Caso Nisman – Episodio XXIII

febrero 26, 2016

nisman

La ofensiva judicial de estos días contra la anterior Presidente tiene repercusión política y mediática. Y, por supuesto, emocional entre sus (muchísimos) partidarios. Pero como este blog tiene una tradición de análisis frío, me veo obligado a señalar que, jurídicamente, es nada entre dos platos.

La citación a indagatoria del juez Claudio Bonadio a Cristina Kirchner por la venta de dólar futuro da para un titular periodístico, pero para nada más. Es posible decir que Kicillof y Vanoli -y por la responsabilidad de su cargo, CFK- tomaron una decisión imprudente (yo creo que es así); ahora, si tomarlas fuera judiciable, no habría en el mundo gobernantes fuera de la cárcel.

Para pensar en un delito, hay que plantear que existe complicidad entre los compradores a futuro y quienes tomaron la decisión. Y, por supuesto, entre quienes, cumplido el plazo, hicieron efectivo el beneficio de esa operación criminal ¿Han visto la lista de las entidades financieras que compraron? Los que convinieron el pago a su vencimiento, fueron, obvio, los gobernantes actuales.

La indagatoria de Bonadio es, entonces, ridícula (Como lo era la presentación judicial que hace algo más de un año hizo el fiscal Nisman). Si estoy en lo cierto, la única manera que el asunto se sostenga -en el plano mediático y por ende en el político- es que Bonadio aparezca muerto en circunstancias dudosas. Pero no quiero dar ideas a nadie.

Alberto Nisman apareció muerto en circunstancias dudosas. No tengo más elementos que los que he repasado muchas veces en el blog (Pongan su apellido en el Buscador a la derecha y verán). Tampoco los tiene el periodismo, y por eso hacen contorsiones. Pero en algunos altos niveles del poder -Lorenzetti parece ser uno- se considera imprudente dejarlo en una nebulosa. Eso mismo había sugerido yo en este blog al gobierno anterior: como deberíamos saber en Argentina, nada sigue tan vivo como las muertes no resueltas.

Entonces, el caso se agitará nuevamente. Aunque la presentación ayer del fiscal Ricardo Sáenz no esté fundada en hechos nuevos, y -para desesperación de sus opositores más enconados- no aparezca nada que señale a algún kirchnerista.

Para beneficio de los olvidadizos y de los extranjeros que visitan el blog, les subo este detalle de los últimos pasos, del caso y del entorno político, que hace hoy Milton Merlo en Ámbito.

Ricardo Sáenz se transformó ayer en el primer funcionario judicial en inclinarse abiertamente por la tesis del homicidio en el caso Nisman. Fue en el marco de una ronda de consultas previas a decidir si el caso debe pasar al fuero federal o continuar en la Justicia ordinaria. Ahora la decisión será de la Cámara del Crimen que, en caso de girar el expediente a Comodoro Py, podría ordenar que un magistrado federal se haga cargo o enfocarse en los jueces que tienen causas conexas.

El fiscal general Sáenz cristalizó lo que pensaba desde el inicio del caso Nisman. Está convencido del crimen casi desde el principio, lo cual lo llevó a organizar marchas y a emitir opiniones que por momentos poco tuvieron que ver con su cargo. Todas sus acciones tuvieron un paralelo en la política. El verano pasado abrió el gremio de jueces para una foto con Sergio Massa e inició una saga de acciones con el objetivo final de ser procurador general en reemplazo de Alejandra Gils Carbó.

El triunfo del macrismo lo encontró como gestor del apartamiento de Viviana Fein de la instrucción (su rol en una cena de fiscales sobre finales de 2015 fue clave para que Fabiana Palmaghini aceptara asumir la investigación) y ayer se alineó con la querella en una teoría que es la que se comparte en múltiples sectores del Gobierno.

El movimiento de Sáenz debería ahora encontrar algún eco en la Sala que integran Marcelo Lucini, Mario Filozof y Rodolfo Pociello Argerich. El segundo es el mentor de Palmaghini y estará de acuerdo en conceder el deseo de la jueza que es despegarse de un caso en el cual hay negligencias y demoras ostensibles. Palmaghini suele recordar el tiempo que les llevó a las compañías telefónicas remitir los informes sobre los teléfonos de Nisman.

El punto más álgido de los fundamentos del fiscal es el referido a una supuesta zona liberada en la noche de la muerte de Nisman. Esta sospecha es un lugar común entre Sáenz, Palmaghini y Fein: todos ellos tienen dudas sobre los custodios en cuyas declaraciones hay contradicciones visibles.

También aparece un argumento muy concreto referido al hacker Diego Lagomarsino, quien desde ayer está más comprometido por haberle facilitado un arma al fiscal. A esto se sumará en breve el movimiento que se registra en la causa por la cuenta de Nisman en el Merrill Lynch de Nueva York en la cual Lagomarsino figura como cotitular. Sería una señal de amistad que Rodolfo Canicoba Corral intenta enviarle al Gobierno para permanecer en su despacho.

La próxima estación del trayecto que ayer inició Sáenz es la declaración de Jaime Stiuso prevista para este lunes. El sector judicial que avala la teoría del crimen (que se vio respaldado en los últimos dichos de Ricardo Lorenzetti a un diario español) espera una declaración contundente, que dé bríos a esa idea. Cuando el espía declaró ante Fein, en el secreto de una madrugada invernal, le preguntaron por qué no atendió el teléfono las cuatro veces que Nisman lo llamó en ese fin de semana fatídico. Respondió que tenía el celular en vibrador.

Cuando Stiuso dejó el país, el kirchnerismo le armó un cerco judicial al exdirectivo de la SIDE. Lo denunciaron y lo acusaron hasta de lavador de activos. Ninguno de esos casos progresó en los tribunales de Retiro. Este tendal le daba letra al Gobierno anterior para decir que Stiuso no volvía por temor a ir preso. Uno de los denunciantes fue Gustavo Vera, que habló de una red de firmas dependientes de la SIDE para negocios clandestinos. Cuando el juez Sebastián Casanello pidió mayores precisiones, aportó sólo un cuadro sinóptico imposible de descifrar.

El lunes se cerrará un círculo que comenzó en diciembre cuando el espía se despedía de Oscar Parrilli en el edificio de la calle 25 de Mayo. Todavía Nisman no había denunciado al Gobierno por encubrimiento en el caso AMIA. Antes de retirarse, soltó una frase: “Pensar que dediqué tantos años a que funcionarios como usted no terminen así, dijo para luego señalar su propia camisa blanca de bastones oscuros. Era la antesala de una saga que todavía sacude a la política criolla. Y que todavía tiene asegurados varios episodios explosivos“.

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El “caso Nisman”, a un año

enero 19, 2016

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De este asunto traté muchas veces en el blog -escriban Nisman en el Buscador (columna de la derecha) y verán. En realidad, mencioné su nombre por primera vez en octubre 2006, en el antecesor de esta página, El hijo de Reco. Ahí decía:

…  ayer (25/10/06) los integrantes de la fiscalía especial creada por el presidente Kirchner, Alberto Nisman y Marcelo Martínez Burgos, emitieron un dictamen que reivindica esa vieja pista: acusa a Hezbollah e Irán y reclama la captura de ocho iraníes, ex funcionarios de Teherán.

El hecho triste es que hasta hoy el único condenado en sede judicial por temas vinculados a este caso es el (primer juez del caso) Galeano, identificado con la “pista iraní”.

Sigue siendo cierto.

De todos modos, nuestra política interna le ha dado nuevamente vigencia periodísta al asunto ¿no les sorprende, verdad? Ahora, el ruido de los medios no ayuda a tener claro los temas. El blog de Abel, en su tradición de servicio público, les acerca un resumen razonablemente objetivo de los puntos en disputa. Preparado por la BBC Mundo, así que no hay sombra de populismo.

Este lunes 18 de enero se cumplió un año de la muerte del fiscal Alberto Nisman, el hombre que investigaba el atentado a la mutual judía AMIA de 1994, el peor ataque de la historia en la Argentina, que dejó 85 muertos.

BBC Mundo hace un recuento de diez puntos clave sobre el caso de la muerte del fiscal que aún deben resolverse.

  1. Homicidio, suicidio o suicidio inducido

En los 365 días que se cumplieron desde la muerte del fiscal, los investigadores aún no pudieron determinar si Nisman fue asesinado, se suicidó o se trató un ‘suicidio inducido’.

En los pliegos de la causa que lleva adelante la jueza Fabiana Palmaghini se descarta la hipótesis de un homicidio, aunque se investiga la línea de los dos tipos de suicidio.

La fiscal Viviana Fein, que desde un principio estuvo investigando el caso pero que el diciembre pasado fue apartada del mismo, le dijo a radio Vorterix de Buenos Aires que para ella “es lo mismo determinar si fue un suicidio o un homicidio”; y que si tuviese la certeza de que fue lo primero, la causa “ya hubiera culminado”.

Por su parte, la querella encabezada por la jueza y ex esposa de Nisman, Sandra Arroyo Salgado, sostiene que la muerte del fiscal fue un homicidio y hay que seguir investigando.

¿Qué implica si fue homicidio o suicidio? Si finalmente se determina que Alberto Nisman se suicidó, la investigación sobre su muerte concluye, pero si se trata de un homicidio, la pesquisa continúa hasta determinar el autor del crimen.

  1. Hora de la muerte

Un año después de que encontraran el cuerpo de Alberto Nisman en su departamento del exclusivo barrio de Puerto Madero, en Buenos Aires, aún no se conoce con exactitud la hora de la muerte.

La versión oficial asegura que el deceso del fiscal se produjo aproximadamente entre las 08:00 y las 10:00 (hora local) del 18 de enero de 2015, según los resultados de la junta médica que analizó la autopsia y demás pericias.

En un principio, la querella sostuvo que Nisman murió la noche anterior, alrededor de las 20:00 (hora local) del sábado 17 de enero, pero desestimaron esta versión.

Es importante saber la hora exacta de la muerte para poder reconstruir los últimos movimientos del fallecido.

  1. Espasmo cadavérico

Según los resultados de la autopsia llevada a cabo por peritos oficiales, la mano derecha del cuerpo de Nisman sufrió “un espasmo cadavérico”, que es un signo físico que surge después de apretar el gatillo de un arma. Indicaría que el fiscal murió instantáneamente.

Por el contrario, los peritos de la querella sostienen que el “espasmo cadavérico” que supuestamente tuvo Nisman es “un estado de contracción muscular vital y voluntario en el momento de su muerte”.

Aseguran que sí hubo agonía, por la gran cantidad de sangre que perdió.

En decir, si el fiscal sufrió “espasmo cadavérico” es porque se suicidó, en cambio si hubo agonía, se trató de un homicidio.

  1. Pólvora en la mano

Uno de los primeros exámenes que se le realizó al cuerpo de Nisman fue la búsqueda de pólvora en sus manos, una prueba que sirve para determinar si fue un suicidio o no. Esa pericia resultó negativa.

“Eran muy pocas las partículas de residuos que se levantaron en el lugar. Además, al ser un calibre 22 y no un arma de guerra, usualmente eso provoca que el barrido electrónico no arroje resultados positivos”, explicó Viviana Fein.

Como explicó la fiscal, este dato no descarta la hipótesis de un suicidio, por lo que siguen existiendo dudas.

En las manos del fiscal Nisman no había restos de pólvora

  1. Manchas de sangre

Hay dos aspectos para analizar en relación a las manchas de sangre en el departamento de Nisman el día que se encontró el cuerpo.

El primero es el tema de las pisadas de sangre que se encontraron en su vivienda y que la querella sostiene que por ellas se alteró la escena del crimen. Por su parte, desde el lado oficial afirman que las huellas son propias de los investigadores que analizaron la escena.

El segundo aspecto es la posición de ciertas manchas de sangre encontradas en el cuarto de baño, como en la mesada, en la puerta y en ambas manos del fiscal.

La querella asegura que la posición de las manchas de sangre podría indicar que el disparo fue ejecutado por un tercero o por el propio Nisman.

En tanto, en el expediente se niega rotundamente que esas manchas de sangre tengan alguna relación con la existencia de una tercera persona en el departamento.

  1. ¿Terceros en la escena?

Un dato clave para saber si otra persona tuvo alguna participación en la muerte del fiscal es si se produjo algún ingreso al departamento de Nisman.

La causa oficial descarta que haya entrado algún individuo a la casa del fiscal entre el sábado 17 y domingo 18 de enero de 2015, mientras que la querella sostiene lo contrario.

Según las declaraciones del cerrajero contratado por la madre de Nisman, Sara Garfunkel, la puerta de servicio tenía colocada la llave por dentro.

Pero el departamento de la torre de Le Parc tiene al menos tres accesos: la puerta principal, la de servicio y el último, un pasadizo estrecho donde se ubican los aires acondicionados y que comunica con la vivienda continua.

Allí, los investigadores descubrieron una huella de pisada y otra dactilar, aunque luego no se pudo determinar a quién pertenecían porque los rastros eran insuficientes, según la división Criminalística de la Policía Metropolitana.

  1. ¿Movieron el cuerpo?

El cadáver de Alberto Nisman fue hallado en posición “de cúbito dorsal” –acostado de espalda- en el piso del baño de su departamento, con el brazo derecho “semiflexionado y rotado” hacia la cabeza, según el expediente de la especialista en medicina legal, Gabriela Ester Piroso, quien llegó al departamento del fiscal en la medianoche del domingo 18 de enero.

Los peritos oficiales afirmaron que el cuerpo del fiscal de la causa AMIA no fue cambiado de posición dentro del cuarto de baño donde ocurrió el hecho. Además, ellos aseguran que Nisman estaba de pie mirándose al espejo cuando se disparó.

Esos mismos especialistas argumentan que por la rigidez que tenía el cuerpo, no habría sido posible moverlo sin dejar rastros.

Sin embargo, la querella sostiene que el fiscal estaba de rodillas sobre una sola pierna y mirando hacia la bañera en el momento del disparo.

Si se comprobase esta segunda hipótesis, entonces el cuerpo de Nisman fue movido de su lugar original por la posición en que fue hallado

  1. ¿Colocaron el arma?

Otra de las disputas que sigue generando polémica es si se cambió de lugar del arma.

En el expediente, los peritos oficiales aseguran que el arma terminó debajo del hombro izquierdo de Nisman porque cayó detrás del fiscal cuando supuestamente se disparó, rebotó en la pared y cayó al suelo.

En contraposición, la querella insiste que otra persona fue la que colocó el arma en ese lugar.

Argentina: ordenan prueba con pistola hallada en el apartamento de Nisman

  1. ¿Hackearon los teléfonos y las computadoras?

Este es un detalle que permanece como una incógnita para ambos lados de la investigación y que podría ser clave para conocer si hubo terceras personas involucradas en la muerte del fiscal.

En la causa aún no se logró establecer si hubo o no ingresos remotos a los aparatos tecnológicos del fiscal Alberto Nisman.

Tanto Palmaghini como Arroyo Salgado esperan los resultados de los informes desde Estados Unidos donde fueron enviados los aparatos para constatar si hubo una violación en los mismos.

  1. Cuentas bancarias en EE.UU.

La Justicia argentina investiga la existencia de una cuenta bancaria en la sucursal de Merrill Lynch, de Nueva York, de la que Nisman era apoderado y cuyos titulares eran su madre Sara, su hermana Sandra y su empleado informático Diego Lagomarsino, una de las últimas personas que habría visto con vida al fiscal y quien le prestó el arma con la cual Nisman murió.

Esta cuenta bancaria se descubrió porque se activó (tras ocho años) un correo electrónico vinculado a Nisman los días previos a su muerte.

De este dato surgió una investigación paralela por lavado de dinero que está en manos del juez Claudio Bonadío y en la cual ya se llamó a declaración indagatoria a la madre y a la hermana de Nisman.

Asimismo, la causa oficial pone la lupa en todos estos detalles y, si se confirman, podría surgir un nuevo móvil en la investigación: si la muerte de Nisman fue un suicidio inducido y si tiene conexión con que se haga pública su situación económica.

Para resumir, el expediente que lleva adelante la jueza Palmaghini descarta en todo sentido que Nisman haya sido asesinado. Y pone el foco en determinar si fue un suicidio o suicidio inducido.

Por el contrario, la querella, encabezada por la exesposa de Nisman, afirma que la muerte del fiscal fue un homicidio.

Lo cierto es que, a un año de la muerte de Nisman, el misterio en torno a este caso sigue vigente“.


Hace falta un juez. Si es posible, no Pilatos

agosto 3, 2015

Pilatos

En el posteo anterior subí afirmaciones de Daniel Arias y de Darío Jinchuk que – desde sus distintas experiencias de la exportación de la tecnología nuclear argentina – echaban dudas sobre la participación de Irán en los atentados a la embajada de Israel en Buenos Aires en 1992 y a la AMIA en 1994.

Mi posición trató de ser concreta: “Argentina necesita una “historia oficial”, para los argentinos y para el mundo, y sólo la podrá elaborar, a esta altura de los hechos, nuestro Poder Judicial“.

Los comentarios, hasta ahora, han sido medidos y sensatos, lo que no es frecuente en un tema como éste. Guido, que ha hecho aportes valiosos en muchos, aquí expresó dudas legítimas sobre “lo que puede salir del juicio que comienza esta semana“.

Quiero aclarar que no me refiero al juicio a Menem y Galeano. Coincido con lo que parece sugerir Guido: su delito, si son condenados, sería por la “invención” de culpables. Está demostrado que el juez Galeano pagó a Telleldin para que se autoacusara. No hay indicios que ninguno de ellos supiera con certeza quiénes eran los responsables.

El hecho fundamental es que la investigación, de acuerdo a nuestras leyes, debe ser llevada adelante por un juez argentino. El atentado a la embajada de Israel está bajo la jurisdicción de la Corte Suprema, al involucrar a un Estado extranjero. Y ha hecho un trabajo bastante pobre hasta ahora.

En el atentado a la AMIA, ya existe un pronunciamiento judicial. El 25 de octubre de 2006 los integrantes de la fiscalía especial creada por Néstor Kirchner, Alberto Nisman y Marcelo Martínez Burgos, emitieron un dictamen que acusaba a Hezbollah e Irán y reclamaba la captura de ocho ciudadanos iraníes. Y poco tiempo después, el juez Rodolfo Canicoba Corral lo avaló. No es una sentencia; solamente indica que, para el juez, existen indicios suficientes que los justifican. Pero fue suficiente para la “historia oficial”. Así lo tomó el gobierno argentino, que repetidamente llevó el tema a las Naciones Unidas y otros foros internacionales.

En ese momento alguien – ¿J. G. Tokatlian? – advirtió – y concuerdo – que posiblemente haya sido la decisión jurídica de mayor trascendencia en lo que va del siglo XXI en materia diplomática y de defensa para la Argentina. Porque los gobiernos pasan, pero las causas judiciales permanecen – aletargadas o no – para que otros gobiernos, u otros países, las retomen.

De todos modos, parece que el proceso de tomar declaración a esos imputados, habitual en estos casos, no va a realizarse. El convenio argentino-iraní que supuestamente lo haría posible está sujeto a un pronunciamiento de la Cámara de Casación, que debe decidir si es constitucional o no. Pero el dato clave es que Irán no se muestra interesado en seguir con el tema.

De acuerdo a los usos y costumbres de la justicia argentina, esta situación da para que el tema siga encajonado, por otros 21 años al menos. Pero los intereses del Estado argentino, del que el Poder Judicial forma parte, requieren que haya un nuevo pronunciamiento, que tome en cuenta los hechos que hayan salido a la luz, u ocurrido, después de octubre de 2006.

El equipo de los fiscales Sabrina Namer, Roberto Salum y Patricio Sabadini y el coordinador Juan Patricio Murray, actualmente a cargo, deberá pronunciarse, el juez que corresponda – Canicoba Corral sigue en funciones, dicho sea de paso – avalarlo u observarlo. Y estimo que sería conveniente que la Corte Suprema – dada la importancia de los intereses en juego – tome cartas en el asunto, aunque la idea no entusiasme a los Supremos. Quien sea Presidente a partir de diciembre debe preocuparse por el asunto. Porque Argentina necesita tener una “historia oficial”, para su pueblo y para el mundo, sobre lo que nos pasó.


¡Otro memorándum con Irán!

julio 28, 2015

iran

Leemos en los medios internacionales: “La Unión Europea se ha comprometido, en virtud de los términos del acuerdo nuclear con Irán, para eliminar a un ex ministro de Defensa de Irán de su lista de sanciones. El Brigadier general retirado Ahmad Vahidi es requerido por la Interpol por su presunta participación en el atentado contra la sede de un centro comunitario judío en Buenos Aires en 1994 que mató a 85 personas, informó la Associated Press“.

El Wall Street Journal agrega algunos detalles: “El Sr. Vahidi era comandante de la unidad militar de élite en el extranjero de Irán, la Fuerza Qods, en el momento del atentado.

Un fiscal especial en Argentina eventualmente acusó al gobierno de Irán de ejecutar el ataque, utilizando agentes de la milicia libanesa y partido político, Hezbollah. Desde 2007, la Interpol ha reclamado la detención de cinco políticos y militares iraníes por su presunta participación en el atentado. Teherán ha negado reiteradamente cualquier implicación en el atentado en Argentina“.

Raúl Kollman, en Página 12, completa la información desde el punto de vista local: “Estados Unidos y Europa firmaron su propio memorándum con Irán y el gobierno de Irán está consiguiendo lo que buscaba como prioridad: el levantamiento de las sanciones. A esto se agrega ahora este alivio para Vahidi. La Argentina le pidió a Estados Unidos y sus aliados que las conversaciones nucleares incluyeran la entrega de los cinco funcionarios iraníes reclamados por AMIA. Sin embargo, Washington dijo que no, que se trataba de temas distintos y procedió a negociar con quienes tildaban de “nada confiables”, “auspiciantes del terorismo”, “fanáticos”, y otros calificativos similares“.

La Cancillería argentina presentará una nota de protesta preventiva. A la que, anticipo, no se le dará bola.

En el blog de Abel había evaluado en su momento el memorándum con Irán que firmó el gobierno argentino como “un exceso de protagonismo”. En general, un país debe medir las relaciones internacionales en términos de poder. La “búsqueda de la verdad” no es una prioridad de las Potencias. (En un experimento anterior, El hijo de Reco, también había expresado escepticismo con las denuncias que Argentina hizo contra Irán en los foros internacionales: no había pruebas concretas).

Si vuelvo sobre este tema – rápidamente anticuado – es porque muestra que como dije, de esto hace muy poco tiempo, quienes compusieron la “denuncia de Nisman” con propósitos políticos internos tenían poca idea de la realidad internacional.


La novela policial de Nisman: Asesinato o suicidio

marzo 5, 2015

elhombrehuecoNo tengo ganas de volver a este tema; ya se han acumulado bastantes datos, indicios y delirios – que apuntan en diferentes direcciones – que es imposible abarcarlos en una síntesis coherente. Hasta que investigadores serios y jueces sensatos – si aparecen – trabajen mucho más en el caso. Si lo hacen. Creo que tienen más que ver con nuestro futuro las elecciones en la Capital, o los debates sobre educación y economía en esta otra columna de comentarios.

Pero las afirmaciones de la Dra. Arroyo Salgado, ex esposa de Nisman “El suicidio y el accidente quedan descartados” son un hecho político de hoy importante. Porque está afirnamando, como se apresura a concluir en su portada La Nación, que fue asesinato. Quiero acercarles dos reflexiones muy breves, sobre este planteo en sí, y sobre sus consecuencias políticas.

La pericia forense que hicieron el perito forense Osvaldo Raffo, el perito Julio Ravioli, el Licenciado en Criminalística Daniel Salcedo es, necesariamente, un trabajo profesional que sólo puede ser evaluado seriamente por otro profesional. Pero sus conclusiones son claras, y podemos dar por buena la transcripción que hace La Nación, un medio que los respalda en forma entusiasta y visible:

  • “La pistola Bersa modelo 62 calibre 22 presenta signos de haber sido disparada y la pericia indica irrefutablemente que fue el arma usada en el hecho”
  • Las pericias de barrido microscópico dieron negativo (no se encontraron restos de pólvora en las manos del fiscal)
  • La pericia toxicológica demostró la presencia de cafeína en cantidades no determinables, y alcohol de contenido gástrico compatible con una mínima ingesta alcohólica o la fermentación natural de alimentos ingeridos.
  • “Se afirmó en la autopsia oficial que el cadáver de Nisman presentaba espasmo cadavérico en la mano derecho, lo que induciría a pensar en suicidio, pero podemos afirmar con certeza que ese signo no existió”
  • “La agonía es incompatible con la aparición de este signo [el espasmo cadavérico] y Nisman tuvo agonía, objetivamente demostrada por la copiosa hemorragia externa”
  • “La posición en que fue encontrado el cuerpo no fue la final. El cuerpo ha sido movido”
  • “La data de muerte es de 36 horas, más menos cuatro horas, a partir del inicio de la autopsia”
  • “La trayectoria [del disparo] de derecha a izquierda de abajo hacia arriba y de atrás hacia adelante”

Para los interesados: J.R.Sentis compara estas conclusiones con la de los peritos oficiales, y encuentra más coincidencias que discrepancias. Es un punto técnico en el que no me meto. Lo que puedo decir, es que estas conclusiones no permiten afirmar con seguridad que no fue suicidio. Ni tampoco, claro, que no fue asesinato. Tengo que concluir que la conferencia de prensa de Arroyo Salgado, y la repercusión mediática, están destinadas a los que quieren creer.

Mi otra reflexión es política. Aparentemente, en estos últimos días se consolidó una “toma de posición” respecto a si esa muerte fue suicidio o asesinato. El oficialismo se inclina a considerarlo “suicidio” (ha empezado a defender a la fiscal Fein, cuestiona los antecedentes de Raffo, …); la oposición mediática – la más ruidosa – aprovecha esta oportunidad para gritar “asesinato”.

No alcanzo a ver la lógica de este posicionamiento. Es cierto que Sergio Schoklender, y alguna otra figura de similar autoridad moral, ha dicho que a Nisman lo mató alguien del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Y, por cierto, a esta altura de la investigación no es posible probar lo contrario.

Pero es también cierto que es este gobierno el principal perjudicado por la muerte de Alberto Nisman. Es el único elemento que ha dado repercusión, interna e internacional, a una denuncia “traída de los pelos”, que lanza la hipótesis de un encubrimiento que no se llegó a hacer, basada en escuchas de charlas telefónicas entre personajes sin representatividad institucional ni poder político.

El gobierno, después de declaraciones impulsivas, se ha llamado a silencio sobre el punto (y ojalá siga así). Pero sus partidarios no deberían aferrarse a la hipótesis del suicidio. Porque la única forma de cerrar definitivamente este caso es que se demuestre, sin lugar a dudas, que fue un suicidio (lo que es muy difícil, porque entre nosotros las dudas siempre encuentran lugar). O que fue un asesinato, y se descubra al culpable.


Después de la marcha del 18F

febrero 19, 2015

18F

Me siento impulsado a hacer una reflexión breve sobre un hecho político… significativo, que ya evalué en el blog y que no me despierta ni simpatía ni aprobación. Cierto, Alberto Nisman está muerto, y ese destino común a todos impone respeto a quien no se emborracha con odios impersonales. Pero – los invito a repasar el análisis documentado que hace aquí Santiago O´Donnell – no es la figura que yo habría elegido para homenajear la búsqueda de la verdad. Ni sus colegas que organizaron esta marcha la simbolizan, por cierto.

Reconozco que me habría gustado que el gobierno nacional – contra el que se hizo, obvio – no hubiera reaccionado con hostilidad automática y cerrada. Que se diera cuenta que las consignas tan mencionadas de Memoria, Verdad y Justicia se aplican tanto a la muerte de Nisman como al atentado de la AMIA, y que viera una oportunidad de reconocer lo válido en el reclamo, en lugar de regalárselo a sus opositores. Pero pedir eso es pedir que cambie una estrategia que es también su identidad. Y uno sabe por experiencia que son dos cosas muy difíciles de cambiar en política.

Al punto: Fue una manifestación importante, pese a la lluvia. No se acercó, como anticipé, a los números que se reunieron cuando el enfrentamiento con las patronales rurales, en 2008, ni tampoco a los del cacerolazo de noviembre ´12, pero no fue un fracaso. Hasta podría servir en este año electoral como una referencia legitimadora de oposición a este gobierno… si alguna de las fuerzas que aspiran a encabezar ese espacio tuviera la capacidad de adueñarse del reclamo. Y – a la vez – de comprender que con el sector que se manifestó sólo puede ser una minoría ruidosa pero ineficaz. Que para aspirar a gobernar la Argentina es necesaria una coalición mucho más vasta.

Porque los manifestantes pertenecían, en su inmensa mayoría, a las clases medias “acomodadas”, que ya son, casi sin excepción, opositoras. Como era previsible. Y, algo que sí me llamó la atención, el promedio de edad era alto. Uno sabe que, así como hay muchos jóvenes kirchneristas, hay también muchos anti K. Vaya si los hay. Pero no estaban ahí, o había muy pocos.

El domingo pasado Horacio Verbitsky escribió uno de sus editoriales donde hizo un buceo histórico interesante “La marcha del miércoles 18 repetirá algunos episodios históricos de las últimas siete décadas, representativos de un clivaje profundo de la sociedad argentina, de ninguna manera exclusivo de estos tiempos … Algunos de los memorables precedentes son la marcha de la Constitución y la Libertad, del 17 de septiembre de 1945; la procesión del Corpus Christi del 11 de junio de 1955; la recepción del 23 de septiembre de ese mismo año a Eduardo Lonardi, quien dirigió un mensaje trémulo de buenas intenciones a una Plaza de Mayo llena a reventar; las marchas nocturnas convocadas en 2004 por el ex ingeniero Blumberg para una reforma punitivista del Código Penal; la congregación de la (Mesa de Enlace) de julio de 2008; el gran cacerolazo de noviembre de 2012 y su réplica desteñida de abril de 2013“.

El paralelo es válido – en cuanto al origen social y al etos de los participantes (con todas las diferencias que imponen épocas y circunstancias distintas). Pero… una interpretación populista a la Laclau – gran debilidad de la militancia – debe tomar en cuenta los cambios del otro lado del enfrentamiento, el “propio”. Porque no es lo mismo, en términos de poder y de alianzas, el peronismo del ´45, el del ´55, la versión K del peronismo en ´04, en ´08 y ahora.

Por eso prefiero el brevísimo resumen que hace mi amigo Oscar Cuervo, kirchnerista sin pretensiones de editorialista político:

“Fue la minoría intensa anti K.

La minoría intensa K la miramos por TV.

El 60% del país, que no es ninguna de estas dos cosas, está esperando que les propongamos algo a ellos”.


Polarizando más – Poder Judicial vs Ejecutivo

febrero 13, 2015

El fiscal federal Gerardo Pollicita, a partir de la denuncia que presentó Alberto Nisman antes de morir, exigió hoy la imputación de la presidente Cristina de Kirchner, el canciller Héctor Timerman, y un grupo de funcionarios y dirigentes por el presunto “encubrimiento” de la pista iraní en el atentado a la AMIA.

Sobre esa denuncia opiné en su momento que era inverosímil y poco seria (y luego continué largo sobre el asunto: poner Nisman en el Buscador). Sobre esta imputación, al no haberla leído, no puedo evaluarla como hecho jurídico. Pero es un hecho político, y muy grave. Corresponde que – como todos – tome posición.

Este paso no puede dejar de ser analizado en el contexto del enfrentamiento, enconado y sin límites, entre una parte numerosa e influyente del Poder Judicial y el Poder Ejecutivo. El primero ha mostrado en los últimos días apoyos en la oposición política, sectores del poder económico, medios masivos de comunicación. Y algunos gestos del exterior.

La Presidente ha recibido recientemente el apoyo explícito de sus funcionarios, la conducción legal del Partido Justicialista, medios de comunicación menos masivos (anche blogs), y, esta semana, una movilización juvenil en la Casa Rosada.

Justamente, es inescapable ver en esta medida del fiscal Pollicita – sea o no así en su intención – una respuesta al discurso de CFK en esa ocasión. Al menos, muestra que en Argentina no abunda la prudencia (eso ya lo dice nuestra historia), pero también que la corporación judicial no está atemorizada.

Es necesario dejar claro algo: si bien puede decirse que ambos lados de este enfrentamiento han elegido una estrategia de polarización – la que no me parece inteligente en ninguno de ellos, pero esa es una opinión personal que no tiene porque ser tomada en cuenta – no hay simetría en los hechos y sus consecuencias: Esta imputación a una Presidente en ejercicio causa daño a la estabilidad institucional, a la convivencia política, y a la imagen de nuestro país. Que no es (sólo) una preocupación de tilingos, sino una vulnerabilidad para Argentina.

Y esto ya se ha producido, aunque el juez Rafecas la desestime en pocos días, como estimo que sucederá. Es la lógica de los medios de comunicación modernos, locales y del exterior.

El peronismo tendrá – tendremos – que pensar actitudes apropiadas a tomar en esta situación. Pero me interesa destacar que es un problema que trasciende al peronismo, a las fuerzas políticas en general y al mismo Poder Ejecutivo. En particular, pienso que la Corte Suprema de Justicia, como cabeza del Poder Judicial, no puede permanecer en silencio. Esperemos que hable con prudencia.


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