Gobernando II – El reportaje a Kicillof

agosto 28, 2015

Axel

De vuelta en Argentina, estuve tratando de actualizarme sobre lo que había pasado – si algo – en la actualidad política y económica de nuestro país en estos diez días. Más allá de los fuegos artificiales que acompañan toda campaña electoral en nuestro país – acentuados por cierta histeria de parte de los que no se ven favorecidos en las encuestas – lo que encontré interesante es este reportaje al ministro de Economía KIcillof en La Nación del domingo pasado.

Pienso así porque es una defensa reposada e inteligente de sus políticas por el funcionario clave en esta etapa (reconocido como tal por la Presidente, que tiene la básica inclinación KIrchner por concentrar los reflectores). Por supuesto, presenta los aspectos positivos – que, en mi opinión, son ciertos -, pero además lo hace con una visión realista de las dificultades… y de los objetivos buscados. Bien diferente de las fantasías opositoras y del autoengaño – real o fingido – de los partidarios que querrían levantar la consigna “Keynes y Cooke, un solo corazón“.

También me pareció oportuno subirlo al lado del posteo que ya había tomado de Contradicto. Son muy distintos, claro: el posibilismo práctico del funcionario y la irresponsabilidad de un bloguero (como yo). Pero creo que el bloguero apunta a un factor decisivo que el funcionario, atado a los problemas inmediatos, no le da el énfasis que corresponde: la inversión (no es que lo pase por alto: habla de la participación accionaria del Estado en las empresas, que tiene que ver mucho con el tema).

Pero sobre ese asunto tengo ganas de extenderme en otros posteos. Por ahora, les invito a leer el reportaje (suprimí alguna palabería periodística y respuestas del ministro que entendí convencionales, como su evaluación del “dólar blue”, que, inevitable, el diario eligió para titular el reportaje.

-Hablemos de la herencia que le queda al futuro gobierno?

Mi análisis es que herencia hay siempre, porque la historia opera por acumulación, en término de todo lo que hemos hecho en estos 12 años. Lo que hicimos, lo que no hicimos y lo que se hizo en estos últimos 40 años es toda herencia. La Argentina duplicó su producto bruto interno en 10 años y aceleró su crecimiento.

-¿La inflación es la contracara de ese crecimiento?

Cuando asumí en el Ministerio de Economía, lanzamos nuevas estadísticas de precios, el IPC-Nacional Urbano, que es nuestro nuevo índice, que es novedoso por la cobertura y por la metodología. En enero dio 3,7 por ciento y lo anuncié yo en conferencia de prensa. Si vos tomás ese 3,7 por ciento y lo anualizás, da un 44 por ciento. Obviamente, yo discutía a los que lo analizaban así, pero a partir de ese momento tomamos una serie de medidas y desarrollamos una serie de políticas que llevaron a una desaceleración inflacionaria muy fuerte, que hoy hace que, en mis estadísticas, estemos en 1 por ciento. Para Melconian incluso, estamos en 0,9 por ciento.

-¿A qué lo atribuye?

Hubo una desaceleración clara de la inflación para todo el mundo. Cuando se dio ese número, que para mí estuvo condicionado por cierto corrimiento cambiario, hechos internacionales y precios de las commodities, a mí me dijeron que la única forma de reducir la inflación era reducir el gasto, bajar la liquidez, abrir la economía y endeudar nuevamente al país. Ese plan de cuatro puntos es el plan permanente que ellos tienen: sea por inflación, sea por problemas de industria, por actividad, por economías regionales, siempre quieren aplicar el mismo plan: bajar el gasto, reducir el crédito público, abrir la economía -eso quiere decir el libre comercio en todas las ramas- y por último endeudar.

-Se hicieron correcciones…

(Esa baja en) los números de inflación que reconocen los privados son más grandes que las mediciones mías. Porque ellos decían seis puntos de inflación. Para ellos hubo un parate tremendo en el incremento de precios. Pasa que no se hizo con medidas de ajuste, pero se hizo. Yo el otro día escuchaba a Broda ante empresarios, comentando algunas cuestiones que si las dijera yo, dirían que el ministro niega la realidad, es optimista y demás. Broda dijo que la economía está creciendo de nuevo, la inflación se está desacelerando fuertemente…

-¿Para usted Broda ahora es K?

(Sonríe) No… creo que dice la verdad en este punto. El nivel de reservas está bien; las brechas cambiarias, según él, están bien. El único problema es que así no puede ganar la oposición. Son palabras de Broda, un recurrido consultor, muy buscado por empresas. Yo sé que él tiene mucho trabajo dando pronósticos sobre el estado de la economía. Ante eso, digo que le faltaría decir a Broda cómo se logró todo eso. Y se logró con medidas contrarias a las que él recomendaba. Como no pueden negar que las cosas vayan así, pero han negado que haya problemas internacionales, aunque ahora lo van a reconocer, dicen que la cosa hoy anda bien, pero el año que viene va a explotar.

-Existen indicadores concretos que marcan un deterioro?

Esto lo vienen haciendo desde hace 12 años: primero dijeron que la cosa no anda bien, pero cuando la gente se da cuenta de que no anda mal, reconocen que anda bien y nos dicen que este plan -el nuestro- crea desequilibrios, que el año próximo va a explotar pero eso no pasa.

-Pero hoy no hay superávits gemelos como los que sí tuvo Néstor Kirchner…

Bueno, pero ahí también criticaban, después decían que era espurio…

-¿Qué piensa más allá de la crítica?

Yo lo que quiero decir son dos cuestiones. Hay superávit externo. El año pasado fue de US$ 6653 millones. Así que hay buen superávit, sobre todo en una región donde hay déficit. Pensemos que Estados Unidos tiene ¿hace cuánto? 20 o 30 años déficit externo…

-Históricamente, los superávits gemelos eran clave…

¡Por eso, por eso! El superávit externo permanece a pesar de la depresión del mercado internacional. Después está la cuestión fiscal. Yo me traje algunos números para no olvidarlos. Te digo cómo da hoy el déficit fiscal argentino en relación al producto bruto, que es como realmente se mide. A junio, última cifra publicada, es de 3,9 por ciento de déficit. Latinoamérica entera tiene 4,9% de déficit. Y son estadísticas del FMI no nuestras.

-Me sorprenden sus fuentes…

No, lo que pasa es que en este diario suelen darle más credibilidad a esas fuentes, te cito las tuyas para que no desconfíes. Y Estados Unidos tuvo un 4,2% de déficit en el mismo período. O sea que el nuestro no es un número exorbitante. Estamos aplicando, ante la situación internacional (entre lo de Grecia, los problemas de Brasil, los problemas que muestra China, todos reconocen un panorama internacional adverso), los números de déficits son como los de Brasil, que hasta hace poco era el mejor alumno, pero ahora está un poco cuestionado. Y el mundo entero anda en 3,4 por ciento. Entonces no estamos desalineados.

-¿Cuánto influye el contexto?

Cuando la economía internacional está floja hacemos política expansiva. Eso es gastar más. Y desde Keynes a esta parte siempre -porque se salió de la gran depresión de esta manera- se aplicó lo mismo: el New Deal fue esto. Y hoy estamos en una crisis internacional. No estoy comparando las dos cosas, ni tampoco es que Kicillof pide un new deal.

-Era un buen título…

No, lo que quiero decir es que la economía externa va mal, y eso te afecta la economía interna, entonces te reduce la actividad y te hace caer la recaudación. Vos, sin embargo, en vez de acompañar, con los gastos, la caída o desaceleración de la recaudación, gastás más, porque estás haciendo política anticíclica. Eso te genera un déficit transitorio.

-Es de corto plazo…

¡Preguntáles a las grandes economías del mundo! Por ejemplo, Estados Unidos tiene estas tasas de déficit hace años. Está bien, ellos imprimen dólares. Yo lo que estoy diciendo es que hago política anticíclica. ¿Por qué? Porque nuestra preocupación es que la situación internacional no tenga efectos adversos sobre el empleo, la producción y las condiciones de vida de los argentinos. Esto comenzó en 2008, y todavía no terminó.

-¿Por qué?

Ahora, la reactivación del comercio internacional viene muy floja. Cuando le empecemos a vender algo a Brasil, a China, y suban los precios de lo que exportás, ahí la política económica no tiene que andar como rueda de auxilio para el sector privado. Cuando empieza la incertidumbre, lo primero que se retrae es la inversión privada, lo cual está bien: el privado es el que calcula, estima, escucha. No es el que, probablemente, conozca todo el cuadro. Pero está en todo su derecho de no invertir su plata. Lo mismo ocurre con el consumidor, que tal vez reduce su consumo.

-O sea, ¿si el privado no invierte, la economía se frena?

Como el sector privado puede retraer su inversión en un contexto desfavorable, el Estado lo que hace es inyectar recursos a la economía y hacer planes que estén encaminados a expandir la demanda. Una vez que se normaliza la situación, el privado acompaña, cosa que se está advirtiendo desde el segundo trimestre de este año con la construcción privada, la demanda de autos y el turismo, entre otros. Pero en el medio vos empezás a acelerar el gasto cuando tus ingresos no están acelerando. Como nosotros venimos teniendo superávit fiscal sin problema… no tenemos vocación por el déficit, de ninguna manera.

-El Estado ganó mucho terreno

¿Por qué? La inversión privada y el empleo privado son importantes. El Estado solo explica el 25 o el 30 por ciento, o sea que esta es una economía privada. Ahora, hubo una época en el empresariado argentino -la época liberal-, donde en las empresas tenía más injerencia el gerente financiero que el gerente de producción. Era más negocio la timba que la empresa.

-¿Hay dólares para los vencimientos por pagar en octubre?

Me acuerdo del año pasado, cuando decían que no iba a haber dólares para pagar el Boden 2015, que era un vencimiento muy grande y lo tenemos desde hace 10 años. Todo el mundo sabe que tenemos los dólares para pagar en octubre. Lo que dije en ese momento es que no teníamos problemas, y teníamos las reservas en U$S 25.000 millones. Pueden estar las interpretaciones y los malintencionados, pero también está el dueño del bono. Si un dueño del bono piensa que no vas a poder pagarlo, se muere de miedo. Ese precio no había caído, pero igual decían lo contrario.

-¿Hoy cómo lo evalúa?

Podemos pagar, fijate el precio del bono, que está en 103 dólares. El mercado da por descontado que podemos pagar. En ese momento, yo dije que si alguien creía que no le podíamos pagar que viniera, que le dábamos efectivo. No vino nadie: creo que fueron US$ 87 millones sobre US$ 6000 y pico. O sea, el mercado lo demostró. Ahora hay una corriente de opinión que quiere meter miedo con el dólar. Entonces teníamos US$ 25.000 millones, ahora tenemos US$ 34.000 millones. Yo creo que la solidez financiera es el resultado del desendeudamiento, que nadie discute.

-Se habla mucho del endeudamiento interno.

Vamos a los volúmenes, a las magnitudes. La Argentina entra a la crisis de 2001 con una relación entre lo que debe y lo que produce del 166 por ciento deuda / PBI. Debíamos más de un PBI y medio. Hoy toda la deuda pública y privada, en pesos o en dólares, no supera el 40 por ciento. Y somos uno de los países -lo dijo McKinsey, para tomar fuentes privadas- que más se desendeudó entre 2007 y 2015.

-El Banco Central y la Anses…

(Interrumpe) ¿Qué me podés decir? Y bueno, que la Argentina debe a otras agencias del Estado. Eso, en otros países, no se computa como deuda. Ante la evidencia indiscutible de que la Argentina se desendeudó como nunca en su historia dicen que le debemos en pesos al Banco Central, no sé de dónde sacan eso. ¿El Tesoro de los Estados Unidos cómo hace para crecer? Emite deuda… es lo mismo.

  • Los industriales: ¿en guerra? “Los de la UIA se están matando. Me parece que hay gente que tiene una valoración muy negativa de este período, y gente adentro que tiene una valoración muy positiva. Por supuesto, con matices. Lo negativo no, porque dicen que es todo malo. Los que ven algo positivo dicen que hay cosas que faltan, igual que nosotros”, agrega respecto de cómo ve él la interna en las huestes de la Unión Industrial.
  • El rol del empresario. “Es central. Fundamental. Creo que este gobierno, así como pasó en la época de la industrialización de la Argentina, tiene al empresario como una de las fuerzas motoras del crecimiento económico”
  • La devaluación del yuan “Hubo movimientos monetarios, cambiarios y de precios de los mercados internacionales. Es una instancia más de 2008 con la crisis de Lehman Brothers y es la enorme volatilidad e incertidumbre que marca hoy a los mercados.”
  • La caída de la soja “Estamos mirando con mucha atención lo que ocurre con los precios de las monedas y de los bienes. Si Estados Unidos decide marcar el fin de la crisis y modificar su tasa de interés las monedas y los bienes de los demás países en particular de los emergentes van a sufrir oscilaciones.”
  • Participaciones estatales “Las acciones se compraron muy caras y después bajaron de precio. Hicimos un negocio muy malo en la compra y ahora no se prohíbe la venta sino que se preserva. Quien va a decidir eventualmente la venta es el Congreso con una mayoría de al menos dos tercios.” El FGS tiene cerca de 560.000 millones de pesos de los que un 15% se compone de las acciones.
  • En qué se equivocó “Todos los días debo cometer una saga de errores. Uno está sometido a demasiadas decisiones. Creo que grandes equivocaciones, en materia de política económica no tuve. Mirá, hay decisiones que tomó la Presidenta, como esto de negociar fuerte con los fondos buitre, y se dividía la estantería: había quienes decían que era un error y que había que ir a pagar, y otros decían que está bien defender intereses permanentes y soberanos del pueblo. Pagar, para mí, hubiera sido una ruina. Todo depende de cómo termine saliendo la historia para ver en perspectiva si te equivocaste o no. No es que un error en el terreno de la economía lo reconocés a los dos minutos“.
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Para las lecturas del buen K

agosto 1, 2015

I

(cliquear encima para ampliar)

En serio, tengo entendido que la idea es presentar desde miradas bien diversas, pero todas afines a la experiencia de estos doce años, un panorama de conjunto de la experiencia kirchnerista, y de su futuro. Después que la lea, les digo si creo que lo consiguieron.


Un vistazo a la realidad

julio 21, 2015

Medusa

El título que tenía en mente para este posteo era “Una pausa en la campaña, para mirar la realidad“. Pero se me ocurrió que era arrogante y poco realista. La campaña electoral, las primarias y su culminación, las elecciones en octubre son una pieza fundamental de nuestra realidad: la forma en que se elige al que va a tomar las decisiones en el Estado nacional y que va a elegir a quienes las lleven adelante. También, van a decidir el mayor o menor peso – ocupación de cargos legislativos y ejecutivos locales – de las fuerzas políticas que, hasta cierto punto, van a condicionar esas decisiones.

(Muchos dirán, rápido, que las decisiones más importantes, las que afectan a fondo nuestro destino, no las tomará el que resulte elegido a la cabeza del Estado. Es probable. Pero eso no cambia el hecho que el Estado es la herramiente que tenemos los argentino para defender nuestros intereses. Que no siempre – bah, que pocas veces – se usa así, puede ser cierto. Pero es la que tenemos).

Vuelvo al punto: Hay partes de la realidad que son, obvio, muy resistentes a la política, es decir, a la voluntad de los pueblos y de los gobiernos que se dan. La demografía, la geografía, hasta la geología se pueden modificar (véase el fracking, por ejemplo), pero es a través de procesos muy lentos, que exceden la duración de cualquier gobierno, con o sin reelecciones. La economía… es un caso complejo, porque toca todas las actividades humanas. Que son complejas y diversas, cómo no.

Entonces, dejo de lado por un rato algunos borradores interesantes – el pos-macrismo, el sciolismo en formación,… – y proponerles pensar en desafíos económicos que no dependen de la voluntad más o menos firme de un gobernante – o de un electorado – sino de elaborar políticas que no están en la valija de herramientas de los ministros del ramo. Es a eso a lo que me refiero como la “realidad”, porque es la cara que convierte en piedra a los que no saben cómo mirarla.

Les confieso que me puso a pensar en esto este artículo de Santiago Costa, que alguien – no recuerdo quién – acercó al blog. Lo recomiendo: enfrenta los problemas, y dice cosas valiosas. Pero es algo largo y muy “relato”: cae en la tentación frecuente en los economistas no aferrados a la síntesis ortodoxa y quiere dar una sola explicación para todo el proceso de nuestra economía. Si me animo, voy a encararlo más adelante, por partes.

Pasa que hay un análisis más concreto, reciente, enfocado en el problema clave para los que pretendemos una Argentina desarrollada, y – lo sorprendente – ha sido hecho por alguien con altas responsabilidades en este gobierno, en el reportaje que le hace un periodista oficialista. Me refiero, claro, a la entrevista que Horacio Verbitsky le hizo a Axel Kicillof.

Es probable que la mayoría de ustedes lo haya leído. Es muy divulgado, hasta por TV. Pero la primera parte, la más larga, trata sobre los fondos buitres. Un tema importante, por cierto, pero en alguna forma simple, depende mucho de la voluntad política del gobernante y de los costos que la mayoría del pueblo esté dispuesta a asumir.

En la última parte, Kicillof habla de la industria. Les sugiero que lo lean con atención. Me parece que da para discusiones interesantes. Después, seguimos con la campaña.

–Producir cualquier cosa en la Argentina requiere de importación, muchas veces de insumos, de maquinaria. A medida que la economía crece, se produce más, se sustituyen importaciones y la gente está mejor y puede comprar más, pero también se manifiesta la necesidad de divisas.

–Esto quedó disimulado durante los años de altísimos precios del complejo agroexportador. La restricción externa reaparece, entre otras cosas pero no sólo, por la baja del precio de las oleaginosas y entonces se ve una industria automotriz que ha generado actividad y creado empleo pero tiene un nivel de integración de piezas locales que no pasa del 17 por ciento.

–Esos son dos temas centrales. Del lado de la industrialización llamémosla liviana, han nacido montones de nuevas empresas, muchas de ellas pequeñas, medianas, algunas que ya son grandes y han recorrido ese camino que incluso les permite exportar. Ese camino de reindustrialización tiene que hacerse con el liderazgo del estado, porque el libre mercado, el liberalismo no nos lleva a la reindustrialización del país.

–En ningún país del mundo fue distinto, ni en Alemania ni en Estados Unidos ni más recientemente en Corea.

–O en China. Se necesita un liderazgo del Estado para reindustrializar pero tiene que ser un liderazgo inteligente y acompañado por un sector privado que tenga esa voluntad de sustituir algunas importaciones, que invierta más y con sentido nacional.

–Esto se vincula con el otro tema. Porque las clases dominantes argentinas no han reducido su nivel de consumo, con la dolarización lo que fugan es la inversión.

–Necesitamos más dólares porque buena parte de la inversión industrial requiere máquinas y algunos insumos que se producen afuera. Necesitamos que esas máquinas se empiecen a producir en la Argentina. Hay máquinas de ciertos sectores que sólo se producen en uno o dos países del mundo. Hay que adquirir esas máquinas, avanzar en la tecnificación y seguir sustituyendo. Y por el lado de los insumos hay que ir para atrás y para adelante en la cadena productiva para poder sustituirlos. Ciertas ramas industriales como la automotriz o la electrónica liviana son muy difíciles de sustituir porque se han concentrado a escala internacional. No es un problema de la Argentina, es un problema mundial. Las cajas de cambio, las computadoras de los nuevos autos, las nuevas tecnologías de embrague, de conducción, se producen en pocos países y muchas veces las casas matrices retienen la parte más tecnificada de los componentes de los autos para que se produzcan en sus sedes centrales. La Argentina tiene once terminales pero esto no quiere decir que produzcamos autos, esto quiere decir que montamos los coches, lo cual también pone mucha presión porque nos piden que tengamos salarios bajos en dólares.

–Esa intervención inteligente del Estado debería girar sobre dos ejes. Uno, aumentar todo lo que se pueda el nivel de integración de la industria automotriz, que en vez de 17 % sea el 30. Dos, orientar la inversión hacia aquellos sectores que satisfagan necesidades populares con sus productos y que no sean deficitarios en el balance de pagos. Al revés de los telefonitos, donde la integración no pasa de la cajita y el folleto.

–El problema de la industria automotriz en cierta manera está resuelto con algunas líneas nuevas. Por ejemplo, las nuevas camionetas 4×4 enormes que se fabrican ahora en la Argentina permiten trabajar con las empresas y condicionarlas para que haya mayor integración. En los modelos viejos las cartas están echadas, parte se produce en Brasil, parte en la Argentina y es un trabajo de todos los días obligar a que traigan más producción nacional…

–Y definir qué tipo de producción nacional, porque no es lo mismo el asiento que el motor.

–Obviamente tenemos que volver a producir motores y en los últimos tiempos hemos tenido un avance muy fuerte en estos condicionamientos a los inversores extranjeros. De las once automotrices que hay en la Argentina ninguna es nacional, se llaman Ford, Fiat, Volkswagen, empresas extranjeras que se han venido a instalar al país porque vendemos autos caros. Los autos tienen que ser más baratos y con más integración nacional. Pero éste es un trabajo que tienen que hacer todos los países del mundo, porque en el extremo hay países muy cercanos, como Chile o Uruguay, que no producen, importan el ciento por ciento. O sea que ese 17 por ciento es malo pero es mejor porque nuestra industria autopartista todavía subsiste pese a la ola de transnacionalización de la producción automotriz.

–El mundo cambió y hoy no es posible tener el 90 por ciento de integración que había en la industria automotriz hace medio siglo, pero de ahí al 17 por ciento actual…

–Este es un fenómeno internacional. La cuna de la industria automotriz en Estados Unidos hoy no produce más autos. Detroit se desindustrializó completamente. Esta es una pelea que requiere muchísimas agallas, decisión y condicionamiento a las empresas. Es un tema central. Cuando han venido a radicarse nuevos modelos, hemos podido trabajar mejor pero es una tarea permanente. En los modelos nuevos la integración llega al 30 por ciento y apuntamos al 40. Además tenemos que impedir que nos roben con los precios de transferencia. Por la computadora y los componentes electrónicos te cobran cualquier cosa. ¿Cuánto sale hacer la computadora que va en determinado auto? Estamos trabajando muy fuerte para que no nos estafen, para que cobren acá por ese componente lo mismo que cobran en otros países. A veces eso lo mantienen como secreto. Hemos avanzado mucho con la Aduana y con los convenios de intercambio de información que ha firmado la AFIP, para que el mismo componente nos lo cobren lo más barato posible. De otro modo están traficando ganancias y te cobran muy caro algo que no tiene precio porque es una transacción adentro de la firma. Le vende tal vez la empresa matriz a la empresa local a un precio interno, se llama precio de transferencia. Esto también distorsiona el dato de integración nacional, porque te cobran muy caros ciertos componentes. Todos los países del mundo lo han sufrido. Hoy los celulares son más importantes que el DNI, que la billetera…

–Eso lo dice porque Randazzo ya no es candidato.

–Hay un cambio cultural, y los celulares se producen en uno o dos países del mundo. Entonces todo el mundo está sometido a comprar celulares que se producen en el extranjero. Si te ponés a producir un modelo, mientras lo estas diseñando ya es viejo, cambió la tecnología y es más chiquito y más veloz. Hay que sustituirlos cada vez más rápido y este dinamismo en las marcas pasa también con los televisores. Es una fiebre de consumo vinculada a un cambio cultural y tecnológico que hace más vulnerable la economía del país. La Argentina tiene unos 60 millones de celulares, es una cosa de locos, y los compramos en el extranjero. Una parte se fabrica en el país pero es la menos tecnológica, no llega al 1 por ciento. Y además el kit para armar el celular suele ser más caro que el celular ya armado. De forma tal que si vos querés industrializar una parte del proceso te lo cobran más caro y necesitás más divisas. Quieren forzarte a importar todo. Y si importás la balanza comercial en ese sector es absolutamente deficitaria. Y la escala de la Argentina no alcanza para producir porque nosotros somos un mercadito para estos productos. Entonces tendríamos que convertirnos en una plataforma para exportar por lo menos a toda la región. Estas son las discusiones que hemos tenido con los productores de celulares y con los países productores“.


En una librería inglesa

julio 3, 2015

in an english bookshop

El amigo Víctor Arreguine me hizo llegar esta foto de una vidriera en Londres hace algunos minutos, y no puedo resistirme a compartirla. Ah, para los que no se manejan con el idioma de Shakespeare y John Lennon, les traduzco “Si no puede entender lo que están diciendo los economistas, es porqué están mintiendo” Axel Kicillof, Ministro de Finanzas, Argentina“.

(Acabo de ver que ya la subió a su blog el licenciado Baleno, que da más detalles: “Scalabrini Ortiz decía que la economía era muy simple, y que si uno no entendía a un economista es porque el economista quería robarlo. La frase, algo retocada, ha llegado de una curiosa forma a Londres. Si uno se baja en la estación Souhtwark y camina unos metros por la calle The Cut, allí, a unos 500 metros del Big Ben, en el numero 51 se va a encontrar con la librería The Calder. Que tiene esta foto en su vidriera“).


La guerra de los buitres – Noticias del frente de batalla

junio 6, 2015

buitres

Mi amigo Contradicto me recordaba en un tuit que en estos días se va a cumplir un año del momento en que la Suprema Corte de los EE.UU. nos bajó el pulgar (i.e.: el pedido por certiorari en los casos  ARGENTINA V. NML CAPITAL, LTD., ET ALEXCHANGE BONDHOLDER GROUP V. NML CAPITAL, LTD., ET AL – la pelea con los fondos buitres – fue rechazado).

Y agregaba: “Un año. No pagamos nada. No embargaron nada. Nos prestan. Feliz cumple!“. Tiene razón. Es una descripción objetiva de los hechos, que contrasta con las profecías de quiebra y destrucción que se repartieron generosamente en ese momento.

Hay que tener claro que esas profecías – aunque hayan sido hechas, como lo fueron, con todas las ganas que Argentina sea derrotada en esta pelea – tenían una base fáctica: enfrente estaba, como actor principal, un fondo buitre poderoso y decidido, que ya había torcido el brazo de otros países. Y detrás suyo, avalándolo, se puso el sistema judicial de los EE.UU. y las herramientas de formar opinión con que cuenta el sistema financiero global.

Me resulta evidente que el gobierno argentino – bah, la Presidente – hizo una lectura acertada de los límites a la presión a la que Argentina podía ser sometida, y de nuestras posibilidades de resistirla.

Es cierto – tenemos que tenerlo claro, también – que un año es un plazo corto en la vida de las naciones. Esta ha sido, en todo caso, una victoria táctica. Ahora, igualmente es cierto que aunque un año tampoco es mucho para un fondo buitre – su negocio son los litigios largos – ha sido un año más sin cobrar, y nada indica que Argentina esté forzada a pagar algo en un plazo determinado. El Sr. Paul Singer no ha elegido su actividad por razones de salud, ni por ningún compromiso con la santidad de los contratos. Está en esto para ganar dinero, y la situación puede ser un poderoso incentivo para que él negocie.

En todo caso y por ahora, la guerra continúa. El sentido del posteo es comentar algunas noticias de las nuevas batallas en curso – es extraño que no se hayan comentado en la blogosfera, pero el tema de las alianzas y listas los tiene obsesionados, parece – y apuntar hacia un posible lugar de decisión.

Una es negativa (al menos en una primera lectura):

El juez Thomas Griesa habilitó al grupo de acreedores conocidos como “me too” para que puedan exigir los mismos derechos que obtuvieron en los tribunales de Estados Unidos los demandantes liderados por el fondo buitre NML.

Esta orden judicial alcanza a 36 reclamos judiciales de bonistas que, en conjunto, poseen bonos por 5300 millones de dólares. Dentro de ese grupo están los demandantes originales de la causa pari passu, los fondos NML, Aurelius Capital y Blue Angel; otros fondos de inversión, como Trinity o EM, de Kenneth Dart, y varios ahorristas. Estos acreedores deberán avanzar con otro pedido para definir el monto final de su reclamo“.

Por supuesto, Argentina apelará el fallo, al que calificó de “insólito y aberrante“. Más allá de las posibilidades de esta apelación – escasas – hay un aspecto que merita la segunda lectura: Este fallo podría haberse dictado en cualquier circunstancia, aún si Argentina hubiera cumplido con los usurarios términos del fallo original. Esos bonos pre-2001, defaulteados, estaban disponibles en el mercado para un nuevo litigio. En otros términos, este fallo es un argumento para no pagar nada que no ofrezca garantías de detener el juego buitre del llitigio perpetuo.

Las otras noticias son positivas para la posición argentina:

Clearstream Banking (Deutsche Börse Group) informa a sus clientes que en breve abrirá una cuenta directa en la Caja de Valores S.A. de Argentina.

Clearstream Banking transferirá todos los valores de la cuenta de Clearstream Banking de Citibank NA, Buenos Aires, a una nueva cuenta directa de Clearstream Banking en CVSA el 17 o el 18 de junio de 2015. Un anuncio que confirma la fecha de efectividad de la transferencia seguirá en breve.

Los servicios de caja para pesos argentinos seguirán siendo proporcionados por el Citibank NA, Buenos Aires y el número de cuenta se mantiene sin cambios“.

Esto significa que, como dice Carlos Burgueño, la agencia más importante del mundo en lo que hace a los pagos de los títulos públicos soberanos se encargará de girar los fondos del pago de la deuda argentina al exterior.

Casi al mismo tiempo, Euroclear, el otro gran sistema de compensación y liquidación de valores financieros en el ámbito internacional, con sede en Bruselas, anunció que también avalará el pago de deuda en Buenos Aires.

Estas decisiones son más significativas aún porque Clearstream había suspendido estas operaciones el 31 de marzo, luego que por una decisión de Griesa se suspendiera al Citibank para realizar operaciones de pago de deuda en la Argentina. En la práctica, son apoyos de pesos pesados del mundo financiero a la decisión de Kicillof de cambiar el lugar de liquidación de los bonos locales de Nueva York a Buenos Aires.

En cuanto al “lugar de decisión”: Obvio. Es el gobierno que asumirá el 10 de diciembre.


La candidatura de Kicillof

mayo 31, 2015

Axel

Aclaro de entrada: No estoy hablando aquí de las candidaturas que deben ser registradas en los próximos 20 días. Comprendo que al ser tan inminente, el tema está en la cabeza de muchos politizados, y fantasean diversas alquimias. Es natural, pero quiero recordarles que faltan más de dos meses de campaña para las primarias, y luego un trecho más largo para el 25 de octubre. Eso es bastante tiempo en Argentina, y pueden pasar muchas cosas.

Estoy pensando en algo menos coyuntural: que Axel Kicillof siga a cargo de la economía después del 10 de diciembre de este año. Y me digo que hoy aparece como una real posibilidad, distinta del potente espaldarazo que le dio Cristina Fernández en su discurso del 25 de mayo. Por supuesto, eso contribuye a que los precandidatos, deseosos de aprovechar la buena imagen actual de la Presidente y conseguir su apoyo, hablen bien del ministro.

Estimo que hay bastante más que eso. En un momento en que el oficialismo parece – las encuestas, las encuestas – sumar una intención de voto ganadora en la mayor parte del país, los candidatos – todos los candidatos que pueden hacerlo, incluso algunos que hace poco apostaban en otras opciones – quieren asociarse a esa imagen. Eso funciona también después de las elecciones. La continuidad de un ministro de economía es una señal de previsibilidad y confianza… en tanto la política económica esté funcionando razonablemente bien. Eso hizo al comienzo de su mandato Nëstor Kirchner en 2003, cuando mantuvo al ministro de economía de Duhalde, Roberto Lavagna, por más de dos años.

Después de todo, como la misma CFK dijo en ese discurso, las decisiones fundamentales las toma el Presidente.

Ahora, debo aclarar también otra cosa (que los lectores consecuentes del blog ya saben): No soy entusiasta de la gestión económica de los gobiernos K, incluida esta última etapa. Y comparto algunas de las críticas de base que hace, por ejemplo, Carlos Leyba aquí en su blog.

Pero la misión fundamental de un ministro de economía – en especial en un país como el nuestro, con su historia de décadas de crisis periódicas, de bruscos stop and go – es evitar el descontrol de las variables. Que pagan los más desprotegidos, como siempre se dice, pero también pagó, y muy caro, el país en su conjunto. Entiendo que Kicillof ha hecho un aporte importante en esta etapa, en el sentido del crecimiento la menos satisfactoria de estos doce años, para lo que señalé una y otra vez en el blog como el logro clave de Cristina: no chocar el barco.

Me puso a pensar en esto, y me impulsó a escribir este posteo, un hecho casual: buscando material sobre los delitos cometidos por los grandes bancos, encontré además otro artículo de Miguel Angel Boggiano, Profesor de Behavioral Finance y Master en Finanzas en la Universidad de San Andrés, y gurú profesional de la City. Estaba en la página de esa Universidad.

Más que nunca, dólar a 20

por Miguel Angel Boggiano05-Oct-2014

“Kicillof está convencido de que el experimento comunista fracasó en Rusia porque no tenían las herramientas de control adecuadas. Y que el gran desarrollo tecnológico de hoy, le dará la posibilidad de controlarlo todo: los precios de cada bien y la justa ganancia de cada actividad económica”, afirmó el profesor de la Maestría en Finanzas de San Andrés. Esta nota fue publicada también aquí y aquí.

Con la renuncia de Fábrega como Presidente del Banco Central y su reemplazo por Vanoli, alguien muy cercano a la linea de Kicillof, sólo se vuelve más probable el escenario por el cual el dólar (en todas sus denominaciones) continuará subiendo. ¿Qué podemos esperar? La frase de Vanoli “Las reservas están para usarse” pone en evidencia que las reservas continuarán cayendo. Y una vez más, cuando tenemos cada vez más pesos y cada vez menos dólares, eso se traduce en un precio del dólar más alto.

El camino en el que está insistiendo el gobierno es el del control de precios. En este caso en particular, el control al dólar blue. Argentina, Venezuela y Cuba deben ser de los pocos países en los que es ilegal comprar moneda extranjera. La gran ironía del Siglo XXI es que Rusia y China se han convertido en economías liberales mientras que Argentina y Venezuela pretenden volver a transitar el camino del fracaso comprobado del marxismo justamente en Rusia y China. Ser marxista en el Siglo XXI es como negarse a utilizar el e-mail como medio de comunicación y pretender utilizar sólo cartas. Es sencillamente ridículo y anacrónico.

Kicillof está convencido de que el experimento comunista fracasó en Rusia porque no tenían las herramientas de control adecuadas. Y que el gran desarrollo tecnológico de hoy, le dará la posibilidad a el de controlarlo todo: los precios de cada bien y la justa ganancia de cada actividad económica.

La parte buena de esta manifiesta terquedad es que nos permite predecir con inusitada precisión lo que sucederá en materia económica: menos actividad, más fuga de capitales, menos dólares, más pesos. ¿Qué alternativa debería el gobierno estar investigando? Si efectivamente quiere seguir dilapidando el tiempo en esta batalla pírrica con los fondos buitres, tiene que levantar el cepo cambiario. Ese será su único modo de estabilizar e incluso hacer crecer el nivel de reservas del BCRA.

¿Intervención a los bancos?

¿Qué hay acerca de la idea de aumentar las tasas de interés? Obligar a los bancos a pagar un 23% por depósitos a plazo fijo, es una nueva intervención. Los bancos intentarán manter su rentabilidad y para eso pretenderán subir las tasas que cobran por prestar dinero. Y acá la parte interesante: ¿les permitirán hacer esto? ¿O fijarán el nivel de rentabilidad justo y razonable que tiene que tener un banco?

Esta es una alarma que no tiene que pasar desadvertida. Con discursos del estilo “ustedes ganaron mucho en los últimos 10 años”, el gobierno podría estar ideando un plan para regular, controlar y asfixiar a los bancos. Después de todo esa es su manera de razonar. En este contexto, aun cuando en lo inmediato caiga, la frondosa historia argentina en relación con el dólar nos indica que la mejor decisión ha sido siempre comprar. Esta vez no será la excepción“.

Este artículo, no hace falta decirlo, es sólo uno más de la inmensa cantidad de discursos similares que conforman el “relato” opositor. Me interesa señalar que, además de los intereses económicos y políticos que pueden estar detrás de ellos, reflejan la confianza de sus autores que eso es lo que iba a suceder. Y lo que iba a suceder no es que el dólar llegara a valer $ 20; yo también apostaría fuerte a que sucederá en algún momento del mandato del próximo presidente.

La previsión era la del plano inclinado, el descontrol que obligaría a tomar medidas cada vez más forzadas, radicalizadas o de ajuste, da lo mismo, porque igual fracasarían rápidamente.

Y esa confianza de los agoreros no se basaba en los discursos de militantes apasionados pero un poco ingenuos del oficialismo que confundían a Keynes con Rosa Luxemburgo, ni en las experiencias venezolana o de la Nicaragua del viejo sandinismo. No. Era en la historia económica argentina, la pendiente irresistible por la que empezaban a caer aún los ministros mejores discípulos de los organismos internacionales, como el de la Alianza, José Luis Machinea.

Kicillof, a mi modo de ver, ha conseguido hasta ahora manejar herramientas tradicionales de la ortodoxia – tasas algo más altas que la inflación y la devaluación, tratar de acomodar los aumentos de sueldos a las expectativas oficiales – sin que eso impacte en el nivel de consumo popular, ni significativamente en el de empleo. Si consigue seguirlo haciendo hasta el 10 de diciembre, creo que el nuevo presidente haría bien en confirmarlo.


Están apostando a Argentina ¿Por qué será?

febrero 24, 2015

Wolf-of-Wallstreet

Hace unas horas recibí una nota de Ámbito “Cupones en pesos volaron 13,6% y la Bolsa ganó 0,8%. Riesgo país cayó 3,1% a 630 puntos“. Hay que decir que no me sorprendió mucho. Me había enterado que Cristóbal López estaba comprando Ámbito Financiero (y a su hermano menor, el Buenos Aires Herald). Pero no, el empresario amigo no les ha cambiado el discurso (¿todavía?). Guillermo Laborda, su columnista estrella, nos explica en la edición de hoy “Efecto 10-D motoriza mercado (economía, no).  Los mercados siguen apostando a eso, y los resultados de las últimas encuestas no hicieron más que acrecentar la demanda de bonos y acciones: el riesgo-país acumula una caída del 12,4% en el mes“.

Además, recordé que el día anterior había leído en el indudable Clarín: “Inversores, a la caza de bonos argentinos. La recuperación de los títulos de la deuda argentina parece reflejar que la cuenta regresiva hacia un cambio de Gobierno pesa más, como dato positivo, que el menú de datos negativos como las dudas sobre la calidad de las reservas que administra el Banco Central, la prolongación sin rumbo cierto de la discusión con los fondos buitre o la creciente radicalización del discurso anti empresario de la presidenta Cristina Kirchner.

Los bonos argentinos más representativos, como el caso hoy del Bonar 24, perforó el piso del 9% y el viernes ya rendía 8,56% si se lo compraba en Nueva York. Desde que Axel Kicillof ofreció comprar los Boden 2015 a 96 dólares, esos papeles subieron y ya están a 100,7 dólares. El riesgo país bajó 50 puntos en lo que va del año, de 700 a 650 puntos“.

Entonces, tengo que decir algo: Dejémonos de pavadas. De este tema algo conozco: el mercado financiero global – ya es uno sólo – es un gigantesco casino, y el 99 % de las transacciones que se realizan en él, por el 99,9 % de los montos, son apuestas. Su asesor financiero amigo puede ofrecerle opciones para apostar sobre cualquier cosa, a favor y en contra. Pero si le ofrece una opción sobre las medidas que tome un futuro gobierno argentino dentro de diez meses y Ud. se tienta, hable conmigo primero. Tengo un stock de buzones a excelentes precios.

Hay un elemento actual, al que la Presidente hizo mención en su discurso de ayer. Bloomberg, que es gente más seria que los gurúes locales, aunque tan ortodoxo como ellos y nada amigo del gobierno argentino, lo apuntaba ya el jueves 19: “Una victoria judicial modesta de los fondos de inversión del multimillonario George Soros y del fundador de Hayman Capital Management Kyle Bass en la corte de Londres está desencadenando una reacción al borde de la euforia en el mercado de bonos argentinos“. Bloomberg, casi ofendido, hablaba de “exhuberancia irracional“. Deberían tomar en cuenta que, entre los apostadores inversores, ni Soros ni el texano Bass tienen fama de comprar buzones.

¿Explicaciones que sugiero? Existe un factor de orden general que el mismo Laborda menciona: “(Hay) una mejora generalizada en (los valores de) los países emergentes. El riesgo de ese club de naciones está bajando un 10% en febrero, con Colombia, por ejemplo, con mejor performance (caída del 15%) que la Argentina, y Brasil, más rezagado (baja del 7%)“. Pero ese factor no explica que la performance argentina esté entre las mejores. Los otros emergentes no están en default técnico, ni en los titulares de los diarios internacionales por la muerte de un fiscal.

El punto fundamental es que Argentina ha demostrado en estos meses voluntad y capacidad de pago, aún frente a un fallo del sistema judicial estadounidense que le pone severos obstáculos. Los managers de los fondos de inversión no “compran” las campañas de prensa que arman sus colegas de los (otros) buitres.

¿Alguna consecuencia estratégica? Nada para entusiasmarse demasiado. Los valores en los mercados financieros dependen de factores inmanejables por nosotros (una variación en las tasas de interés de la Reserva Federal, por ejemplo), y también del “efecto manada”. Sí podemos tomar nota que, en general, las economías de los países emergentes, incluso la argentina, se las considera, por los que apuestan su dinero, como un mejor riesgo que las de los países europe tros en problemas. Y tienen razón.

La otra conclusión es que, más allá de avatares transitorios de los “mercados” – impredecibles – un futuro gobierno no tendrá dificultades en endeudarse. Eso no me deja muy tranquilo.


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