Otra derecha es posible

diciembre 13, 2015

Pero puede ser que a muchos no les guste. Hoy domingo es el día tradicional de los análisis políticos, pero los medios del nuevo oficialismo están en plena luna de miel, y los de la nueva oposición denuncian que Macri no es lo que decía en su campaña. Como este blog ya lo comentó en muchos, muchos posteos, prefiero encarar un tema menos local.

El PRO, el partido hegemónico en la alianza Cambiemos y, por lejos, en el gobierno, es, lo sostengo desde hace tiempo, la expresión política posible de una derecha argentina, después de los cambios ideológicos asociados con el nombre de Alsogaray y el nuevo paradigma global. Pero no es la única derecha posible en cualquier circunstancia y en cualquier país. No.

Hoy, mientras ustedes leen esto, en Francia se está votando la segunda vuelta de las elecciones regionales. Me adelanto a decirles que las encuestas descartan la posibilidad de una victoria del Frente Nacional. A veces fallan, claro, pero la ventaja de la derecha conservadora o del socialismo -en algunos casos aliados- es importante. Ese no es el punto de este posteo, ni el desafío de la actualidad europea. La Nación y Página 12 dan pantallazos del asunto, pero creo que vale la pena que les acerque partes del sumario que El País realizó con análisis de intelectuales franceses, siempre lúcidos para describir catástrofes.

FN Francia

En el mapa:  Azul: Frente Nacional  Celeste: Republicanos  Rosado: Socialistas

Marine Le Pen llevó al Frente Nacional, el partido ultranacionalista y antiinmigración francés, a las cotas más altas de su historia. Fue el partido más votado en la primera vuelta de las elecciones regionales, el pasado domingo 6. Consiguió alrededor del 30% de los sufragios, por encima de los republicanos del ex jefe del Estado Nicolás Sarkozy y de los socialistas del actual presidente François Hollande. Ha sido, además, el partido más votado en seis de las 13 regiones metropolitanas (ver el mapa de arriba).

Es un nivel nunca alcanzado hasta ahora por la derecha extrema, que confirma el éxito de la estrategia de la presidenta del partido de “desdiabolizar” a una formación que gana adeptos entre las clases populares.

Las elecciones regionales, las primeras desde los atentados de París, consagran el hundimiento del Partido Socialista del presidente Hollande. El primer ministro francés, Manuel Valls, socialista, pidió que su electorado vote al centro derecha en las tres regiones donde el Frente Nacional ha obtenido mejores resultados (Norte-Paso de Calais-Picardía, Provenza-Alpes-Costa Azul y Alsacia-Champaña-Lorena). En las dos primeras, los socialistas han retirado sus listas. Es la estrategia socialista para frenar al Frente Nacional aun a costa de favorecer a Los Republicanos, el partido de Sarkozy.

La victoria del Frente Nacional estaba cantada antes de los atentados del 13 de noviembre que costaron 130 vidas. Ese drama movilizó a los simpatizantes de la ultraderecha y ha ampliado el nivel del éxito. El perfil del votante es cada vez más nítido; y sorprendente. El 43% de los obreros vota a la ultraderecha, pero el 35% de los que tienen entre 18 y 24 años prefieren también a ese partido frente a opciones de izquierda (27%) y derecha (27%) e incluso los empleados (36%) han optado mayoritariamente por el partido de Marine Le Pen en la primera vuelta de estas elecciones.

“La novedad es la ampliación de la base electoral del FN”, explica Federico Vacas, director adjunto de departamento político de Ipsos, el instituto de opinión que ha elaborado este análisis electoral entre el 29 de noviembre y el 2 de diciembre. “La tendencia a acaparar el voto de los jóvenes se apunta desde 2012”, abunda Gilles Ivaldi, especialista en la extrema derecha e investigador del Centro Nacional de Investigación Científica.

Con una tasa de desempleo en alza (10,6%), el FN ha demostrado que ha sabido capitalizar el descontento de las clases populares, preocupadas por su futuro. En esa ampliación de la base electoral de la que habla Vacas, el análisis de Ipsos / Sopra apunta una posible novedad en el próximo futuro: entre los autónomos y los agricultores se impone todavía la derecha (36%), pero el FN le sigue de cerca con el 35% de los votos. “Los dos sectores que más resisten son las clases medias superiores y los jubilados”, señala Ivaldi.

El factor clave del éxito del FN sigue siendo, no obstante, el diploma, opina la politóloga Nonna Mayer, directora de investigación del Centro de Estudios Europeos de Ciencias Políticas de Sciences Po. “No obtener el bachillerato es disponer de menos oportunidades de cara al futuro, menos apertura al mundo y quedar fuera de la mundialización”.

La coyuntura económica pesa. Las dos regiones en las que ha arrasado el Frente Nacional con el 40% de los votos en la primera vuelta sufren una tasa de paro superior a la media nacional. “La juventud poco preparada es la que se topa con el paro, la precariedad laboral y las dificultades económicas”, ha declarado la socióloga Anne Muxel, especialista en los problemas intergeneracionales a France Info. “Ni los socialistas ni Los Republicanos ofrecen propuestas para los jóvenes”.

“El pensamiento del votante FN es que se ha intentado todo y todo ha fracasado”, explica el politólogo Pierre-André Taguieff, del Centro de Investigación Política de Sciences Po (Cevipof). “El FN se presenta como el salvador y funciona”, señala. “La antigua clase política ha agotado su capacidad de seducción, la retórica del cambio se la ha apropiado la ultraderecha y a través de los votos al FN la gente se opone a las élites, a la inmigración irregular, muestra cierta reprobación de la construcción europea y cuestiona el lugar del islam en Francia”.


El avance del Frente Nacional en Francia

marzo 31, 2014

F

Supongo que todos los lectores del blog ya conocen la noticiaEl Partido Socialista del presidente François Hollande sufrió ayer una severa derrota en la segunda vuelta de las elecciones municipales. Ese revés no se produjo, sin embargo, únicamente en beneficio de la extrema derecha del Frente Nacional, que gobernará en 15 ciudades y confirmó su fuerte consolidación nacional. El gran vencedor es, sobre todo, el partido sarkozysta Unión para una Mayoría Popular“.

El asunto, porque sucedió en Francia, ya está siendo sobreanalizado en los medios internacionales y locales, faltaba más. Así que por mi parte me voy a limitar a decir que los resultados de esta elección no nos importan demasiado – no hay grandes diferencias en la política internacional del PS y la UMP, y, en gustos personales, me parece más atractiva Carla Bruni que las amantes de Hollande.

El hecho que nos debe hacer reflexionar, estimo, es la consolidación del FN, antieuropeísta, xenófobo, como una de las fuerzas políticas consolidadas, e influyentes, en la segunda nación más poderosa en la Europa continental.

Como sostengo en el blog, creo que la forma razonable, y hasta ética, de encarar la política internacional es asumir conscientemente los intereses, y la identidad, de uno y de su lugar en el mundo. Que es, en nuestro caso, la Argentina y la América del Sur. Pero eso no quiere decir que no tratemos de entender la mirada de los diversos Otros con que compartimos el planeta. Sobre todo si esos Otros están en condiciones de influir sobre nuestros destinos. Evitemos caer en la tontería del progresismo moralista, que tiende a asumir que si tienen otras miradas es porque son Malos.

En este caso, me pareció útil sacar de mi archivo la mirada previsora de uno de los comunicadores más lúcidos que publican para los mercados financieros del Atlántico Norte (Tom Wolfe los bautizó Los Amos del Universo). Gideon Rachman decía así en enero, justo antes de la reunión de Davos, para el Financial Times:

El populismo inquieta a la élite global (qué título para mi amigo Manolo, eh)

… Antes de la crisis financiera, Davos era esencialmente un festival dedicado a la celebración de las virtudes de la globalización. Mientras que a los manifestantes antiglobalizadores se les dió ocasionalmente voz (más a menudo se los confinaba al “Foro Abierto”, lejos de los hoteles de lujo), sus argumentos sobre la desigualdad se consideraban marginales.

En 2014, sin embargo, la sensación que algo está mal con la forma en que los beneficios de la globalización se distribuyen ha entrado en el debate general.

Una tendencia común en los últimos años – que une las economías ricas de Occidente , con las potencias emergentes – es que ha habido brotes de protesta social a gran escala, poniendo de relieve la desigualdad y la corrupción.

… Una cuestión central para la política en este año es si los líderes políticos actuales son capaces de responder con eficacia a este sentimiento anti-sistema , o si surgirán nuevas fuerzas políticas más radicales.

En las elecciones al Parlamento Europeo en mayo es probable que veamos un aumento en el apoyo a los partidos políticos “de afuera del sistema”, muchos de los cuales son propensos a hacer oposición a la Unión Europea y pivotar sobre la inmigración, destacando al mismo tiempo la presión sobre el nivel de vida del pueblo trabajador.

La mayor sorpresa podría venir en Francia, donde el Frente Nacional (FN), visto durante mucho tiempo como un partido de extrema derecha con vínculos con el fascismo, puede hacer un avance decisivo, emergiendo como el partido más votado para las elecciones europeas. Una baja participación, el sistema de votación proporcional, la profunda impopularidad del presidente François Hollande y los intentos del FN para limpiar su imagen aumentan sus posibilidades.

Independientemente de las circunstancias, un muy buen resultado del FN enviaría ondas de choque más allá de Francia. El efecto europeo sería amplificado porque otros partidos hasta ahora marginales, como el UKIP, Partido por la Independencia del Reino Unido, en Gran Bretaña y el Partido de la Libertad en los Países Bajos, también pueden mostrar fortaleza en las urnas en sus respectivas naciones.

En total, los partidos de la franja (lunática) pueden comandar hasta un 30 % de las bancas en el nuevo Parlamento de la Unión.

La pregunta para el establishment europeo será cómo se adapta ¿Va a confiar en la posibilidad que los partidos tradicionales se recuperen en las elecciones nacionales, más importantes? ¿O una gran actuación populista en las elecciones europeas sería capaz de inducir pánico – de conducir a un replanteamiento radical de las funciones de la UE y de políticas como la libre circulación de personas dentro del bloque.

Una oleada política populista en Europa también podría tener graves efectos económicos si perturba la frágil confianza de los mercados en que la crisis del Euro está finalmente bajo control. …”  (completo aquí; el original, en inglés, es bastante más largo, y lo usaré en otras ocasiones).

Este enfoque me pareció útil volcarlo al blog por varios motivos. Primero, porque refleja muy bien (hasta donde puede hacerlo un artículo periodístico) la autoconciencia del establishment europeo (o, con mayor amplitud, del Atlántico Norte). Hay comentaristas del blog que se preguntaban qué es eso de “establishment”…

En el plano de la política concreta, indica que hay otros desafíos en Europa al “Consenso de los Mercados”, todavía hegemónico, y son más inmediatos, y con mayor impacto electoral, que el llamado a la conciencia que está haciendo nuestro compatriota Francisco. Para no hablar de la izquierda bienpensante que mira desde el antiguo “tercer mundo”.

Y también porque podemos medir la seriedad del desafío que marca Rachman muy pronto: entre el 22 y 25 de mayo se harán las elecciones al Parlamento Europeo. Ahí se elegirán por sufragio universal directo, libre y secreto los diputados. Y, dato interesante, por 1º vez, por el Tratado de Lisboa, esta cámara es la que va a nombrar al Presidente de la Comisión Europea.


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