Una reflexión jurídica de Graciana Peñafort sobre el “Tribunal Ético contra el Lawfare”. Que también es política

Tuits apropiados:

Acabo de leer en twitter una reflexión de la Dra. Graciana Peñafort. Y me acomete un impulso irresistible de apropiarla para este descuidado blog. Aunque no soy abogado y no podría comentar en forma adecuada sus argumentos, agrego algunas observaciones desde la política.

ooooo

“Voy a abrir un polémico hilo para decir lo siguiente: se que a muchos nos enojó lo que dijo Brandoni, porque sin duda fue una falta de respeto no solo a CFK sino a quienes votamos la formula Fernández – Fernández.

Pero que estupidez mayuscula y propia del macrismo que es hacerle una denuncia penal. Primero porque la única titular de esa accion es la propia CFK y no es ella quien formula la denuncia. ¿Que sigue muchaches? ¿Denunciar a quienes puteen en tuiter? ¿por que hacer macrismo

¿Justo nosotros, que somos el espacio que derogamos injurias y calumnias, vamos a hacer eso? Horrible. Creo que es horrible. Y ¿justo a estos jueces les vamos a pedir que tutelen la libertad de expresión? ¿En serio quieren criminalizar los dichos de alguien?

Esto me lleva a reflexionar sobre el Tribunal Ético contra el Lawfare. Otra cosa que no entiendo el porqué.
Voy a ser clara en esto, en nuestro país, como en otros de la región hubo y hay Lawfare. Es decir persecusión judicial y mediática por motivos políticos.

Lo hemos visto suceder y lo hemos padecido. Y déjenme decirles, que como abogada de ex funcionarios lo he padecido en carne propia. Los tribunales en donde no hay derecho a defensa ni garantía alguna. Los medios que mienten sobre lo que pasa en las causas judiciales

Lo digo desde mis zapatos y los de muchos colegas que hemos fatigado pasillos y recursos pidiendo que se respeten las garantías de las personas sometidas a procesos penales por su adhesión a un determinado gobierno.
No, no le tengo simpatía a los jueces y fiscales del lawfare

Tampoco se la tengo a los medios que participaron en cada una de esas operaciones infames que le hicieron a las personas. Tampoco les tengo simpatía a los funcionarios del macrismo que impulsaron esas denuncias absurdas.

Pero este mentado Tribunal ético que quieren hacer me parece una barbaridad que solo desvía la atención en un debate eterno e irresoluble. Porque el debate real es otro. Los funcionarios judiciales tienen un régimen disciplinario, el debate es que se les aplique realmente.

Incluso que se les aplique el régimen penal en los casos que corresponda. Y eso también aplica a los funcionarios que participaron de las maniobras persecutorias.
Y a los periodistas que hicieron cosas ilegales también se les debe aplicar la ley

Si usaste tu rol de periodista para extorsionar, serás penalmente responsable. Si publicaste información falsa deberás retractarte o el medio donde trabajás deberá dar derecho a réplica.

Pero ninguna de esas conductas sancionatorias podrán ser dispuestas por este Tribunal Ético. Tribunal Ético que no fue creado por ninguna norma ni está investido de jurisdicción (capacidad de juzgar y dictar sentencia) por ningún Estado.

La sanción de las aberraciones que se cometieron para ejecutar el Lawfare merece algo más que respuestas simbólicas. Como será la sentencia del Tribunal Ético. Que dejenme decirles solo pondrá a los culpables del Lawfare en el cómodo rol de víctimas, cuando no lo son.

Y no es que no entienda la idea de difundir y hacer público las cosas que pasaron en Argentina y en la región. y cómo miembros de poderes de la democracia (incluido el 4to poder) atentaron contra el propio estado de derecho. Lo entiendo. Es legitimo. Y es necesario también.

Lo que no es legítimo ni es necesario es que, para denunciar estas cosas se adopten figuras tan lejanas a lo que marca nuestra constitución. En la Argentina existen tribunales y leyes y no admitimos ni tribunales populares ni nada que se le parezca.

Durante los últimos 5 años de mi vida, me la pasé reclamando la plena vigencia de las garantías del derecho a defensa, del derecho a ser juzgado por un juez imparcial, de la garantía del debido proceso, de la presunción de inocencia, de la posibilidad de producir prueba…

Y no entiendo porqué y en pos de qué negociaría esas garantías innegociables para mí, para validar un tribunal .etico que solo existe en la buena, pero a mi criterio, muy equivocada lógica de quienes lo conforman.

Entiendo la necesidad de hacer público el espanto que vivimos, pero no es por ahí. No es violando las garantías que defendimos todos estos años. Y que muchos vamos a seguir defendiendo. No es así.

En lo personal, yo voy trabajar para que los que ejecutaron maniobras ilegales sean investigados conforme las leyes de mi país y sancionados, si correspondiese, después de un proceso con todas las garantías.

Y voy a señalar el grado de responsabilidad que, a mi criterio, tuvieron quienes por distintas razones no están comprendidos dentro de los límites de las conductas sancionables por los tribunales constituidos por ley. Porque también fueron parte.

Del Lawfare se sale con más garantías, con más y mejor justicia y con un poder judicial más sano. No puedo concebir otra solución. Y para difundir lo que pasó, tenemos que hablar , escribir y seguir peleando por la plena vigencia de las garantías. No juzgando sin ellas”

ooooo

Por mi parte, empiezo mencionando un punto menor: un video muestra que lo gritó Luis Brandoni fue “Seguí, dale” a quien hacía una lectura. El clima delirante de la guerra de hinchadas en las redes, hizo que se le atribuyeran insultos y agresiones que, por supuesto, abundaron en ese acto, como en casi todos. No se si le molestó o no la atribución, pero seguro que aumentó el número de público que lo seguirá. Su agente, agradecido.

Este dato no hace a los lúcidos argumentos jurídicos de Peñafort, pero refleja un poco el mundo de fantasía en el que se discute entre militantes y politizados de Nuestro Lado esta propuesta del “Tribunal Ético”, y también lo que dice Graciana. Una cantidad importante de los que rechazan de corazón al macrismo y sus políticas y apoyan -pero con menos fervor- al gobierno actual, siente que el Otro Lado es tan malo, tan horrible, que sólo Clarín, La Nación y trolls todavía rentados por Marcos Peña pueden defenderlo o excusarlo.

Lo siento, amigos, amigas y amigues. Hay un sector numeroso de la sociedad argentina que está convencida que los malos y los horribles somos nosotros. Me duele, porque yo me considero un buen tipo, pero es así.

Como sea, del papel de los medios y los sectores sociales voy a hablar cuando tenga tiempo para reflexionar con alguna profundidad. Sobre política de poder, se puede ser más breve.

Hay una historia que circula en Internet con una conversación -inventada, por supuesto- entre Evita y Discépolo, en que el artista se queja de la censura de Apold, y a Evita le hacen justificarla porque “¿Que creés que harían ellos si tuvieran el poder? Nos censurarían, nos torturarían, nos fusilarían…” Claro, el que escribió ese diálogo recordaba que esas cosas sucedieron. Y se las arregla para no tomar en cuenta el hecho obvio que la censura de Apold no sirvió para evitarlas.

La indignación ante, por ejemplo, la soberbia clasista, no de “oligarcas” sino de piojos resucitados, es explicable. Pero no es inteligente. Y a otros, pocos, su pulsión stalinista les impide darse cuenta que sin el Ejército Rojo y la KGB, un stalinismo de redes sociales es patético.

Finalmente, suscribo lo que dice Peñafort porque la vigencia de las instituciones, hipócritas y hasta corruptas como son en parte, es el mejor recurso para defender a las mayorías. Y dar gobernabilidad a la Argentina.

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