Algo para militantes

 

Otro aniversario -47 años, mi dios!- del 17/11/72. Y me siento impulsado a escribir en el blog…

Creo que todos los 17 de noviembre desde 2007, cuando empecé con el blog escribí -con prosa púrpura, como dicen los gringos- a propósito de lo que se recuerda en esa fecha. ¿Y cómo no? Fue el 17 de Octubre de mi generación, los “setentistas”. La movilización para recibir a Perón en Ezeiza. Una epopeya espontánea y generosa. Aunque no haya sido tan espontáneo lo que vino antes, ni tan generoso lo que vino después, eso no disminuye la pureza de ese momento.

Claro, después de escribir tanto, no voy a pretender originalidad. Para los que se interesen en el análisis que puedo hacer de aquel día, recomiendo la versión, a su vez compuesta con fragmentos anteriores, que subí hace 3 años, en 2016.

Y hoy, que tengo ganas de aportar una mirada crítica a todo esto de la militancia, también lo encuentro en parte de lo que escribí otro aniversario. Porque… en lo que he escrito yo y en lo mucho más, y mejor que escribieron otros sobre esto, se puede encontrar un componente de auto admiración. Que nobles, desprendidos, idealistas que son (somos) los militantes… La sabiduría popular aconsejaría agregar que hubo y hay de todo.

Como sea, acerco una reflexión. Militante es quien ha encontrado, en las palabras de Perón “una causa noble por la qué luchar“. En la historia humana han surgido muchas causas nobles, y bastantes veces -más de lo que creen los ingenuos- esas causas se enfrentaban entre sí.

Pero ese no es el punto. Uno debe elegir su causa, y hacerla suya. Y tener presente, aceptar, que casi siempre se expresa en el liderazgo de un hombre o de una mujer. Es la forma más frecuente que los seres humanos encontramos para sumar esfuerzos y sueños.

Esa identificación es necesaria para la construcción de algo que no sea una suma de conveniencias o de entusiasmos pasajeros (Evita, que entendía mucho de esto, dice en La Razón de mi Vida: ´Nadie peleará exclamando “Viva el Justicialismo!”. Gritarán “Viva Perón!”´.

Pero hace falta tener presente -si se quiere ser honesto consigo mismo y con su compromiso- que un militante no puede descargar la responsabilidad de lo que hace y lo que no hace en quien conduce. Ni justificarse con la nobleza de su causa. Las decisiones y los actos son suyos, aunque discipline su voluntad para la construcción en común.

El video corto, unos 8 minutos, que encabeza esto, no es una sublimación artística, como otros. Son fragmentos que muestran hechos de ese tiempo, que ya tienen una carga mítica. Pero -otra vez esa palabra- nos muestran cómo la historia los ha dejado atrás. Eso también pasará con los que vivimos ahora. Aprendamos a aceptarlo. Como escribió alguien que no era militante peronista “Siempre el coraje es mejor, la esperanza nunca es vana...”

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