Obama y Rohani … pidieron comida china?

noviembre 26, 2013

Este título no va a figurar entre los más agudos del blog, lo reconozco. Pero es lo que se me ocurrió. Estoy muy apurado y no tengo tiempo para inventar algo mejor, ni para hacer los análisis que se merece el acuerdo sobre el programa nuclear de Irán.

Igual, les acerco dos notas que dan información creíble sobre aspectos reveladores del asunto, en nuestro idioma (No es que en inglés – o en farsi o en hebreo, por lo que me puede mostrar el traductor de Google – haya material mucho más completo. Todavía).

Hoy Clarín, publica cables de AP y de The Guardian que cuentan, en grandes líneas, el curso de la negociación previa (que casi siempre es la más importante): «La información estuvo guardada desde marzo, cuando se produjeron los primeros contactos, pero recién el domingo, con el acuerdo oficializado, salió a la luz que Estados Unidos e Irán habían mantenido reuniones secretas durante meses.

Esta revelación realizada por la prensa de Washington constituye un nuevo indicio de distensión entre dos países que supieron tener la relación más hostil del mundo. Esos encuentros se desarrollaron en paralelo a las negociaciones oficiales en las que participaron, además, las otras cinco potencias y ayudaron a allanar el camino para el acuerdo de Ginebra, que comprometió a Irán a congelar temporalmente su programa nuclear«.  (completo aquí).

El ABC español – católico y de derechas, como los de antes, pero que a lo mejor vuelve a ser amigo nuestro  – nos da otras visiones del asunto, desde Teherán «El jefe negociador iraní, Javad Zarif, llegó ayer a Teherán y fue recibido en el aeropuerto como un héroe al grito de“embajador de la paz” o con eslóganes como “¡No a la guerra, las sanciones, la rendición y el insulto!”

El ministro de Exteriores desayunó con una prensa nacional volcada en los puntos de un plan que en los próximos seis meses pondrá a prueba la confianza entre Irán y la comunidad internacional. «Esto es Irán, todo el mundo está contento», fue el titular de portada del diario reformista ‘Etemad’, en la misma línea que el también reformista ‘Arman’ que pidió “la medalla de oro” para el jefe del equipo negociador que, por unas horas, eclipsó a la figura del presidente Hasán Rohani en el aniversario de sus primeros cien días al frente del gobierno.

El tono general fue de optimismo, aunque medios ultraconservadores como ‘Keyhan’, la voz del Líder Supremo, Alí Jamenei, en los últimos años, no se dejaron llevar por la euforia y en su portada recordó que los «Estados Unidos no son dignos de confianza”. ‘Keyhan’ advirtió del cambio de discurso empleado por el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, al abandonar Ginebra e insistir en que “el acuerdo no reconoce el derecho a enriquecer uranio”.  (completo aquí).

La imagen con la que encabezo el posteo es una a la que supongo que Obama – ¿y Rohani? – están prendiendo velas. Hace 40 años, en noviembre de 1973, Chou En Lai (Zhou Enlai) y Henry Kissinger empezaron a implementar el cambio geopolítico más importante de la segunda mitad del siglo XX (y que todavía es un dato decisivo en este nuevo siglo).

Irán no es China, pero es un país muy importante en una región clave. Este acuerdo podría ser el punto de partida de una revolución geopolítica en el Medio Oriente (posibilidad que los tiene muy preocupados en Jerusalén y en Riad). El énfasis es en «podría«. Hay muchos obstáculos. La política de EE.UU. registra divisiones mucho más amargas que en esos años, a pesar de la oposición a la guerra de Vietnam y el frágil consenso que tenía Nixon. Y el de Irán es un gobierno mucho menos… monolítico (seamos corteses con nuestros clientes) que el que tenía y tiene China, Revolución Cultural o no.

Recordemos, sin embargo, que el mismo Dr. Kissinger solía señalar que no hay conflicto de intereses estratégicos entre EE.UU. e Irán. Evidentemente, el único comentario que me cabe hacer es mi habitual «El que viva, lo verá«.


Para los que se preguntan (como yo) para qué sirve Twitter

noviembre 24, 2013

zarif

Gracias, otra vez, a mi amigo Otto Rock, les acerco una imagen histórica: este tuit – ya de muchas horas atrás, es el huso de Teherán – de Mohammad Yavad Zarif, actual ministro de Asuntos Exteriores de la República Islámica de Irán y jefe de la delegación iraní que negocia su programa nuclear. Anuncia que han alcanzado un acuerdo. Ahora les sugiero que vuelvan a esta crónica de otra negociación sobre desarrollos tecnológicos.


Las dos noticias más importantes del mes

mayo 31, 2013

Terminando mayo, me acordé de una conversación que tuve hoy sobre la importancia de las noticias que aparecen en los diarios. Mi posición era que, por lo general, no importan mucho.

Repensando, tengo que reconocer que todo el asunto de la «importancia» es demasiado relativo al observador, a desde dónde lo observa, a qué es lo que no sabe hoy y le cambiaría su idea si lo supiera… El nacimiento de un niño a un pareja humilde que se estaba trasladando para cumplir con el censo ordenado por César Tiberio no parecía algo especial – se dijo que lo preocupó al monarca local, cliente de Roma, pero es una historia dudosa, sin confirmación documental. Dos mil años después, parece haber tenido una cierta importancia.

Teniendo claro, entonces, que no puedo demostrar que son importantes, y que muestran más mis criterios de evaluación que otra cosa, les ofrezco dos noticias, una local – América del Sur – y otra global. Y mis comentarios.

«La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Comisión Nacional de Energía Nuclear de Brasil (CNEN), firmaron en Río de Janeiro un contrato con la empresa argentina INVAP para la construcción de dos reactores gemelos en Argentina y Brasil, el RA-10 y el Reactor Multipropósito Brasilero (RMB).

… Las actividades de cooperación bilateral en materia nuclear entre Argentina y Brasil se dan en el marco del Mecanismo de Integración y Cooperación Bilateral (MICBA), quienes conformaron la COBEN (Comisión Binacional de Energía Nuclear) para efectivizarlos«. (Ver aquí)

La importancia no radica en la operación – muy menor, aunque a INVAP, nuestra empresa insignia de tecnología nuclear, le viene bien para solventar sus gastos – sino porque, justamente, no es una «noticia». No es nada novedoso, sino la continuidad de un entendimiento estratégico que comenzó treinta años atrás.

He sido acusado que, como muchos nac&pop, doy excesiva importancia a lo nuclear. Sucede que – por viejas ideas y también por razones muy concretas y actuales – es la comunidad internacional la que le presta mucha atención. La cooperación entre Argentina y Brasil en este tema es algo que nos establece entre los «países serios», esto en serio. Tanto que los protocolos de seguridad acordados entre nuestros dos países son aceptados por los organismos internacionales encargados de vigilar esta actividad.

«Li-Keqiang visita India en su primer viaje como jefe del gobierno chino … Los primeros ministros de ambos países han firmado en Nueva Delhi las bases de un acuerdo económico sin precedentes para impulsar los intercambios comerciales entre las dos naciones más pobladas del mundo en un 40% de aquí a 2015.

La visita está cargada de simbolismo. No sólo porque India sea el primer destino que ha escogido Li-Keqiang para viajar al extranjero desde que en marzo llegara a la jefatura del gobierno chino. Sino porque con este gesto, pretende también desactivar las tensiones que resurgieron el pasado mes de abril, cuando una treintena de soldados chinos penetraron en una zona que la India considera bajo su soberanía en la cordillera del Himalaya«. (Ver aquí)

Aquí no hay mucho para discutir sobre la envergadura. El país más poblado del mundo y el que va a serlo en pocos años; la Gran Potencia emergente y la que está empezando a recorrer ese camino. Dos países continente, con armamente nuclear. Dos civilizaciones distintas, sin las cuales no se puede entender la experiencia humana…

Y dos jugadores en el tablero global, de cuyas malas relaciones entre sí tomaban como dato los otros: EE.UU., Rusia, Inglaterra, Pakistán… Por supuesto, no es que a partir de esto todo es paz y amor. Recién China gruñia por el acercamiento de India a Japón…

Pero… simplemente la posibilidad de que podrían llegar a acuerdos profundos, modifica ese tablero global. Ah, y ambos son buenos mercados para nosotros.


Y otras cosas tardan pero avanzan

enero 28, 2013

atucha II

Hoy aparece en Página 12 una nota El hombre que logró terminar Atucha II. Es un reportaje a José Luis Antúnez, el presidente de la estatal Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA), y hay que aclarar que no tiene la culpa del título. Atucha II no está terminada, y no lo estará hasta que haga un aporte significativo de electricidad al Sistema Interconectado Nacional. Los títulos espectaculares son parte del negocio periodístico, pero créanme que vale la pena leerlo. Antúnez hace un esfuerzo por transmitir, en forma accesible y muy breve, la realidad de un esfuerzo argentino. Y lo consigue.

Como este es un blog politizado, voy a copiar solamente la introducción, que para los que conocemos nuestra historia reciente es muy expresiva: «El contrato para la construcción de Atucha II se firmó en mayo de 1980. La obra debía terminar en 1987, pero durante el transcurso de esa década la energía nuclear fue dejada paulatinamente de lado y el proyecto se retrasó. En la década del ’90, la actividad ingresó en una etapa aún más crítica cuando el entonces presidente Carlos Menem redujo drásticamente el presupuesto de la Comisión Nacional de Energía Atómica, mientras intentaba privatizar las centrales existentes. La construcción de Atucha II quedó interrumpida en 1994 y recién se retomó en octubre de 2006, ya como parte del Plan Nuclear Argentino, que está llevando adelante el gobierno para diversificar la matriz energética«.

A propósito de la energía nuclear ha surgido un mito seudo ambientalista que la ve como Algo Horrible – Antúnez hace referencia a alguna de las fantasías más recientes –  y que es uno de los fenómenos sicológicos más interesantes del rechazo a la tecnología. Pero también hay una manifestación menos extendida pero influyente, basada en argumentos económicos superficiales, que la ve como un lujo faraónico para nosotros: el síndrome «Aquí no podemos hacerlo«.

Es sobre esto que me interesa reunir material que nos permita evaluar los costos de la energía originada en las centrales atómicas, y también los beneficios del desarrollo de personal y de técnicas en Argentina. Por mi parte, confieso un prejuicio emocional importante: Gracias a mi amigo Alberto Aller, y a la cortesía y dedicación de los funcionarios de C.N.E.A. y NA-SA que allanaron el camino – menciono solamente a Daniel Pereyra y Gustavo Giménez que acompañaron a mi grupo – participé de la última visita, hace pocas semanas, que pudo hacerse a la instalación cuya foto encabeza el posteo.

Dos días después, esos cilindros eran llenados con combustible nuclear. Y desde entonces, sólo pueden entrar los técnicos encargados de la tarea y los inspectores de los organismos internacionales que la supervisan. Y, quizás, espías muy bien entrenados.


Cincuenta japoneses están ahí, tratando de pararlo

marzo 16, 2011
(Hoy, miércoles 16, la TV japonesa mostró lo que parece ser una columna de vapor surgiendo del reactor n° 3)

A partir del incidente en la central nuclear de Fukushima Daiichi, Japón, subí cuatro entradas sobre aspectos que me parecía que los medios tendían a ahogar en el sensacionalismo fácil de peligros confusamente insinuados. O también, factores que tocaban nuestros intereses de argentinos y de sudamericanos.

Eran posts, necesariamente, superficiales. No soy un experto. Pero algunos comentaristas acercaron links a trabajos mejor fundamentados. Y, de cualquier manera, enfoqué el tema con un criterio básico: El desastre mucho más grave era el que ya había ocurrido. El número de víctimas humanas que podía provocar el más grave accidente nuclear concebible era cientos de veces inferior a las que el terremoto y el tsunami consiguiente habían causado. Las bajas del más grave de los registrados, el de Chernobyl, habrían sido muchísimo menores si se hubieran tratado con la previsión y los recursos que Japón está en condiciones de brindar.

Eso sigue siendo cierto. Pero ayer un nuevo incendio se declaró en el reactor 4, un día después de que se registrara una explosión que dañó el techo del edificio que lo alberga. El gobierno japonés reconoció ante la ONU que la contención primaria del reactor número 2 puede estar dañada tras la explosión de ayer, y amplió el perímetro de exclusión alrededor de la central a 30 kilómetros. El viento, que el martes sopló en dirección sur, arrastró la radiación hasta la capital, donde se suspendieron los vuelos internacionales. Muchos ciudadanos de Tokio – población: 35 millones – comenzaron a abandonar la capital.

La Unión Europea, consideró que la situación en la central de Fukushima está «fuera de control«. El comisario de Energía, Günther Öttinger, admitió que «hay quienes hablan de ‘apocalipsis’ y la palabra me parece muy apropiada» (A mí me parece alarmismo berreta, porque el Apocalipsis se refiere al fin del mundo. Pero el comisario de Energía en la UE es él). Y la compañía administradora de la central, TEPCO, calificó la situación «muy grave«.

Si detallo todo esto, que pueden encontrar en los diarios de hoy, es porque en asuntos humanos la realidad suele ser, al menos en el corto plazo, lo que todos creen que es. Y debo decir que noto en comunicaciones informales de expertos norteamericanos comprometidos con la energía nuclear preocupación por los últimos incidentes y un cierto desconcierto sobre cómo pudo haber sucedido.

Mis limitados conocimientos sobre salud pública me bastan para saber que los riesgos de la radioactividad son menores que los de la contaminación ambiental producida por el motor a explosión, y mucho menores que los de los accidentes de tránsito, dos factores con los que convivimos. Y que todos ellos juntos tienen mucho menos costo humano en salud que la pobreza. Pero debo acordarme también de la vieja frase irónica «Si puedes conservar la calma cuando todos a tu alrededor pierden la cabeza… Tal vez no tengas idea de lo que realmente está pasando«.

Para información para legos, todavía el mejor resumen es esta nota de Martín Granovsky del martes, en especial en lo que hace a las consecuencias económicas.

En lo humano, quiero rendir homenaje a los 50 técnicos japoneses que, mientras estoy escribiendo esto, permanecen en la central nuclear, a pesar de la radiación y el fuego, tratando de prevenir una catástrofe mayor. Recuerdo que la palabra samurai significa servidor. Ellos están sirviendo a sus compatriotas, y, con el ejemplo, a todos los hombres.


Seguridad nuclear en América del Sur

marzo 14, 2011

El gráfico está en inglés, pero es muy fácil de entender (cliquear para ampliar). Son los 11 terremotos más grandes en la historia registrada. El de este viernes, en Japón, fue solamente el 5° (aunque en  número de víctimas termine estando allá arriba, junto al 3°, porque ocurrieron en zonas muy pobladas). El más grande, de 9,5 en la escala Richter (acuérdense que es una escala logarítmica, es decir, que uno de 8 puntos es diez veces mayor que uno de 7) golpeó a Chile, en 1960.

Estos datos están en castellano y más detallados en Wikipedia, aquí, pero le copié el gráfico – una imagen se recuerda más que mil palabras – al amigo Otto Rock, de IKN, siempre alerta para todo lo que tiene que ver con esta América. Además, nos llama la atención sobre el ministro estrella de Energía y Minería de Piñera, Laurence Golborne, que ha sido un proponente de la energía nuclear para Chile, y que – por supuesto – ahora está siendo golpeado por la oposición y por los ecologistas por eso y por sus conversaciones con Francia y EE.UU. sobre el tema.

Digo yo, ¿no sería un buen momento para que Argentina propusiese a Chile evaluar la construcción conjunta de centrales nucleares, situadas, claro, en un territorios geológicamente estables, como los que tenemos muchos de este lado de la cordillera?


Seguridad nuclear en Argentina

marzo 13, 2011

(Se me ocurre que tal vez me dejé llevar por mi tecnofilia – y mi no fascinación con las catástrofes – al subir, en la secuela del desastre en Japón, dos posts sobre energía nuclear, sin hacer hincapié en el tema de las salvaguardias. Quiero transcribir estas declaraciones de las fuentes más serias que tiene Argentina en este rubro, el Centro Atómico Bariloche y la CNEA. No sería necesario; ya fueron reproducidas en Clarín. Pero los blogs, como Lemmy nos recuerda, tienen ecos imprevisibles. Y yo me siento mejor)

La Argentina cuenta con dos centrales nucleares en funcionamiento, y una tercera en construcción. Desde el Centro Atómico Bariloche aseguran que el accidente nuclear que se vivió en Japón no podría producirse en el país. “La principal razón es que el accidente fue consecuencia de la combinación de un sismo y un tsunami, que habría dañado a sólo dos de los 54 reactores nucleares que tiene Japón”, explicó el ingeniero nuclear Aníbal Blanco. “Japón se encuentra en una zona de riesgo sísmico alto. En cambio, en la Argentina las centrales nucleares se ubican en zonas de riesgo sísmico bajo”.
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Las centrales nucleares argentinas en funcionamiento son Atucha 1, en el partido bonaerense de Zárate, y la otra es Embalse, en Córdoba, que proporcionan el 8% de la energía distribuida por el sistema interconectado nacional. Una tercera central nuclear, Atucha 2, se encuentra aún en construcción.
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Otra diferencia con Japón, aclaró Blanco, es que se trata de plantas con reactores nucleares muy diferentes en su funcionamiento y construcción. En Japón, el complejo que sufrió el accidente tiene reactores de agua liviana en ebullición como refrigerante. Esos reactores aportan el 30% de la electricidad que consume el país. Y se espera que en 2017 el 40% de la electricidad sea obtenida por reactores nucleares.
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En cambio, en la Argentina, las centrales poseen los llamados reactores con agua pesada a presión como refrigerante y moderador. Hoy, el 7% de la electricidad que se consume se obtiene por generación nuclear. “A pesar del accidente, me parece justo recordar que las plantas nucleares en Japón han resistido fuertes sismos previamente – opinó Enrique Cinat, de la Comisión Nacional de Energía Atómica. «El sismo estuvo por encima de lo esperable. Aun con ese récord, el sistema de frenado del reactor funcionó, y quedó resguardado el núcleo

De política nuclear y de Brasil

marzo 12, 2011

El post anterior fue el fruto del accidente provocado por el tsunami en la planta nuclear japonesa Fukushima 1, y la reacción automática de los «ecologistas» alemanes (de quienes Lemmy Caution presenta los argumentos en su comentario, tengo que decirlo).

Éste se refiere a algo menos inmediato, pero que está vinculado. Y también tiene un motivo casual, que mi amigo Alejandro Pandra me envió, en su muy leída Agenda de Reflexión, este artículo de Juan Gabriel Tokatlian en LaNación que se me había pasado por alto (viajaba a California cuando apareció).

A Tokatlian lo he citado a menudo en este blog, y siempre recomiendo su lucidez. Copio los párrafos principales:

«Si se quiere entender a Brasil, comprender mejor su pasado, su presente y su futuro – y sus funcionarios civiles y militares, los políticos nacionales y provinciales, la academia, los empresarios, los científicos, los trabajadores, las organizaciones no gubernamentales de diverso tipo, los intelectuales, las voces influyentes, los comunicadores y los jóvenes – los argentinos deberían conocer el minucioso y fascinante libro de Fernanda das Graças Corrêa O projeto do submarino nuclear brasileiro.Uma história de ciência, tecnologia e soberania, recientemente publicado. Lo que allí se describe, analiza y explica va a incidir en nuestras relaciones bilaterales durante lo que resta de este siglo XXI y está en nosotros advertirlo, asimilarlo y aprovecharlo.

Se trata de una investigación rigurosa sobre la forma en que Brasil ha llegado, después de un largo periplo político, institucional, diplomático y científico, a concretar la iniciativa de disponer, mediante un acuerdo de 2009 entre Brasil y Francia, de un submarino a propulsión nuclear. Si bien su autora es historiadora, ilustra la economía política de este proyecto brasileño. Este trabajo, que contó con buen acceso a fuentes primarias y amplia bibliografía secundaria, nos permite comprender cómo una combinación de estrategia, oportunidad y voluntad, atravesada por el papel clave de fuerzas, fenómenos y personalidades, ha colocado al país vecino en un punto de inflexión en materia nuclear.

Varios aspectos merecen ser examinados y discernidos. Desde un inicio es evidente que, después de la Segunda Guerra Mundial, la dirigencia brasileña asumió que el país estaba en la órbita de Estados Unidos, pero no aceptaba inexorablemente el tutelaje de Washington. El alineamiento con Estados Unidos durante la guerra generó una relación estrecha e intensa, pero era notorio el esfuerzo temprano de eludir la sumisión y de procurar espacios de maniobra propios. En el asunto nuclear esto fue manifiesto: Brasil interpretó que el acuerdo bilateral de 1945 podía tornarse restrictivo y buscó alternativas; en particular, dirigiéndose a Alemania y Francia. Para las fuerzas armadas resultaba esencial acceder a la tecnología nuclear; sin embargo, a pesar de que los contactos con Francia se remontaban a 1953 – año en que se fundó Petrobras – París no facilitó el acceso a reactores nucleares.

En la década del 70 aumentó gradualmente la autopercepción de un vínculo asimétrico con Washington. Brasil no desafió -ni desafía- a Estados Unidos, pero comprendió que un problema medular, más allá del anticomunismo de la época que compartía con EE.UU., era la falta de desarrollo. Un hecho categórico en aquella década lo confirmó: la dependencia externa del petróleo, dado que el país importaba el 80% del hidrocarburo. Esto empujó a impulsar la exploración offshore . A su turno, eso obligó a los brasileños a concentrar más atención y recursos en el Atlántico Sur, fenómeno que robusteció el papel de la armada y de lo que entonces fue el Ministerio de la Marina.

En ese contexto, se creó Nuclebras (Empresas Nucleares Brasileiras) en 1974, se firmó el acuerdo nuclear entre Brasil y Alemania de 1975, y comenzó a contemplarse, a partir de 1976, el contar con un submarino nuclear. Ahora bien, Corrêa subraya que las «decisiones sobre la capacidad tecnológica nuclear se concentraba en el nivel gubernamental, no en el militar«. Esto obedecía a que la diversificación (respecto a Estados Unidos) y la autonomía (interna y externa) eran concebidas como prioridades nacionales.

Otra dimensión crucial que revela la investigación de Corrêa es el papel del planeamiento, el rol de los individuos, el lugar de las coaliciones y el peso de las circunstancias … Quizás la circunstancia que produjo más impacto en las fuerzas armadas y entre los civiles fue la Guerra de las Malvinas, en 1982. Corrêa asevera que Malvinas fue un «laboratorio para las autoridades político-militares» brasileñas debido a que el conflicto «puso de manifiesto la importancia estratégica y táctica de los submarinos nucleares«. Asimismo, la guerra argentino-británica mostró la ineficiencia del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), reforzó la significación estratégica del Atlántico Sur y motivó un acercamiento mayor a la Argentina pues, entre otras, el programa nuclear argentino era visto, a principios de los 80, como más avanzado que el brasileño.

Desde los años 90 en adelante, el tema del submarino nuclear se insertó en una dinámica más ambiciosa y compleja. A pesar de que surgieron voces críticas de la política nuclear, que despuntó cierto sentimiento revanchista hacia los militares y aparecieron algunas divergencias en las visiones estratégicas de la armada, la aeronáutica y el ejército, el programa del submarino siguió latente. A partir del gobierno de Itamar Franco (1992-95) fue más notorio que la política nuclear brasileña – de cuño pacífico – era parte de una política de prestigio: esto es, se entrelazó con la ambición de Brasilia de acceder a un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. A su vez, el gobierno de Fernando H. Cardoso (1995-2002) dio pasos trascendentales para elevar el perfil de Brasil en el mundo al crear el Ministerio de Defensa y a cargo de un civil, al adherir al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), al procurar que América del Sur se constituyese en una unidad geopolítica diferenciada del resto de América y al localizar la atención en materia de la seguridad en la Amazonía.

… Con la llegada de Lula, la idea del submarino nuclear revivió: ahora como instrumento indispensable para garantizar la defensa de la «Amazonía Azul», el Atlántico Sur. Ello se tornó más urgente en la medida en que se produjeron importantes descubrimientos de petróleo offshore , lo cual colocará a Brasil entre los principales diez países en materia del hidrocarburo. Además, en 2007 el país, sobre la base de los criterios de la Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, aseguró el prolongamiento de su plataforma continental. En ese marco se produjo el acuerdo franco-brasileño de 2009 mediante el cual París le proveerá a Brasilia, entre otros, cuatro submarinos convencionales y la construcción del casco de un submarino nuclear.

En su análisis de perspectiva, Fernanda das Graças Corrêa concluye subrayando cómo este hecho ha fortalecido aún más el papel histórico de la armada en esta materia y su lugar decisivo en la expansiva industria de defensa brasileña. Así, en marzo de 2010 la marina «anunció la intención de construir seis submarinos de propulsión nuclear«. Ya no se trata de una diplomacia de prestigio: de ahora en adelante se tratará de un país con una clara vocación de proyección de poder.

La Argentina no puede postergar más una reflexión ponderada sobre la cuestión nuclear. Durante 2010 se anunció que nuestro país efectuará los estudios técnicos para que los buques de la Armada se doten de propulsión nuclear, y que en 2011 la planta de Pilcaniyeu producirá uranio enriquecido, al tiempo que se aprobó la construcción de una cuarta central nuclear para la provisión de energía y el análisis de factibilidad de una quinta. Estos anuncios bien pueden ser el punto de partida para un debate serio y sistemático sobre el tema nuclear y también sobre nuestro vínculo con Brasil en ese ámbito. Para ello y por eso la lectura del libro de Corrêa es imperiosa»


Fukushima caliente

marzo 12, 2011

No me sentí con ganas de comentar en el blog el terremoto y el tsunami que azotó ayer Japón. La fascinación por las catástrofes ya está servida con abundancia por los medios. Pero el accidente en la planta nuclear en Fukushima que provocó me dejó pensando.

En la década del ´80 del siglo pasado, el incipiente «movimiento ecologista» tuvo una de sus primeras – y quizás más costosas – victorias, al lograr detener la construcción de centrales nucleares en los EE.UU. y muchos países centrales. También tuvo influencia en el desaliento de la opción por la energía nuclear en países «emergentes» como el nuestro, aunque en este caso pesaron más las políticas de seguridad de las Grandes Potencias.

Hay que tener claro que esta «victoria» se produce antes del desastre de Chernobyl en 1986, en la vieja Unión Soviética, con cientos de miles de afectados. El relativamente insignificante de Three Mile Island, en los EE.UU. fue sólo un pretexto. El real motivo, a mi entender, fue la reacción antitecnológica que se desarrolla en esa época en gran parte de los ciudadanos de los países centrales (No sé porqué recuerdo que recién comentábamos con Jorge y AyJ la decadencia de Roma…). Si ETA adujo, cuando asesinó a José María Ryan, ingeniero jefe de la Central nuclear de Lemóniz en mayo de 1982, motivaciones ecologistas…

En la década que acabamos de terminar en diciembre pasado, el mundo desarrollado empezó a rever el asunto. Las petroleras ya habían hecho bastante «caja», la energia hidroeléctrica tiene límites intrínsecos (no se puede hacer represas en todos los ríos y arroyos), el carbón es más insalubre y emite más gases radioactivos que las centrales nucleares debidamente contruídas, además de contribuir, lo que ellas no hacen, a la contaminación de la atmósfera… Las energías alternativas, hasta ahora, son… alternativas. Argentina retomó el desarrollo nuclear por una decisión autónoma de su gobierno, pero sin duda el nuevo contexto internacional facilitó las cosas.

Eso, hasta ayer. El incidente en la planta nuclear de Fukushima 1, que ya provocó la evacuación de 45.000 personas, puede volver a inclinar la balanza. Al menos, ya 60.000 alemanes formaron una cadena humana contra la energía nuclear


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