Los Clinton y la política en pareja

julio 25, 2016

bill & hillary

La política en pareja tiene historia en el peronismo, desde Perón y Evita, nada menos. Y cualquiera que haya militado en los ´70 sabe que fue la forma más habitual de hacer política en esos años. Es cierto que no muchas parejas duraban largo en esas condiciones. Pero algunas que resistieron las presiones y amarguras de la política… Bueno, un caso emblemático es el de una pareja de jóvenes estudiantes en La Plata que emigraron al Sur.

Estas reflexiones, sin mayor trascendencia, se me ocurrieron al leer esta nota en La Nación. La resumo, para los que no leen ese diario. Y agrego algo de otra nota en El Mundo, de España. Me parecen interesantes porque -con un caso muy especial- nos da una visión de la política en la Hiperpotencia. De una dama que en algunos meses puede llegar a tener la mayor concentración de poder político en el planeta. Y de los que tratan que no la tenga.

Contar cómo se conocieron Bill Clinton y Hillary Rodham parece todo un cliché: ella estaba sentada en una de las mesas de la biblioteca de la Universidad de Yale, en la que ambos estudiaban leyes. Él charlaba con un compañero en uno de los pasillos pero no podía dejar de mirarla. Ella lo notó y fue la más atrevida de los dos; se acercó y le dijo -según su propio relato-: “Si vas a continuar viéndome, y yo voy a continuar viéndote, ¿por qué no nos presentamos? Me llamo Hillary Rodham”.

… En ese tiempo, en 1971, Hillary tenía el pelo mucho más largo, unas gafas que llamaban la atención y no para bien, estaba acostumbrada a no usar maquillaje y a no ser considerada una modelo a seguir. Había nacido en 1947 en Park Ridge, un suburbio de Chicago, en el estado de Illinois. Fue la primogénita de una familia de clase media y de una madre con una infancia dura, además de “girl scout” y una de las estrellas del equipo de béisbol de su escuela. Juntos, se unieron al equipo de debate de la universidad. Después se enamoraron y comenzaron a construir de a poco el futuro que los tuvo siempre en el centro de atención.

Se casaron el 11 de octubre de 1975 ante 15 personas, sin tortas enormes, ni trajes suntuosos, ni música, ni cola, ni velo; mucho menos souvenirs, videos, tacos altos, mesa de dulces o extravagancias. Cinco años más tarde, nació Chelsea, la única hija que tuvieron.

… Bill estaba decidido. Tras graduarse, comenzó a dar clases de derecho, a buscar su lugar en la Cámara de Representantes y a planificar cómo iba a ser su ingreso en el mundo de la política. Pensó en su estado natal y se dio cuenta de que era la mejor opción. En 1976 fue elegido fiscal general de Arkansas y comenzó a soñar a lo grande. No estaba satisfecho, sí dispuesto a ir por más.

Tres años más tarde, tras una campaña en la que Hillary estuvo a su lado, Bill se convirtió en el gobernador de Arkansas. Lo hizo por once años más. Hasta que tomó una decisión crucial: pese a que la figura de los gobernadores en Estados Unidos no es tan popular, se animó a ir por la presidencia.

Hillary fue una pieza clave en la victoria de su marido. En 1992, Bill Clinton ganó la primaria demócrata gracias al apoyo del voto de la comunidad afroamericana y de las clases más populares. De la misma manera y en noviembre de ese mismo año, derrotó al republicano George Bush y llegó a la Casa Blanca con 44.909.806 votos. Se quedó por dos mandatos, reformó el sistema de bienestar estadounidense, restringió la venta de armas, sacó la economía adelante y se fue con un índice de popularidad de 66 por ciento.

Hillary supo ser fiel. Compañera. Desde el primer momento. Sus intenciones también estaban ligadas a la política pero en un principio prefirió dar un paso al costado para ejercer como abogada en un estudio. Ya como primera dama de Arkansas, mostró un poco sus verdaderos intereses: trabajó para mejorar la educación y el sistema de salud.

Luego, como primera dama de Estados Unidos, lo que para los demás era sólo duda se convirtió en certeza: Hillary fue la primera mujer de un presidente en tener un posgrado y un despacho propio en la sala oeste de la Casa Blanca. Se metió de lleno en política social y supo sacar lo mejor de lo más bajo.

… “Dos al precio de uno”. El valor de Hillary para Bill era imposible de menospreciar. Por eso lo usó a su favor con esa frase que repitió cada vez que pudo en cada uno de los discursos que brindó en 1992 para convertirse en el nuevo presidente.

Ella hizo suya su cruzada: recorrió el país con esos ojos celestes dispuestos a trasmitir ilusión y palabras de esperanza; presentó a su marido como el único capaz de recomponer la economía del país, golpeada por el mayor índice de desempleo de su historia. Hasta olvidó su apellido de soltera -el que usaba orgullosa, el que le recordaba que también estaba en política para luchar por los derechos de las mujeres- para llamarse Clinton y complacer a quienes se lo reclamaban. Hillary dejó atrás la vergüenza, el dolor por las infidelidades, el escándalo de la promiscuidad para quedarse a su lado y convertirse en la figura clave de su renacimiento: Bill Clinton afrontó un juicio político en 1998 en su contra tras su amorío en el Salón Oval con Monica Lewinsky y salió airoso, hasta se ganó el apodo de “Comeback Kid” después que todos creyeran que estaba políticamente muerto.

… Hillary también era ambiciosa: en 2007, tras dos mandatos de George Bush, tras las caídas de las Torres Gemelas, a meses de una severa depresión económica mundial, decidió que era tiempo de ir en busca de todo. Quiso convertirse en la primera mujer presidente de Estados Unidos, quiso ganarle la pulseada demócrata al afroamericano Barack Obama , quiso hacer historia. No lo consiguió. Se conformó con convertirse en la nueva secretaria de Estado de su rival.

Ahora, tras recorrer 1.528.403 kilómetros en avión, luego de visitar y reunirse con los funcionarios más importantes de 112 países en sólo cuatro años, después de salir con vida de un nuevo escándalo por haber usado su mail particular para tratar cuestiones de Estado y poner en riesgo a la nación, Hillary lo quiere volver a intentar: esta semana será proclamada como la candidata presidencial del Partido Demócrata, la que se enfrentará al millonario Donald Trump en las presidenciales de noviembre.

“El pacto de los 52 años”. Así definió Bill su voluntad de ayudar a su mujer a convertirse en la primera presidente mujer del país. Si ella lo había aguantado en sus 26 años como funcionario en distintos cargos, él estaba dispuesto a pagarle con la misma moneda.

Pero las condiciones no son las mismas. Esos 26 años de diferencia cuentan, mucho.

Para bien, porque el matrimonio sigue unido y quiere demostrar que un tercer mandato Clinton podría continuar con la bonanza de los 90; porque Bill podría ser designado al frente de un proyecto de creación de empleos para repetir los logros de su presidencia, cuando generó cerca de 23 millones de puestos de trabajo y sacó a casi 8 millones de estadounidenses de la pobreza.

Para mal, porque Bill cada vez que se mueve lo hace en un avión privado y despierta así dudas sobre la política y la imagen de austeridad que quiere brindar su mujer; por los conflictos de intereses generados a causa de la fundación que dirige desde 2001, que genera sospechas sobre la libertad con las que Hillary podría manejarse en el ámbito político; por la ley que estableció en 1994, que terminó con muchas bandas criminales pero puso a muchos inocentes en prisión; porque a veces se olvida de que ya no es el centro de la atención y dispara declaraciones polémicas que repercuten en la imagen de su esposa, como cuando meses atrás dijo que en Polonia quieren imponer una dictadura como la de Vladimir Putin.

… “(Como memorial de) sus dos mandatos como presidente se creó el Centro Presidencial William J. Clinton, un espacio de 14 mil metros cuadrados dentro de un parque de 113 mil metros cuadraros en donde tienen lugar festivales, presentaciones musicales y celebraciones patrias. En ese centro funcionan la biblioteca y el museo Clinton, que además de libros tiene dos millones de fotografías, 80 millones de páginas de documentos, 21 millones de mensajes del e-mail y casi 80 mil artefactos de la presidencia de Clinton, además de una reproducción del Salón Oval tal cual se veía cuando lo ocupaba él.

Hace algo así como dos años, los Clinton declararon haber generado desde 2007 hasta 2014 una fortuna de 141 millones de dólares“.  (completo aquí)

Después de esa frase, con la que -supongo que no casualmente- La Nación cierra la nota, les resumo una donde El Mundo recoge algunas especulaciones sobre porqué Hillary eligió a Kaine para vice. Especulaciones de gente que no la quiere, pienso.

‘House of Cards’ se junta con ‘La Familia Ingalls’ para lanzar el asalto a la Casa Blanca“. En esos términos definió una persona que conoce a Tim Kaine, el nombramiento del veterano senador y ex gobernador de Virginia para el cargo de candidato a vicepresidente con Hillary Clinton. Clinton es la quintaesencia del senador Francis Underwood, de ‘House of Cards’, la serie de Netflix sobre la política de EEUU.  Y, como compañero de viaje, ha elegido al equivalente de Charles, el padre de Laura Ingalls.

Frente a la cosmopolita, bien conectada, fría, calculadora, y ambiciosa Hillary, a la que el 67% de los estadounidenses consideran “deshonesta”-cinco puntos más que los que opinan lo mismo de Donald Trump-, Tim Kaine es percibido como lo contrario. Es lo más parecido al hombre de la calle de Estados Unidos. Blanco, de mediana edad, con una diversidad en su vestuario cercana a cero, pero sólido y fiable.

A Hillary se la asocia con Nueva York y Washington, y a Barack Obama con Chicago, tres ciudades que para los conservadores de Estados Unidos son el epítome de la corrupción y el vicio. Kaine es de la América profunda, ésa en la que la gente trabaja y va al templo el domingo (es también en la que el consumo de ‘porno’ online, heroína y metanfetamina es más alto, lo mismo que la tasa de suicidio, pero esa parte no forma parte del mito).

… Ahora ¿ha sido un giro a la derecha demasiado cerrado? Hay que tener en cuenta que en las Primarias el problema de Hillary no fue el votante del centro, sino el de izquierdas. Su principal rival fue el senador Bernie Sanders, un autoproclamado ‘socialista democrático’ que se opone a los tratados de libre comercio con la UE y los países del pacífico, que Kaine apoya.

El ataque al libre comercio es la clave de la campaña de Trump para conquistar estados industriales como Ohio, Indiana y, acaso, Pennsyvania. Si el empresario y estrella de ‘reality shows’ gana esos tres territorios, tendrá una ventaja enorme sobre Hillary. Y Trump ya se dirigió en su discurso de aceptación de la nominación republicana a los seguidores de Sanders, precisamente por el rechazo de éstos al libre comercio.

Desde su derrota, el apoyo de Sanders a Clinton ha sido glacial. Una parte de sus 9 millones de votantes sigue rechazando a la ex primera dama. Y la llegada de Kaine no va a hacerles cambiar de opinión. Más bien al contrario. El senador por Virginia es un católico practicante, como el actual vicepresidente y secretario de Estado, Joe Biden y John Kerry, respectivamente. Pero, al contrario que éstos, se opone al aborto, aunque limita esa actitud al terreno personal.

Por si eso fuera poco, WikiLeaks ha filtrado 20.000 emails internos del Comité Nacional Demócrata en los que se demuestra que los líderes de esa organización, que teóricamente juega el papel de árbitro en las Primarias, detestaban a Sanders. El giro al centro de Hillary con Kaine, así pues, puede dejar desprotegido su flanco izquierdo. Por ahora, sin embargo, lo único que cabe aplicar es la muletilla de Francis Urquhart cada vez que filtra noticias a su amante, la periodista Mattie Storinm, en la ‘House of Cards’ británica: “Usted es muy libre de pensar eso; a mí no me es posible hacer ningún comentario“.

Por mi parte, lo único que puedo agregar es que estoy siguiendo en Netflix la 3° temporada de House of Cards. Conociendo algo de la política doméstica norteamericana, no me impresiona mucho. Pero soy un fan incondicional de Claire Underwood.

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Google y Hillary Clinton ¿hay romance?

junio 11, 2016

 

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Mi estimada socia, Florencia Benson, rastreó para #BASAT esta denuncia que hoy inquieta a los medios especializados, y a Google, en los EE.UU.: ¿Google manipula resultados en favor de Hillary?

SourceFed hizo una investigación y ya hay polémica. Más de 11 millones de vistas tiene este video, que se publicó hace menos de 24 hs.

Matt Lieberman, el periodista que presenta la información en el video, está absolutamente seguro de que existió una manipulación sistemática e intencional para favorecer a Hillary en la carrera electoral“.

Como el interés de Flor, y de #BASAT, es en la comunicación en sí, ilustra el posteo con un video del episodio en House of Cards donde un buscador (imaginario) es un instrumento para la intriga política. La imaginación popular ya está preparada para eso.

En este blog, interesado en la política internacional (también), les acercamos aquí el video que Source Fed subió a su página en Facebook, y que ahora estaría superando los 17 millones de vistas. Como los lectores habituales saben, este blog apuesta por Hillary para noviembre, basándome en que los “outsiders” pueden triunfar sólo cuando los sectores dirigentes de una sociedad están desmoralizados. Que no es el caso en EE.UU. Tal vez, esto indica otra apuesta, irregular.


Nueva York: Hillary, Trump, lo que viene

abril 20, 2016

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Como cantaba el gran Frankie “Si puedo hacerlo allí, Lo haré en cualquier parte. Depende de ti, New York, New York“. Ayer hubo elecciones primarias en el Estado de Nueva York y la CNN resume bien el resultado:

Donald Trump y Hillary Clinton lograron grandes victorias en Nueva York este martes. Dieron así una rotunda respuesta a las preguntas acerca de su manejo de la competencia y se ubicaron mucho más cerca de sus nominaciones“.

No tengo tiempo para hacer un análisis detallado. Y, francamente, no creo que sea necesario, a esta altura; la ventaja de un blog es que no está obligado a llenar espacio como un diario, o la TV. Sí quiero convencerlos que se mantengan al tanto del asunto; es Roma, aunque en esta pequeña aldea digital no hemos sido conquistados.

A los que les interesa el fenómeno Trump, no les sugiero que lean como las élites republicanas lo denuncian con furia o -la lógica del éxito- se le acercan distraídamente. Ni como los conservadores doctrinarios, los neocon, dicen que Trump no lo es, que está destruyendo el auténtico conservadurismo. Les recomiendo este artículo en Rolling Stone  (en inglés, lo siento). Me hizo acordar cuando en 1987, 1988 en el peronismo discutíamos el fenómeno Menem…

De Hillary, no necesito decir nada. Si no la conocen bien, es que no se interesan en la política norteamericana.

Entonces, reitero el pronóstico que hice hace un mes: Hillary Clinton será la Presidente n° 45 de los Estados Unidos, y la primera mujer en ese cargo. Por cuatro años, posiblemente por ocho, el establishment Demócrata seguirá a cargo de la (superficie de) la política estadounidense. Y los latinoamericanos seguiremos como hasta ahora: ahí están los sindicatos, tiene un ala “liberal”, pero el espacio central, un poco atrás del escenario, lo ocupa Wall Street.

Pero quiero extender algo el pronóstico, ya que estoy. EE.UU. y su socio menor, la Unión Europea, no harán los cambios necesarios para revertir el deterioro productivo y social de este “fin de ciclo” de la Revolución Conservadora. El descontento en los “países centrales” irá aumentando (no digo nada en los que no lo somos).

Y ahí estarán, mascullando bronca y orgullo herido, los que hoy votan por Trump. También, no los descarto, los que con cierto ingenuo idealismo han votado por Bernie Sanders, que viene de Brooklyn, pero al que hoy Nueva York le dio la espalda. Sanders estuvo con el Papa Francisco hace pocos días, lo que me sugiere que tal vez no esté por completo enfocado en la pelea inmediata y dedica algún tiempo a pensar en los electorados futuros.

El que viva lo verá. Mientras, les acerqué arriba esta linda foto del casamiento del Donald, el año pasado. Es bueno que la gente se quiera.

 


“Elecciones en EE.UU.: ¿es inevitable que Hillary Clinton y Donald Trump sean los candidatos?”

marzo 16, 2016

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Eso es lo que pregunta hoy La Nación en la portada de su edición online, aquí. Son muchos, inclusive bastantes norteamericanos, los que se preguntan lo mismo.

Y este humilde blog trata de dar una respuesta a la inquietud: Inevitable, inevitable, no. Sólo lo son, según la frase yanqui, la muerte y los impuestos (y en Argentina, Brasil, Italia, …, nos esforzamos por trascender la segunda barrera). Pero, hay una dinámica política que trasciende los cálculos de delegados y de primarias que faltan: la gran mayoría de los seres humanos, en todas partes, sienten el impulso solidario de correr en ayuda del ganador.

Entonces, salvo “actos de Dios”, el Donald Trump será el candidato del Grand Old Party, y sumará una buena cantidad de votos, cómo no. Y Hillary Clinton será la Presidente n° 45 de los Estados Unidos, y la primera mujer en ese cargo.

Como en la comunicación, empresaria o política, se trabaja sobre todo con emociones, deseos y temores, mi hobby en el blog es el desapasionamiento. Decir, en este caso, que lo estratégico es entender cómo es la sociedad que sus referentes políticos expresan. Allá y aquí.


Las elecciones internas, en EE.UU.

febrero 4, 2016

hillary

Un fiel seguidor de este humilde blog me ha reclamado una reflexión sobre el proceso de nominación presidencial en los EE.UU. Con franqueza: no me alcanza el tiempo para darle más que una mirada superficial -nuestras internas son absorbentes; esperaba los aportes de nuestro corresponsal en Georgia, Eddie; y, sobre todo, estamos muy al comienzo. Pero tengo ganas de equilibrar un poco la concentración en nuestro internismo.

Entonces, me tenté y voy a acercarles las observaciones superficiales que puedo hacer con las limitaciones que mencioné. Lo que he leído en los medios sobre el tema no me llena de humildad, eh. Los convencionales relatan datos aburridos -quién, salvo un político norteamericano y sus asesores, está interesado en retener todos los datos del complicado y folklórico sistema de internas que tienen ahí- o anécdotas. Cuando comentan, se nota el horror con que contemplan a personajes políticamente incorrectos como Donald Trump. Más o menos, como ven a Marine Le Pen en Francia.

Los medios de “izquierda” o “antiimperialistas” tratan de profundizar, pero parecen escandalizados que un partido, el Republicano, que -desde hace al menos un siglo- está ubicado claramente en la derecha de su sistema político y defiende vigorosamente al capitalismo, tenga precandidatos de derecha que defienden vigorosamente al capitalismo. Sorpresivo, no?

Bueno, les doy mi falible opinión: El Partido Republicano no tiene hoy una estrategia para triunfar. Como tampoco la tenía en la elección anterior, hace cuatro años. Su convocatoria deja afuera a demasiadas porciones importantes del electorado. Y también del “establishment” estadounidense, factor por lo menos tan decisivo como la “electorabilidad” para llegar a la Presidencia.

Entonces -salvo una crisis socioeconómica muy profunda, que no aparece probable este año, o un “acto de Dios”, como dicen ellos (supongo que es la tradición calvinista: con “actos de Dios” aluden usualmente a catástrofes)- el Grand Old Party está sirviendo como el canal por el cual se expresa una reacción “populista de derecha”: un sector, muy numeroso, del pueblo norteamericano, conservador, patriótico, anti izquierdista y anti liberal (liberal en el sentido yanqui, aproximadamente igual a nuestro progre), que rechaza las políticas pro igualdad racial y “de género”, y que tiene una profunda desconfianza de piel con las elites de Washington, Wall Street y la Costa Este en general.

Atención: ésta fue la base con la que Reagan armó una coalición ganadora en 1980 y llevó a doce años de hegemonía republicana. Pero pasaron 36 años y la sociedad norteamericana cambió mucho.

Como sea, Donald Trump trata de expresar eso, en una versión más berreta y “transgresora” que el viejo cowboy de Hollywood. La comparación con Marine Le Pen no es tan absurda, para dos sociedades muy distintas. En Iowa, fue vencido por Ted Cruz, que además tenía el apoyo de iglesias evangélicas (la religión está volviendo, paulatinamente, a jugar un rol importante en política, en otros lugares que en el Medio Oriente).

Marco Rubio, con raíces en la diáspora cubana, ofrece el mismo mensaje conservador, pero trata de apelar también al otro electorado republicano (más cercano -en la medida que haya alguna similitud con nosotros- al de los “gansos” mendocinos, o los radicales unionistas).

Del otro lado de su “grieta” -no es una broma; los norteamericanos hoy están divididos por la política, no tanto como nosotros, pero mucho más que en la mayor parte del siglo pasado- las primarias se disputan entre Hillary Clinton y Bernie Sanders. Y Sanders también, creo, es un candidato testimonial. Que vuelve a mencionar (con prudencia) las palabras proscriptas allí por más de medio siglo, “socialismo”, “intervención estatal”. Lo que puede resultar útil en el futuro, si esa sociedad se ve obligada a ensayar nuevas soluciones. Pero estoy seguro que hoy no están en la agenda.

El Partido Demócrata tiene una larga tradición de precandidatos “outsiders” que despiertan el entusiasmo y el activismo de los jóvenes (Estamos viendo un fenómeno similar entre nosotros, en el rechazo visceral a Macri). No siempre son irrelevantes. En 1968, Eugene McCarthy hizo mucho para impedir la reelección de Johnson (Una consecuencia fue que ganó Nixon…).

Viejas historias. Teniendo siempre presente que el futuro es, por definición, azaroso, estoy dispuesto a tomar razonables apuestas que el próximo Presidente norteamericano será Hillary Clinton. Una buena parte del establishment de allí -la más tradicional- estará satisfecha. Otra no tanto, pero aceptará que expresa la coalición necesaria para dar gobernabilidad al gigante.


¿Sabían que el martes hay elecciones en EE.UU.?

octubre 29, 2014

obama

Así es. En 7 días justos. Pero si no lo tenían presente, no se sientan mal. La gran mayoría de los estadounidenses con derecho a voto, tampoco. O, por lo menos, no están mostrando mucho interés en el asunto.

Pero lo cierto es que la política norteamericana, nos interese o no, tiene consecuencias, para nosotros y para el resto del mundo. Por eso el blog de Abel, en su tradición de servicio, les acerca unos breves datos, reunidos por otros, más esforzados blogueros.

Cuenta Eddie, argentino radicado desde hace muchos años en EE.UU., y activo en el Partido Demócrata:

El 4 de noviembre, primer martes después del primer lunes de noviembre (como estipula la ley), se efectuarán en los Estados Unidos las elecciones nacionales de medio término. Se elegirán 435 representantes – diputados – porque su Cámara se renueva totalmente cada dos años y 36 senadores.

El Senado, que se renueva por tercios cada dos años, debe elegir 33 miembros pero se agregan tres más porque Hawaii, Oklahoma y Carolina del Sur eligen los reemplazantes es para bancas que quedaron vacantes recientemente“.

El Observatorio Político John Fitzgerald Kennedy sería un punto de vista alternativo, una institución local que procura fomentar el entendimiento mutuo de la política de los Estados Unidos y la Argentina. Y anticipaba, ya el 31 de agosto:

Existe un consenso casi unánime de que el 2014 será un año Republicano. El debate político lo refleja al concentrarse en las potenciales magnitudes del triunfo opositor, sea en la casi segura expansión de su mayoría en la Cámara de Representantes o en su más incierta conquista de una mayoría en el Senado.

… Es una elección de medio término. Una de las tendencias más fiables establece que los regímenes presidenciales exhiben una altísima probabilidad de que el partido gobernante pierda legisladores en este tipo de elecciones; más frecuente aún cuando el presidente se encuentra en su segundo mandato, como es el caso de Obama … Desafortunadamente para el partido en la Casa Blanca, la historia electoral de los Estados Unidos favorece un escenario en el que electores oscilantes desencantados y una base partidaria con poca motivación hagan de Noviembre un referéndum sobre su performance en el que la derrota sea lo más probable.

El partido Demócrata tampoco puede encontrar mucho alivio en la geografía política de esta elección. Su catastrófica elección de 2010 tuvo como consecuencia una oleada Republicana en las legislaturas estatales, las cuales son responsables por definir los distritos uninominales de la Cámara de Representantes. Al ocurrir esta elección inmediatamente luego del censo nacional (que da pie a la redefinición de los límites distritales cada diez años) el partido Republicano ha podido llevar adelante un proceso de modificación de los límites en una clara y a veces grosera búsqueda de inclinar las balanzas electorales a su favor. Como consecuencia, buena parte del voto Demócrata se tornará irrelevante, tanto por concentrarse en distritos donde es la clara mayoría o dispersarse en otros donde es la clara minoría, un fenómeno conocido como gerrymandering.

En el Senado el factor geográfico tampoco lo favorece. De los treinta y tres escaños en juego, la mayoría se encuentran en regiones fuertemente Republicanas, tales como el Sur o los Estados de las Montañas. Y muchos de los senadores Demócratas que deben defender su banca este año fueron electos por primera vez en 2008, en un contexto muy favorable a su partido. Que todos o una mayoría de ellos puedan retener su banca es improbable.

Tal vez el único factor fundamental a favor del oficialismo es el desempeño económico. Aunque el panorama dista bastante de los plácidos años de Clinton o Bush, buena parte de los analistas coinciden en que la recuperación económica ha avanzado y que lo peor de la crisis se encuentra en el pasado. Esto no significa que el electorado asigne el progreso al partido gobernante, pero sin duda le provee cierto grado de blindaje.

… En cuanto a las encuestas, esto es lo que predicen para el Senado:

senate

Y para la Cámara de Representantes:

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Eddie, en una comunicación privada, pone un toque de realismo a este panorama (sobre el que estoy seguro los medios locales harán mucho ruido, especialmente después de sus desilusiones en el Cono Sur)

Teniendo en cuenta que ese posting tiene ya dos meses de antigüedad, te diré que – a grandes rasgos – ese era el panorama entonces (el actual mapa de encuestas en su blog tiene mínimas diferencias). Los Demócratas están trabajando duro en todo el país para no perder más de tres escaños en el Senado (quedarían 50-50 con Joe Biden desempatando).

De todos modos nada cambiaría mucho de una manera u otra: como el Senado rechaza todo lo que aprueban los representantes y viceversa, prácticamente el Congreso está paralizado y Obama gobierna con “órdenes ejecutivas” (y lo seguirá haciendo). El Senado ya hace un año que no puede nombrar embajadores y – especialmente en América Latina – hay un montón de embajadas sin cubrir“.

Eso sí, aunque mi amigo mantiene lealmente su compromiso con el Presidente (“es lo que hay”), ese realismo le ha hecho reconocer en su blog:

Como según las encuestas … Obama goza en este momento de una impecable impopularidad, casi ningún candidato demócrata está ansioso por recibir ayuda de la Casa Blanca. Es común que el Presidente salga a hacer campaña por los candidatos de su partido en las elecciones intermedias, pero esta vez pocos están con ganas de recibir ese auxilio. Me hace recordar ese viejo chiste respecto al conscripto Gorosito y su sargento. Aquí sucede algo similar: es como si los candidatos dijeran, “Los que nos quieran ayudar que den un paso al frente; Obama… vos quedate piola”.

De todos modos, les agrego yo, el establishment Democráta no parece demasiado preocupado. Evalúan que el Tea Party deslegitimará a los candidatos Republicanos que no se ajusten a su credo algo delirante. Y el resto del electorado Republicano no estaría dispuesto a votar a los del T. P. Entonces … ya están pensando en su próximo candidato a Presidente. Muchos de ellos están convencidos que será una mujer, de apellido Clinton.


Hillary nos deja ¿Volverá?

noviembre 25, 2012

Tal vez yo sea muy distraído. O una semana ocupada, más este fin de semana largo que me fuí de Buenos Aires a un lugar con pobre conexión a Internet, me han hecho perderme algo en los medios argentinos. O, también puede ser, los distraídos son nuestros periodistas.

Pero no he leído nada local sobre una noticia bastante importante. Obama ha decidido prescindir de los servicios, como Secretaria de Estado, a partir de enero próximo, de Doña Hillary Clinton.

Quiero aclarar porqué pienso que vale la pena mencionarlo en un blog que no es de noticias sino de reflexiones. Ante todo, señalo que, en mi opinión, esto no implica, por sí, cambios importantes en la política de los EE.UU., y menos aún en lo que se refiere a nosotros. Es cierto que una insistente comentarista del blog está convencida que los Clinton encabezan una siniestra conspiración de acreedores de Argentina, y yo mismo, que no creo que el resto del mundo está obsesionado con nosotros, he señalado muchas veces los tradicionales vínculos del Partido Demócrata con Wall Street y las instituciones financieras en general.

Pero Uds. seguramente recordarán que también el Presidente Obama es del Partido Demócrata. Y las decisiones del Ejecutivo norteamericano las toma el Presidente, como en cualquier sistema presidencialista. Los que están por debajo de él – no el Congreso, que tiene más poder que entre nosotros – influyen en ellas a través de sesgar los memos y resúmenes, privilegiar algunos expedientes sobre otros, filtrar noticias a la prensa, y métodos por el estilo que acá conocemos bien.

Lo que sucede es que Argentina y sus problemas de coyuntura ocupan la atención del jefe de Estado de una Gran Potencia por tiempos muy cortos, y en ocasiones espaciadas. Esto puede ser incómodo para nuestro ego, pero es, si lo pensamos bien, inevitable y previsible. Hay por lo menos veinte problemas de política internacional más urgentes que los nuestros desde el punto de vista de ese decisor, y Argentina no es más importante que aproximadamente veinte otros países medianos que no están en guerra (El número es arbitrario. Pensaba en el G20 mientras escribía). Y para todo jefe de Estado, por supuesto, la prioridad absoluta la tienen sus problemas internos, que son los que condicionan su poder.

Esto vale también para el o la Secretario de Estado norteamericano, naturalmente. Pero está en una relación más directa con los funcionarios que preparan esos memos y resúmenes que le llegan al Presidente. Entonces, será útil que la Cancillería y los hombres y mujeres que asesoran a nuestra Presidente empiecen a interiorizarse de los candidatos a reemplazarla. Creo recordar que tenemos algunos temas judiciales allí que posiblemente se prolongarán por algunos meses.

(Para los que se interesan en la interna norteamericana, mis primeras y superficiales impresiones: No creo que haya un profundo amor entre Obama y los Clinton: son animales políticos de la misma especie, y, por lo tanto, ferozmente competitivos. Pero no veo aquí un caso de la tradicional “patada histórica”. Mrs. Hillary Clinton estaba exultante en una reciente reunión de la Clinton Global Initiative. La prensa yanqui está convencida que tiene en miras un cargo más alto, para 2016. Ah, para los que se entusiasman en acuerdos Sur-Sur, que, aclaro, yo apoyo entusiastamente, les aviso que se dice que cuenta con buenas relaciones en Beijing y en algunas capitales árabes).

Para el reemplazo, se ha mencionado a John Kerry, el candidato demócrata que en 2004 se oponía a la guerra de Iraq y perdió. Pero los columnistas más avezados se inclinan a apostar por Susan Rice, la actual embajadora ante las Naciones Unidas, a pesar de algunas repercusiones negativas cuando la muerte del embajador yanqui en Libia. Atleta, estudiante brillante, con experiencia en la política exterior – sobre todo en África – en los gobiernos de Clinton y de Obama, y, dicen, alguien que pelea duro en las internas. Una Hillary más joven, resumiría yo, sin conocer mucho de ella, aclaro. Les dejo su foto.


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