51 % a 49 %: El voto porteño

julio 19, 2015

joker beaten up

Como diría el conocido personaje que nos mira desde el comienzo del posteo: “¿Porqué no se está riendo?“. En mi caso, mis estimaciones coincidían con todas las encuestas publicadas, y también con lo previsible, a partir de los resultados de la primera vuelta: le daban a Larreta una diferencia clara sobre Lousteau, inferior, claro, al 20 % de hace sólo 14 días, pero no que bajaba a alrededor del 2 %!

Lo único que puedo aducir en defensa de mis conocimientos de política es que hace unas horas escribíNinguna elección es un trámite … Y los resultados del escrutinio van a brindar datos que ninguna encuesta anticipa con exactitud“. Agregué también “algunos que votaron a Mariano Recalde el 5 de julio (lo harán) hoy por el “Rulos”; hasta donde puedo estimar, serán bastantes, movidos por su hostilidad a Macri“. Vaya si fueron bastantes.

Los resultados de la 1° vuelta, se los repaso, fueron: PRO 45,5 %; ECO 25,5 %; FpV 21,9 %; Luis Zamora 4 %; y el FIT 3,1 %.

Los resultados de ésta nos dicen: que el PRO, el macrismo, es vulnerable en el distrito que ha gobernado por 8 años; que una mitad del electorado – especialmente los sectores de medios y bajos ingresos, según muestra la distribución geográfica de los votos dentro de la ciudad – está enojada con su gestión. Lo bastante enojada para que los partidarios y los opositores al gobierno nacional sumen sus votos en un balotaje. (El voto en blanco no fue pequeño – algo más del 5 % – pero corresponde a la minoría politizada).

Y también indica que Martín Lousteau se ha mostrado en esta campaña como un excelente candidato en la tarea fundamental: sumar votos de distintos sectores (¿Alguien creía que sólo el populismo es capaz de eso?). Ahora tiene el desafío de definirse ya para las PASO, las primarias nacionales dentro de 20 días (el valor de su apoyo ha subido al menos un 300 % en estas horas), pero si no se incendia a lo bonzo, tenemos una nueva figura para el escenario político argentino.

Ah, y sí, también determinan que el nuevo Jefe de Gobierno, a partir de diciembre, será Horacio Rodríguez Larreta. Los pecados porteños serán expiados.


Las elecciones de hoy

julio 19, 2015

Estas elecciones son en la Capi, y uno se siente obligado a comentarlas – porque vive aquí, y participó en tantas… Pero ya han sido sobreanalizadas, también en este blog, en ocasión de la primera vuelta. Para este balotaje, no aparecieron hechos nuevos en el escenario político que lo modifiquen en algún grado importante. (Subo el video que me pareció más ingenioso de esta mini campaña de dos semanas).

Atención: no estoy diciendo que esta elección es un trámite. Ninguna lo es. Existe la posibilidad – muy remota – de un triunfo del que salió segundo en esa 1° vez. Y los resultados del escrutinio van a brindar datos que ninguna encuesta anticipa con exactitud.

Lo que quiero decir con “no aparecieron hechos nuevos” es que ninguno de los dos contendientes, ni el oficialismo nacional, cambió el eje de su discurso o sumó nuevas alianzas.

En realidad, creo que ése es el hecho más revelador – como el perro que no ladró en la noche en la historia de Sherlock Holmes: Que ni el PRO ni el ECO buscasen hacer alianzas con la 3° fuerza que quedó afuera del balotaje, el FpV, como indica la lógica y la experiencia en las segundas vueltas en todo el mundo, hace que debamos preguntarnos el porqué (Tampoco con ninguna otra fuerza, pero es más razonable: tuvieron un porcentaje de votos muy pequeño).

Digo que es revelador porque muestra que ambos actores perciben con claridad que sus votantes – diferentes como son entre sí – los abandonarían por el otro si los vieran acercándose al gobierno nacional. Si Lousteau, por caso, acordara con el FpV y sumara todos sus votantes (suposición extrema) perdería los suyos. En el voto porteño – lo muestran las encuestas, los focus groups y la experiencia pasada – influye decisivamente la posición ante el gobierno nacional.

Eso no quiere decir que algunos que votaron a Mariano Recalde el 5 de julio no lo hagan hoy por el “Rulos”; hasta donde puedo estimar, serán bastantes, movidos por su hostilidad a Macri (otra cara de lo que señalé en el párrafo anterior). Pero el apasionado debate sobre el “voto útil” y el “voto en blanco” es un fenómeno exclusivo de la militancia kirchnerista, e influye casi nada en el resultado. Porque, como les recuerdo siempre, la militancia es una minoría y no hizo ni podía hacer una campaña masiva por sus posiciones.

Para el registro, se puede decir que la racionalidad del argumento por el “voto en blanco” en este caso, por parte del kirchnerismo porteño, es que Lousteau representa un adversario para el futuro, un candidato, si se afirma, renovado para el voto progresista/moderado que es hostil o desconfiado del peronismo. El “voto útil” a Lousteau se basa en la esperanza, débil a mi juicio, que un mal resultado del PRO en la Capital debilite la candidatura de Macri para octubre.

Juzgo que es débil porque Mauricio Macri no es – a esta altura – el rival con más chances de Daniel Scioli porque el PRO es un partido muy fuerte en su distrito, la Capital, con un electorado propio y con una historia de triunfos continua desde 2005. Lo es porque es el único candidato que le quedó en el ámbito nacional a la oposición. Es lo que hay.

En un interesante posteo de Ezequiel Meler, cercano al Frente Renovador, comenta que hoy votará por Lousteau – aunque reconoce la casi segura victoria de Larreta y la solidez del PRO en esta ciudad (Tal vez exagera, pienso, pero eso es para otro posteo). Lo que quiero cuestionar ahora es cómo describe al candidato de ECO “El fenómeno Lousteau, con todo el interés que tiene la aparición de una fuerza capaz de perforar los treinta puntos, y quizás los 40, suturando la brecha entre progresismo kirchnerista y no kirchnerista abierta en 2007“.

Hmmm… Coincido que es un hecho llamativo, y que muestra que el espacio que ocuparon el radicalismo y el progresismo no peronista puede revitalizarse con un candidato elegible y una campaña inteligente, con recursos. Pero lo de “suturar la brecha”… Debemos esperar a ver si ECO se convierte en una fuerza más o menos estable y coherente. Esperar al menos unas semanas más, hasta que deba definirse públicamente por una candidatura nacional y maneje las tensiones correspondientes.

El fenómeno de ECO puede también leerse de otra forma: que el peronismo y sus aliados en el Frente para la Victoria puede llegar a superar su techo actual en las elecciones locales de más o menos el 20 %, si consigue sumar a otros sectores sociales que hoy votarán a ECO (y quizás también algunos que votarán al PRO en los barrios del Sur, aunque eso será más difícil).

No quiero dejar de marcar que Mariano Recalde, candidato de último momento, se ha mostrado como alguien dispuesto a hacer ese esfuerzo, dejando de lado (un poco) el chavismo romántico y clasemediero de mucha militancia K. Su campaña “Podemos vivir mejor” estaba apuntada en esa dirección.


Después de las P.A.S.O. porteñas: la elección local

abril 27, 2015

En la madrugada de ayer, hace 20 horas, subí un posteo pontificando sobre estas elecciones primarias. Con un enfoque particular: me interesaba evaluar cómo los resultados previsibles posicionarían una dirigencia política para la próxima etapa. Bueno, los resultados fueron más o menos los previstos y las especulaciones se sostienen… Pero tengo que hacer dos correcciones. Los “más o menos” que escapan a cualquier encuesta, aún la más cercana y precisa.

La más importante, de lejos, es la muy buena elección que realizó ECO, en particular Martín Lousteau. No fue una sorpresa total, pero ninguna encuesta – ni tampoco nuestro monitoreo de las redes sociales – permitió prever el desempeño que tuvo esta nueva propuesta política. Federico Aurelio, de Aresco, afirma haber detectado un desplazamiento en los últimos días de votantes que se inclinaban por Gabriela Michetti. Esto introduce algunas posibilidades interesantes para la 1° vuelta del 5 de julio.

ECO, por supuesto, no salió de un repollo. Nada en política surge así. En un posteo muy visitado, del 5 de marzo, dije: “Una propuesta novedosa es Energía Ciudadana Organizada (ECO), de Martín Lousteau y Graciela Ocaña, que usarían las PASO para definir quién será el candidato a jefe de Gobierno. Según Letra P (gente mal pensada) ese acuerdo esconde un pacto entre Larreta, el Coti Nosiglia, Cristián Colombo y Daniel Amoroso para perjudicar a Michetti, compitiendo por su electorado“.

Aunque por pura casualidad me encontré hace pocos días con el Coti y otro amigo de ese palo, Marcelo Stubrin, en el viejo café de Callao y Corrientes, apenas si nos saludamos: no puedo confirmar o desmentir la versión. De todos modos, no es lo que importa. Los votos de ECO indican que hay en la ciudad de Buenos Aires un electorado considerable, mayor al 20 %, hostil al kirchnerismo pero que desconfía de Macri. Justamente, la hipótesis de Aurelio es que algunos votantes de Michetti se corrieron al ex ministro de Néstor Kirchner, Lousteau, cuando empezaron a pensar que ella no podía derrotar a Rodríguez Larreta.

El otro dato inesperado, para mí, fue que el voto para el Frente para la Victoria, que llevó una oferta diversificada de candidatos, estuvo – un poco – por debajo de porcentajes que había alcanzado anteriormente. Y por supuesto, bien abajo del 35 % que alcanzó Cristina Kirchner hace cuatro años. Es evidente que la mejora en “opinión sobre el gobierno nacional” no se refleja automáticamente en “intención de voto”. Igual, me sostengo en mi apreciación – que la competencia entre esas diversas candidaturas confirma – un candidato “kirchnerista puro” como Mariano Recalde es el más adecuado para el Frente para la Victoria… en la ciudad de Buenos Aiares. Tendrá que repensar la campaña y la estrategia.

Pues la conclusión definitiva, que no ha variado, es que la elección en la Capital Federal del 5/7 será, como lo fue la de ayer en Neuquén, una elección local. Los espacios políticos, y los candidatos que los expresan, son distintos en cada lugar de Argentina. La futura polarización entre dos candidatos por la Presidencia – que estoy pronosticando desde el año pasado – no determina las elecciones locales. Y viceversa. Cada votante tiene sus prejuicios y expectativas, que no tienen porqué ser iguales a los míos. Pero comete un grave error el que cree que no sabe lo que vota.


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