¿Hacia dónde se mueve el Movimiento Evita?

julio 9, 2016

mov evita randazzo

Un posteo muy de coyuntura puede parecer descolgado en el día del bicentenario de la Declaración de Independencia (No a la mayor parte de los comentaristas del blog, seguro, pero esa es una minoría tan poco representativa de los lectores como la militancia de los votantes).

Es que las recientes movidas del Mov. Evita, han causado alarma y rechazo en buena parte de la blogosfera. Y de la militancia K. Creo que en parte se debe al título sensacionalista de Letra P “Randazzo y el Movimiento Evita pusieron la piedra fundamental del poskirchnerismo“.

Como saben, yo creo que la muerte del kirchnerismo es una “noticia muy exagerada”. Aún para los que lo ven -mi caso- como una etapa más del peronismo, es fácil darse cuenta que conserva una conducción con un grado altísimo de reconocimiento y adhesión, (pocos) dirigentes, (muchos) militantes y, lo más importante, una cantidad muy grande de gente que lo recuerda con nostalgia. Y eso es así desde que para muchísimos argentinos, es el único peronismo, el único gobierno popular que conocieron.

Al mismo tiempo, es indudable que el Evita es el movimiento social más organizado y con mayor peso político en las provincias más pobladas. Sus movidas no son triviales, por lo tanto, y se dan en el marco del desgajamiento de bloques legislativos.

Mi opinión, por lo que valga: recién mencioné al Evita como un movimiento social. Eso significa que se originó como un “sindicato de los desocupados”. Como todos los sindicatos, contempla en primer término los problemas de su estructura. No es de extrañar que un sector suyo que defiende enérgicamente el liderazgo de CFK es el que tiene su base en la Avellaneda de Ferraresi.

Ahora, no creo que estas movidas suyas deban verse solamente en el marco de las necesidades de sus estructuras. Si bien, como ya dije hace dos semanas, “las razones públicas que dio para su alejamiento (del bloque del FpV) suenan bastante idiotas“, sus declaraciones y toma de posición no son rupturistas, al contrario. El planteo de diálogo, aún con Massa, que sonó  a blasfemia para los cristinistas de corazón puro… bueno, hoy todos (incluso los de La Cámpora) están hablando con todos (incluso los del FR).

La línea divisoria pasaría hoy, parece, con los que se suman a Cambiemos.

En cuanto a Randazzo, a quien los del Mov. Evita “respetan mucho”… lo que están haciendo es un casting de candidatos para las elecciones del año que viene.

Porque hay que tener claro que estas elecciones muy próximas no definen candidaturas presidenciales en el 2019, ni siquiera el destino de las principales fuerzas. Darán los resultados de cada provincia y de la CABA. Que, por supuesto, influirán en forma decisiva en lo que va a pasar en 2019, a partir de los que ganen y pierdan en cada distrito.

Entonces… en el Evita aparentemente no tienen la certeza que CFK compita personalmente en la Provincia de Buenos Aires, fundamental para ellos (y para el resto). CFK no está dispuesta a comprometerse públicamente a eso (of course). Y, por alguna razón, ellos tampoco tienen confianza en un candidato a encabezar la lista provincial que ella pueda apoyar un mes antes.

Me parece natural que el Mov. Evita esté explorando los candidatos que pueda apoyar y las alianzas que puede forjar. Es lo que -menos públicamente- toda la dirigencia peronista está haciendo, en todos los distritos.

Anuncios

Las definiciones del Superdomingo – 3ra. y última

julio 8, 2015

superdomingoTengo que confesarles que mis conclusiones pendientes en este posteo, las que se refieren al oficialismo nacional en la etapa de aquí a octubre, ya habían sido adelantadas – en sus rasgos generales – por la Redacción de El Estadista hace dos semanas, antes de las elecciones locales del Superdomingo. Con un enfoque aséptico y un poquito arrogante, eso sí.

Entonces, con la humildad que nos caracteriza a los blogueros, se las copio. Después corrijo con reflexiones mías, faltaba más.

El FpV se consolida

… Hubo decisiones políticas que resultaron clave. La Presidenta advirtió que no designaría a su sucesor y que el candidato era “el proyecto”. De esa manera les abrió a todos la posibilidad de “jugar por adentro” y evitó las fugas hacia otros espacios. Otra decisión personal de Cristina fue no ser candidata. Así logró desairar a la oposición que durante mucho tiempo sostuvo que la elección de representantes para el Parlasur se hacía para que ella tuviese fueros luego del 10 de diciembre. Además, al no ser candidata la sociedad no la ve formando parte de la pelea electoral y deja de ser el centro de la crítica opositora. Esos factores ayudan a mejorar su imagen.

La aceptación de Daniel Scioli –hacia quien siempre tuvo reparos– como candidato único del FpV no habrá sido fácil para la Presidenta. Sin embargo, lo aceptó porque es el candidato más competitivo, con lo cual demuestra que juega a ganar y aquella teoría, tantas veces invocada, que prefería que gane Mauricio Macri para intentar volver dentro de cuatro años demostró no tener sustento. Pensar en la “gran Bachelet” no es viable en el peronismo, que suele ser impiadoso con los que pierden.

Cristina tuvo que aceptar que era mejor desde el punto de vista electoral conformar una coalición entre el PJ tradicional y el kirchnerismo que ir a una primaria en la cual Scioli le hubiese ganado con amplitud a Florencio Randazzo. Esa primaria hubiese fracturado a la coalición oficialista, mientras que la fórmula Scioli-Zannini la galvaniza. Desde el punto de vista político la fórmula del FpV es muy potente y fue un acierto en términos electorales. En las listas de legisladores hay muchas figuras de peso, lo cual deja en claro que se piensa en un Congreso con mayor protagonismo, y como muchos son funcionarios, está claro que se descuenta que con Scioli llegará un elenco nuevo.

Finalmente, la Presidenta corrió de la escena a dos personas muy deterioradas. César Milani pasó a retiro y, si esa figura existiese para los civiles, hizo lo propio con Amado Boudou.

La oposición tiene tiempo para recuperar terreno porque los deseos de cambio están presentes en la sociedad y hay razones para ello. Pero un primer paso que debe dar es el de no precipitarse a lecturas apresuradas del escenario político. Anticipar cosas que luego no se cumplen –veto a Scioli, Cristina candidata, crisis económica, preferir que gane Macri, etcétera– le restan credibilidad al mensaje de los candidatos opositores“.

Ya les dije que coincido con la gente de El Estadista en el “cuadro de situación”. Pero hay un supuesto básico en el que estamos en desacuerdo: que había un riesgo que una primaria Scioli vs Randazzo “hubiera fracturado a la coalición oficialista“. Daniel Scioli no es el “PJ tradicional”, no más que Florencio Randazzo es el “kirchnerismo”. Un mínimo conocimiento de sus historias personales y sus estrategias a lo largo de sus carreras políticas lo desmiente.

Es cierto que DOS es el candidato preferido del PJ territorial, y Flopy podría haber sido el del kirchnerismo – muchos militantes K lo apoyaban -… si Cristina Fernández lo hubiera preferido a él. Pero esa interna no “fracturaría” nada; los dirigentes y activistas se ubicarían de acuerdo a sus pasiones, sus intereses locales y lo que les ofrecieran en sus listas, y los votantes harían lo que quisieran, como siempre.

La relación entre “peronistas tradicionales” y “kirchneristas” – para ser más precisos, entre peronistas más y menos comprometidos emocionalmente con la experiencia K – es más sutil y diversa que cualquier clasificación de periodistas o de politólogos. Y varía según vivan en Tucumán, Río Cuarto, Avellaneda o la Capital. Quedan peronistas anti K por tradicionales, seguro, pero cada invierno frío son menos: las tablas actuariales son implacables. Puede ser que en el futuro haya corrientes internas en el peronismo que se definan por su valoración de la experiencia K, pero ciertamente no es la realidad actual.

Al punto: en mi opinión, la decisión – que no me gustó, pero tampoco me consultaron – de evitar las primarias presidenciales en el FpV tuvo que ver conque había un clarísimo ganador en el ámbito nacional – ahí vuelvo a estar de acuerdo con el análisis que copié – y que hubiera complicado el decisivo armado bonaerense (ya lo complica bastante la interna Aníbal-Julián). Y que el peronismo necesitaba contar con un candidato, porque la oposición ya lo tenía, Mauricio Macri (A mis amigos massistas les duele aceptar esto, que parecen atribuir a una conspiración de Bergoglio y/o de Guardia de Hierro, pero en 32 días lo sabremos).

Chicanas aparte, la elección de Daniel Scioli como único candidato presidencial – “rubricada” públicamente por CFK con la presencia en la fórmula de Carlos Zannini y aceptada con asombrosa velocidad por los dirigentes territoriales del peronismo y las estructuras de centro izquierda incorporadas al FpV – indica sí una voluntad de ganar, y también la conciencia que decisiones equivocadas podían llevar a la derrota (a pesar del discurso triunfalista “Ya ganamos“).

Una anécdota que refleja muy bien esta voluntad, muy peronista, de construir una mayoría con los elementos de la realidad y con construcciones teóricas es el llamado de Cristina a Schiaretti, el nuevo gobernador cordobés, para felicitarlo por su triunfo, el de un peronismo “disidente”. El intercambio de saludos, esa misma noche del “Superdomingo”, entre Schiaretti y Scioli, son movimientos dentro de la misma partitura.

Entonces, el Frente para la Victoria, el peronismo y sus aliados, que compite en la próxima elección presidencial incorpora dos realidades poderosas que nunca había tenido que articular en su historia: el liderazgo político de la Presidente actual, refirmado por los doce años de la gestión K y por su conducción en este proceso de transición, y el poder que siempre se proyecta hacia el futuro, hacia el candidato a Presidente. Esos dos polos refirman una heterogeneidad que siempre ha estado presente, por la historia del peronismo y la actualidad argentina. Por ahora, hay lugar para todos: los aparatos territoriales, el sindicalismo “del palo”, la militancia K, los intelectuales y “manipuladores de símbolos”,… Hasta el randazzismo doctrinario y el lacanocookismo, con presencia significativa en el mundo digital. Es lo que hay.


La carta de Randazzo

junio 18, 2015

cartas

De vez en cuando, hasta un bloguero que pretende ser analítico y desapasionado, debe hacer un juicio de valor, con una fuerte carga subjetiva: Me gusta la carta que envió Randazzo a la Presidente (facsímil, se supone, aquí). Me gusta como gesto de dignidad. Lo dice bien otro bloguero, “Florencio no hizo más que lo que vino diciendo a lo largo de su campaña“. Pero no muestra ahí rencor ni amargura – algo que, parece mentira, a demasiados políticos les cuesta hasta disimular. Y – la señal más importante, porque es la que estará visible de aquí a las elecciones – no se va a su casa sino que continúa en su función de Ministro de Transporte – con la que sumó intención de voto para el oficialismo y para él – hasta el fin del mandato de CFK.

(Persistir en su candidatura – aunque fuera posible, que no lo es ¿quién lo acompañaría como vice, o uniría su boleta a la suya? – sólo serviría para debilitar al Frente para la Victoria).

Me gusta porque en política, además del poder, existen los gestos, las señales que se envían a esos tipos y tipas que son los que, con más o menos confianza, delegan y con eso construyen ese poder en vos. Claro, los gestos solos no sirven. El poder político necesita de los cargos en el Estado para, cuando cumple su misión, mejorar la vida de la gente, acercar sus sueños. F. R. llegó a ser referente de una parte importante de la militancia y un buen candidato porque fue nombrado ministro. Y, hay que decirlo, porque recibió fuertes gestos de espaldarazo de la Presidente en este último tramo. Pero – de vez en cuando, también – vale la pena mostrar que hay algo más que cargos en la política.

(Algo más que hay que tener en cuenta – porque el oponente también juega, otro dato fundamental de la política – es que Carrió, Macri, Sanz, el massista de la Torre ahora lo llenan de elogios: “Al fin uno que es coherente“. Es significativo, pero no es decisivo. La frase de Jauretche “Me fijo en lo que dice La Nación, y sé que debo estar del otro lado“, es una ironía. O la oposición estaría determinando tu estrategia).

Dicho esto, voy a hacer otro juicio de valor, un poco menos subjetivo. No me gusta – gustaba, bah – la carta Randazzo. No pensaba apoyarlo en las P.A.S.O., aunque yo no integre ninguna “ola naranja”. En parte, por un juicio profesional: Consideraba que su estrategia de campaña era profundamente equivocada. En realidad, estaba cometiendo el mismo tipo de error que Sergio Massa y antes De Narváez, y, como a ellos, lo llevaba a un éxito inicial y luego a la derrota: Enfocarse, casi con exclusividad, en atacar a su rival. En el caso de ellos, al kirchnerismo; en el suyo, a Scioli.

Scioli es el arquetipo del candidato “catch all”, que trata de sumar la mayor cantidad posible de votantes, tanto los que están a favor de algunas políticas como los que desconfían de otras o de los que las aplican. Como “moderado”, apela a los que “bueno, pero no tanto”. Por eso mismo, los partidarios fervientes tienden a rechazarlo por tibio, y pueden ser atraídos con un mensaje más “jugado”.

Y en su caso, el de DOS, había otro motivo más específico de rechazo: es el candidato que apoyan, casi naturalmente, la mayoría de los gobernadores y los intendentes peronistas. Es decir, es un conservador popular. Y es inevitable que una parte considerable de la actual coalición oficialista – “centro izquierdistas”, “peronistas evitistas”, las etiquetas son distintas – le tengan inquina, por conservador y más todavía por popular (gana elecciones). Sumado eso a que su gestión en Buenos Aires no ha sido brillante, es “de cajón” que un candidato contra Scioli tiene un stock numeroso de partidarios entusiastas disponible.

El problema, que es curioso que consejeros políticos muy bien rentados no vean, es que ese stock no alcanza para ganar, cuando de cargos ejecutivos se trata. Se ha visto una y otra vez entre nosotros. Lástima, porque Randazzo, aunque sin carisma, tenía condiciones. un excelente gestionador, como lo había demostrado con creces, joven, articulado… En mi falible opinión, no le alcanzaba para ser Presidente, cargo que requiere otras condiciones. Sobre todo, poder conducir tropas muy diversas y con distintas ambiciones.

De todos modos, esto es una toma de posición teórica, que hago porque ¿para qué sirve tener un blog, si no? Florencio ya está fuera de la puja – salvo que cambie de opinión y CFK se lo acepte antes de la medianoche del sábado; difícil, para ponerlo suavemente – y por un rato largo. Los que manejan el poder suficiente para que su aval o su apoyo sean decisivos, pueden aprobar de los gestos de dignidad. Pero prefieren que se los hagan a otros.

En cuanto a la decisión de la Presidente, creo que ésta ha tenido un mal manejo. Debió haberla tomado antes de los gestos que hicieron que muchos militantes K vieran a Randazzo como el “candidato del Proyecto” y se ligaran emocionalmente a su propuesta. Un vistazo a los blogs – su lugar habitual de discusión – permite ver la confusión y hasta la angustia que produce en no pocos de ellos. Probablemente no son la mayoría – en el electorado ciertamente no lo son – pero es un espacio de activismo que no puede desdeñarse. El kirchnerismo nunca lo hizo.

En cuanto a mí, lo que me fastidia es la cancelación de la interna para la candidatura presidencial en las P.A.S.O. No me crean ninguna ilusión romántica – iba a votar por la de Scioli, así que romanticismo poco – pero considero que era un paso más en la maduración del peronismo.

Este es un posteo altamente personal – lo son todos los del blog, pero éste lo es más, todavía – y aunque parezca raro, por eso mismo me siento obligado a justificarlo. En la defensa que algunos de la blogosfera hacen de esta decisión de Cristina – notarán que en este posteo omito mis habituales enlaces a otros blogs; no quiero sujetarlos a sus reacciones del momento – en realidad lo que están diciendo es que todas sus decisiones deben ser asumidas y defendidas, porque si no se debilita la necesaria conducción del campo propio.

“Librepensador”, como soy, estoy de acuerdo… para los funcionarios, y los legisladores que forman un bloque. Un gobierno no es club de debates, y la historia reciente del gobierno de la Alianza es una buena demostración de esa estupidez. Pero estos son blogs políticos, y si alguien entra aquí sin una opinión formada, seguramente es que está buscando fotos porno y saldrá muy rápidamente.

Entonces, tengo ganas de – salvando las distancias de tiempo, personas y tragedia – de citar un argumento que usé hace más de tres años en el blog (y que ya había empleado otros tres años antes): “El rol de Conductor incuestionable fue reconocido a Perón como creador del Movimiento y por una inteligencia profunda y original que ningún otro líder político mostró en la historia argentina. Pero… ¿no hubiera sido útil que el Viejo hubiese tenido quien pudiera decirle “Jefe, no le parece que ponerlo a Camporita de candidato… Ya sabemos que Cafierito está muy ligado a la U.O.M., pero el dentista está pegado a los muchachos con fierros y eso desequilibra demasiado la balanza. Ya tienen cinco gobernadores…” o, más tarde, “General, si lo pone a Lopecito para hablar con la JP, Ud. está diciendo que no quiere hablar… Tenga presente que ellos tienen sus bases, también. Y esas se las podemos traer de este lado, si ponemos otras caras”?

Son historias viejas, de un tiempo muy distinto. Pero a veces sirven.


“Segundo acto: Sale Massa. Entra Randazzo”

junio 10, 2015

randazzo-massa

Discúlpenme, amigos. Se me ocurrió titular con esta indicación teatral por culpa de la imagen que he usado otras veces: los dos escenarios de la política argentina. Y porque los medios han instalado desde hace casi dos años que había tres hombres entre los que estaba el futuro presidente: Daniel Scioli, Mauricio Macri, Sergio Massa.

Ese trío era, es cierto, una construcción mediática, como insistían amargamente muchos politizados. Los políticos lo tenían más claro: los medios reflejaban las expectativas y convicciones de grandes empresarios, dirigentes sindicales, gobernadores e intendentes. Son los que se interesan, dos años antes, en quién va a ser el futuro presidente; y manejan los recursos, materiales y humanos, necesarios para esas largas campañas que empiezan cuando termina la elección anterior, y las elecciones locales previas.

Pero, aunque esa construcción de los tres candidatos tenía una base sólida, le faltaba, todavía, el elemento fundamental: la adhesión de esos millones de votantes que se necesitan para ser elegido al cargo mayor, y que en su gran mayoría no piensan en quién va a ser presidente dos años antes. Muchos, empiezan a reflexionar en el asunto no antes de dos meses de la elección.

Bueno, Massa está saliendo del escenario. Gabriel Katopodis, el intendente de San Martín, volvió al Frente para la Victoria. Y con una buena frase “Nuestra decisión política es apostar a la renovación del peronismo y no a su derrota“. No era imprevisto, ni decisivo en sí mismo, pero es la sucesión de golpes lo que destruye al Frente Renovador, que nunca llegó a ser realidad fuera de la provincia de Buenos Aires. De cualquier modo, ya he hablado de ese proceso. Para lo que falta, la decisión de Massa, la crónica de La Tecla me parece la más seria de las que he leído.

Es posible – yo creo que es su mejor opción, entre las malas que hoy le quedan – que continúe con su candidatura presidencial. Lo que es seguro es que ya no se lo mencionará como un posible presidente, al menos en este año.

Ha sido descartado por el escenario de la polarización entre el gobierno K y sus adversarios. Repito esta obviedad, porque no lo era hasta hace algunos meses. Con una tosecita modesta, recuerdo que este blog planteó desde hace más de un año que esa polarización se hacía cada vez más inevitable, en la medida que el gobierno mantenía la iniciativa y el control de la agenda, y a la vez se recostaba cada vez más en lo propio.

Probablemente el desarrollo más completo lo hice aquí, en noviembre del año pasado. Discutiendo con quienes planteaban una “polarización de un solo lado”: el kirchnerismo jugando todo al 40 % + 1 voto, frente a una oposición dividida. Bueno, no resultó así. Aparece, como insisto era previsible, un “opositor mejor instalado”, más allá de sus cualidades personales (que no son muchas). Pero también ese mismo proceso acumula posibles votantes para el oficialismo: el instinto de supervivencia revive al PJ (Katopodis, Othacehé, Zúccaro, Guzmán, Giustozzi, Eseverri, gobernadores varios,…) y, más importante, le suma muchos votos, si el opositor es Macri.

Eso sí, debo decir que el que mejor lo describió fue Andrés Malamud:

El sistema argentino es mutante: duplica al normal. La llamada segunda vuelta es, en realidad, la cuarta. Y difícilmente hará falta.

Sintetizando, el balotaje mutante queda así:

• Primera vuelta: elecciones provinciales entre el 22 de febrero y el 9 de agosto.

• Segunda vuelta: PASO, 9 de agosto.

• Tercera vuelta: primera vuelta oficial, 25 de octubre.

• Cuarta vuelta: segunda vuelta oficial, 22 de noviembre.

La primera vuelta determinará tres espacios viables: uno oficialista y dos opositores. La segunda descartará a uno de los opositores. La tercera seleccionará al ganador. La cuarta es innecesaria.”

Tengo que hacerle una sola corrección: La “primera vuelta” determinó tres espacios viables: dos oficialistas y uno opositor. Vean la encuesta que publicó Oscar Cuervo: “… Interna FPV: Scioli 49 % vs. Randazzo 42 %“. Otras encuestas, que tengo bajo compromiso de confidencialidad, son más favorables al gobernador de Buenos Aires. Pero… faltan 60 días justos para las PASO, la segunda vuelta. Y ahí quedarán dos.


Cristina, la interna Scioli-Randazzo y las boletas

mayo 24, 2015

boletas

Reconozco que quedé enganchado en la costumbre del sermón análisis político de los domingos. Esta vez ya tenía un borrador (título provisorio: El candidato que falta). Pero leí esta nota de Pablo Ibáñez en Ámbito, y supe que tenía que subirla.

P.I. conversa con muchos dirigentes del peronismo, pero no siempre le cuentan todo. Y amigos míos se han negado a confirmar o desmentir estos datos. Pero el proceso que describe está en marcha. Y es un hecho fundamental de la política argentina, que ocurrió una sola vez, hace 27 años, en circunstancias muy distintas.

Así que aquí la copio, con una edición mínima (éste es el original). Y al final, otra costumbre, agrego algunas observaciones:

Debajo de la hojarasca y los forcejeos de campaña, Daniel Scioli y Florencio Randazzo se entreveraron en el duelo real: sus operadores se sentaron alrededor de una mesa, administrada a distancia por Cristina de Kirchner, para negociar los términos de las primarias K del 9 de agosto que los tendrá como rivales.

Eduardo “Wado” de Pedro opera, a través de terceros, en el ring donde sciolistas y randazzistas discuten y acuerdan, por ahora sin estridencias. De Pedro, cacique neocamporista y secretario general de la Presidencia, transmite las garantías de ecuanimidad operativa de Cristina de Kirchner.

Con training en las batallas del PJ, la Presidente activó un tribunal que enlace a los dos candidatos que protagonizarán un proceso que no ocurre desde 1988, cuando se enfrentaron Carlos Menem y Antonio Cafiero: una interna peronista por la presidencia.

La fiscalización De Pedro la terceriza en un scrum que integran su hermano de crianza y concejal mercedino Juan Ignacio Ustarroz, el exfuncionario mariottista Juan Manuel Pignocco y el senador bonaerense Gervasio Bozzano. El ordenador, artífice de enjuagues y picardías, es el diputado Jorge Landau, que se sienta como apoderado del PJ y suele derivar sus consultas a Carlos Zannini.

La constitución de esa mesa aporta una certeza: las versiones sobre una bajada de Randazzo a pelear la gobernación bonaerense se esfuman cuando Cristina de Kirchner los sienta a sciolistas y randazzistas a negociar sobre las primarias. La fantasía del PJ clásico, que pujó para imponer una lista “de unidad” -con Scioli presidente y Randazzo gobernador- fue sacrificada en la mesa cristinista.

Scioli, a través de Alberto Pérez, delegó los oficios logísticos en un cuarteto: Gustavo Ferrari, asesor general de Gobierno; Walter Carbone y Juan Pablo Álvarez Echagüe, subsecretario de Pérez, y el contador general, Carlos Machiaroli. Más liviano, el randazzismo centraliza esos asuntos en Norberto García, subsecretario de Asuntos Políticos, el histórico gestor de cuestiones electorales de Randazzo.

Hubo, en las primeras juntadas, tironeos sobre un tema estético. Declarada la temporada electoral, a partir de la convocatoria a los comicios, Landau apuró un trámite: hizo reserva de color en el Juzgado electoral de Servini de Cubría. Anotó como exclusivo del Frente para la Victoria entre otros símbolos y figuras, el azul “kirchnerista”, 3005 U de la paleta Pantone. El argumento de la Casa Rosada fue sencillo: no puede haber cambios bruscos, en la imagen de la boleta, entre la primaria y la general de octubre. Hay, a la vez, un factor político. “Los dos forman parte del mismo espacio, el FpV”.

Parece un detalle menor pero no lo es. En 2014, se incorporaron retoques a la ley de las PASO que permitían que dentro de un mismo partido, los distintos candidatos puedan tener boletas propias y con colores identificatorios. Con esa reforma -antes de esa, todas las boletas de la primaria debían ser iguales – Scioli podría incluir su naranja y Randazzo su celeste DNI.

Pero la decisión de la Presidente fue uniformarlos y ordenó que las boletas de los rivales de la primaria presidencial K vayan al cuarto oscuro con la misma boleta. Quizá, cuando se presenten los modelos definitivos, haya algún detalle -un sombreado o una línea de un color particular- aunque, a grandes rasgos, la diferenciación estará dada por las fotos de los dos candidatos.

En paralelo, avanzan otros dos asuntos: El 10 de junio se inscriben las alianzas electorales y el kirchnerismo registrará, como desde 2005 a la fecha, el Frente para la Victoria, del que forman parte entre otros, el PJ, Kolina, el Partido Intransigente y Nuevo Encuentro. Ese es un dato poderoso: luego de “colectar” en elecciones pasadas, el partido de Martín Sabbatella se integrará al FpV y participará de la primaria K. Al punto que ayer estuvo Sabbatella y caminó por Florencio Varela para apoyar a su candidato local.

Aunque todavía está en veremos cuántos candidatos a la gobernación quedarán – y cuántos a intendente en cada distrito – se terminó de consolidar la idea del “todos con todos”, basado en el fallo Benedetti, que hará que haya una multitud de boletas azules en el cuarto oscuro. Con sólo dos presidenciables, dos a gobernador y dos a alcalde, el FpV amontonaría ocho tiras de siete tramos, al menos en la provincia de Buenos Aires.

(Si recordamos que el padrón nacional registra casi 32 millones de votantes) Scioli y Randazzo mandarán a hacer, al menos, 100 millones de boletas cada uno, sin contar lo que harán los candidatos a la gobernación y a las intendencias“.

Estas PASO van a decidir algo más que las candidaturas nacionales: serán la expresión de cambios en el peronismo que no tienen paralelo desde la Renovación en los ´80. Una muestra, si se confirma, es un dato que se había adelantado en este blog: Nuevo Encuentro, el partido de Martín Sabbatella, participará de las primarias.

Y otra noticia de estos días confirma el elemento central: CFK, y el FpV, están jugando para ganar. Mario Das Neves quiere llevar junto a su boleta de las PASO para gobernador del Chubut (también el 9/8) la de Scioli y la de Randazzo, además de la de su hasta ahora aliado, Sergio Massa (un ejemplo de panperonismo que puede entusiasmar a mi amigo Manolo). Y el PJ se inclina a aceptarlo, en el espíritu de una vieja tradición: suma votos, y perder no es peronista.

Otro elemento que me hizo pensar que era oportuno subirla, son la cantidad de votantes que se mencionan al final. Porque en estos días, se escucha mucho en la blogosfera militante – sobre todo a comentaristas – decir con firmeza: “Yo a Fulano no lo voto“. Vale, el voto es una decisión personal, y contarla de antemano muestra autenticidad. Seguramente yo también anticiparé a quién voy a votar, antes de las PASO. Eso sí, tengamos presente que pesarán las decisiones personales de millones de argentinos.


Scioli, Randazzo, el próximo PASO

mayo 22, 2015

scioli randazzo

Puedo darles una buena noticia (para un mundo un poco restringido): Desde que la interna del Frente para la Victoria quedó definida entre Scioli y Randazzo, la blogosfera K – el sector más numeroso y activo de los blogs políticos – volvió a ser interesante.

No es una forma de desvalorizarlos con un aparente elogio, eh. Aunque yo no sea considerado un “kirchnerista puro” – por historia y por estilo (demasiado librepensador) – apoyo al gobierno nacional y a sus políticas más importantes. Además y sobre todo, la discusión política es, obvio, grupal. Y cuando la mayoría de un grupo siente que hay una división nítida entre Buenos y Malos y el camino para el triunfo del Bien está claro … de qué se va a discutir? Por supuesto, los del Otro Lado sienten lo mismo, con el signo cambiado, y cuando intervienen, en las columnas de comentarios, tienden a transformarse en un torneo de insultos y chicanas. O de autocongratulaciones, que es más aburrido todavía.

Ahora, el oficialismo tiene una puja interna pública y real. Entre opciones lo bastante diferentes entre sí para que con la victoria de uno o de otro se pueda pensar que haría una diferencia grande en el futuro de “los propios” y de la Argentina. Y, al mismo tiempo, sabiendo que esa puja se da entre “propios”, y que los votos del adversario interno se van a necesitar para ganarle a los “ajenos”. La oposición, esta vez, no ofrece nada comparable. (Bueno, aparentemente. en el Frente de Izquierda se enfrentarán por la candidatura presidencial Altamira y Del Caño, el PO y el PTS, pero a cuántos motiva eso?).

Quiero enlazarles algunos posteos, la mayoría de ellos muy recientes, de hace algunas horas, que reflejan esto que les digo, un nuevo lenguaje, más serio y más… angustiado. Con orientaciones y estilos muy distintos, pero que reflejan un momento interesante de la política. En poco tiempo más, conforme se acerque el 9/8, vamos a estar más definidos y nuestros discursos se harán más previsibles. Son las reglas del juego…

Primero “linkeo” de Oscar Cuervo El ciclo kirchnerista, el ciclo peronista y la victoria. Ya tiene algunos días, pero es que Oscar fue uno de los primeros “K puros” que apreció que se venía un debate distinto de los anteriores.

Los demás posteos son todos de ayer. Gerardo Fernández, también un K que no viene del peronismo, plantea Los desafíos del kirchnerismo a partir del 11 de diciembre, aceptando, como Oscar, una casi inevitabilidad de Scioli.

Con una posición muy distinta se plantan Daniel, Scioli-Randazzo – Post 3, y Nando Bonatto con el muy breve y durísimo Un gestito de idea por favor. No hacen randazzismo, en absoluto, pero dejan muy claro que Scioli tendría que cambiar mucho, y demostrarlo, si quiere conseguir sus votos.

Y la Corriente Kirchnerista de Santa Fe – de los que nunca subí nada porque usualmente lo hace Artemio – traza la hoja de ruta para la militancia K que sentí más equilibrada y sensata de lo que había leído Hicimos andar los trenes, no choquemos la calesita.

Seguro que soy injusto y dejo mucho valioso afuera. No leo todos los días todos los blogs políticos (Dios me libre). Pero en serio les recomiendo que lean esos posteos cuando tengan tiempo, porque es donde se discute de política en una sociedad y en un tiempo donde es una práctica bastante olvidada.

Por eso, claro, también siento que debo agregar un par de observaciones mías.

Se me ocurre que es un poco ingenuo el pedido que se hace en algunos de esos posteos y que recoje un reclamo más o menos general del “público” de la política: que los candidatos sean más explícitos y claros en lo que prometen hacer. Cierto, lo ha pedido también la Presidente, y su exigencia tiene un peso muy práctico; yo aplaudí ese requerimiento, pero es porque entiendo que va a ayudar a que las políticas centrales se discutan públicamente. No porque crea que nos van a ayudar a revelar lo que uno u otro haría como Presidente.

Seamos realistas, ni Scioli ni Randazzo son “hombres nuevos”, que no sabemos como son o cómo se mueven. DOS ha estado en los primeros planos de la política durante casi veinte años, desde que Menem lo catapultó en 1997. Nos guste o no nos guste, su estilo ha sido consistente durante todo este tiempo. Es “ingenuo”, bah, es negador creer que los que lo votan no saben cómo se comporta. Y Florencio tiene tareas de mucha importancia y visibilidad desde 2003, cuando asume como Jefe de Gabinete del gobernador Felipe Solá (y ya el año antes era su Secretario para la Modernización del Estado). Y siempre ha sido un hombre del peronismo bonaerense.

Es cierto también que en esta campaña Randazzo ha asumido el rol, grato a los ojos K, de cuestionador duro de los compromisos con los poderes establecidos. Inevitable. Porque se enfrenta a Scioli, que ha variado algo su propaganda de campaña, pero en sus gestos públicos mantiene la coherencia de siempre: se reúne con las cámaras empresarias, como antes con los sindicatos. Su mensaje es que él puede continuar estas políticas K, acordando con las corporaciones.

Por supuesto, es una diferencia de grado. Tanto Néstor como Cristina Kirchner han tenido relaciones cordiales con empresas muy poderosas. Desde la Barrick hasta, en alguna época, el Grupo Clarín. O con Hugo Moyano, si vamos al caso. Pero en Scioli esa actitud conciliadora es la “marca” que lo distingue. En realidad, es el contenido de lo que en el blog de Ricardo Tasquer y aquí estamos discutiendo sobre “alvearismo”.

Por supuesto, también, hay un salto imprevisible, el que se da cuando un hombre (o una mujer) llega a la Presidencia. Una cosa es “parlare di morte” y otra “morire”, decía la sabiduría barrial. Es estar en la cima del poder, y enfrentar los obstáculos y los enemigos que rodean a ese poder. Pero ningún debate nos va a ayudar a preverlo.

El otro punto es tan obvio que suele ser pasado por alto cuando la discusión se pone intelectual: la selección entre estos dos candidatos se va a hacer el 9 de agosto, en las PASO. Esta ha sido una decisión fundamental y, creo, muy sabia de Cristina Fernández.

Porque un “delegado” de quien ejerce el poder – una Dilma, para no poner un ejemplo hoy absurdo de un Cámpora – no puede surgir de una elección popular entre varios. Quienes proponían eso, a sabiendas o no, querían saltear las PASO. Pero la Presidente, entiendo que acertadamente, evaluó que por ese camino se perdía.

Eso sí, me parece necesario insistir que esta elección, dentro de casi tres meses, no está decidida. Es cierto que la gran mayoría de la dirigencia, política y sindical, del peronismo apoya a Scioli. Que Randazzo no ha construído alianzas fuera de la Provincia de Buenos Aires. Sí, ésta es el 38 % del electorado, y en ella, como dice Manolo Barge, Scioli es vulnerable. Pero el resto del país es el 62 % y ahí Randazzo no “tiene nada”, para los aparatos territoriales.

Sucede que los aparatos, como me he cansado de decirlo en el blog, no deciden las elecciones. Randazzo, si cuenta con los recursos de llevar su mensaje a todo el país – Scioli ya lo hace – tiene chance … si convence a los votantes.

Y ni a Randazzo ni a Scioli es necesario recordarles que la gran mayoría de ellos no son militantes K (o de otra línea). Es más, ni siquiera leen los blogs! Es shocking, pero sus votos valen igual. Y el bolsillo – el órgano más democrático – de cada uno de ellos, tiene la misma sensibilidad exquisita del de un Paolo Rocca. Los ganará el que los convenza que se los va a cuidar.


Un baño de humildad. Y Scioli. Y Randazzo

mayo 14, 2015

scioli randazzo

Hace pocos días, la presidente Cristina Kirchner decía desde el Chaco: “A la fuerza política quiero pedirle un baño de humildad, y una mirada más atenta. Esto pasa en todas las fuerzas, no sólo en la nuestra. Es bueno y legítimo querer ser presidente y gobernador. Y uno puede llegar a pensar que uno es el más capacitado para esa función, pero no olviden que el resto de la sociedad tiene que creerlo también. Es necesario que todos tengamos una mirada más amplia y colectiva, que abandonemos los egos personalistas. Si creemos que esto es un proyecto colectivo, que la patria es el otro, tengamos esa actitud y contribuyamos todos con seriedad y responsabilidad“. Vale la pena señalar que al lado estaba Jorge Capitanich, que había sido Jefe de Gabinete y – al menos en las expectativas de algunos, presidenciable. Será candidato a intendente de Resistencia; al no poder pelear la gobernación de su provincia, desde ahí jugará un rol importante en esa elección.

Un buen ejemplo, sin duda. Y en las últimas 48 horas, tuvimos un aluvión de otros: Sergio Urribarri, Agustín Rossi y Jorge Taiana han desistido de sus candidaturas a Presidente. Y Diego Bossio, Carlos Castagneto, Patricio Mussi y Fernando “Chino” Navarro renunciaron públicamente a pelear por la gobernación de Buenos Aires. Todavía se esperan otras, eh, sobre todo para este último puesto.

Atención: creo que se trata de dos realidades muy diferentes, la puja nacional y la bonaerense . Pero ahora tengo muy poco tiempo, y voy a volcarles algunas reflexiones breves sobre la más fácil de analizar, la nacional.

1°, y obvia: Estos hechos fortalecen la imagen de autoridad de la Presidente. Y digo “la imagen” porque en política el poder es el que los otros creen que uno tiene.

Esto ayudará a CFK en la tarea política más delicada que enfrenta en relación a todos los gobernadores: el armado de las listas a cargos electivos que el FpV tiene que presentar el 20 de junio para las P.A.S.O.

2°, y no tan obvia: Fortalecen también la imagen de disciplina y responsabilidad del FpV, y del peronismo (de donde proceden todos esos renunciantes). Por supuesto, los medios opositores (y algunos comentaristas del blog) buscarán los adjetivos más denigrantes que puedan encontrar (Imagino que descubrirán que – como muchas veces Scioli – esos dirigentes han sido “humillados” por el látigo K). No importa: La inmensa mayoría de los argentinos – y del resto del mundo – prefieren ser gobernados por un gobierno razonablemente ordenado y no por un concurso de egos. La triste y reciente historia de UNEN ha servido para hacerlo recordar.
.
3°: La elección para candidatos a Presidente por el oficialismo en las PASO del 9 de agosto ha quedado reducida a Daniel Scioli y Florencio Randazzo. Ese es la conclusión a la que llegan todos los comentaristas políticos, y yo también. Nuestro sciolista decano (después de Karina), Ricardo Tasquer, ya ha subido un posteo sobre el asunto, donde también está la voz de los randazzistas. Estoy de acuerdo en general con lo que ahí se dice, pero quiero agregar algunas observaciones.
.
La selección de esos dos competidores no ha sido hecha – es evidente – por CFK sino por la realidad. A través de un vocero muy imperfecto de esa dama, las encuestas. Muy imperfecto, pero el único que tenemos. Esto está asegurado porque una primaria nacional exige una inversión mayúscula en recursos humanos y económicos – que sólo pueden reunirse desde el Estado nacional, desde provincias (o intendencias) muy prósperas, o desde empresas de primerísimo nivel. No tenemos billonarios aventureros e ideologizados, como en los EE.UU., así que nadie va a arriesgar aportes basado en las opiniones de sus amigos y conocidos.
.
Las razones por las que Scioli muestra en las encuestas porcentajes tan altos (comparados con el resto de las figuras del oficialismo, a excepción de la Presidente) de intención de voto, han sido discutidas muchas veces, también en este blog. Randazzo se ha hecho conocer, y aplaudir, por su gestión con los DNI, los pasaportes y los trenes, pero el impulso fundamental de su candidatura presidencial es, hasta ahora, que no es Scioli. Es lógico, entonces, que, aunque fastidie al peronismo territorial, que necesita un candidato que les ayude a ganar en cada distrito, una parte muy visible de su campaña sean los cuestionamientos a su rival, el gobernador.
.
Ese cuestionamiento es lógico, pero no le alcanza. Esto lo puedo decir desde los elementos que tenemos en #BASAT, pero no hay ninguna encuesta que no diga lo mismo. Citando otra vez a Tasquer, “Randazzo se equivoca al no comprender que si su discurso incluye obligatoriamente a Scioli, es Scioli quien lo habla” (Qué barbaridad, la influencia de los autores franceses invade hasta el peronismo tucumano).
.
Ya algunos blogueros, mi amigo Contradicto entre ellos, lo ven a Florencio como el sparring necesario para un triunfo claro de DOS. Puede ser, pero no sería muy peronista. Si la puja es en serio, eso significa que a partir de ahora, la interna del FpV cambia su naturaleza. No desde Scioli: el equipo que va en punta no tiene incentivo para cambiar su juego. Pero Randazzo, que ciertamente no es manco y que tiene el hambre tradicional del peronismo bonaerense, tiene que ampliar el suyo. Tendremos tres meses interesantes.

A %d blogueros les gusta esto: