La Vidal de los candidatos

Mariú Vidal

Homero decía de Ulises que era “fecundo en ardides”. No llegó a conocer a nuestros políticos, y a sus operadores. Pero uno tiene alguna experiencia -y algunas culpas- y entonces no puede hacerse el sorprendido. Si me siento impulsado a escribir algo rápido, es porque en la última maniobra que Macri y Peña lanzaron hace algunas horas, veo un doble fondo. O que está desfondada.

El 12 de abril, hace menos de dos meses, el presidente Macri firmó el decreto 259 prohibiendo las “listas colectoras”. Esas colectoras son parte de esa fecundidad electoral a la que me refería: en este caso, que las boletas de gobernadores, intendentes, candidatos de distintos partidos, puedan ir “colgadas” de las boletas de varios candidatos a Presidente. Hay bastantes antecedentes de esto en los últimos años: el más notorio, el radical Gerardo Morales, que llegó hace 4 años a gobernador de Jujuy colgado de las boletas de Macri, de Massa, y no recuerdo si de algún otro.

Los fundamentos del decreto eran que “las listas colectoras provocan inequidad entre los competidores” y “conspiran contra la emisión de un voto informado y afectan seriamente la calidad del proceso electoral como un mecanismo eficaz de rendición de cuentas y de elección entre alternativas de gobierno“. Un motivo que aparece más auténtico es que los que votan a esas listas colectoras, NO están votando -por definición- al presidente que quiere ser reelegido, sino a otro rival ¿Porqué habría de ayudar a ese rival a sumar los votos que pueda juntar la candidatura a gobernador(a)?

Bueno, ayer hubo otro de esos volantazos que estamos viendo en estos días agitados. Y que seguiremos viendo hasta el 27 de octubre. Una cadena nacional de medios oficialistas, más algunos opositores, nos informaron que lo que conocíamos como especulaciones y “operetas” era una decisión tomada, nomás:

El presidente Mauricio Macri ; el jefe de Gabinete, Marcos Peña; la misma gobernadora  bonaerense, y el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, (observen el orden de importancia) decidieron que Vidal también será la candidata a gobernadora de Alternativa Federal, además de Cambiemos.

También se informa que el presidente en persona habló del asunto con los gobernadores Juan Schiaretti y Juan Manuel Urtubey, que también se mostraron de acuerdo. “Sólo falta -agregan, casi sin aliento- la palabra de Sergio Massa“.

En el plano legal, esto depende de que algún juez o jueza declare inconstitucional ese decreto 259, pero es sabido que la justicia argentina es comprensiva con las necesidades del poder. El problema es otro, y paso a exponerlo.

Para este volantazo, no se buscaron excusas en la “calidad del proceso electoral” y se justificó con aparente franqueza. En la provincia de Buenos Aires no hay balotaje. Y las encuestas indican que la gobernadora María Eugenia Vidal puede ser derrotada por la fórmula anunciada -Kicillof-Magario- debido al “arrastre”, hacia abajo, de la candidatura presidencial de Macri.

A la etiqueta “Alternativa Federal” la jugada le soluciona una dificultad existencial: sin un candidato conocido en la provincia de Buenos Aires -casi 40% del electorado-, no tiene chances en una elección nacional. La gobernadora Vidal… acompañando la boleta del ganador de las hipotéticas PASO de Alternativa Federal, sería un regalo del cielo. O de otro origen.

Ahora, la duda que me inquieta: ¿tiene sentido que Macri y sus colaboradores más íntimos perjudiquen las chances que conserven de conseguir la reelección, la continuidad en el poder nacional, para ayudar a la reelección de Mariú? Fíjense que no estamos hablando de las PASO, sino de la definitiva, la que se juega el 27/10.

La imaginación, también fecunda, de los politizados -sobre todo de los periodistas- inventará respuestas: El macrismo juega al balotaje! No le importa sacar menos votos en la 1° vuelta, perder el “arrastre” que pueda tener Vidal, porque en la 2° vuelta Alternativa Federal le devolverá el favor y llamará a votar por Macri.

Supongamos que sí, que los cuatro alternativos, incluso Massa, cumplan con solemnes compromisos, jurados ante Magnetto ¿los votantes les harán caso? Son más veleidosos que Massa. Todo esto, sin tener en cuenta el riesgo que corre Cambiemos al disminuir, aunque fuera por poco, sus votos. Si la fórmula peronista le saca una ventaja mayor a 10 puntos, puede ganar en primera vuelta.

No. No tengo una explicación convincente de esta jugada. Sólo me inclino a decirle a mis compañeros, a los dirigentes tanto como a los militantes, lo mismo que señalé en un posteo anterior, referido a otra jugada: No se coman los amagues.

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