“Macri frena Atucha III, suma tensión con China…”

marzo 23, 2016

invap

Este es un artículo que leí recién en La Política Online -portal de noticias, chismes y operaciones- y, aunque está escrito en forma sensacionalista e imprecisa (he leído notas más profesionales en LPO, Fidanza), el tema es lo bastante importante -hace a nuestro desarrollo tecnológico y nuestro posicionamiento internacional – para decidir subirlo.

Porque el blog tiene amigos en la comunidad científica, algunos que conocen bien INVAP, y entre los estudiosos de la política internacional, y apuesto que ampliarán la información. En todo caso, los alertará. Les aviso que agregué en negrita algunas observaciones que no pude resistirme, y un breve comentario al final.

Mauricio Macri puso bajo la lupa el acuerdo entre Argentina y China al que llegó el gobierno de Cristina Kirchner para la construcción de la cuarta central nuclear, Atucha III, que quedó así en stand by al menos hasta el año que viene.

La definición del Gobierno, expuesta por el subsecretario de Energía Atómica, Julián Gadano, coincide con una inclinación amistosa hacia Estados Unidos que empieza a ensayar la gestión PRO. Los (norte)americanos son rivales de China en materia de energía nuclear. Los asiáticos buscan hacer pie en el continente y por eso quieren bajar al país también en el área de represas hidroeléctricas, otro proyecto que el Presidente amagó detener.

Mientras fuentes del sector energético especulan sobre el lobby americano en el desarrollo nuclear argentino, el Gobierno nacional derriba a un buque chino (los buques se hunden, estimado) en las aguas costeras de Chubut. No son hechos aislados, y en las relaciones diplomáticas no pasan desapercibidos. Beijing le expresó a Susana Malcorra “gran preocupación” por el episodio y le exigió que tome medidas para prevenir nuevos incidentes  (¿y si no pescan en nuestras aguas? Lamento que haya sido un buque chino, pero conviene mostrar que Argentina puede hacerlo. Es un mensaje para todos).

Hay más piezas que se acomodan solas (solas, solas, no) en el rompecabezas. Barack Obama no viene de vacaciones a la Argentina. Volará justamente a Río Negro para conocer la planta del INVAP, empresa de tecnología aplicada centrada fundamentalmente en las áreas nuclear, espacial y de defensa.

Argentina tiene tres centrales en funcionamiento, Atucha I, la central de Embalse, Atucha II y la cuarta que viene en camino, a construirse en el complejo nuclear de Lima, de Zárate.

Una comparación para tomar dimensiones del caso: Estados Unidos es potencia mundial con 104 centrales; China tiene 26 centrales funcionando; mientras Francia sorprende con su chico territorio y población con relación a las 58 centrales que tiene.

“La llegada de los chinos le está generando urticarias al capitalismo amigo del Presidente”, declaró una fuente del sector, que conoce el paño desde la primera construcción de Atucha. “Están con los pelos erizados, pero sería una tontería decirle no a los chinos”, agregó.

… Por lo pronto, Gadano anunció que el Gobierno no avanzará en la obra de Atucha III y se defendió de los futuros despidos en las centrales de Zárate. En el medio está la empresa Nucleoeléctrica S. A, que opera sobre las centrales y esta semana cambió a sus autoridades. 

En rigor, el acuerdo con China está verde y se trata en principio de un entendimiento marco. Faltan detalles de costos, inversión, tasas, bancos, qué tipo de tecnología se utilizaría, si será de uno o dos módulos, y cuáles son las condiciones chinas para financiar el proyecto.

“Hay una oferta china, con un financiamiento conveniente. Es posible siempre y cuando sea de uranio natural y agua pesada”, explicó a LPO Agustín Arbor González, titular de la Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nuclear. “Esto es beneficioso porque absorbe a una planta productora de agua pesada, en Neuquén, y también tenés asegurada la participación de industriales argentinos nucleados en Adimra, que aportarían componentes de industria nacional”, siguió González.

Sin embargo, el titular del gremio de trabajadores nucleares advirtió que “los chinos estarían condicionando la inversión de esta cuarta central a la construcción de una quinta central, esta sí con tecnología puramente china de uranio enriquecido”.

La cuarta central, Atucha III, en cambio, está prevista para cubrir 750 megawats y con tecnología CANDU, que es canadiense pero se fabrica en Argentina y es la que se usa en la central de Embalse. Esta fue una de las condiciones puestas por Julio de Vido en el acuerdo al que llegó el gobierno kirchnerista.

Sin embargo, ahora Macri, escéptico, pidió rever el proyecto y cerró toda posibilidad de avanzar este año. Es más, Gadano detalló que está el decreto de expropiación del terreno donde se construiría la central, pero aún no fue comprado ni está la plata para hacerlo. La empresa Nucleoeléctrica ni siquiera tiene solicitada la licencia de construcción.

Mientras tanto, sobrevuela también incertidumbre sobre cuál será el destino de Atucha I, que está llegando a su fin de vida útil, según explicaron fuentes del sector. Juan José Aranguren (si se queda) estudia si le va a mantener o la van a desmantelar, para funciones de investigación.

Cabe recordar que Estados Unidos ya había presionado a la Argentina en la era menemista para dar de baja el sistema balístico denominado Cóndor. La desactivación de este proyecto fue uno de los gestos que terminaron por consolidar la relación del ex presidente con el país del norte, en marco de las relaciones carnales.

Otro dato relevante fue el revuelo que causó el año pasado cuando se conoció la colaboración argentina en el desarrollo del plan nuclear iraní“.

(Esto último es lo más alevoso de la nota. “La colaboración argentina en el desarrollo del plan nuclear iraní” empieza en 1973!, cuando gobernaban aquí Cámpora, Lastiri y Perón y ahí el Sha, y continuó, con toda clase de controles internacionales, hasta 1997. Era conocida por todos los que están en los temas nuclear o de seguridad).

Los puntos centrales de esta nota, en lo que hace a la no prioridad por parte del gobierno de Macri en el desarrollo nuclear, repiten lo que con más diplomacia y mejor onda informa aquí Página 12, en esta nota sobre la política nuclear.

Lo que me llama la atención es que el empresario argentino que más se ha destacado, desde hace años, en desarrollar negocios con China es… Franco Macri. Es cierto que Mauricio y su equipo están desesperados por inversiones yanquis (que no serán importantes en ningún caso, me temo). Don Franco no sería la primer figura conocida con problemas filiales. Julio César, Felipe II, una larga lista de emperadores bizantinos…


“Argentina vuelve al mundo” Veamos como está

marzo 8, 2016

tormenta

Esa (estúpida) frase que pongo entre comillas en el título no la tomé de algún forista de los medios masivos, nostálgico de la “Argentina saudita” de las vacas y el trigo para el mercado inglés, ni tampoco de algún comentarista del blog peleándose con la hinchada K. Aunque podría haberlo hecho. No. Es el título de un editorial de El País, que continúa “El acuerdo entre el Gobierno de Macri y los fondos de inversión permite el regreso de Argentina a los mercados“. Queda claro el sentido, entonces: nuestro país acepta nuevamente las reglas de juego, el “sentido común” del sistema financiero internacional. Bajo el cual le ha ido tan bien a España y al anterior presidente Rajoy, podrían agregar en ese editorial.

Creo que una parte muy considerable, mayoritaria, de los votantes de Macri no lo piensa en ese sentido. Tienen la idea, difusa y en muchos sentidos más ingenua, pero no despreciable, de los “países serios”, donde las leyes se cumplen y los servicios públicos funcionan con eficiencia. Podemos, debemos, levantar las banderas de la independencia nacional y de la Patria Grande, pero no hay que olvidar que la mayoría del electorado va a exigir, tarde o temprano, esas cosas. Cristina Kirchner lo tenía claro cuando en la campaña de 2007 dijo que quería tener un país como Alemania. Se refería a eso.

Pero lo que los votantes querían en octubre y noviembre es historia. Lo votaron a Macri para Presidente, y lo que van (vamos) a tener estos cuatro años es un esfuerzo por reinsertar a Argentina en ese sistema financiero, a partir del endeudamiento. Hace un mes subí al blog dos posteos, aquí y aquí. donde analizaba el estado de la economía global, que determina las posibilidades de esa reinserción.

En el segundo, me apoyé en el análisis de la economista Paula Bach, del PTS, que publica en La Izquierda Diario. Ella continuó ahí con el tema, y recurre a su vez a las opiniones de alguien del keynesianismo respetable, Joseph Stiglitz, y del editor del Financial Times, Martín Wolf. No comparto ninguna de las recetas de estas tres ideologías tan distintas, pero que se trata de gente seria e informada, no cabe duda. Los invito a leer a Paula:

“Recesión global: ¿segunda temporada?

“¿Por qué sería conveniente prepararse para la próxima recesión?”, se pregunta retóricamente Martin Wolf. “¿Qué está frenando a la economía mundial?”, indaga Joseph Stiglitz. Janet Yellen advirtió que “la turbulencia mundial podría golpear el crecimiento”, sugiriendo la intención de la Fed de postergar un nuevo incremento de tasas de interés.

Hechos, dichos y anuncios se retroalimentan. Ocho de las últimas nueve sesiones bursátiles europeas cerraron en rojo conduciendo a las plazas del viejo continente a su nivel más bajo en los últimos dos años y medio (El País, 11-2-16). Las dudas sobre la capacidad de pago del Deutsche Bank primero y de Société Général de Francia luego, se sumaron a una banca italiana atrapada en un mar de activos tóxicos, actuando como propulsores claves de las últimas caídas.

Tokio cerró esa semana con su peor racha desde 2008. A principios de año el Banco de Japón –como síntoma de escasa inflación y debilidad económica- anunció la implementación de una tasa de interés negativa para los bancos que quieran ahorrar en la entidad (o sea, quien quiera dejar allí su dinero, tendrá que pagar). Luego de que Yellen exteriorizara sus temores, el Banco de Suecia volvió a bajar las tasas de interés dejándolas en un nivel más negativo aún (-0,5%), con el fin de debilitar su moneda y combatir las tendencias deflacionarias. Suiza, Suecia, Dinamarca y el Banco Central Europeo, hace rato que sostienen tasas de interés negativas.

La propia Yanet Yellen sugirió ahora que no las descarta, precipitando, como era de esperar, una nueva caída de Wall Street. Michael Roberts está en lo cierto: las tasas negativas son resultado de la incapacidad de los tipos de interés cero de cumplir los objetivos de crecimiento e inflación durante los años posteriores a la caída de Lehman. Pero además, las tasas negativas afectan las ganancias de los bancos y contribuyen a explicar el foco bancario de la actual convulsión. Mientras tanto y como también pone de relieve Roberts, Brad DeLong auguraba hace no mucho que “Los economistas del futuro probablemente denominen a esta época como “La más larga Depresión”. El profesor de Berkeley recuerda que antes de la crisis de 2008 solía enseñar a sus estudiantes que durante una perturbación en el ciclo económico, se estaría a un 40% del retorno a la normalidad en un año. Y que la tendencia de largo plazo apenas se vería afectada por las alteraciones del ciclo de corto plazo.

Siempre habría burbujas, pánicos, inflaciones y recesiones que presionarían a la producción y al empleo fuera de su tendencia de largo plazo, pero serían transitorias. Sin embargo recuerda también que en el contexto de las secuelas de 2008, Stiglitz fue uno de los que advirtió que él y los economistas que pensaban como él, estaban equivocados. Y que sin políticas extraordinarias, sostenidas y agresivas, nunca volveríamos a lo que antes de 2008 “pensábamos” como normal. Ahora reconoce DeLong que él estaba equivocado, mientras Stiglitz era quién tenía la razón. ¿Qué hay detrás de tanto escepticismo?

Nueve de las últimas cinco recesiones (o ficciones y realidades)

Las políticas monetarias flexibles y el incremento extraordinario de las deudas –incluyendo el apalancamiento bancario y la continuadavulnerabilidad de la banca europea-, constituyen fenómenos que acompañaron como la sombra al cuerpo el débil desempeño de la economía mundial durante los últimos años. Dicho con mayor precisión y como se manifestó en múltiples oportunidades, estos mecanismos junto con la vigorosa recuperación de China a partir de 2010, fueron responsables de que la economía mundial –aún a costa de un magro crecimiento- evitara una depresión como aquella de la década del ’30 superando en términos técnicos la recesión de 2008/9.

Es cierto que un mundo inundado de dinero barato no estuvo exento de episodios de riesgo financiero –tener en cuenta la crisis europea de 2010/13 y posteriormente Grecia. Pero vale la pena recordar la ironía de Paul Samuelson cuando hace 50 años lanzó que “el mercado de valores había anticipado nueve de las últimas 5 recesiones”. Summers advierte que allende el sarcasmo, las señales deben ser tomadas en serio cuando son de larga duración y provienen de muchos mercados a la vez. La actual, parecería ser una de las cinco “buenas”.

¿Por qué los problemas de la deuda –incluyendo tanto las recientes caídas bursátiles chinas, como las de Wall Street, Japón y las derivadas del apalancamiento de los bancos europeos- se ponen de manifiesto ahora con tanta exaltación? ¿Qué explica el actual consenso de gran parte del ala de los economistas neokeynesianos con respecto a la insuficiencia o ineficiencia –incluso casi exagerada- de las políticas monetarias y la exigencia de políticas fiscales destinadas a reactivar la economía real? ¿Por qué razón la perspectiva de una nueva recesión mundial se dibuja en un horizonte más cercano o más lejano de los economistas de las tendencias ideológicas más diversas? Es evidente que un escenario nuevo se está delineando y una explicación sensata exige volver la vista hacia la correlación entre el mundo de las finanzas y el mundo de la economía real. Para decirlo gráficamente y en pocas palabras, China utilizó más cemento en los últimos tres años que Estados Unidos durante todo el siglo XX. Y como también se expresó desde esta columna -aún independientemente del destino inmediato del gigante asiático- lo que parece seguro es que su economía ya no está creciendo lo suficiente como para continuar atrayendo el capital de los países centrales que no tiene lugar para ser invertido en “casa”. Tampoco parece posible la continuidad de China como el gran motor de la demanda mundial cuestión que a su vez golpea a Alemania que la emplea como destino alternativo de los productos invendibles en la Eurozona.

El crecimiento de China a “tasas chinas” actuó como el “costado real” de masas de dinero barato enviadas al mundo por los países centrales. Y la comunión de ambos aspectos –el real y el financiero- garantizaron el ascenso vertiginoso de los precios de las materias primas y con él, el crecimiento de los llamados mercados “emergentes” y otros exportadores de materias primas que a su vez alojaron grandes masas de capital sin destino en los países centrales. Este proceso se está revirtiendo y en su curso parece estar poniendo de relieve el costado “ineficaz” de las políticas monetarias de los países centrales. Algo de esto parece verificarse en el incremento de la Reserva Federal norteamericana de las tasas de interés en “mal momento” y en los riesgos que ostenta en primer lugar el Deutsche Bank, o Société Général o los bancos italianos. Otros destinos “reales” del capital resultan aún insuficientes, como México, o poco probables –al menos por ahora- como India.

Algo más que una nueva fase

Más allá de los tiempos –impredecibles- y las formas, la conjunción de estos factores parecería estar augurando algo más que un nuevo episodio de la crisis. Si bien hasta cierto punto el proceso que comenzó en 2008 puede periodizarse en fases, dicha periodización debería evitar una operación sumatoria en la que cada episodio resulte la expresión fenoménica de un contenido idéntico. Sobre todo si se tiene en cuenta la definición del apartado anterior relativo a la sinergia entre lo “ficticio” y lo “real”, deben definirse -al menos en retrospectiva- dos grandes momentos.

El primero aquel que se corresponde técnicamente con la Gran Recesión internacional de 2008/9. El segundo está enmarcado por el concurso entre las medidas monetarias y el despegue chino. Es el momento en el que se espanta el fantasma de la Gran Depresión y la recesión se contiene. Por supuesto y como ya se mencionó, este momento se caracterizó por una debilidad endémica y no estuvo libre de diversos episodios incluyendo la conmoción de la banca europea o la inconclusa crisis griega.

Pero si estamos en lo correcto y lo que se está agotando es aquella sinergia, es muy poco probable que nuevas medidas monetarias sin la concurrencia de algún nuevo sector de la economía real, permitan retornar a las condiciones del momento precedente. Lo que aparentemente se está modificando es el sustrato –por llamarlo de algún modo- sobre el que se desarrollaron los acontecimientos desde 2010 a esta parte. Motivo por el cual, más allá de los tiempos y las formas que adquiera –insistimos-, parecería ser que estamos presenciando el inicio de un nuevo momento de la crisis económica mundial“.


Más sobre la “larga depresión” mundial

febrero 6, 2016

tormenta

El martes pasado subí un artículo del economista Pablo Tonelli Argentina y la larga depresión mundial en el que Pablo describía las perspectivas para el futuro inmediato, y mediato, de la economía global en el marco del concepto desarrollado por Michael Roberts: la “larga depresión” que comenzó hace unos seis años. Y sigue.

Cada vez más voces se están uniendo a ese coro: Joseph Stiglitz, Brad Delong,… Se trata de keynesianos que, en la tradición de Lord Keynes, no buscan reemplazar al sistema actual sino en hacerlo viable. Sucede que el otro episodio que fue llamado en Europa “la Larga Depresión” duró de 1873 a 1879, y, según Peter Drucker, marcó el declive del liberalismo económico tradicional y el comienzo del nacionalismo económico de las potencias europeas.

La economista Paula Bach acercó en la columna de comentarios un artículo suyo, que había aparecido hace ya tres semanas en La Izquierda Diario. Como es de esperar, la suya es una visión rigurosamente marxista. Pero creo que los hechos que señala hay que tomarlos en cuenta, más allá del marco filosófico en que los encajemos. Y este es un feriado largo, se supone que tienen tiempo para leer. Nosotros estamos en el barco.

(A comienzos de enero) la ebullición bursátil se apoderó nuevamente de China. La conmoción en las bolsas de Shangai y Shenzhen, una inicial devaluación del yuan -luego corregida- y los temores por la ralentización en el país que aportó el 35% del crecimiento mundial entre 2010 y 2015 (OCDE), actuaron como punta de lanza de un tembladeral. Las bolsas occidentales iniciaron el año con la peor apertura de su historia y aunque sus pares chinos recobraron el viernes terreno positivo, Wall Street –como dice el periodista argentino Siaba Serrate- “no fue capaz de replicarles los pasos. Volvió a hundirse –el 1%- denotando que la preocupación que empezó en el Lejano Oriente echó rápidas raíces locales”. Y es que no se trata sólo de China que, por su parte, volvió a sufrir una jornada negra el lunes 11 de enero arrastrando a las bolsas europeas y dos días después Wall Street sufrió un nuevo desplome del 2%. Otro componente clave que da un tono oscuro a la situación económica mundial es la decisión de la Reserva Federal norteamericana de elevar las tasas de interés junto con su aparente voluntad de continuar con leves incrementos progresivos en el período próximo. Política que se desprende de las profundas contradicciones de la recuperación de la economía de Estados Unidos.

La mixtura de la convulsiva e incierta transición china y los límites a las políticas monetarias expansivas norteamericanas, se retroalimentan y expresan una combinación inversa de los que fueron los dos factores fundamentales que contuvieron la Gran Recesión desatada tras la caída de Lehman.

Como se explicó en distintas oportunidades desde mi columna en La Izquierda Diario, la desaceleración de la economía china se encuentra estrechamente vinculada a los límites de un “modelo” esencialmente exportador de mercancías y promoción de la inversión interna y a la dificultosa necesidad de trocarlo por otro asociado al desarrollo del mercado interno, de los servicios y la exportación de capitales. De hecho China sufrió durante el año 2015 la primera contracción del volumen total de comercio con el resto del mundo respecto al año anterior, desde la crisis de 2008/9, incluyendo una caída de las exportaciones del 1,8% (El País, 13-1-16). Este límite pone de manifiesto a la vez el exceso de acumulación de capital en territorio chino y el exceso derivado de producción de mercancías (como cemento, acero, barcos, equipo pesado), en una situación internacional de crecimiento débil que tiende a estancarse. Pero la transición china desde un “modelo” a otro está muy lejos de representar una cuestión técnica o de economía pura. Involucra por el contrario y necesariamente, cuestiones que tienen que ver con la intención y necesidad de China de transformarse en algo más que la segunda economía mundial por volumen de producción.

Los obstáculos concretos y contradicciones que enfrenta esta transición, representan los fundamentos tanto de la ralentización e incertidumbre con respecto al crecimiento de los próximos años, como de las oscilaciones del yuan y las convulsiones bursátiles. Dentro de estos obstáculos y contradicciones se inscriben, como factores muy importantes, los movimientos y el estado de la economía mundial que es afectada y afecta a la vez a la economía china. De hecho tanto las declaradas intenciones de Estados Unidos de elevar las tasas de interés –manifestadas con distinta intensidad desde el año 2013- como su reciente incremento efectivo, vienen magnificando y acelerando las contradicciones y dificultades de aquella transición. Martin Wolf señala que los inversionistas globales retiraron más de 52 mil millones de dólares de los fondos de renta variable y fija de los llamados “mercados emergentes” en el último trimestre de 2015. Valor que representa el mayor flujo de salida trimestral de la historia y tiene a China y Rusia como principales víctimas (Financial Times, 12/1/16). A su vez el descenso de flujos de capital neto hacia el conjunto de los países denominados “emergentes” marcó en todo el 2015 su mayor declive en 30 años. Declive que muestra un movimiento inverso y de fuerte contraste con el crecimiento del endeudamiento del sector privado de esos países que se disparó desde 1,7 billones de dólares en 2008 hasta 4,3 billones en 2015. Siendo China el paradigma del incremento de la deuda privada que entre 2007 y 2014 creció un 70% con respecto al PBI (ver Summers, Wolf, Rogoff y el lugar de China en el estancamiento secular).

Es evidente que el proceso de reversión del flujo de capitales hacia Estados Unidos, tiene responsabilidad sobre las caídas bursátiles que comenzaron en agosto y recobraron vigor en los últimos días. Aunque el mercado bursátil conserva aún un lugar marginal en China –un tercio del PBI comparado con aproximadamente el 100% en los países centrales-, su estímulo por parte del gobierno desde fines del 2014, resultó a la vez un intento de reemplazar la burbuja inmobiliaria –que se desarrolló entre 2009 y 2014-, incrementar el poder adquisitivo de un sector importante de la población y sostener a la vez el crecimiento de la economía. Pero la burbuja que comenzó a desinflarse en agosto del año pasado y se profundizó en los primeros días del corriente año -ayudada por la aceleración de la reversión del flujo de capitales hacia los países centrales-, está estableciendo serios problemas en la cadena de pagos y alentando los temores de que la economía china fracase en el proceso de transición.

El destino del yuan

Las oscilaciones del yuan (o renminbi) derivan tanto de las dificultades propias de la transición señaladas más arriba como de la sensibilidad de la moneda a las presiones del capital internacional. Un yuan más fuerte estaría necesariamente asociado a la posibilidad de su transformación en una de las principales monedas de reserva del mundo y consolidaría las intensiones chinas de transformar al país en exportador de capitales. De hecho se produjeron avances importantes en ese sentido como su incorporación a la canasta de monedas del FMI que se efectivizaría en octubre próximo, la creación de un mercado de bonos off shore o la fundación del Banco de Inversión en Infraestructura con la adhesión de más de 60 países. Sin embargo tanto la devaluación de agosto –que alcanzó alrededor del 4,5%- como la reciente devaluación –posteriormente revertida, resultan otros tantos síntomas de las dificultades chinas de trasformar su moneda en una de las principales de referencia internacional.

En la medida en que China no logra transformar su modelo de acumulación de capital en uno de tipo mercadointernista, la devaluación del yuan y el control de la moneda por parte del gobierno, persiste como eventual mecanismo defensivo que podría ser usado para mejorar la competitividad de su economía en términos externos. A su vez las intenciones más liberalizadoras de Xi Jinping entran en colisión con la reversión del flujo de capitales hacia los países centrales y las consecuentes devaluaciones monetarias en una serie de países -como Brasil, Indonesia, Malasia, Rusia, Sudáfrica y Turquía cuyas monedas cayeron a mínimos de varios años frente al dólar- que debilitan aún más la ya reducida competitividad china. Esta situación le quita a China tiempo y margen para realizar maniobras relativas a las dificultades de la transición y vuelve más riesgosa cualquier política de liberalización del yuan. Cuestión esta que a su vez actúa como un límite estricto a la conversión del renminbi en moneda de reserva internacional.

El rol de Estados Unidos y la Reserva Federal

Como también expresé en distintas oportunidades, la economía norteamericana se encuentra sujeta a un movimiento contradictorio. Por un lado, resulta actualmente el país central que ostenta el mayor crecimiento económico, cuestión que le permite absorber gran parte del desempleo legado por la Gran Recesión. Aunque por el otro, el nivel de crecimiento resulta pobre frente a los ingentes estímulos monetarios implementados y a la vez extremadamente dependiente de aquellos estímulos. Mientras variables como la inversión y la productividad se mantienen en niveles de crecimiento particularmente deprimidos, el mercado bursátil muestra nuevos máximos históricos. Fundamentalmente el riesgo financiero junto con dificultad de reeditar medidas monetarias para responder a una eventual profundización de la crisis, son los factores que preocupan a la Reserva Federal norteamericana y que impulsaron la suba de las tasas de interés, con un plan de nuevos incrementos para el año en curso.

Sin embargo y como era de esperar, la medida profundizó el giro de capitales hacia el centro, contribuyendo a la revaluación del dólar, a la devaluación del resto de las monedas y a profundizar las debilidades chinas. Los precios de las materias primas y el petróleo continúan cuesta abajo impulsados por el triple impacto del menor crecimiento chino, la revaluación del dólar y la amenaza de una mayor debilidad de la economía mundial. Cuestión que a su vez realimenta las debilidades de los llamados “mercados emergentes”. Concomitantemente el fortalecimiento del dólar impulsa hacia abajo las exportaciones norteamericanas repercutiendo sobre la industria, el flanco más débil de la recuperación. Fue justamente la caída del indicador adelantado de PMI (una medida que se considera que aproxima muy bien el pronóstico de crecimiento) tanto de Estados Unidos como de China, uno de los factores que azuzaron las inestabilidades de estos últimos días. Es muy probable que si la situación se agudiza mucho la Reserva Federal abandone su política de incremento de tasas –ya hay voces que indican cautela.

Pero por un lado habrá que ver si la Fed llega a tiempo para evitar una nueva debacle y por el otro, en gran parte la suerte ya está echada. Una cosa era la transición china en una economía mundial débil pero relativamente estable y otra cosa será dicha transición en un contexto crecientemente crítico. Los factores que contribuyeron a espantar el fantasma de la Gran Recesión desde el año 2010 están encontrando sus límites y todo indica que la economía mundial se encamina hacia una etapa claramente más crítica“.


Argentina y la larga depresion mundial

febrero 2, 2016

 

tormenta

El amigo Pablo Tonelli -economista y peronista- pinta un cuadro detallado y depresivo de la situación de la economía global. Y de sus consecuencias para nosotros en el futuro inmediato. Las cifras que uno maneja de los movimientos de capitales y de mercaderías parecen confirmar el pronóstico. La Revolución de la Alegría sufriría inevitables retrasos, entonces.

“La semana pasada culminó el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, donde líderes políticos, representantes de la gran banca, las empresas multinacionales y los economistas del mainstream realizaron su habitual ejercicio de auto celebración anual del mundo globalizado, sus obras y sus pompas.

El tema central del Foro tuvo que ver con el impacto de las nuevas tecnologías vinculadas a la robótica y la inteligencia artificial en la forma de producción del capitalismo, aunque la baja inflación internacional, el hundimiento del precio del petróleo (antes de los recortes a la producción propuestos por Arabia Saudita) la disminución de la cotización de las materias primas, la crisis de refugiados en Europa y la expansión del terrorismo tuvieron un importante espacio.

La emergencia de una nueva recesión mundial se coló tangencialmente entre los temas discutidos, a pesar de que este tema constituye, a mi juicio, el principal desafío que afronta la economía global.

China fue la primera alarma de la crisis. La caída de la Bolsa de Shanghai desespera a los fondos de inversión, bancos e instituciones del mercado de capitales, que ven en el horizonte una fuerte devaluación del yuan y la casi implosión del gigante asiático.  Temen que una caída de China arrastre a los demás bolsas del mundo, profundizando la tendencia bajista que mostraron durante el curso de enero. Los capitales internacionales y también los de los chinos mismos huyen de China. ¿Estamos entonces frente a un colapso inminente de las finanzas globales?

Michael Roberts, un economista de formación marxista que analiza diariamente el comportamiento de los mercados accionarios y de capitales internacionales, responde negativamente a esa pregunta. A pesar de su crecimiento en las tres últimas décadas, China no ocupa el centro del mercado mundial globalizado, lugar que aún pertenece a los EEUU. La crisis del gigante asiático afectará seriamente a las bolsas, influirá sobre el destino de los flujos de capital internacionales  y la cotización de las monedas internacionales (aunque debe tenerse en cuenta que el yuan no es todavía una divisa mundial plena). China acentuará la volatilidad de todos los mercados, incluidos los de bienes y los commodities, pero no puede aún ser el motor y causa de un derrumbe.  Una crisis global al estilo 2008 debe tener su epicentro en los EEUU, algo que  es una probabilidad y que voy a desarrollar después de analizar brevemente la economía china actual

¿Qué ocurre en el gigante asiático hoy?

Su economía se encuentra en problemas. En primer lugar su crecimiento se ha desacelerado. 2010 fue el último año en que su PBI creció a un nivel de dos dígitos (10,3 %), A partir de allí su comportamiento arroja niveles cada vez menores hasta el anunciado 7 % del 2015, con la expectativa que en 2016 no supere el 4 % y no el 6,3 % oficialmente anunciado.

La crisis de 2008 (sigo el análisis de Michael Lewis en general) alertó a la dirigencia china sobre un escenario de fuerte caída de la demanda mundial de su producción exportable. Frente a ese cuadro, reorientó fuertemente su inversión hacia su mercado interno. En particular, la infraestructura vial, ferroviaria e inmobiliaria (con la creación y construcción de nuevas y enormes ciudades). El Banco Popular de China bajó la tasa de interés y alentó el endeudamiento de ciudades y municipios. Esto produjo un boom crediticio. Los gobiernos locales se endeudaban con bancos chinos y otras instituciones, y creaban fideicomisos financieros con la garantía inmobiliaria de las viviendas construidas. A la vez se permitió que estos mismos gobiernos locales utilizaran los créditos otorgados y securitizados como colaterales (garantía) de nuevos prèstamos del Banco Popular de China.

Se produjo entonces una burbuja financiera hipotecaria: demasiadas propiedades para una demanda acotada de la población china. Como resultado el precio de los inmuebles y de la tierra cayó, mientras que la deuda global de China se cuadriplicó desde 2007 a la actualidad. Alcanzando un monto equivalente a dos veces el PBI de los EEUU (Fuente: Mckinsey Global Institute, citado en investigación de Rolando Astarita).

El gobierno chino alentó en paralelo la inversión en la Bolsa. Se incentivó a la población con ingresos excedentes a comprar  acciones y lo mismo se hizo con los bancos estatales. Estas compras, a su vez, se realizaron con apalancamiento, es decir tomando crédito bancario o del mercado de capitales, en un porcentaje de alrededor del 40 % del total de las compras efectuadas.  Se generó otra burbuja, en este caso bursátil, ya que  las empresas cotizantes  en la Bolsa de Shanghai incrementaron sus precios varias veces por encima de  su capacidad de ganancia por acción (que surge de los balances y constituye su sustento real de valorización).  Como ocurre en todas las historias conocidas de los mercados accionarios capitalistas, al frenesí alcista, a la creación de riqueza ficticia, le sigue la caída. Más estrepitoso el crash cuando mayor el boom. El índice bursátil  de Shanghai cayó un 40 % desde mediados del año pasado.

China había sido la clave para que la crisis del 2008 no se agravara aún más. Al volcar la inversión hacia el mercado interno e incentivar el uso del crédito sostuvo el precio de las materias primas y llevó sus precios a nuevos picos (en el 2011), los que coinciden con el inicio de la declinación de su nivel de actividad económica.

Las autoridades chinas también intentaron mejorar la competitividad de su sector externo a través de las devaluaciones ocurridas en 2015, sin resultados decisivos para su economía. Aparece claro que se ha agotado el ciclo actual y existe sobrecapacidad en las industrias, con caída consecuente de la rentabilidad del capital. A su vez, el boom inmobiliario y de inversión en infraestructura ha dejado ciudades fantasma y faraónicos emprendimientos detenidos y una masa de deuda que opera como obstáculo adicional al proceso de acumulación.

Los inversores extranjeros y los chinos que atesoran riqueza están vendiendo sus posiciones y activos, convirtiendo sus yuanes en dólares y huyendo a posiciones en títulos del Tesoro americano. Michael Roberts agrega un dato alarmante: si el nivel de salida de capitales de China continúa al ritmo actual de 1 billón de dólares mensuales, las reservas internacionales de China que alcanzan los 33 billones de dólares podrían verse comprometidas. La mitad de esas reservas se utiliza para el pago de importaciones y los ingresos por exportaciones sufren el creciente peso de la caída internacional de la actividad económica, debilitándose.

China está enfrentando su primera crisis al estilo capitalista con todas las de la ley. Su gobierno intentará reducir en forma controlada el nivel de actividad y concentrarse en la expansión del consumo interno, bajando su nivel de inversión en infraestructura y vivienda y con ello sus importaciones de aluminio, zinc, cobre, hierro, etc., lo que afectará seriamente los precios de los mercados de estas materias primas (entre otras) pues la demanda china equivale a la mitad de la demanda mundial de las mencionadas. La soja y los commodities agrícolas no seguirán, en opinión de analistas como Miguel Bein, el mismo camino que las commodities industriales, ya que los chinos buscarán sostener y ampliar el consumo interno en alimentos de su población.

El enigma es si la crisis lleva a un aterrizaje forzoso y brusco de la economía china, o sus autoridades -que hasta el momento no han logrado enfrentarla adecuadamente- lograrán monitorear la desaceleración en curso sin colisionar.

En el inicio de la nota había sostenido que la magnitud de la crisis china puede afectar severamente a todo el planeta pero no provocar en sí misma su colapso.

Roberts sostiene que la que llama “larga depresión”, el estado de situación de los EE.UU. y de la economía global obedece a que ésta no retorna a la tasa de crecimiento anterior, con posterioridad a la recuperación de la caída. Eso se debería a que la rentabilidad del capital no se recupera y la deuda tanto pública como del sector corporativo se mantiene en un nivel históricamente alto que debilita (porque insume cuantiosos recursos) la inversión en tecnología,  fuente de la productividad y el crecimiento.

A partir del 2008 las políticas de inyección monetaria (QE en su sigla en inglés), de tasas cero y de estímulos al gasto no consiguieron ni en los EE.UU. ni en la Unión Europea una recuperación sustentable. El comportamiento de la economía norteamericana durante el segundo trimestre del 2015 (un alza del 3,7 %) provocó una ola de entusiasmo y estuvo en el origen de la decisión de FED (la Reserva Federal) de subir la tasa de interés por primera vez en muchos años. Ahora bien, en noviembre la producción industrial de los EE.UU, mostró su peor caída desde diciembre de 2009 y el crecimiento global del PBI norteamericano en el cuarto trimestre del 2015 se ubicó en apenas un 0,7 %. Los bajísimos niveles de crecimiento son una constante año a año en la U.E., y Japón no logra salir de su largo estancamiento.

El BIS (Banco de Basilea), una asociación que nuclea a los Bancos Centrales sostiene con dureza que se deben abandonar las políticas de estímulo monetario (QE) vigentes en la UE y elevar la tasa de interés internacional mucho más radicalmente que lo hecho por la FED para limpiar el sistema del crédito excesivo y la inversión improductiva. “Destrucción creativa” llamaba Joseph Schumpeter a este proceso en su análisis del comportamiento del capitalismo. Una crisis como la del treinta para decirlo claro.

En mi opinión sea que la FED suba nuevamente la tasa de interés durante 2016 o no, el comportamiento errático y bajista de las bolsas del mundo parecen mostrar que los precios de mercado de las acciones de las corporaciones están muy por encima, en términos generales, de sus rendimientos, lo que prefigura una crisis. Una política adoptada por los CEOs de muchas compañías ha sido recurrir al endeudamiento para distribuir dividendos en efectivo o recomprar acciones de la propia empresa. Este último mecanismo “maquilla” los balances, ya que divide la utilidad del período por un capital societario menor, incrementando ficticiamente las “ganancias por acción”. Esta realidad incuba una implosión de precios. Por supuesto un comportamiento de suba sostenida de la tasa de interés inducida por la FED, en línea con  lo sugerido por el BIS, aceleraría el proceso. Este escenario está en movimiento y por eso sostengo que una crisis global con epicentro en los EEUU es una probabilidad creciente.

No estamos actualmente en  esa crisis global, pero sí existe una complicación del escenario externo de nuestro país y un enfoque del comercio internacional diametralmente opuesto en la Argentina actual al seguido durante los últimos doce años. El FMI continúa proyectando a la baja el crecimiento global para 2016 y proyecta una caída del 0,3 % para Latinoamérica y el Caribe, con Brasil cayendo un 3%. Los canales de transmisión de la desaceleración de la economía mundial son dos: el comercial y el financiero.

El costado comercial indica que Argentina tendrá más posibilidades de colocar su producción primaria, centrada en los granos, sin bruscas caídas en los precios, que los productores de commodities industriales, dadas las particularidades descriptas de la situación china. El escenario actual para las exportaciones industriales, en cambio, ya es grave, en primer lugar por la caída de la actividad en Brasil, destino del 46 % de nuestras exportaciones de MOI (Manufacturas de origen industrial) Las exportaciones a Brasil ya reflejaban una caída cercana al 30 % en 2015. Esta situación es particularmente visible en el sector automotriz, dado su enorme peso relativo en el sector y que exporta el 80 % de su producción al país vecino. Una noticia preocupante es la decisión brasileña de proponer la liberalización total de la industria automotriz que se rige actualmente por el Acuerdo que dio origen al Mercosur, que propone un índice llamado “flex”: por cada U$S 150 de exportaciones al vecino se pueden importar U$S 100 sin aranceles. ¿Qué ocurrirá sin acuerdos y total liberalización comercial frente a una industria brasileña varias veces mayor y con sobrecapacidad?  Los peligros para el sector autopartista local parecen evidentes.

Ignacio de Mendiguren, dirigente de la UIA y del Frente Renovador advertía: “Hoy el mundo está en vendedor. La industria brasileña decrece un 10 %. En ese escenario hay stock que está dando vuelta por el mundo que no tiene costo, que se va a colocar al precio que se lo compre. Los países serios tratan de no importar la crisis de otros, no importar empleo ajeno cuando usted tiene problemas de empleo”

Por otro lado, el canal de trasmisión financiero encuentra a la Argentina fuertemente desendeuda en dólares en relación a su PBI. El gobierno planea una rápida solución del conflicto con los Buitres y recurrir al mercado internacional de capitales de modo agresivo. En el contexto actual ese endeudamiento es factible y compensa la falta de dólares comerciales, pero si los flujos internacionales vuelven agresivamente hacia los EEUU y la depresión se acentúa las condiciones del endeudamiento pueden tornase mucho más duras (Ya lo hemos vivido en la Argentina).

Por último: En el epicentro de crisis, en el año 2009, el Gobierno destino 3,3 % del PBI en políticas anti cíclicas, para sostener el  trabajo y el mercado interno y aún así no pudo evitar que el empleo cayera dos puntos. ¿Qué ocurriría hoy? Sin una crisis desatada en Occidente, pero si grave en Brasil, el Gobierno acepta liberalizar el mercado automotriz y abrir las importaciones para contener precios internos desbocados, consecuencia de la devaluación. Se abre entonces el mercado al stock predatorio que existe y sobreoferta el mercado mundial. Esta situación recién empieza. Sus riesgos en términos de actividad y empleo son enormes”.


Mientras tanto, China e Inglaterra…

octubre 18, 2015

xiansai

Insisto: tengamos claro que el mundo sigue andando, y no está pendiente de nuestra campaña electoral. Hoy, sin dejar de leer a Verbitsky, siempre precursor, que en el Página de hoy expresa las reservas que un sector de la coalición que respalda al actual oficialismo tiene con Scioli Presidente, y Casal ministro, vuelvo a invitarlos a mirar alrededor. Y fijarnos en un romance inesperado – no para algunos, viejos enemigos de la “pérfida Albión” – de una pareja muy dispar.

Hace algunos días leía a Jorge Castro:

Gran Bretaña apuesta a China.

El Reino Unido se propone integrar la City de Londres, principal centro financiero mundial, con los mercados bursátiles chinos. Un mes después del derrumbe de la Bolsa de Shanghai (cayó 70% en 10 días), George Osborne, secretario de Finanzas británico, señaló: “El Reino Unido y China están profundamente unidos en este momento de crisis”, y propuso integrar a la City de Londres –principal centro financiero mundial– con los mercados bursátiles de la República Popular, convirtiendo a la capital británica en la cabeza de su expansión en los países avanzados.

En ese momento, el Banco de la Construcción de China (CCB) –uno de los cuatro mayores de la República Popular– se integró al directorio de la Bolsa de Londres y asumió la responsabilidad del clearing del renminbi en la City londinense.

Después de Shanghai, Osborne se dirigió a Xinjiang, en la frontera con Kazakhstan y Mongolia, cuya capital Urumqi es el punto de partida de la “Ruta de la Seda”, que integrará a China con Europa Occidental en 15 años, al atravesar Asia Central, Rusia y Medio Oriente.

El cálculo de Osborne es que la “Ruta de la Seda” cruza un área en la que reside 70% de la población mundial, se produce 55% del PBI global y existen 75% de las reservas energéticas conocidas. La “Ruta” es una densa red de autopistas, ferrocarriles ultrarrápidos y aeropuertos inteligentes de alta tecnología, que requerirá invertir US$8,2 billones entre 2015 y 2030, financiados por los grandes fondos de inversión creados por la República Popular (Banco Asiático de Inversión en Infraestructura / AIIB, Banco de Desarrollo de los BRICS, Fondo Soberano / CIC, y Fondo de la “Ruta de la Seda”).

China prevé que el intercambio con los países de la “Ruta de la Seda” implica un adicional de US$2,5 billones en su comercio internacional de los próximos 10 años“.

George Osborne tiene razonables posibilidades de ser el próximo Primer Ministro británico, en reemplazo de Cameron. De todos modos, tomé el asunto con pinzas. Jorge Castro tiene buena información económica, pero ha sido ya por muchos años un entusiasta propagandista de la globalización, y siempre tiene buenas noticias para predecir la recuperación y el florecimiento del capitalismo. En ese sentido, es el último menemista explícito.

Sucede que anoche leí un cable de Reuters, donde otra voz, más autorizada, habla con entusiasmo del tema:

El presidente de China, Xi Jinping, elogió a Gran Bretaña por lo que llamó una “decisión visionaria y estratégica” para fortalecer los lazos comerciales con China, mientras se preparaba para una visita de Estado al Reino Unido que se espera que sea más rica en pompa y mucho más cálida que su reciente viaje a los Estados Unidos.

El viaje se produce en un momento de ansiedad mundial sobre la desaceleración del crecimiento de China. Xi mismo reconoció “las preocupaciones sobre la economía china”, pero trató de disiparlas en una entrevista por escrito con Reuters.

Nosotros mismos estamos preocupados por la ralentización de la economía global, dijo Xi, aunque expresó su confianza en que China capeará la crisis actual, ya que transforma su economía interna para adaptarse.

Esa confianza se exhibirá cuando Xi llegue a Londres este lunes por la noche para dar inicio a una visita de cuatro días que se espera consolidará los lazos entre Gran Bretaña y China, incluso a través de una serie de acuerdos de negocios.

“El Reino Unido ha declarado que será el país occidental que estará más abierto a China. Esta es una decisión visionaria y estratégica que favorece el propio interés a largo plazo de Gran Bretaña”, dijo Xi en una respuesta escrita a las preguntas de Reuters.

“China espera colaborar con el Reino Unido en una gama más amplia de asuntos, a un nivel más alto y con mayor profundidad.”  (completo aquí)

En resumen, estoy convencido que sí, Gran Bretaña apuesta a China. Para China… creo que es otra apuesta más, no la menor, por cierto, pero congruente con una política de “diplomacia en todas direcciones”. Creo que deberíamos aprender de esa sabiduría oriental, con la prudencia que nuestro menor tamaño y fuerza nos recomienda.


Burbujas en todos lados. Hasta en China

julio 7, 2015

Bubble-Mao

Sin comparar dos situaciones, tan diferentes como pueden ser en el mismo planeta, vale la pena tomar nota de la burbuja que estalla en el mercado búrsatil chino, como han estado insistiendo algunos comentaristas. Puede provocar ondas más grandes, y más importantes para nosotros, que la que se desarrolló en la eurozona.

Decía este domingo El País:

Lo urgente muchas veces no deja ver lo importante. La mayor parte de las miradas de los inversores se dirigen estos días a la crisis de Grecia. Sin embargo, en el mercado bursátil chino se están danto una serie de movimientos que quizá tengan un impacto mucho mayor para el devenir de los mercados financieros a medio plazo. El principal índice del gigante asiático, el Shánghai Composite Index puso fin a su mayor periodo alcista el pasado 12 de junio, cuando alcanzó máximos. Desde entonces acumula una caída cercana al 30%. En las últimas tres semanas el mercado chino ha perdido el equivalente a 2,8 billones de dólares (2,52 billones de euros) de capitalización bursátil.

El recalentamiento de muchas acciones tras una larga fase alcista, las señales de desaceleración de la economía china, el elevado endeudamiento de muchos inversores que operan en acciones locales y la volatilidad de los mercados internacinales están destrás de las fuertes caídas de las últimas semanas.

Las autoridades chinas investigan también posibles manipulaciones del mercado y han puesto coto a determinadas operaciones de ventas de acciones en corto. Por su parte, las principales firmas de intermediación bursátil chinas anunciaron ayer el lanzamiento de un fondo conjunto valorado en 19.300 millones de dólares. El objetivo del fondo es comprar acciones de compañías locales y frenar así el desplome de las cotizaciones“.

Hoy se preocupa el Wall Street Journal:

La enérgica respuesta de China al derrumbe de las acciones socava su compromiso de permitir que el mercado juegue un papel decisivo en la economía y corre el riesgo de afianzar la creencia de los inversionistas de que Beijing siempre los rescatará.

Durante un tenso fin de semana, el gobierno lanzó varias medidas para frenar la ola de ventas que en las últimas tres semanas había provocado una caída de 29% en el Índice Compuesto de Shanghai. Firmas de corretaje, gestores de fondos y un brazo de inversión del gobierno se comprometieron a comprar acciones. Las nuevas emisiones de renta variable fueron suspendidas, se elevaron los límites de compra para los extranjeros y el banco central prometió proveer más fondos para que los inversionistas adquieran acciones a crédito.

Este aluvión de medidas puede contener el pánico en el corto plazo, pero algunos economistas advierten que si no se aplican con cuidado podrían alimentar otra burbuja, aunque la actual se desinfle. Los inversionistas, dicen los expertos, pueden llegar a la conclusión de que Beijing terminará rescatándolos aunque hagan inversiones imprudentes“.

A lo que se refiere el WSJ con “compromiso de permitir que el mercado juegue un papel decisivo”, es a las resoluciones aprobadas por el reciente Congreso del Partido Comunista Chino (que este blog comentó). Es que la cultura china es la única de las grandes civilizaciones que nunca tuvo una religión mesiánica: es muy difícil que depositen su fe en las leyes de la economía tal como han sido reveladas en la “nueva síntesis” :).

Pero la realidad es lo que es: si los jugadores inversores creen que pueden hacer una diferencia, tratarán de hacerla. Para minimizar las consecuencias negativas, sería necesario separar la conducción de las empresas de los vaivenes de los mercados accionarios. No me imagino cómo, pero recuerdo que hace unas décadas Peter Drucker, santo patrono de la administración moderna decía “Llegará un día en que poner empresas en el mercado será visto como hoy vemos a la idea de poner personas en el mercado“.


ACTUALIZACIÓN: Sabio chino aconseja a Grecia y a Europa

julio 1, 2015

chinMe acaba de llegar una nota de la edición internacional del South China Morning Post, y se las paso a ustedes sin comentarios (es primero de mes y la página de la AFIP está colapsada, maldición):

El premier Li Keqiang quiere que China permanezca en la eurozona; urge a los acreedores y a Atenas para que acuerden.

Li Keqiang es el señor sonriente que aparece en la foto de abajo, junto a la ministro francesa Segolene Royal. Es el Primer Ministro de China, y llegó a París para marcar el 40° aniversario de las relaciones entre China y la Comunidad Europea, y seguramente para otras cosas también.

Dice: “China es uno de los principales clientes y proveedores de las 28 naciones de la UE, y un inversor a largo plazo en los eurobonos. Estamos a favor de una UE unida y próspera, así como de la fortaleza del euro.

Es por eso que China quiere que Grecia permanezca en la zona del euro, e instamos a los acreedores pertinentes a llegar a un acuerdo temprano con el gobierno griego“.  (completo aquí)

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Nosotros y la China

junio 5, 2015

La Plaza de Tiananmen en Beijing, China

Terminando la semana, quiero volver a uno de los temas permanentes, que los argentinos tendremos que encarar, salga como salga la interna.

El mes pasado Ignacio Ramonet publicó en El Dipló un artículo sobre la emergencia de China como potencia financiera – el nuevo aspecto que más nos interesa a nosotros. Ya lo subió el excelente blog Mundo Parió, así que no tiene sentido que lo repita aquí. De todos modos, quiero copiar los tres primeros párrafos, porque me parecen un “cuadro de situación” imprescindible:

Contrariamente a lo que muchos piensan, China se halla aún lejos de representar un auténtico rival para Washington. En 2015, Estados Unidos sigue ejerciendo una indiscutible dominación hegemónica sobre el planeta. Tanto en el campo militar (fundamental) como en varios otros sectores determinantes: en particular, el tecnológico (Internet) y el soft power (cultura de masas). Esto no significa que China no haya realizado prodigiosos avances en los últimos treinta años. Nunca en la historia un país creció tanto en tan poco tiempo.
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Sin embargo, el “Imperio del medio” sigue siendo un Estado “emergente”, con gigantescas bolsas de pobreza en diversas zonas del interior, y con un Producto Interior Bruto por habitante (PIB/per capita, 2013) de apenas 6.800 dólares, semejante al de, por ejemplo, Namibia, República Dominicana o Perú; muy inferior al de, por ejemplo, España (30.000 dólares), Francia (42.000) o Estados Unidos (53.000). Pero su masa demográfica es tan enorme (casi 1.500 millones de habitantes) que su peso económico global está alcanzando niveles inauditos. De hecho, desde diciembre de 2014, en términos de poder adquisitivo global de su población, China es ya la primera potencia económica del planeta. Su economía representa el 16,5% de la economía mundial, frente al 16,3% de Estados Unidos, que ocupaba ese puesto de “primera potencia económica” desde 1872…
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Poco a poco, y a pesar de sus considerables flaquezas, Pekín va configurándose efectivamente como la única potencia capaz de establecer, a mediano plazo, una verdadera “rivalidad estratégica” con Washington. El presidente Barack Obama no se equivoca cuando identifica a China como el país que podría disputarle a Estados Unidos –en la segunda mitad del siglo XXI– su hegemonía planetaria“.

Ahora, lo que nos debe importar por encima de todo es qué pasa con nosotros. Por eso, copio aquí estas breves observaciones del lúcido Marcelo Falak:

La visita del primer ministro de China, Li Keqiang, a Brasil termina de dar forma al cambio mayúsculo que experimenta Sudamérica en sus vínculos con el mundo. Mientras Estados Unidos concentra su atención en problemas de alcance global y, en el hemisferio, en la normalización de su relación con Cuba, el régimen de Pekín irrumpe en el que fuera el patio trasero de Washington con una cantidad de dinero suficiente para asegurarle una sólida influencia.

También diluye más, si todavía hacía falta, las aspiraciones brasileñas de liderazgo y establece una relación de poder ya no con la región como un todo sino, hábilmente, con cada uno de sus países, de modo radial. La asimetría del vínculo no podría resultar, de este modo, más flagrante.

Si hasta ahora China se había consolidado como garante financiero de procesos políticos sometidos a serias tensiones financieras, como Venezuela (que recibió en diversos conceptos unos US$ 50.000 millones desde 2007) y en menor medida la Argentina (con inversiones comprometidas por US$ 20.000 millones más), extiende ahora su influencia a Brasil, la mayor economía de Sudamérica.

Si bien al gobierno brasileño no le faltan divisas en el Banco Central para hacer frente a los pagos de su deuda ni a las importaciones que precisa su aparato productivo, las necesidades de Brasil no resultan menos acuciantes. El largo estancamiento de su economía necesita como el agua  la llegada de inversiones que ni el sector privado ni el sector público locales logran movilizar.

Cabe preguntarse si ese modo de relacionamiento radial (China con Brasil, China con Argentina, China con Venezuela, etcétera), establecido ya en germen en la promesa de destinar a la región inversiones por US$ 250.000 millones en diez años (lo que pone a competir por ese favor a nuestros países) es lo que conviene a los intereses regionales.

… Así las cosas, ¿en qué condiciones se recibe la inversión china? ¿Tiende este proceso al objetivo de diversificar e industrializar nuestras economías o, al revés, a crear enormes proyectos de infraestructura para sacar hacia Oriente materias primas invariablemente crudas? Es difícil hacerse preguntas de fondo cuando lo que manda es la urgencia“.

Resulta evidente que en este momento las urgencias, de Brasil, de Argentina, determinan políticas distintas. Pero la realidad geopolítica es la que es. Argentina y Brasil están condenados no al éxito sino a ser socios. Y encarar en forma mínimamente coordinada las relaciones con China debe ser una de las prioridades de nuestro próximo gobierno.


Brasil y China, dos a quererse

mayo 19, 2015

Dilma y Li Keqiang

Hace tiempo que no escribo en el blog sobre nuestro vecino del Norte, en mi opinión “el socio inevitable de Argentina”. Tampoco lo voy a hacer esta vez, aunque la tormenta por la que está atravesando – más seria que la nuestra, toco madera – merece un análisis profundo. Ahora, apenas si tengo tiempo para acercarles algo sobre la visita del premier chino a Brasil (y a Colombia, Perú y Chile).

Por supuesto, esto está en los medios (la información de Ámbito es buena). Pero la mirada brasileña (en este tema Dilma y O Globo están de acuerdo) es interesante, y agrega algunos datos. Además, pueden practicar el portugués, que, estoy seguro, será útil. Y el mapa de abajo hace pensar.

Y si quieren leer sobre esa tormenta económica brasileña, les enlazo dos miradas, en nuestro idioma. En La Nación hay una nota bien escrita de Florencia Carbone, que – claro – plantea que el ajuste es apenas un problema temporal y necesario para reanudar la prosperidad en un año, a lo sumo. Y este posteo en el blog de Artemio, con muchos datos, nos dice que ese ajuste es solamente por la conspiración de gente mala a la que le gusta ver sufrir a los pobres.

Aquí, la visita del amigo chino, en O Globo (antes una aclaración: lo de “socio inevitable” tiene que ver también con las relaciones con China: el gigante asiático juega un rol parecido allá y acá, y es mucho más grande que nuestros dos países juntos):

Brasil assina 35 acordos com a China em visita do premiê Li Keqiang

Primeiro-ministro chinês foi recebido por Dilma Rousseff no Planalto. Acordos envolvem US$ 53 bilhões, sendo ao menos US$ 7 bilhões com Petrobras

Entre as áreas que serão beneficiadas com os acordos anunciados nesta terça, estão planejamento estratégico, infraestrutura, transporte, agricultura e energia. Também haverá cooperação entre os países nas áreas de mineração, ciência e tecnologia e comércio.

Dos 35 acordos entre os dois países, outro de destaque é o ato para cooperação na elaboração de estudos de viabilidade do projeto ferroviário transcontinental, que prevê uma ferrovia ligando o litoral do Brasil ao Peru.

… O Brasil tem a China como principal parceiro comercial. Em 2014, as exportações para o país asiático somaram US$ 40,6 bilhões, enquanto as importações chegaram a US$ 37,3 bilhões, resultando em um fluxo comercial de US$ 77,9 bilhões, segundo dados do Ministério do Desenvolvimento, Indústria e Comércio Exterior (MDIC). Entre janeiro e abril deste ano, o comércio entre Brasil e China acumulou US$ 21,7 bilhões“.   (completo aquí)

Del proyecto ferroviario transcontinental que mencionan, encontré este bonito mapa en la BBC. Y me hace preguntar ¿cómo andan los proyectos ferroviarios trasandinos entre Argentina y Chile? La distancia es mucho más corta.

ferrovia


Éramos pocos, y gruñó un viejo león

febrero 15, 2015

British-Lion

Repasando las “noticias” del domingo – práctica por lo general aburrida, pero la bloguería es un sacerdocio – el programa me avisa de un titular de hoy del Sunday Express (un diario inglés popular y patriotero. Bueno, todos ellos lo son):

China vende aviones de combate a la Argentina capaces de atacar a las Islas Malvinas

(En el original dice Falklands, claro) Londres. La medida, que elevó aún más las tensiones en el Atlántico Sur la noche anterior, sigue a la visita de tres días de la presidente Cristina de Kirchner a Beijing la semana pasada, en la que Argentina consiguió 15 acuerdos económicos y significativas inversiones financieras para reforzar su economía en crisis.

Esto viene después de una decisión de Buenos Aires de abandonar las conversaciones con Vladimir Putin para asegurar doce bombarderos Sukhoi Su-24 “Fencer “, capaces de llegar a Port Stanley.

Anoche algunas fuentes revelaron que el acuerdo con Rusia, informado por el Sunday Express en septiembre, se había estancado después de una serie de retrasos y las preocupaciones sobre el mantenimiento post-venta.

Ahora Argentina tendrá veinte de los aviones de combate más avanzados del mundo.

La señora Kirchner ha provocado constantemente preocupación en el Foreign Office con su campaña que trata de generar apoyo político internacional para las islas para ser devueltos a Argentina“.  (completo aquí)

¿Algo que pueda agregar a esto? En lo que hace a lo técnico, he escuchado quejas sobre el servicio post-venta de los rusos, pero no soy experto en el tema. Tal vez mi amigo Daniel pueda aportar algo.

Ahora, si la noticia es cierta o un bolazo del Almirantazgo británico para conseguir más presupuesto, no tengo certeza. Jane´s, que es lo más serio en el tema armamento, anunció hace diez días que “Argentina y China han formado un grupo de trabajo para analizar la incorporación a la Fuerza Aérea Argentina de un nuevo caza chino … Desde hace algunos años Argentina ha estado tratando de reemplazar sus anticuados y cada vez más fuera de servicio Dassault Mirage IIIEA, IAI Dagger, y las flotas de combate McDonnell Douglas A-4 Skyhawk con un tipo nuevo y más capaz“.  (completo aquí)

En cualquier caso, es interesante que el gobierno de CFK esté evaluando nuestro necesario rearme. Valdría la pena que los precandidatos empezasen a hablar sobre el asunto.


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