La economía argentina, en dos frases célebres

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No hay crisis si el dólar sube un poco

(Marcos Peña, Jefe de Gabinete)

“Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”

(atribuida a Einstein, pero es más antigua)

No trataré de hacer un análisis económico de la situación. Si antes no tenía tiempo para escribir con alguna complejidad técnica, estos días… son más exigentes.

Para un resumen adecuado, recomiendo esta columna de Guillermo Moreno en BAE. A Guillermo algunos lo aman y otros lo detestan, y él se esfuerza por alimentar ambos sentimientos. Pero cuando escribe de economía es ortodoxo, “clásico”. Y ahora son unos cuantos los miembros de la Comisión de Economía del PJ, profesionales con prestigio y con opiniones divergentes sobre muchos temas, que lo están compartiendo. En momentos de crisis la heterodoxia se desvaloriza.

Me interesa hacer una corta reflexión política, es decir, de poder y de sicología. No la del presidente del B.C.R.A., que repite con obsesión “su” receta del aumento de tasas, ni la del gobierno actual que se aferra a sus hombres y a sus políticas. Es muy riesgoso, y también difícil de aceptar para los egos fuertes, “cambiar de caballo en mitad del río”. Cuando se convencen que la corriente se lo lleva al animal… ya se lo está llevando al jinete.

Lo que verdaderamente puede fascinar a un observador imparcial, si ese animal existiera, es cómo por más de 60 años una parte importante de la sociedad argentina -que ha ocupado el gobierno y manejado las palancas del Estado en muchas ocasiones, como lo hace ahora- se empeña en desconocer los intereses, sentimientos y pasiones del resto y, peor aún, la realidad económica del país, para aplicar las recetas de moda en ese momento en el Atlántico Norte.

Porque coinciden con los intereses de los más poderosos, y “formadores de opinión” de ese sector, pero sobre todo, porque coinciden con su idea de cómo debería ser la Argentina. Moderna, prolija, próspera; un país europeo. Imaginario, desde luego, porque -a pesar del aumento del turismo al exterior- desconocen cómo son en profundidad los distintos países europeos. Y las historias que los formaron.

Este el sector -insisto, numeroso ¿hoy un 33, 35 %?. Aproximadamente- que ha dado apoyo, se ha identificado, al menos al comienzo, con todos los intentos de “restauración” que se han llevado adelante desde 1955 en nuestro país. Por la vía de asonadas militares o, en 1983, 1999, 2015, por la electoral. Todos esos intentos han fracasado (excepto el actual, pero yo no le extendería una póliza de seguro).

Es irónico, pero el proyecto de “modernización” que duró más tiempo, y tardó más en perder el apoyo popular, fue el que encabezó desde el peronismo Carlos Menem, entre 1989 y 1999.

Esto ha contribuido a formar la leyenda que sólo el peronismo puede gobernar la Argentina. Lo real es que no se la puede gobernar ignorando la estructura social y económica que empezó a formarse desde 1930 con la industrialización forzada por la Gran Depresión, a la que el peronismo fundacional dio una organización sindical fuerte y una epopeya entre 1945 y 1955, y la pobreza y marginalidad que empezó a extenderse y crecer cuando esa industrialización decae a partir de 1975.

Si la City, las pymes y los acreedores me dan tiempo, retomaré este reflexión.

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