Argentina Nuclear, 2017 – LV: La economía del plutonio: el futuro que ya vino

marzo 19, 2017

En este capítulo Daniel Arias describe la economía del plutonio. No son muchos los lectores del blog que han oído hablar de ella, pero existe y es un sector pequeño pero significativo de la economía global. También -es el mundo real- es un elemento muy destructor en la guerra moderna y un factor en el juego geopolítico de poder. Conviene enterarnos.

55. La economía del plutonio: el futuro ya llegó

 

Rokkasho Mura, la planta de “repro” que Japón finalmente se atrevió a levantar, pese a la oposición de los EEUU (ni hablar de Greenpeace). Lo que todavía no hizo es inaugurarla.

Lo dicho en el capítulo anterior, ya existe una economía del plutonio, guste o no a ecologistas, pacifistas o a los EEUU, que no están en ambas categorías citadas. No es un pronóstico ni una descripción en tiempo presente. El futuro llegó hace rato.

Primero, la electricidad producida por la fisión del plutonio existe desde el comienzo mismo de la energía nuclear en los años ’50. La energía térmica de los núcleos de las centrales más comunes de hoy, las PWR de agua presurizada, sale en un 30% del quemado de plutonio que se forma en tiempo real de operación, por captura de neutrones del uranio 238. Dado que el 11% del producto bruto eléctrico mundial es atómico, el generado por ese plutonio 239 “fantasma”, que aparece y desaparece dejando apenas un 1% residual en el inventario de combustible quemado, explica el 3,3% de la electricidad anual fabricada en el ancho mundo. Bastante más que la aportada por los molinos eólicos. Pero esto es una pavada frente a lo que se viene. Corrijo: se vino.

Hay fierros nuevos y combustible nuevo con plutonio para “quemar” en ellos. Y perdón por el verbo: partir átomos de plutonio es un proceso nuclear, totalmente ajeno a la química de la oxidación, pero se usa por brevedad. La industria nuclear mundial parece escéptica de que el petróleo, que sí se quema, siga clavado a mediano plazo en U$ 55 el barril, precio pisado por el fracking y la depresión. Incluso Wall Street no está segura que los estados-nación se sigan bancando los múltiples efectos destructivos del cambio climático sin sacudirlos a impuestazos.

Y es que (remember Katrina, remember Andrew, remember Sandy) los propios EEUU están sufriendo unos fenómenos costeros brutales en temporada de huracanes. La inundación de casi 400 km. de túneles en New York en 2012 no fue “un cisne negro”. El NOAA, la repartición federal de ciencias oceánicas y atmosféricas, observó que eventos como Sandy podían suceder cada 50 años, pero en el nuevo panorama, la expectativa podría estar bajando a 1 cada 2 años. Con tanto cisne negro, los lobbies del carbón y el petróleo no podrán hacerse eternamente los giles.

El mundo nuclear planifica sus inversiones a un plazo aún más largo que el mundo petrolero, y rumbeó hace rato para el plutonio. En 2016 ya había 40 centrales europeas y 10 japonesas licenciadas para sustituir 1/3 de su uranio enriquecido por MOX, combustible hecho de cerámicas de óxidos de uranio natural mezclado con los diversos isótopos del plutonio (y otros transuránidos aún más pesados), todos ellos reprocesados, y si a los EEUU no les gusta, sorry, brother.

Los transuránidos son elementos artificiales, de largas o larguísimas vidas medias, y ferozmente radioactivos. Antes la idea de quemarlos era por la relativa escasez de uranio extraíble de la corteza terrestre a menos de U$ 130 el kg., pero hoy es el apuro por sacarse esas porquerías de encima.

Si tales transuránidos se formaron en un reactor A, la virtud de usarlos bajo la forma de combustible MOX de otro reactor B es no sólo sacarles un buen plus de energía sino su eliminación: como amenaza proliferante o contaminante, desaparecen, chau. Los yanquis y los ecologistas VIP, que tanto hicieron para cajonear nuestro difunto LPR, el Laboratorio de Procesos Radioquímicos, nos bajaron de un tren expreso que hoy va a toda marcha.

Por su virtud de transformar basura nuclear persistente en nueva energía, las dos plantas más modernas de Occidente, la EPR europea y la AP1000 yanqui, fueron pensadas para empezar quemando uranio 235 enriquecido, pero luego ir escalando con cargas crecientes de MOX y llegar hasta un 100%, si el precio cierra. Y con reprocesamiento de gran escala, cierra.

¿Por qué MOX y no ULE, Uranio Levemente Enriquecido (“grado central” da entre el 3 y el 5%?) Porque enriquecer uranio genera grandes colas de proceso de uranio empobrecido: redondeando, con 12 kg. de uranio natural obtengo 1 kg. de ULE al 5%, pero genero 11 kg. de colas. ¿Inútiles?

No para los militares. Desde 1970, aprovechan la densidad extraordinaria de ese metal, el UE (Uranio Empobrecido), 1,7 veces más denso que el plomo, metalúrgicamente más duro que el acero y de paso, pirofórico (inflamable por impacto), para fabricar munición antitanque de “staballoys” (aleaciones de uranio 238 casi puro con entre un 1,7 y un 3% de titanio estabilizante).

Sólo en la Guerra del Golfo de 1991 la Coalición usó 350 toneladas de staballoys. Esto destruyó en días la mayor flota de blindados del Medio Oriente (la iraquí), pero al costo de regar regiones enteras de aerosoles y polvo química y radiológicamente contaminantes. Y es que por ineficiencias del proceso de enriquecimiento, el UE suele tener aún un 0,3% de uranio 235, lo que lo hace un 60% menos radioactivo que el uranio natural, aunque del mismo modo insidioso: baja dosis, pero emitidas en tiempos geológicos.

Si a esto se le suma que el fogonazo pirofórico del impacto volvió el UE un polvo finísimo, aspirable y soluble en sangre, y que la mayor fuente ambiental de staballoys fueron los cañones automáticos multitubo de 25 y 30 mm usados en ciudades, más aún que las municiones antitanque en batallas campales, las leyes de los grandes números hacen imposible que no haya impacto oncológico medible incluso para tropa propia. Ha sido el caso de la 2da. Guerra del Golfo de 2001, donde sólo los EEUU regaron 1000 toneladas de munición sobre Irak, en su determinación humanitaria por terminar con la tiranía de Saddam.

Los hospitales de la Veteran’s Administration están llenos de casos de “Enfermedad del Golfo” (250.000 registros sobre 697.000 combatientes) con síndrome de fatiga, erupciones dérmicas, trastornos cognitivos y diarreas que persisten y son causa frecuente de rehospitalización desde 2001. Una parte menor de los afectados desarrolló tumores terminales de pulmón, riñón, hígado, cerebro, linfomas y leucemias y linfomas, con un exceso de prevalencia del 33% medido contra la población militar media que no estuvo en el Golfo. Esta difusa constelación de trastornos es bastante consistente con inhalación de UE, que el Department of Veteran’s Affairs niega y atribuye al humo de pozos petroleros en llamas, a armas biológicas de Saddam, a las vacunas contra el ántrax o al post-trauma psíquico. El Observatorio Médico del Ejército Italiano, invitado menor a la 2da. fiesta del Golfo, ya registra 147 veteranos muertos por algo bastante parecido a la enfermedad aguda por radiación (caída de cabello, encías sangrantes, colapso de la médula ósea, diarreas fatales. De la población iraquí no hay estadísticas.

Efectos de la munición penetrante de uranio empobrecido sobre ajenos (ver torreta) y propios (ver caricatura). En la elaboración de este posteo no se ha dañado a animales, civiles o chicos.

En 2009 el Parlasur prohibió la adopción de estas armas de energía cinética con UE: hasta Brasil (el mayor productor de UE de la región) estuvo de acuerdo. El Parlamento Europeo intentó aprobar leyes contra la munición de UE, pero Francia y el Reino Unido avisaron que no las acatarían.

Lo cierto es que conviene eliminar el uranio empobrecido, y el modo más barato es “polentearlo” con un “touch” de plutonio reprocesado para hacer combustible MOX, equivalente al ULE aunque por ahora algo más caro, y 4 veces más caro que el uranio natural. Y es que el ULE sigue caro porque la tecnología de enriquecimiento es gravosa en energía. No hay tu tía con eso.

En el caso argentino, tener una central PWR capaz de devorar MOX hecho con plutonio reprocesado en casa sería chiche. Pero sólo a condición de contar con una potencia instalada nuclear 3 o 4 veces mayor que la actual, es decir con mucho combustible quemado a reprocesar. Situación a la que forzosamente llegaremos alguna vez… pero no con Shellanguren

No nos sobra uranio, por empezar. Nuestras  centrales PHWR tienen un quemado de 7500 MW/día/tonelada de combustible. En el caso de las Atuchas, esa cifra más bien baja mejora un 5% con el casi imperceptible enriquecimiento local que se le da al uranio natural en Pilcaniyeu, donde pasa del 0,73% con que viene “de la geología” al 0,85% con que ingresa a las Atuchas. Con esa manganeta (y otras mejoras), Atucha I pasó de rendir 320 MW eléctricos a 335 MW. El costo de la electricidad sigue clavado, pero tenemos 15 MW más.

Se podría hacer lo mismo con Embalse, en Córdoba, cuando haya terminado su proceso de extensión de vida útil. Pero no antes de que los nuevos dueños de la tecnología CANDU (Lavalin de Canadá y CNNC, la Corporación de Energía China), demuestren en un modelo 6 “setentoso” (en China los hay) se banca ese cambio de dieta.

Lo cierto es que pasar a MOX, con un programa de centrales tan chico y de bajísimo o nulo enriquecimiento como el argentino, no cierra. Y eso por los costos de una planta de reprocesamiento, y aceptando que para la Argentina serían peores los costos políticos que los económicos.

La canadiense Sue McLeod de Bruce Power muestra un elemento combustible CANDU sin miedo a irradiarse. ¿Quién rechazaría semejante almohada? Hablo del elemento combustible.

Pero los MOX tienen otro sobrecosto industrial: las dificultades radiológicas extra inherentes al manejo de transuránidos “calientes”, como el Pu 240, de alta emisión gamma. Un elemento combustible “fresco” para Embalse, recién salido de fábrica, lleno de pastillas de uranio natural, será pesado y duro pero yo podría usarlo de almohada sin temor a freírme el cerebro. Bueno, una noche. Lleno de pastillas MOX, podría dárselo de almohada a algunos de mis enemigos, pero con culpa. Bueno, algo de culpa.

A la hora de “poniéndose estaba la gansa”, sin embargo, el costo del combustible nuclear no es más que entre el 5% y el 10% del costo del megavatio/hora, porque este precio lo determina mayormente, y de un modo bien brutal, la inversión inicial en fierros, con un 50% gastado en sistemas de seguridad, sumado al costo operativo de tener plantas llenas de post-doctorados y otra megafauna universitaria al uso. Es un mundo muy diferente del de las centrales a gas, donde los fierros son baratos y no se requiere de una patota de premios Nobel de ingeniería para hacerlas funcionar. Eso sí, el precio del fluido en boca de pozo determina hasta el 50% del costo de la electricidad.

De modo que la ecuación empezaría a cerrar a nuestro favor cuando tengamos una primera central a uranio enriquecido al 5% “o por ahí”, como el VVER de 1200 MW que le íbamos a comprar a Rusia hasta que llegó, oliendo a petróleo, don Shellanguren (y ahora no se sabe).

Con una central rusa grandota estaríamos hablando de un quemado de 50.000 MW/día/tonelada, 4 veces mayor al de Embalse. Para hacer más sexy la oferta, los rusos aseguran que el VVER es lo más barato del mundo en aparatos de agua presurizada, a sólo U$ 1200 el kilovatio instalado. Mienten por sobre la barba, los ivanes: U$ 4200/kilovatio se ajusta más a la realidad, pero incluso así están bien debajo de los costos de las centrales equivalentes de generación III plus yanquis, japonesas y europeas. Los chinos de la CNNC tienen centralotas de generación III plus a $ 1500 el kilovatio instalado, y se les puede creer (aunque ignoro si comprar).

Con algo de esta generación en Argentina empezaría a justificarse sustituir uranio enriquecido al 5% con combustibles de uranio empobrecido pimentados con un 3% de plutonio reciclado.

Por supuesto, nadie te vende un miligramo de plutonio. A la larga, reciclar en casa garpa. Inútil pensar en semejante movida tecno-diplomática sin Brasil, y habrá que esperar a que de allí también se vayan los caranchos.

Incluso en centrales CANDU ACR 1000, como las que chinos y canadienses testean en  dos plantas (Quinshan 1 y 2), en cuanto se pasa un umbral de escala, se vuelve verdad que se gana más plata y megavatios quemando basura nuclear que rasqueteando la avara corteza terrestre por minería. Y es que la geología, en su lenta maldad, hace del uranio un elemento abundante en toda la corteza terrestre, pero en general en concentraciones miserables. Hay que dinamitar cerros enteros y molerlos a grado talco para sacar unos kilos.

Si uno en cambio usa MOX, le da una segunda vida (y pueden ser más) a minería ya vieja, es decir pecados que ya remitieron. Hasta se evitan algunas puebladas, dada la bien ganada mala fama de las megamineras del Primer Mundo en el Tercero. Pero para llegar a esa situación ideal hay que tener escala económica, cojones diplomáticos, audacia ingenieril y una visión regional, exactamente lo contrario de lo que nos gobierna hoy.

De otro modo, habrá que esperar que el MOX crezca en los árboles.

Desgraciadamente, a nadie se le ocurrió –todavía- crear un “banco internacional de MOX”, porque desde 1977, los EEUU odian la palabra “reprocesamiento” en asuntos eléctricos. Es algo que sólo se permiten hacer, por ley, con fines morales como la guerra nuclear.

Antecedentes de un banco internacional de MOX empieza a haber, sin embargo, pero con el ULE (Uranio Levemente Enriquecido). Para que no se fundan las grandes compañías de ingeniería nuclear, el OIEA aprobó la creación de un “banco internacional” de ULE en Kazakhstán, el mayor productor mundial de uranio. Es una jugada pro-industria, que trata de quitarles a los países chicos ganosos de pasarse al átomo el miedo a que un choque diplomático con Trump, Putin o Xi Jin Ping los dejen en apagón.

Lo que nadie sabe es si Trump, Putin o Xi Jin Ping van a dejar que eso funcione.


Entre las encuestas y Mirtha Legrand

marzo 19, 2017

Es una costumbre -que no siempre sigo- que el domingo me refiera al escenario político local. La semana pasada tuve ocasión de escribir en el blog sobre varios “sketchs” pintorescos (nunca faltan entre nosotros) y pontificar sobre el peronismo que nos ha quedado. Para intentar una visión general voy a partir de una encuesta reciente sobre provincia de Buenos Aires (otra más!) que publicó hace pocos días Letra P. Ésta da resultados muy halagadores para Cristina Kirchner, y resulta curioso, o no, que los blogs más “cristinistas” no la comentaran. Pero no es por eso que la elegí como punto partida: es que coincide, en líneas generales, con los resultados de todas las encuestas serias a las que tuve acceso. Brinda el dato básico que determina las estrategias de la oposición… y del oficialismo.

Pueden acceder cliqueando aquí. Les copio el detallado resumen que hace el portal, y luego agrego mis reflexiones:

Un estudio de opinión pública realizado por la consultora Analogías durante la primera semana de marzo en varios puntos de la provincia de Buenos Aires ubica a Cristina Fernández de Kirchner como candidata ganadora en todos los escenarios electorales planteados.

La medición, que abarcó un total de 2.000 personas encuestadas, sondea la candidatura de la ex Presidenta como senadora nacional por la provincia de Buenos Aires.

En el primer escenario planteado, CFK compite con dos candidatos de Cambiemos, la diputada nacional Elisa Carrió por un lado, y el intendente de Vicente López, Jorge Macri, por el otro. Y contra los candidatos del peronismo, el ex ministro de Transporte Florencio Randazzo, y desde el Frente Renovador, Sergio Massa.

En esta situación, la ex mandataria obtiene el 33,3% de votos positivos, seguida por la jefa de la CC ARI, con el 22%; luego Massa con el 16,6; Randazzo con el 6,8 y Macri con el 3,8. En tanto queda un margen de indecisos con el 7,9; en blanco con el 4,4 y otros candidatos con el 1,7.

De esta medición se desprende que tanto Cristina como Lilita, superarían holgadamente a Randazzo y Macri en una interna.

En un segundo escenario, se planteó asociar la opción electoral con el referente de ese espacio por lo que se propuso a un “candidato de CFK”, contra un “candidato de Macri y Vidal” en referencia al Presidente y la gobernadora bonaerense; un “candidato de Massa y (Margarita) Stolbizer” en referencia al espacio que ambos diputados están construyendo; el ex funcionario Randazzo y un virtual candidato de la izquierda.

Los resultados muestran la victoria del candidato de la ex mandataria con un 31,4% de votos. Un segundo lugar para el postulante de Cambiemos con el 24,6%. Un tercer lugar para el candidato de la alianza Massa-Stolbizer, con el 18%, un cuarto lugar para Randazzo con el 6,9%, y en quinto lugar la izquierda con el 2,8%.

Los indecisos fueron el 8,5%, el blanco del 5%, y otros candidatos con el 2,2%.

En un tercer escenario, se ubicó a la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, como candidata del Frente para la Victoria, y con el liderazgo de Cristina Fernández. En competencia con Carrió, Stolbizer, Randazzo, Jorge Macri y un candidato virtual de la izquierda.

Como sucedió en los anteriores casos, la candidata de CFK volvió a ganar, con el 23,1%. Carrió ocupó nuevamente el segundo lugar con el 21,7%. Stolbizer la siguió con el 17,8%. Randazzo con el 11,7; Macri con el 3,5 al igual que el postulante de la izquierda que también arribó al 3,5 de intención de voto.

En este caso el número de indecisos creció al 12%, el blanco fue del 5,1 y otros candidatos alcanzaron el 1,7.

Si se agruparan los votos por espacio político, el  FpV alcanzaría el 34,8% de intención de voto, donde Magario, avalada por CFK obtendría el 66% y el ex ministro de Interior el 34% restante. Mientras que Cambiemos sumaría un 25,2%, con el 86% aportado por la jefa de la CC ARI y el 14 restante por el intendente Macri“.

Mis advertencias de costumbre: esta es una foto (borrosa) de las preferencias y emociones de hoy. No es un anticipo de cómo se va a votar en agosto y octubre en Buenos Aires (Mucho menos en Córdoba, Santa Fe,… el resto del país). Pero ya no falta mucho, y, salvo en las regiones rurales más prósperas -las sojeras- no se prevén elementos que cambien la tendencia que se muestra en dónde todos ya están mirando.

Ahora, ¿qué indican estos números? Que el peronismo (que nos ha quedado) es la primera minoría (no un dato nuevo, verdad?). Y que con su mejor candidatura -la única que está haciendo campaña en la provincia de la encuesta, y que ha ocupado la presidencia durante ocho años razonablemente prósperos (especialmente comparados con los anteriores)- suma un tercio de los votos anunciados. Un muy buen resultado, pero no suficiente para gobernar. Es cierto que no se elige presidente este año, pero es lo que se va a estar midiendo.

Otro dato relevante (que surge de encuestas y del monitoreo de las redes sociales; es decir, es impreciso y falible) muestra que el oficialismo ha ido perdiendo imagen positiva (=votos potenciales) en estos meses. Pero no muestran que el peronismo, u otra opción, los esté sumando.

Peronistas con optimismo y los partidarios más fervientes de CFK confían en que el deterioro del oficialismo, la desilusión con el gobierno, hará que sus partidarios se abstengan de votarlo. Lo que aumenta, automáticamente, el porcentaje de votos de la primera oposición.

Es posible, pero no es seguro. Por cierto, la estrategia del oficialismo está ya claramente encaminada a combatir esa posibilidad: Va a tratar de demonizar la figura de Cristina Kirchner y a la gestión kirchnerista, para fidelizar el voto propio. No el del PRO (que los tiene, y no sólo en la Capital); el de la alianza Cambiemos.

Los medios privados paraoficialistas -la mayoría- ya lo están haciendo, en varios casos con histerismo (uno los comprende: la idea de Cristina otra vez Presidente los vuelve locos). Pero anoche estuve viendo el programa de Mirtha Legrand desde la quinta de Olivos (la política es a veces un sacerdocio). Y se me ocurre que ahí se esbozó una estrategia electoral más sofisticada del oficialismo (tiene buenos estrategas de campaña, como se comprobó en 2014/15).

Porque el mensaje del Presidente, de esa mesa, en realidad, no se dirigía a trazar una división con el peronismo como hecho cultural e histórico. El voto gorila ya lo tienen, sin esforzarse. Había un intento de apropiarse de lugares comunes de la clase media argentina -los elogios rituales a la educación como panacea (los docentes como trabajadores del Estado ya se pueden dar por perdidos en su mayoría, pero no así el “sarmientismo”). La democracia de los democráticos.

Y, lo que veo como el elemento central de las figuras de Macri y de la Legrand, mostrar una imagen de prosperidad accesible, que no exige compromiso ideológico ni político. Un intento de recobrar la atracción que tuvo para muchos la experiencia menemista, limada de sus aspectos transgresores.

Es evidente que no es una apelación a los que están fuera del sistema ni a los vastos sectores medios perjudicados, pero apuestan a que con los no seriamente perjudicados, y que rechazan el “populismo”, el gobierno consiga mantener una base electoral suficiente para poder decir el 23 de octubre que no fue derrotado.

¿Sus chances? Hmm… ¿recuerdan lo que escribí sobre lo más destituyente de la otra semana? Esto otro tampoco ayuda.


Tambores de guerra. Son sólo tambores, creo

marzo 18, 2017

Aunque, como ya dije en el blog, pienso que en el “Gran Juego” del poder global no habrá cambios importantes hasta que el nuevo César, el Donald, imponga, o no, sus políticas en Roma -y estos Idus de marzo aún no pasaron…, no hay que perder de vista el campo de juego. Hay muchos jugadores, y algunos son excéntricos.

Por eso, leía en la CNN sobre la visita de Tillerson, el secretario de Estado yanqui, a Beijing (¿vieron algo en los medios locales? yo no). Hoy sábado 18 estuvo reunido con su contraparte chino, Wang Yi, que recomendó que “EE.UU. debería encarar el tema de Corea del Norte con la cabeza fría“. Serenidad confuciana.

Justamente esta tarde mi amigo Juan Chingo, redactor de La Izquierda Diario en Francia, me acercó su última nota sobre el asunto. Es un buen resumen de los antecedentes, y me ahorra el trabajo de redactar, así que la copio:

Estados Unidos está dispuesto a hacer uso de la fuerza contra Corea del Norte si es necesario. Así lo ha advertido este viernes el secretario de Estado, Rex Tillerson, tras reuniones con las autoridades surcoreanas en Seúl en la segunda etapa de su gira por Asia, cuyo objetivo visible es la búsqueda de una estrategia común para lidiar con la capacidad nuclear norcoreana. “Permítanme ser muy claro: la política de paciencia estratégica ha terminado. Estamos explorando una nueva serie de medidas diplomáticas y de seguridad. Todas las opciones están sobre la mesa”, indicó Tillerson, en una rueda de prensa junto al ministro surcoreano de Exteriores, Yun Byung-se.

La gestación de una nueva crisis en la península coreana

A mediados de febrero, Corea del Norte realizó una prueba de misiles balísticos de alcance intermedio. El primero de marzo, Estados Unidos y Corea del Sur dieron inicio a un ejercicio militar conjunto sin precedentes, tanto en escala como en intensidad. Estos ejercicios militares se extenderán hasta finales de abril e incluirán una cantidad significativa de fuerzas terrestres, aéreas y navales de ambos países, incluyendo activos estratégicos como los bombarderos B-52 y el portaaviones USS Carl Vinson. Y, a pesar de las objeciones de Rusia y China, Estados Unidos está acelerando el despliegue de un sistema antimisiles de Defensa de Área de Alta Altitud Terminal (THAAD) en Corea del Sur.

El mismo día en que Estados Unidos y Corea del Sur comenzaron sus ejercicios militares, el líder norcoreano Kim Jong-un inspeccionó la sede de la Gran Unidad Combinada 966 del Ejército Popular Coreano. Cinco días después, Corea del Norte lanzó cuatro misiles balísticos, uno de los cuales aterrizó a unas 200 millas de la costa de Japón. Estas pruebas han llevado a la mayoría de los expertos a creer que Corea del Norte ha ampliado significativamente sus capacidades nucleares y de misiles balísticos, e incluso conjeturar -de forma un poco fantasiosa tomando en cuenta los objetivos defensivos del programa misilístico norcoreano- que para el 2020 podrá colocar ojivas nucleares miniaturizadas en misiles de largo alcance que sean capaces de llegar a los mismos Estados Unidos.

¿Quieren realmente Trump y Tillerson una guerra con Corea del Norte?

No. Lo que realmente quieren es convencer al resto del mundo de que EE.UU. va a considerar algún tipo de respuesta militar. Buscan que el mundo tema tanto esa posibilidad que aceptará otro tipo de respuesta. En otras palabras: si realmente no quieres guerra, entonces apoya algunas sanciones más duras contra Pyongyang. De esta forma, las amenazas de guerra de Tillerson son probablemente una jugada calculada para conseguir que más países, especialmente Rusia y los países de la Unión Europea, se endurezcan de verdad. Pero un país es claramente el foco principal para Tillerson y la administración de Trump: China. Es así que poco después de las declaraciones belicosas de su secretario de estado, el presidente estadounidense mostró su verdadero juego en Twitter: “Corea del Norte se está comportando muy mal. Ha estado jugando con Estados Unidos durante años. ¡Y China ha sido de poca ayuda!“.

Rodeando a Pekín

China considera que el despliegue del sistema antimisiles THAAD infringe sus propios intereses estratégicos. Sus líderes temen que el radar de banda X de THAAD vaya a anular la capacidad nuclear de China para lanzar un contraataque, a la vez que piensan que Estados Unidos está avanzando con esta provocación como parte de un sistema más grande de defensa antimisiles del este de Asia, que resultará en una cooperación militar y de seguridad trilateral mucho mayor con Corea del Sur y Japón.

Para los EE.UU. la importancia de la decisión lo muestra dispuesto a seguir adelante sea cuales sean los avatares políticos en Seúl. Así, Susan Thornton, subsecretaria adjunta de la Oficina de Asuntos de Asia Oriental y el Pacífico en el Departamento de Estado, al ser consultada durante una reunión en el Centro de Prensa Extranjera el 13 de marzo, si los EE.UU. respetarían si el próximo gobierno surcoreano cambiase de opinión sobre el despliegue de THAAD, Thornton respondió que Estados Unidos respetaría la soberanía de Corea del Sur pero que el despliegue del THAAD era “una decisión de la alianza” que “fue hecha en consulta y conjuntamente entre la República de Corea y los Estados Unidos“. “El despliegue de THAAD no está relacionado con alguna constelación política u otra consideración“, respondió.

Y el apriete a Pekín podría ir en aumento. Para muestra un botón: durante una reunión con el consejero de Estado chino, Yang Jiechi, en la Casa Blanca el 27 de febrero, Trump presionó considerablemente a China al sugerir que a menos que China tomara medidas activas para resolver el problema nuclear norcoreano, Japón no tendría más remedio que adquirir armas nucleares. Por su parte, Tillerson, durante su viaje ya ha planteado la posibilidad de un boicot secundario, lo que implicaría sancionar a las empresas chinas y otros países que hacen negocios con Corea del Norte.

Es en este clima deliberado de tensión sobre la península coreana que se desarrollará, a principio de abril, la primera cumbre entre Trump y Xi Jinping en los Estados Unidos. Es poco realista pensar que el gabinete de Trump espera que China apoye nuevas sanciones. Pero su apuesta es que si Pekín se debiera preocupar más por una acción militar en su propia frontera o en gestionar aún más las necesidades económicas de Corea del Norte después de que se impongan sanciones más severas, China será mucho más cauta en el Mar de China Meridional y en otras partes. Este el segundo verdadero objetivo del lenguaje duro de Tillerson contra Pyongyang.   (completo aquí)

¿Mi opinión? La nota de Juan es completa, pero enfoca la conducta de los actores desde un punto de vista excesivamente racional (el economicismo marxista…). Que tiene mucho peso, cómo no. Por eso elegí la imagen para encabezar: los países que tienen tratados de libre comercio con EE.UU., con China o con ambos “La bandera sigue al comercio”.

Pero también existen el orgullo de los líderes, y las percepciones equivocadas. Hacía esta reflexión al leer estas declaraciones de hace unas horas de Tillerson “La amenaza norcoreana es inminente”.

En cuando a la racionalidad del compañero Kim… No abro juicio sobre la capacidad militar o tecnológica del régimen norcoreano. No tengo bastantes datos concretos. Pero este simpático video me obliga a decir ¡Qué coreografía!


El trabajo, las máquinas, y el desempleo

marzo 18, 2017

Fredes Luis Castro, de quien acerqué otros trabajos, sigue publicando en su blog con una coherencia que le envidio un poco. Aunque tiene un firme compromiso político, no se deja arrastrar por la coyuntura, ni permite que tome la engañosa forma de una “red social”. Que no lo es, por supuesto. El “administrador” de un blog decide lo que aparece en él, por acción o por omisión.

Fredes postea, a su ritmo, ensayos sobre los temas que elige. Ahí vuelca su opinión, por supuesto, y además -o sobre todo- enlaza autores y trabajos que aportan distintas y valiosas miradas.

En este encaró algo muy importante que a la vez está de moda (no es frecuente); lo discuten pensadores, autores de best sellers y disertantes en Davos: El desempleo provocado por el avance tecnológico, por la automación.

En este tema se ha politizado la discusión local (no es sorpresa, verdad?). Peronistas ortodoxos y también los que se identifican con lo que podría llamarse la “Tendencia Revolucionaria Keynesiana” (o keynesianismo chabón) insisten que el desarrollo tecnológico no puede/debe provocar desempleo. ¿Saben qué? Creo que tienen razón… en el largo plazo. Pero en el corto y mediano tendremos graves problemas, si no nos manejamos con inteligencia y decisión.

Pero esa es una opinión mía que voy a esbozar en un comentario al final. Antes, lean lo de Fredes Castro, que resume los distintos aspectos de un tema complejo. Y su conclusión merece ser compartida por los argentinos de buena voluntad.

“TECNO NARRATIVAS DEL TRABAJO

En La carrera contra la máquina Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee explican de qué manera la computarización de las máquinas colaboró con el desempleo verificado en los últimos años, avance que no se limita a las actividades rutinarias, ya que las soluciones digitales extienden su imperio crecientemente a las tareas especialmente cognitivas. Esto último es confirmado por una investigación realizada por Paul Beaudry, relativa al mercado laboral estadounidense, en la que denuncia una gran reversión en la demanda de trabajadores calificados y con estudios superiores. El investigador de la Universidad de la Columbia Británica describe un escenario en el que la mayor calificación no asegura un mejor posicionamiento laboral, por el contrario la oferta es mayor a una demanda que obliga a trabajadores calificados a realizar actividades no calificadas, compitiendo desigualmente con hombres y mujeres con menor preparación, que se ven obligados a vender su fuerza de trabajo por menor salario o resignarse a la desocupación.

Las actividades rutinarias susceptibles de ser codificadas en software y las ocupaciones cognitivas susceptibles de ser penetradas por las manipulaciones algorítmicas de la big data habilitan una transferencia de labores desde los humanos a los ordenadores. Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne de la Universidad de Oxford, en un citadísimo paper, se atreven a los números y a la predicción y estiman que el 47 % de los trabajos norteamericanos corren riesgo de ser automatizados / robotizados, “quizás en una o dos décadas”. Esta transferencia de actividades impactará, advierten, en los servicios que mayor cantidad de empleos aportaron a la economía norteamericana en las últimas décadas.  Frey y Osborne alientan a capacitar a los trabajadores en habilidades creativas y sociales.

Otra investigación del año 2016, de la OCDE, disiente con los autores mencionados, al menos en lo que concierne a los países que la integran, indicando que en promedio sólo el 9% de los trabajos de sus mercados son “automatizables”. Sí reconoce mayores problemas para los trabajadores no calificados, aconsejando programas de re-entrenamiento laboral para este sector. Transmite similar optimismo un reporte de este año del Instituto McKinsey, que anhela una automatización que aporte a un futuro que funcione. Lo interesante de este producto es que enfoca su atención en las actividades realizadas individualmente por cada trabajador, antes que al rubro laboral en cuestión. Para tranquilidad del proletariado humano sostienen que sólo el 5% de los trabajos pueden ser completamente automatizados, con porcentajes variables en las restantes actividades pero sin excluir enteramente la injerencia humana. Al tiempo que revelan desconfianza por una intervención ordenadora de los gobiernos en el plano económico, sus autores lo conminan a funciones subsidiarias, en comunidad con el sector privado para crear las mejores condiciones de adaptación laboral, especialmente en el área educativa y con programas de re-entrenamiento laboral; y coordinadora de diálogos sociales para armonizar los cambios producidos por la disrupción tecnológica y evitar resistencias ludistas, de movida de los sindicatos.

Las otras instituciones

En las investigaciones de Frey y Osborne y de la OCDE no se tienen en cuenta a sindicatos u otros organismos defensores de los derechos de los trabajadores ni la incidencia que puede tener cuerpo normativo alguno a su favor (no figura el término derecho en ningún caso). Beaudry sólo accesoriamente alude a los sindicatos, con un comentario irrelevante. En sus recomendaciones de largo plazo e “ideas alocadas” para enfrentar el desafío que significa para los trabajadores la segunda era de las máquinas Brynjolfsson y McAfee tienen en cuenta las propuestas de ingreso básico e impuestos negativos, a la vez que aportan otras que interpelan a ONGs (como agentes de pago de personas que a través de ellas realicen actividades socialmente útiles) y empresas (por ejemplo, informando en las etiquetas de sus productos que eso se hizo con mano de obra humana). No omiten contrataciones gubernamentales como las de los años de Roosevelt, ni subsidios o vouchers para atender necesidades básicas. Nada comunican sobre posibles derechos laborales o injerencias sindicales. Para el Instituto McKinsey, ya se dijo, los sindicatos son una fuerza que amenaza el progreso.

David Autor, otro de los muy destacados edificadores del mainstream que ilustra sobre las relaciones entre las nuevas tecnologías informacionales y el mundo del trabajo se enrola en las filas de los optimistas. En una de esas dinámicas conferencias de TED considera que los modelos organizacionales que acompañan las innovaciones tecnológicas, las ambiciones humanas y las instituciones que habilitan las oportunidades y la movilidad económicas (entre las que sólo menciona a las educativas) han demostrado ser medios aptos para generar nuevos empleos.

No se trata de desmentir lo que estos especialistas subrayan, pero parecen sugerir un fatalismo tecnológico que por omisión disocia la problemática laboral de la disputa por los recursos, el rol determinante de normas promotoras de los derechos de los trabajadores y de instituciones representativas de sus intereses. Las notas que caracterizan a los trabajadores en las investigaciones de estos cientistas sociales son la pasividad y el ahistoricismo. Justo es decir que un informe de enero de este año de la OCDE acusa que las experiencias observadas en distintos países descartan que el cambio tecnológico sea suficiente para explicar los desacoplamientos registrados entre salarios y productividad.

Lo material es hermoso

Si inventar algo es descubrirlo en lo que ya existe, como afirma W. Brian Arthur, es recomendable para cualquier decisor público no distraerse de los déficits tangiblemente estructurales de la economía que debe gestionar, por el mayor erotismo que despierta la cuestión tecno innovativa. Si lo pequeño es hermoso lo grande y centenario puede serlo mucho más. Preparar la población como “capital humano” idóneo para enfrentar los desafíos digitales del siglo XXI no es más importante que contar con rutas y redes férreas, puertos y puentes, diques, refinerías y usinas que garanticen la creación y circulación de producciones materiales. Erigir o actualizar estas tecnologías físicas, sobra decir, equivale a movilizar a decenas de miles de trabajadores y es una ventana de oportunidad para especializarse en actividades logísticas sumamente apreciadas en todo el orbe. En un ensayo brillante Andrew Russell y Lee Vinsel sentencian: “las formas menos apreciadas y más subestimadas del trabajo tecnológico son también las más ordinarias: las que reparan y mantienen las tecnologías que ya existen, que fueron ‘innovadas’ hace mucho tiempo.” La abundante literatura sobre propiedad intelectual, capital humano y organizacional, contenidos informacionales, habilidades sociales, creativas y emocionales no enfatizan (tal vez no tienen por qué hacerlo) la relevancia que mantienen las “viejas” tecnologías infraestructurales.

Como señalé en otro artículo reducir obstáculos logísticos, de gestión de procedimientos, seguridad de las comunicaciones y por déficits en infraestructuras apropiadas pueden incrementar el PBI global por seis, mientras que las reducciones tarifarias (actualmente bajas y excepcionales) que tanto persiguen los acuerdos denominados de libre comercio apenas aportarían un aumento de un 0.5% a los países involucrados. Las infraestructuras físicas complementan e incentivan las muy tangibles producciones industriales, imprescindibles para obtener saldos favorables en el comercio exterior a juzgar por los patrones evidenciados en Estados Unidos en las últimas décadas. El gran país del norte padece un déficit crónico en su balanza comercial, como consecuencia de las importaciones de bienes industriales (en particular los electrónicos manufacturados/ensamblados en China), que no es compensado por un superávit de décadas en su comercio internacional de servicios (actividades de diseño, marketing, management, legales, financieros y correspondiente etcétera).

Los tres países con los que Estados Unidos tiene mayores déficits comerciales, China, Japón y Alemania, son países superavitarios en sus balanzas comerciales y fuertemente industrializados, en el caso de los dos últimos en tecnologías de punta. China y Japón son también los principales acreedores globales de Washington. Peter Navarro y Wilbur Ross, máximos referentes de la gestión comercial de la administración Trump, pícaramente observan que mientras Alemania y Japón, líderes mundiales en robótica, tienen entre un 20% y un 17% de sus trabajadores ocupados en el sector industrial, en la patria imperial a la que sirven la cifra es de un 8%. La automatización como fin del trabajo parece correr a velocidades distintas, de acuerdo con las políticas instrumentadas por los estados nacionales. Por caso, el posindustrialismo del software y las finanzas norteamericano difiere de la estrategia japonesas para hacer de sus exportaciones de infraestructuras una cuestión clave en lo mercantil y lo diplomático, en el marco de un plan pretérito al gobierno que Abe inició en el 2012.

Observaciones finales

La instrucción informacional es sumamente importante. Desconocer esto es abstraerse de las demandas laborales que vienen y las vigentes. Es acertado el sendero diseñado por el Comité de la Economía Futurade Singapur, que piensa una educación permanentemente actualizada y transmitida a lo largo de toda la vida, no de acuerdo a ciclos decimonónicos.

Omitir la importancia de instituciones representativas de los trabajadores es abstraerse de los intereses, derechos y recursos de que son, deben ser, titulares. Automatizaciones e industrializaciones no significan justa distribución de bienes, servicios y consumos dignos para los trabajadores, aspecto regularmente contencioso -la justa distribución- que debe incluirse en una completa reflexión de la cuestión laboral.

En el siglo XXI la industria aún “contribuye desproporcionadamente a las exportaciones, innovación y crecimiento productivo”, y es clave para la fortaleza y autonomía nacionales. Esto es cierto para las potencias imperiales, pero mucho más para las economías dependientes como la de nuestro país, Argentina”.

Trataré de ser todo lo preciso que pueda ser en tres párrafos. Ante todo, comparto el planteo industrialista de Fredes. Trabajo, y hago política, con ese objetivo. Lo que no me impide darme cuenta de un hecho obvio: la automación va a seguir reemplazando muchas tareas que hoy, todavía, realizan los seres humanos. El avance tecnológico ya lo hizo en el pasado: quedan muy pocos empleos para cazadores recolectores, conductores de carretas o perfoverificadores, por ejemplo. La capacitación laboral más necesaria es la que prepara para los cambios en el trabajo.

Estos cambios también transforman la sociedad. No necesitamos ir tan lejos como la invención de la agricultura, hace algo menos de diez mil años. Al comenzar el siglo XX, en Gran Bretaña, el taller global de ese momento, la mayor fuente de empleo era… el servicio doméstico. Había un millón y medio de sirvientes, sólo en esa nación.

La tecnología moderna, que puede reemplazar la mayoría de las tareas manuales -no todas, por cierto- y muchas de las que solían llamarse “de cuello blanco”, no elimina la necesidad de “mano de obra” humana en áreas fundamentales: salud, educación, seguridad. Y esa misma tecnología, al multiplicar la producción de bienes, hace posible la “ampliación de derechos” que falta: el trabajo, el empleo digno, como un derecho humano básico, tan fundamental como a la vida y a la libertad.


Música para el fin de semana – Caetano Veloso

marzo 18, 2017

Otras veces lo subí al blog a Caetano. Por supuesto. Pero escuché en “Luz de luna” -que no me impresionó mucho, dicho sea de paso- este tema en su voz: Cucurrucucu paloma. Y no puedo no compartir esta versión en vivo.


“Los inversores quieren saber cuándo la Justicia pondrá presa a Cristina”

marzo 17, 2017

Esta foto es una captura de pantalla (con Gyazo) de la portada online de Clarín. Un estimado amigo me ha pedido que comente, y, sin otros elementos que esa misma columna publicada en la edición impresa, ofrezco unas reflexiones apresuradas.

Un dato básico: lo de “los inversores” es una gigantesca estupidez. Para los profesionales que manejan capitales importantes, las posibles medidas que pueda tomar Cristina en una eventual futura presidencia, son un dato más en la ecuación. Menos importante que los errores de Mauricio en la actual.

Uno de los aspectos, que no debemos pasar por alto en cualquier análisis, es el odio. Los argentinos tenemos el odio fácil. Y la impersonalidad y la ausencia de vínculos en la sociedad moderna, la anomia, lo estimulan. Podemos ver su versión más cobarde en los foros online de los medios. Pero tengamos claro algo: ese no es el motivo de esta campaña. Las emociones de un sector del público no ponen notas en un medio, ni le dictan ataques a los columnistas. Pero son el objetivo a influir.

Hay una motivación politica subyacente a la situación. La expuso recientemente Pablo Papini: “Cambiemos apuesta a ganar en 2017 repitiendo el libreto de 2015: los buenos contra los malos. El Mani Pulite criollo“. Pero ese, creo, es el contexto. La nota está pensada como una presión a Macri, también.

El elemento fundamental, me parece, es la “yihad” que ha declarado el Grupo Clarín contra Cristina Kirchner y el kirchnerismo. Similar a la del Grupo Globo contra Lula y Dilma. Y sólo algo más burda, más “tercermundista”, que la de los medios “liberales” yanquis contra Trump (Salvando las grandes distancias entre esas cuatro personalidades).

En el caso argentino, al menos, es contraproducente. El ataque de Clarín fortalece a CFK en tanto jefa de la oposición. Y le hace más difícil a nuestro progresismo clasemediero cuestionar al kirchnerismo. Pero hay algo estructural en esto. Los medios modernos, desde que existen, son instrumentos políticos para los intereses de sus dueños (o de los gobiernos, cuando los dirigen ellos). Y los dueños se han convertido, en un proceso habitual en el capitalismo, en grupos económicos cada más grandes, manejando diarios y la TV. Pero en las últimas décadas están perdiendo el futuro: cada vez más las nuevas generaciones se informan e interactúan desde los medios digitales. Donde esos grupos también entran, por supuesto, pero no manejan bien su lenguaje. El fenómeno de la interactividad los desconcierta (Magnetto no está habituado a eso con su personal).

Esa nota me suena como el rugido de un dinosaurio. Y pienso que el meteoro ya cayó.


Gritando en el INDEC

marzo 17, 2017

Este simpático, si bien algo tenso, video confirma que, a pesar de lo que podría pensarse, la disciplina estadística convoca a gente muy emocional. Ahora, como caballero que soy, las compañeras de UPCN saben que cuentan con mi solidaridad. Pero creo que deben respetar las canas de Todesca (¿o los canas?)


A %d blogueros les gusta esto: