Un cura al Sedronar ¿tiene cura?

noviembre 29, 2013

j c molina

Me siento a la PC para subir algo sobre la inflación (ya tenía un buen título “Chau, Guillermo. Hola, Augusto“; Pablo Tonelli había enviado una de sus notas, …), y Cristina hace una de sus movidas sorpresa. A las que se está haciendo adicta, parece ¿sería un tema para el Sedronar?

La cosa es que uno también siente impulsos irresistibles. En este caso a comentar el nombramiento del padre Juan Carlos Molina para dirigir el organismo “para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR)“. En lo político, es un asunto importante y delicado (como que el Sedronar estuvo largo tiempo acéfalo), sobre el que la Iglesia Católica recién repitió su preocupación, y todos los candidatos hacen declaraciones. Total, estar contra el narcotráfico queda bien y es gratis, salvo en Sinaloa y Ciudad Juárez.

En lo humano, es una carga pesada: se ve mucho dolor, y pocos resultados. Los tipos destruídos por las drogas, y sus familias… El rescate es difícil, y es posible solamente en una minoría. A pesar de todo, es su tarea más concreta, coordinar, supervisar, contribuir con los que se encargan de la recuperación de los adictos. La prevención… es lo fundamental, pero ahí se lucha contra toda una etapa de la cultura post occidental en que todos vivimos ahora.

Y el combate al narcotráfico… el SEDRONAR no es la DEA, ni la Agencia policial especializada que algunos proponen. Lo suyo es una coordinación administrativa; no ha tenido y no creo que exista la posibilidad de ser otra cosa.

Ahora, tengo que decir que este nombramiento fue una sorpresa completa aún para gente que trabaja en la recuperación de drogadependientes (a las que estoy ligado casi solamente por viejas amistades). Lo único que sé es lo que dice Capitanich, que el tipo tiene experiencia en la tarea social en el Impenetrable Chaqueño, en Santa Cruz y en Haití. Buen entrenamiento para trabajar en los asentamientos en el Área Metropolitana. Además, en su cuenta de Twitter confiesa que es cura, asesor ad honorem de Alicia Kirchner e hincha de River (bueno, nadie es perfecto).

Reconozco que el planteo, siempre según el Coqui, suena válido, para un peronista bastante heterodoxo como yo “Es necesario separar el componente de seguridad y el de abordaje social, que  ahora tendrá la Secretaría. La inclusión social, las oportunidades laborales, el deporte y la cultura es lo que verdaderamente nos permitirá recuperar a jóvenes“. Es mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero al menos es un enfoque más sensato que el de la “guerra contra las drogas”. Que se va perdiendo mal en todo el mundo.

Sospecho que, de todos modos, el asunto provocará ruido entre la progresía con conciencia de clase. En particular en el sector muy vocal de los “arrepentidos K”, que lo verán como otra señal del pacto siniestro entre Cristina y Francisco. Es que la ortodoxia progre sólo acepta la “reducción de daños”. Es decir, aceptemos que una sobredosis de heroína puede tener consecuencias negativas, especialmente si se inyecta con una jeringa no esterilizada. Tratemos de convencerlos que adopten algunas precauciones, y, si es posible, que reemplacen la heroína por marihuana. Pero el uso de sustancias es un tema de elección personal, como el género, y el Estado no debe criminalizarlo. No es como si fuera tabaco.

Aunque lo ridiculizo un poco, puedo aceptar que este planteo es defendible, en el barrio de Palermo, y entre las amistades de Zahina Rojas. Gente progre, o al menos sofisticada. Si quieren suicidarse ¿quién soy yo para criticarlos? (ven, es el ejemplo de Francisco que me influye también a mí). Pero para muchos pibes en las villas, y también bastantes que viven en casas de material, la droga no es una elección. Es una forma de vida, y de muerte. Esperemos que se pueda hacer algo por ellos.


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