Drones: para la autoestima, y la autoregulación argentina

julio 3, 2014

Gadget Show

Los visitantes veteranos del blog saben de muchos posteos que llevan la palabra “autoestima” en el título. Porque estoy convencido que la soberbia de la que muchos nos acusan, con algo de razón, a los argentinos oculta – mal – un complejo de inferioridad. Por eso me interesa destacar las muchas muestras de nuestra capacidad tecnológica.

Es cierto que en los últimos meses he subido menos. En los campos de medicina y bioquímica ya resulta un poco monótono; correspondería una publicación especializada sólo para eso (sugerencia para las áreas de comunicación, en lugar de abusar del tachín-tachín previsible). En energía nuclear y satélites hay desarrollos inminentes, pero ya subí muchos anuncios y espero a las realizaciones concretas.

Ahora, en cambio, voy a subir un anuncio. Creo que vale la pena, porque es un campo muy especializado donde Argentina no tenía presencia – ni nos la imaginábamos en el futuro cercano. Porque tiene implicaciones sensibles para la política internacional. Y porque es un buen ejemplo de lo que no se maneja bien en el área, justamente, de la comunicación.

En La Nación de ayer miércoles apareció esta nota, con la firma de Martín Dinatale. La resumí para que sea más accesible, pero no dejé afuera nada:

“El Gobierno avanza sigilosamente en el desarrollo de drones o aviones no tripulados de industria nacional mucho más sofisticados que los fabricados hasta ahora y, pese al carácter reservado, el proyecto ya activó algunas alarmas entre especialistas.

La intención del Gobierno es desarrollarlos para tareas científicas y de vigilancia en las fronteras y en otros lugares del país. De todos modos, no está claro el uso específico que se les daría y hubo advertencias a Defensa de parte de especialistas por la falta de regulaciones y por el alcance real que puedan tener estos planes.

Por el nivel de categoría que tendrán estos drones de fabricación militar no podrían transportar misiles o armamentos sofisticados, como los que usan algunos países desarrollados en zonas de conflicto de Medio Oriente o de Asia. No obstante, serán aviones no tripulados más complejos que los EA Lipan M3 para tareas de vigilancia que se desarrollaron en 2007, el Lipan XM4 que usó el Ejército en 2012, el PAE 22365 o el Ara Guardián elaborado por la Armada Argentina.

Según pudo reconstruir LA NACION de diversas fuentes oficiales, el proyecto del Ministerio de Defensa y el Invap para la fabricación de drones es a largo plazo y como “estrategia de defensa nacional“. Los funcionarios consultados aducen que se podrán usar para “monitoreo de fronteras, pandeos fotográficos y búsqueda de materiales diversos“.

Los drones de fabricación nacional bajo Categorías 2, 3 y 4 se ajustarán al régimen internacional de tecnología misilística que la Argentina suscribió en 1993. Este tipo de aviones no tripulados cumplirían así los estándares permitidos internacionalmente y serían legales, según destacan en la Casa Rosada.

Es importante abrir un debate sobre el uso de este tipo de tecnologías. Pero también hay que tener en claro que no podemos permitir que la imposición de un discurso de algunos países desarrollados termine jugando en contra de los proyectos nacionales de cada país“, dijo a LA NACION el ministro de Defensa, Agustín Rossi. Así, el jefe de la cartera de Defensa confirmó la decisión del Gobierno y del Invap de desarrollar drones más sofisticados en lo inmediato.

Advertencias:

Los dichos de Rossi sobre la necesidad de generar un debate desde el plano de los países no desarrollados no fueron pronunciados al azar. Es que hace un mes se dio a conocer un documento que elaboró un grupo de 40 académicos y especialistas en defensa y política internacional, en el que advirtieron al Consejo de Defensa Sudamericano y al propio Rossi sobre los peligros del uso de aviones no tripulados para la región sin regulaciones.

En ese documento los firmantes señalaron que en el mundo “los drones se han convertido en un recurso letal para llevar a cabo ejecuciones extrajudiciales, afectando notoriamente el Estado de Derecho en los países que recurren a ese medio”. El texto, que llegó a manos del ministro de Defensa, lo firmaron, entre otros, Juan Gabriel Tokatlian, Fabián Bosoer, Agustín Colombo Sierra, Nicolás Comini, Carlos Gabetta, Verónica Giordano, Fabián Lavallen, Daniel Romano, Mirka Seitz, Manuel Ugarte y Horacio Verbitsky.

Allí destacaban que estos aviones no tripulados ya son parte de una “lucrativa y poco transparente industria militar que carece de controles internacionales” y que apunta a la masificación de sus ventas. El negocio de los drones crece cada año. Según las publicaciones especializadas en defensa, entre 2014 y 2015 se invertirán más de US$ 81.000 millones en ese mercado.

Tokatlian expresó a LA NACION que si el proyecto de fabricación de drones se realiza bajo la supervisión del Invap y no con empresas privadas sería una garantía de seriedad. No obstante, opinó que “hay que seguir bien de cerca este tipo de iniciativas y generar un debate“.

Mis observaciones:

Sobre la comunicación: Las letras en negrita las puse yo, para subrayar ciertos conceptos; en particular, la decisión de no dejar de desarrollar en Argentina las capacidades que tienen que ver con la defensa nacional. En la nota de Dinatale – un muy buen trabajo periodístico – él o alguien introdujo algunos términos (“sigilosamente”, por ejemplo) y distribuyó algunos párrafos adecuados para estimular la paranoia de un sector de lectores habituales de La Nación, que sospecharán de los fines nefandos para los que el gobierno planea usar los drones.

(Recordarán las sospechas que provocó la tarjeta SUBE: iba a servir para controlar a la población. En particular, a los luchadores por la libertad que usan el colectivo 60).

Pero bueno, es el juego político esperable de un medio opositor. Lo llamativo es que es el único medio masivo que yo haya visto que publica con detalles un desarrollo valioso de la tecnología argentina impulsado por el Estado.

Sobre la autoregulación: Coincido con ese grupo de expertos acerca de los peligros para la región del uso de aviones no tripulados sin regulaciones. Uno de esos peligros es la preocupación paternal de las Grandes Potencias sobre el asunto.

Por eso, y porque Argentina tiene en la región socios y mercados si desarrolla exitosamente esos aparatos, quiero recordar el tema, aún más sensible, de la proliferación nuclear. Lo traté aquí, hace justo tres años. Ahora sólo quiero recordarles que los protocolos que supervisa la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (ABACC), son aceptados por las Naciones Unidas, y los países del Grupo de Proveedores Nucleares (NSG) – el más importante es EE.UU. – como salvaguardia adecuada.

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