El Biden que viene

Hoy reproducimos en AgendAR una nota del corresponsal de La Nación en Washington EE.UU.: el «establishment» vuelve al gobierno. Ahí describe al gabinete de Biden como ellos se ven a sí mismos (Natural. LN siempre se sintió parte de lo que cree debe ser el «establishment» argentino), y no pude resistir la tentación de agregar algunos párrafos de mi cosecha. Los comparto (solamente los míos) con la audiencia más politizada de este blog.

(Antes aclaro algo que tal vez sea necesario para una parte de estos lectores -los politizados a veces también son ingenuos: ¿Cómo es eso que “el establishment vuelve al gobierno”? Acaso Trump, empresario, billonario y ¡horror! de Derecha, no era un presidente para el establihment? Y no. Más allá que el poder económico es muy heterogéneo y tiene intereses contradictorios, hay un dato más básico: a los establishments no les gusta el poder personal. Sobre todo cuando apela a la demagogia. Lo aguantan sólo si no tienen otro remedio.)

ooooo

“El gobierno de Biden apunta a ser -no es sorprendente- un típico gobierno Demócrata. Es decir, con vínculos estrechos con Wall Street y las grandes instituciones financieras de la Costa Este, y probablemente, con los gigantes tecnológicos de California. Al contrario que Trump, tratará de fortalecer los vínculos con la Unión Europea.

Con China, y en menor grado con Rusia, todo indica -las posturas demócratas en el Congreso, las declaraciones en los «think tanks» afines- se mantendrán los enfrentamientos. Casi con seguridad, en forma menos flexible e impulsiva que la que exhibía Trump.

No creemos que se vuelva atrás con el -moderado- proteccionismo de Trump. Los votos que el magnate acumuló en esta elección son una advertencia muy clara. Y estamos dispuestos a apostar que en enero, en la asunción de Biden, se verán muchos carteles «Trump 2024». Los Demócratas saben que no tienen un cheque en blanco del electorado estadounidense.

Para nosotros, los latinoamericanos, no cambiará mucho. Bolsonaro perderá un referente, pero en última instancia su suerte dependerá de los brasileños. Brasil es demasiado grande para que el gobierno estadounidense lo ignore o lo maltrate. Venezuela seguirá siendo presionada con dureza, pero también Cuba, Nicaragua, Honduras, hasta quizás Colombia recibirán cuestionamientos en nombre de la democracia y los derechos humanos. La política demócrata que Kissinger bautizó «wilsoniana».

Janet Yellen, la futura secretaria del Tesoro, quizás sea más flexible de lo que sería Larry Fink, pero seguramente más «ortodoxa» que Trump. Manejó la Reserva Federal, después de todo. Si algún economista nuestro «nac&pop» -no Guzmán, por cierto- trata de convencerla que la inflación se debe a la «puja distributiva» (y por eso lo único que se puede hacer es decir a los empresarios que no sean codiciosos), se llevará una desilusión.

Un detalle indicativo: el «latino» del gabinete es hijo de inmigrantes cubanos, exiliados del castrismo. Como Claver Carone, sin ir más lejos.

Hay un posible desarrollo que nosotros -todo el planeta, en realidad- debemos observar con atención: Biden ha anunciado que enfrentar el cambio climático -el calentamiento global- será una prioridad de su gobierno. El grado en que estas declaraciones se lleven a la práctica, afectará la producción y las exportaciones de todo el mundo. Inclusive de este lejano rincón en el Cono Sur. Cabe recordar que esta política tendrá el apoyo entusiasta de la Unión Europea.”

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