Ahora suben las acciones argentinas…

octubre 29, 2014

-Casino

Leo recién a Pablo Wende en Ámbito: “Con subas de hasta un 6%, las acciones argentinas que cotizan en Wall Street consiguieron acoplarse a la tendencia favorable del mercado, que benefició especialmente a los emergentes. Sobresalieron los papeles bancarios, en particular el Macro (un 5,96% arriba), seguido de cerca por el Francés (5,2%) y Grupo Galicia, que ganó un 3%. Esta mejora se produce luego del fuerte repunte que tuvieron todos los bonos argentinos en los últimos diez días, en particular aquellos emitidos bajo ley local“. (sigue aquí).

Aclaro enseguida que esto no significa que está todo bien con la economía argentina, eh. Sí mantengo que, como digo siempre, sus “fundamentals” son buenos, y sirve para señalar que los escenarios de cine catástrofe conque los medios opositores ilusionan diariamente a sus lectores son guiones, nada más.

Este posteo, quedan advertidos, es otro de mis sermones didácticos, pero muy breves y elementales, eso sí, sobre la naturaleza de esta etapa del capitalismo financiero. Capitalismo tardío, lo llaman algunos, y tienen razón, porque vemos que ha pasado el tiempo de su mayor fertilidad. Pero puede ser una tarde muy larga antes del ocaso.

Al punto: los comentaristas mediáticos, para promover la agenda de turno o simplemente por ignorancia, tienden a ver en cada suba o caída importante de acciones y títulos una indicación de lo que “los mercados” – fuente de toda sabiduría relevante, según ellos – piensan de un gobierno, un país o una actividad. Pavadas.

Es obvio, por supuesto, que “la opinión” de los inversores – una construcción en cuyo armado tienen que ver tanto los mismos medios como las maniobras de los inversores más grandes – es un factor que dispara estas movidas en los precios. La caída de la Bolsa brasileña después de la reelección de Dilma Rousseff es un ejemplo recientísimo. Ahora, en esa misma nota de Wende leemos “Fue relevante la suba de la brasileña Petrobras, que rebotó un 4,6% en Wall Street tras la caída de los días previos…”. Los opinadores nos “explican” hoy que El Bradesco, el Itau y el Santander apoyaron a Dilma y subió la Bolsa. Los movimientos de los valores argentinos… están reducidos a leer los posteos de Manolo para encontrar claves.

El dato fundamental que se omite es que los mercados son un gigantesco Casino global. Esto no quiere decir – aclaro antes que un lector ahorrista se enoje – que usted, si tiene algunos pesos, no pueda hacer una buena inversión en acciones. Debe elegir bien las empresas y contar con una dosis moderada de suerte, y aguantar algunas bajas generalizadas de la Bolsa. Hay otras decisiones con más riesgo, o más difíciles de recuperar en una ocasión dada.

Pero Ud., amigo, y millones como Ud., no son los que mueven los mercados. Aunque su dinero sea una porción infinitesimal de las sumas que se mueven. Esos cientos de miles de millones de dólares de inversores pequeños y gigantescos todos los días hábiles están comprando y vendiendo bonos y acciones. Y los beneficios de esos capitales, y las comisiones de los traders que los mueven, no surgen de dividendos e intereses, no. Surgen de las diferencias entre el precio de compra y el de venta entre un día y el otro.

¿Se entiende? Para el que toma las decisiones de comprar y vender, el administrador de un fondo de inversión o especulativo (todos lo son: la diferencia es el grado de riesgo que admiten. Y cualquier fondo mediano tiene docenas de opciones de carteras para elegir), las perspectivas del país o de la empresa son un dato secundario. Le importa solamente en tanto influye sobre las expectativas de otros inversores para que el precio suba o baje ese día. Con eso es que se gana su yate.

¿Que quieren qué les diga? El viejo Henry Ford era un capitalista de una escuela anterior: patrón autoritario, antisindicalista y antisemita. Pero a veces uno lo extraña.

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¡Los emergentes nos hundimos!

agosto 8, 2013

Carlos_Wood-El_naufragio_del_Arethusa

¿Se acuerdan de esos tiempos legendarios – hasta hace muy pocas semanas – en que el Banco Mundial, y todos los “expertos”,  decían que los países emergentes éramos la locomotora de la economía mundial?

Fueron. La novísima sabiduría convencional, la que “todo el mundo” – es decir los medios del mundo desarrollado y los columnistas que ofician de repetidores en América del Sur – toma como la actual verdad indiscutible, ya ha descartado esa ilusión.

En el Financial Times – lo cito tan a menudo porque es uno de los dos diarios de negocios más leído del mundo, entre quienes leen diarios de negocios, y los ingleses, como casi siempre, consiguen dar la imagen que es un poquito más serio que el Wall Street Journallo dijeron ayer con insuperable concisión:

Los mercados emergentes se sumergen de nuevo. Este año los dividendos en dólares de las acciones de las empresas que operan en los mercados emergentes han quedado atrás de los beneficios de sus equivalentes en los mercados desarrollados por casi 25 puntos porcentuales, el peor desempeño relativo desde el default de Rusia en 1998.

En términos absolutos, los inversores en mercados emergentes sufrieron pérdidas de sólo el 8 por ciento… pero deben sentirse tontos cuando las acciones estadounidenses y japoneses han subido más de un quinto“.

Subí esta noticia porque la opinión de ese “todo el mundo” es un dato político importante – son los más ricos, después de todo, o por lo menos los que tienen los ejércitos más grandes – y porque además, una parte de nuestra sociedad tiende a repetirla como loros, sin siquiera entenderla mucho.

Pero además, en ese breve párrafo, revela la naturaleza y la debilidad de la actual etapa del capitalismo financiero – la de las últimas décadas. Hay una clase de inversores de todos los países – incluído argentinos, como no – importante por su número – decenas, quizás hoy ya cientos de millones en el mundo – y porque son los dueños de los famosos “capitales internacionales” – que se ha habituado a buscar – a través de fondos de inversión, usualmente – la valorización financiera de sus activos.

Nada nuevo en la historia, por supuesto. Pero la amplitud de ese fenómeno, y el haberse convertido en la principal, de lejos, fuente de inversión, ha hecho que el decisivo y casi único criterio de valor económico es el beneficio esperado. Porque ese es el que determina el precio de los valores, que se compran y venden continuamente en el Gran Casino Global.

Ya no es, como en siglos pasados, el oro, o la tierra, o el trabajo. Tampoco el tamaño de las empresas, ni siquiera las ventas. La única pregunta relevante es ¿A cuanto cerró en Nueva York, en Londres, en Frankfurt, en Tokio? Últimamente, también en Shangai.

Justamente, el tema de moda, la desaceleración del crecimiento de China, es el que hace que las expectativas de crecimiento de los emergentes, nosotros, haya disminuido.

Por supuesto, ese es el criterio de los que están apostando en el Casino. Pero como son muchos, y manejan mucho dinero, nos importa a todos. Trataré de acercarles algunas cosas que ayudan a entender nuestra situación en este Nuevo Mundo Infeliz. En el tiempo que deje libre la campaña electoral, claro.


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