¿ CFK-Scioli vs Randazzo-Domínguez en Buenos Aires !?

febrero 17, 2017

DYN12, BUENOS AIRES 22/05/14, LA PRESIDENTA CRISTINA FERNANDEZ, JUNTO AL MINISTRO DE INTERIOR Y TRANSPORTE, FLORENCIO RANDAZZO, DURANTE EL ACTO DE ENTREGA DE LOS NUEVOS TRENES DESTINADOS PARA EL SARMIENTO.FOTO.DYN/PRENSA MINISTERIO.

Es mala práctica periodística. Y no corresponde en un blog de opinión. Pero me siento obligado a poner el título, con signos de interrogación. Porque la noticia que me pasan tres distintas “gargantas” bonaerenses es una bomba. Y, por otro lado, me resulta difícil de creer.

Me dicen que en la “previa” de la reunión que mañana sábado, como en otros años, el PJ de la provincia de Buenos Aires hace en Santa Teresita, se está afirmando la decisión de enfrentar las previsibles candidaturas de Cristina Kirchner y Daniel Scioli para las elecciones legislativas de este año, con las de Florencio Randazzo y Julián Domínguez. Con el apoyo activo del Movimiento Evita.

Mi primera reacción fue recordar que en las previas que hacen los adolescentes se consume mucho alcohol. Ojo: no sería una aventura absurda en una interna tradicional, en la que votaban sólo los afiliados, movilizados por los dirigentes locales. Hay una militancia entusiasta y mayoritaria, con una identificación emocional profunda con Cristina. Pero debería competir con la estructura territorial del Evita y buena parte de los aparatos municipales. La pasión no reemplaza a la capacidad de movilizar y organizar. En el interior de la provincia Cristina no tiene mucho arrastre. Tampoco Scioli, por cierto. Además, el votante ABC (“anyone but Cristina”, cualquiera menos Cristina) es emocional también, y estaría motivado a intervenir en la interna.

Pero serán las PASO, internas legalmente obligatorias. Y en Argentina hay una fuerte tradición de participación electoral, aún de los muchos que dicen “a mí no me interesa la política”. Ahí lo opción sería Cristina, la ex presidente, vs “los políticos”… Mi impresión es que en una elección peronista el resultado está cantado. Es por eso que pienso que la tradicional prudencia de la dirigencia territorial bonaerense se impondrá.

Como sea, el run run está en marcha. Y dos de los que por separado me hablaron del asunto están vinculados a la propuesta CFK, así que no eran sus deseos hablando por ellos (el caso de algunos neo randazzistas).

¿Cuál es mi opinión? Si se diera esta interna -mantengo mi duda-, y se pudiera mantener en los límites de una interna -es decir, una competencia entre sectores que luego compartirán el mismo esfuerzo- sería positivo, para el peronismo y para la política argentina (¿Cuántas elecciones internas abiertas pueden recordar?). Obligaría a ambos lados, no a definir sus programas -no diferirían mucho los que anuncien ambos-, a definir y a organizar sus apoyos. Un peronismo con corrientes internas orgánicas sería un desarrollo valioso.


Comunicado de La Bancaria

febrero 16, 2017

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Recién me “wasapean” este texto:

Finalmente hemos arribado a un acuerdo:

 1) Se ha respetado el 24,3% de incremento para todos los bancarios.

 2) que se compone de un 4% de reconocimiento a partir de Enero más un 19,5% sobre ese 4. Lo que da 24,3% acumulado.

 3) Se acordó una actualización automática e inmediata toda vez que la inflación supere el 19,5%.

 4) También se acordó que dicha actualización cuando suceda será retroactiva al 1/1/17.

 5) Asimismo se incrementan en un 24,3% todos los adicionales convencionales y no convencionales 

6) También hemos acordado un bono por el día del bancario de como mínimo 21.600 pesos y hasta 39.000 de acuerdo a la categoría de cada trabajador.

 7) Asimismo se acordó producir un monitoreo cuatrimestral , siendo La primera reunión en el mes de Junio.

8) El salario inicial de un trabajador bancario para el mes de enero será de 24.397,30 más participación en las ganancias por 1.102,00, es decir, total de un sueldo inicial de 25.499,30.

 9) En los bancos donde en el mes de enero ya se haya abonado el 4% sobre todos los rubros, se liquidará la diferencia del 19,5 % con los sueldos de Enero. En donde no se haya abonado el 4% debe abonarse como diferencia la totalidad del acuerdo, es decir 24,3% 

10) El acuerdo es un pago y retroactivo a enero“.

Quise reproducirlo en el blog porque 1) Es una victoria a aplaudir de la firmeza de una organización de trabajadores y de una conducción sindical que supo aprovechar la coyuntura favorable de su actividad; 2) Hace a la relación de fuerzas en la sociedad argentina, no en forma decisiva pero tampoco trivial, frente a las pretensiones de gerentes de empresas privadas temporariamente en cargos políticos; y 3) Confirma lo que señalé otras veces en el blog – no es una percepción especialmente astuta mía, es la experiencia de 8 años de gestión en la Capital: si sos débil, Macri te aplasta o te basurea; si sos fuerte, negocia. Moraleja: es mejor no ser débil, y, como dice una frase muy vieja, la unión hace la fuerza.


El gobierno, el peronismo, Cristina… 3 actores en un escenario vacío

febrero 16, 2017

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Pensando en lo que sucedió en las últimas horas, siento el impulso de volcarles… no un análisis; una impresión. Voy a ser breve.

El gobierno de Macri se mandó otra de las torpezas gratuitas que se están convirtiendo en una costumbre habitual, al mismo tiempo que cada vez se esfuerza más en controlar la comunicación de sus actos y uniformar lo que dicen sus funcionarios. El director ejecutivo de la Anses, Emilio Basavilbaso, anunció modificaciones (rebajas) en los incrementos que, por ley, deben recibir los jubilados. En el mismo momento en que el Congreso se discutía un tema sensible: las reformas a la ley de las ART, a la legislación que protege -debería proteger- la salud de los trabajadores.

Esto provocó el previsible escándalo, entre sus propios aliados radicales. La diputada Carrió no dejó de aprovechar la ocasión para enojarse y amenazar públicamente. Se da marcha atrás, y los cambios que anunció la ANSES quedan en el aire, y la situación exacta de las jubilaciones también.

Pero, y este es el punto significativo, el Ejecutivo aún en este marco consigue aprobar, con sus pocos votos propios, las reformas para las ART que había planteado. En el sentido de los reclamos, miopes, de los empleadores.

En el peronismo, la fuerza opositora que todos perciben -para bien o para mal- como la mayoritaria se están dando pasos coherentes en favor de la unidad. O de una competencia interna acotada. En particular, en el distrito clave por su peso electoral, la provincia de Buenos Aires, se afirma la aceptación por todos los que tienen fichas reales en ese juego de la candidatura de la ex Presidente Cristina Kirchner, como se anticipó muchas veces en este blog.

En ese sentido, una nota de La Tecla, un portal bonaerense muy bien informado, es reveladora. También del aspecto que me preocupa, pero eso lo comento después que la lean.

El peronismo bonaerense volverá a juntarse el este sábado en Santa Teresita. Como todos los años, dirigentes de toda la Provincia confluirán en la costa para debatir el futuro del partido, ante el desafío de volver a ganas elecciones tras la derrota en 2015.

En esta oportunidad, el debate estará centrado en la figura de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien hoy se para como una de las referentes de la oposición con mayor intención de voto, junto con Sergio Massa.

No obstante, la candidatura de CFK es aún incierta. Si bien ha dado una serie de indicios que indicarían una participación en las elecciones, nada está confirmado. Pero los mismos peronistas saben que de postularse, modificaría por completo el escenario electoral.

“La que va a marcar el tiempo político va a ser Cristina Fernández de Kirchner. Si Cristina es candidata o no, eso mueve todo el tablero político. En base a eso nos tenemos que reordenar, y a la vez generar alternativas y nuevos cuadros”, consideró en declaraciones radiales el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, perteneciente al Grupo Esmeralda, que hasta el momento se ha mostrado crítico de un posible regreso del kirchnerismo a la escena política.

“Todo se define en base a lo que determine Cristina. Bajo ningún punto de vista la enfrentaríamos si decide presentarse. Yo la respeto mucho y comparto el proyecto que inició Néstor, sé como se transformó el distrito y el país. Si decide presentarse, hay que reordenar todo el peronismo, hacia abajo”, añadió el jefe comunal, aunque aclaró: “No hablo por el Grupo, sino como Fernando Gray”.

En esta línea, el mandatario de Esteban Echeverría reconoció que en el Gobierno nacional hubo aciertos y errores, tal como le sucede a él mismo al frente del municipio y por ello “necesitamos más participación de una impronta nueva que nos proyecte hacia el electorado, de manera distinta y más actualizada. Nosotros también tenemos que cambiar. Tenemos que sentarnos con Cristina para saber si quiere o no ser candidata”.

En medio de las especulaciones con una posible candidatura a senadora por la provincia de Buenos Aires, la expresidenta analiza juntar a la tropa ultra K en el Instituto Patria, donde se reunió este martes con uno de sus soldados, Oscar Parrilli“.

Resulta evidente que la unidad del peronismo, y no sólo en Buenos Aires, se está basando en datos de sentido común; los que algunos llaman realpolitik. Dos fórmulas peronistas con posibilidades reales en la provincia, significarían una derrota frente a Cambiemos y, posiblemente, frente a Massa. Y Cristina aparece, según todas las encuestas, como la figura del peronismo que arrastra más votos en para las listas locales, al menos en el decisivo conurbano.

Todo bien, por supuesto. Yo estoy a favor del posibilismo; porque no veo como podríamos avanzar con el imposibilismo. Pero me deja preocupado el hecho que no aparezca, además de los acuerdos razonables, un proyecto, una visión que enamore a los muchos argentinos que hoy ven la política con aburrimiento o rechazo. Por cierto, aún frente al acentuado malestar económico no se están movilizando, salvo en concretas, y limitadas, luchas gremiales. ¿Se verá algo realmente masivo en la marcha del 7 de marzo que anuncia la CGT? Hmmm…

Ojo: la victoria ¿pírrica? del gobierno que empecé relatando al principio no la atribuyo a una “traición” de Fulano o Mengano. Desde el Congreso no se gobierna: Cuando la oposición anti K tuvo la mayoría legislatival, en 2009, el gobierno de Cristina Kirchner llevó adelante la medida más significativa, y eficaz, de sus dos mandatos, en términos de las relaciones de poder: la estatización de los fondos de las AFJP.

El problema no es lo que hay, sino lo que no hay: una conducción del conjunto del peronismo que esté en condiciones hoy de articular a la oposición a este experimento macrista y proponer a la sociedad una alternativa. Mi impresión es que tanto el “cristinismo” como los sectores que mantienen reservas con Cristina tienden a asumir que el desgaste, y las torpezas, del gobierno nacional están haciendo el trabajo por ellos.

Me pregunto si será así.


El mundo vuelve a la normalidad: el proteccionismo

febrero 15, 2017

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Se que leer Clarín es un esfuerzo, y hasta algunos lo pueden considerar un sacrificio. Pero sostengo que a veces -quizás por una inadvertencia de los redactores, o el atormentado fantasma de don Rogelio Frigerio (abuelo) que ha sido visto paseándose por las oficinas- se filtran notas interesantes. Ésta que apareció hoy, de la autoría de Víctor Becker, veterano economista radical y nada kirchnerista, es una. Breve comentario mío al final.

Las propuestas políticas y económicas de Donald Trump tienen desconcertados a la mayoría de los analistas. En particular, en el plano económico, estábamos acostumbrados a que el discurso proveniente del Norte fuera en defensa del libre comercio y súbitamente aparece un líder con ideas semejantes a las que veníamos escuchando de boca de los dirigentes tercermundistas.

Sin embargo, estas ideas no son nuevas en la dirigencia estadounidense. Más aún, salvo en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos fue un país esencialmente proteccionista.

Tras independizarse de Gran Bretaña, la segunda ley aprobada bajo la presidencia de George Washington fue la que establecía las tarifas sobre las importaciones. No por nada el primer Secretario del Tesoro era Alexander Hamilton, un destacado defensor del proteccionismo económico. Sostenía que “mantener una competencia en igualdad de condiciones, tanto en cuanto a calidad como a precio, entre un establecimiento nuevo de un país y los establecimientos de larga maduración de otro país, es, en la mayoría de los casos, impracticable”. Concluía en la necesidad de una ayuda extraordinaria y protección del gobierno para desarrollar la industria local.

Los únicos defensores del librecambio en Estados Unidos eran los dueños de las plantaciones del Sur, que, gracias a la mano de obra esclava, podían vender barata su producción en el mercado mundial. Sus votos se inclinaban mayoritariamente hacia el partido Demócrata. Lincoln –un republicano y convencido proteccionista- quebró la resistencia del principal bastión librecambista en el país.

Mientras Gran Bretaña fue la primera potencia económica mundial, Estados Unidos –al igual que Alemania, Francia y Japón- abrazaron el proteccionismo para impedir que la competencia de las importaciones baratas de aquel país impidiera el desarrollo de la industria local.

En palabras del presidente republicano William McKinley (1897-1901): “Bajo el libre comercio, el comerciante es el amo y el productor es el esclavo. El proteccionismo no es sino la ley de la naturaleza”.

Todo cambió tras la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos surgió como la primera potencia mundial y allí abrazó el credo del librecambio como forma de abrir los mercados externos a sus exportaciones. Así lo había vaticinado el presidente Ulisses Grant (1869-1877): “Después de dos siglos (de proteccionismo), Inglaterra ha encontrado conveniente adoptar el libre comercio porque piensa que no hay ya nada que el proteccionismo pueda ofrecerle. Muy bien, caballeros, mi conocimiento de nuestro país me lleva a pensar que dentro de 200 años, cuando Estados Unidos haya obtenido de la protección todo lo que ella puede ofrecer, también adoptará libre comercio”.

Quizá no hay palabras que mejor expresen el pensamiento trumpista que las del varias veces precandidato a presidente por el partido Republicano Pat Buchanan y ferviente partidario del nuevo presidente: “Detrás de un muro tarifario construido por Washington, Hamilton, Clay, Lincoln y los presidentes republicanos que siguieron, los Estados Unidos han pasado de ser una república agraria costera a convertirse en la mayor potencia industrial que el mundo jamás ha visto, en apenas un siglo”.

No hay nada novedoso en el credo económico adoptado por el presidente Trump que regresa a las tradiciones del partido republicano dejadas de lado sólo durante el periodo 1950-2016.

El librecambio ha sido históricamente la bandera de los que tienen todo para ganar del comercio internacional. Lo fue de Gran Bretaña hasta 1930, la de Estados Unidos posteriormente y es la de China actualmente. Por eso mismo el mercado laboral y el de productos agrícolas de los países centrales permanecieron, aún durante el proceso liberalizador, guarecidos tras poderosas barreras a la inmigración y a la importación de tales productos.

La liberalización de los flujos de capital estimuló la inversión en los países donde la producción era más barata. En un mundo totalmente globalizado, buena parte de la producción industrial se concentraría en China, por el bajo costo de su mano de obra. Para evitarlo, Trump intenta trabar la circulación de capital imponiendo sanciones a las empresas que inviertan en el exterior. Su objetivo es generar empleos industriales en estados como Ohio, Pennsylvania o Illinois, que son críticos en la definición de cualquier elección nacional. Su postura sirve para recordar que en materia de comercio e inversión internacional las naciones no se guían por principios sino por intereses.

El giro hacia el proteccionismo no dejará de producir efectos. Los consumidores americanos deberán pagar más caros los productos que hoy importan y seguramente habrá represalias de los países que resulten perjudicados, que abrazarán esquemas igualmente proteccionistas.

Frente a este panorama, Argentina debería repensar su estrategia comercial pensada para un mundo que no es el que imperará en los próximos años. ¡Ojalá esta vez no lleguemos a la estación cuando el tren ya haya partido!

El título del posteo es mío, y es una exageración. Es cierto que ningún país con “densidad nacional” -el término es de Aldo Ferrer- ha dejado de proteger las actividades que interesaban a una parte considerable de su población de la competencia extranjera. Pero la mayoría de los países no ha logrado esa densidad nacional.

En especial, cuando existe un gran desequilibrio en el poder de una de las partes, surgen en el país más débil sectores que implantan una economía de “plantación”: monoproductores para un mercado externo. Esa ha sido una historia que se vio en África, Asia del Sur y buena parte de América Latina en los siglos XIV a XIX. Y todavía persiste, cómo no.

Pero la etapa actual de la globalización ha terminado por lograr que el librecambio esté perjudicando a sectores numerosos de los ciudadanos de las Potencias. Sólo China, amparada en su disponibilidad de mano de obra -comparativamente- barata combinada con el avance tecnológico puede ser librecambista sin inhibiciones hoy. Y aún ella deberá enfrentar en el futuro la competencia de nuevos actores, India, y en Asia del Sureste. No dudo que aplicará proteccionismo, llamándolo de otro modo.

El punto, que correctamente Becker deja abierto, es cómo enfrentamos los argentinos la nueva situación global, una vez descartada la actual desubicación macrista. Tema para otro posteo.


Y qué pasa con Massa?

febrero 15, 2017

massa

En un blog que ha vuelto a meterse en la coyuntura política -de la que nunca estuvo muy lejos, tampoco- sería extraño no ocuparse de Sergio Massa. Después de todo, aunque las encuestas (esas imágenes borrosas) y el monitoreo de las redes sociales (imágenes más impresionistas) coinciden en mostrar que ocupa bastante menos espacio en la atención y la imaginación popular que hace un año, también indican que es una de las figuras que existen. Además de Macri, Cristina, Vidal,… se percibe al tigrense. Para los que no aceptan al experimento Macri, o se han desilusionado, y siguen sin “tragar” la experiencia kirchnerista, S. M. está disponible.

El problema es que es difícil hablar de su estrategia y su proyecto. La gente mala dice que es porque no existen. Es cierto que Massa no curte un discurso explícito y elocuente. Uno sabe de reuniones y roscas, con y sin su participación directa, en particular de sectores del peronismo que están muy nerviosos por la naturalidad con que el PJ está asumiendo la candidatura de Cristina Kirchner en Buenos Aires. Pero -como ya dije a propósito de la expectativa Randazzo- reunirse con políticos ansiosos por figurar en alguna lista no es lo mismo que convocar a la sociedad. Ni siquiera a los votantes.

En cuanto a la alianza con Stolbizer… reviso la performance electoral de Margarita y no me impresiona. En el mejor de los casos, M. S., como Carrió, puede dar llegada a sectores de la clase media “indignada”, pero no contenido.

Así, me pareció interesante rescatar esta columna de Eduardo Fidanza de julio de 2013, hace casi cuatro años! E. F. es un sociólogo y consultor político que recomiendo leer a los politizados. En especial a los peronistas, que no deberían ponerse nerviosos y empezar a cuestionarlo ¡porque no es peronista! Mucha gente no lo es, y Fidanza es uno de los más lúcidos en este oficio.

Habla de Massa, y dice cosas inteligentes sobre la política moderna. Copio lo que decía entonces. Y agrego una evaluación actual:

Es posible que la campaña electoral que se desarrollará de aquí a octubre (2013) aporte novedades en cuanto a contenidos, tonos y estilos. En principio, asistimos a una redefinición de la comunicación política que aunque no es novedosa, parece ser cada vez más dominante y extendida. Las figuras que prevalecen en los sondeos recurren, disciplinados, a la caja de herramientas que provee el nuevo marketing sin salirse del guión. Por otra parte, se advierten señales de agotamiento de la política basada en contenidos ideológicos y argumentos discursivos.

Acaso la complaciente entrevista televisiva que le realizó Alejandro Fantino a Sergio Massa esta semana sea un buen ejemplo del tipo de comunicación que está imponiéndose. La presentación del candidato fue sobria y estudiada. En primer lugar, eludió cualquier definición ideológica, admitiendo apenas pertenecer a una “matriz” peronista que no definió y haber formado parte de las listas de ese movimiento desde hace años. En segundo lugar, y en complicidad con el entrevistador, destacó su juventud y afirmó que la crisis de 2001 abrió la puerta a nuevos dirigentes, aunque matizó con corrección: “La juventud no tiene que ver con la edad, sino con lo que uno tiene en la cabeza”. En tercer lugar, se refirió a su origen familiar, relatando que sus padres son italianos que vinieron al país a progresar. Más adelante en el reportaje dijo que la clave es la “movilidad social ascendente”; paradójicamente, el ejemplo de su saga familiar y un artículo de fe de Cristina Kirchner.

Esas señas de identidad enmarcaron la definición de fondo del candidato: el mundo de la política se divide en dos, de un lado están los que hablan y nunca hicieron nada y del otro los que callan y gestionan, llevando adelante una responsabilidad. Por eso, según Massa, es secundaria la pertenencia política, no importa si él u otros empezaron en la Ucedé y terminaron en el peronismo, lo verdaderamente significativo es si tienen experiencia en resolver problemas concretos ocupando cargos públicos. En la concepción massista pareciera existir un único modo válido de practicar la política: desde la administración estatal, no desde la argumentación discursiva.

Esta visión conduce, inadvertidamente, a una nueva clasificación de los actores políticos, simple y notoriamente sesgada. Por así decirlo: existiría el “partido” de los que poseen poderes ejecutivos (nacionales, provinciales o municipales) y el de los que no tienen esos cargos. Los primeros estarían en condiciones de resolver problemas a través de la gestión, los otros quedarían confinados al lugar de comentaristas abstractos. Así, la herramienta clave es el acceso a un poder ejecutivo. La nueva competencia se plantea entre funcionarios hacedores, con abultados presupuestos, y políticos declamadores, pobres en recursos y confinados a las ideas. Un somero inventario de los principales distritos mostrará, con pocas excepciones, a los gobernantes que doblegan con comodidad a los políticos de a pie.

Pero hay más. Por debajo del discurso de Massa no sólo existe una reclasificación de los actores políticos, se observa una amplia redefinición terminológica. En la entrevista, el candidato repite innumerables veces la palabra “gente”. La gente es la destinataria de todos los esfuerzos, debemos detectar lo que quiere y responderle, la gente está preocupada por esto y aquello y no por otra cosa; la gente dice, hace, piensa. Un machacar abrumador. En rigor, se trata de un nuevo diccionario. Donde antes se decía pueblo, ahora se dice gente; la historia se reemplazó por la agenda; el líder se convirtió en un gestor y la liberación de la opresión en la solución de los problemas. En tiempos del microtargeting , Massa alivianó la apuesta: no cree en salvadores de la patria, cree en “albañiles de la casa de todos, que es la Argentina”.

Cuando se habla de fin de ciclo se reduce la cuestión al ocaso del kirchnerismo. Tal vez sea útil ampliar la visión y hablar de un cambio de cultura política. Es cierto: probablemente concluya el kirchnerismo, pero con él parece que terminarán también los grandes relatos de la democracia argentina que signaron sus 30 años, desde el comienzo épico de Alfonsín a la ilusión emancipatoria de Cristina.

Con Massa, los políticos, como los poetas en el “Manifiesto” de Nicanor Parra, “bajaron del Olimpo”. Aunque poderosos, prefieren ser minúsculos, centrados en los dictámenes de un conglomerado impreciso denominado “gente”. Son sus gestores y como tales recorren el territorio con una máquina de detectar y resolver problemas. Pequeños políticos con pequeñas soluciones en la posmodernidad argentina.

Tengo la impresión que los nuevos liderazgos se basaron en los abundantes presupuestos públicos de la última década. Cabe preguntar si estas condiciones se mantendrán. Y si los gestores poseerán ideas, más allá del marketing, para encarar los complejos problemas estructurales que tiene por delante el país“.

Creo que queda claro porqué decidí subir esta vieja columna. Massa ya esbozaba en 2013 el enfoque político y el estilo de comunicación que se impuso en 2015. Mauricio Macri resultó ser el que mejor lo expresó, y eso no es casual ni simplemente un tema de presupuestos y asesores. Pero, como dije arriba, Massa sigue disponible. Y resulta evidente, y forzoso, que ese será su proyecto, especialmente si Cristina Kirchner es candidata.

Sus posibilidades de éxito no dependen de la recepción en la fauna política ni en el “círculo rojo”. Esos dos sectores ponen sus fichas en el candidato que puede ser favorable a sus intereses y aparece con posibilidades. La clave es si suficientes argentinos pueden “comprar” este enfoque, después de la recesión macrista.

Eso sí, me permito señalar que las probabilidades de eso aumentan si los militantes peronistas se aferran al discurso “indignado” con que recibieron la derrota de noviembre de 2015: furiosos con los votantes que habían sido tan tontos de no elegir a gente tan maravillosa como ellos. Quizás sea un prejuicio, pero me parece que ha sido una debilidad que se desarrolló junto con la alianza -necesaria y valiosa, por otra parte- con la clase media progresista que Néstor Kirchner empezó a desarrollar desde 2013 y que Cristina cimentó.

La resumo, en forma un poco superficial, diciendo que un buen progre ama sinceramente a los pobres, pero le resulta difícil darse cuenta que los pobres no necesariamente lo aman a él.


Argentina Nuclear, 2017 – XLVIII: Lo que los argentinos hicimos en informática, y el Mercosur que no fue

febrero 14, 2017

Daniel Arias continua con esta historia de la tecnología (y la política tecnológica, o ausencia de ella) en Argentina. En este capítulo y los siguientes no trata de la nuclear, sino de otra de las tecnologías que formaron nuestro mundo actual. La informática. De lo que los argentinos logramos en ese campo, y de lo que se habría podido hacer con Brasil.

  1. Oportunidades perdidas con Brasil

sadosky

cifra

El matemático Manolo Sadosky, poco antes de su muerte en 2005. Abajo, la primera calculadora CIFRA 211, sobria, bella, irrompible y diseñada por sus alumnos. Entre 1969 y 1976 hizo de la Argentina uno de los 10 mayores fabricantes mundiales de electrónica de oficina.

En 1987 algunos diplomáticos y periodistas brasucas y argentos nos devanábamos los sesos tratando de fijar los lineamientos técnicos y comerciales de un “Mercosur Nuclear”. Era imposible: ambos programas, el argentino y el brasileño, venían en picada por distintas causas.

Lo común en ambos lados de la frontera fue que, recuperadas ambas democracias, la gente atómica no tenía campeones entre los partidos civiles y los medios, y en esta nueva etapa, los milicos –aunque chirriaran- estaban pintados en la pared. De yapa, las nuevas autoridades energéticas renegaban del átomo y apostaban a la hidroelectricidad con entusiasmo de inventores. El descalabro de Chernobyl, el año anterior, había agravado además la desconcertada orfandad política de nosotros, los pro-nucleares sudacas.

La muerte de Jorjón Sábato, apenas un mes anterior a la jura de Alfonsín, había roto el único puente a prueba de terremotos entre el nuevo presidente y el “Planeta CNEA”.

Pero aunque el Cono Sur viniera con el átomo a la baja, 1986 pudo haber sido el año de boom de un “Mercosur Informático”. Ventana de oportunidad, la hubo y grandota: el mercado se había reinventado y disparado en los suburbios de Los Ángeles en 1981 con la aparición de las computadoras de escritorio, y Brasil –bajo su gruesa coraza aduanera- se había trepado con solidez a esa rampa. Y nos invitaba a subirnos.

Y no por filantropía. Desde 1979, literalmente entre gallos y medianoche, Brasil había devenido en la gran subpotencia informática regional: partiendo de un 27% de dominio de mercado propio, llegó al 60% en 5 años, los últimos 2 bajo paraguas de una ley de reserva de mercado. Habiendo devorado sus recursos humanos por exceso de éxito, las empresas brasucas, junto con los palacios de Planalto e Itamaraty, pedían urgentemente de la vieja baquía de la UBA en Computación Científica, carrera creada por el clan de Manolo Sadosky en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Eso sucedió en 1962, con la instalación de la primera supercomputadora de la región, la célebre “Clementina”.

Sadosky fue a los números lo que Sabato a los átomos, pero sin ningún paraguas naval, cuando todavía servían. Echado de la UBA por Onganía y luego del país por la Triple A, el irrompible don Manolo volvía en 1983 como Secretario de Ciencia, a recoger los pedazos del sistema científico y juntarlos sin Poxipol, porque no estaba en el presupuesto. De todos modos, aunque Alfonsín no le diera un mango, Manolo era pasajero inevitable en el avión presidencial.

Los nuevos empresarios informáticos brasileños tenían por fin con quién hablar.

Pero además tenían tema. No sólo querían asociarse a Sadosky y la UBA, querían sobre todo a sus hijos intelectuales, los dispersos ingenieros argentos de FATE Electrónica, con su extraordinaria experiencia en materiales, electrónica, diseño, fabricación y exportación. Estaban dispersos en el sistema científico, en las industrias o en el exterior.

Esta historia tiene una prehistoria. Desde 1967, los empresarios Manuel y Adolfo Madanes, fabricantes de impermeables desde 1935 (FATE= Fábrica Argentina de Telas Engomadas) y desde 1945, de neumáticos, dominaban el mercado automotor argentino.

En 1967 los Madanes aprovecharon la dispersión de cráneos (en más de un sentido) que desató Onganía en la UBA con su “Noche de los Bastones Largos”. Con la diáspora de renunciantes, los Madanes armaron otra empresa, “un aguantadero electrónico de tecnozurdos”, como la definen con nostalgia incrédula los memoriosos.

Los Madanes eran millonarios y contrataron a los próceres matemáticos e informáticos criados por Sadosky, entre ellos Humberto Ciancaglini y el radioastrónomo Carlos Varsavsky. Los que entonces eran muy jóvenes siguen en la brecha y recuerdan: Alfredo Moreno, que desde ARSAT diseñó en 2014 el software de la plataforma de cine argentino “Odeón”, o el maestro criptógrafo Hugo Scolnik, que dirigió hasta 2014 el Data Center de la firma.

Desde la citada noche de cachiporrazos y hasta la llegada de Martínez de Hoz, durante 9 años, “aquella chusma valerosa” (por decirlo a lo Borges) de Exactas y de Ingeniería, con Varsavsky como Jefe de Nuevos Proyectos, logró implantar la marca CIFRA en casi toda oficina privada o pública argentina y latinoamericana. “Implantar” minimiza todo. CIFRA barrió con la competencia. La pisoteó y pulverizó.

¿Quién era la competencia? Olivetti ante todo, que tenía el 90% del mercado. Lo perdió. ¿Y Corea del Sur no aprovechó para colarse? Ni pintaba. ¿Qué sabían esos de electrónica? Las firmas a vencer eran la mencionada, más las yanquis Remington, Monroe, Hewlett Packard y Victor, más las emergentes japonesas Toshiba y Sharp. Y derrotadas fueron, desde Tierra del Fuego al Río Grande.

Años de oro de la electrónica argentina: otros fabricantes de calculadoras se sumaron al malón argentinos: Czerweny, Drean, Talent. Los equipos de audio Audinac y Holimar eran MEJORES que los japoneses, y sólo les pisaba el poncho alguna marca “very high end” como la yanqui Marantz, la nipona Luxman o la inglesa NAD. Pero lo de FATE-CIFRA era un vendaval. ¿Qué quedó de eso?

Diez años y 30.000 muertos más tarde, en 1986, la de FATE-CIFRA era ya otra épica industrial olvidada en el Gran Alzheimer Argentino, pero los brasileños la recordaban bien.

Sabiendo en peligro su Política Nacional de Informática escrita de apuro en 1984 para decirle “vade retro” a Bill Gates y a sus obras, el presidente Jose Sarney trataba de prolongar el momento de gloria de sus propias marcas. Hablo de Modulo en software, e IGB, Itautec y Bravox en hardware, y varias más que aquí no pintaron nunca.

En 1986, los brasileños habían chocado contra un techo interno: necesitaban no solo de nuestros recursos humanos como de nuestra capacidad de formarlos. Cuando tuvieran que sobrevivir fuera de su corralito, debían salir matando, mandarse “la gran blietzkrieg”. De modo que decidieron hablar con expertos en invasiones electrónicas.

Sí, tal cual, no mire alrededor. Hablo de nosotros.


Otros “desaparecidos”

febrero 14, 2017

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Esta columna En tiempo de escuchas, de Carlos Leyba, un veterano e inconvencional economista (¡se preocupa por la realidad!) sobre una conversación entre un funcionario y un empresario fue publicada este viernes en El Economista y levantada por Mundo Empresarial.

Los argumentos en boca del funcionario muestran que está en un tercer nivel. Los de más arriba sólo dialogan con esta franqueza con los CEOs de las multis y las cabezas de los grandes grupos. Pero reflejan muy bien, estimo, lo que está realmente piensan los niveles de decisión del actual gobierno. Y el tono de las conversaciones que se dan con los empresarios medianos y pequeños.

Agrego al final una observación que se volcó en el seno de la Comisión de Economía del PJ. Pero me parece que el mejor título para la nota lo puso M. E.:

Para los funcionarios los empresarios que entorpecen la competitividad “tienen que desaparecer”

Nos llegó esta desgrabación entre un funcionario (F) joven, con posgrado, ejecutivo del sector servicios, que habla con un empresario (E) nacional mediano, manufacturero y transformador, con cincuenta años en el rubro

F: Venís perdiendo competitividad hace rato. Participación en el mercado externo casi nula y en el interno en declive. No sos competitivo. No entiendo.

E: Tenés razón. Afuera me dicen que mi calidad es razonable en este nivel de gama, pero que mis precios son imposibles. Lo lamentan. Que revise mis números. Que así no. En el mercado interno me devuelven mercadería. Los importadores dan precio y financiación. No tengo capital de trabajo y si pido crédito me matan con la tasa y rápido por el plazo. La importación es muchísimo más barata. Es cierto, no soy competitivo. Ahora decime, ¿a vos te parece que con este tipo de cambio yo puedo competir?

F: ¿La misma cantinela? No hay cepo, no hay retenciones, los capitales entran y salen, el mercado fija el tipo de cambio. Oferta y demanda. ¿Qué te pasa? Este tipo de cambio es de equilibrio. Lo fija el mercado. ¿Está claro? Y si ese dólar de equilibrio a vos no te alcanza, simple, baja la renta del capital y, si no tenés margen, baja los costos. Y si no podes, importá. No vengas con la cantinela del tipo de cambio que no te deja competir. Sos vos, tus costos y tu renta los que te sacan del mercado.

E: ¿Tipo de cambio de equilibrio? ¿Todos los mercados están en equilibrio? La tasa de desempleo supera el 8%. ¿Podés decir que hay equilibrio? Estás confundido. Una cosa es el “equilibrio en el mercado cambiario” y otra cosa es que la economía esté en equilibrio. ¿Y la inflación? ¿Y el déficit fiscal? Dale. ¿“Tipo de cambio de equilibro” con tamaño desorden? El tipo de cambio va a seguir bajando en términos reales porque entran dólares por dos razones. La primera, los estados, tanto nacional y provincial, como municipal, se endeudan en dólares a tasas descomunales. Como estamos mal en materia fiscal entran dólares caros que habrá que pagar o incrementar la deuda. La otra razón es que como el dólar baja o se mantiene estable, entran dólares para ponerse en pesos que rinden tasas astronómicas en dólares si hacen la bicicleta: vendo dólares, colocó en pesos, me pagan el 25%, el dólar baja o está estable, compro dólares y le hago una tasa en dólares mensual del 2%. Bingo. Ganan los que entran dólares sin hacer nada. Yo pagó la tasa en pesos, me aumentan los costos y el dólar, al bajar, me impide exportar e incentiva la importación. ¿Cuál es el equilibrio?

F: No entendés. La estabilidad del dólar calma las expectativas inflacionarias y, además, las importaciones “bajan la inflación”. Frenamos la presión inflacionaria y damos señales virtuosas. ¿Cuál es el principal problema? La inflación. Así la estamos bajando. Ya sé que me vas a decir que el “ancla cambiaria” ya fracasó. Pero esto es distinto. Nosotros estamos poniendo en marcha reformas estructurales de lo que atenta contra la competitividad. Vamos a quedarnos 8 años. Vamos a dar un salto de productividad, de competitividad, de eficiencia. ¿Cómo? Terminando con estructuras pesadas que impiden competir. ¿Cuáles? Anotate: competitividad por conectividad. El país va a estar comunicado. Vamos a ponernos en punta. Por ejemplo, bajando los aranceles de la tecnología. Se terminan los celulares de Tierra del Fuego. Vamos a poder operar en tiempo real aquí y en el resto del mundo. Vamos a construir autopistas, aeropuertos, vamos a incorporar equipamiento ferroviario y todo eso va a generar más capacidad competitiva. Y además vamos a ayudar a las empresas a mejorar. Lo haremos con créditos y disposiciones tributarias y en particular con las Pymes. Y también desbrozando el camino sacando a las empresas no competitivas radicadas en el país que, con sus precios, impiden la competencia. Esas son reformas estructurales y no simplemente el dólar como ancla cambiaria.

E: ¿Ocho años? Pero si el tipo de cambio sigue para abajo, por todas las razones que sean y todas esas reformas por todas las razones que sean, mi empresa desaparece.

F: Perdóname. Pero es así. Vos tenés que desaparecer porque entorpeces la competitividad.

E: Perdóname vos a mí. La competitividad, que es un bien social y colectivo, implica que debe lograrse sin aumentar el desempleo. Es más debería bajar el desempleo. Si hay desocupación para lograr la competitividad no somos más competitivos porque inevitablemente aumentamos el costo social. Es decir baja el costo de la empresa y aumenta el de la sociedad. El neto es que sos menos competitivo o en todo caso igual de poco competitivo. Y la otra condición es que no baje el salario. Si el que queda desocupado vive de la ayuda social, le bajó el salario y entonces el sistema es menos competitivo. No entiendo tu idea de competitividad que, fijate, la pusimos en discusión porque vos insistís que el tipo de cambio de equilibro del mercado cambiario es “el tipo de cambio”. Y no creo que sea así. Fijate. Los dólares entran porque tenés déficit fiscal e inflación. El BCRA no baja la tasa de interés porque si lo hace “sube el dólar” y empuja la inflación. Y el déficit fiscal obliga a endeudarse en dólares a tasas caníbales con destino a financiar pagos de transferencias, subsidios y ayudas varias. Modestamente, no soy funcionario ni economista, estamos en un círculo vicioso. Vos me decís que tengo que bajar costos. Y eso para vos es más importaciones o menos empleo. En ambos casos tirando la soga bajar costos es menos empleo. Y si hay menos empleo tú respuesta es más subsidios que aumentan el déficit fiscal. El desempleado no paga impuestos y además cobra pagos de transferencia. Excepto que quieras dejar que se acumule la desgracia. En ese caso, esto no dura, y como te imaginas vas a perder las elecciones y el poder. Es decir aun el que no trabaja tiene que comer y esa comida la paga el Estado y como el pibe no paga impuestos y, lo que es peor, la empresa, que finalmente desaparece porque no es “competitiva”, deja de pagar impuestos. El círculo vicioso es que tu tipo de cambio y tu filosofía de la competitividad aumentan el déficit fiscal, requiere más dólares del exterior y vuelve a bajar el tipo de cambio. No te entiendo.

F: Claro que no entendés. Tenés que invertir. No tenés que despedir. Tenés que invertir para ser más competitivo. Es simple. Si invertís, adquirís tecnología y con tecnología sos más competitivo. Pero, obviamente, tiene que invertir el que te provee y también el tipo al que vos le vendes. Los empresarios…

E: Pará. Tengo que invertir y asegurarme que inviertan el que me venden y el que me compra porque esa es la única manera que la cadena de valor sea competitiva. Y si alguien no invierte con ese tipo de cambio debe desaparecer y yo importar el insumo, ¿pero si no invierte el que me compra?

F: Exportá.

E: Pero si me reconoces que el tipo de cambio real seguirá bajando ¿cómo querés que planifique para exportar?

F: Riesgo empresario.

E: Suponte que me decido a ese riesgo de invertir para exportar, sin que toda la economía privada lo haga igual, a un tipo de cambio que me decís va a estar sometido a la secuencia déficit, endeudamiento y, por lo tanto, sometido al círculo vicioso de expansión del gasto para compensar las falencias del aparato productivo y que, como consecuencia del proceso de déficit, generará deuda y caída del valor real del tipo de cambio que lo define el mercado de cambios. ¿Cuánto tiempo de supervivencia me otorgás? La experiencia de los últimos 40 años es clarísima: revaluación del tipo de cambio, pérdida de empresas y empleos, perdida de actividades, pérdida de la complejidad estructural, déficit fiscal de auxilio, deuda externa, revaluación. Pasó con J. A. Martínez de Hoz, con Domingo Cavallo, con Cristina Kirchner. A cada uno de ellos, con menos industria cada vez, les sucedió hiperinflación, hiperdesocupación y herencia dramática, que es donde estamos.

F: Viste. Herencia dramática. Lo dijiste vos. Sacamos el cepo, liberamos el mercado y vamos camino a la solución. ¿O no?

E: Irás en el camino. Pero con el panorama que te pinté y, peor, con el que vos me pintás para los próximos ocho años, yo estoy muerto. Te aclaro que hace décadas en el país no hay inversiones. Te va a costar contar con los dedos de la mano inversiones de más US$ 500 millones que no sean en actividades vinculadas al sector primario. Y cuidado que hasta tienen el caradurismo de poner el oro como exportación industrial. Te van a sobrar los dedos de la mano. Por eso tenés, además del desempleo, más del 30% trabajando en negro. ¿Querés bajar las cargas sociales? Fenómeno. ¿Y quien va a pagar el sistema social? No te olvides que nuestro Estado que tiene que proveer educación, salud y seguridad, como mínimo. La realidad es que, además de los impuestos, les cobra a los ciudadanos la plata para las obras sociales o ellos la ponen del bolsillo para las prepagas o pagan la escuela privada o ponen un policía privado en la puerta del departamento. Las reformas que querés hacer implican que tenés que decir quién lo va a pagar. No se puede hablar en borrador. Y mucho menos imponer lo que hablas en borrador. Tenés el derecho de proponer y defender las reformas que quieras. Pero tenés la obligación de consensuarlas. Porque nada garantiza que una vez puestas en marcha, otro elenco no dé marcha atrás o arranque para otro lado. Me hablás de “reforma impositiva” ¿Cuál? Como voy a invertir sin conocer la estructura tributaria. No hablés en borrador.

F: Como siempre, ustedes quieren la cosa fácil, tipo de cambio “competitivo”, sistema de crédito largo y barato. No sé. Sean competitivos.

E: Hermano, los países competitivos lo son porque tienen tipo de cambio competitivo, productividad sistémica, crédito abundante y a largo plazo y, además, muchos incentivos fiscales para invertir y sabes por qué, porque sin inversión no crece la recaudación y aumenta el gasto público. ¿Cuánto tiempo van a tardar en aprenderlo? Y te aclaro te va a costar encontrar un período de superávit fiscal en serio sin tipo de cambio competitivo y retenciones al sector primario, minería incluida. Sabés por qué. Porque esta es una economía de dos velocidades. La de la naturaleza, que es Fórmula 1 y la de la transformación que va –paradójicamente– en carreta. Transformar la carreta en Fórmula 1 exige un programa de transformación no de demolición. Y tampoco un programa de caridad para lo que queda en la calle.

El funcionario se quedó sin tono. Los celulares todavía no funcionan, un problema competitivo”.

Esta mañana se comentó el artículo, informalmente, entre miembros de la Comisión de Economía del PJ. Rescato la frase de Pablo Challú, un hombre que conoce el mundo empresarios desde adentro: “El problema empresarial de las PYMES es que, salvo contadas excepciones, no se deciden a trabajar, sostener y pelear por una ideología que los ampare y promueva: muchos de sus dirigentes sólo sobreviven cuando están al amparo del calor oficial: y así les va y nos va!”.


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