inglaterra – al que le dobló el brazo en 1992, forzándolo a la devaluación de la libra. Pocos han dicho que es “bueno”, aunque es cierto que apoya causas progres.  Bass es un texano dedicado a la administración de fondos de inversión. Aunque critica a los fondos buitres, “operadores en el margen del capitalismo” los ha llamado, ha hecho muy buenos negocios con la reestructuración de la deuda griega, por ejemplo.

Podemos estar seguros de algo: que no intervienen en el tema por caridad. Esperan ganar dinero. Lo que es lógico y natural: vivimos en un mundo donde impera la lógica capitalista, aunque en algunos casos el sistema político sea leninista (Están también los delirantes, pero esos no importan).

El interés primordial de Argentina en este asunto es que el monto de su deuda pública en moneda extranjera se mantenga dentro de los límites manejables. Las movidas de Martínez, Soros y Bass no cambian la situación jurídica. Pero introducen un elemento que cualquier sistema judicial – aún el norteamericano – debe tomar  en consideración. Además del Estado argentino, por supuesto.

Por mi parte, espero que el gobierno esté dedicando todos los esfuerzos de que sean capaces sus organismos diplomáticos y de inteligencia a hacer un mapa de la tenencia de los bonos argentinos, en dólares, euros y yenes, Discount y Par. Que, es claro, puede variar día a día.

Y en nuestra lamentable oposición deberían tratar de hacer su propio mapa. Hay algunos banqueros con muchas conexiones y asesores financieros vinculados a importantes casas de cambio que podrían ayudarlos. Si se interesasen en los hechos y en la posibilidad de preverlos, en lugar del último titular que lanza un medio periodístico.


Argentina paga: comentarios y dudas

agosto 21, 2014

picasso-pablo-toros-y-torerosQue quede claro que estos comentarios son superficiales. Como dije ayer, estoy lejos de Buenos Aires, con mal acceso a Internet y poco tiempo para analizar documentos. Pero no quiero quedarme callado en un momento de definiciones.

Empiezo hablando, justamente, de definiciones. Otra vez, un gobierno kirchnerista obliga al resto del espacio político a tomar posición en torno a una medida audaz e imprevista. Y cada expresión más o menos importante responde de acuerdo a su naturaleza. Scioli – que no sería propiamente K, dice Artemio López – “acompaña la iniciativa“. Macri anuncia que “votará en contra, FaUNEN – ¡Elisa Carrió, la más articulada! – no sabe qué decir, … Todo previsible.

Tal vez lo sorprendente es que el Frente Renovador, es decir, Sergio Massa, está indeciso. Porque en el pasado se destacó por aprovechar brillantemente las oportunidades para hacerse ver. Pero Giustozzi asegura que “el massismo no tiene una posición tomada sobre el proyecto.

Me parece evidente que todos expresan a los espacios que quieren que los voten. Scioli necesita el voto peronista; Macri aspira a expresar al votante de un centro derecha muy amplio (tal vez comete un error; su electorado es actualmente muy anti K, pero, salvo una minoría intensa, no es anti argentino); y FaUNEN es demasiado heterógeneo: sólo lo une su hostilidad al oficialismo.

Massa, en mi opinión, estaría pagando el precio de su origen kirchnerista y su búsqueda actual del voto casi macrista: No logra todavía articular un discurso propio, en los temas que exceden la agenda mediática.

La reacción internacional, tanto en los mercados como en los gobiernos – excepto por bienvenidos apoyos individuales – ha sido de fría a cautelosa, pero eso es natural: Nadie sabe todavía como funcionará esta medida en la práctica. Entre nosotros, el aumento del dólar marginal, entiendo, obedece a la misma realidad, y el billete verde es la póliza de seguro del asustadizo.

Hasta la International Swaps and Derivatives Association (ISDA) parece estar indecisa (creo que hay un conflicto de intereses sobre los bonos en yenes, también). Pero eso no es relevante para nosotros: los “seguros contra default” son simples apuestas entre privados.

Sostengo lo dicho: Tomada la decisión, y ratificada por el Congreso, el deber patriótico de los argentinos es apoyarla. Porque no es una decisión de Cristina, o del peronismo, sino de la Argentina, a través de los instrumentos que el país tiene para tomar estas decisiones. Que son imperfectos, lo sabemos. Pero son.

Entonces, lo de dudas del título se refiere a un punto que, a lo mejor, está contemplado y resuelto y yo no lo he visto. Los titulares de los bonos reestructurados a los que Argentina debe y quiere pagar sus intereses, y también les ofrece canjearlos, no los tienen en sus casas, o en una caja fuerte. Ya sean inversores individuales o fondos de inversión – u organismos del Estado argentino, como algunos lo son – lo que tienen es una cuenta en un Banco, o una institución financiera, donde esos intereses se acreditan (y donde esos bonos se compran y se venden, todos los días).

¿Está previsto como Nación Fideicomisos, el Banco de la Nación Argentina, certificará los pagos que haga, y como hará que esas otras entidades le certifiquen sus desembolsos y canjes? Mi experiencia bancaria, aunque lejana en el tiempo, me indica que una operación sin precedentes como ésta es más compleja de lo que aparece en la letra del proyecto. Espero que en el Congreso y en la reglamentación de la ley cuando se apruebe cuenten con asesoramiento actualizado en la operatoria financiera.


A %d blogueros les gusta esto: