La década, el dólar

marzo 30, 2014

guiño

La tapa de hoy de Página 12, con la simpática imagen de Washington guiñándonos un ojo, y su noticia principal: que el Gobierno acordó con Goldman Sachs un crédito por mil millones, me hace un poco de ruido. Está bien, el interés de 6,5 % es razonable (prácticamente el mismo que The Economist nos contó aquí que consiguieron los mozambiqueños) y el monto no es demasiado importante. No condiciona a la economía argentina. Pero es un paso significativo en un camino lleno de riesgos, y me fastidia que los aplaudidores oficiales muestren tanto entusiasmo.

Por eso, cuando los economistas nac&pop – entre ellos amigos apreciados – se sienten obligados a insistir en el mismo libreto – como si la realidad no hubiese obligado ya a cambios importantes – y los economistas ortodoxos se limitan a repetir su libreto – como si la realidad no hubiese mostrado los desastres que produce – quiero reproducir una parte, breve, de este reportaje a Eduardo Curia, en La Política Online. Habla, justamente, de lo que cambió hace más de cinco años atrás, en un lenguaje bastante comprensible. Además, me da pie para uno de mis comentarios, cómo no.

Les aclaro, para los que no lo conocen, que Curia, además de su reciente “El quiebre del modelo macroeconómico del desarrollo 2003-07 y la incertidumbre hacia el futuro” (Editorial Dunken), hace 20 años que sostiene la necesidad de un tipo de cambio alto y competitivo como el factor clave de una economía enfocada al desarrollo. (Es cierto que ese no fue su planteo fundamental en 1989/90, pero en ese tiempo todos los argentinos estábamos obsesionados por la hiperinflación. Con buen motivo).

¿Cuál es el planteo que desarrolla en su último libro?

El objetivo básico es romper la idea dominante de que la famosa década larga, o es una década totalmente ganada y homogénea en cuanto tal, o perdida, o desperdiciada en tanto tal. Y después los que dicen que la crisis actual es producto de la década perdida, mientras que los que defienden una “década ganada” no tienen una explicación demasiado evidente o clara de por qué la situación actual.

Mi tesis sería que no hay tal homogeneidad en la década. Hay algunos trazos obviamente en común, porque la administración Kirchner-Kirchner fija la referencia, con un discurso que puede ser también constante. Pero lo cierto es que en la médula económica partiendo de la macro, ha habido una discontinuidad estratégica tajante.

¿Quiere decir que hay un punto de ruptura?

Exacto. La primera es la matriz 2003-2007 vinculada íntegramente a la megadevaluación del 2002. Y después lo que yo llamo el período 2010-2013. A su vez, la crisis posterior, lo que viene a fines de 2013 a hoy, es subproducto del esquema 2010-2013. Este fenómeno írrito es subproducto de ese esquema económico que tenía una matriz que casi era la inversa del 2003-2007, si uno compara cada una de las variables entre los dos modelos.

¿En el medio hay dos años de transición?

2008-2009 fueron años peculiares. 2008 desde ya lo que yo señalaba que el propio modelo que yo llamo competitivo productivo que fue muy exitoso, de los mejores quinquenios en la historia argentina, si no se hacía cierta adecuación o “service”. 2008 desde ya que no se hace el service, está el conflicto con el ruralismo, un hecho tocante. Después está el arranque, está el vórtice de la crisis mundial que se transmite al 2009. Esos dos años, por sus peculiaridades, no son tan entitativos para el análisis, aunque no digo que no son importantes. No son tan relevantes para este cotejo de posturas.

Porque además es un cotejo de posturas entre heterodoxos. En mi último capítulo critico a otras teorías de carácter heterodoxo. Yo soy neodesarrollista, como Frenkel o Ferrer. Después llegaron otras corrientes heterodoxas que dieron cierto respaldo teórico al modelo 2010-2013, recomendando políticas muy negativas que llevan a este no va más.

(Ahora) hay una especie de orientación o giro pragmático de Kicillof. Hoy está conduciendo un esquema llamemosle devaluatorio, con sus más y con sus menos, tasas de interés altas, viendo que el salario no se exceda… Si bien no se termina de encuadrar, esto es un esquema bien contrapuesto de lo que él recomendaba incluso con los otros asesores que rodean a la presidenta en el 2011, que son las que le hacen perder el tren al gobierno.

Porque ese era el momento de la devaluación. Cristina había logrado un triunfo importante y tenia poder político como para comprometerse en el asunto, convocar sectores, encarar una devaluación de cierta entidad y un programa antiinflacionario. Pero las recomendaciones que prevalecieron fueron otras, y de ahí viene el tema del cepo cambiario que todos conocemos.

¿La crisis de ahora es consecuencia del cepo?

Es consecuencia de que ese esquema macro en el que el tipo de cambio es ancla y por ende hay atraso real, prociclicidad fiscal, expansión fiscal en el ciclo alto, puja de ingresos sin mayor encuadre, inflación efectiva alta, y política monetaria totalmente dependiente de lo fiscal.

Ese esquema, que es contrapuesto a todas las ideas del modelo competitivo productivo del 2003-2007 es el que lleva a la restricción externa. Eso se patentiza en la parte final del 2011. Después llega la eclosión, donde hay otros factores que se juntan, por ejemplo la salida de capitales de la última parte de 2011 es en gran parte porque perciben el problema que se estaba planteando, de atraso cambiario y pérdida sistemática de reservas. Después para el resto es sólo cuestión de no quedarse atrás.

Cuando la decisión que se toma es ratificar el atraso cambiario, no queda otra que ir al cepo, si uno no tiene dólares que le presten. Que para mí es un esquema harto disfuncional en su sentido global: no resolvió la falta de dólares ni por asomo sino que al revés, lo que queda demostrado es que el drenaje de reservas persistió.

Pero con el cepo en el 2012 las reservas cayeron menos.

Sí, pero hay que recordar que el último año en que se suman reservas es el 2010, cuando suben un 9% y las reservas llegan a U$S52 mil millones. De ahí en adelante, hay pérdida de reservas.

Se puso límites a la demanda, pero el goteo siguió. El continuum llega a su punto de saturación a finales de 2013 cuando el esquema dice “no va más”. Como no va más, a mi entender se termina haciendo lo inverso de lo que era la prédica. La prédica decía “no devaluaremos”. Bueno, también ya se venía devaluando. Cuando con Fábrega y Kicillof se da un cierto salto cualitativo es porque la cosa no va más.

Primero fueron a un esquema de cerrar canales de demanda de dólares lo más posible. Ahora tienen que ir a un planteo en donde se busque la oferta de dólares. ¿Quienes ofertan? Los exportadores, y si entran capitales … Acá está el Dios dirá. El hecho mismo, el valor enormemente simbólico que tiene el proceso devaluatorio en curso es que retrasa o dilata el obituario del esquema anterior. Porque hay retraso cambiario, hay restricción externa, es decir no alcanzan los dólares para el funcionamiento de la economía, y se pierden reservas sistemáticamente.

… A Kicillof no lo critico porque haya devaluado. Al contrario. Podré disentir en proporciones, en fórmula de gestión, pero lo felicito por la decisión en sí. Lo que no lo felicito es cuando él jugó antes con otros y creó la madre del borrego porque él justamente es uno de los ideólogos del esquema del 2010 en adelante. Es uno de los responsables que en el 2011 le hace perder el tren a la presidenta, cuando le dice “no devaluemos”.

El reportaje está completo aquí, y es mucho más largo. A los que se interesan en economía ¿quién no?, y están dispuestos a leer un rato, les recomiendo que lo hagan. Mejor, consigan el libro. Plantea, además de críticas, una estrategia de desarrollo para Argentina. Pero… tengo una objeción muy básica que hacer al esquema de Curia: En mi opinión, la modificación del tipo de cambio, la devaluación o la revaluación, depende de una determinada política económica… en el corto plazo. En el largo, y eso significa hoy más de algunos meses, depende de la estructura de costos del país en cuestión.

Si en el período 2003-2007 tuvimos un tipo de cambio muy alto con baja inflación, no es por las políticas geniales de Kirchner y Lavagna – aunque hay que reconocer que manejaron muy bien la situación – sino porque veníamos de la Gran Devaluación del 2002, y de la Mega Recesión que comenzó, lentamente, en 1996 y culmina trágicamente a fines de 2001. No es, está claro, la situación de hoy.


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