Jorge Castro y el otro proyecto

octubre 3, 2017

Dalí El niño geopolítico

Somos muchos los que tenemos formado un juicio con sesgo negativo sobre las afirmaciones de Jorge Castro (no se lo puede llamar un prejuicio, porque él expone sus ideas con vigor desde hace décadas, y se ha trenzado en largas discusiones).

El motivo de esta desvalorización no es sólo ideológico -un factor decisivo en las grietas argentinas. Es también su constante optimismo, que siempre ve una revolución en marcha victoriosa, aunque cambian las vanguardias que él aplaude: los EE.UU., la globalización en sí, la República Popular China… Pero es un error aprovecharse de los vaivenes de la actualidad (¿quién se salva de ellos?) y descartarlo. Castro está exponiendo, con inteligencia y muchos datos, el discurso de la globalización, que atrae a los que son exitosos en ese juego. O que creen que pueden serlo.

Por eso les recomiendo leer con atención este artículo de la revista Crisis. Ahí hace una exposición “pum para arriba” del mundo que se acerca en forma inevitable, según él. Y tenemos que conocerlo, aunque sea para defendernos.

Los que lo entrevistan a Castro lo cuestionan desde las ideas de la izquierda tradicional. Sin mucho empuje, creo. No importa. El desafío para los “nacionales” es saber si somos capaces, desde nuestros valores, de elaborar un proyecto igual de ambicioso y convocar a sumarse. Corear “Vamos a volver” parece que no será suficiente.

“J orge Castro apabulla. En un párrafo puede condensar más información que toda la que encontrarás en el resto de esta revista: “El único país que tiene relevancia mundial inmediata en la región es Brasil. Brasil representa el 74 por ciento del Producto Bruto del Mercosur, el 51 por ciento del Producto Bruto de América del Sur, la sexta economía del mundo, y es uno de los tres grandes países emergentes (junto a China y la India) que se convirtieron en el eje de la acumulación global durante los últimos quince años. En términos de PBI, el de Brasil es un poco superior al de la India pero allá hay 1200 millones de habitantes y Brasil tiene 230 millones. La relevancia mundial de Brasil la da el hecho de que en estos últimos seis años, que han sido de crisis económica, orgánica, estatal y societaria, ha recibido un promedio de 65 mil millones de dólares de Inversión Extranjera Directa (IED). Y en 2017, año en que se agudizó la crisis política, la inversión aumentó de forma récord al punto que las estimaciones de los primeros nueve meses indican que va a recibir 87 mil millones de dólares de las empresas trasnacionales. Con estos números Brasil es hoy el tercer país del mundo en materia de atracción de inversiones, detrás de Estados Unidos y de China. Por eso, la crisis que experimenta Brasil tiene un significado global”.

Es uno de los analistas internacionales más sagaces que hay en el país. Dirige el Instituto de Planeamiento Estratégico. Y, obvio, conoce al poder bien de adentro. Sumergirse en la sencilla oficina que posee en la calle Perón, atestada de libros amarillentos, es como descender a la sala de máquinas del capitalismo, donde todo se mide en función del desarrollo, la productividad y la febril geopolítica de la globalización. En la ventana, detrás de su mesa de trabajo, cuelga un nudo místico chino, acaso un souvenir de alguno de sus siete viajes al gigante oriental vertebrado y vidente, “siempre invitado por el Partido Comunista”, aclara. El Pan Chang, así se llama el amuleto, protege contra los malos espíritus (que tal vez seamos nosotros).

Condenados al éxito

“La novedad de los gobiernos de Lula es que la economía brasileña creció en promedio 5,5 por ciento anual, el doble de crecimiento nominal que había tenido Brasil a partir de fines de la década del setenta. Esto se explica por la plena aparición de Asia en el mercado mundial, lo que provoca un boom en la demanda de commodities. Las únicas exportaciones de Brasil que han crecido en los últimos quince años son la soja y el mineral de hierro. Y más del ochenta por ciento de la soja y el mineral de hierro brasileño se dirigen a un solo mercado: China. Además, al haber dominado la hiperinflación gracias al Plan Real de Fernando Henrique Cardozo (FHC), este crecimiento les permitió transferir recursos a los sectores de menores ingresos. De ahí los planes sociales y la incorporación de más de cuarenta millones de brasileños que pasaron de una situación de extrema pobreza a una incipiente clase media, la denominada clase C. Esto es el fenómeno Lula”.

Sin embargo, durante los gobiernos de Dilma el crecimiento se congela.

—La crisis sobreviene en el segundo mandato de Dilma Rousseff. A partir de entonces Brasil tiene tres años consecutivos de recesión, la más profunda de la economía brasileña desde la década del treinta. En estos tres años la caída del producto ha sido de más del nueve por ciento.

¿Esa crisis responde a la caída del precio internacional de los commodities?

—Responde a la desaceleración de la economía china. Al disminuir la tasa de inversión en China, en especial en materia de construcción y urbanización, para hacer frente a la crisis financiera internacional de los años 2008-2009, Brasil perdió más del treinta por ciento del valor de sus exportaciones (sobre todo de mineral de hierro) en un plazo de dos años. Vale SA, una de las empresas más rentables durante los primeros diez años de este siglo, estuvo al borde de la quiebra.

Además de agronegocios y mineral de hierro, ¿hay algún otro sector dinámico en la economía brasileña?

—El estado de San Pablo es un dínamo desde el punto de vista productivo capitalista. Tiene un PBI superior al de Argentina. Pero está frenado y no logra arrancar. Brasil tiene 25 trasnacionales de envergadura, muy competitivas, muchas de ellas antiguas empresas estatales que se privatizaron durante el gobierno de FHC. Tiene una clase media extraordinariamente pujante, casi setenta millones de personas. Este año va a producir más soja que Estados Unidos. O sea, ya es el principal productor y exportador de soja del mundo. Pero Brasil está viviendo una transición histórica ineludible que va a demorar varios años más. Y el hecho clave será lo que suceda con su estructura industrial, cuya productividad es nula. Hoy Brasil está a la cuarta parte de su potencial.

¿Y hacia dónde va? ¿Cuál es el esquema productivo que se anuncia? 

—Vamos hacia la vinculación de la estructura industrial manufacturera (que es la mayor de América Latina) con el sistema integrado trasnacional de producción. Porque lo notable es que la inmensa mayoría de los 87 mil millones de dólares que Brasil recibe este año de IED están orientadas a industrias que producen para el mercado interno brasileño. Entonces, el punto crítico es que para incorporarse a las cadenas trasnacionales de producción tienen que bajar el costo Brasil.

Por eso apuraron la reforma laboral.

—No me refiero tanto al costo laboral. El sistema brasileño está pensado para evitar competir en el mundo. La inversión pública prácticamente es inexistente, aunque el gasto público es el mayor de América Latina, por encima de Argentina. Pero el 98 por ciento de los recursos del Estado se utilizan para satisfacer los gastos de la alta burocracia. En Brasil, la clase privilegiada no es la burguesía paulista sino la alta burocracia del sistema estatal.

Crisis de verdad

Dice Castro, en su libro El desarrollismo del siglo XXI, que en política no importan las ideas sino las estrategias. La frase podría leerse en espejo con otro manual del neoliberalismo sudamericano, La política del siglo XXI, de Jaime Durán Barba. Pero si el ecuatoriano reconoce como amo y señor de la posmodernidad a la opinión pública, nuestro sinólogo dice que la única verdad es “el sistema integrado trasnacional de producción” (y señala con el dedito hacia el cielo). Una “iluminación general” que le da sentido a la época. Y la estrategia es el arte de enganchar nuestros fértiles territorios al maravilloso tren de la prosperidad capitalista. No parece una tarea fácil.

“En este momento, el sistema político brasileño está concentrado en su crisis interna. El presidente Michel Temer prácticamente no viaja al exterior. No hay condiciones para elaborar un pensamiento estratégico de mediano plazo, hasta que Brasil no resuelva su crisis interna de carácter orgánico. El Lava Jato obliga a una modificación de raíz del sistema político. La corrupción en Brasil tiene un carácter sistémico. Es la forma de vinculación entre el gran capital brasileño y el Estado desde la década del treinta en adelante. En la lista de Odebrecht no escapa ninguno de los partidos ni dirigentes, ninguno de los ex presidentes, tampoco Fernando Henrique Cardoso. El sistema político necesita encontrar una forma de financiamiento distinta a la que tiene. ¿Lo conseguirá? No sabemos. Por lo pronto, el gobierno de Temer tiene siete por ciento de respaldo en la opinión pública, y sin embargo posee un dominio abrumador del parlamento. Lo notable es que estén logrando gobernar en estas condiciones. Y que estén aprobando reformas fundamentales”.

¿No te parece un signo de interrogación profundo sobre la democracia contemporánea?

—Más que en términos de democracia, yo tiendo a pensar en términos de sistemas políticos. El sistema político vincula el centro de decisión del Estado con la red de intereses tanto nacionales como internacionales que caracterizan a un país determinado. En Brasil hay una crisis del sistema político que tiene un carácter orgánico. Lo que ocurre es que el sistema político no depende de la opinión pública.

¿Cómo afectó a la Argentina y a Brasil la victoria de Trump?

—En la pantalla de intereses de Trump el término América del Sur no existe. Ni siquiera Brasil. Hay una sola preocupación que es México, la renegociación de los términos del NAFTA. Desde el punto de vista del comercio internacional argentino, Estados Unidos está en el cuarto o quinto lugar. La vinculación fundamental que Argentina tiene con el sistema mundial es vía Asia. El principal inversor extranjero directo en Argentina es China. Hay un punto de profunda continuidad entre los gobiernos de Cristina Kirchner y Mauricio Macri, que es la relación privilegiada en términos estratégicos con China. Macri firmó en el marco de su visita de Estado a China por 28 mil millones de dólares, y se está negociando un segundo tramo por 35 mil millones de dólares más.

Trump, Temer, Macri. ¿Es un poco pobre el panorama de los líderes en el continente?

—Mirá, yo tiendo a pensar que los jefes de Estado carecen de aparato psíquico. Son sistemas de relaciones de fuerza. Su función es interpretar el momento histórico. Lo que tiene que saber un dirigente es para dónde va la realidad. Esa es la única verdad, en el sentido hegeliano.

El zorro rocca

Mientras el analista se pone minucioso con la historia de Brasil, disecciona los gobiernos militares, rememora con admiración al Barón del Río Branco y hasta recuerda que el imperio portugués se manejaba desde Río de Janeiro, nosotros hacemos malabares para desviar su atención hacia el segundo país más relevante del área. Pero Jorge Castro no cree en los análisis políticos comparados. “La Argentina es otro mundo en el sentido estricto del término. Brasil es un país de elites, Argentina es un país bárbaramente democrático, profundamente democrático: por eso, sin instituciones. En Brasil hay instituciones, sobre todo la parlamentaria”.

¿Cómo ves la inserción de Argentina en el mercado mundial?

—Lo propio de Argentina es la fuga masiva de capitales. La última estimación del Banco Central indica que hay 250 mil millones de dólares que los argentinos tienen fugados adentro o afuera. Distintos estudios indican que en realidad la cifra es superior. Porque a lo que tienen en cajas de seguridad o en paraísos fiscales se le suma lo que está invertido afuera. En total son más de 400 mil millones de dólares. Prácticamente un PBI. La Argentina es un país extremadamente rico en términos de disposición de recursos, lo que pasa es que ese capital no se utiliza para invertir. Macri tomó dos medidas trascendentes en diciembre de 2015, cuando unificó el mercado cambiario y eliminó las retenciones, o las bajó en el caso de la soja, lo que permitió el despliegue del potencial agroalimentario del país, que es uno de los tres más importantes del mundo. El resultado es que este año, 2017, la cosecha de granos será de 137 millones de toneladas, la mayor de la historia. El sector agroalimentario, que incluye a gran parte de la industria argentina, está creciendo a una tasa del ocho por ciento anual. En frente, Argentina tiene un mercado mundial que duplicará la demanda en los próximos veinte años.

Sin embargo, la famosa lluvia de inversiones no llega.

—La tasa de inversión en la Argentina es un quince por ciento del PBI. Sin embargo el país tiene el más alto índice de ahorro individual de América Latina. Tenemos un ahorro gigante y una tasa de inversión escueta. Con una tasa de inversión de estas características no creceremos, yendo muy bien las cosas, más del tres por ciento anual. La razón no es de orden cultural, ni psicológico, ni biológico, no hay un código genético errado de los argentinos, ni nada de lo que se dice tan apasionadamente en las redacciones de los diarios. Si no viene IED a la Argentina, no es porque están esperando qué va a pasar en la Provincia de Buenos Aires con Cristina Kirchner. ¡No es así! No vienen porque el costo de invertir en Argentina es elevado y por lo tanto la rentabilidad de esas inversiones es baja. Además, la demanda está en una etapa recesiva o depresiva incluso. Hay solo dos sectores donde la tasa de retorno no solo justifica sino que atrae más inversiones: uno es el agroalimentario, por eso el año pasado el campo invirtió, con recursos propios por supuesto, más de sesenta mil millones de dólares en su reproducción. ¿De dónde lo sacaron? De ese fondo común que tienen los argentinos en el exterior. Porque no vino un peso del sistema financiero. Los bancos en la Argentina, por definición, no prestan. El segundo sector es Vaca Muerta. Paolo Rocca, titular de Techint, anunció un programa de inversiones por 2300 millones de dólares en el desarrollo de los recursos gasíferos.

Después de los acuerdos con los sindicatos para bajar salarios.

—Para bajar el costo de producción, no los salarios. En el viaje de Macri a Estados Unidos, la entrevista con Trump no tuvo la menor relevancia; el tema de los limones, con el respeto de los tucumanos, no tuvo la menor importancia; la clave fue la visita con Rocca a Houston, Texas, para hablar de un solo tema: Vaca Muerta. El año pasado ya se invirtieron más de cinco mil millones de dólares en la cuenca neuquina; este año entrarían entre seis y ocho mil millones; el cálculo de Aranguren es que en el 2021 o 2022, cuando el sistema productivo se despliegue, la Argentina va a recibir (y coincide Paolo Rocca) 22 mil millones de dólares por año solo para Vaca Muerta.

¿Y la gente cómo llega al 2022?

—El problema es el siguiente. En el mes de octubre de este año hay una sola elección nacional en Argentina, y es en la provincia de Buenos Aires. ¿Por qué es la única elección nacional? Porque Buenos Aires no es solo la provincia más grande, es además la contracara del poder nacional. Hay una razón política, demográfica, sociológica: en seis partidos del conurbano con eje en la Matanza, fáciles de identificar porque tienen más de la mitad de su población con las necesidades básicas insatisfechas, se concentra el cuarenta por ciento de la pobreza del país. Y ahí Cristina Kirchner tiene cerca del cincuenta por ciento de los votos.

El reverso de mao 

Castro lleva sesenta años estudiando un único tema. “Silvio Frondizi fue mi maestro. A él debo, desde los quince años, lo poco o mucho que he logrado aprender en materia de conocimiento político y hacia él manifiesto mi gratitud y reconocimiento”. No se trata de un mentor cualquiera, sino de uno de los más lúcidos intelectuales marxistas del siglo veinte, fundador del grupo Praxis, asesinado por las Tres A en 1974. La sólida formación del discípulo no fue impedimento para una carrera política zigzagueante, quizás errática. De sus coqueteos con Onganía al entusiasmo con Menem, de quien llegó a ser secretario de Planeamiento Estratégico. A veces, decía Confucio, una pequeña impaciencia puede arruinar un gran proyecto.

¿Te considerás marxista?

—Me resulta muy difícil pensar que exista una persona inteligente, culta, educada desde el punto de vista político, económico y social, que no tenga formación marxista. El teórico más importante del sistema capitalista fue Marx.

Sin embargo muchos de tus colegas dicen que el neoliberalismo refutó a Marx.

—Bueno, cada uno dice lo que cree. Pero el asunto es el siguiente: no es verdad que exista algo así como una contienda entre las distintas corrientes doctrinarias. Raymond Aron decía que el debate ideológico es pluri-monoteísta. Nadie discute con el otro, solo se discute con la realidad de las cosas.

Políticamente, ¿cómo te definirías?

—Peronista.

Si yo te digo que tu posición política es neoliberal, ¿cómo te suena?

—Se puede decir cualquier cosa. Yo tiendo a pensar que la conducción del Partido Comunista Chino no es neoliberal. A lo mejor estoy equivocado, no estoy suficientemente informado, pero hay 300 millones de personas en China que accedieron a la clase media. Es la población norteamericana. El ingreso per cápita de esa franja es entre 45 y 55 mil dólares anuales. El año pasado los turistas chinos al exterior fueron 135 millones, gastaron por viaje y por cabeza 8870 dólares cada uno, por encima de los niveles alemanes y norteamericanos. El objetivo del gobierno chino, del presidente Xi Jinpin, muy neoliberal él por cierto, es terminar en el 2020 con los residuos de pobreza, que son 57 millones según los términos del Banco Mundial. Hay que tomar en cuenta que en 1978, cuando Deng Xiaopin, que era neoliberal también pero había sido comisario político de la Larga Marcha (¿te das cuenta?), abre el sistema al capitalismo los pobres de China eran más de 800 millones.

¿Pero no es raro ser marxista y pensar que el capitalismo es lo mejor que le puede pasar a la humanidad?

—No, yo les sugiero que lean las dos páginas iniciales del Manifiesto Comunista. Lo que ha hecho el capitalismo como sistema no tiene comparación, en términos de creación de riqueza, de cultura y de civilización.

También es un sistema basado en la explotación y la producción de injusticias.

—Yo tiendo a pensar lo que dice Rosa Luxemburgo: hay una sola cosa peor que ser explotado por el capitalismo, estar afuera es lo verdaderamente crítico.

Te respondo con una de Hannah Arendt: el problema de los que eligen el mal menor es que rápidamente se olvidan de que eligieron el mal.

—La verdad que no sé qué decirte, porque nunca leí a Hannah Arendt.

¿Pero por qué creés que tus maestros, desde Marx hasta Silvio Frondizi, pasando por Rosa, dedicaron su vida a luchar para destruir al capitalismo?

—Yo no creo que esa lucha haya sido para destruir al capitalismo, creo que ellos querían hacer la revolución. Que no es lo mismo. Ellos eran muy críticos del sistema capitalista, basados en su conocimiento y su reconocimiento. Y resultó que el capitalismo era capaz de volver a crecer, porque su nivel de productividad era superior. Ahora el socialismo sobrevive en el sistema chino”.


Encima, la Inteligencia (de ellos) tira malas ondas

marzo 15, 2016

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Los argentinos que nos interesamos en política tenemos hoy la atención puesta -con más o menos expectativa- en el Congreso nacional. Corresponde. Es un debate importante. Pero el blog de Abel siempre insiste en que no debemos perder de vista lo que está pasando en el resto del mundo. Recordemos que por largos años nadie se preocupaba mucho por el juicio que se tramitaba en un juzgado de Nueva York…

Entre las noticias, la que nos toca más de cerca, y más a fondo, es la crisis agonal en Brasil. Para prestar atención, y descifrar su significado, sugiero el anuncio de Putin que la intervención en Siria ha cumplido sus fines y las tropas rusas empiezan a retirarse. Pero analizarlas requiere más tiempo, y más datos, de los que esta tarde tengo disponible. Entonces, voy a una tercera, que los medios locales no tomaron:

Ayer lunes el National Intelligence Council (Consejo Nacional de Inteligencia) de los EE.UU., que sirve de vínculo entre las agencias de inteligencia y la Presidencia, emitió un informe preliminar sobre las perspectivas globales (La versión final se presentará al futuro presidente, en el periodo entre las elecciones del 8 de noviembre y su investidura, el 20 de enero de 2017).

No anuncia nada sorprendente, eh. Tal vez, lo que llama la atención es la ausencia de esa dosis de optimismo y voluntarismo habitual en los documentos oficiales norteamericanos. Uno tiene la impresión que es la mirada de gente preocupada, sobre todo, por la seguridad.

Tampoco tengo el tiempo para traducirlo a nuestro idioma, como hago a menudo. Tomo el resumen, razonablemente objetivo, que hace Russia Today, también con experiencia en ese tema.

Los servicios de inteligencia norteamericanos pronostican tendencias negativas en materia geopolítica, social y económica

La decreciente economía global, frenada por la desaceleración en China, y la volatilidad política en varias partes del mundo, impulsada por la desilusión con el ‘statu quo’, oscurecerán el relieve geopolítico en los próximos cinco años, según un estudio preliminar de los servicios de inteligencia estadounidenses.

El documento del Consejo Nacional de Inteligencia, que forma parte de la Oficina del Director Nacional de Inteligencia norteamericana, indica que la competencia entre Estados Unidos, China y Rusia se va a agudizar y que esa situación incrementará el riesgo de que se produzcan enfrentamientos en el futuro.

Además, los estadounidenses prevén que la inseguridad que se generará profundizará las divisiones entre las clases sociales y los grupos religiosos, mientras que los extremistas se consolidarán en redes de gran escala, que actuarán en África, el mundo árabe y varias partes de Asia.

“Es posible que aparezcan múltiples centros de poder, si no se controlan las agresiones regionales y el desafío de las normas internacionales”, pronostican los autores del dossier, quienes estiman que, debido a los avances tecnológicos, los gobiernos y sus ciudadanos se enfrentarán a problemas de seguridad de datos, privacidad, propiedad intelectual y desempleo“.

Me siento obligado a traducir, y acercarles, esta parte de la nota original que RT no toma:

Suzanne Fry, directora del Grupo Estratégico Futuro del Consejo, afirma: “En Estados Unidos, el descontento público se evidencia por el aumento de la intención de voto por los dos candidatos presidenciales -el republicano Donald Trump y el demócrata Bernie Sanders – cuyos mensajes anti-sistema apelan a la ira entre el electorado en general, dijo Fry. “Están canalizando algo que estamos observando en muchos países, que es la insatisfacción con los pactos sociales existentes”.

El informe sugiere que este tipo de populismo que se ve en las naciones industriales se filtre en el mundo en desarrollo a medida que los afectados por un aumento lento o cero de los salarios y un vaciamiento de la clase media pone en duda la eficacia de las políticas tradicionales.

Dice Fry “Hemos escuchado un montón sobre reducción de la pobreza en los últimos años y de personas que desembocan en la clase media, pero ¿cómo se mantiene esta película? No está claro que las reformas políticas y económicas pueden mantenerlo en marcha. Tenemos muchos recién incorporados a la clase media en el mundo en desarrollo. Sus expectativas son enormes y están a punto de ser aplastadas“.


La doctrina Obama

marzo 12, 2016

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En pocos días más estará entre nosotros, después de visitar Cuba y en los meses finales de su mandato. Un tema interesante es evaluar su presidencia de la Potencia Hegemónica ma non troppo (una sugestión: frente a las condenas indignadas de buena parte de nuestros compatriotas, les digo lo mismo que decía a los que hace 8 años -incluso una distinguida politóloga- se sentían ilusionados por el Cambio (con perdón de la palabra) que un candidato negro y joven representaba: El trabajo del Presidente de los EE.UU. es defender y avanzar los intereses de su país, tal como es. Cualquier impulso en pro de la justicia universal debería limitarlo a sus ratos libres, que son pocos).

Un tema mucho más interesante en la región -aquí es la Potencia Hegemónica sin vueltas- es evaluar su gestión y sus consecuencias para nosotros (Esta visita -aunque viene con una comitiva de 700!- es sólo un gesto menor). Debo confesar que ahora no tengo tiempo para aportar nada profundo sobre ninguno de los dos temas, aunque al final del posteo no podré contenerme y agregaré alguna observación. Lo que quiero es enlazarles, para los que saben inglés, este reportaje de The Atlantic. Vale la pena, cuando ustedes tengan tiempo. En el estilo demasiado literario que esa revista no puede evitar, aquí Obama detalla, en algo menos de 20 mil palabras, lo que él quiere que sus compatriotas sofisticados (los otros no leen The Atlantic) piensen de su política exterior.

Y para los que no dominan el inglés y/o no tienen tiempo, copio abajo lo que algunos quizá no hayan leído porque no pensaban que valía la pena. Es el resumen que hace hoy Clarín de ese artículo, y, para sorpresa de los que no tenemos buena opinión de su estilo periodístico, es bastante bueno, para un resumen muy corto. Al final, mi comentario.

Una “paz fría” entre Irán y Arabia Saudita, el reconocimiento del fracaso en Libia o la situación geopolítica China. Seis horas de entrevista para repasar las más importantes cuestiones de política exterior atendidas en dos mandatos de Barack Obama como presidente de la nación más poderosa del mundo.

La entrevista con la revista The Atlantic -titulada “La doctrina Obama”-muestra a un presidente alejado en igual medida de la visión optimista hacia la globalización propia de Bill Clinton y de aquella megalómana de George W. Bush que rescataba el “destino manifiesto de la democracia” estadounidense y que cree firmemente en el multilateralismo como enfoque más eficaz para proteger los intereses norteamericanos.

Esta visión se vio con claridad en la parte de la entrevista dedicada a Oriente Medio. Obama habló en detalle de Irán y Arabia Saudí, dos países que para el presidente deben “compartir” la región mediante algún tipo de “paz fría” pese a su arraigada enemistad.

“La competición entre los saudíes y los iraníes -que ha ayudado a alimentar guerras subsidiarias y el caos en Siria, Irak y Yemen- nos lleva a decir a nuestros amigos (saudíes) y también a los iraníes que tienen que encontrar una manera eficaz de compartir la región e instituir algún tipo de paz fría”, afirmó Obama. El mandatario indicó que se niega a decirle a los saudíes que “tienen razón” en todo, que Irán es la fuente de todos los problemas” y que EE.UU. les apoyará “contra ellos”.

En la entrevista tampoco faltaron las autocríticas. Obama reconoció que fue un error intervenir militarmente en Libia bajo el paraguas de la OTAN en 2011, algo que ya insinuó durante su discurso en la ONU en septiembre pasado.

“No funcionó”, le dijo tajante Obama al periodista Jeffrey Goldberg. En efecto, si por un lado la operación internacional acabó con la dictadura de Muamar al Khadafi, quien amenazaba con “matar como ratas” a los ciudadanos de Bengasi, hoy en Libia ese fracaso no podría ser más evidente: una situación de caos, con dos distintos gobiernos -tres, si se considera el de unidad nacional que aún no funciona-, miles de milicias armadas y la base más importante de ISIS fuera de Irak y Siria.

Lo que Obama contó sobre Libia es interesante por distintas razones: explica las divisiones internas a su administración sobre las intervenciones en Oriente Medio (y también las diferencias con la entonces Secretario de Estado y ahora candidata demócrata, Hillary Clinton); cuenta una parte de la complicada relación entre Estados Unidos y Europa (Obama calificó a sus aliados europeos (Cameron y Sarkozy) como “oportunistas”); y enseña que aún cuando la intervención cumple con las reglas (el paraguas de la OTAN), el éxito no está garantizado.

Por otra parte, Obama defendió su decisión de no bombardear posiciones del régimen sirio en 2013 pese a descubrirse que habían utilizado armas químicas, algo que él mismo había señalado una y otra vez como la “línea roja” que le haría plantearse una intervención militar en Siria.

“Estoy muy orgulloso de ese momento. El hecho de que fuera capaz de contenerme ante las presiones inmediatas y pensar bien lo que estaba en el interés de Estados Unidos, no sólo con respecto a Siria sino a nuestra democracia, fue una de las decisiones más difíciles que he tomado, y creo que en último término fue la correcta”, agregó. Sobre el ISIS, en cambio, consideró que “no es una amenaza existencial para Estados Unidos”.

Para Obama, el verdadero desafío es el cambio climático: “Si no hacemos algo, es una amenaza existencial para todo el mundo”, consideró. La entrevista tocó también el tema de las relaciones con China y la política exterior norteamericana en la zona del Asia y Pacífico (el giro hacia esa zona del mundo “rebalancing” fue un eje clave de la política exterior de Obama).

Sobre el gigante asiático, dijo que “tenemos que temer mucho más a una China debilitada y amenazada que una China emergente y exitosa”. Defendió también su manejo de las tensiones en el Mar Chino meridional, donde hay unas islas que están disputadas con Japón. “Fuimos capaces de movilizar la mayor parte de Asia para aislar a China en una manera que sorprendió a China. A la vez reforzamos nuestras alianzas”, dijo.

Para el mandatario, Rusia tampoco es una amenaza principal. “Al contrario de China, ellos tienen problemas demográficos y problemas económicos estructurales que requerirán una generación para ser superados, además de visión”, afirmó. Putin, probablemente, disiente“.

Hay un dato personal revelador, aún en este resumen. Cuando Obama dice de la intervención en Libia, la destrucción de una nación y de buena parte de su pueblo, “No funcionó“, es una buena respuesta a los que, con una especie de racismo ingenuo, creían que como era negro debía ser progre.

Igual, en mi opinión la presidencia de Obama se verá, con el tiempo, como una etapa, no destacable en sí misma, de un proceso por el cual los Estados Unidos. que son, objetivamente, por la suma de las variables de población, recursos económicos y capacidad militar, la Gran Potencia más poderosa, por lejos, de este tiempo, está aprendiendo lo que Inglaterra desarrolló en el tiempo de su larga hegemonía: no usar, salvo en casos extremos y muy raros, su poder militar en forma abierta. Sino usar las rivalidades de otras naciones, y las divisiones internas dentro de ellas, para ejecer un poder más “blando”. Las derrotas en Vietnam y en Afganistán, el empantanamiento en Irak, le ayudaron a los EE.UU. a entenderlo.


De Rusia con amor

octubre 24, 2015

rusia y argentina en cifras

Esta semana el activísimo Víctor Arreguine me hizo llegar, entre otras cosas, la nota en que RT (Russia Today) pasa revista a la “estrecha colaboración bilateral entre Rusia y Argentina, colaboración reforzada por las recientes visitas oficiales de Vladímir Putin a Buenos Aires y de Cristina Fernández de Kirchner a Moscú“. Recomiendo su lectura, porque es un buen resumen de la actividad diplomática desplegada en estos años, y de los acuerdos firmados.

Hasta incluye este simpático video en que RT nos informa de la exposición de documentos históricos en Moscú, celebrando los 130 años de relaciones diplomáticas entre los dos países, iniciadas en 1885 (Hay, entre muchas otras cosas, una carta de Nicolás II al embajador argentino en  1917, poco antes de la Revolución…). Y la inaugura don Serguei Lavrov, el ministro de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa.

De todos modos, aún Víctor A. considera que RT exagera un poco al decir “Argentina y Rusia forjan una nueva etapa de relaciones internacionales“. Porque, si miramos los cuadros que detallan, en esa misma nota, los montos y cómo se compone el comercio ruso-argentino, vemos que no es tan grande, que no está creciendo, y que nuestras exportaciones a Rusia siguen siendo, en su gran mayoría, de productos primarios. Además de encendidas declaraciones, nuestros funcionarios, y los hombres de negocios, deberán esforzarse en desarrollar un mercado muy interesante. Como muestra el cuadro de arriba.

Ahora, como casi todo, este tema nos hace pensar en la elección presidencial de mañana. Porque sirve como separador, al menos en los relatos, de los dos lados de la “grieta”.

Un ejemplo: Ignacio Fidanza, Director de La Política Online, escribe “La Argentina inicia su despedida del ensayo chavista. Gane quien gane, se inicia un giro profundo en la política exterior“. Y sigue “Cristina … trata de construir lo imposible: un corset de política exterior a su sucesor, básicamente en base a conceder obras públicas que demandarán décadas, a China y Rusia“.

I. F. tiene algunos vínculos con el gobierno de la C.A.B.A., pero es un tipo inteligente. Asumo que esta larga campaña lo ha puesto un poco histérico, como a otros, y trata de convencer – ¿o se convence? – que se puede hacer chavismo sin Fuerzas Armadas politizadas, participando en el gobierno. Y, sobre todo, que un país que se porte bien no puede pensar en juntarse con malas compañías. Eso sólo es para los países adultos, como EE.UU. y los que dirigen la Unión Europea, que no corren riesgo de contagiarse.

Por otro lado, Santiago Costa, del ala más moderada y más sciolista del kirchnerismo, decía, como lo cité en el posteo anterior, “El discurso y programa de Daniel Scioli (es)… profundizar la integración regional sudamericana y la relación con los BRICS por sobre el eje Estados Unidos-Europa“.

Mi conocimiento de lo que piensa el gobernador Scioli es muy superficial (como les pasa a todos). Pero mi impresión es que no se le ocurre pensarlos como alternativas excluyentes. El se reúne con, e incorpora a su campaña, a Lula y a Evo. Y evalúa enviar a Guillermo Francos como embajador a Washington. Estoy razonablemente seguro que no lee mi blog, pero parece inclinarse a practicar, como recomiendo, una “diplomacia en todas direcciones”.

Que es, después de todo, lo que hacen nuestros amigos.

El canciller ruso, Serguéi Lavrov, y el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, están arreglando la forma de lanzar un proceso político en Siria, según dicen Sputnik Mundo y también la Voz de América.

Y esta semana Cameron y Xi Jinping anunciaron un plan de inversiones chinas en Gran Bretaña por 30 mil millones de libras esterlinas. Incluyendo una central nuclear en el sur de Inglaterra.


La guerra en Siria: una mirada yanqui

octubre 9, 2015

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El mundo sigue andando, aunque en Argentina tengamos un año sabático por la contienda electoral (Concuerdo con mi amigo Jorge Landau en que es absurda esta superabundancia de fechas de elecciones. Será necesario emprender desde el Congreso la díficil tarea de coordinarlas). Y una de las cosas graves que ocurren es la escalada de la guerra en Siria, que hace tiempo dejó de ser “civil”. Ayer leía que la OTAN se prepara para desplegar tropas en Turquía ante el avance ruso.

Por eso, ya que recién subí un posteo irónico de un blog ruso que, creo, reflejaba bien la actitud del Kremlin, tengo ganas de acercarles un enfoque bien yanqui. Aunque muy extraoficial, eso sí. El autor, Jerry E. Pournelle, al que cité otras veces en el blog en temas internacionales (ver en el Buscador) no tiene ningún cargo en el gobierno de Obama, ni es remotamente probable que lo tenga, más por opositor que por razones de edad. Fue un soldado – más bien, un oficial de Estado Mayor – en la Guerra Fría, escribió con Stefan T. Possony THE STRATEGY OF TECHNOLOGY, un libro seminal en ese conflicto, y formó parte del Grupo de Asesores del Presidente Reagan. Su ideología, lo asume, es paleo conservadora – el motto de su blog es “La libertad no es gratis. Los hombres libres no son iguales. Los hombres iguales no son libres” – pero eso no quita que tenga buena información geopolítica y no impide, al contrario, que sea leído en el ámbito militar de su patria. Dice:

La situación en Siria es grave, y tenemos un Secretario de Estado incompetente y un presidente no educado en la política exterior, y no dotado de talento natural en ese tema.

Mientras tanto ISIS, el Califato, prospera tras haber declarado la guerra a los Estados Unidos, y abiertamente llamando a ataques terroristas contra Occidente en general y los EE.UU., en particular. Sufre poco castigo por estos actos, y las respuestas del Presidente a la brutalidad televisada del régimen ISIS no han sido eficaces.

Estados Unidos, por el pronunciamiento del Presidente y el Secretario de Estado, tiene la política de exigir un cambio de régimen en Siria, sin especificar a qué régimen debe cambiar. El presidente Obama también exigió el fin de ISIS, pero ISIS ha seguido creciendo; es de suponer que no es el sucesor que pretende el Presidente al régimen baasista del presidente sirio Assad, educado en Occidente. Ahora que los EE.UU. han cooperado en el cambio de régimen en Libia, ISIS tiene colonias allí también.

(El hecho es que) mientras ISIS tenga territorios para gobernar por su versión de la Ley Islámica, seguirá atrayendo reclutas, ya que afirma ser el Califato legítimo: es el efecto “el Retorno del Rey”.

Los baasistas ponen la unidad árabe como un objetivo primordial; esto significa la tolerancia de ambos suníes y chiíes, así como la de otros árabes, incluyendo cristianos y drusos. Cuando la prensa estadounidense habla de “árabes moderados” por lo general significa baasistas, aunque no parece darse cuenta de esto. El baasismo se desarrolló en general en los países árabes de mayoría sunita, aunque los miembros del Partido Baath son a menudo chiítas. Los regímenes baasistas tienden a ser despotismos de un partido único, gobernando por la fuerza.

El Presidente Obama no parece entender que el gobierno democrático de la mayoría en el Medio Oriente equivale a la legalización de la persecución de las minorías; y esto es generalmente inevitable. El Líbano tenía un  régimen multipartidario multiétnico, con las fuerzas políticas más o menos divididas por religiones en un tiempo, pero el apoyo de Estados Unidos se retiró lentamente, y el régimen tolerante ha desaparecido. El Líbano no era una democracia de mayorías, pero era constitucional con representación en el Parlamento reservada para maronitas, chiíes, suníes y drusos. Funcionó por un tiempo, pero en general los únicos regímenes tolerantes no han sido democracias. Exceptuemos Israel, pero es muy una excepción.

Ahora Putin ha ofrecido cooperación y ha sido rechazado. Preveo tiempos interesantes mientras los aviones de guerra rusos atacan el Califato y Obama se preocupa que también golpearán a “musulmanes moderados” de quienes Obama apruebe – si puede encontrar alguno. Tiempos interesantes.

¿Tal vez es hora de dejar Siria a los rusos y Assad, y concentrarnos en apuntalar a los kurdos, que son los únicos verdaderos amigos que tenemos en la región?” (porque son los que necesitan el apoyo de EE.UU. – Nota del traductor, o sea yo).


El acuerdo nuclear con Irán

julio 14, 2015

iran

La noticia está en todos los medios, locales e internacionales: “Una era empieza en Oriente Próximo. Irán y seis potencias internacionales – Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania – lograron hoy martes en Viena un acuerdo que limita el programa nuclear iraní a cambio de un levantamiento de las sanciones“. ¿Para qué tratarlo en el blog de Abel?

Bueno, para corregir algunos titulares. Por ejemplo, no empieza una era. Es un hito simbólico, importante sobre todo por el mensaje que transmite, en el proceso de recomposición de relaciones entre la potencia regional iraní y la Potencia Hegemónica (algo deteriorada esta hegemonía, pero real). Esas relaciones quedaron rotas y fueron reemplazadas por hostilidad abierta (y encubierta, la más feroz) después de la Revolución Islámica, en 1979. Y empezaron, muy lentamente, a reconstruirse después del fracaso de la conversión de Irak en un protectorado “occidental”. Un paso decisivo fue la instalación de un gobierno de mayoría chiíta allí.

El “amigamiento” fue acelerado, como es habitual en la historia, por un enemigo común. El yihadismo armado en su variante sunnita – estimulado en su momento por “Occidente” – se transformó en un enemigo peligroso que es combatido actualmente por tropas iraníes y bombardeos estadounidenses.

Otro dato equívoco es lo de las “seis potencias”. La presencia en la mesa de negociaciones de Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania fue necesaria porque a) tienen interés en la no proliferación nuclear; y b) sobre todo, son los países con poder suficiente para hacer ineficaces las sanciones si quisieran. Es, si se quiere, un ejemplo de lo que significa hoy “multipolar”.

Pero hubo claramente dos actores principales en esta negociación: EE.UU. e Irán. Y todas las cancillerías lo perciben así. Una demostración evidente es que el anuncio en Teherán fue hecho por sendos discursos de Hassan Rohani y Barack Obama, transmitidos en directo por la televisión pública iraní.

Es una mala noticia para Israel, pero no porque su seguridad esté hoy más amenazada que ayer. La mala noticia es que ya ni su capacidad militar ni el peso de sus partidarios en la política interna estadounidense alcanza para convertirlo en un aliado imprescindible. No escucho a Hillary Clinton ni a Jeb Bush denunciando esta política.

Por eso, si bien quise poner una imagen expresiva del Irán de hoy encabezando el posteo, el acuerdo de hoy se visualiza mejor en el mapa de abajo, la región del mundo donde Irán afirma su presencia.

En cuanto a nosotros… la mejor política es tratar de vender todo lo que podamos a todos los países de la región, manteniendo un perfil muy discreto (Es cierto que esto último no le sale fácil a Cristina).

También podemos señalar algo ya de por sí evidente: la estupidez de la denuncia firmada por Nisman que acusaba al gobierno argentino de encubrimiento… para poder negociar con Irán. Simplemente rubrica la ignorancia geopolítica que caracteriza a los servicios de inteligencia locales. Y, quizás, la nostalgia de los viudos de la Guerra Fría.

ACTUALIZACIÓN: El blog de Abel debe corregirse a sí mismo (Dios es justo): El Wall Street Journal avisa que los precandidatos republicanos están criticando el pacto. Entre ellos, Jeb Bush. Mi opinión: es parte de la campaña para las elecciones del próximo año, y el tratado no tendrá muchos problemas para su aprobación. Pero, el que viva (60 días) lo verá (ese es el plazo que tiene el Congreso norteamericano para aprobar el tratado, o demorarlo).

Iran's Nuclear Ambitions: Options for the West

Iran’s Nuclear Ambitions: Options for the West


La guerra de Troya no sucederá

julio 6, 2015

Constructing-Helen

El título de la pieza teatral de Jean Giraudoux me pareció una buena forma de sintetizar mi opinión sobre la marcha de las cosas en Grecia y Europa, La columna de comentarios de mi último posteo sobre el tema se convirtió en una feroz y larguísima batalla entre neoliberales de la “nueva síntesis” y el keynesiano-populismo, así que pensé en acercarles algunos titulares de hoy que resumen, me parece, como comienza esta nueva etapa:

Hollande y Merkel dejan la “puerta abierta” a Grecia para negociar

Renunció el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis

Tsipras consiguió aval de líderes políticos para sellar acuerdo

El BCE mantiene los créditos de emergencia para bancos griegos

Como se darán cuenta los que siguieron mis posteos en el tema, considero que este último es el índice clave de la relación de fuerzas inmediata: los bancos seguirán teniendo euros para cubrir los retiros, porque el Banco Central Europeo se los hace llegar (en Grecia no pueden imprimirlos, como aquí no podíamos imprimir dólares en 2001).

Y me confirma en mi opinión que ninguno de los dos lados – Atenas y Berlín – quiere que Grecia salga de la Unión Europea. El hecho decisivo creo que es, como sugirió Casiopea, su posición geográfica, al oeste de Turquía y al suroeste de Ucrania y de Rusia.

Pero esos “datos duros” están jugando su peso después que el pueblo griego dijera NO a las condiciones elaboradas por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. Habrá otros arreglos, por supuesto, para “mantener en los libros” una deuda que no se va a pagar. Pero se harán bajo la sombra de ese NO. Una buena noticia para los griegos, y para los pueblos del mundo.


Rusia, desde adentro

diciembre 20, 2014

Rusia

El texto que aquí les traduzco (y abrevio un poco) trata de ver lo que los rusos piensan y sienten de su situación y lo que los amenaza, pero no está escrito por un ruso. El autor es un miembro de la comunidad de inteligencia de los EE.UU., el CEO de Stratfor, George Friedman.

Stratfor es un proveedor de inteligencia económica y de seguridad para sus clientes (algunas reparticiones estatales yanquis, entre ellos), y – como señalé otras veces en el blog – no tengo una alta opinión de su mercadería, fuera de las regiones, Europa, Rusia, Asia Central, que conoce muy bien. Pero su dueño tiene una mente lúcida y, sobre todo, una conciencia muy clara de los intereses estratégicos de su país.

Por eso mismo me parece útil que dediquen algún tiempo este fin de semana a leerlo. No sólo porque lo que dice de los rusos – muy interesante – sino por lo que nos muestra del pensamiento de la élite dirigente norteamericana. Ambas cosas son factores decisivos en el mundo en que vivimos. (Si después quieren decir que unos u otros o ambos son malos, malos, malos… háganlo. No hay problema con desahogarse).

“Este mes viajé a Moscú, y llegué a las 16:30 el 8 de diciembre. Se hace de noche en Moscú a esa hora en invierno, y el sol no se levanta hasta las 10 de la mañana – los Días Negros y Noches Blancas. Para cualquiera acostumbrado a la vida un poco más cerca del ecuador, esto es inquietante. Es la primera señal de que no se está en un país extranjero, a lo que estoy habituado, sino también en un entorno extranjero. Sin embargo, mientras nos dirigíamos hacia el centro, a más de una hora de distancia, el tráfico, el trabajo en la carretera, todo era como puede verse en casa. Moscú tiene tres aeropuertos, y arribé en el más alejado, Domodedovo. Hay continua renovación en Moscú, que indica que la prosperidad continúa, al menos en la capital.

Nuestro anfitrión había ido a recibirnos y rápidamente nos pusimos a trabajar para entendernos. Había pasado mucho tiempo en los Estados Unidos y estaba mucho más familiarizados con los matices de la vida norteamericana de lo que yo con la suya. Fue un anfitrión perfecto, traduciendo su país para mí, siempre con el sesgo de un patriota ruso, que seguramente era.

A partir de él, y de conversaciones con expertos rusos en temas geopolíticos – los alumnos del Instituto de Relaciones Internacionales – y con un puñado de lo que vi como ciudadanos de a pie (no empleados por agencias gubernamentales), gané un sentido de las preocupaciones de Rusia. Las preocupaciones son las que se podría esperar. El énfasis y el orden de esas preocupaciones no.

Las sanciones

Pensé que los problemas económicos serían más importante en la mente de los rusos. La caída del rublo, el descenso de los precios del petróleo, una desaceleración general de la economía y el efecto de las sanciones occidentales todos aparecen en Occidente como martillando la economía rusa. Sin embargo, esta no fue la impresión que recibí. El descenso en el rublo ha afectado los planes de viaje al extranjero, pero el público sólo recientemente ha comenzado sintiendo el impacto real de estos factores, especialmente a través de la inflación.

Pero había otra razón para la relativa calma, y no sólo entre los funcionarios del gobierno, sino también en los particulares, y se debe considerar muy seriamente. Los rusos me señalaron que la penuria económica era la norma para Rusia, y la prosperidad de la excepción. Siempre existe la expectativa de que la prosperidad terminará y volverán las constricciones normales.

Los rusos sufrieron terriblemente durante la década de 1990 bajo Boris Yeltsin, y también durante los gobiernos anteriores, incluyendo los de los zares. A pesar de ello, varios me hicieron ver, habían ganado las guerras que ellos necesitaban ganar y habían logrado vivir vidas que valía la pena vivir. La edad de oro de los diez años anteriores estaba llegando a su fin. Eso era de esperar, y sería soportado. Los funcionarios del gobierno decían esto como una advertencia, y no creo que fuera un bluff. El pivote de la conversación fue sobre sanciones, y la intención era mostrar que no iban a provocar a Rusia a cambiar su política hacia Ucrania.

La fuerza de los rusos es que pueden soportar cosas que romperían a otras naciones. También, que tienden a apoyar al gobierno, les guste o no, cuando Rusia se siente amenazada. Por lo tanto, los rusos argumentaron, nadie debe esperar que las sanciones, por duras que sean, hagan capitular a Moscú. En cambio, responderían con sus propias sanciones, que no especificaron, pero que supongo significaría incautar los activos de las compañías occidentales en Rusia y restringir las importaciones agrícolas europeas. No se habló de cortar el suministro de gas natural a Europa.

Si esto es así, entonces los estadounidenses y los europeos se están engañando a sí mismos sobre los efectos de las sanciones. En general, yo personalmente tengo poca confianza en el uso de sanciones. Los rusos me dieron otro prisma para mirar. Las sanciones reflejan umbrales europeos y americanos de “dolor”. Están diseñadas para causar presiones eficaces en términos occidentales. Aplicadas a otros, los efectos pueden variar.

Mi sensación es que los rusos hablaban en serio. Eso explicaría por qué las sanciones, además de la caídas en el precio del petróleo, la crisis económica y el resto no han causado la erosión de la confianza en el gobierno que se esperaría. Las encuestas confiables muestran que el presidente Vladimir Putin sigue siendo enormemente popular. Si seguirá siendo popular más adelante, y si la élite que está lastimada financieramente es igualmente firme, es otro asunto. Pero para mí, la lección más importante que podría haber aprendido en Rusia es que los rusos no responden a la presión económica como los occidentales, y que la idea que se hizo famosa como lema de campaña, “¡Es la economía, estúpido!“, no se aplica de la misma manera en Rusia.

La cuestión ucraniana

Había mucho más dureza en este tema. Aceptan que los acontecimientos en Ucrania fueron un revés para Rusia y están resentidos que la administración Obama ha montado lo que los rusos consideran como una campaña de propaganda para tratar de hacer parecer que Rusia era el agresor. Dos cosas se marcaron en todas las ocasiones. La primera era que Crimea fue históricamente parte de Rusia y que ya estaba gobernada por militares rusos bajo tratado. No hubo invasión, sino simplemente la afirmación de la realidad.

En segundo lugar, se insistió que el este de Ucrania está poblada por rusos y que, como sucede en otros países, a esos rusos se debe dar un alto grado de autonomía. Un estudioso señaló el modelo canadiense con Quebec para mostrar que Occidente normalmente no tiene problemas con la autonomía para regiones étnicamente diferentes, pero se opone a que los rusos exijan una forma de regionalismo.

El caso de Kosovo es extremadamente importante para los rusos, tanto porque sienten que sus deseos no se tuvieron en cuenta como porque sentaría un precedente. Años después de la caída del gobierno serbio que había amenazado a los albaneses de Kosovo, Occidente concedió la independencia de Kosovo. Los rusos argumentaron que se redibujaron las fronteras aunque ya no había peligro de masacres. Rusia no quería que sucediera, pero Occidente lo hizo porque podía. Desde su punto de vista, después de haber vuelto a trazar el mapa de Serbia, Occidente no tiene derecho a oponerse a redibujar el mapa de Ucrania.

Trato de no dejarme arrastrar a cuestiones de bien y mal, no porque no crea que haya una diferencia, sino porque la historia es rara vez decidida por principios morales. Comprendo la visión de los rusos de Ucrania como un amortiguador estratégico necesario y la idea de que sin ella se enfrentarían a una amenaza significativa, si no es ahora, entonces algún día. Apuntan a Napoleón y Hitler como ejemplos de los enemigos derrotados por la profundidad.

Quise darles una perspectiva del pensamiento estratégico de nosotros. Los Estados Unidos en todo el siglo pasado han perseguido un objetivo central: evitar el surgimiento de cualquier potencia hegemónica que podría ser capaz de aprovechar la tecnología y el capital de Europa Occidental y los recursos y mano de obra rusos. Los Estados Unidos intervino en la Primera Guerra Mundial en 1917 para bloquear la hegemonía alemana, y otra vez en la Segunda Guerra Mundial en 1941. En la Guerra Fría, el objetivo era impedir la hegemonía rusa. La política estratégica de Estados Unidos ha sido consistente durante un siglo.

Estados Unidos ha sido condicionado para ser cauteloso de cualquier hegemonía naciente. En este caso, el temor a un resurgimiento de Rusia es un recuerdo de la Guerra Fría, pero no irrazonable. Como alguno me señaló, la debilidad económica rusa rara vez ha significado debilidad militar o desunión política. Estuve de acuerdo con ellos en esto y señalé que es precisamente por eso que Estados Unidos tiene un miedo legítimo de Rusia en Ucrania. Si Rusia logra reafirmar su poder en Ucrania, entonces, ¿qué vendrá después? Rusia tiene poder militar y político que podría comenzar a afectar a Europa. Por lo tanto, no es irracional para los Estados Unidos, y al menos en algunos países europeos, querer hacer valer su poder en Ucrania.

Cuando presenté este argumento a un altísimo funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, básicamente dijo que no tenía idea de lo que yo estaba tratando de explicarle. Aunque entendía plenamente los imperativos geopolíticos de Rusia en Ucrania, a él los de los Estados Unidos son demasiado generales para aplicar a la cuestión ucraniana. No es una cuestión de sólo ver su lado de la cuestión. Más bien, es que para Rusia, Ucrania es un problema inmediato. Los rusos sienten que han estado lejos de ser agresivos, y han estado a la defensiva. Para el funcionario, los temores norteamericanos de hegemonía rusa eran simplemente descabellados.

El futuro de Rusia y Occidente

La pregunta más importante es lo que vendrá después. La inquietud obvia es si la crisis de Ucrania se extenderá a los países bálticos, Moldavia o el Cáucaso. Planteé esto con el funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores. Fue enfático, haciendo el punto en varias ocasiones que esta crisis no se extendería. No habría reclamos de rusos étnicos en los países bálticos, ni disturbios en Moldavia y ninguna acción militar en el Cáucaso. Creo que era sincero. Los recursos rusos ya están muy exigidos. Deben hacer frente a la situación en Ucrania, y también a las sanciones existentes, por mucho que puedan soportar las penurias económicos. Occidente tiene los recursos para hacer frente a sus múltiples crisis. Rusia necesita contener la crisis en Ucrania.

Los rusos se conformarían con un grado de autonomía para los rusos en partes del este de Ucrania. ¿Cuánta autonomía? no sé. Necesitan un gesto significativo para proteger sus intereses y para afirmar su presencia. Su argumento, que existe la autonomía regional en muchos países es persuasivo. Pero la historia es sobre el poder, y el Occidente está utilizando su poder para presionar a Rusia duro. Pero, obviamente, no hay nada más peligroso que herir a un oso. Matarlo es mejor, pero matar a Rusia no ha sido fácil.

Me fui con dos conclusiones. Una, que Putin está más firme de lo que pensaba. En segundo lugar, los rusos no planean una campaña de agresión. (Pero) lo que es peligroso es la acción que no estaba prevista, por los demás o por Rusia.

Al mismo tiempo, mi análisis general permanece intacto. Más allá de lo que Rusia podría hacer en otro lugar, Ucrania tiene una importancia estratégica fundamental para ellos. Incluso si el oriente de ese país recibiera un grado de autonomía, Rusia seguirá profundamente preocupada por la relación del resto de Ucrania con Occidente. Por difícil que esto es para los occidentales de entender, la historia de Rusia es de las distancias necesarias para salvar a Rusia de los invasores occidentales. Rusia quiere un acuerdo que deje a Ucrania por lo menos neutral.

Para los Estados Unidos, cualquier potencia emergente en Eurasia desencadena una respuesta automática que nace de un siglo de historia. Con lo difícil que es para los rusos de entender, casi medio siglo de Guerra Fría dejó a Estados Unidos hipersensibles a la posible reaparición de Rusia. Estados Unidos no puede permitir la unificación de Europa bajo un solo poder hostil. Las intenciones de Rusia y los temores de EE.UU. son cosas muy diferentes.

Los Estados Unidos y Europa tienen problemas para entender los temores de Rusia. Rusia tiene problemas para entender los temores de los estadounidenses. Los temores de ambos lados son reales y legítimos. Esto no es una cuestión de malentendidos entre países, sino de imperativos incompatibles. Toda la buena voluntad en el mundo – y hay muy poco de eso – no puede resolver el problema de dos grandes países que están obligados a proteger sus intereses y, al hacerlo, provocan que el otro se sienta amenazado. Aprendí mucho en mi visita. No aprendí cómo resolver este problema”.   (completo aquí)


¿Dónde estamos?

marzo 18, 2014

mapa geopolitico(cliquear encima para ampliar)

Ahí no, eh. En el territorio abarcado por ese “mapa geopolítico” – las zonas de conflicto e inestabilidad – que me hizo llegar un viejo amigo del nacionalismo peronista (es una redundancia: todos mis amigos del nacionalismo peronista son viejos), no estamos nosotros. Afortunadamente.

Abarca desde Gibraltar y las islas británicas hasta Nueva Guinea y el Mar del Japón. Y no es que la América del Sur no tenga sus propias inestabilidades y sus conflictos, por Dios! Pero no afectan críticamente los intereses vitales de las Grandes Potencias, incluida la que está justo al norte. No requieren su atención, en el grado que lo hacen los que sí están en ese mapa.

Quiero ser preciso en lo que estoy diciendo. Las luchas por el poder, por la identidad o por la supervivencia, que se están dando en el escenario global, tienen que ver con nosotros. Nos afectan. En el posteo anterior, por ejemplo, que me puso a pensar en éste, se habla del plebiscito que se hizo en Crimea para separarse de Ucrania e integrarse con Rusia, y se sugiere que ese hecho, y la reacción de las potencias occidentales a él, afectará la situación de las Islas Malvinas. Una eventual “república Falklands”, miembro del Commonwealth, está hoy más lejos, simplemente porque a los EE.UU. le incomodaría el precedente.

Mi planteo tiene que ver con un concepto que desarrollé en el blog hace unos cuantos años ya: En el 2001 se abrió un espacio con mayores posibilidades de autonomía para las naciones de Suramérica, aún para el resto de América Latina en general, porque la atención y muy pronto los compromisos militares de la Potencia Hegemónica de nuestro hemisferio se volcaron hacia el Arco Islámico: Afganistán, Irak, Irán, Siria…

No quiero decir que EE.UU. dejó de ocuparse de su “patio trasero”. Por supuesto que no. El Área de Libre Comercio de las Américas era todavía un proyecto vigente en 2005, aunque impulsado sin demasiado vigor (La pérdida de puestos de trabajo en los EE.UU. que por esos años atribuían al NAFTA había creado una oposición interna bastante fuerte entre sus propios ciudadanos).

Sobre todo, sus nutridos aparatos burocráticos diplomáticas, militares y de seguridad continuaron ocupándose, y la Triple Frontera en particular y los carteles colombianos y mexicanos les dieron material para algunas fantasías paranoicas (que pueden tener algo de verdad, por todo lo que no sé). El punto clave es que las urgencias principales estaban en otro lado, y los mecanismos de decisión política tenían otros temas en su agenda.

La decisión de Obama de retirar paulatinamente sus tropas – forzada por la evidente imposibilidad de consolidar estados clientes razonablemente confiables, más allá de Israel – y el principio de acuerdo con Irán, hacían pensar que la atención estadounidense podía volver a enfocarse en nuestro hemisferio. Tal vez debamos agradecer a dos hermanos eslavos, Brzezinski y Putin, porque este revival de una moderada Guerra Fría ¿una Cool War?, los obligue a concentrarse en temas más apremiantes del gran tablero mundial. No es por nada, será de tímido que uno es, pero prefiero que el grandote del barrio mire para otro lado.


De política nuclear y de Brasil

marzo 12, 2011

El post anterior fue el fruto del accidente provocado por el tsunami en la planta nuclear japonesa Fukushima 1, y la reacción automática de los “ecologistas” alemanes (de quienes Lemmy Caution presenta los argumentos en su comentario, tengo que decirlo).

Éste se refiere a algo menos inmediato, pero que está vinculado. Y también tiene un motivo casual, que mi amigo Alejandro Pandra me envió, en su muy leída Agenda de Reflexión, este artículo de Juan Gabriel Tokatlian en LaNación que se me había pasado por alto (viajaba a California cuando apareció).

A Tokatlian lo he citado a menudo en este blog, y siempre recomiendo su lucidez. Copio los párrafos principales:

“Si se quiere entender a Brasil, comprender mejor su pasado, su presente y su futuro – y sus funcionarios civiles y militares, los políticos nacionales y provinciales, la academia, los empresarios, los científicos, los trabajadores, las organizaciones no gubernamentales de diverso tipo, los intelectuales, las voces influyentes, los comunicadores y los jóvenes – los argentinos deberían conocer el minucioso y fascinante libro de Fernanda das Graças Corrêa O projeto do submarino nuclear brasileiro.Uma história de ciência, tecnologia e soberania, recientemente publicado. Lo que allí se describe, analiza y explica va a incidir en nuestras relaciones bilaterales durante lo que resta de este siglo XXI y está en nosotros advertirlo, asimilarlo y aprovecharlo.

Se trata de una investigación rigurosa sobre la forma en que Brasil ha llegado, después de un largo periplo político, institucional, diplomático y científico, a concretar la iniciativa de disponer, mediante un acuerdo de 2009 entre Brasil y Francia, de un submarino a propulsión nuclear. Si bien su autora es historiadora, ilustra la economía política de este proyecto brasileño. Este trabajo, que contó con buen acceso a fuentes primarias y amplia bibliografía secundaria, nos permite comprender cómo una combinación de estrategia, oportunidad y voluntad, atravesada por el papel clave de fuerzas, fenómenos y personalidades, ha colocado al país vecino en un punto de inflexión en materia nuclear.

Varios aspectos merecen ser examinados y discernidos. Desde un inicio es evidente que, después de la Segunda Guerra Mundial, la dirigencia brasileña asumió que el país estaba en la órbita de Estados Unidos, pero no aceptaba inexorablemente el tutelaje de Washington. El alineamiento con Estados Unidos durante la guerra generó una relación estrecha e intensa, pero era notorio el esfuerzo temprano de eludir la sumisión y de procurar espacios de maniobra propios. En el asunto nuclear esto fue manifiesto: Brasil interpretó que el acuerdo bilateral de 1945 podía tornarse restrictivo y buscó alternativas; en particular, dirigiéndose a Alemania y Francia. Para las fuerzas armadas resultaba esencial acceder a la tecnología nuclear; sin embargo, a pesar de que los contactos con Francia se remontaban a 1953 – año en que se fundó Petrobras – París no facilitó el acceso a reactores nucleares.

En la década del 70 aumentó gradualmente la autopercepción de un vínculo asimétrico con Washington. Brasil no desafió -ni desafía- a Estados Unidos, pero comprendió que un problema medular, más allá del anticomunismo de la época que compartía con EE.UU., era la falta de desarrollo. Un hecho categórico en aquella década lo confirmó: la dependencia externa del petróleo, dado que el país importaba el 80% del hidrocarburo. Esto empujó a impulsar la exploración offshore . A su turno, eso obligó a los brasileños a concentrar más atención y recursos en el Atlántico Sur, fenómeno que robusteció el papel de la armada y de lo que entonces fue el Ministerio de la Marina.

En ese contexto, se creó Nuclebras (Empresas Nucleares Brasileiras) en 1974, se firmó el acuerdo nuclear entre Brasil y Alemania de 1975, y comenzó a contemplarse, a partir de 1976, el contar con un submarino nuclear. Ahora bien, Corrêa subraya que las “decisiones sobre la capacidad tecnológica nuclear se concentraba en el nivel gubernamental, no en el militar“. Esto obedecía a que la diversificación (respecto a Estados Unidos) y la autonomía (interna y externa) eran concebidas como prioridades nacionales.

Otra dimensión crucial que revela la investigación de Corrêa es el papel del planeamiento, el rol de los individuos, el lugar de las coaliciones y el peso de las circunstancias … Quizás la circunstancia que produjo más impacto en las fuerzas armadas y entre los civiles fue la Guerra de las Malvinas, en 1982. Corrêa asevera que Malvinas fue un “laboratorio para las autoridades político-militares” brasileñas debido a que el conflicto “puso de manifiesto la importancia estratégica y táctica de los submarinos nucleares“. Asimismo, la guerra argentino-británica mostró la ineficiencia del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), reforzó la significación estratégica del Atlántico Sur y motivó un acercamiento mayor a la Argentina pues, entre otras, el programa nuclear argentino era visto, a principios de los 80, como más avanzado que el brasileño.

Desde los años 90 en adelante, el tema del submarino nuclear se insertó en una dinámica más ambiciosa y compleja. A pesar de que surgieron voces críticas de la política nuclear, que despuntó cierto sentimiento revanchista hacia los militares y aparecieron algunas divergencias en las visiones estratégicas de la armada, la aeronáutica y el ejército, el programa del submarino siguió latente. A partir del gobierno de Itamar Franco (1992-95) fue más notorio que la política nuclear brasileña – de cuño pacífico – era parte de una política de prestigio: esto es, se entrelazó con la ambición de Brasilia de acceder a un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. A su vez, el gobierno de Fernando H. Cardoso (1995-2002) dio pasos trascendentales para elevar el perfil de Brasil en el mundo al crear el Ministerio de Defensa y a cargo de un civil, al adherir al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), al procurar que América del Sur se constituyese en una unidad geopolítica diferenciada del resto de América y al localizar la atención en materia de la seguridad en la Amazonía.

… Con la llegada de Lula, la idea del submarino nuclear revivió: ahora como instrumento indispensable para garantizar la defensa de la “Amazonía Azul”, el Atlántico Sur. Ello se tornó más urgente en la medida en que se produjeron importantes descubrimientos de petróleo offshore , lo cual colocará a Brasil entre los principales diez países en materia del hidrocarburo. Además, en 2007 el país, sobre la base de los criterios de la Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, aseguró el prolongamiento de su plataforma continental. En ese marco se produjo el acuerdo franco-brasileño de 2009 mediante el cual París le proveerá a Brasilia, entre otros, cuatro submarinos convencionales y la construcción del casco de un submarino nuclear.

En su análisis de perspectiva, Fernanda das Graças Corrêa concluye subrayando cómo este hecho ha fortalecido aún más el papel histórico de la armada en esta materia y su lugar decisivo en la expansiva industria de defensa brasileña. Así, en marzo de 2010 la marina “anunció la intención de construir seis submarinos de propulsión nuclear“. Ya no se trata de una diplomacia de prestigio: de ahora en adelante se tratará de un país con una clara vocación de proyección de poder.

La Argentina no puede postergar más una reflexión ponderada sobre la cuestión nuclear. Durante 2010 se anunció que nuestro país efectuará los estudios técnicos para que los buques de la Armada se doten de propulsión nuclear, y que en 2011 la planta de Pilcaniyeu producirá uranio enriquecido, al tiempo que se aprobó la construcción de una cuarta central nuclear para la provisión de energía y el análisis de factibilidad de una quinta. Estos anuncios bien pueden ser el punto de partida para un debate serio y sistemático sobre el tema nuclear y también sobre nuestro vínculo con Brasil en ese ámbito. Para ello y por eso la lectura del libro de Corrêa es imperiosa”


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