Prefiero recordarlo así

Esta foto me quedó grabada, desde que la vi en una nota en Panamá. Muy bien escrita, pero una de las muchas que se escribieron por la muerte del Diego. Demasiadas, y este posteo es una de las que sobran. Pero, el título del blog es “Pensando en voz alta”, y eso es lo que estoy haciendo.

Y sí. Esta es la imagen de Maradona, y de Claudia, que me llega más. Todo lo que vino después, el Mundial del ´86, la campaña del Nápoli, son epopeyas, seguro, pero una “epopeya” es algo que está en la memoria de uno o algo que cuenta, bien, un artista. Y necesita un protagonista. De ésas, fue él, sin discusión. Aquiles también era un adolescente soberbio, y quién sabe como hubiera envejecido si no lo mataba la flecha.

Todo lo tóxico también vino después, y no pienso en las “sustancias”. La indiferencia, el orgullo herido, todo lo que transforma el amor de una pareja en rencor. Y, claro, todos, y todas, los que se juntan alrededor de una “estrella” por simple codicia o, peor, porque sus vidas son tan opacas que necesitan chupar algo de ese brillo. Hay muchos ejemplos que demuestran lo difícil que es superar esos “entornos”. Peores que la merca.

Los míos son pensamientos desordenados, frente al hecho fundamental de la muerte, y no pretendo “bajar linea”. Esta mañana leí todavía otra nota, de una sicóloga, que me hizo reflexionar si mi sentimentalismo no arrastraba también algunos riesgos. Dice

En todo este proceso me ha llamado fuertemente la atención la referencia continua a “la familia” de Maradona. Ya sea, “la familia” que organizaba su velatorio, “la familia” a la que llamaba el Presidente, “la familia” a la que el Papa enviaba un rosario, etc., etc.

Cuando rastreaba un poco más, me encontraba con que en esta categoría se incluía solo a su ex esposa Claudia, y a dos de sus hijas, Dalma y Giannina.

Sin embargo, Maradona ha tenido una segunda esposa, Verónica Ojeda, con la cual desconozco si pasó o no por el Registro Civil, pero con la que convivió muchos años y tuvieron a su hijo Diego Fernando. Y también una pareja estable durante los últimos siete años, Rocío Oliva, de la cual se separó hace poco y con la cual él ha declarado siempre estar profundamente enamorado.

Resta mencionar a sus otros hijos, Jana y Diego Jr, al menos entre los reconocidos. Entonces, por qué solo Caludia, Dalma y Giannina son “su familia”?

No fue difícil evocar en ello mi propia historia personal, en la que siendo “segunda esposa” conviviente, no pasada por el Registro Civil, he sentido la discriminación en situaciones similares, donde la prioridad y el lugar especial lo ocupaba la primera esposa y madre de los primeros hijos, de la cual – sin embargo- mi marido de entonces hacía tiempo se había divorciado.”

La autora decía que eso muestra que nuestra sociedad es todavía -aunque no lo parece- “pacata”. Yo respondí que me parecía “hipócrita”. Ahora creo qu fui injusto. Bah, nuestra sociedad es las dos cosas, pero también es sentimental. Y tiene gran capacidad de amar, como se vio en estos días.

(El Estado no debe ser sentimental, pero eso es otra historia. Tal vez para otro post).

En lo personal, me quedo (esta vez) con ese sentimentalismo. Éste es el Diego del que quiero acordarme.

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