Las medidas de octubre de Alberto y Guzmán

Hoy publicamos en AgendAR -como todos los medios locales y algunos del exterior- las medidas anunciadas ayer desde la Casa Rosada; en el estilo sin adjetivos que nos gusta. Eso sí, incluimos el video de la conferencia de prensa (en un importante avance, la TV Pública lo subió sin el requisito de los 3 minutos previos de piip, piip. Casa Rosada y MEcon todavía se aferran en sus canales de Youtube a esa tradición).

Al punto: no pude resistirme y agregué un comentario. Lo comparto en este politizado blog, y agrego una reflexión corta. El asunto da para mucho más, por supuesto. Pero creo que alcanzará para fastidiar a muchos de Nuestro Lado, y quizás, con suerte, a alguno del Otro. Va:

“(Estas medidas) son positivas para el sector industrial y de la construcción; pero con sabor a poco para los reclamos rurales y mineros, en los que el aspecto cambiario es decisivo. En cuanto a la negociación con las cerealeras, se verá en los resultados.

Pero queremos decir que nos parece fundamental que el gobierno haya tomado conciencia que el estímulo al consumo -aunque es necesario- no es suficiente por sí. Como tampoco lo fue el estímulo a la oferta en el gobierno anterior. Es necesario un plan económico. Lo de ayer fue, entendemos, el primer paso en esa dirección.”

Me queda claro que estas afirmaciones son dogmáticas y superficiales. Pero creo que cumplen con el objetivo de ser irritativas. Especialmente para tantos y tantos de Nuestro Lado, que se aferran a la ilusión que la actividad rural -la única que sigue casi igual en la pandemia y puede producir divisas- funciona como en la década del ´40 del siglo pasado -o como en la primera mitad del siglo XIX- y sueñan con el IAPI o la Junta de Granos.

Lo siento. Hoy la “renta agraria” -un concepto que Marx tomó de David Ricardo, además con bronca porque los campesinos franceses insistían en votar a Luis Napoleón- es un dato menor en una actividad en que la incorporación tecnológica es fundamental, y además globalizada: todos los insumos, maquinarias, fertilizantes, herbicidas, hasta las semillas! son importados. La agricultura familiar existe (todavía), pero es necesario que la subsidie el Estado por razones sociales y culturales.

Es el modelo que se afirmó en los ´90. Uno puede estar en contra de ese modelo – yo lo estoy. Pero no se puede cambiarlo sin entenderlo. Y sobre todo no se puede volver a herramientas que funcionaban -hasta ahí- 70 años atrás. El IAPI estaba subsidiando al trigo a principios de los ´50… (Y sí, el antiperonismo chacarero siempre fue más cultural y político que económico. Pero eso también es para un análisis más largo y profundo que el que puede hacer este bloguero).

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