El mundo, desde el Atlántico Norte (Tratado)

Hace tiempo que no pontifico en este blog sobre el escenario global. En realidad, me cuesta escribir (algo constructivo) sobre el escenario local, y por eso lo tengo bastante abandonado.

Pero, leyendo algunos artículos sobre la (renovada) crisis en Ucrania, encontré un mapa muy instructivo que quiero compartir con ustedes:

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (NATO, para sus amigos y enemigos), nace bajo el paraguas militar y nuclear de los EE.UU., que sigue siendo la potencia hegemónica de esa alianza por muy lejos, aunque no tanto como hace 70 años. Pero, ojo, no fue entonces ni es ahora una simple expresión del poder estadounidense. Para sus miembros, sirvió y sirve para defender un sistema económico y reglas de juego internacionales que comparten: el capitalismo, encuadrado por instituciones republicanas.

El hipotético «peligro comunista» en Francia e Italia de la posguerra ya se había desvanecido por completo cuando NATO se funda. Y a España, por todo su interés estratégico, sólo se la admite en1982, bajo una democracia liberal. Obsérvese también que Suecia, Austria y Suiza nunca se incorporaron, y no se sienten amenazadas. Los intereses comunes son demasiado fuertes (es cierto que Suiza tiene un arma de destrucción masiva propia: sabe quiénes son los titulares de las cuentas numeradas en sus bancos).

Ahora, lo interesante para destacar es que su expansión durante la larga Guerra Fría fue muy prudente: Grecia, Turquía y, en 1955, Alemania (Occidental; Alemania Oriental entró en el Pacto de Varsovia). España, como dije, en 1982, casi como premio a la Transición (EE.UU. ya tenía bases ahí).

Pero 10 años después de la caída del muro de Berlín, 8 después de la unificación alemana y la desaparición de la URSS, su expansión fue espectacular. Prácticamente todos los países que formaban parte del bloque soviético se sumaron a la NATO entre 1999 y 2004. No es de extrañar que a Putin, al nacionalismo ruso, se le despierte la paranoia cuando saben que Ucrania está interesada en ingresar.

Podría escribir más sobre el asunto, pero cualquiera de ustedes, mis apreciados lectores, pueden hacer sus propias especulaciones. Lo que dije en twitter -la red de los impulsos- es que tenía la impresión que Biden le estaba invitando a Putin a invadir. Pero puede ser que Joe esté viejo: tiene mi edad.

Lo que puedo decir, desde mi superficial monitorieo del tema, es que en EE.UU. las posiciones están divididas entre -una minoría- que sostiene que la NATO está sobreextendida, y recuerdan lo que le pasó al Imperio Español, y los que sostienen que Putin no se detendrá si no hay una respuesta militar.

La única recomendación que me atrevo a hacer es que Alberto, y Santiago, se manejen con mucho cuidado. Después de todo, somos el único país que le hundió barcos de guerra a la NATO, y el asunto no nos salió bien.

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