El 24 de marzo, repitiendo

Este es un texto que escribí hace 9 años, y que cada tanto lo repito en el blog. La última vez hace 3 años justos. Sigo pensando estas cosas, y me parecería absurdo y hasta careta tratar de ser original, de decir algo brillante en este tema. Lo reitero, y agrego al final un comentario que tiene que ver con estos años.

Estoy frente a la computadora y me siento ambivalente. No tiene que ver con mis ironías sobre las efemérides, ese pretexto para recordar. No necesito pretextos ni tampoco aniversarios. Para mi, para muchísimos argentinos, es fácil recordar un tiempo que fue muy importante en mi vida y en la de los que vivimos en esos años. Aún para los que no militaban – no todos estaban politizados en ese tiempo.

Por eso siento que no corresponde quedarme en silencio. Por el otro lado, no tengo ganas de repetir frases hechas. Cuesta emocionarse con los “relatos” – aunque sean ciertos – porque uno sabe también que son instrumentos políticos. Hay algunos amigos que uno recuerda, hay gente de la que uno le hubiera gustado ser amigo, esas son las muertes que hacen real la tragedia. Pero hay que tener más talento que el que tengo yo para escribir sobre ella.

No voy a profundizar ahora sobre la construcción de ese relato, de la memoria social que se ha formado, aunque puede ser un buen punto de partida para una reflexión. Porque el consenso de la gran mayoría de la sociedad argentina y de todas las expresiones políticas legitimadas en la condena a la dictadura de ´76/´83 y sus métodos es similar al consenso antifascista con que se edificó por más de medio siglo la política en Europa Occidental a partir del ´45. En ambos casos hay amnesias deliberadas, y una porción de hipocresía, consciente o inconsciente. Pero en los dos ha sido – hasta ahora – una base estable sobre la que se avanzó.

Eso sí, hay una diferencia que hace dificil analizar el caso argentino en la misma forma. Por toda la muerte y la destrucción de la Segunda Guerra Mundial, los europeos – salvo algunos sectores muy minoritarios – no recuerdan el Gotterdammerung de los fascismos con el odio y el dolor que dejan las guerras civiles (aún en los países donde fueron eso: Italia, Francia,…). El argentino se parece más – salvando las distancias – al relato del Holocausto judío, en que se ha transformado para los familiares de las víctimas de la represión, militantes de los derechos humanos, y una buena parte de la juventud, en una instancia del Mal Absoluto que continúa vigente y los confirma en su identidad de víctimas y luchadores. Esto puede verse, sin ir más lejos, en las marchas que se hacen hoy.

Se me ocurre que la libertad de un blog personal es un sitio adecuado para preguntar qué es lo que hizo que esa mirada sobre esos años siga tan presente en la política, y en las emociones de hoy. Porqué tiene mucha más vigencia lo que pasó en Argentina que la represión igualmente brutal de la guerrilla en Brasil o en Perú.

Este no es un blog políticamente correcto, como lo saben los que lo leen. Las historias que se han convertido en el canon de los intelectuales progresistas, y que repiten en todas las ocasiones adecuadas medios “del palo” como Página 12, por ejemplo, me parecen incompletas y convencionales. Tienen razón, es cierto, en señalar el carácter excepcional de las masacres que se llevaron adelante entre 1976 y 1980, pero creo que no aciertan en lo que las distingue de una larga historia de sangre y represión. Y no encaran, o lo hacen superficialmente, por “corrección política” o mala conciencia, el fenómeno de la guerrilla.

Porque en Argentina el peronismo – un proceso de reivindicaciones sociales que tuvo sus rasgos autoritarios y represivos, pero que fue excepcionalmente pacífico y respetuoso de las instituciones para la historia latinoamericana – provocó en sus adversarios un odio de clases feroz. El bombardeo de civiles en la Plaza de Mayo el 16 de junio 1955, que causó cientos de víctimas, es un ejemplo de ese odio y de esa ferocidad. De algún modo, el punto más alto.

Más de una década después, en medio de una guerra civil larvada, surgieron organizaciones que – interpretando a su modo las experiencias de Cuba y de Argelia – desarrollaron el asesinato de sindicalistas, de policías y de militares como un instrumento de lucha y propaganda política. Y una parte de la juventud que compartía el espíritu revolucionario de la época – eran los tiempos de la Revolución Cubana, de la guerra de Vietnam – que provenía de los sectores populares desengañados de conducciones negociadoras, y en mayor número de las clases medias y altas, se identificó con sus banderas de lucha y heroísmo. Un poco antes o un poco después, eso sucedió en toda Latinoamérica. En todos los países la represión fue feroz y exitosa. E implicó retrocesos graves en la situación social y política de las mayorías.

Pero… en Argentina hubo un elemento distinto. No tengo respuestas, no creo que sea serio hacer psicología de sectores sociales definidos con categorías abstractas. Pero creo que vale la pena tratar de distinguir los factores racionales y previsibles – también sanguinarios, crueles – de la represión, de los que no lo eran. Alguna vez dije – hablando de nuestra generación – que no hubo sorpresas: todos fuimos a ver “La batalla de Argelia“. También los asesores franceses en represión y tortura la pasaban en los cuarteles. Pero allí fue un ejército extranjero el que aplicó esas técnicas.

En Latinoamérica – una civilización con muchos valores admirables – las abismales diferencias de clase crean en algunos países casi dos mundos extranjeros entre sí. En Argentina hay algo de eso, pero no tan acentuado. La represión sobre los pobres la ejercieron históricamente (la ejercen) las policías bravas, la mano de obra habituada a la violencia y al uso prepotente del poder. La Liga Patriótica ha quedado en la historia. En la persecución al peronismo de gobiernos militares y civiles – acordémonos del CONINTES – hubo un elemento clasista. Pero nunca descontrolado.

Y golpes de estado hubo muchos en nuestro país. La represión a la guerrilla después de 1970 y hasta 1976 no había sido diferente en su naturaleza a la que se había ejercido contra peronistas desde el ´55, y contra radicales, anarquistas o sindicalistas en otras épocas. Más extendida, seguro. Pero nada nuevo en la cruel historia argentina. La lucha contraguerrillera en Tucumán fue bastante similar a la que se daba en otras geografías tropicales de nuestra América. En 1976 surge un hecho nuevo, del que estos párrafos de una famosa carta de Rodolfo Walsh dan algunos ejemplos: “70 fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos. Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia, incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de “cuenta-cadáveres” que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam“.

Rodolfo Walsh, por supuesto, no era un “opositor no armado” sino un combatiente. Pero en esta Carta a la Junta Militar pone el dedo en la llaga: la operatoria represiva estaba copiada de los métodos usados por otros ejércitos sobre una población extranjera. Ese fue el límite que se cruzó en 1976.

Podemos resumirlo diciendo que en los ´70 hubo numerosos grupos de militares – hombres jóvenes, en general de clase media y un nivel de educación razonable – que fueron impulsados por sus superiores a secuestrar, torturar y asesinar a miles de hombres y mujeres en su mayoría también jóvenes y en buena parte de su misma clase social. Y lo hicieron sin objetar, con muy pocas excepciones. Es cierto que una mayoría de los desaparecidos eran trabajadores sindicalizados. Pero los militares que ejecutaban la represión no eran en general de la clase de los patrones, ni se pensaban como defensores de la patronal. Seguramente los generales que lo dispusieron y sus asesores que diseñaron esta mecánica “contrarrevolucionaria”, fueron peores desde lo moral. Pero esas cosas son habituales en la Historia, como lo saben los que la leen. Lo que no es tan frecuente es encontrar que un ejército se pueda volcar sobre sus propios compatriotas, en la mayoría de los casos sobre la misma clase (media) de la que era parte. En Chile, sí… Pero allí no fue tan masivo ni tan prolongado. Y las diferencias sociales eran más acentuadas que aquí. Aquí las víctimas tenían apellidos como Alsogaray (estaba en la guerrilla) o Holmberg (no lo estaba).

Uno trata de terminar sus escritos con una frase adecuada. No la encuentro. Hay una, muy usada, que la recupero como un deseo: Nunca más.

Lo que puedo agregar es una advertencia … política. Distinta de otras que ya están en esto que escribí. Sí tiene que ver con lo que digo ahí: que el 24 de marzo, más que una memoria o un reclamo, es una señal de identidad para una parte importante de los argentinos. Inclusive, o especialmente, entre muchísimos jóvenes que no vivieron los años de plomo, pero que lo han convertido en el símbolo y el resumen de lo que rechazan.

Y como la mayoría de ellos también rechazan a Macri y sus políticas, es natural que sientan que el macrismo reivindica “naturalmente” lo que odian. Se equivocan. Es cierto que entre los partidarios de Macri hay muchos que defienden, desde el anonimato, la represión, la muerte de aquellos años. Basta entrar en los foros de los medios masivos, o en las redes sociales, para comprobarlo.

Pero al macrismo, como proyecto político de un sector social, esa historia no le importa mucho. Hay entre ellos algunos que, por razones familiares, están impulsados a enfatizar, por ejemplo, los crímenes de la guerrilla. Pero la mayoría no se siente identificada con los militares que llevaron a cabo la represión. Ni cree que los militares actuales serán necesarios o confiables para reprimir reacciones violentas que surjan en los sectores populares. Les basta con las fuerzas de seguridad.

Por eso no es extraño que la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, inaugure junto a la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, un espacio para la memoria.

15 Responses to El 24 de marzo, repitiendo

  1. victorlustig dice:

    Estimado Abel

    Ud, yo, muchos vivimos los 70s y 80s, y, seguramente tengamos visiones parecidas y distintas de esos tiempos. Lo cual es seguro.

    Ahora bien, creo que hay un error de escritura en su ultimo parrafo, cuando dice, y cito
    Y como la mayoría de ellos también rechazan a Macri y sus políticas, es natural que sientan que el macrismo reivindica “naturalmente” lo que odian. Se equivocan. Entre los partidarios de Macri hay muchos que defienden, desde el anonimato, la represión, la muerte de aquellos años. Basta entrar en los foros de los medios masivos, o en las redes sociales, para comprobarlo.

    Quiero creer que es exactamente lo opuesto a lo que quiere decir, si implica que los macristas (conozco muchos y no lo soy, solo apenas un antirkirchenrista). Los macristas sub 40 solo conocieron eso por los dichos de la historia y por los actos de Bonafini y Carlotto, los over 50 lo conocieron en vivo

    Pero sigo creyendo que esta mal pegado del texto

    No es necesario publicarlo (FWIW) pero creo tuvo un problema de textos

    Y si es no se equivocan, bueno, que quiere le diga, es como los que hicieron la colimba y quieren que se reponga, solo estan recordando sus 20s

  2. Alcides Acevedo dice:

    Bárbaro… una pregunta ¿hasta cuándo con el relato? ¿cuándo vamos a hablar de lo que pasó realmente en los 70?

    Un par de temas para debatir:
    1) La responsablidad de Perón en la conformación de la Triple A (vamos chicos, hagan memoria, piensen en López Rega y demás)

    2) Firmenich como doble (o triple) agente de la inteligencia del ejército.

    Son temas que muchas veces se mencionaron pero frente a los cuales cuesta profundizar ¿por qué será?

    En serio, sería bueno que quienes viven clamando por verdad y memoria ejerzan la una y la otra de vez en cuando.

  3. Paloma dice:

    COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS AMADOS …Hasta la Victoria Siempre , !

  4. Abel B. dice:

    V. L., para mí es exactamente al revés. Pienso que esos párrafos que agregué son claros. Digo “entre los partidarios de Macri hay muchos que defienden la represión de los ´70”. Es un dato objetivo: se los ve diciendo eso, a menudo brutalmente, desde foros online, redes sociales… Es imposible no verlo. (Recién agregué un “Es cierto que” por si alguien tiene un problema dVe dislexia.
    Y mi observación central es precisa. Como toda construcción teórica, puede estar equivocada. Pero no lo creo. “Al macrismo, como proyecto político de un sector social, esa historia no le importa mucho”.

    Lo que no me queda claro es lo que Ud. está diciendo en su comentario. Al dirigente, militante (porteño), votante original, ¿le importa no, según Ud.?

  5. Flics dice:

    Usted, dueño del blog, es un maestro con la escritura… “dislexia’… Bravo!

  6. Paloma dice:

    ( y separo ) Gobierno macrista Asesino Represor Miserable y Perverso…CINICOSSSSSS…ESO SON ¡

    De Vidal no me sorprende su oportunismo angelical fascinante…pero cheeeeee Estela te fuisteis al pasto ..”.ADAPTDA ,”…………………………

  7. Nico dice:

    Ultimos párrafos polémicos. No me queda claro que sería “no le importa mucho”. Es evidente que hay una politica de hacer retroceder lo poco (o mucho, depende de a quien le preguntes) que se avanzó en el tema juicio y castigo a los milicos. Negación de los 30.000 desaparecidos, 2×1, macri hablando de guerra sucia, los intentos de liberar genocidas… si, no es una politica central, pero eso es lógico, dado que precisamente va en contra de cierto consenso (que es precisamente lo que intentan erosionar)
    Por ahi no se sienten identificados con los militares, pero si seguro con la “pata civil” de la dictadura, y sin lugar a dudas con ciertos elementos del diagnostico que hizo la dictadura del pais.
    Que no tengan confianza en el ejército actual es poco relevante (como el ejército actual), y no nos olvidemos que las fuerzas de seguridad tuvieron un rol central en los 70s, asi que no nos deberia dejar mas tranquilos que ahora “solo” tengan a la policia a su disposición.

  8. Norberto dice:

    No es necesario corree demasiado el telón para ver que los socios y herederos de la sangrienta dictadura hoy en el Gobierno, desde el cual como para que no queden dudas volvieron a poner los bustos de los tiranos, reivindiquemos la lucha. y por sobre todo, las madres y abuelas.
    Stop Fly pasajeros Bondi Arbus para pasajeros y equipajes de la lowcost
    Nunca menos y abrazos

  9. Gertrudis dice:

    De Vidal pienso diferente: por sus actitudes en otros planos que todos conocen, es evidente de qué lado está. Sólo hace esta entrega de la comisaría porque tiene el encargo de parecer “diferente” con su sonrisita para la foto y ganar votos para suplantar al saqueador colonialista anglo-norteamericano cuando el descrédito o una situación aún imprevista lo derribe del poder. No olvidar que la mayoría que lo votó, está en contra de los resultados, no de su ideología: Vidal es la encargada de suplantarlo con imagen distinta para que nada cambie en Cambiemos. Ni en la colonia, claro está.

  10. victorlustig dice:

    Abel, esta disgresion en este tema no tiene sentido, escribo horrible, pero, leo bastante bien

    saludos

    Donde puse le importa no?

  11. Paloma dice:

    Ahí las declaraciones de la Sra. Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo para C5N ,,,,( con críticas lapidarias al gobierno bla bla bla ¡ .)…( ? )
    Pero cuando la periodista la interpela por la ignaguracion de un espacio dedicado a la Memoria con Vidal , .” .expresó ..sus buenas relaciones , con la misma , Cantón y Ritondo…( ? )

    Y sorprendida por tal pregunta expresó….( que la seguían mañana y que la llamaran para una entrevista si lo deseaban y chauu !,,

    ,, Eso se llama eludir el hecho de su propia contradicción , en un momento donde hay todo tipo de “atropellos que violan los Derechos Humanos y quizás muy pronto deberemos convivir con estos asesinos sueltos ¡ ..,,,,,”

    Que pasa cuando en un escenario se sostiene un discurso y en otro su contrario ( ? )

    Aplausosssss Estela , ( tus propias palabras ) ….” Podemos pensar distintos , pero no somos enemigossss ….bla , bla blaaaaa ¡

    La verdad como Cumpa estoy recuperando la anarquía del asombroooo….

    Abrazo Peronista ¡

  12. Raúl C. dice:

    Abel:
    Como otras veces, coincido con la mayor parte de sus apreciaciones.
    Solo quería agregar un par de comentarios.
    1. No estoy tan seguro sobre ‘militares impulsados por sus superiores’, como si se tratara de hechos ajenos a ellos.
    Los que secuestraron, torturaron y asesinaron eran los de ‘inteligencia’: gente formada para eso en general, más los cursos de la Escuela de las Américas y los ‘asesores’ franceses de la OAS.
    Se formaron en la ‘guerra contrarrevolucionaria’ a la espera del momento de aplicarla.
    En 1975, más que ‘impulsarlos’, les dieron la orden esperada: ‘procedan’.

    2. El ataque contra personas de las clases medias y altas tuvo otro indicio clave: matar sacerdotes e incluso obispos. Síntoma de que no iba a haber tabúes en la represión.

    3. Precisamente, me parece que -aparte del que usted indica, es decir la guerra contra sus compatriotas- ese fue el ‘otro’ cruce de límites en 1976: la masacre de personas de clase media para arriba.
    Fueron muchas personas jóvenes cuyos deudos, además de no rendirse, en muchos casos pudieron contar con relaciones y medios -si no materiales- culturales y simbólicos, que les permitieron armar la formidable resistencia de los organismos de Derechos Humanos y la victoria moral y política sobre los asesinos y -en parte- sus empleadores civiles.

  13. David (idu) dice:

    La tragedia setentista tuvo a apellidos aristocráticos y ultracatólicos de ambos lados: los cursillistas de Onganía y los supérstes de Tacuara devenidos en Montoneros.

    Dicotomía que aún no se ha cerrado, y corre el riesgo de ampliarse, dada las sucesivas convocatorias al golpe de estado contra el gobierno actual.

    Todo esto lo explica con sumo detalle Juan José Sebreli en Dios en el Laberinto, su brillante (y bienvenido) testamento literario.

    El clima actual lo comprende muy bien Mariu, que sabe que gran parte de la juventud que no vivió la tragedia, pero que está profundamente influida por el ideario guevarista – kirchnerista, desde la escuela y mucho más.

    Mariu, decía, tuvo el coraje (y astucia) política para invitar a un acto de “memoria” a Estela de Carlotto, a sabiendas que al día siguiente iba a expresarse, seguramente, y tal como ocurrió, muy agresivamente contra el gobierno al que Heidi Duarte de Perón representa.

  14. Pablo Ziegler dice:

    “…Juan José Sebreli en Dios en el Laberinto, su brillante (y bienvenido) testamento literario.”

    No mas preguntas, señor Juez.

  15. Mariano T. dice:

    Muy acertado. Pero de los años de plomo, que me tocaron como estudiante, hace falta acotar algo más. La mayor parte de la gente era ajena al conflicto, que salvo a contados testigos asustados le llegaba con sordina. Incluso el peronista típico al que el tema lo tocaba más de cerca por el período 73-76. Los militares manejaban el secreto y la propaganda, las organizaciones guerrilleras tenían poco inserción social, y por supuesto debían manejar también el secreto.
    Recién hacia 1981 las atrocidades de los militares empezaron a ser un poco más conocidas, generalmente por relatos que llegaban de Europa, y el fin de Malvinas significó la rotura del dique informativo.
    En los 80, con los sucesos más frescos, el Nunca Más y los juicios, es cuando se percibió más acabadamente y con más realismo la magnitud de lo sucedido, y los valores de los sectores involucrados.
    Lo que pasó 20 años después de los 80, y muchas de las percepciones actuales, son en base a una recreación de los sucedido, ahistórica, tuerta de diferentes ojos, muchas veces caricaturesca.
    Sería bueno tratar de investigar estos asuntos desde perspectivas más serias, con menos sloganes, antes de que los protagonistas y familiares sobrevivientes se mueran. Más entrevistas, grabaciones, etc, como para construir una síntesis.

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